Thanos 1 (2024) Leinyl Francis Yu, USA.

Mainfestación contra los indultos a los independentistas del Procés (2023) Señora Facha, Barcelona.

¿Coincidencia? ¿Serendipia? ¿Homenaje facha?

¡TÚ DECIDES!

Thanos 1 (2024) Leinyl Francis Yu, USA.

Mainfestación contra los indultos a los independentistas del Procés (2023) Señora Facha, Barcelona.

¿Coincidencia? ¿Serendipia? ¿Homenaje facha?

¡TÚ DECIDES!

Uno nunca sabe dónde puede acabar apareciendo una referencia, da igual lo pijo que sea el barrio o la clientela que pueda tener. Una cosa está clara.

Da igual lo facha que pueda parecerte tanta banderita, tanta bala y tantos… ¿palos de golf?
Siempre hay un hueco para Batman.
Porque, uno se para a pensar, en realidad es lógico que Batman esté en esta compañía.
Al fin y al cabo es el tipo de personas con las que habría ido a clase.
Y esa es la realización que golpea la segunda vez.
Y hete aquí que por Abril de 2025 planteaba:
¿Podemos estar ante un cambio de ciclo en los portadistas clásicos, aquellos que eran el gancho idóneo para atraer las miradas de los compradores potenciales? ¿es algo debido a la edad o una estrategia consciente? es decir, en un tiempo de centenares de portadas alternativas cada mes, algunas sin siquiera relación con el contenido de la historieta que contienen, igual esta es la manera en la que algunos autores clásicos se reinventan para destacar. Porque cada vez que vuelvo a ver ese murciélago, me reafirmo en que debe ser esto último. La manera de destacar entre una jungla de portadas clónicas y tipiconas. No todos pueden ser Skottie Young.
Y esto venía por una portada de 2023.


Claro, tenía que contar con que, con el paso del tiempo, la dinámica sería creciente y esto iría a más…

¿Qué les das, Spiderman?

Al menos Miller nos saca algo tan loco que nos dice «eh, chavales, aquí hay una historia cojonuda detrás: el Hombre de Acero más de acero que nunca, Hormiguita Plateada con sus seis patitas y un Batman, que Batman siempre entra bien«. Otra cosa es que la cuente o no, pero por lo menos ya nos ha estimulado la imaginación.
Originalmente este posteo se iba a llamar Muy Maduro para su edad, pero no quería arriesgarme a que TRUMP! lo secuestrara. Así que pensé en llamarlo Muy joven para su edad, pero no quería arriesgarme a que TRUMP! lo secuestrara.
Al final la vida es eso. Escribes cosas mientras esperas que te las secuestren.
Ya hemos visto que cuando te descuidas las Redes Sociales deciden que lo que publicas es ‘sexual’ y te censuran. Y hemos visto a lo que se dedica el gobierno. Así que podemos darnos por… quiero decir… parece un buen momento para mirar una institución USA creada en 1986. El CBLDF o

Comic Book Legal Defense Fund.
Una organización pensada para reunir dinero y gestionar abogados para combatir en los tribunales los intentos de censura al cómic.
Por supuesto el Cómic había estado con problemas mucho antes. En la Historia de la Censura de Cómics en USA que tienen en su web nos cuenta que ya en 1948 hubo un primer intento -y si has estado leyendo sobre cosas parecidas en radio, televisión o cine sabes que era casi lo esperable, si lo has leído sobre la literatura lo raro te parecerá que no ocurriera incluso antes- porque si bien durante años se venían recibiendo quejas y presiones no sería hasta 1948 cuando se montó la ACMP para controlar lo que se consideraba como dañino: la violencia, el lenguaje inapropiado, el sexo, la ridiculización o ataque de grupos religioso, la representación glamurosa del divorcio… Y no incluye el derecho al voto de las mujeres de milagro.
Esta asociación para regular el cómic pre-Code (como el cine pre-Code, qué curiosa coinciencia) se encontró con que no le hacía nadie demasiado caso. Así que los que querían que se impusiera dieron una segunda vuelta y lo hicieron como de costumbre:

Parte de lo cual fue, por supuesto, negar una realidad: Que el cómic lo leía todo el mundo y había para todo tipo de lectores. Había supes pero también género negro, romance, histórico, aventuras en la jungla, terror y mil cosas más. Quiero decir, ¡era cómic!
Pero había que convertirlo en algo ‘peligroso para lo menores’, de lo contrario se podría haber considerado que lo que había que gestionar era la forma en la que se accedía a algo que no debía de prohibirse, solo de organizarse. Vale, aceptemos que los tiernos infantes podrían pensar que todo aquello estaba mal, pero en principio se supone que los adultos podrían leerlo sin problema, ¿no?
Pues no.
El intento de prohibir el acceso era solo una parte en la que el objetivo último era prohibir el contenido. Cuando se acabó creando el Cómic Code las presiones lograron que las distribuidoras principales se negaran a distribuir cualquier otro tipo de cómic. E, incluso, haciendo que se redibujaran cómics antiguos cuando se quisieran reeditar. Incluyendo, claro, los cómics de superhéroes.

