Desde aquí repartimos ideas y conceptos para la manipulación creativa y el abuso cultural. Somos el diario de lo genial, y el pensamiento de lo imposible
Decíamos ayer que Marvel ha decidido enseñarle a Disney cómo se hacen cómics. Ya está bien todos esos tipos, que si los franceses, que si los italianos, que si los viejos esos de Banks y Rosa y… ¡Bueno, ya está bien! Menos mal que han llegado estos chicos a demostrarles lo que saben hacer. Como lo de las portadas que vimos.
Pero hoy vamos a hablar de lo de dentro… a partir de una de estas portadas.
No, claro, no vamos a hablar de Pepe Larraz. Ni de Vicky, siquiera. Vamos a hablar de que en Marvel saben lo que vende. Y eso es…
¡EL MULTIVERSO!
Ya hemos explicado por aquí que ahora mismo las dos historias que más se hacen son «todas las versiones de X se reúnen» o «todo el mundo consigue los poderes de X» y como esto no es -aún- un sitio en el que ser millonario sea un poder -ya os he dicho, aún no se ha integrado en Marvel y, desde luego, no es DC– pues ha tocado hacer lo otro.
En su versión habitual pero, ya puestos, también en aquello de ‘El Consejo de Xs’. Que creo que hemos prometido alguna vez hacer posteo repaso. De momento podemos ir añadiendo uno más.
Y por si os preguntáis qué cráneos previlegiados están detrás de esto…
En fin, ¿qué podemos decir? Si está claro que Disney ha decidido hacer realidad por fin…
Desde sus más tempranos inicios la Marvel se ganó a pulso el sobrenombre de la Casa de las Ideas. Y no hay mejor demostración de ello que clásicos villanos High Concept como el Hombre de Arena, Hydro Man o el Hombre Zancudo.
Nacido este último en la serie de Daredevil, cuya némesis paradójicamente acabaría siendo el Kingpin creado en las cabeceras de nuestro amistoso vecino Spaider-Man, estamos ante una curiosa variedad de villano puesto que Wilbur Day no es un científico sino un emprendedor que le roba a un científico que trabajaba para él la prodigiosa armadura que usará para perpetrar sus crímenes. Una armadura que, como su propio nom de guerre indica, le permite extender indeifinidamente convertida en arma letal su…
Ahm… Me temo que una de esas arriesgadas perspectivas tan queridas por Gene Colan está dando una impresión equivocada. A ver si encuentro una que…
Um… Citando al Doctor Jones Sr. nuestra situación no ha mejorado. Quizá un poco más adelante…
JODER, GENE, CÓRTATE UN POCO. A ver si en la siguiente página…
¡Eso, Matt, tu encima restregándote para que se le ponga mas duQUIERO DECIR mirad mirad, ahora SI.
Una armadura que, como su propio nom de guerre indica, le permite extender indeifinidamente convertida en arma letal su pierna derecha, su pierna izquierda o incluso las dos al mismo tiempo.
La semana que viene continuaremos nuestro repaso a los clásicos oponentes del Guardian de la Cocina del Infierno con [consulta el listado] Ramrod y su¡DIMITO!
Desde que Disney compró Marvel se han creado muy pocas sinergias en lo que respecta a los cómics de la Casa de las Ideas y los personajes de la Casa del Ratón. Al contrario que con otras franquicias que ha adquirido la megacorporación como Star Wars o Aliens, que rapidamente dejaron en manos de la editorial su franquiciado en viñetas, el universo que Carl Barks construyó se ha resistido a caer bajo la supervisión de Akira Yoshida y sus mariachis. Hasta hoy. Porque empezando con el futuro megaéxito de ventas «Uncle Scrooge and the Infinity Dime» Marvel le va a enseñar a Disney cómo se hacen los tebeos en el siglo XXI para que se vendan
Muchos son los talentos del heroe que el mundo ha conocido como Daredevil (y nosotros como Dan Defensor™).
Unos extraordinarios supersentidos que compensan con creces su pérdida de visión.
Unas asombrosas habilidades luchadoras que le garantizan un puesto de honor entre los más destacados artistas marciales del Universo Marvel.
Incluso un anonadador dominio de las leyes que hacen de él un excepcional abogado capaz de ganar litigios en cualquier rama de aplicación del derecho, del civil al criminal pasando por el mercantil.
Pero cierto es que nadie es perfecto.
Y a alguien que, rodeado de políticos, emprendedores y gente pudiente siente una sensación de peligro y no entiende por qué, le faltan un par de hechos de la vida por aprender.
