Desde aquí repartimos ideas y conceptos para la manipulación creativa y el abuso cultural. Somos el diario de lo genial, y el pensamiento de lo imposible
Lo malo de tener ideas es que a uno le toca luego remangarse, así que de ‘vaya, debería hacer un repaso por los cómics dedicados a Sherlock y los Holmes‘ acabamos siempre en ‘se me ha ido de las manos’. Pero, claro, ¿no sigue siendo un tema interesante en una época de tanta versión y giro? Es decir, si en Sherlock Holmes en el Siglo XXII podíamos tener un Sherlock descriogenizado, un robo-Watson y una Lestrade no veo por qué los cómics no pueden habernos traído niveles semejantes de GENIALIDAD!
Y puedo deciros que, una vez revisado todo… Claro que lo hay.
Pero ya llegaremos allí. De entrada vamos por el principio. Las primeras tiras cómicas que salieron de Sherlock Holmes aparecieron en 1930.
La verdad es que casi parece un exceso llamarlo cómic, y lo cierto es que no duraría más que unos meses, para 1931 plegaría aquello. Pero bueno, el Bell Syndicate distribuía, Leo O’Mealia dibujaba. Y los guiones… pues os podéis hacer a la idea.
La primera tira era del 28 de julio de 1930 y Sir Arthur Conan Doyle había muerto el 7 del mismo mes. Así que es posible que estuviera en marcha ya y no fuera un ‘herederos en acción’. Al fin y al cabo hubo otros proyectos -como el proto Detection Club– que se quedaron dando vueltas.
Quién sabe. En cualquier caso el siguiente intento tardaría casi veinticinco años.
Es decir, si no contamos que en 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, el Captain Marvel Jr. 2 de Fawcett vería la aparición de un invitado especial.
(Si os estáis preguntando si después hubo cambios en la retrocontinuidad… ya os voy diciendo que sí y que claro. Esos mismos años ’40 Kid Eternity le tuvo de invitados unas pocas veces, y así se explicó su aparición en la de Marvel Jr.)
Y, bueno, si no contamos tampoco el Sherlock López (Y Watso de Leche) que Gabi comenzaría a dibujar en 1943 y seguiría siendo publicado con más o menos trompicones hasta los setenta.
(Y sí, antes de esto habían aparecido otros títulos ‘detectivescos’, igual que lo harían después otros. Pero lo del nombre ayuda, aunque es cierto que por esa década estaría también Pepe Carter, que luego pasaría a Pepe Holmes, que siempre es un lío porque por esas fechas hubo también un Pepito Holmes. Pero uno era de Puigmiquel y el otro de Castanys. De todas formas años después hubo un Sherlock Gómez y un Sherlock Pómez (de Palop). O, al menos, eso dicen que decía Cuadrado en The Stranded. Que yo voy a fingir que es algo que existe y no algo que se inventó Molina Fuet hace unas décadas.)
(Pero, claro, si a eso vamos la primera versión humorística fue en… 1893 con Chubblock Homes a la que seguirían Padlock Bones, Culock Holmes, Sherlock Guck,Sherlocko the Monk, Harkshaw the Detective y, por supuesto, Sherlock Holmes Jr. -de la que hablaremos más adelante-. Entre otros.)
(Y John T. McCutcheon le sacaría ocasionalmente en sus chistes gráficos, claro)
En los cuarenta los famosos Clásicos ilustrados se encargarían de alguna de sus historias. No serían los únicos, Hispanoamericana adaptaría también alguna aventura en sus cuadernillos -a manos de Ripoll-.
El primero de estos cómics (que tenga yo apuntado, ya sabéis: todo está sujeto a rectificación posterior, que una cosa es manejar distintoslistados y otra que estén bien, igual que no puedo/ quiero mencionar todo, aunque podéis echar un ojo a mis apuntes si os apetece verlos), el primero de esos cómics, decía, apareció en 1944 y, francamente,
yo habría puesto la misma cara.
(Por cierto que en el Batman 28 de 1945 Alfred conocería -y tendría una cita- con una policía, Shirley Holmes. La cosa no pasó de ahí. Al menos que sepamos.)
En 1946 sería en Flash Comics donde saldría, concretamente en el 69, en la historia de Hawkman. Y hay que decir que le calan desde el principio.
Eso sí, pronto encuentran un punto común para trabajar
Y así tiene otro ‘último caso’.
De 1954 a 1956 hubo una segunda tira hecha por Edith Meiser y Frank Giacoia
con dominicales incluidas,
aunque, como decía, no duró demasiado.
Por supuesto esto no impidió que en 1955 la Charlton intentara, a manos de Joe Gill y Bill Molno, sacar una colección.
Tres aventuras en cada número que duraron… dos números.
Pero eso solo supuso unos años hasta que alguien lo intentó de nuevo. Esta vez en 1961 fue Dell Comics con Frank Giacoia de nuevo y Bob Fujitani, pero no era reeditar tiras, estas New Adventures of Sherlock Holmes traían historias nuevas…
y duró, de nuevo, dos números.
Ese mismo año, por cierto, le ‘convocaron’ nada menos que al Action Comics 283.
Un lustro y un poco más tarde sería Look and Learn el que decidiera hacer su versión de los clásicos ilustrados, de nuevo un par de números. Y si creáis que la cosa no podría ir a peor es porque no habéis visto lo de Pendulum Press hizo en los setenta. Aunque no fueron los únicos, claro, porque en Alemania sacaron en 1971 otro cómic humorístico, Sherlock Holmes und das Geheimnis der blauen Erbse.
Mientras que Novaro comenzó su propia serie de cómics en 1971 que… bueno…
¿Qué podemos decir de Novaro que no sepamos ya? Desde luego su acercamiento al asunto fue…
particular. En fin, una fidelidad en las adaptaciones absolutamente indiscutible.
Y aún quedaba, porque en 1975, dentro de la revista Madhouse, de la Fawcett, se publicó una historia que demuestra que, en realidad, el tiempo es circular y los taquiones poderosos. Porque os puede sonar novedoso pero ahí apareció la obra de Marvin Channing y F. Thorne…
¡¡¡SHERLOCK HOLMES CAZA-VAMPIROS!!!
Por supuesto este mismo 1975 vio a DC decidirse a tomar cartas en el asunto. Si creíais que lo de Cazavampiros era Una Cosa esperad a ver lo que pensaron estos, que fue…
..enfrentarlo a El Joker, claro.
Y después decidieron darle su propio cómic.
Que esta vez no duró dos números.
Duró solo uno.
Pero ya sabéis aquello del Culo Veo, Culo Quiero así que para el año siguiente Marvel…
…se llevó a Sherlock Holmes a protagonizar algunos Marvel Preview.
¿Que cuántos? Pues cuántos van a ser…
Dos, claro. (Y no, no es un mandril. Es un sabueso)
Claro que DC estaba preparada. Con un disco. No os digo más.
(Bueno, os digo que el dibujo es de Jose Luis García López, que el 26 de este mismo mes de marzo cumple años. Por si lo queréis apuntar. O votar a algún Gran Premio aprovechando que sigue vivo y esas cosas)
(Y tranquilos que de Mylock Bloodstalker no vamos a hablar hoy)
(Aunque sí que podemos hablar de este Son of Sherlock Holmes de 1977
en el que, con pasmosa tranquilidad, se inventan a un detective que ‘podría’ ser el hijo de Sherlock. Y a tirar millas.)
De 1976 a 1977 tendría lugar la última de las tiras del personaje, Mr. Holmes of Baker Street de Bill Barry. De nuevo, sin mucho éxito. Aunque una década más tarde serían recopiladas y vendida como una… Graphic Novel. Hay cosas que nunca cambian.
Al año siguiente, en 1978, una versión de Holmes regresara a DC en el DC Special 8, un The Brave and the Bold especial con Batman, Deadman y el Sgt. Rock. Dándole pistas a Deadman para que ayude a Batman.
En 1979, aprovechando el estreno de la serie televisiva Sherlock Holmes and Doctor Watson sacaron una versión en cómic con cuatro historias nuevas y fotos de la serie en la portada. El cómic no tuvo continuidad, y la serie no llegaría a tener una segunda temporada. O quizá por ello mismo.
Ese mismo 1979 sería nada menos que René Pétillon el que publicaría una parodia, Le chien des Basketville:
Y así, mientras seguían las adaptaciones clásicas y seguían surgiendo curiosidades -como que en 1983 Bruce Jones decidiera montarse una historia para vender al cine junto con April Campbell, por aquello de que puedes publicar los storyboards y decir que son un cómic, eso sí, aunque la historia fuera ‘hitchconiana‘ el título era Somerset Holmes. Y, de alguna manera pasó de Pacific a Eclipse pese a ser una mini de seis-, aparecían aún en Eternity Scarlet in Gaslight en 1987, parte de unas aventuras inventadas por Martin Powell y dibujadas por Seppo Makinen que continuaría un par de años después con A Case of Blind Fear. Si la primera era contra Drácula y Moriarty la segunda sería contra el Hombre Invisible y Sebastian Mora. No sacaron más. Aunque, eso sí, fue reeditado en tomo.
[EDITADO: Por sugerencia de Pablo vamos a añadir aquí algo que ya habíamos sacado en ADLO!, la adaptación a cómic de la clásica serie de animación Sherlock Hound, perdón, Sherlock Holmes, aunque en realidad era Meitantei Hōmuzu…
…conocida también como ‘la serie de Hayao Miyazaki‘ pese a que él solo dirigiera seis de los capítulos, pero así nos entendemos. Al fin y al cabo para muchos fue la serie que les introdujo en su tema central:
El furrismo.
Ah, y también donde conocieron a Holmes, sí. ]
Aunque posiblemente aquí nos interese más una de las aventuras más memorables de Holmes, su aparición en un aniversario…
…porque con la excusa del 50 aniversario el Detective Comics 572 de 1987 nos traería un encuentro entre El Mejor Detective del Mundo…
y Batman.
Historia varias veces reeditada y recordada que nos llevaría, además, a ese punto de inflexión entre ‘unos pocos cómics’ que hemos visto hasta el momento y ‘una barbaridad de intentos’ que empezarían en los noventa. (Aunque es cierto que antes de eso hizo un ‘cameo’ como ficción que pasa al mundo real en Hellblazer). Tantos que vamos a dejar muchos sin nombrar -ahí tenéis los dos listados, y seguro que podéis echar un ojo al resto- para centrarnos solo en algunos destacables. Que si no nos ponemos a hablar de cosas como lo de Caliber de 1989 de Baker Streetpunk victoriano ucrónico contra el Destripador y esto no acaba nunca, casi mil quinientas palabras llevamos ya.
La década comenzaría con Eternity, que lo mismo reeditaba las tiras de Sherlock Jr. que Sidney Smith hizo de 1912 a 1914
(ya os dijimos que todo regresaba), que sacaban Sherlock Holmes in the Case of the Missing Martian, DC seguiría usándole de manera incoherente e inconsistente en la JLE o Eclipso, Adventure Comics (la editorial, en serio) contaría con Seppo Makinen para Return of the Devil (1992), Caliber tendría a Aldin Baroza para ponerle por medio contra el Fantasma de la Ópera (1994) y para final de la década Delcourt presentaría su Baker Street (1999) nuevo uso del título pero dirección completamente diferente -aunque iría de Holmes, no de Gerry Rafferty-, aquí moderadamente humorística y que duraría 5 volúmenes.
Vale, quizá en el recopilatorio no se aprecie del todo, por suerte tenemos también las portadas originales:
Aunque, claro, no sería el único título del cambio de siglo en el que aparecería.
Y no, esa imagen no es de la Liga de los Caballeros Extraordinarios. Por eso no apareció en la película.
El nuevo siglo también trajo una de mis versiones favoritas. Se trata de Martín Holmes -conocido en los países anglosajones como Zachary porque se ve que no entienden el concepto de Martín– que es una creación de Carlos Trillo yJuan Bobillo para la revista infantil Genios publicada a partir del año 2000 y recopilado tiempo después por Domus.
Que este cómic -y su continuación, que la tuvo, aunque es una lástima tener que decir que no pasó de ahí la serie- no haya sido publicado en España supongo que nos dice también algo de cómo están las cosas por nuestro país.
Por cierto, el que sí que se publicó fue el Walter, dentro de Les formidables aventures de Lapinot.
En fin, que mientras Moonstone sacaba títulos como Sherlock Holmes and the Clown Prince of London (2001) y Dark Horse sacaba The Irregulars (2005) -que acabaría siendo el clásico ejemplo de serie de Netflix que hace más mal que bien por el cómic- nosotros pudimos gozar en 2006 de lo que Morrison tenía que presentarnos de Holmes en…
WILDCATS: Nemesis. ¿Qué? Morrison es un apellido muy habitual, este es Robbie. Y el dibujo tan dosmilero es de Andy Smith.
Por supuesto no son los únicos momentos destacables de la década, daba igual que Moonstone le fuera mezclando con quien pillara –Kolchak, por ejemplo-, Posy Simmonds le dedicara una de sus historia, Alterna se animara con un dibujo… personal… para el Sherlock Holmes: The Painful Predicament of Alice Faulkner de Bret M. Herholz ilustrando el libreto de la obra de teatro de 1899, o que Dynamite empezara también con lo suyo en una serie de historias escritas por Moore. Otro apellido habitual, nos referimos a Leah Moore.
Por suerte Antarctic Press sabía lo que pedíamos y en 2009 nos trajo…
¡SHERLOCK NINJA!
Que solo durara un número demuestra los problemas que tienen las pequeñas editoriales para darse a conocer.
Lo cierto es que el final de la década estaría bastante animado entre Les Quatre de Baker Street (que, aquí sí, fueron publicados los 10 álbumes en España por Yermo… en 4 tomos), o el Dark Detective de Chimera -con un conjunto de portadas que hoy llevarían a múltiples discusiones sobre si las ha hecho un humano-,
Por supuesto la nueva década pisaría el acelerador, de ahí no solo la idea de Holmes Incorporated (2010-2013) de Ty Templeton
y que suena a trabajo de taller al que se le ha prometido unas prácticas que acabaran siendo publicadas. Que así, además, los que montan el curso pueden vender a Amigos, Familiares y Allegados de los novatos.
También lo que estábamos esperando desde el principio…
¡MUPPETS!
Porque todo es mejor con Muppets. ¿Que por qué Gonzo es Sherlock, Fozzy es Watson y Gustavo es Lestrade? Pues… ¡MUPPETS!
Pero, claro, si tenemos en cuenta que WildStorm le sacó dentro de una serie de títulos de Victorian Undead, AAM/Markosia presentó un The Young Sherlock Holmes Adventures…
…que, sorprendentemente, ni es ochentero ni se parece a Smallville… (Se pierden las tradiciones) pues ya vemos que iban a por todas. Y más que iban a ir.
Image presentaba Moriarty: The Dark Chamber (2011), Tidal sacaba Victorian Knights (2011), Dynamite seguía con sus cosas (incluyendo un Year One), Dark Horse le mezcla con cosas como el Necronomicon y, por supuesto,
llegaba el manga. Esta era Young Miss Holmes (2013-2014) de Kaoru Shintani. Pero también tenemos a
Sherlock Bones. Que también duró de 2013 a 2014.
Y es que aunque en esos años se nos presentaran obras peculiares como el Domino Lady/ Sherlock Holmes (2013) de Moonstone que llega con un buen par de…
crossovers.
Aunque no fue ni lo peor, porque en 2013 también llegó Deadpool Killustrated en el que el Holmes del Ideaverso reúne a un grupo de personajes para evitar que… bueno, da igual, ni lo del Ideaverso ni lo de Marvel merece mucha más explicación, así que mejor sigamos. Además, empezó Watson & Holmes, una versión más…
…urbana que con Bollers, Leonardi y Mendoza acabaría cerrando en un número 6 pese a anunciar el 7 al final del mismo. (Y que sería reeditado décadas después a ver si esta vez tenía más suerte).
Un año muy entretenido ese, que vio también la aparición en Marabout de Sherlock Holmes et la conspiration de Barcelone. Y no es que fueran a cambiar las cosas. Soleil sacó en 2014 Dr Watson y también Les Chroniques de Moriarty. Lo cierto es que en esos años Soleil sacaría multitud de series -que comenzaron en 1995 con Mycroft Inquisitor pero que podríamos decir que se lanzó a por todas en 2010 con Sherlock Holmes et les vampires de Londres, que sería seguida por toda una serie de series tanto de Holmes como de relacionados, incluyendo Scotland Yard– hasta el punto de que en 2015 sacaría Sherlock Holmes Society, serie que lograría el para mí culmen de la GENIALIDAD! en los cómics holmesianos de la editorial (que en gran parte podéis leer en Yermo) al llegar al volumen cuatro de los seis que tendría y ofrecernos esto:
A ver si os vais a creer que solo por ser francobelgas no pueden ser GENIALES!
Antartic Press sacaría ese mismo 2015 Sherlock Holmes, Steam Detective y en 2016 Titan empezaría con la adaptación al manga de la serie Sherlock. En 2016 hubo hueco incluso para la autopublicación de The Canny Cthulhu Holmes, no os digo más. Aunque, por supuesto, en 2017 mi favorita fue la publicación de la obra de Roger Langridge, Andy Hirsch y Fred StresingThe Baker Street Peculiars en Boom! Studios.
Y eso que el mismo año en Action Lab Comics se publicó el también notable Kid Sherlock
Sí, todo tiene sentido como siempre. Aunque lo más notable es que en lugar de los clásicos thrillers de correr de un lado para otro decidieran hacer algo más centrada en la deducción, aunque sea por el lado corto.
Aunque el éxito llegaría el año siguiente con Dans la tête de Sherlock Holmes (que ya ha tenido una segunda parte, aunque aún no la haya publicado aquí Norma. Pero ese es un hilo aparte que seguir.) y más historietas, que si Sherlock Holmes – Hiiro no Kenkyuu (2018) de Shoko Fukaki, que si una versión deEnola Holmes en IDW, que si Sherlock Holmes & Moriarty Associates e, incluso, en 2019…
un pequeño acercamiento.
En 2020 comenzaron con Moriarty El Patriota (que ahí sigue), además de Violet Holmes and the Agents of H.I.V.E.: Adventures of a Teenage Detective o Major Holmes & Captain Watson. Aunque lo más curioso sería Mr Doyle’s Class Presents A Study in Scarlet (Portsmouth City Council, 2020)
Que es un ejemplo tanto de como adaptar a obra un texto no-teatral, cómo actualizarla y, sobre todo, cómo jugar con la idea de transmitírselo a una clase.
