1940 fue un año duro para los publicistas de Daisy

Empiezas bien el año, a todo trapo, montando un anuncio a página completa con mogollón de cosas y letra diminuta. Una obra de arte de la compresión. Tardas más en leerte el anuncio que las historietas que lo acompañan

Pero de un mes para otro te dicen que hay que reducir el presupuesto y en los tebeos de este mes tienes que meter la misma publicidad en una quinta parte de la página. ¿Qué haces?

Mira, tú lo has intentado, más no puedes hacer

Un post más sobre cómics en sí

Pongamos que hablo de Hermann

A finales de los 70 Hermann ya era un dibujante veterano, con dos series tan conocidas como Bernard Prince y Comanche a sus espaldas. Pero claro, en ellas solo se ocupaba de la parte gráfica: los guiones los hacía un tal Greg que solo sabía hacer monigotes (solo hay que ver Aquiles Talón para adivinar que lo de dibujar caballos y pistolas y aventuras en general no se le daba muy bien). El caso es que un día Hermann tuvo una idea que queda recogida en la contraportada de los tomos de Jeremiah que publicó Juventud/Grijalbo

¿Esa idea se le ocurrió a un aburrido belga cuarentón? Eso nos quieren hacer creer, e incluso puede que el mismo Hermann lo creyera así. Pero en ADLO! llevamos años insistiendo en que esa idea de prescindir del guionista germinó a principios de los 90 en una explosión de creatividad tal que cambió el mundo del cómic para siempre

Las ondas expansivas de la reunión de talento que provocó la fundación de Image Comics retumbaron por el espacio tiempo en todas direcciones, y un taquión solitario retrocedió quince años para impactar en el pobre Hermann Huppen de 1977 metiéndole en la cabeza una idea revolucionaria que cambiaría su carrera para siempre. Los chicos de Image no necesitaban a los Mike W. Barr de este mundo, y Hermann no necesitaba a Greg