La relación del cómic y los vampiros es tan fructífera que nos ha dado hasta películas:
Así que podríamos considerar que es hasta un tema trillado…
¡PERO! Eso no ha evitado que Marvel y DC se hayan dedicarlo a darle al tema a tope.
La verdad es que tardaron poco. Porque Batman apareció, ya sabéis, en Detective Comics #27. Pues para el 31 se metían ya en follones en el clásico
Una historia en dos partes -el decompressive storytelling, ya sabéis cómo eran en los años treinta- que terminaba en el número 32 con Batman descubriendo que su oponente, ese The Monk o The Mad Monk o lo que queráis llamarle, era en realidad un vampiro. Y, por tanto…
Tampoco es que Marvel tardara mucho más en sacarlo, porque en el Marvel Mystery Comics 35 de julio de 1942 se encontrarían con…
Algo que haría que fueran saliendo en otros títulos de ‘terror’ de los años ’50 de la Marvel-que-es-Marvel-pero-no-es-Marvel como Captain America’s Weird Tales, Adventures into Terror, Suspense, Mystic o Adventures into Weird Worlds. Hasta que, bueno… os podéis imaginar. Fue llegar el Comics Code a mediados de la década y desaparecer los vampiros.
Por supuesto eso no significa que en los sesenta no hubiera vampiros. Solo significa que no fueron ni oficiales ni… en los cómics.
Entre el film experimental de Warhol de 1964 y el exploit filipino del ’67 podemos decir que la cosa estuvo más o menos parada hasta que pasó al lado contrario con la llega de una nueva década. Y algo más que eso.
Porque la aparición en abril de 1972 de La Tumba de Drácula no solo fue un éxito, también convirtió a Drácula en un personaje más de la Marvel. Tanto que da paso a una serie de recuperaciones de títulos de terror: Chamber of Chills, el nuevo Journey Into Mystery o directamente Dracula y Vampire Tales.
Por supuesto no es solo el éxito del cómic es un contexto en el que los vampiros estaban volviendo con fuerza, al fin y al cabo un año antes, en 1971 fue… MORBIN’ TIME!
Que pasaría a vivir algunas aventuras en otra de esas series antológicas -el Fear/ Adventure into Fear – cuando no pasaba por Vampire Tales o similares.
Además de eso no hay más que mirar de nuevo a DC, que había incorporado a un par de personajes vampíricos antes de la aparición del cómic de Marvel. En el Superman’s Pal, Jimmy Olsen 142 de octubre de 1971 nos encontramos con que Jack Kirby crearía a Dragorin
mientras que en febrero de 1972 Mike Friedrich y Dick Dillin presentarían en la Justice League of America 96 a Luciphage.
Personajes ambos con un recorrido vamos a decir que limitados pero que iban más allá del visto-y-no-visto en un único número.
Lo que sí que llegó después fue la aparición en la siguiente tanda de series antológicas de terror: House of Mystery, Weird Mystery Tales, House of Secrets, Weird War Tales o Secrets of Haunted House. Y, por supuesto, la aparición de su versión del Conde Drácula -también llamado Conde Rominoff– en Weird Mystery Tales 14 de noviembre de 1974. Que, de nuevo, no tenía tanto recorrido pero al menos va a apareciendo aquí y allá.
Es decir, comparado con otros ‘dráculas‘ como el Gustav Decobra que se enfrentó a Batman.
En Marvel, por su lado, sacaban discretamente a Drácula en el número de Vengadores 118, de septiembre de 1973, dentro de la ronda por el universo a cuenta de su encuentro con los Defensores. Que parece que no, pero que ya es introducirlo más. Preparar el terreno para lo que llegaría en abril de 1974:
Una mezcla de Spidey con Drácula -con la Maggia por medio, por algún motivo- que iría probando a ver cómo sería integrarlos. Igual que iríamos viendo vampiros en sitios menos esperables -¿o quizá no?- como Conan el Bárbaro.
Para 1975 veríamos como en el 26 de Luke Cage, Power Man nos presentarían a The Night Shocker.
Una trama peculiar de un teórico vampiro para este número únicamente, más cercano de lo que íbamos viendo en DC.
Pero en Marvel habían decidido ir más allá, así que para el número 44 de La Tumba de Drácula de febrero de 1976, comenzaría un crossover
que continuaría, claro, en el Doctor Extraño del mismo mes. A partir de ahí seguiría cada uno por su lado, eso sí.
Y, a la vez en Julio aparecería la versión vampírica del Barón Sangre en Invaders 9.
hasta el cierre de La Tumba de Drácula en mayo de 1979, que iría seguido ese mismo agosto -en la tradición Marvel– por la resurrección de Drácula… y de la colección.