Habría un Adler en Titan, también un Sheffield Holmes (2024), Nancy Peña le sacaría en la… peculiar… El gato del kimono, también saldría en Godzilla’s Monsterpiece Theatre, Gillian Goerz sacó en 2020 Shirley and Jamila Save Their Summer, que en España pasa Shirley a Sara. Pero, claro, Shirley Bones no queda igual en español. E, incluso, hubo oportunidad para Rick and Morty Presents: Finals Week: SheRick Holmes and Mortson (2024) en Oni Press y, por supuesto, las cosas de Zenescope que van… en su línea…
Eh, que tuvo una continuación crossover loquesea…
Y en 2025, en Delcourt, Pierre Mortel y Anaïs Dumas sacaron Le Lapin des Baskerville…
Así que está bien claro que vamos a tener más.
Pero, por supuesto, con esto podría terminar nuestro repaso si no fuera porque… siempre conviene dejar un par de cosas para el final. Fuera de la cronología.
Lo primero y más lógico es señalar que ha habido múltiples adaptaciones del personaje y sus alrededores pero, a veces, las más exitosas son las que tienen una relación más indirecta. Esto es…
Detective Conan lleva publicándose desde 1994, tiene adaptación al anime, series varias, OVAs y películas (de gran éxito) y, por supuesto, el nombre de su figura central es Conan… por Sir Arthur Conan Doyle. Así que ya veis, un ejemplo del impacto aunque sea lateral. Es decir, ha durado más de dos números.
Lo segundo es que he dejado de lado una historia porque consideraba que a estas alturas todos los lectores de Marvel la conocerían, aunque os dije que ya llegaríamos hasta aquí. Pero ahora que estamos casi en el final puede ser un buen momento para sacarla porque lo tiene TO-DO. Hay GENIALIDAD!, hay taquiones, hay personajes más que conocidos…
Y es que puede que en DC saquen al personaje y le usen con cierta constancia y no mucho sentido, pero en Marvel han tomado otro camino, en parte debido a una decisión
En el X-Treme X-Men 1 de 2001 pasó algo más que el Phuta phuta phuta y todo el resto de diversiones españolas. También se pusieron a leerse los diarios de Destino. Recordemos que se había dicho en distintas ocasiones que su nombre real era Irene Adler. Así que casi parecía normal que si nos decía que cuando conoció a Mystique era Raven Darkholme no nos extrañemos, pero cuando Claremont añadió que, además, era…
un ‘consulting detective‘… podía habernos llamado un poco más la atención.
Claremont repitió esto, por si no hubiera quedado claro, durante el especial de la boda:
Y en 2022, en Immortal X-Men 8, Kieron Gillen decidió ir un paso más allá.
La sutileza, por supuesto, es para los cobardes.
Eh, en el universo Marvel oficialmente Sherlock Holmes tiene una relación homosexual, tampoco debería de sorprendernos.
…otra cosa es lo que Doyle pudiera pensar de cómo se le retrataba.
Aunque, desde luego, me parece la mejor forma de acabar con este pequeño retraso. Mostrando que la realidad del propio autor era más fantástica que cualquiera de los cómics que hemos mostrado.
Os puedo asegurar que no tenemos nada contra los Salones. Vamos, con deciros que yo mismo tengo uno en casa.
Pero en España, en cuanto te descuidas, llega un Salón y la lía.
Si el lunes mencionábamos de pasada que la Comic-Con de Málaga estaba en ello de nuevo hoy nos hay señalado algunas cosas que ha hecho el Salón de Valencia. Cosas que, por su propia cercanía para con el cómic, no podemos llamar más que…
Pero esto es algo que, en realidad, no nos sorprende mucho. Es decir, si lo de Málaga ha podido pasar de unos 120 mil a menos de 96 mil… ¿por qué no iban a ser alrededor de 30 mil? Total, en Barcelona ya sabemos que los visitantes son poco menos que recursivos.
Por supuesto podríamos contar más cosas que, en realidad, significarían: «hemos echado un ojo por las redes«. Por suerte, como todos sabemos, coger media docena de posteos y armar un artículo es lo que hoy pasa por periodismo.
No porque nos paguemos el blog (¡5€ ha subido, qué locura!) o porque nos rechacen en la industria (¿qué industria?) y las instituciones (bobadas, rechazarnos implicaría reconocer nuestra existencia), ni nada de eso.
¡Es complicado porque los temas se AGOLPAN! Tú tienes una idea para un posteo y parece que los periodistas, la gente del mundillo y las editoriales conspiran para que no puedas escribirlo.
El tema para hoy, el Gradeo… Llevo para ponerme a ello como dos años. Tanto tiempo que hasta los «medios» de aquí han comenzado a hacer sus cosas.
Con deciros que cuando fuimos a abrir el blog una de mis ideas para los primeros posteos era hacer un breve repaso por ‘el incidente de los fideos’ y aquí seguimos, veintitantos años más tarde sin que haya salido.
Pero como lo del Gradeo es algo de lo que parece razonable hablar cuanto antes, porque tendrá un impacto y porque ya sabemos cómo va esto, estoy más que dispuesto a no hablar de alguno de los otros temas que nos han tirado a la cara durante estos últimos días como…
…el cómic hecho por IA de Iker Jiménez, o…
…el que un Salón decida que la gente a festejar es un actor o… lo que sea que sea Leo Harlem… que es una idea que diría que no sé de dónde puede haberlos salido pero es que…
… también hemos tenido noticias de la Comic-Con de Málaga, y es exactamente el mismo modelo de Salón, llevar a gente más o menos conocida de otras cosas y esperar que la gente del cómic pague, mientras arreglas las cuentas con las subvenciones.
¿A quién no le ha pasado ir a comer a un restaurante mexicano que recibe varios millones de subvención al frente del que han puesto a un experto en fabricar macarrones? Y si alguien pregunta respondo lo mismo: Tiene buena pasta.
Tu escribe las cosas en condicional y ya con eso se ha hecho el periodismo un día más.
Así, quinientas palabras más tarde. Puedo decir que -además de haber logrado no hacer ninguna mención a lo estúpido de AENA lanzando un premio literario que quiera ser el Booker español- yo me empeñé en que hoy se escribía aquí de lo del gradeo… ¡¡¡Y aunque sea la última cosa que haga, es de lo que va a ir el posteo de hoy!!!
Tendremos, por tanto, que comenzar explicando lo más lógico:
¡¿Pero qué leches es eso del Gradeo?!
El problema es que la gente se empeña en usar idiomas. Y si ya es difícil comunicarse con alguien que se supone que está usando tu mismo idioma porque le está dando distinto significado a las mismas palabras -no hablemos ya del uso de un fraseo que tiende al caos de la transmisión informativa-, imaginad lo que pasa cuando se usa un idioma extranjero.
Pues pasa que acabas hablando de Gradeo.
Que tú dirás: Pero si en inglés se escribe Graded tampoco debería de ser muy complicado buscar una alternativa en español y hablar de Clasificar, Calificación, Categorizar… ¡¿Qué somos?, ¿salvajes?! Todo el mundo sabe que si en otro idioma se está usando una palabra lo sensato es buscar la manera de spanglishizarla. Nadie en su sano juicio te va a decir que ha Clasificado un cómic, que ha usado una empresa de Calificación o que su estado ha logrado una Categoría determinada. Aquí se Gradea.
Y sí, eso es a lo que se dedican. Ya sabéis cómo va esto: Estamos bajo el capitalismo.
Ah, quizá no haya sido muy claro con la frase anterior. Vale. Estamos en un punto del capitalismo en el que todo capitalistizable.
Tú tienes una afición y eso significa que tienes dos posibilidades. Si la afición es creativa, esto es si tú creas algo durante esa afición, entonces tienes que MONETIZARLA. Y eso si no te dicen PROFESIONALIZARLA. Que no significa hacer las cosas en serio o buscar una excelencia, que también, porque por lo visto las aficiones están para sufrirlas, no para pasárselo bien. Así que tienes que ver cómo puedes venderle algo a alguien.
Pero puede ser que tu afición no sea creativa. En ese caso solo hay dos posibilidades. La primera es que sea una afición que no incluya un bien físico. Sólo la recepción de un conocimiento o de una experiencia. En ese caso tienes que crear un espacio en el que hablar sobre ello, porque así te conviertes en EXPERTO y puedes usar tanto la ruta INFLUENCER como la ruta CHARLAS para cobrar sobre ello. También puedes optar por la GAMIFICACIÓN metiéndote en aplicaciones en las que batir el número de comentarios y reseñas. Pero eso al final es como abrirte un PODCAST. Más una side-quest que una finalidad en si misma.
Pero también puede ser que incluya objetos físicos. ¡Ahí es cuando está clara la ruta! Porque siempre va a ser la… ESPECULACIÓN. Da igual que compres cómics, videojuegos, cartas, juegos de mesa, figuritas o el formato físico en el que vengan las películas ahora mismo que voy a presuponer que es el pendrive. Tienes un bien y eso significa que PUEDES VENDERLO.
En teoría puedes venderlo INCLUSO POR MÁS QUE POR LO QUE LO COMPRASTE. El mismo tipo de ‘en teoría’ que se usa para ‘en teoría te puede tocar la lotería’. Y que, en realidad, surge del mismo sitio: Conseguir dinero. Conseguir MÁS dinero.
El capitalismo es así.
Por supuesto en un mundo que ha hecho que la primera librería de cómics sea una aplicación online de compraventa (al margen, por supuesto, de que así no te preocupas en pensar cómo la vida está pensada para que tengas que vivir en un habitáculo que no te permita acumular, como si volviéramos otra vez a la época en la que los tebeos -y lo que no son tebeos- se llevaban a puestos de intercambio) no es de extrañar que nos encontremos en una ola que puede llevar a que pensemos en aquel…
¡VUELVEN LOS NOVENTA!
Pero, como ocurre con todo, vuelven con un giro.
Porque aquella burbuja sirvió para que las empresas publicaran más (sobre todo más portadas alternativas con tintas extrañas) y unos pocos especularan mientras al resto se le vendía que aquello tenía valor intrínseco.
Es cierto que ha seguido existiendo de una u otra manera. Por eso aquellos NFTs de antaño que tanto en ADLO! dieron que hablar surgieron en la época de ponerle a todo blockchain.
Pero ahora lo que se llevan son las empresas intermediarias y las apps y todo eso. Porque ahí es donde está el dinero. Concretamente: Donde están los que se quedan el dinero de esto. Porque tú compras tu cómic (o tu libro, tu figurita, tu carta, tu blablabla) y ahí solo saca dinero la empresa que lo produce y la empresa que lo vende.
¿Pero en esto? ¡En esto saca dinero también la empresa que Gradea!
Que, además, tiene unas opciones morrocotudas, por supuesto.
La empresa que ha llegado a un acuerdo con Libertad Digital, por ejemplo, además de demostrar que sabe dónde hay gente a la que se le puede vender cualquier cosa, nos ofrece los siguientes servicios:
Sí, por lo visto lo de hasta el 2000 es vintage. ¿Quién no recuerda un evento vintage como Onslaught?
Pero, vaya, que por 22 € de nada puedes gradear tu cómic para que cuando luego lo vendas puedas sacar más dinero. Concretamente necesitaras sacar al menos 22 € más de lo que pagaste por él.
Aunque, claro, este es un caso. Por ejemplo, los que estuvieron en la Comic-Con de Málaga, tienen unas tarifas distintas:
Sí, pusimos la versión más barata. Así somos nosotros. ¿Y cuánto es eso? Pues no son 22 €, no…
58,50 € de nada, y luego ya te lo pueden poner con patatas. Perdón, quería decir con ‘prensado y limpieza’ (15 €) y ‘custom label’ (9€).
Ya puedes ir subiendo el precio. Aunque, claro. Este es el barato.
Si es pre-1975 (que es donde esta gente pone el Vintage) entonces es un poquito más…
Lo bueno es que si cuesta más de 400 $ te da lo mismo de cuando sea porque te va a costar…
..algo más. Aunque, claro, ¿cómo estableces lo que cuesta? Pero, vamos, que da igual, que tú puedes tenerlo lo mismo de 400 $ a 1000 $ como antes o de 1000 $ a 3750 $ (con la consiguiente subida)…
…que cuando lo subas a ‘esa web de compraventa’ vendrá alguien a ofrecerte ‘5 €, pero los gastos de envío por tu cuenta, eh’.
Porque ya sabemos que el problema está en que esa gente te puede asegurar que esto es una oportunidad de negocio. Pero tienes que conocer a alguien que quiera lavar dinrealizar una inversión en arte y esté dispuestos a pagar lo que pides.
Pero vamos con una más, porque la cadena con más tiendas -si el librero de La Sectorial no lo impide- se ha apuntado al Gradeo a su propia manera:
¡PRE-GRADING EN DIRECTO! Vaya, espero que no haya niños…
Qué tontería, ¿qué va a hacer en una tienda de cómics un menor de 19 años?
Total, que nos hemos ido a mirar cuánto costaba lo de los cómics aquí y… JAJAJA, ¡¿quién iba a querer hacer gradeo de cómics? No, hombre, no, aquí estamos a otras cosas importantes:
¿Para qué vas a meter cómics cuando la gente sabe que lo que hay que gradear son otras cosas… aparentemente por parte de un minion fumeta?
Un minion fumeta que, además, cobra lo que cobra…
Y así puedes pagar desde…
…los 24,90 € de un ‘sticker’ o una ‘carta’ hasta los…
… 60 € de un Funko, un ‘juguete’ o un ‘videojuego’.
Encuentra luego al que te lo pague, claro.
Pero parece que este es uno de esos ‘trabajos del futuro’, como hacker o faker. De ahí que podamos encontrar formas de iniciarte en ello como una entrada de wiki o un…
…curso en youtube para aprender a ser grader. JARL!
Aunque no sabemos si es solo el poner la notita del cómic en estado del papel, daños, arañazos, jugabilidad… o si también te enseñan a ponerle dos metacrilatos o una bolsita de plástico.
Y es que está claro que hacen falta ESTUDIOS para poder gradear, hombreporfavor, a ver si os creéis que con estar ahí y decir que sí que vale os va a servir esto.
Si eso fuera cierto entonces rápidamente saldrían los escánd…
Uoooops… Parece que tanto el primer como el segundo escándalo con CGC por medio son de esas cosas de… Vaya, ¿quién iba a pensar que esto podría pasar?
Así que, recapitulando, tenemos una subida de ‘empresas de gradeo’ que logran a la vez que lo que hagan no sea de mucha utilidad, ni muy riguroso, pero sí una pasta que, obviamente, habrá que sumar al precio si no quieres perderlo cuando lo vendes.
Y el problema, como siempre, es que esto impacta en el resto de las cosas del cómic. Igual que sucedió con la burbuja de los noventa, con todo eso sacar cómics a patadas con mil portadas y blablabla que hicieron que Marvel -pero también DC o Image– se pusieran como locos a buscar un crecimiento… xXxtremo. Y se llevaron por delante la idea de colecciones sin crossovers o eventos, además de a tanta gente que incluso Marvel acabó como acabó.
Podemos discutir si la cosa es empeorable, por supuesto, pero incluso aunque parezca que TRUMP! ha forzado que uno de sus amigos ped… millardarios se vaya a hacer con Warner -otra de esas historias de las que podría haber hecho el posteo pero me he negado-, ya os digo yo que todo es susceptible de empeorar.
Así que tenedlo en cuenta ahora que aún no se ha desbocado la cosa… en España. Que por eso las noticias son sobre ‘uy este Superman que hemos vendido por millones’ y no ‘la primera aparición de Pafman destruye todos los records en la venta de arte’.
Pero, sobre todo, para que nos hagamos a la idea de la verdad fundamental que está detrás de esto:
Da igual cómo te pongas, lo mejor es que no intentes calcular lo que llevas gastado en cómics. Porque el día que intentes venderlos para recuperar una parte… Con algo de suerte no te tocara pagar también para que se los lleven.
¡Un mes más, una letra menos! Más o menos. Porque como DC casi no tiene nada en la Q -hasta el punto de he decidido poner todos los cómics que les he encontrado que empezaban por Q– he pensado en ir comenzando también con la R, que con suerte podremos rematar el mes próximo. Tampoco es que sean muchos cómics, menos mal. Pero ya habrá tiempo de que os aburráis cuando lleguemos a la S. Así que vamos con ello que ya va siendo hora de ponerse con los… ¡QUEHACERES!
01) Quarantine Zone (2016)
No tengo prueba alguna de que esta historia sobre un mundo distópico en el qu hay una guardia que vigila que nadie se escape de una ‘zona de contención’ por una enfermedad contagiosa, pero que va dando vueltas sobre los soldados en su centro, la realidad de lo que nos cuentan, los órdenes sociales y todo lo demás… no fuera originalmente el guión de una película y acabara como cómic a ver si así lo lograban vender. No lo lograron -claro, era 2016, si esto llega a estar listo para estrenar en 2020 lo mismo Warner se hubiera puesto a la venta antes, más antes… da igual- pero vaya, que sí, que es un Original Graphic Novel y no como todas esas Graphic Novels que cuentan lo del día a día.
02) The Question (1987—1990,2010)(2005)/ The Question Quarterly (1990—1992)/ The Question Returns (1997)/ The Question: The Deaths of Vic Sage (2020)/ The Question: All Along the Watchtower (2025)
Vamos a tratar de ir rápido, a ver con qué nos encontramos.
La cosa comienza con Steve Ditko. Había creado Mr. A, un personaje Objetivista-Randiano-Radical. Y cuando le contrataron en Charlton para relanzar Blue Beetle pensó en llevarse… bueno, vamos a decir que una versión porque claramente la despepitada original creaba problemas para con el punto hasta el que en Charlton estaban dispuestos a llegar. Que, resumiendo, era ‘a ver si el personaje pudiera cumplir el Comic Code‘. Pero el caso es que logró vender en su lugar este The Question, y lo presentó en ese relanzamiento del personaje en 1967.
Para ello creo a un periodista que estaba entre Joe Rogan y Jiménez Losantos… ¿Que si estoy exagerando? Esto es de la historia de presentación:
Un angelito, vaya. Pero se supone que era el bueno. Sea como sea tan solo cuatro números más tarde la Charlton decidió dejar de lado los superhéroes. Hasta el punto de que una historia que Ditko tenía ya preparada (en tres partes) acabó apareciendo como Mysterious Suspense en 1968.
Y aún les dio tiempo de sacar un número más de Blue Beetle con lo que les quedaba en los armarios.
Así se podía haber quedado la cosa, pero en 1983 Paul Levitz había llegado a un acuerdo ‘para hacerle un favor’ a Dick Giordano y compró la mayoría del fondo de superhéroes. Lo primero que pensaron fue dárselos al tipo ese de las barbas. Pero, ¿quién iba a interesarse en un personaje que es un ultra que va por ahí diciendo que es detective? Con su abrigo y su sombrerito. Nada, nada, el barbas que se buscara un muñequito nuevo que ellos ya aprovecharían los personajes para eso que estaban preparando de las Crisis en Tierras Infinitas.
Y así, cuando en 1986 decidieron darle otra oportunidad a Blue Beetle decidieron traérselo de nuevo para el número 4 de la colección. Aunque en realidad ahí el que aparecía era Vic Sage. Que acababa el número diciendo que iba a tener que ir a hablar con Blue Beetle, pero, por supuesto, como…
THE QUESTION. Lo cierto es que Len Wein hizo solo un poco más agradable al personaje, en parte porque modernizó solo lo justo, en parte porque en esta primera aparición procuró hacer todos los homenajes posibles a Ditko.
Duraría en Blue Beetle un par de números más, hasta el 7 en diciembre de 1986. En parte porque ya le tenían preparada su propia serie.
La de ahí arriba de O’Neil y Cowan. O’Neil optaría por llevarlo a un terreno más pulp, más zen y hasta cierto punto experimental, la forma de realizar esta separación sería… moderadamente sencilla. En el primer número le daban una paliza al protagonista que le dejaba al borde de la muerte, y así a su regreso ‘renacía’. ¿Lo anterior? Anterior era. Ah, y también se llevaba a Batman a que le echara una bronca. (O quizá fue una ilusión, una ilusión de Batman) En ese número también explicaban que Richard Dragon le entrenaría y lo que Lady Shiva pintaba en todo el asunto. (Y usando por nombre alternativo Victor Szasz, no confundir con Victor Zsasz, al que aún le faltaban unos años para aparecer).
Total, que se convirtió en el terreno de juego de O’Neil que se permitió incluso… alguna licencia.
O’Neil estaba tan decidido a hacer las cosas diferentes que hasta recomendaba un libro en cada columna de correo. ¡Como si fuera eso Detective Conan! Podéis echarle un ojo por aquí y reconfortaros viendo cómo no recomendó a una mujer hasta el 19 (y era un libro de cocina) Aunque ya es más que los afroamericanos, que se ve que gente como Chester Himes o Ishmael Reed no entraban en su lista de lecturas. De todas formas aún lograría meter alguna co-escritora.
La serie duraría 36 números, hasta 1990. Antes que eso O’Neil había reescrito parte del pasado del protagonista con el segundo Annual. Y había estado dirigiendo la serie en una dirección que terminaría con un giro… digamos que cerraba una puerta.
Pero eso no impidió que el mismo año comenzara una nueva vuelta…
Lo cierto es que este The Question Quaterly tampoco logró estirarlo mucho más, de hecho el segundo número servía en parte para ‘romper’ con lo construido con el final de la serie regular. Y tras cinco números, la cosa no daría para más.
Por supuesto eso llevaría al clásico ‘iría apareciendo aquí y allá’ comenzando al año siguiente con un The Brave and the Bold en formato miniserie que tendría a Green Arrow como protagonista principal y en el que también saldría Butcher. Mike Grell y Mike Baron eran los responsables de esta historia.
Y tras eso hubo un especial: The Question Returns.
De nuevo con O’Neil pero esta vez con Barreto dibujando. Que se quedó simplemente en eso, un último hurra.
Lo que pasó es que en ese mientras tanto en 2005 tuvo una nueva miniserie, esta vez con Rick Veitch de guionista.
Que decide convertirlo en una especie de misterio chamánico, incluyendo lo que le interesa a la mayoría de guionistas de los elementos chamánicos: El ponerse bien colocados. Que la mini incluya a Superman y, más aún… que la mini incluya a Superman haciendo que Question deje Metrópolis porque nota que le gusta Lois Lane… bueno… a veces tenemos este tipo de tebeos.
Sea como sea, Rucka vuelve a sus andadas y al año siguiente en 52 lleva a cabo el reclutamiento y desarrollo de Renee Montoya como sustituta tras anunciar que va a morir de cáncer de pulmón. Este sería el Sage (bastante libre de filosofías) que regresaría con un último número de su serie original durante Blackest Night en 2009.
De ahí en adelante seguiría Montoya con el personaje, incluyendo momentos que, por algún motivo, parecen tener más gracia cuando el que los recibe es Nightwing.
Por supuesto el problema estuvo en que en 2011 comenzaron los New 52. Todo un ejemplo de descontrol editorial en DC que incluyó meterle dentro de la cosa Trinity of Sin junto con Pandora y Phantom Stranger. Se trataría de alguien sin memoria de su pasado, centrado en recuperarla a cualquier coste. Y con una serie de pistas sobre quién era que no iban a ninguna parte, hasta el punto de que para la última vez que aparece pareciera que Geoff Johns sacara un papelito de un sombrero para decidir quién era en realidad.
Y dos años más tarde, aún a tiempo para la etapa New 52, el intento de recuperar Suicide Squad hizo que apareciera otro Question. Que, este sí, es Vic Sage. No es que sea mucho mejor personaje, por supuesto, convirtiéndole en una especie de agente gubernamental burocrático que solo quiere usar al Escuadrón para… … no está muy claro para qué, la verdad.
Esto tampoco duraría mucho, claro, de hecho en 2015 se traerían de vuelta a la Question de Renee durante Convergence. Un par de números solo, eso sí.
Y como todo se mueve para el reseteo post Doomsday Clock de 2019 decidieron traer de vuelta a Question. A los dos Question. Montoya y Sage. ¿De quién había sido la idea? Pues de Bendis, claro. Que decidía también que Sage había sido miembro del Escuadrón y de Checkmate. Esta versión, como la de Montoya, se dedicarían a aparecer aquí y allá, más que otra cosa.
Lo que tiene especial gracia porque en 2020 sacaron una nueva versión alternativa para Black Label.
Esta vez el que regresaba al personaje era Denys Cowan, con Bill Sienkiewicz entintándole, mientras Jeff Lemire guionizaba una versión violenta hasta la parodia del personaje y de la etapa de O’Neil. Pero con viajes temporales. Es difícil de explicar porque tampoco parece tener más propósito que seguir esa idea, sobre todo porque se supone que es un homenaje al entonces recientemente fallecido O’Neil. Pero parece claro que el personaje tiende a estos… meandros.
Daría un poco lo mismo porque para 2021 parecería que Montoya había dejado a Savage el puesto (y también que había roto con su novia, de nuevo sin explicar nada porque explicar cosas es de débiles) para hacerse Comisionada de la Poli de Gotham. ¿Que si eso duraría mucho?
Pues en el All-In post Absolute Power llegó
que es una historia con Montoya como Question en la que también aparece Sage como Question.
Y es que al final, por muchos años que pasen, la historia de este personaje lo que nos deja, por encima de todo lo demás, son muchas… preguntas.
03) The Quitter (2005)
Pues sí, hubo un momento en que hacer películas servía para esto. Tú ponías a un tipo así en nombre grandes y luego a los que habían transformado la historia en un cómic. Por supuesto era una historia sobre su tendencia a dejar cosas a medias. Y si alguien esperaba que este cómic tuviera continuación… No lo tuvo.
01) Raccoon Kids (1954—1957)
Una vez más, a base de ir probando cosas en DC intentaron también a ver si los Funny Animals tiraban. Y uno de los títulos que usaron para ello fue Animal Antics, presentado en 1946
Dentro venían todo tipo de animales en todo tipo de situaciones. Además del conejo mago de la portada teníamos vaqueros, inventores, pescadores… y también a ellos:
Un par de traviesos y pícaros mapaches que aparecerían por primera vez en portada en el número tres para sustituir directamente desde el 6 al conejo mago. Para 1948 se sumarían al relanzamiento de Comic Cavalcade, que en su número 30 se había deshecho de los superhéroes para pasar a los funny animals, allí estarían hasta el 1952. Mientras, su cómic pasó con el número 24 a llamarse Movietown’s Animal Antics (que ninguno saliera en películas no era impedimento alguno) y con el número 50 en 1954 su nombre pasó a ser mayor que el de la revista. Algo que se confirmó cuando en el 52 pasó a llamarse directamente Raccoon Kids. Título con el que duraría un año hasta su cierre en 1954 en el número 64.
El final de los intentos de DC de vender funny animals llevaron a su casi desaparición, fuera de un cameo en el primer número de Captain Carrot and His Amazing Zoo Crew, un par de apariciones en los recopilatorios The Best of DC: Funny Stuff de los años ochenta y un guiño en un número del Hawkgirl de Jadzia Axelrod.
Así que ahí están, de ser estrellas de uno e importantes en otro a desaparecer. Y, peor aún, que exista la posibilidad de que si alguien les recupere sea… ¡TOM KING!
02) Ragman (1976—1977)(1991—1992)(2017—2018)/ Ragman: Cry of the Dead (1993—1994)/ Ragman: Suit of Souls (2010)
NANA NANA NANA NANA NANA NANA NANAAAAAA¡RAGMAN!
Ragman apareció -alguna vez tenía que pasar- en su propio cómic por primera vez. En 1976 Robert Kanigher y Joe Kubert estuvieron pensando en crear un personaje distinto. La idea fue vestirlo de trapos. De manera que su traje resultara diferente. Una vez con un aspecto ya se pusieron a las tonterías esas de crearle una historia. Originalmente un descendiente irlandés que había combatido muy joven en la Guerra de Vietnam, y a la vuelta se había puesto a trabajar en una tienda de cachivaches viejos, evolución del negocio de trapero de su padre.
Y fuera de una aparición en Batman Family, un cameo en el Red Tornado de Busiek y la aparición obligatoria durante las Crisis pareció que la historia del personaje acababa ahí.
Y entonces llegaron Los Noventa.
Por si os lo estáis preguntando, esto se puso a la venta casi un año antes que Spawn.
Buscando algo moderno que recuperar Keith Giffen acabó por medio de Ragman, tan en medio que acabó haciendo la historia aunque lo guionizara Robert Loren Fleming, y por medio del dibujo aunque en teoría fuera cosa de Pat Broderick.
Giffen le cambio el origen y casi todo lo demás. Ahora se enfrentaría también a amenazas mágicas, y aunque sería un veterano de Vietnam todavía ya no era irlandés, ahora era un descendiente de judíos. Así que ya sabéis de quién era la franja. En teoría el traje era de la misma gente que había creado el Golem, de hecho, a consecuencia de él. Visto el follón pensaban que mejor lo intentaban con algo que un humano pudiera llevar. Y de ahí el Suit of Souls. El protagonista aprendía también que su padre lo había llevado durante la segunda Guerra Mundial para combatir a los nazis. Pese a esto el cómic no ganó un premio Pulitzer. Quizá porque pese a la portada el interior era fundamentalmente ochentero, con mucha página de tres por tres viñetas. Que dejen la aparición de Batman para el último número es una decisión, como lo de mandar al personaje a Nueva Orleans.
Pero dejó suficiente huella como para regresar en 1993, en otra miniserie, esta vez con Elaine Lee a los guiones y Gabriel Morrissette dibujando.
De nuevo, se tomaron decisiones como que el estilo de dibujo estuviera más cerca de un título de Vértigo que de… digamos… … … Spawn.
La historia se centraba en la parte mágica y como ahora el héroe vivía en Nueva Orleans su contrincante era… ahm… vudú.
La cosa podría haber terminado ahí, la verdad, pero más allá de los clásicos ‘aparecer aquí y allí’ el personaje fue siendo utilizado en las partes mágicas de DC como Day of Judgment o Day of Vengeance. Así, cuando en 2006 se puso en marcha Shadowpact él era uno de los integrantes, y con ellos estaría hasta el número 25 en 2008. Eso serviría también para algunos cameos del grupo. Incluso para que en el Trinity de Busiek en 2008 le sacaran en plan ‘universo alternativo’ con un sidekick llamado, claro, Tatter. Tras esto una nueva ronda de apariciones y en 2010 un nuevo intento, esta vez como one shot.
Decidir centrar una historia suelta en los problemas paternofiliales con la figura de su padre y en su judaismo fue… bueno… fue una decisión. Claramente no la adecuada, pero una decisión.
Eso sí, sirvió para que le dejaran un par de números como complemento de uno de los títulos de Batman.
Y entonces llegó los New 52, y con él una nueva versión. Regan tiene la tienda, un cliente le vende un amuleto celta, esto será el principio de una serie de apariciones como secundario en Batwoman que no pasaría mucho de ahí.
Aunque según terminó aquello, para 2017, le dieron una nueva miniserie.
Tres miniseries y un one-shot, la verdad es que no parecía como para llevar una serie propia, pero el año anterior le habían metido de secundario en Arrow y, mira, había que intentarlo.
Lo que pasa es que esta vez se inventan que es un veterano de guerra que había participado en un intento de rapiñar una tumba en el desierto de Israel (sic). Eso provoca una serie de comportamientos terroríficos y blablabla porque por lo visto el guionista Ray Fawkes no se había visto los cómics anteriores pero sí La Momia. Así que aunque volvemos a tener por medio al Suit of Souls también se crean unos villanos, le cambian los poderes y el aspecto… en fin.
De nuevo, no hay mucho problema porque cuando se vuelven a acordar de él para ir montando la Justice League Dark. Pero en uno de esos movimientos hilarantes de DC lo que sale en el cómic llamado propiamente dicho JLD son una serie de apariciones del personaje como cameos. Y no es esta 2021, cuando la JLD se convierte en un complement de que laJustice League del 60 al 75 que vemos cómo regresa al equipo con un aspecto alejado del de esa última miniserie.
Desde entonces le hemos ido viendo aparecer, una vez más, en más ocasiones como parte de un grupo que como su propia persona, así que es difícil saber cuál de las versiones y cuál de las historias es la que existe ahora mismo en DC -que es ahora mismo porque salía haciendo bulto el mismo 2025- pero al menos sabemos que ha encontrado su propia forma de existir como personaje de DC…
A retales. debió de acabar de convencerles porque no pasaría del número cinco.
03) Ravagers (2012—2013)
Los New 52… creo que nos perseguirán siempre. En este caso, además, con Howard Mackie de guionista. Entre eso y el dibujo de Ian Churchill uno podría pensar que estábamos más cerca del noventerismo de lo pensado.
Quizá más aún al tener en cuenta también que entre el 4 y 5 lanzaron…
…un número 0… así de pensado estaba todo.
Que usaran el nombre de Ravagers -habitualmente cercano pero muchas veces contrario a Deathstroke– ya debió de darnos una idea. Pero es que aquí pensaron que mejor que eso.
En 2012 Scott Lobdell y Tom DeFalco pensaron en hacer un evento interno, mezclado cosas que sacarían en varios de sus títulos (Superboy, Legion Lost, Teen Titans…) presentarían a parte de un grupo que Harvest -un villano ¿recuperado? y parte de la organización N.O.W.H.E.R.E.- usaría para ‘reclutar’ a seres de toda la galaxia para crear un ejército superpoderoso. De todo ese follón esta serie sería una especie de spin-off porque les encontraríamos primero como presos de esos experimentos para luego, claro, huir.
El grupo lo formarían Terra, Beast Boy, Caitlin Fairchild, Thunder, Lightning y Ridge y serán perseguidos por Warblade y… Rose Wilson. Teniendo en cuenta el desastre de continuidad de Wade Wilson en los New 52 tampoco vamos a tratar de entenderlo demasiado.
Lo cierto es que si me dijeran que estaban tratando de imitar el estilo de ROB! podría llegar a creerlo.
Cómo será la cosa que en el siete Churchill es sustituido por Pansica, y en el ocho el equipo pasa a ser Michael Alan Nelson e Ig Guara, que sería reemplazado a su vez por Bedard para el 10, hasta el final de la serie en el 12. Para entonces ya habrían decidido acabar con la mayoría del reparto, repartir muñecos y a lo siguiente que viniera. Que, total, para cambiar de color a Beast Boy siempre habría tiempo.
Y no cuento más de esta ¿serie? porque ya habrá tiempo de intentar liar a algún compañero ADLater para que trata de explicar esta ‘New 52 Encapsulados’ de cosa.
04) DC Special: Raven (2008)/ Raven (2016—2017)/ Raven: Daughter of Darkness (2018—2019)/ Teen Titans: Raven (2019)/ Renaissance of Raven (2025)
Jaja, no. No tengo intención alguna de intentar trazar un repaso de la historia de Raven. Aún no he llegado a ese nivel de desprecio por la vida. En su lugar voy a hacer una minúscula introducción y a seguir con los tebeos que ha logrado en todo este tiempo. Que ya es mucho.
Raven aparece por primera vez en el DC Comics Presents 26 de 1980 en el que Marv Wolfman y George Pérez presentaron a los New Teen Titans.
Una visión de futuro que no es exactamente el tipo de presentación de personajes que veremos en, digamos, el propio New Teen Titans 1.
Total, que ahí tenemos a Raven, hija de Trigon, visions de futuro, that’s so raven, yada yada yada. Raven está todo el primer volumen de losNew Teen Titans, pero cuando pasa a llamarse Tales of the Teen Titans dura hasta el 47, momento en el que pasa primero a apariciones puntuales y luego a ser olvidada… Hasta el segundo volumen de la serie, en 1984, que comienza con una nueva vuelta y que tras 5 números la ve desaparecer. Luego empezará una juerga con apariciones, desapariciones, una Raven Malvada que pone semillas en gentes, incluyendo Starfire, pero la semilla es la de la Raven buena… en fin, un follón. Y como esto es un no parar de apariciones y desapariciones y el padre que se va pero vuelve… pero prácticamente todas o en su colección o como parte de los titanes creo que lo más sencillo es pasar a cuando le dan su primera serie, bueno, miniserie… casi treinta años después de su primera aparición.
Es posible que por aquello de que en 2003 se había estrenado con notable éxito la serie Teen Titans y alguien debió de pensar que lo mismo se podían vender más cómics o algo. Sea como sea en el año 2008 llego esa Raven que hemos visto arriba. Bueno: DC Special: Raven, con ese dibujo tan dosmilero.
La mini -porque aunque pusiera DC Special era una mini de cinco números- estaba escrita por Marv Wolfman y dibujada por Damion Scott, y llevaba lo del chiste del ‘emo‘ a extremos….
… a extremos.