Y así llegamos a la década de los ochentas en la que estaríamos aún poco a poco con los vampiros. Con el Barón Sangre regresando al Capitán América, mientras que en DC llegaría en una de esas series antológicas de terror algo perdurable también para ellos.
En la que J.M. DeMatteis -con dibujos de Tom Sutton, aunque la portada sea de Joe Kubert– presenta I, Vampire. La historia de uno de esos vampiros cazavampiros, Andrew Bennett, enfrentándose a la Secta de la Luna Rojo – Cult of the Blood Red Moon – y especialmente a su ex Mary, Queen of Blood. Con sus amigos, sus enemigos y blablabla. Dos años estaría con ella, hasta 1983.
Entre medias daría tiempo de ir apareciendo vampiros por Arak: Son of Thunder, The Brave and the Bold, Action Comics Annual e incluso en Batman con la aparición de un nuevo The Monk, esta vez Louis DuBois.
La incorporación vampírica seguiría con uno de los grandes nombres propios de la GENIALIDAD! como es la aparición en el primer número de New Guardians, en septiembre de 1988.
En los ochenta en Marvel la cosa estuvo también entretenida. Apariciones aquí y allá (en Defenders o Power Man & Iron Fist, por ejemplo), una saga corta en Doctor Extraño,
o en Lobezno,
aunque lo más gordo tendría lugar a principios de los ochenta, en julio de 1982, con la aparición del
sexto Anual de los X-Men con, de nuevo, Drácula.
Algo que impactaría lo suficiente como para que en 1990 X-Factor tuviera una pequeña aventura contra vampiros.
Claro que en los años ’90 cada editorial llevó el asunto por su lado. Por ejemplo en DC presentaron una mixmax con Bloody Mary, mitad vampiro mitad miembro de las Females Furies de Apokolips, o con Schrek de Red Shadows, la organización rival de Suicide Squad, aunque la noventerización tendría más gracia en versiones de como la de Pyra, en los Corpse Corps que salían en Superboy and the Ravers (serie completamente real de la que hablaremos al llegar a la S). Y sí, su nombre es Pyra. VamPyra. La Nina Skorzeny de Scare Tactics. La Nosferata -¿o NosfeRata?- de Superboy o el Carnivore de Supergirl.
Desde luego fue toda una época, no hay más que recordar el absolutamente original diseño del Nightrider de Team Titans,
o la trama de Looker en Outsiders que demuestra su noventerismo -de 1993 hablamos- presentándose en dos ejemplares:
¡ALPHA y OMEGA! Pocas cosas más noventeras que esa.
La trama en si es tan enrevesada y carente de sentido que creo que podemos dejarla para un posteo cualquier otro día, pero resumámoslo en que los Outsiders se encuentran en mitad de un incidente internacional detrás del cual resulta estar un vampiro. Un vampiro que es también noble, por cierto. La refriega termina con Looker aparentemente muerta. Pero no, lo que está es vampira. Durante un año están con esto -en realidad se olvidan de ello hasta que se dejan de olvidar- pero da suficiente juego para que podamos ver tanto una evolución de lo que vimos en el anual de los X-Men, pero, por supuesto, no fue lo único.
Porque tuvimos también la explosión de los Elseworlds que para lo que nos interesa trajo la trilogía de Batman y Drácula, tres números que comienzan en 1992 con Red Rain, continúan en 1995 con Bloodstorm y se remata en 1999 con Crimsom Mist.
Aunque supongo que lo más noventerista de DC fue, por supuesto, el sello Vértigo. En el que hubo notable representación en minis como Vamps (1994) y su continuación Vamps: Hollywood & Vein (1996). También Dhampire: Stillborn (1996) y, por supuesto, el Cassidy (1995) de Preacher .
Mientras tanto en Marvel el noventerismo era fuerte también. Algo que se notó especialmente en los vampiros entre el cambio de década con Varnae pasando por el Doctor Extraño en 1989 y su posterior establecimiento en Marvel Comics Presents 63 con Thor,
y estrenar el tercer y efímero volumen de La tumba de Drácula,
pero, sobre todo, con el inicio de ese Rise of the Midnight Sons que incluía, por supuesto, a una buena cantidad de personajes zascandileando, incluyendo la primera serie de Morbius aka Morbius: The Living Vampire -32 número que duró-y, por supuesto, los Nightstalkers -18 números-
El lanzamiento de esta especie de sellos/ series sirvió -además de para darnos mucho material para el blog- para que los personajes se pasearan por aquí y allá, siempre dispuestos a dar un muerdo,
algo que explica con cierta lógica que para 1998 se estrenara la película de Blade -a sus series habrá que dedicarles un posteo a parte, claro- pero que relanzó de nuevo lo de los vampiros, cazavampiros y sus amigos. Bueno, y sus enemigos también, que ese mismo 1998 recuperaron a Drácula en una nueva cabecera.