Lo cierto es que el dibujo llevaría a niveles de confusión propios de un anuncio de videojuegos de principios de esa década
para contar, en realidad, la clásica historia de ‘nueva en el instituto se ve metida en un complot sobrenatural’. Así que casi se agradece que el dibujo sea tan…
expresivo.
Pese a ello la historia no tendría continuación. Por suerte en 2013 llegó Teen Titans GO! a convertir a los personajes en incluso más conocidos entre el chavalerío. Así que para 2016, en pleno final de ciclo del follón aquel de los New 52 tuvimos la siguiente mini, esta vez de 6 números.
De nuevo con Wolfman guionizando, esta vez con Borges dibujando. No, Allison Borges. Una historia que colocaban entre Teen Titans 24 y Teen Titans: Rebirth. Y esta vez el estilo era más propio de aquella otra época, pero la historia volvía a ser que Raven iba a un instituto nuevo. Que para el número 4 sustituyeran a la dibujante por Diogenes Neves tampoco era la mejor de las indicaciones.
Tampoco esta vez pareció ir a ningún lado, pero en 2018 estrenaron la serie Titans y eso significó… que tenían que separarse lo posible de ella. O algo. El caso es que esta vez la mini era maxi: 12 números para Raven: Daughter of Darkness en ese mismo 2018.
Una vez más guionizaba Marv Wolfman, esta vez con dibujos de Pop Mhan. En la mini Raven es la… ah, no, espera, que sigue en el mismo instituto que en la anterior mini… ¡Que inesperado giro de los acontecimientos! Esta vez tendremos extraterrestres, el Baron Winters y… ah, sí, Trigon. En fin, algo parecía. Podríamos creer que es una historia nueva, pero la manera en la que la familia ultracristiana de Raven parece la razonable y a su madre se le echa la culpa de todo lo que pasa… claramente no es algo muy moderno. Lo raro es que el grupo de jóvenes practicantes de la magia o se acabe convirtiendo en los Dark Titans o algo así.
Tanto da porque ese mismo 2019, dentro de la corriente de DC de hacer dinero vendiendo cómics… quiero decir, ser conscientes de que había un mercado en el cómic infantil y juvenil. Y una de las puntas de lanza fue…
la primera de las historias de los Titanes que iba guionizando Kami García con dibujos de Gabriel Picolo, que iba -claro- sobre Raven.
En este tomo autoconclusivo Raven es… una adolescente… que llega nueva…. a un instituto…. ¡¡¡NOS ESTÁN HACIENDO IR EN CÍRCULOS!!!
En fin, esta es una historia que parte de cero y es la primera de las de los Titanes así que vamos a pasar por ‘no puedo creerme que otra vez estemos en lo mismo’ y vamos a lo que vamos.
La serie sería un éxito, en 2020 sacarían el de Beast Boy que se anunciaba ya al final de este, en 2021 sacarían Beast Boy loves Raven, y después de eso ha habido un hueco para sacar un Robin (con dos, pero ya hablaremos de ellos) en 2023 y en 2025 un Starfire. Y la siguiente que preparan es Teen Titans: Together, lo que significa que Cyborg no tiene la suya propia, supongo que hay cosas más difíciles que ser verde. Pero bueno, volviendo a Raven…
Los cómics digitales existen por un motivo, en 2024 comenzó el de Renaissance of Raven…
Que, resumiendo mucho, es un isekai.
Raven tiene un mal día, abre un portal y se va al reino de Galonia. En un medieval inventado en el que debe enfrentarse a malos mientras decide si volver a casa y blablabla. 26 entregas en los que Sina Grace no saca ni un solo instituto. Para que luego digan que no se puede soñar.
Y, como veis, el personaje Raven sigue haciendo sus cosas -en los Titanes, fundamentalmente- mientras que, por fuera, se le han concedido algunas posibilidades fuera del cauce general.
A ver si hay suerte y algún día no es como minis, maxis y especiales sino como una serie abierta.
A ser posible fuera de un instituto.
05) The Ray (1992)(1994—1996)(2012) / Justice League of America: The Ray Rebirth (2017)
A ver si logro explicar esto sin liarlo mucho.
Imaginad, 1940, una joven de grandes pechos. Efectivamente: Adolf Hitler. Dentro del auge de los cómics superheróicos durante la Segunda Guerra Mundial la editorial Quality inventa a un nuevo personaje para su cabecera Smash Comics: The Ray.
Langford Happy Terrill, un periodista que tiene uno de esos días qua acaban dándole poderes para luchar contra los nazis. Por supuesto esto es Quality y -como quizá recordéis- cerraron y fueron vendidos a DC y blablabla (pero no les confundáis con Charlton, esos son otros).
Con esas mismas aparece en la Justice League of America 107 como parte de los Freedom Fighters después de que en DC decidieran aceptar la idea de Len Wein de que la suya fuera una tierra alternativa, Tierra-X, en la que los Nazis habían ganado la Segunda Guerra Mundial. Esta versión aparecería por la JLA y, sobre todo, el primer volumen de los Freedom Fighters. En 1978 conseguiría convertirse en el complemento de Black Lighting…
que fue cancelado al número siguiente durante la DC Implosion. Reaparecería, de nuevo dentro del grupo, tanto por la All-Star Squadron y la Justice Society of America durante los ’80s…. y entonces llegaron las Crisis Infinitas. Lo de siempre. Tras ello aparecería una vez más en el All-Star Squadron para pasar a ser ‘olvidado’.
Al menos hasta que en 1992 apareciera la miniserie que vemos arriba.
En ella Jack C. Harris -el guionista- se reunía con un tal Joe Quesada -dibujante- para contar la historia de un joven, Ray Terrill, que descubre que tiene poderes tras el funeral de su padre. Más o menos. Entre otras cosas porque le había criado como Night Boy, un joven que no podía exponerse a la luz. En esos seis números lograban crear un héroe de legado, mediante una estupidez enorme -el Ray original había visto los poderes que tenía y sus problemas asociados y decidió dos cosas: decirle a su mujer que el niño había muerto ‘para que sufriera menos’ (?) y dárselo a alguien para que lo criara como si fuera su propio hijo: su hermano (?), que era ese ‘padre muerto’, sí, el Ray original sería uno de los secundarios de la serie del nuevo Ray– pero, sobre todo, adaptaba a los tiempos y estilos tanto el personaje como la galería de secundarios. Un trabajo ciertamente notable, especialmente con todas las veces que hemos visto una mini que no deja de ser un número estirado.
Pero el buen trabajo tuvo su recompensa… o algo. Así que rápidamente le metieron en los follones de la muerte de Superman, le ofrecieron un puesto en la JLA, lo que acabaría llevando a dos cosas, la primera es que durante las escisiones de aquellos años le acabaría tocando en suerte formar parte de la JL Task Force (y aún tuvo suerte, que podría haber sido Extreme Justice).
Lo segundo es que le dieron serie propia con uno de esos movimientos noventeros habituales…
…sí, efectivamente, tinta metalizada.
Por la época que le tocó entre el número 4 y el 5 salió un
número Zero (Hour). Pero, resumiendo, la mini le había puesto en el disparadero, así que además de su serie regular y sus apariciones con la JLA tuvo otra de esas épocas de ‘apareció aquí y allá’.
La serie sería dada a Christopher Priest con Howard Porter dibujando. Y duraría 28 números, hasta 1996. El mismo año en el que la JL Task Force ‘desaparecería’. Así que, una vez más, la novedad se pasó y con ello dejó de estar en todos lados para hacer solo apariciones esporádicas ‘aquí y allá’.
Eso sí, reaparecería brevemente dentro de los ‘forgotten heroes’ que Resurreciton Man trajo de vuelta… en 1999. Sí, la memoria veces funciona así. Pero, claro, para 2002 pasaría a formar parte de… Young Justice. La edad es un número.
Después de eso estaría entre los miembros de unos nuevos Freedom Fighters, como lo fue su padre en otro momento. Durante ella -además de morir casi todo el equipo- se descubre que Ray es un elemento clave de Luthor para lo que acabarían siendo las Infinity Crisis. Y ahí tendríamos el siguiente follón.
En 2006 veríamos aparecer muy brevemente un nuevo Ray, Stan Silver, en el Brave New World que se suponía que era un avance de lo que iba a venir. Apareció brevemente de nuevo en Infinite Crisis 7 y lo siguiente que supimos es que formaba parte de la siguiente versión de los Freedom Fighters… en donde resultó ser un agente doble de SHADE que tuvo que ser vencido por el segundo Ray.
Que volvería a la acción dentro de ese grupo en 2010.
Y entonces, una vez más, llegaron los New 52.
Lo hicieron, claro, con su propio Ray.
Esta vez su nombre era Lucien Gates, un coreano-estadounidense… pero lo cierto es que no duraría mucho, porque fuera de su mini -obra de Justin Gray y Jimmy Palmiotti, con Jamal Igle dibujando- sólo aparecería por un par de números en Human Bomb y en Phantom Lady. Y sí, esto es de la época en la que Gray y Palmiotti iban encargándose de sucesivas minis de los Freedom Fighters. Así que el primer The Ray racializado negro acabó siendo un traidor y el primero racializado asiático fue rápidamente desechado. Yo no digo nada, pero DC lo de la diversidad lo lleva reguleras.
En cuanto acabó la tontería esa del New 52 en DC se pusieron a recuperar héroes -aunque habría que ver en cuál de las dos realidades entra la ‘versión china’ de The Ray, Sunbeam, pero eso casi lo dejamos para otro día-, y uno de los que estaban ya preparados para 2017 fue…
que venía con algún cambio. Porque entre medias Russell Tovey le había puesto voz en unos especiales animados para la CW. Yo sé que siempre parece que hay más series de las que la gente recuerda, pero es que es cierto: Freedom Fighters: The Ray fue algo que se lanzó ese mismo 2017 y que podría no haber tenido más recorrido… de no ser porque Tovey también interpretaría a The Ray en un par de episodios del Arrowverso (durante el evento Crisis on Earth-X, concretamente) así que esa fue parte de la inspiración a la hora de traerle de vuelta. Y, de manera incidental, ahora era gay. Tovey siempre deja su impacto.
Además de eso ahora se supone que el padre de Ray, que también era Ray – porque, claro, este Ray volvía a ser Ray Terrill, igual que su padre volvía a ser Happy Terrill– estaba muerto. Se supone porque en 2018 lo volvieron a sacar en Harley Quinn, que se ve que no habían recibido el memorandum. Luego asomó por The Flash o un especial de Stargirl, poca cosa pero ya es algo para un personaje que se supone muerto. En fin, quizá algún día lo expliquen. Total, con tanto cambio de continuidad.
Sea como sea en ese cómic de 2017 de Orlando y Bryne (Steve y Stephen) tendríamos un nuevo Ray que pasaría a unirse a la siguiente encarnación de la JLA. Junto con otros personajes clásicos como Atom, Vixen, Killer Frost o Lobo… En fin, 2017. Y por allí estaría hasta el número 29 en 2018 -aunque le serviría para encontrar novio: Xenos– y luego… pues apariciones esporádicas, ya sabéis.
De momento sabemos que aparecerá una vez al año en el DC Pride de turno pero aún no le han dado ni serie propia, ni mini, ni formar parte de unos Freedom Fighters, ni nada. Aunque quizá lo más divertido fue cuando decidieron decir que Apollo -sí, el de Midnighter– era en realidad el The Ray de su tierra. En DC llevan algunas cosas de manera regulera, ya os digo.
Pero visto lo visto, y con un personaje que lleva ya más de 85 años de vida es de suponer que antes o después se acordarán de él. Aunque sea solo para renovar los derechos del nombre.
06) Razor’s Edge: Warblade (2004—2005)
Vale, es cierto que la primera aparición de Warblade fue en el WildCATs 1 de Cho y Lee, mucho antes de que en 1998 DC comprara Wildstorm y Alan Moore le metiera un Glycon en el bolsillo a Lee. También es cierto que si primera miniserie, Warblade: Endangered Species, tuvo lugar en 1995. PERO.
The Razor’s Edge: Warblade es ya de 2004. ¡Puro DC! Incluyendo la decisión de poner a John Ridley -que venía de ejercer de guionista de cine con Three Kings– a sacar una historia dibujada por Simon Bisley. Es difícil saber si pensaban que estaban haciendo el guión en serio. Porque toda la mini es lo que te esperarías de un cómic hecho por un par de adolescentes.
No os voy a contar mucho más porque para qué, si entre contar las escenas de sexo con una señorita cañón que lleva puesta medias de rejilla y las escenas de violencia, miembros amputados y ponerse profundos e intensos con cosas como… los miembros amputados… lo cierto es que hay más que suficiente.
Lo que supongo que explica que el proyecto según el cuál iban a ir saliendo distintos Razor’s Edge se quedara parado en este de Warblade. A veces el mercado es así.
En cuanto a Warblade, cuando DC decidió asimilar Wildstorm definitivamente acabó dentro del New 52 como uno de los villanos de Ravagers. Así que ya veis, siempre se puede ir a peor.
07) Real Fact Comics (1946—1949)
Efectivamente, ya en los años cuarenta había gente sacando dinero de los ‘facts‘. Al principio empezaron más tranquilos con historias como la de un torero de Brooklyn, pero según pasaron los números fueron viendo que aquello daba para lo que daba. Y no tuvieron problema en inventarse historias y decir que era una ‘anticipación de lo que va a pasar’ como ‘el primer humano en pisar Marte’. Por supuesto no fue la única historia que se inventaron
pero el caso es que para el número 21 parecía que por mucho hecho sensacional y personaje histórico aquello no daba para más y decidieron cerrarlo.
08) Red Circle (2009)
En 2009 Archie Comics llegó a un acuerdo con DC. El acuerdo era por la línea superheróica Red Circle, para que en DC vieran a ver si podían hacer algo con ella. Estos especiales se suponía que eran el punto de partida de un universo propio. En realidad sirvieron para ver cómo iban las cosas y demostrar que Inferno no tenía tirón alguno, que Hangman lo tenía pero poquito, y así solo The Web y The Shield tuvieron serie propia. En 2010 lo repetirían a ver con Mighty Crusaders y, al final, solo The Shield hizo un par de apariciones en el Universo DC. Y ya, porque total para qué más.
09) Red Herring (2009—2010)
Los cómics indies con todas esas cosas de siempre (humor, misterio, aliens) tuvieron un momento en los dos miles en los que podría haber pasado cualquier cosa. Pero, claro, cuando ves que esta vez a Tischman y Bond no se le ha unido Chaykin es cuando empiezas a sospechar que alguien ha tenido que ponerse a corregir cosas deprisa y corriendo.
10) Red Menace (2007)
¿Cómo acaba un cómic teniendo tres guionistas? Supongo que así. Jerry Ordway es el único dibujante pero para guionizar hacen falta Danny Bilson, Paul DeMeo y Adam Brody. Por si alguien no estaba al tanto, Bilson y DeMeo fueron showrunners de The Flash… la de los noventa. Y fuera de algunos cómics del velocista esto es lo único que guionizó para DC. Brody solo guionizaría esto… porque era un actor. Conocido sobre todo por The O.C., pero había hecho una aparición en Smallville y acabaría saliendo en Shazam como la versión superheróica de Freddy Freeman. Incluso lograría ser Flash… en la nunca rodada Justice League: Mortal de George Miller.
Así que si pensáis que esto fue un pitch para una película o serie que acabó convertido en cómic… muy probablemente sea cierto. Aunque tiene el encanto de partir de un punto bastante común –mcarthysmo contra los vigilantes superheróicos- y lograr llevarlo ‘un poco’ por otro lado. No solo evitando caer en el anticomunismo habitual de estas cosas sino acercándolo más a un asunto de gangsters que a una historia de persecuciones políticas. Pero quizá el asunto es ese, que también se podía publicar una obra pequeña y simpática como esta.
11) Red Thorn (2016—2017)
A veces uno ve las ruedas girar. No las de la historia, las de los ejecutivos que aprobaron la historia. Porque esta Red Thorn de David Baillie y Meghan Hetrick tenía tantas ganas de ser ‘el nuevo’ que el batiburrillo de mitología, leyendas, cuentos y señores del mundo más o menos normal de los escoceses queda clarísimamente a medias dentro de un primer tomo recopilatorio que, en realidad, es casi un segundo. Para el seis tienes un mini-final, para el 13 tienes el segundo -para eso han metido relleno por medio- en una historia que, como mucho, acaba de empezar a desarrollarse.
Pero en esto, como en todo, la gente tiene que acompañar. No solo en el hype de los autores de la casa y los medios afines, también los lectores tienes que querer seguir leyendo y, más aún, seguir pagando. Y cuando no pasa, como es el caso, te encuentras con uno de esos cierres de ‘el autor quería que esto fuera una septalogía pero paró tras el segundo libro’ como este. Lo que, supongo, es algún tipo de lección para… alguien.
Probablemente para David Baillie, que acabaría volviendo al 2000 AD del que había salido para seguir haciendo cómics allí y no probar más en ningún otro sello estadounidense, porque a veces el mundo de los cómics USA tiene su propia escala de peligro.
12) Red Tornado (1985) (2009—2010)
Empecemos por el principio, que va a ser lo que lleve más tiempo. En 1939 se publica All-American Comic, una de esas revistas de cómic con tantos personajes e historietas que incluso llevaban una sección que en lugar de a color iba a bitono rojizo. Seguro que las recordáis. Pero, sea como sea, uno de esos personajes era Scribbly de Sheldon Mayer. Uno de esos chavales metido -o metiéndose- en problemas que para el número 3 presentaba a Ma’ Hunkel, una secundaria humorística y bastante brutota. Para el número 11 las historietas humorísticas iban dejando paso a las más aventureras, para el 16 (en 1940 ya) presentaba a un nuevo héroe: Green Lantern. Estaba claro que había un giro en los vientos editoriales. Así que no fue tan extraño ver que en el número 20 las historias que ocupaban antes media página y que ahora ocupaban cuatro y ponían a los chavales contra unos malvados gangsters, aunque todavía de manera humorística. y para el final de la entrega llegaba la sorpresa:
En el siguiente número le ponían nombre:
y con ese estilo humorístico, casi propio de Popeye, a partir del número 23 la serie pasaría a llamarse Scribbly and the Red Tornado y permanecería en el cómic hasta el número 59 de 1944. Ma’ Hunkel volvería a ser part del universo DC en 2004, cuando -tras varias menciones en estatuas y fotos- aparece en el JSA 55 como Papá Noel y se queda como… ahm… ¿gobernanta? de los cuarteles de la JSA.
Algo que se repetiría en la serie de 2007.
Ma’ volvería a aparecer después de todo el follón del New 52 solo un par de veces, en Harley Quinn Road Trip Special, Stargirl Spring Break Special o mencionada en la JSA. Así que supongo que es cuestión de tiempo que regrese. Pero ella, no Red Tornado. Porque a veces la historia tiene estos vericuetos. Es decir…
En 1968 Julius Schwartz le sugirió a Gardner Fox traer de vuelta a Red Tornado… Sería en el número 64 de Justice League of America. Pero tendría un giro.
Porque claramente no era Red Tornado sino UN Red Tornado. Como bien explicaban los propios héroes.
Que, por cierto, eran bastante más gilipollas en los sesenta de lo que habían sido en los cuarenta. Pero ese es otro tema.
Al final resulta ser un androide de T.O. Morrow programado con las memorias de Ma’ Hunkel. ¿Que de dónde las sacó Morrow? Mira, no preguntéis muy fuerte. El asunto es que era el Morrow de Tierra Uno haciendo la prueba en Tierra Dos antes de ir a por la JLA. Por suerte Red Tornado va también de una tierra a la otra. Con estas va yendo de uno a otro mundo dentro del famoso ‘alguna aparición aquí y allá’, hasta que -en teoría- muere en una explosión en 1972.
Que dura un año, claro. En teoría la explosión le mandó al otro universo. o algo. Y, de paso, le permitió un rediseño, que para eso siempre hay tiempo. Precisamente uno de los intentos de Red Tornado de volver a Tierra 2 acabaría con el descubrimiento de Tierra-X y los Freedom Fighters.
Las aventuras deRed Tornado, generalmente con la JLA, además de ir unidas a sucesivos destrozos de uno y otro estilo de su cuerpo robótico, van también mostrando una ‘humanización’ progresiva hasta el punto de usar el nombre John Smith y trabajar como maestro, e incluso encontrar novia. Pero no como el John Smith histórico, con una mayor de edad, una mujer, Kathy Sutton. Para 1980 ha acabado teniendo incluso una hija adoptiva, Traya, blablalba. Y para 1985 tiene, finalmente, su primera mini.
Busiek siendo Busiek se dedica el primer número a contextualizar, hacer repaso y poner al día de la continuidad -de aquel momento- del personaje (aunque se salta lo del Tornado Champion de Rann y, mira, nosotros también así que empate), a la vez que presenta batallas y todo el resto de historias. Hasta llegar al villano, El Constructo. Una especie de Mente Informática Maestra. La aventura tiene todo el sabor clásico y amable esperable en Busiek, un cómic encantador… que llega justo antes de las Crisis Infinitas.
Sí, la de la portada del principio. Una miniserie de 4 números con Busiek guionizando e Infantino dibujando.
Tras ellas Red Tornado pasa a ser un elemental de aire encerrado dentro de un androide creado por el Profesor Ivo. Hasta cierto punto se convierte en un defensor de la ecología, y alguien al que la polución del aire daña. No sé si recordaréis lo de Primal Force de la P, pero si no tampoco os voy a hacer recordarlo. Después de eso volvemos al periodo de ‘aquí y allá’ hasta que en Young Justice empieza a servir como consejero de los chavales. Y, de paso, regresar con su mujer y su hija adoptiva, aunque poco a poco.
Durante 52 es destruido… otra vez… Pero para One Year Later regresa… como humano. Un plan de Felix Faust que está por medio de su regreso a laJLA. De ahí pasa a habitar el ordenador central mientras le reparan el cuerpo y, de paso, a pedirle matrimonio a su novia. Que acepta. Explícaselo tú al cura. Bueno, ¿quién casa a un androide? ¿Linus Torvalds? Tanto da, porque tras la boda llegó, por algún motivo, la decisión de darle otra oportunidad con otra miniserie.
En 2009 alguien pensó que era buena idea darle una serie propia. Una en la que buscaría a su familia. Su familia… robótica. Porque resulta que había un Red Torpedo, y un Red Volcano. Y cada uno iba con un elemento. El de Volcano era la tierra. Sí, ya. Pero es que hay un Red Inferno. Que es un adolescente… Mira, yo qué sé en qué estaban pensando. Y aunque Ivo fue la causa de Red Tornado aseguran que el cuerpo lo creó Morrow, así que le buscan para el lío este. La mini no daba para mucho -podía haber sido un one shot-, y tampoco es que fueran a aparecer mucho más. Salieron en un número de la JLA y… casi que ya está porque solo se volvieron a acordar un par de veces de Red Volcano, que para eso era el mano.
Porque, claro, lo que pasó a continuación es que, una vez más, llegó el New 52.
Red Tornado aparece durante los New 52 dentro de Red Hood and the Outlaws. De nuevo el creador es Morrow, de nuevo el nombre viene tras el de Ma’ Hunkel, colabora con la JLA, blablabla, y acaba hecho otra vez piezas, como de costumbre. En un momento determinado le vuelven a montar y por ahí sigue hasta la siguiente.
En el post-52 Tornado aparece como un aliado de Carter Hall y los Challengers of the Unknown, en mitad de todo el follón del Dark Multiverse. Luego le van pasando por la JLA, por Heroes in Crisis, por Doomsday Clock, por la nueva encarnación de Young Justice -incluyendo a Teen Lantern (sic)- y luego lo de siempre, le matan, le des matan, blablabla. En la siguiente versión, esto de Infinite Frontier, le meten dentro de One-Star Squadron. Ya recordaréis cómo iba aquello. Claro que también alguien pensó que lo mejor para un especial San Valentín era hacer que se separara de su mujer, que esta se fuera con Will Magnus y que Magnus le creara una IA para Tornado. De verdad que a veces me pregunto qué tienen en la cabeza en DC. Durante Dawn of DC parece que le matan otra vez y para All-In le han metido como ordenador en la Watchtower de la JLA. Otra vez.
Y en esas están ahora. Habrá que ver si (cuando) le vuelven a dar una serie, a meterla en otra, o qué. Y si hay suerte y alguien se acuerda de que tenía una mujer y una hija. Aunque visto el cacao general que tienen en DC casi me conformo con que no las maten.
13) Refrigerator Full of Heads (2021—2022)
Este es uno de esos cómics de la colección apadrinada por Joe Hill que se supone que son de terror pero que no tienen mucho más en realidad -bueno, este quizá tenga un tiburón que hace CHOMP-. ¿Y por qué os lo he traído aquí entonces? Pues para que veáis que en DC supieron evolucionar con los tiempos y para el post-2020 ya no solo de novias tenían los refrigeradores llenos.
14) Reign in Hell (2008—2009)
De vez en cuando a las dos grandes -más en DC que en Marvel, es cierto- les toca hacer la línea argumental «Batalla por el control del Infierno». Si hay suerte es como miniserie, si no… es como evento. Aquí toco como mini pero ‘con ramificaciones’.
Y, ya puestos, con un complemento de Dr. Occult.
Por supuesto si vas a hacer esto de Giffen aquí nada mejor que buscar a un dibujante super-recargado como Tom Derenick y poner a Sienkiewicz a entintarle. Total ya.
¿Que cómo es posible que una de las figuras centrales de esto acabe siendo Lobo? Supongo que la culpa es de Giffen.
La cosa termina con un par de muertes, fundamentalmente la de Neron, Sargon y Lord Satanus. Todos los cuales están vivos ahora mismo, claro. También dejaba a Etrigan libre de demonios, que ya no lo está… pero ellos mismos reconocían que no iba a durar mucho… A Black Alice rechazando sus poderes…. que duró un rato. Y al relativamente reciente Ibis the Invincible decidiendo dejar la cosa superheróica. No es que le importe mucho a nadie, pero ya ha reaparecido también. (Y sigue sin importarle a nadie).
¿Qué podemos decir? Los eventos que van a cambiarlo todo tienen estas cosas.
15) Reign of the Zodiac (2003—2004)
A veces en DC permiten también estas cosas, una obra de fantasía en su corte más o menos tradicional escrita por Keith Giffen y con dibujos de Colleen Doran. Lo suficiente como para que uno se pregunte los tratos que Giffen hace cuando renueva sus contratos. Pero al menos le da algo de variedad a la editorial.
16) Relative Heroes (2000)
Uno podría pensar que este es uno de esos cómics de ‘superhéroes pero humorístico pero dentro de continuidad solo lo justo’ que a veces creo que si las editoriales de cómics de supes no hicieran de cuando en cuando se extinguirían.
Pero no es eso, en realidad es de la subsección ‘adolescentes perdidos con poderes deciden huir’. Uno pensaría que podría ser la respuesta de DC a Runaways… si no fuera porque aún faltaban tres años para que debutaran. Y, con eso y todo, hay un algo de esa serie mezclada con Power Pack. Serán los taquiones, que lo enturbian todo.
Con guiones de Devin Grayson en este caso y con Yvel Guichet dibujando de una manera muy dosmilera. Sobre todo para ser del año 2000. En una historia que incluye a un descendiente de Invisible Hood -que decide llamarse Blindside– y con un personaje queer de manera… no exactamente discreta pero está claro que en los 2000 las cosas se manejaban de otra manera.
La serie duraría sus seis números, Greyson los sacaría en un número de Batman Chronicles y Peter David los aprovecharía en 2002 para tres de Young Justice… y ya está. Es una lástima pero, bueno, es DC. Quién sabe si no se acordarán de ellos en algún momento. Con un poco de suerte no será para matarlos.
17) Represent! (2020—2021)
No sé si hemos mencionado ya que en DC la Diversidad es algo que les gusta. Pero un poco desde lejos. No llega al nivel Mazagatos pero hay veces en las que tienen ideas… particulares. Una de esas fue sacar esta antología digital.
Represent! buscaba aumentar y mejorar la diversidad y darle una oportunidad a autores ‘diversos‘ de debutar o hacer CV en el cómic. La iniciativa comenzó con Christian Cooper, editor y escritor de Marvel que además de ser gay y negro tuvo un enfrentamiento en 2020 con una mujer blanca que se puso a decirle que iba a llamar a la policía porque había un afroamericano que amenazaba su vida. Él estaba en el parque… observando aves. Que es una amenaza a cualquier vida, obviamente. La grabación del asunto -y la comprobación de que ella llamó a la policía para denunciarle- se hizo viral. Y eso sirvió para que la editorial de cómics le contactada para un cómic y también para ponerle de cabeza de cartel de esta iniciativa. De ahí lo de It’s a Bird del primer número.
¿Que cómo fue en DC y no en Marvel teniendo en cuenta que era para ellos para los que había trabajado con Ghost Rider, Werewolf by Night, Vengeance, Darkhold, Excalibur o editando Swimsuits entre otros? Bueno, supongo que habría que preguntarle al jefe de Marvel: Akira Yoshida.
En cualquier caso fueron 14 cómics digitales con mayoría de representación afroamericana que al menos sirve para recordar que en algún momento alguien en DC pensó en intentar hacer algo un poco distinto.
18) Resurrection Man (1997—1999)(2011—2012) /Resurrection Man: Quantum Karma (2025)
Vamos con ello, que ya terminamos.
En 1997 Andy Lanning y Dan Abnett, con Jackson Guice a los dibujos, lanzan el primer número de Resurrection Man. Un personaje que, digamos, estaba al margen del asunto de héroes y villanos, aunque ayudara al bando del bien. Su giro era que no podía ser matado. Moría, sí, pero volvía a… digamos que recomponerse. Y con cada resurrección tenía, además, un poder extra -que era diferente cada vez y que perdía al morir… es el ciiiclo sin fiiin– además de que no siempre ‘regresaba’ igual. Esa ‘regeneración’ le podía hacer volver como un esqueleto, una sombra o como una mujer. Aunque de momento no como un pelirrojo.
La idea original salía de haber intentado montar una serie para los Great Lakes Avengers, querían darle algo más a Mr. Immortal. El juego este de ‘inmortalidad + un poder’. Pero la serie no salió, ellos pasaron a trabajar con DC y, bueno, reciclar es una parte importante del trabajo creativo.
El personaje era presentado, además, como un amnésico, que así es más fácil todo. Y su renuencia facilitaba que no se pusiera un traje ni se mezclara con otros héroes. (Bueno… tuvo un crossover con Supergirl porque estas cosas son inevitables. Y en cuanto al traje y lo de los héroes… a veces los guionistas proponen y los jefes disponen. Y de lo de los Forgotten Heroes ya hemos hablado.). Su idea es que fuera recorriendo américa y teniendo aventuras. Eso facilita, además, que sea perseguido por una organizaciones misteriosa, su jefe y un par de cazadoras a su servicio conocidas como las Body Doubles –y de las que ya hemos hablado un poco, claro-. El asunto es que la serie se convirtió en un Éxito de Culto. Es decir, la gente hablaba de ello pero no lo compraban. Así que acabó en el número 27 (o en el 28 si contamos también el especial Un Millón entre el 18 y el 19).
Tras esto pasó al clásico ‘de vez en cuando’.
Y entonces, una vez más, llegaron los New 52.
Alguien pensó que un buen título para ese relanzamiento era, precisamente, Resurrection Man.
Y allí que fueron de nuevo, esta vez con Dagnino a los dibujos.
Por supuesto en lugar de continuar aquella serie lo que decidieron fue pedir un reboot, que consistió en hacer una cosa parecida a la anterior pero esta vez meter a un ángel por medio. Lo cierto es que es una obra de mucho mérito. Porque parece mentira que después de tantos años y con los creadores originales los pocos cambios que hagan sean para peor todos. (Incluyendo el meterle en un crossover con Suicide Squad). Pero, claro, alguna característica general tenían que tener los New 52. Aunque una cosa hay que reconocerle, no tanto el decidir en los últimos números cambiar al dibujante por Jesús Saiz y Javier Pina como por cancelarlo en el número 13 que iría en realidad con el número…
…sí, el 0. En el que, además, dejan para el final a Ramón Bachs.
Y como las cosas siempre dan vueltas… resulta que en 2025 tuvimos…
Una mini dentro de Black Label, nada menos. Pero est vez a los mandos estarían Ram V (Ramnarayan Venkatesan) y Anand RK (Anand Radhakrishnan). Eso sí, se volverían a acordar de los creadores porque Jackson Guice dibujaría la página de recapitulación de cada uno de sus seis números (En uno de sus últimos trabajos, hasta el punto de que el último número -y, de paso, la mini entera- sería dedicado a su memoria).
Esta vez la historia sería diferente -menos mal-, un poco más filosófica -uh…- y con un dibujo… distinto. Muy apropiado para la… historia… cósmico-filosófica en la que se convertiría el cómic. Qué puedo decir, a veces tienen que recordarnos que esta es… la rueda de la vida.
Hasta aquí para esta letra! Bueno, para la Q ya veis que ha sido relativamente rápida -pese a The Question– mientras que el inicio de la R nos ha tenido más entretenidos, con muchas vueltas (no siempre sobre lo mismo). Pero el mes que viene habrá más, aunque será en Marvel. Que también tiene R por delante -ya veremos durante cuánto tiempo-. Mientras tanto podéis ir pensando en las cosas que DC tiene preparadas para nosotros en el siguiente tramo de la R. Y ya os podemos ir adelantando que van a ser unos cómics…
Originalmente este posteo se iba a llamar Muy Maduro para su edad, pero no quería arriesgarme a queTRUMP!lo secuestrara. Así que pensé en llamarlo Muy joven para su edad, pero no quería arriesgarme a que TRUMP! lo secuestrara.
Al final la vida es eso. Escribes cosas mientras esperas que te las secuestren.
Una organización pensada para reunir dinero y gestionar abogados para combatir en los tribunales los intentos de censura al cómic.
Por supuesto el Cómic había estado con problemas mucho antes. En la Historia de la Censura de Cómics en USA que tienen en su web nos cuenta que ya en 1948 hubo un primer intento -y si has estado leyendo sobre cosas parecidas en radio, televisión o cine sabes que era casi lo esperable, si lo has leído sobre la literatura lo raro te parecerá que no ocurriera incluso antes- porque si bien durante años se venían recibiendo quejas y presiones no sería hasta 1948 cuando se montó la ACMP para controlar lo que se consideraba como dañino: la violencia, el lenguaje inapropiado, el sexo, la ridiculización o ataque de grupos religioso, la representación glamurosa del divorcio… Y no incluye el derecho al voto de las mujeres de milagro.
Esta asociación para regular el cómic pre-Code (como el cine pre-Code, qué curiosa coinciencia) se encontró con que no le hacía nadie demasiado caso. Así que los que querían que se impusiera dieron una segunda vuelta y lo hicieron como de costumbre:
Parte de lo cual fue, por supuesto, negar una realidad: Que el cómic lo leía todo el mundo y había para todo tipo de lectores. Había supes pero también género negro, romance, histórico, aventuras en la jungla, terror y mil cosas más. Quiero decir, ¡era cómic!
Pero había que convertirlo en algo ‘peligroso para lo menores’, de lo contrario se podría haber considerado que lo que había que gestionar era la forma en la que se accedía a algo que no debía de prohibirse, solo de organizarse. Vale, aceptemos que los tiernos infantes podrían pensar que todo aquello estaba mal, pero en principio se supone que los adultos podrían leerlo sin problema, ¿no?
Pues no.
El intento de prohibir el acceso era solo una parte en la que el objetivo último era prohibir el contenido. Cuando se acabó creando el Cómic Code las presiones lograron que las distribuidoras principales se negaran a distribuir cualquier otro tipo de cómic. E, incluso, haciendo que se redibujaran cómics antiguos cuando se quisieran reeditar. Incluyendo, claro, los cómics de superhéroes.
Parte de la justificación se basaba en que el cómic ERA para menores. ¿Quién que no fuera un menor o una persona de pocas luces leería cómic? Daba igual los testimonios y explicaciones que se dieran en tribunales, medios o sedes políticas, la infantilización del cómic y el apartar de ello a los adultos era un hecho establecido.
Y así se estuvo durante años hasta que la emergencia del Underground, que era poco menos que artesanal en la creación, distribución y todo lo demás, fue logrando un mínimo de espacios en los que se podía lograr encontrar esos temas que no estaban dentro del Código.
Lo que sucedió a continuación NO os sorprenderá.
Y es que empezaron a usar las leyes antipornografía para atacar a los establecimientos que ofrecían esos cómics.
Por ejemplo con el número 4 de Zap en 1969 en el que los colaboradores (Crumb, Wilson, Shelton, Spain, Williams, Moscoso…) buscaban crear un contenido desafiante (es decir, había violencia, sexo y violencia sexual) lo que llevó a la detención de… un par de libreros. En California y en Nueva York.