La siguiente década traería aún más Blade -por aquello de las películas- y solo un puñado de series comenzando por la de Bloodstone (2001)
siguiendo por la cuarta -e igualmente corta- de Tomb of Dracula (2004)
y, por supuesto, las experimentaciones particulares como X-Men: Apocalypse vs. Dracula (2006)
Aunque lo cierto es que dejaron todo preparado para cambiar las cosas en la década siguiente.
Pero antes de hablar de eso vámonos a la otra orilla. Aunque tampoco es que en DC estuvieran mucho más animados. Donde más había era en Vértigo. Blood + Water (2003), Bite Club (2004) y Bite Club: Vampire Crime Unit (2006)
En cuanto a las series regulares, en Outsiders presentaron en 2004 a un nuevo Sebastian Blood con poderes vampíricos. El mismo año en el que llegaba a la JLA Crucifer, sacaron una actualización en miniserie de Batman and the Mad Monk o Superman and Batman vs. Vampires and Werewolves (2008) pero, sobre todo, nos trajeron en Tales of the Unexpected (2007) -además de un nuevo regreso de I, Vampire– a Pryemaul. ¿Qué quién es Pryemaul?
Pues un gorila vampiro nazi, claro.
Eso y, por supuesto, el Dead Romeo (2009) del que hablamos hace un par de letras.
Ah, bueno, y, por supuesto, en el Superman 689 (2009) nos presentó a La Sangre. No os diré que sea una vampira de Barcelona… (pero lo es. Y también una historia para otro día) Aunque algo tendremos que decir cuando hablemos de la siguiente década.
Aunque antes tendríamos que hablar de Marvel, que había dejado todo preparado para…
La muerte de Drácula (2010). Sí, otra vez. Pero esta vez estaba pensado para crear un macroevento, la Guerra de los Vampiros, que enfrentaría distintas facciones convirtiéndose en un problema en el que se verían implicados
los X-Men se encuentran en mitad de un incidente internacional detrás del cual resulta estar un vampiro. Un vampiro que es también noble, por cierto. La refriega termina con Júbilo aparentemente muerta. Pero no, lo que está es vampira.
¿Qué puedo decir? A veces los taquiones nos gobiernan.
Durante la década estarán para arriba y abajo con muertes, traiciones y demás, aunque Drácula no duraría mucho tiempo muerto,
qué puedo decir, tenían cosas que hacer. De hecho, para mitades de la década acabaría en mitad de un movimiento de alianzas que terminaría con MuertoPiscinas casándose. No con él, conste. Quiero decir, no de momento.
Para finales de la década alguien debió de pensar que ya habían dado demasiadas vueltas y comenzaron la Guerra Civil de los Vampiros o algo así, con los Vengadores por medio (2019)
reconozco ser incapaz de distinguir la diferencia entre esta y la del principio, pero bueno, supongo que ellos tampoco.
La cosa acabó ya en la década de los veinte -de hecho, la portada de Lobezno es ya de 2020- con la creación en 2022 de la Vampire Nation, Vampyrsk, creada en la zona de exclusión de Chernobyl. Con Drácula a su cargo y Blade por medio otra vez.
¿Y en la otra editorial?
Pues comenzaron la década de los ’10s presentando una serie para Vértigo llamada American Vampire que logró que Stephen King escribiera guiones para -un complemento en- los 5 primeros números. Que ya es.
El éxito de la misma facilitaría que durante toda la década tuviéramos distintas continuaciones en forma de minis durante la década: American Vampire: Survival of the Fittest (2011), American Vampire: Lord of Nightmares (2012), American Vampire: The Long Road to Hell (2013), American Vampire Anthology (2013), American Vampire: Second Cycle (2014) y ya para el cambio de década American Vampire 1976 (2020). (También en Vértigo veríamos The New Deadwardians, pero esa es otra historia)
Aunque es de suponer que el éxito debería ser de ese I, Vampire (2011) que logró su primera serie propia gracias a The New 52.
Que llegaría a tener un crossover con la JLDark llamada, precisamente, Rise of the Vampires.
Mientras tanto tendríamos otro vampiro nazi con el Count Berlin en la JSA, a otro vampiro cazavampiros en Stake en Outsiders (ambas en 2010), y más adelante la recuperación en 2014 de Nocturna que pasará de ser Natalia Knight, una enemiga tanto de Batman como de Robin, a Natalia Mitternacht, una enemiga de Batwoman con poderes vampíricos. Para finales de la década tendríamos representación en el especial Young Monsters in Love (2018) y en Wonder Twins (2019) aparecería el Baron Nightblood, al que llaman Drunkula.