El caso de Nueva York fue especialmente sangrante porque dio igual, una vez más, la cantidad de gente que saliera a defender la madurez del cómic. Porque ‘usa tu sentido común y no hagas caso a los expertos’ es algo que se lleva usando toda la vida. Les condenaron, claro, y no importó que fueran una y otra vez intentando que la sentencia se apelara. Cada vez era tumbada.
Marvel y DC, mientras tanto, iban viendo por dónde podían tirar. Las revistas fueron una de las maneras para circunnavegarlo porque entraban como revistas.
La discrecionalidad de las medidas servía, además, para que cada estado decidiera por su cuenta, porque lo de Nueva York había sido un bochorno pero en California la cosa no estaba mucho mejor. Un tipo intentó anunciar su negocio de venta por correo de material adulto. Y acabó detenido por distribución de material adulto. Que no era el material, sino el anuncio. Y eso llevó al Test de Miller -el tipo en cuestión- para determinar lo que era material obsceno. Y que se podía resumir en: Lo que nosotros decidamos según el día.
Que en 1973 saliera la sentencia de Miller tanto como el rechazo a la apelación de lo de Nueva York causó lo esperable: las tiendas que manejaban cómic underground comenzaron a llevar menos o no llevarlo.
El crack general de los años setenta facilitó el auge de convenciones y de las Librerías Especializadas, aunque siguió haciendo complicado la creación de los títulos underground, algo que se vería en los años ochenta. Tras la deceleración durante una década la estabilización de las Librerías Especializadas facilitaron rebeliones puntuales y la publicación de títulos fuera del Comic Code. Mientras la escena independiente había ido mutando sobre todo hacia distintas versiones de autoedición. Algunas de las cuales funcionaban lo suficiente como para poder añadir otros títulos, dando el paso a unas editoriales independientes. Igual que facilitaron la llegada de traducciones de material japonés.
Así que tocaba volver a atacar.
En 1986, en Illinois, unos policías hicieron una redada llevándose una serie de cómics que consideraron ‘obscenos‘. Entre los que se encontraban Omaha, Heavy Metal, Love & Rockets y también Ms. Tree, Elfquest o Elektra: Assassin.
Pero esta vez habían decidido enfrentarse de una manera distinta. Denis Kitchen, editor de Kitchen Sink Press, decidió reunir a distintos artistas para crear una publicación cuya vienta sirviera para reunir dinero para la defensa: Aragonés, Barta, Corben, Crumb, Cruse, Eisner, Miller y más autores. Ese fue el inicio del CBLDF.
Lo usaron para pagar fianzas, contratar abogados y mantener la lucha en marcha. Y ganaron.
Incluso sobró algo del dinero recaudado. Y como ya conocían el cuento lo que decidieron fue dejar la institución montada para la próxima. porque claro que habría más. Algunas se paraban antes de los tribunales, otras podían durar años. Uno de los casos acabó costando más de 100 mil dólares solo en costas legales. Y no todas las ganaban. Y no siempre los tribunales se molestaban en encontrar un motivo o justificar por qué no ganaban.
Mientras, el asalto seguiría y sería general. Daba igual que fueran obras underground o series de Vértigo como el Jonah Hex de Lansdale y Truman (y Glanzman) en el que un par de músicos les demandaron por difamación.
En el año 2000 uno de los casos que gestionaron tuvo lugar en Texas. Un oficial de policía detuvo a un librero que le vendió unos mangas. Unos mangas que estaban marcados como Not For Children. En una sección solo para adultos. Comprado por un adulto. Y, por si os lo estábais preguntando: sí, uno de los mangas era Urotsukidōji.
Una vez más se presentó un listado de expertos de todo tipo de ámbitos. Desde gente de la academia, expertos en Japón, creadores y divulgadores de cómic. Dio lo mismo. El jurado consideró que ni lo ridículo de la acusación, ni la falta de testimonios que lo respaldaran, ni lo que les habían contado los expertos iba a ser más importante que el clásicos.
Ya sabéis, ESE clásico.
ESTE.
Y declararon culpable al empleado de la librería que vendió un cómic etiquetado como para público adulto, de una sección marcada como de material adulto, a un hombre adulto.
Por supuesto no solo pasaba ahí, también tuvieron todo tipo de problema con las importaciones y exportaciones de material porque la gente de Aduanas podía decidir que lo que habías pedido o lo que tratabas de enviar rompía alguna ley y, por tanto, se quedaba retenido y se imponía una sanción y blablabla. Tiendas, editoriales, lectores… Cualquiera.
No solo eso, se podían construir casos sin llegar a entrar en tiendas. Un cómic de la iniciativa Free Comic Book Day marcada por la tienda en la que se repartió causó que se le acusara de que había llegado a manos de un niño. La historia, de Alternative Comics, era unas pocas páginas de la obra de Nick Bertozzi que en España publica Astiberri como El Salón. En esas páginas veíamos la primera reunión de Georges Braque con Pablo Picasso. En ella Picasso -y una mujer- aparecen desnudos. No en posición ni remotamente sexual, pero sí desnudos. Y eso fue lo que se usó SIN dar el nombre del niño de seis años. Cuando lo hicieron dieron el nombre de uno de nueve años. Y luego decidieron que mejor los dos. No sería lo único que hicieron de 2004 a 2007 estarían para arriba y abajo hasta que se acabó llegando a un acuerdo. Y sí, este es el el caso que costó más de cien mil dólares.
Por supuesto también estaban las bibliotecas, con las que siguieron un camino similar, y que ha creado la idea de los Banned Books. Muchas veces con quejas que son poco menos que ridículas. Por ejemplo contra Dragon Ball han aducido además de la violencia la desnudez ocasional. De nuevo, ha dado claro que se marque claramente como para mayores de 13 años.
Algunos otros cómics que han sido perseguidos en el sistema de bibliotecas son Bone por promover el alcohol y el tabaco, Drama por su contenido sexual (dos chicos se BESAN), Maus por sus representaciones anti-étnicas, Persépolis por blasfemia, Amazing Spider-Man: Revelations de Straczynski y JRJr. por ‘sexual overtones’ y Check Please! por… bueno, no facilitaron el motivo pero ALGO HARÍAN ESOS JUGADORES DE HOCKEY QUE DECIDEN LIARSE.
Supongo que, además, os habréis dado cuenta de una cosa. Y es que toda esta prohibición creada para ‘proteger a los menores’ pero utilizada para que no les lleguen cosas que no les gustan a los adultos falta… algo
Por lo visto los cómics que promueven otro tipo de valores, que promueven otras cosas, cómics como los de Jack T. Chick… esos no causan ningún problema.
Uno supondría que este tipo de medidas, que a veces se vende al electorado como una manera de acabar con los extremismos, los ultras y unos comportamientos entre los jóvenes que claramente les asustan, no acaba de tener esa finalidad, no funciona para eso, no hay una voluntad real de que la policía o los jueces lo apliquen para eso.
Aunque, por supuesto, todo eso pasa en Estados Unidos y ya sabemos que ese país es una cosa y el nuestro otra distinta, por lo menos hasta que pasen los tres años de diferencia para que lleguen aquí sus políticas.
A ver os creíais que me refería al estreno de Wonder Man. Como si la gente se lo estuviera viendo. ¡Que, además, hablo de cine!
En ocasiones me sorprendo de poder hablar de cómics entre follón y follón. Otras veces acepto que hay que hablar del follón. Un poco como elegir entre hablar del cómic 1776 o de la cosa que ha hecho Aronofsky que se llama igual pero logra ser incluso peor. Algo que podría llevarme a hablar de cómo el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Trabajo han querido hacer un team-up para meter la IA por el gaznate a los autores. Pero dado que el último día para escribir al Ministerio para realizar alegaciones fue ayer lo limitaré a recordaros que, además de eso, se les puede dar la matraca por redes sociales o correos electrónicos. A ver si se les va pasando la Manía de la IA.
En cuanto te descuidas te salta a los ojos algún titular o subtitular que parece sacado de otros tiempos…
concretamente de cuando Manga Films sacaba vhs de dibujitos y se iban todos a la sección de infantil.
Por supuesto el contexto general no es que ayude mucho,
pero podemos decir que esto de Heated Rivalry -que, por si alguien no lo sabe, es lo que llevan referenciando meses los medios cada vez que hablan de Alcaraz y Sinner– está explicado así para un público estadounidense y, claro, no tan conocedor de las disciplinas artísticas asiáticas.
Aunque sospecho que si prueban a meter en el buscador de imágenes Boys Love y luego Yaoi no les va a salir lo mismo por mucho que se apoyen en definiciones del diccionario o la wikipedia.
Es una corazonada. O, mejor dicho, un pal pito.
Podríamos decir que este y otros artículos similares que preguntan algo tan sorprendente como ¿ah, pero a las mujeres les gusta leer sobre dos hombres liándose?. porque hay todo un sector del periodismo cultural para el que Slash es un componente de Guns N’ Roses, son el antecedente de lo que pasará en menos de un mes en España en cuanto Movistar empiece a regar de dinero croquetas a los medios patrios.
¿Qué nos hace sospechar que los medios podrían caer en cosas así o peores? Pues, fundamentalmente, que pasa todo el rato. Por ejemplo, el viernes pasado en el esperpento habitual que es la sección de cultura del TeleDiario de RTVE, que lo mismo te blanquea a una cantante que sacan un cómic publicado hace casi un año que ganó un premio hace ocho meses con una autora que visitó España hace tres pero que, por suerte, editó uno de los grandes grupos… que te sueltan esto:
Sí, te sueltan esto para dar publicidad a una película que se estrena en 83 de las 3652 pantallas de cine que hay en España. Y que se les pasa decir que lo ha pagado Bezos a saber a cambio de qué, o que una buena cantidad de ese dinero ha ido a los bolsillos de la familia que está en el centro de la historia.
Vamos, es casi como lo de dejar caer de pasada que ‘fue acusado de abuso sexual’ y pasar a lo siguiente, como si estuviéramos ante ‘malvadas mujeres que arruinan carreras’ y no una acusación realizada por SEIS mujeres distintas. Y sobre la que está claro que se podrían decir más cosas…
MUCHAS más cosas.
Ya, ya sé, en esos papeles te puede encontrar a cualquier persona.
Bueno, a CASI cualquier persona.
Papeles en los que, en fin, ya sabemos que tenemos conexión española en una Ana Obregón que pone a medio país a solo un punto de distancia, tanto por esas tareas cinematográficas que lograron ponerla en portada del Fotogramas varias veces y que a nosotros nos ponen también más cerca de lo que podríamos desear…
…y que deja muy cerca de todo el asunto a la gente más inesperada.
Al menos si uno no ha visto el cartel internacional de la película, claro:
Luego que si el cine no va bien. Que ya sabemos cómo está, con este fin de semana en el que Sam Raimi ha estado a punto de quedar por debajo de un youtuber en taquilla. Y Melania ha quedado por encima de Statham… me refiero en taquilla, que esto no es prensa del colorín. Shelter, la nueva película de Statham, ha hecho menos dinero que la cosa esa de la que habla antes RTVE. Ya sabéis.
Cuanto más lo leo menos entiendo esa traducción de ‘golden boy’ como ‘el niño de moda’. ¿Qué es, una espantosa traducción o un lapsus freudiano?
Pero, claro, no es solo que hablen de X-Men: The Last Stand como si fuera el director de La Patrulla Xy no una tercera parte en la que aterrizó casi de casualidad, que hizo lo comido por lo servido, menos de 235 M$ para 210 M$ de presupuesto en 2006, y acabó lanzando la franqueza a un reseteo, es que en los años posteriores sacaría la tercera de Rush Hour, en realidad, sus películas más taquilleras… salvo esta de 2007 que hizo 140 M$ en taquilla sobre un presupuesto de 140 M$, tardo cuatro años en sacar la siguiente: Tower Heist, que volvió a salir por lo comido, 75 M$ de presupuesto y 78 M$ de recaudación. Y en 2014 llegó el Hércules de Dwayne Johnson: 100 M$ de presupuesto para menos de 73 M$ de recaudación. Por eso no tenía película para 2017, tres años más tarde.
Pero, claro, es que antes de eso tenemos After the Sunset en 2004, 60 M$ de presupuesto para poco más de 28 M$ de recaudación. Los éxitos de los que venían eran Red Dragon de 93 M$ para 78 M$ de presupuesto en 2002 y, eso sí, en 2001 Rush Hour 2 que, esta vez sí, hizo 226 M$ para 90 M$ de presupuesto. Así que para cuando llegó la denuncia no es que estuviera lejos de ser ‘el niño de moda’, es que su último éxito de verdad era de hacía más de 15 años.
Igual que para entonces llevábamos ocho películas de La Patrulla X. Y Brett Ratner había dirigido SOLO UNA.
¡Por eso es fácil afirmar que Brett RatnerNO fue el director de La Patrulla X acusado de abuso sexual!
¡Un mes más, una letra menos! Este mes nos toca la Q. Pero no solo, porque me han parecido pocos cómics y he pensado en ir comenzando también con la R, que nos va a tener entretenidos un buen rato. Tampoco es que sean muchos cómics, menos mal. Pero ya habrá tiempo de que os aburráis de la R. Así que vamos con ello que por delante tenemos mucho cómic y no podemos estar… ¡QUEJICOSOS!
01) Quake: S.H.I.E.L.D. 50th Anniversary (2015)
Ah, el pasado reciente. Ese punto en el que en Marvel decidieron apostar por los Inhumanos y también por conquistar el mercado chino. Que de risas. Uno de los efectos de todo esto fue la creación y promoción de héroes ‘de legado asiático pero que tampoco se note mucho’ como vimos cuando alguien pensó que esta tenía que ser la protagonista de la serie Agentes de SHIELD. Y si en 2013 lanzaron la serie pues había que probar a ver si lograban que la cosa funcionara en los cómics.
Lo cierto es que Quake, o Daisy Johnson -ya os he dicho, que no se le note mucho, que esta no es una Akira Yoshida– apareció por primera vez durante las Secret War en 2004. Vamos, que la culpa es de Bendis (y Dell’Otto). Como suelen pasar con estas cosas, Bendis pasó a sacarla primero por New Avengers, Secret Invasion, Mighty Avengers, en fin, lo típico. Así que para cuando en 2009 lanzaron los Secret Warriors durante el follón de Dark Reign ella fue una de las elegidas junto con personajes tan relevantes como Hellfire, The Druid o Stonewall. En fin, acabada la colección -de la que probablemente hablemos en la S– pasamos a Bucky Barnes: The Winter Soldier, que es donde estaba mientras salió este especial, y de ahi, por si no había quedado clara la cosa, a Agents of SHIELD. El cómic. Sí, hubo cómic. Luego a seguir a ver dónde salía, en IVX, al segundo volumen de Secret Warriors -sí, en serio hubo más de de un volumen- esta vez con Matthew Rosenberg como guionista, que sería el que se la llevaría luego a Punisher. Ya sin Bendis por ahí lo intentaron un par de veces más, sacándola de secundaria en Marvel Rising o 2020 Force Works de nuevo con Rosenberg. Y tras el tercer número de estos en 2020… desapareció. Y hasta ahora. Supongo que a la espera del regreso de Bendis -urgh- o de si en Disney deciden revivir Agents of SHIELD. Eh, de momento es la serie del MCU que más ha durado. Cosas más raras se han visto.
02) Quasar (1989–1994) / Quasar Special (1992)
Os podéis ir sentando, que esta va a ser un poco largo.
Y sí, venía con objetos místicos procedentes de Uranus. En fin, aparecía como parte de la iniciativa Super-Agents of SHIELD. Para cuando le viéramos de nuevo en The Defenders 62 ya sería con el nombre de Marvel Man. Aunque tampoco ahí duraría muchos números, la verdad. La siguiente vez que apareció como parte de la iniciativa sería porque rápidamente se descubrió que estaba llena de infiltrados malvados y se cerró. Eso sí, él seguiría colaborando aún un rato con ellos, antes de reaparecer en el Marvel Two-In-One 53
como jefe de seguridad del Proyecto Pegaso. Que ya sabemos cómo acabó. Reaparecería aquí y allá, varias veces en el Team-Up, pero también en el Contest of Champions.Y para el Avengers 302 de Mark Gruenwald y Ralph Macchio en 1989,
aunque no se uniría oficialmente hasta el 305 con John Byrne guionizando. Tampoco es que durara muchos números, la verdad, porque para el 308 le daban su serie regular. Aunque ya sabemos que eso no significa, ni mucho menos que no vaya a seguir apareciendo por la regular, West Coast o Spotlight.
Lo que normalmente sería un follón… pero que aquí con la aproximación… peculiar… de Gruenwald, que es difícil de saber si quería ser humorística pero no se atrevía o solo un poco disparatada…
La serie era, por cierto, parte de una iniciativa que sacaba al mercado de librerías especializadas. Así que cuando empezaron con los follones -primero con el paso de dibujante en el 18 a Greg Capullo, seguir con el cachondeito…
luego con ir metiéndolo en distintos crossovers, hasta el punto de que pareciera que se había olvidado de su trama y sus secundarios -y si habéis visto alguna imagen de Eon sabéis que no es fácil de olvidar- pero, sobre todo, causando un problema de nada… porque, claro, si un cómic que no tiene distribución fuera de las librerías especializadas se mete en un evento en el que el resto de cabeceras sí lo están… ¿qué se hace con esos números?
Pues, en el caso de Quasar, sacar una colección: Quasar Special
tres números reimprimiendo del 32 al 34.
La serie -en la que llegaría a ir al Nuevo Universo y montar un follón con la StarBrand– cambiaría de dibujante para el 40 tomando Andy Smith el relevo de Capullo, y luego para el 50 John Heebink. La serie duraría hasta el 60 en 1994, entre unos y otros tropiezos. Durante ella Quasar iría saliendo aquí y allá, por series como Starblast -de nuevo, ya hablaremos en la S– entre otras. Pero según acabó no desapareció, claro.
Para 1995 aparecería en StarMasters, que tampoco duraría mucho, y luego, lo de siempre. Aquí, allá, Avengers: Infinity, Maximum Security, blablabla. Para el 2007 en Anhilation hacen eso tan propio de los cómics de superhéroes de ‘pues vamos y lo matamos’. Luego se sabe que la mente huyó pero el cuerpo se quedó (?), y -por no estirarlo- acaba con un nuevo Quasar.
Phyla-Vell sería la nueva Quasar… un rato. En el segundo volumen de los Guardians of the Galaxy, aunque mientras, en Nova (2008) lo habían resucitado (de hecho, Richard Rider llevo las Quantum Bands un rato). Al Quasar original, Wendell Vaughn. Así que para el 12 vuelve por allí y para el 13 (2009) Phyla-Vell ya se había cambiado el nombre a Martyr.