Aunque lo más importante llegaría con el cambio de década. Porque en 2021, y no diré que tras el éxito de Marvel Zombies porque aquello apareció más de una década antes, sacaron el Elseworlds DC vs. Vampires.
Ambientada en la Tierra 63, y seguida de una serie de one-shots al año siguiente
que junto a una reedición en dos tomos de la anterior mini sirvieron para dar salida a una nueva mini: DC vs. Vampires: All-Out War (2022)
Lo que nos lleva, por supuesto, a la actualidad actual.
Porque en Marvel decidieron darle una hija a Blade en 2023: Bloodline
pero, sobre todo, montar para mayo de 2024 un evento llamado Blood Hunt, el típico evento en el que hay una guerra civil entre vampiros, pero en el que se verán envueltos los héroes de Marvel que tendrán que luchar contra ellos, con tie-ins de gente, traiciones inesperadas, y gente convertida en vampiro un rato. Además de alguno que se quedará convertida en vampiro durante un par de años. (Eh, Júbilo duró como vampiresa hasta Generation X 87 de 2018, ¡nada menos que 8 años!)
Con el añadido de que, además, sacan unas ediciones Red Band en las que hay más casquería. Aunque lo cierto es que eso da para otro posteo, porque en lugar de ser para menores de 8 años pasa a ser un cómic para menores de 18. Supongo que lo que buscan es escandalizar a Abogados Cristianos o algo así.
Y, mientras, DC -que en 2023 sacó el one-shotDC’s Ghouls Just Wanna Have Fun– van avisando de que en agosto también de 2024 va a montar DC vs. Vampires: World War V, en el que se verán envueltos los héroes de DC que tendrán que luchar contra ellos, incluso contra aquellos de los suyos que se han visto convertidos ya.
Claro que también se supone que antes de final de año tendremos nueva serie de Blade en Marvel.
El aceleracionismo de la quema y reutilización de temáticas, junto con las modas externas y su influencia en los cómics, hacen que parezca seguro que con esto de los vampiros siempre hay algo a lo que hincar el diente. O clavar la estaca. Según los gustos, claro.
Y podría decir que son cosas nuestras, pero es que se nota en cosas como la diferencia de representación de personajes como Drácula, no es lo mismo el guerrero de pelo blanco vestido de rojo, que una versión seductora con piel de bola de discoteca que…
…ejemplos más clásicos.
Y eso que si algo podemos decir de Drácula es que es moderno y es eterno.
¡Un mes más, una letra menos! Aquí estamos a echar un ojo a todo lo que tiene que ofrecernos el Universo Marvel. Que ya os voy adelantando que es GENIAL! ¿Que cómo de GENIAL!? Pues veréis…
01) Galacta: Daughter of Galactus (2010)
¡CHAN! Hemos empezado por todo lo grande. Y lo mejor de todo no es eso. Lo mejor de todo es que ¡YA LE DEDICAMOS UN POSTEO EN ADLO! Es posible, incluso, que os encontréis comentando exactamente lo que estabais pensando en escribir ahora. ¡Porque la GENIALIDAD! es persistente!
Ah, ¡y un saludo a ELSEVILLA allá donde esté!
02) Galactic Guardians (1994)
El año era 1994. Por motivos que no contaremos aquí -porque siempre podemos estirarlos para un posteo, Marvel había decidido sacar su sello Marvel 3000 compuesto de… un único título. A partir del número 50 de la primera serie de Guardians of the Galaxy. La idea era que quedaba claro que iban a mostrarnos cómo sería el Universo Marvel en el año 3000 -que es un año mucho más redondo que el 2099, claramente- y que permitía hacer un lanzamiento de esos que les gustan, con dos portadas: Una de ellas con tintas especiales.
Que habrá quien diga: Pero, espera, ¿no estaban en el Siglo 31 desde el principio? Pues sí, pero estaba claro que había que intentar relanzarlo. Es cierto que de esa serie principal, que transcurrió entre 1990 y 1995, 62 números nada menos, podríamos hablar y postear largo y tendido. Pero quedémonos con ese cambio que fue acompañado por algo más, siendo ese algo más esta mini de Galactic Guardians
No, esos no, estos otros…
La idea era probar un Segundo Equipo -que ya había sido presentado en el segundo anual de la serie principal- por aquello de que lo mismo tiraba gracias a las estrategias de Marketing como crear ese sello nuevo, sacarlo en julio a la vez en la regular y en esta mini, y ya al mes siguiente en el cuarto anual de la serie regular. Un anual del que…
Bueno, quizá algún día tendríamos que hablar.