Vaughn seguiría por Nova, por Real of Kings, Thanos Imperative,Annihilators y el resto… En 2016 intentarían de nuevo presentar a una nueva Quasar, la agente de SHIELD Avril Kincaid,
que llevaría el nombre solo unos pocos números. Unos pocos números de Capitán América y Capitán Marvel, que terminan con ella aparentemente muerta. Y para 2019, con el anual del nuevo Guardians of the Galaxy -en el volumen 7 andaban ya- nos cuentan que sobrevivió y nos dejan el camino preparado para…
Que pasáramos un modelo copiado de alguien con unos poderes que no eran ni los mismos pero, mira, les vale para copiarlos. Duraron lo que duró la cabecera y para 2024 reaparecería, ahora solo, en un Annual de Guardians of the Galaxy. Y se habían olvidado de Avril. En las siguientes apariciones de Quasar, como en Storm, no pasaría de ser un detalle dado de pasada. Uno en el que no está ni en los Guardianes, pero, claro, los guionistas de Marvel. Y, de momento, en esto se ha quedado la cosa. Pero, eh, Quasar tuvo 60 números en su serie regular. Así que seguro que volvemos a saber de él. O de ella. O… bueno… de Quasar.
03) Questprobe (1984–1985)
No, no ese Scott Adams. Por suerte. Aunque tampoco es que a Marvel le fuera mucho mejor, claro.
En 1983 Marvel estaba con sus intentos de hacer un duro y se les ocurrió mirar por donde los videojuegos. Una de las empresas a las que se acercaron fue Adventure International que propuso llegar a un acuerdo, Marvel le permitiría usar durante diez años sus personajes en distintos juegos.
Varios creadores de la editorial colaborarían con él como John Byrne, John Romita Sr. o Mark Gruenwald. Al fin y al cabo los videojuegos irían acompañados por el lanzamiento de un cómic. En ambos caso la idea era sacar una docena. Y luego ir viendo. El problema es que tras el tercer lanzamiento… Adventure International quebró. Así que sólo hubo tres lanzamientos, un cuarto a medio preparar -con los X-Men de protagonistas- quedó en nada, así como las promesas de otros de Capitán América o Iron Man. ¿Y los cómics…?
Bueno, el cómic preparado para acompañar el lanzamiento del cómic acabaría siendo publicado en el Marvel Fanfare 33 y por algún motivo Mark Gruenwald decidió que el mejor sitio posible en el que publicarlo era… Quasar. Del 35 al 38, para cerrar cabos. Que entre el Fanfare y los de Quasar pasaran 5 años… en fin, cosas de Marvel. Pero supongo que al menos siempre quedarán los juegos…
04) Quick Trigger Action (1956) / Quick-Trigger Western (1956–1957)
Los cómics cambian con los tiempos. Por ejemplo ahí tenéis esa portada en la que leemosQuick-Trigger Western 12. Pues en realidad su nombre oficial era Quick Triggr Action,
y venía a… menos sustituir que cambiar el nombre deCowboy Action, que a su vez lo había recogido en el 5 porque antes eraWestern Thrillers. Pero no os preocupéis, que el nombre lo corrigieron en el siguiente número, el 12
Ahora ya el nombre oficial y el que salía en la portada se correspondían. Y así duraría hasta el 19… en el que terminaría la colección. Rapidez, esa es también una característica de los cómics, claro que sí.
05) Quicksilver (1997–1998) / Quicksilver: No Surrender (2018)
A ver si esto puede ir rápido… Quicksilver o Mercurio -no seamos correeros polemistas- aparece por primera vez en 1964 en el número 4 de X-Men
después de los clásicos dimes y diretes acaba en Los Vengadores, se casa con Crystal, tiene una hija y la llama Luna -lo que hace dar gracias a que no la tuviera en Detroit-, descubre que es hijo de Magneto, sí, no, sí, no, yoquesé. Maximus le controla la mente y empieza a hacer cosas malas, todo es un plan para que le echen la culpa a PietroSanchez y lograr el poder. Sale mal. Se une a Factor X, va al psiquiatra,
llega Onslaught, desaparecen héroes, y a él le toca, por fin colección propia.
Colección en la que ha aceptado la oferta del Alto Evolucionador para que capitanee a los Caballeros de Wundagor, tiene una anual con cruce con Heroes for Hire, con Heroes RebornCrystal vuelve… un rato. Se enfrenta a Nestor que no es un galán de telenovela sino una especie de versión alternativa venida de un futuro de otro universo, o algo así, preguntadle a Ostrander. La cosa termina con él en custodia compartida de Luna y yéndose a vivir más aventuras. Que resultan ser unirse a Magneto en el gobierno de Genosha, pasar por House of M, perder sus poderes -un rato-, Spider-Man le empuja al suicido
-de Son of M solo os pongo estas viñetas-, los Inhumanos se lo llevan con él para ponerle en vigilancia activa sin pensar que va a liarla con las nieblas terrígenas, pasa a poder viajar en el tiempo, sale mal, de la Silent War no os hablo porque ya llegaremos a la S algún año, Crystal anula su matrimonio (?), abre una clínica que se parece más a una secta, se enfrente a Layla Miller -¡Ah, los dosmiles!- y en X-Factor: The Quick and the Dead acaba en la cárcel.
Estar en la cárcel le cura (primer caso de la historia) y eso le lleva a fugarse (claro) y volver a unirse a los Caballeros de Wundagore, y de ahí a los Mighty Avengers de Slott con mentira por medio. Después de más follón acaba como profesor de la Avengers Academy, luego a la siguiente versión de X-Factor, luego a otro de los Avengadores -La Avengers Unity Division, pero no creo que nadie siga cuántas versiones de los Vengadores hemos tenido ya-, luego toca Secret Empire, Avengers de nuevo y, tras la derrota del Challenger -un enemigo, no la nave espacial, esa ya sabemos que no necesita ayuda para ser vencida- le dan miniserie nueva:
En el que como Quicksilver ha salido corriendo tan rápido que ahora habita un mundo ‘congelado’. Hasta que empiezan a aparecer extraños seres parecidos a él. Pero sin pagar dinero por Langoliers, claro. Por algún motivo el final era que tenía que encontrarse a sí mismo.
Luego tocó Empyre, Krakoa, un título junto con Scarlet Witch y otro de Scarlet Witch en el que no sale en el título pero sí en el interior. En fin, esta es su vida.
01) Radioactive Spider-Man (2025–…)
De vez en cuando alguien se acuerda de que en lo de La Era de Apocalipsis sacaron títulos alternativos y lo trae de nuevo. Esta vez con un Peter mutado que… ahm… me voy a saltar la imagen en la ducha por respeto a la gente que pueda estar comiendo algo, pero ya os digo que una vez más se cumple la premisa de que si le das un entorno con cierta libertad a la gente lo que te hacen es algo de trámite.
02) Rangeland Love (1949–1950)
Una vez más: Alguien pensó que si las revistas del Oeste vendían y las revistas de Romance vendían, ¿por qué no juntar ambas posibilidades? De ahí que lanzaran una revista, y luego sacaran un segundo número
y luego cerraron, por algún extraño motivo.
Espero que, por lo menos, vendieran mucho de las cosas que anunciaban. Fueran las que fueran.
Ahm… Ya veo. Increíble que cerraran, una vez más os digo.
03) Rat-Man Collection (1997)
Vale, escuchadme un momento. En 1989 Leo Ortolani presenta a Rat-Man en L’Eternauta (bueno, en su suplemento Spot). Lo saca un par de veces en un fanzine, luego en una revista variada de producción propia, luego en una cabecera propia… y ahí empieza la cosa.
Porque en 1997 Marvel Italia se fija en el éxito emergente del personaje y decide llevárselo para su editorial. Y ahí es donde entra Rat-Man Collection, en la que recupera lo ya publicado y, de paso, permite que el autor se centre en crear los cómics en lugar de en… la edición… o la geología… esas cosas.
Eso sí, como ahora eran parte de Marvel Italia permiten breves historietas en las que aparecen superhéroes de la casa.
Quiero decir, ¿quién no querría meter a su personaje en una historia junto con Il Dottor Destino? La cosa fue bien, en 2000 Panini decidió pasarlo simplemente a Rat-Man, una serie que duraría 122 números hasta que Ortolani decidió que era mejor cerrarla y pasarse a algunos spin-off.
Pero eso, como siempre, dio paso a los recopilatorios, que si Tutto Rat-Man, que si Rat-Man Color Special, que si Rat-Man Gigante, que si Rat-Man Saga, incluso publicaron algún Omnibus.
Pero personajes de Marvel, y directamente de Marvel Italia… eso solo serían estos números iniciales porque luego, ya sabes, iría Panini.
Por supuesto podríamos hablar también de las ediciones en España, los tres números de Sulaco de 2001 y los tres números de Panini de 2005 a 2007. Pero entonces no estaríamos hablando de Marvel sino de… drama y espanto, supongo.
Y, al fin y al cabo, esto estaba aquí no solo para animar a que lo recuperen, también para señalar que si Marvel UK vale entonces Marvel Italia también, ¿no?
04) Ravage 2099 (1992–1995)
Sí, hombre, Paul-Philip Ravage. De los Ravage de toda la vida. Lo cierto es que toda la historia, que comienza con un ejecutivo diciendo cosas como…
Por supuesto pronto te presenta a su familia, con cosas tan propias de 2000AD como gente creando explotación sexual pornográfica de personas reales,
empresas mintiendo para poner peones en el gobierno, contaminando mientras se presentan como ecologistas, blablabla. Que el tipo este pase de ser un ejecutivo a una especie de MadMax de los camiones supongo que es parte del realismo.
¿Que cómo convencieron a Marvel? Bueno, supongo que el guionista tendría contactos.
Total, Paul Ryan venía de trabajar en los 4F así que sabría lo que había. La historia de la publicación es incluso mejor porque según Ryan iba a ser Byrne pero tuvo ‘diferencias creativas’. Es una pena que no dijera con quién. El caso es que Lee escribió hasta el 8.
Así que en el 9
y empieza el mambo, claro. Los nuevos guionistas serán Pat Mills y Tony Skinner y el nuevo dibujante Grant Miehm, que le darían un giro…
bestial.
En realidad nadie parece tener muy claro lo que está haciendo, pero intentan meter otros personajes de 2099 a ver si cuela. Como Punisher. Pero casi parecía que no era lo suficientemente noventero. Así que para el 22 el dibujante pasó a ser Joe Bennet. Y creo que podemos decir que sí, que logró ser más noventero.
Bastante más noventero. Y cuando le cambiaron en el 32 por Marcos Tetelli
fuera para hacerlo más noventero todavía, claro.
Que el 33 fuera el último número es un ejemplo más de las inesperables gestiones del mercado. Pero, claro, la idea original era haber sacado a Lobezno y en lugar acabaron con el primer personaje que no era de legado.
Ravage, que había pasado por algunos de los otros títulos de la línea, no volvería a ser usado o recuperado. Y, sin embargo, habría durado 33 números.
Los misterios de los cómics.
(Ah, y sí, esa era la Hela 2099)
05) Ravencroft (2020)
Marvel quiso tener su propio Arkham y pensó que Ravencroft sería una buena idea, al fin y al cabo había aparecido en los noventa aunque…
por primera vez en los años ochenta hubo una historia de Moon Knight de Doug Moench y Bill Sienkiewicz para el Marvel Preview
con un nombre diferente, claro. En teoría la primera aparición sería en Spectacular Spider-Man 178 (1991), en realidad aquí tampoco se dice el nombre, aunque sí que se presenta a la Dra. Kafka.
El nombre se lo pondría Spider-Man Unlimited 1 (1993) de Tom DeFalco y Ron Lim. En donde aparecería con Cletus Kasady como interno. Aunque la Doctora Kafka no aparecería como parte del asunto aún. Pero en los noventa se fue haciendo más habitual ir sacándolo como ‘aparcadero de supermalos’. Y para Venom: Carnage Unleashed (1995) se juntaron ambas trayectorias.
A partir de ahí iríamos viéndoles ligados, sobre todo en los tebeos arácnidos. Aunque en 2013 muriera. Y eso nos lleva hasta aquí.
Más o menos. Primero hicieron unos especiales con Drácula, Sabretooth y Carnage. Return to Ravenscroft. Y, después de eso, decidieron reabrirlo.
El momento en el que Misty Knight se pone al cargo, el alcaldeFisk pone a un buen puñado de supervillanos (Norman Osborn, Tony Masters, Mac Gargan, Karla Sofen, Roderick Kingsley) a echar un ojo, también contrataron a Jameson Jr. de jefe de seguridad porque, total, la vez anterior solo fue poseído por Carnage, su cerebro lavado por Mad Jack, manipulado por Judas Traveller, controlado mentalmente por Jack O’Lantern… y eso la vez anterior que estuvo en el cargo. Que poco antes de lo del cómic había estado metido en un follón con la Secta de Knull. En fin, una persona del todo fiable, ¿qué podría salir mal?
Ya. Inesperado.
Aunque el que reapareciera la doctora Kafka
también debería de haber sorprendido un poco. Quiero decir, tan poco como la evolución a la hora de dibujarla, claro.
Aunque supongo que al menos tuvieron la suerte de que alguien encerrar al Punisher. Un rato.
Que decidieran cerrar el asunto con un follón que poco menos deja varios cabos más que abiertos, incluido el futuro de la Doctora Kafka o la existencia de un grupo secreto llamado JANUS que
bueno, no volvería a aparecer en ningún lado en absoluto. Mucho menos explicado por sus miembros. Más aún cuando uno de sus miembros se suponía muerto, y no ha vuelto a aparecer por ningún lado. En fin, otro trabajo bien hecho por los ejecutivos de la Marvel.
06) Rawhide Kid (1955–1979)(1985)(2003)(2010)
Creado en 1955 para su propia serie, es difícil hablar del Rawhide Kid sin tratar de explicar lo divertido que es todo. Por ejemplo, su nombre. Se llama Rawhide Kid porque llevaba una camisa ‘Rawhide‘, es decir, de piel sin curtir. Y un látigo. Algo que quizá no se aprecia tan bien en la primera portada pero, sin duda, lo hace en la segunda:
Pero no solo eso, además se llamaba Rawhide Kid, sin un nombre real detrás. Lo que pasa es que en esto de los vaqueros todo se mueve y evoluciona. Por ejemplo, el traje. Para el número 10 pasamos de ese de ahí arriba a este otro, el que se asociaría con él:
El sombrero blanco se mantendría, y poco más. Porque ahora el sombrero llevaría una cuerda. También llevaría en lugar de la ‘rawhide‘ una chaqueta cercana a un frac militar de doble abotonadura en un azul oscuro o negro, con un pañuelo rojo al cuello. El resto del cosas irían variando, como los chaps como pantalones o la falta de un par de bandas en cada manga. Pero, desde luego, el látigo había desaparecido también. Un rediseño en toda regla, para que veáis que no solo le pasaba a los superhéroes.
Pero no fue lo único, porque el número 16 de la colección marcó la última aparición de este Rawhide Kid que en el 17 sería sustituido…
por un nuevo personaje que usaría el mismo nombre. Esta vez sería pelirrojo, se llamaría Jonathan Clay y sería el más famoso portador del nombre. Y también un fura de la ley, claro.
La serie continuaría durante años, con alguna aparición aquí y allá del personaje, generalmente en otros cómics del Oeste -muchas de ellas como reediciones, claro- e, incluso, un especial en 1971 que reeditaba 7 historias de distintos momentos de su carrera, hasta llegar al 115 de 1973. Pero no cerró, simplemente se dedicaron a publicar reposiciones. Con estas reediciones -que en realidad ya habíamos tenido en alguno de los 7 números anteriores a partir del 80-, logró llegar hasta el 151 en 1979. Que no está nada mal. Entre medias, incluso, aparecieron en un par de números de los Vengadores en los que viajaban al Oeste.
Todo eso facilitó que en 1985 se le diera una miniserie para ver si había interés en revivirlo.
ConBill Mantlo guionizando y Herb Trimpe y John Severin, en una historia que comenzaría mentando a figuras reales del Oeste americano junto con los personajes de Marvel: Outlaw Kid, Kid Colt, Two-Gun Kid o Ringo Kid. Eso sí, la moda del western crepuscular -que estaba ya entonces- favoreció que se nos presentara como una persona que tenía ya una edad -y dientes postizos-, algo que -junto con el final onírico- no tuvo pinta de ayudar mucho al personaje.
Eso sí, luego le recuperarían otro rato en los West Coast Avengers, Thor Corps o Avengers Forever. Que no es mucho pero es algo. Sobre todo si uno piensa en lo que fue Blaze of Glory en el año 2000. Y eso que no es de los que sale peor parado pero, bueno, todo lo que podamos evitar hablar de esa mini y de su continuación, Apache Skies, mejor.
Y, al fin y al cabo, en esto llegó 2003 y la nueva mini.
En la que mediante innuendos y subtexto te dejaban claro que era gay. Por supuesto no lo decían, no preguntaban y no lo decían. O quizá solo estuviéramos sobre analizando. Quién sabe. Yo os dejo un par de páginas y ya decidís:
Por suerte más allá de las portadas con un estilo claramente distinto y del dibujo que… supondremos que buscaba parecer europeo, lo que había era un guión de homenaje al western que trataba con bastante más gracia y sutileza mucha de las recurrencias del género. Alguna vez tenía que pasar.
Probablemente por eso solo tardaron 7 años en volver a usar al personaje, esta vez en una miniserie con el mismo guionista pero ahora con Howard Chaykin dibujando.
Esta vez la historia estaba más desgastada, y por algún motivo todas las caras se parecían, pero para lo que hemos ido viendo podría haber sido peor. Eso sí, no le volvieron a dar serie al personaje. Al menos de momento.
Lo que sí que hizo fue hacer alguna aparición suelta en Indestructible Hulk o en algún número de aniversario, celebración o del Pride, ah, y en el War of the Realms, que para eso estaba.
Pero bueno, ya sabemos que con esto todo es esperar. Al fin y al cabo en algún momento volverá a ponerse de moda el Save a Horse.
07) Razorline: The First Cut (1993)
Pues sí, sacaron un número especial para presentar la línea Razorline , ya sabéis: Ectokid, Hokum & Hex, Hyperkind y Saint Sinner. Comparado con el resto no es más que un punto de partida pero, eh, si hemos visto a los demás, ¿por qué no dedicarle un minutos a este número provisional?