En cuanto a la jugada en sí… nunca vimos más de estos Galactic Guardians, tampoco hubo más anuales de la otra que, de hecho, en julio de 1995 cerraría. Un año después del lanzamiento de ese Marvel 3000.
De hecho, no veríamos recuperarse los Guardianes de la Galaxia hasta 13 años más tarde. Pero esa es otra historia. De momento quedémonos con esto que tenemos aquí:
03) Galactus the Devourer (1999–2000)
La serie que mostraba el brillante culo metálico de Silver Surfer -y su ausencia de nalgas, por cierto- es una de esas cosas de Tú pon ahí a Simonson, a Muth a dibujar y Sienkiewicz a entintar y a ver si suena la flauta.
Por supuesto uno pensaría que estaría centrado en Galactus. En realidad no, es más otra historia de Estela Plateada. Pero, de vez en cuando, aparece Galactus y dice TENGO HAMBRE. Un poco como en un sketch de Barrio Sésamo. Hasta el tercero no se encuentran y hablan, pero ha salido más Alicia Masters en armadura poderosa del microverso -sí, claro- que Galactus. A partir de ahí sigue saliendo mucho Alicia, pero sobre todo vemos como Silver Surfer vuelve a ser heraldo de Galactus y cómo Simonson aprovecha para atar algunos cabos sueltos del Universo Marvel. Para rematarlo… matando a Galactus.
En fin, una historia. No tengo muy claro a cuenta de qué. Pero al menos ha servido para algo.
Recordar la cosa esta de Alicia en armadura.
04) Gambit and the X-Ternals (1995)
No sé si habrá algo más noventero que La Era del Apocalipsis. Quizá Gambito. Así que la unión de ambas ideas, especialmente con un título como Gambito and the X-Ternals, que suena a que los X-Men contrataron una ETT, y tampoco está muy lejos, la verdad. Que a mitad de los cuatro números que duró cambiaran a Tony Daniel por Larroca os puede hacer una idea de la planificación que tenía el asunto.
Pero, por supuesto, nos permitió asistir a bellas estampas de extremo noventerismo,
hasta el punto de que el villano de turno tenía…
¡DOS COLETAS!
05) Gamma Flight (2021)
Vale, originalmente Gamma Flight era el grupo de refuerzo de Alpha Flight… Luego fue el de sustitución. Después fue el de ciencia e investigación… ¡Pero tiene MUCHA más gracia si decides montarlo mitad con gente de Hulk, mitad con Canadienses!
06) The Gargoyle (1985)
Es cierto lo que se cuenta de cómo se hacían tebeos en aquellos años feos que serían los ochenta. Marvel tuvo un secundario -casi, casi un terciario- que sacó en los Defensores, y al que unos editores decidieron con tesón convertir en protagónico de su propia narración, buscando que fuera icónico. Duraría solo cuatro esta mini limitada, esta sucinta charada, este pequeño teatro, que no decidía bien si lo suyo era terror, magia, aventuras, de amor, si ninguno, si también, o si cuánto o si qué. Pero pese a tanta fé del auténtico creyente… no lo compró tanta gente, y así se acabó el asunto de este extraño personaje -con ese peculiar traje- que carece de trasunto.
07) Gene Dogs (1993–1994)
¡UK IS IN DA’ HAUS! Siempre dispuestos a ofrecernos lo mejor de lo mejor del noventerismo, esta serie sería una de las tres que se sacaron con la idea de aprovechar una excusa llamada Gene Pool y que incluía cartitas de los personajes en su primer número.
Considerada desde el principio como una mini de prueba, lo cierto es que en cada portada que vemos
podemos rastrear la sublime GENIALIDAD! de la década,
incluso aunque no supiéramos que se trata de soldados modificados genéticamente.
Está claro que John Freeman sabía lo que se hacía y que Dave Taylor comprendió el encargo. Y si estas son las portadas imaginad lo que podría haber en los interiores si nos pusiéramos a hacer el posteo. Que lo mismo deberíamos, la verdad.
08) Generic Comic Book (1984)
En 1984 Larry Hama, alabado sea, decidió aprovechar el cierre de Crazy -el magazine de humor de Marvel del que había sido editor- para proponer esta idea. Se trajo a Steve Skeates -antes de que hiciera Spider-Ham– para montar esta historieta genérica en la que hay pura genialidad en la portada, pero en la que en lugar de dejar un interior en blanco con descripciones -o, incluso viñetas con descripciones- decidieron mostrar una historia genérica llena de momentos que todos conocemos
añadirle chistes sobre cosas como los trajes de superhéroes -y sus precios-
Y acabar con uno de esos finales marca Marvel en las que la heroicidad no se ve recompensada en absoluto.
Nunca supimos más de él.
Bueno… excepto en el Handbook.
09) GenetiX (1993–1994)
¿Os acordáis de lo de Gene Pool de Marvel UK? Pues aquí tenemos otra de las tres series que sacaron. Esta vez más en la experimentación científica con genes latentes y aprovechar cosas de series como Digitek, continuación de Codename: GenetiX, aunque lo cierto es que siendo noventera
no queda igual cuando la comparas con Gene Dogs, incluso en esa especie de crossover interno que tuvieron.
Lo que demuestra cómo sabe hacer las cosas Andy Lanning es que pese a la falta de molonidad son los que han aparecido en más sitios.
10) Ghost Rider/Blaze: Spirits of Vengeance (1992–1994)
Vale, todo Ghost Rider es merecedor de distintos posteos en ADLO! y la culpa de no hacerlo más es enteramente nuestra. Estuve decidiendo qué podía poner por aquí suyo, y la verdad es que decidirlo es complicado. Quizá lo más sencillo hubiera sido este magazine
pero, seamos sinceros, por mucho que nos guste no trabajar, o que esta portada nos muestre su noventerismo, no llega a los niveles de este otro Ghost Rider & Blaze: Spirits of Vengeance[EDITO:Del que ya hizo posteo Calduch en su día] en el que es casi imposible elegir la portada más noventera.
Cada vez que ves una piensas: No puedes serlo más.
Y entonces lo es.
No siempre de la misma manera, claro. Pero tenemos tintas. Algunas increíbles.
Mi teoría es que solo los elegidos pueden ver el dibujo de la portada.
Luego repitieron con metalizada roja, pero esta vez es más ¿fácil? de verlo.
Y luego ya estaría el asunto de que entre esa portada y la siguiente hubo cierto… CAMBIO
No, en serio. ¿Habéis mirado bien la portada anterior?
A veces la lucha por lograr superarse parece lo único que mueve a la colección.
Y no os enseño interiores porque no quiero quitar la posibilidad de hacer posteos. Bueno, y porque en muchos casos hace falta un murderboard para intenter entender la trama y los personajes. 23 números de pura genialidad fue esto. Desde el principio al final.
11) Giant-Size Chillers (1975)
Vale, es cierto, voy poniendo todos los especiales de terror posibles. Aunque solo duraran 3 números como esta. Pero, a ver, ¿es que esa portada no se lo merece?
12) G.I. Joe and the Transformers (1986–1987)
Vale, en IDW puede que tuvieran el Transformers vs. G.I. Joe de John Barber y Tom Scioli. ¡Pero los primeros que imaginaron algo así fueron los de Marvel! Y eso hay que reconocérselo.
13) Girl Comics (2010)
Allá por el final de los ’00s alguien pensó que quizá la manera de conseguir mujeres compradoras fuera poner GIRL en el nombre. Bueno, en realidad lo que hizo fue ver que Timely primero y luego Atlas ya habían tenido una serie con ese título durante 12 números -luego pasó a Girl Confessions, que no sé yo si es mejor o no, hasta llegar al 35 que cerraron- editados por Stan Lee nada menos. Así que, ¿por qué no recuperarlo? Por algún motivo el resultado fue…
Fue.
La parte buena es que no duró más que tres números así que no hubo un empeoramiento sustancial.
Y no, Tormenta no está embarazada en esa portada. En serio, los interiores están mejor, como esas antologías temáticas indies. ¡Y sólo hay una historia en la que las chicas deciden ir a la peluquería! ¡¡¡Y NINGUNA EN LA QUE SE VAN DE COMPRAS!!! Así que ya es mejor que Marvel Knights.
14) Godzilla (1977–1979)
Sí, hubo un cómic de Godzilla en Marvel. En realidad creo que lo sabemos todos porque no hace tanto que lo han reeditado. Quizá incluso recordemos todos esos personajes de Marvel que aprovecharon para ir dejando caer en la serie
casi cualquier personaje de Marvel podía aparecer por allí,
además de servir para intentar descubrir cuál es el tamaño del kaiju.
O intentarlo al menos. Porque casi se diría que cada vez
es uno diferente.
Y así cada rato hasta sus últimas consecuencias, claro.