Hasta aquí para esta letra! Ya veis que la Q ha sido relativamente rápida -y con mucho SHIELD y mucho Quasar– mientras que el inicio de la R nos ha traído vaqueros y noventerismo. Pero el mes que viene habrá más, aunque será en DC. Con quienes tendremos una situación similar, he de decir. Mientras tanto podéis ir pensando en las cosas que Marvel tiene preparadas para nosotros en el siguiente tramo de la R. Y ya os podemos ir adelantando que con lo que tenemos pasado se os pasará…
Se dice mucho, casi demasiado, que esto de los cómics mensuales -más o menos mensuales- de superhéroes son un Culebrón.
Pero, ¿qué hay de cierto en esto? Más aún, ¿hay algún parecido razonable?
Lo que sirve, lógicamente, para hablar de la historia de la telenovela. Entendida como ese producto televisivo de absoluto exceso y tramas imposibles tanto por su extensión como por los saltos lógicos como por casi cualquier otra cosa y que, claro, tiene que ver con el mercado iberoamericano. Bueno, más el hispanoamericano, pero no vamos a dejar fuera a los brasileños porque entonces no podría hablar de… ahm… su importante contribución que en absoluto tiene que ver con mujeres bañándose y con cascadas. Porque, claro, telenovelas o ‘culebrones‘ hacen todos, y cada uno como puede. Los estadounidenses son sobre todo de esos de algo más de presupuesto y capítulo semanal, como Dallas, mientras en el mundo anglo es muy habitual el culebrón continuado que pone el foco en un lugar para poder mantenerse, sean los británicos como Coronation Street o East Enders, los australianos con Neighbours o los estadounidenses con General Hospital o The Bold and the Beautiful, pero ninguna de estas dos cumplen con parte de lo que hacen estas otras. Porque las iberoamericanas son de emisión diaria pero, además, tienen principio y final. (Uno diría que como las turcas, pero ese es un charco distinto y posterior en el que no nos vamos a meter… hoy)
Al fin y al cabo siguen el esquema de las antiguas radionovelas que, a su vez, seguían el esquema de los folletines. Historias fenomenales repletas de giros y sorpresas -que muchas veces van más allá de lo improbable- con múltiples penalidades para los protagonistas, malvadísimos villanos (de esos que llaman ‘de opereta‘ porque las operetas también estaban antes que esto) y una notable cantidad de hechos delictivos. Si Alejandro Dumas, Fiódor Dostoievski, Paul Feval o Benito Pérez Galdós podían hacerlo, ¿por qué no el resto?
Sea como sea si en España fueron dando lugar a Ama Rosa o Simplemente María es lógico que en Cuba se hiciera por el estilo con El derecho a nacer de Félix B. Caignet.
Y de los unos a los otros. En cuanto hubo televisión hubo radionovelas para la televisión, o telenovelas. Por ejemplo, antes de que en España hubiera una emisora de televisión en Venezuela ya tenían telenovelas. Obras como La criada de la granja (1953) o ‘antológicas’ con una marca de jabones patrocinándola -y poniendo el nombre- como Camay (1954-1956). A ver si os creíais que lo de las soap operas era una cosa solo de los USA. Y no solo los venezolanos, claro, en 1958 los mexicanos tuvieron Senda prohibida.
A partir de ahí no se pararía, muchas veces con nombres propios por medio. Como la escritora cubana Inés Rodena, que vería cómo su radionovela La gata
se adaptaría varias veces, la primera en 1961 en Puerto Rico, en 1967 como Ella, la gata en Argentina, tres veces en Venezuela – la primera en 1968-, siete en México comenzando por La gata en 1970 y aún en algún país más.
No sería, claro, el único nombre propio. A Caridad Bravo Adams le adaptarían su novela de 1953 Corazón salvaje primero como película en 1956 pero luego ya como telenovela en Venezuela en 1965, en México en 1966, película de nuevo en 1968, en México en 1977 y, sobre todo, en 1993 como telenovela mexicana adaptada por María Zarattini. En 2009 se reintentaría en México de nuevo, esta vez fusionándola con Yo compro esa mujer. Se trata de una historia de Martinica a principios del S XX, con un joven corsario que es hijo ilegítimo de un personaje rico y poderoso y al que llaman Juan del Diablo.
Por supuesto también estaría Delia Fiallo, a la que encontramos de nuevo con una versión de una radionovela, en su caso sería El ángel perverso el que se iría adaptando, primero en Venezuela como Lucecita (1967-1968) y luego ya con diversos nombres como Luz María, Estrellita, Virginia, Lucerito, etc… Siempre con una joven que tiene que servir, un novio de buena familia que termina amnésico y una malvada mujer que le manipula.
Pero no solo de las radionovelas se nutrían las primeras telenovelas. Entre 1963 y 1964 se serializó en México por parte de Yolanda Vargas Dulché un cómic llamado…
Al fin y al cabo Yolanda Vargas Dulché estaba casada con el que se convertiría en su compañero no solo en la vida, también en el lanzamiento de un sello en el que publicar estos cómics. Y es que aunque su principal creación fuera Memín Pinguín lo cierto es que fueron muchos y variados los cómics que hicieron ella y su marido… Guillermo de la Parra. Sí, ese es el apellido que inspiraría el de la editorial que crearon juntos: VID. Quizá debería de haberle dado un posteo solo a ella, y así hablar de Rubia y Morena y todo lo demás. Pero ya llegará. De momento digamos que hubo más cómics y más telenovelas -y películas- adaptándola. Incluyendo, claro, una de inspiración japonesa: El pecado de Oyuki (1988). Pero volvamos a nuestro asunto.
En 1968 se emite en México Rubí, (1968). En este caso sobre una mujer joven que usa su belleza para seducir a distintos hombres y lograr el poder.
Como suele pasar tendría varias réplicas como un par de versiones más en ese mismo país en 2004 y 2020, y e 2010 en Filipinas. Y, por supuesto, una película en 1970 del gran Carlos Enrique Taboada.
Como vemos hay toda una serie de registros y de nombres propios que irían usándose y reutilizándose aquí y allá. Y que volverían a salir, claro. Por ejemplo a Inés Rodena volveríamos a encontrarla en 1975 con la adaptación de otra de sus radionovelas, en este caso de La indomable. Pero más que eso, porque en 1977 se presentaría como la mexicana La Venganza,
antes de fusionarla con otras como La Gata en México en 1987 para sacar Rosa salvajes. En 1994 pondrían a Thalia a protagonizar el remake de esta con el título de Marimar (que se adaptaría con el mismo título en filipinas en 2007 y de nuevo en 2015). En 2002 los venezolanos uniría a La Indomable y La Gata también La Galleguita y de ahí saldría Gata Salvaje. En 2008 sería Alma indomable. En 2013 la mexicana Corazón indomable. En fin, que la historia iba dando tumbos y uniéndose a unos u otros, pero en el centro siempre acababa estando la misma muchacha y los mismos demonios, da igual cómo lo llamaran.
Algo similar a lo que podríamos decir de Delia Fillao, que se encontró con que su venezolana Esmeralda (1970-1971) se convertía una década después en Topacio (1984-1985) y para 2017 en México en Sin tu mirada. Porque, sí, la protagonista de turno era ciega.
La historia de una joven ciega maltratada por su familia
comenzando, yo diría que por el nombre. A ver quién es el cabrón que ve a una ciega y decide COMO UN TOPO: la llamaremos TOPACIO. Pero bueno, que después de ser intercambiada siendo bebé por otro, huérfano, y que luego pasen cosas… Pues eso, de sufrir y de sufrir. Ya sabéis cómo va esto. También os diré que una telenovela que incluye ‘nunca sabrá que estoy desfigurado porque es ciega’ o ‘he vuelto al pueblo porque me he prometido con mi prima’
es una telenovela indudablemente desprejuiciada y, por tanto, ganadora.
El siguiente éxito llegaría con La usurpadora (1971-1972) una obra venezolana tras la que se encontraba Inés Rodena de nuevo y que daría lugar a obras de distintos títulos como la mexicanaEl hogar que yo robé (1981), la venezolana La intrusa (1986), una nueva versión mexicana de La usurpadora en 1998 y la colombiana ¿Quién eres tú? ya en 2012. En todos los casos con distintas variaciones sobre la historia de una hermana gemela que ocupa el lugar de la otra en su familia.
Por supuesto Rodena seguiría creando a personajes como La doña (1972) -original de Venezuela pero adaptada múltiples veces- o Rosa salvaje (1987-1988). Aunque uno de sus mayores éxitos vendrían de Raquel (1973-1975) otra creación venezolana que sería adaptada múltiples veces. Por ejemplo algo más de una década después como Abigail (1988-1989), y luego también con otros nombres como Luisa Fernanda (1999) o la mexicana Marina (2006), además del cambio de foco que propuso en 1980 la mexicana Verónica que se centraba en el otro personaje central de la trama, y que tuvo una nueva versión mexicana posterior y con otro título: Sin ti. Y si Abigail era una joven un tanto insufrible que se empeña en seducir a su profesor para luego regalarle su hijo a un taxista (no vamos a meternos con a quién decide regalarle sus hijos cada uno, por supuesto)
lo que podemos decir es que de nuevo esta Raquel se combinaría con otra de las obras de Rodena, en este caso con Cuando se abandona un hijo, para crear la que es una de las telenovelas -mexicanas o no- más conocidas e influyentes… al menos en España: Los ricos también lloran (1979-1980).
Telenovela que, de hecho, acabaría reciclada y reconvertida en 1995 en otra parte de la trilogía de las Marías que hizo Thalia junto a la ya mencionada Marimary a la futura Maria Mercedes. Pero que, en este caso, se llamaría: María, la del barrio.
Que quizá penséis que no os suena, pero ya os digo yo que os suena hasta en la cabeza.
En cuanto a Delia Fiallo, fue la responsable de la venezolana Lisa Mi Amor (1969-1970) que dio paso a una versión muy libre Buenos días, Isabel (1980) que, a su vez, dio lugar a otra versión muy libre: Inés Duarte, secretaria (1990). Que aquí mucho hablar de cómics pero hay un punto brugueriano en todo esto.
Ah, sí, aún me queda una de Delia Fiallo de la que tenía que mencionar. Otra de esas telenovelas que marcaron una época. Es decir…
Cristal (1985-1986) Otro de los éxitos de las telenovelas venezolanas en las que, además, nos encontramos un ejemplo del viejo Este padre tan padre es mi padre.
En fin, intentaremos ir ahora un poco más rápido. Pero podemos asegurar que aún hay más y que muchas veces los títulos despistan. Por ejemplo, Pobre diabla (1973) es una telenovela argentina de Alberto Migré que se adaptó de nuevo en múltiples ocasiones… excepto la mexicana de 2009 que es una adaptación de ¡La Gata de Inés Rodena!
Arturo Moya trajo otra que sería múltiplemente adaptada, la chilena La Colorina (1977-1978) que iba de una prostituta que se enamoraba de un rico. Lo que demuestra que Camilo Sexto es nuestro Roy Orbison. Salvador Garmendia y José Ignacio Cabrujas crearon La hija de Juana Crespo (1977) y… ah, sí, los brasileños tuvieron también la suya con A Sucessora (1978-1979) que tendrían varias versiones incluida una llamada Manuela (1991) que es una versión de esta y no de la colombiana del mismo nombre de (1975) que hablaba de la lucha de una mujer indígena. Está claro que uno no puede fiarse del nombre para saber lo que hay dentro.
Igual que hay veces que las historias externas son casi tan interesantes como las internas. Como el caso de la venezolana Ligia Elena (1982) de César Miguel Rondón que iba a ser una mini, pasó a ser una de 60 capítulos y para burlar la legislación del momento que prohibía que las telenovelas tuvieran más de 60 capítulos -o tres meses continuados de emisión- decidieron sacar una continuación en forma de ‘segunda parte‘ llamada Nacho.
Y no eran solo obras puramente románticas, conste. En 1983 se presentó en México El Maleficio, obra de Fernanda Villeli con un fondo de temática de brujería que tendría tanto éxito que tuvo una continuidad en película: El Maleficio II (Los enviados del infierno) de Raúl Araiza, y un remake también mexicano en 2023. Que no sería la única, por supuesto, porque tanto la mexicana El extraño retorno de Diana Salazar (1988–1989) de Carlos Olmos y Mario Cruz como la venezolana Ka Ina (1995) de César Miguel Rondón reunían leyendas, fantástico, brujas y un poco lo que tuvieran a mano.
No es de extrañar que cuando los estadounidenses pusieran pasta en coproducciones saliera un clásico de este vuestro blog: Gabriel, amor inmortal (2008-2009), que podemos discutir si entra o no en Telenovela pero que con Chayanne y El Puma por medio por lo menos hay que mencionar.
¿Qué tengo por aquí para hablar aún…? Ah, sí,
la brasileña Dona Beija (1986) de Wilson Aguiar Hijo, que tuvo una versión colombiana en 2010, y una segunda versión brasileña a punto de estrenarse en… Warner.
En fin, que podríamos pasarnos el día hablando de todas ellas. Títulos como La Señora (1985), que sería la inspiración de la colombiana Señora Isabel (1993) que sería adaptada en México como Mirada de Mujer; como La dama de rosa (1986-1987) de José Ignacio Cabrujasy Boris Izaguirre; la memorable telenovela colombiana Caballo viejo (1988) de Bernardo Romero Pereiro -con versión venezolana en 1998 Enséñame a querer– sobre un viejo achacoso y una jovencita con un tema central del que adaptaría la canción… ahm…; Cadenas de amargura (1991) de José Cuauhtémoc Blanco y María del Carmen Peña; Mundo de fieras (1991-1992) de Ligia Lezama; Dos mujeres, un camino (1993–1994) de Emilio Larrosa -con aparición de Selena-; Café con aroma de mujer (1993-1995) de Fernando Gaitán; Las Juanas (1997-1998) de Bernardo Romero Pereiro; El país de las mujeres (1998-1999) de Leonardon Padrón; La niña de mis ojos (2001-2002) de Alidha Ávila o La invasora (2003-2004) de Iris Dubs.
Pero eso no significa que no haya algunos títulos a los que dedicar un poco más de espacio, como a una de las más grandes: Cuna de lobos (1986-1987) la telenovela mexicana de Carlos Olmos que fue adaptada muchas veces pero que nunca logró replicar lo que María Rubio hizo con Catalina Creel, viuda de Larios.
Igual que Ibsen Martínez logró con Por estas calles (1992-1994) darle mucha más importancia a los temas de actualidad, la realidad y el costumbrismo.
También tenemos a Martín Hahn, especializado -un decir- en meter misteriosos asesinatos en telenovelas venezolanas como Angélica Pecado en 2000, La mujer de Judas en 2002, Estrambótica Anastasia en 2004, La viuda joven en 2011 y Mi ex me tiene ganas en 2012. Que, además, incluyen toques paranormales, claro.
Igual que la colombiana Pedro el Escamoso (2001-2003) de Luis Felipe Salamanca no solo fue un éxito sino que tuvo dos continuaciones: Como Pedro por su casa (2003) y Pedro el escamoso: más escamoso que nunca (2024). Y una adaptación mexicana Yo amo a Juan Querndón (2007-2008)
Aunque supongo que de entre las colombianas echaréis más a faltar Pasión de gavilanes (2003-2004) creado por Julio Jiménez a partir de su propio libro, Las aguas mansas.
Y, por supuesto, uno de los más recientes fenómenos. También colombiano, claro, obra de Fernando Gaitán. Y padre de mil versiones. Me refiero, claro, a Yo soy Betty, la fea (1999-2001).
También tenía apuntado la adaptación de Jorge Franco del libro de su mismo nombre Rosario Tijeras (2010). Pero no se me ocurre ningún comentario que pueda hacer de ese título. Ninguno. Cero…
Aunque supongo que la más reciente sería de las colombianas sería La reina del flow (2018-) de Claudia Sánchez y Said Chamie. Con una mujer y su carrera musical en el centro.
Y, además de todas estas, luego están las infantiles. Esas centradas en niños o jóvenes que llevan haciéndose desde por lo menos la argentinoperuana Papá corazón (1973), la mexicana Chispita (1982-1983) de Abel Santa Cruz o Quinceañera (1987–1988) de Jorge Durán Chávez y René Muñoz, o incluso El abuelo y yo (1992) de Lorena Salazar y Eduardo Quiroga con protagónico de Gael García Bernal y aparición de Diego Luna. Que tuvo otra versión como De pocas, pocas pulgas (2003). Las versiones infantiles o juveniles de las telenovelas fueron ganando incluso más presencia gracias a éxitos como la mexicana a Agujetas de color de rosa (1994-1995) de Susan Crowley, Montaña Rusa (1994-1995) de Jorge Maestro y Sergio Vainman o la argentina Chiquititas (1995-2006) de Cris Morena, sobre cuyo título no haremos comentario alguno. A quien le gusten… pues le gustan…
Este tipo de obras iría dando lugar no solo a títulos que dan mucho juego como la mexicana Gotita de amor (1998), los personajes digitales de Serafín (1999), los viajes temporales de… ahm… Aventuras en el tiempo (2001) o, por supuesto, la magnífica decisión de estrenar con Rayito de luz (2000-2001) una adaptación a telenovela de Marcelino, Pan y Vino.
Lo que nos llevaría, supongo, a Amarte así (Frijolito) (2005), una coproducción México/Argentina de tanto éxito que dio paso a una secuela, Amar de nuevo (2011-2012) en clave de fantástico cristiano que tiene a un nuevo elenco cuyo punto de contacto es… Frijolito, que estando junto a un amigo sufre un atentado que iba contra los padres del otro niño, acabando la madre en coma, el padre muerto y Frijolito… Frijolito se mantiene en la serie como un ángel. Sí, en serio. Uno no sabe de dónde sacan las ideas estos guionistas.
Pero, por supuesto, hay muchas más. Especialmente las creaciones argentinas de Cris Morena como Verano del ’98 (1998-2000), Rebelde Way (2002-2003), Floricienta (2004-2005), Alma pirata (2006) o Casi ángeles (2007-2010). Pero también Alegrijes y rebujos (2003-2004) de Palmira Olguín,Patito Feo (2007-2008) de Mario Schajris y Marcela Citterio o Soy Luna (2016-2018) de Jorge Edelstein.
Como veis las telenovelas tienen un tiempo, unas trayectorias, unos nombres propios y una evolución del género que merece no solo la pena conocerlas también ponerlas en perspectiva para que cuando se hable de ese Culebrón Superheroico, como pasó durante nuestra reciente sección de los Classic X-Men podamos responder de manera informada:
Claramente no existe ningún punto en común ni parecido entre ambos mundos.