15) Gorilla Man (2010)
¿Por qué Marvel decidió darle tres números a un gorila en 2010? Probablemente sea algún kink de los lectores de cómics nunca lo sepamos, pero aquí se recupera a Kenneth Hale. Uno de esos tipos de los cómics de los ’50 que acabaron siendo unos gorilas y que, claramente, no es Congorilla / Congo-Bill solo porque saliera antes. Que va. Para principios de los ’00s se acordaron de él primero en los Howling Commandos (ya hablaremos más de ellos en un par de meses) y luego en Agentes de Atlas, algo que le serviría para ir apareciendo en series como Lobezno o Hércules. Hasta llegar a esta mini. Que ofrecía esa historia de orígenes revisada más un complemento de -claro- cómics de gorilas clásicos. Que haya estado últimamente con los Agents of Wakanda supongo que significa que cualquier día le conceden otra, pero estas cosas de la Marvel siempre son difíciles de saber.
16) Gravity (2005)
Un buen ejemplo es este, se monta Marvel una cosa llamada Marvel Next en los ’00s a ver qué rascaban. Con X-23, Araña, Livewires (ya llegaremos a la L), Machine Teen (ya llegaremos a la M) o Spellbinders (ya lleg… bueno, os hacéis a la idea) -por lo visto también mencionaban a Runaways y Young Avengers, pero nunca llegaron a salir con el logo- y, por supuesto, este Gravity al que le dieron cinco números y del que no se volvió a saber. Por lo menos hasta que decidan venderlo para una serie de dibujos o algo. Que, al fin y al cabo, es para lo que se creó.
17) G.L.A. (2005)
Los Vengadores de los Grandes Lagos son otro de esos grupos que podrían merecer posteos regulares en ADLO! y… de hecho, los han tenido. Pero eso no significa que no vayamos a aprovechar esta oportunidad para recordar que los creó Byrne para los Costa Oeste, tuvieron una aparición memorable en el MuertoPiscinas de Kelly, algunas apariciones -en Thunderbolts, por ejemplo- y, finalmente, tuvieron su propia serie aquí. Después de esto tendrían varios especiales sueltos, y para 2016 otra mini. No es mucho, pero es suficiente. Aunque tengan que filtrar metraje de un proyecto nunca realizado, claro.
18) Green Goblin (1995–1996)
A veces el noventerismo es más complicado de explicar y, sin embargo, se nota. Tomemos por caso este Phil Urich al que han ido baqueteando de aquí para allá y al que dieron la primera serie del Duende Verde. Y es que pese a que el guión fuera poco menos que el relleno inevitable y el dibujo de McDaniel no refleje tan bien como otros esa década sí que podemos decir que hay una sensación
algún momento que deja claro por dónde iban los tiros,
y, qué puedo decir, momentos en los que se nota que McDaniel se esfuerza por ser contemporáneo.
¿Y de Urich qué decir? Pues que algún día habrá que dedicarle un posteo a uno de los personajes que cada vez que aparecen parece que es porque alguien ha tirado un dado en la Tabla de Personalidades Aleatoria y otro en la de puteos.
19) Gunhawks (1972–1973)
¡Malvada Marvel! Mira que intentar adoctrinar a los niños con un cowboy NEGRO, como si fuera una cosa histórica o algo así. Está claro que los intentos de lograr reescribir la historia y destruir la niñez harán que miles de niños de los setenta recuerden esta época como un momento de excesiva politización de los cómics.
Vamos, no hay más que recordar aquel número en el que
¡se les ocurrió decir que la matanza de niños no tenía sentido! ¡¡¡Y LAS AUTORIDADES LES ACUSARON DE TERRORISTAS!!!
De verdad. No sé a dónde vamos a ir a parar.
20) Gun Runner (1993–1994)
Efectivamente, aquello del Gene Pool de Marvel UK eran tres series. Y esta es la tercera. ¿Que por qué a todas les pusieron nombre que empezaba por G? Pues ni idea. ¿Qué por qué las otras dos eran como Mutantes Británicos Raros y en esta Dan Abnett y Andy Lanning decidieron que mejor una especie de postapocalipsis místico-mágico con manos cañón?
¡¿A quién le importa?!
A la gente lo que le importa es la molonidad máxima,
la GENIALIDAD!
Y el ofrecer un noventerismo tan desatado que ves la portada y puedes ir tachando elementos de la lista noventera.
¡Normal que lograra dos números más que las otras!
¡¡¡Y LARGA VIDA A MARVEL UK!
¡Hasta aquí para esta letra! Ya habéis visto que no es por falta de títulos. Y el mes que viene habrá más. Además, así podemos aprovechar mientras para ir pensando para dentro de dos meses, en las cosas que Marvel tiene preparadas para nosotros en la H. Y ya os podemos ir adelantando que os va a dejar…