Parte de la justificación se basaba en que el cómic ERA para menores. ¿Quién que no fuera un menor o una persona de pocas luces leería cómic? Daba igual los testimonios y explicaciones que se dieran en tribunales, medios o sedes políticas, la infantilización del cómic y el apartar de ello a los adultos era un hecho establecido.
Y así se estuvo durante años hasta que la emergencia del Underground, que era poco menos que artesanal en la creación, distribución y todo lo demás, fue logrando un mínimo de espacios en los que se podía lograr encontrar esos temas que no estaban dentro del Código.
Lo que sucedió a continuación NO os sorprenderá.
Y es que empezaron a usar las leyes antipornografía para atacar a los establecimientos que ofrecían esos cómics.
Por ejemplo con el número 4 de Zap en 1969 en el que los colaboradores (Crumb, Wilson, Shelton, Spain, Williams, Moscoso…) buscaban crear un contenido desafiante (es decir, había violencia, sexo y violencia sexual) lo que llevó a la detención de… un par de libreros. En California y en Nueva York.
El caso de Nueva York fue especialmente sangrante porque dio igual, una vez más, la cantidad de gente que saliera a defender la madurez del cómic. Porque ‘usa tu sentido común y no hagas caso a los expertos’ es algo que se lleva usando toda la vida. Les condenaron, claro, y no importó que fueran una y otra vez intentando que la sentencia se apelara. Cada vez era tumbada.
Marvel y DC, mientras tanto, iban viendo por dónde podían tirar. Las revistas fueron una de las maneras para circunnavegarlo porque entraban como revistas.
La discrecionalidad de las medidas servía, además, para que cada estado decidiera por su cuenta, porque lo de Nueva York había sido un bochorno pero en California la cosa no estaba mucho mejor. Un tipo intentó anunciar su negocio de venta por correo de material adulto. Y acabó detenido por distribución de material adulto. Que no era el material, sino el anuncio. Y eso llevó al Test de Miller -el tipo en cuestión- para determinar lo que era material obsceno. Y que se podía resumir en: Lo que nosotros decidamos según el día.
Que en 1973 saliera la sentencia de Miller tanto como el rechazo a la apelación de lo de Nueva York causó lo esperable: las tiendas que manejaban cómic underground comenzaron a llevar menos o no llevarlo.
El crack general de los años setenta facilitó el auge de convenciones y de las Librerías Especializadas, aunque siguió haciendo complicado la creación de los títulos underground, algo que se vería en los años ochenta. Tras la deceleración durante una década la estabilización de las Librerías Especializadas facilitaron rebeliones puntuales y la publicación de títulos fuera del Comic Code. Mientras la escena independiente había ido mutando sobre todo hacia distintas versiones de autoedición. Algunas de las cuales funcionaban lo suficiente como para poder añadir otros títulos, dando el paso a unas editoriales independientes. Igual que facilitaron la llegada de traducciones de material japonés.
Así que tocaba volver a atacar.
En 1986, en Illinois, unos policías hicieron una redada llevándose una serie de cómics que consideraron ‘obscenos‘. Entre los que se encontraban Omaha, Heavy Metal, Love & Rockets y también Ms. Tree, Elfquest o Elektra: Assassin.
Pero esta vez habían decidido enfrentarse de una manera distinta. Denis Kitchen, editor de Kitchen Sink Press, decidió reunir a distintos artistas para crear una publicación cuya vienta sirviera para reunir dinero para la defensa: Aragonés, Barta, Corben, Crumb, Cruse, Eisner, Miller y más autores. Ese fue el inicio del CBLDF.
Lo usaron para pagar fianzas, contratar abogados y mantener la lucha en marcha. Y ganaron.
Incluso sobró algo del dinero recaudado. Y como ya conocían el cuento lo que decidieron fue dejar la institución montada para la próxima. porque claro que habría más. Algunas se paraban antes de los tribunales, otras podían durar años. Uno de los casos acabó costando más de 100 mil dólares solo en costas legales. Y no todas las ganaban. Y no siempre los tribunales se molestaban en encontrar un motivo o justificar por qué no ganaban.
Mientras, el asalto seguiría y sería general. Daba igual que fueran obras underground o series de Vértigo como el Jonah Hex de Lansdale y Truman (y Glanzman) en el que un par de músicos les demandaron por difamación.
En el año 2000 uno de los casos que gestionaron tuvo lugar en Texas. Un oficial de policía detuvo a un librero que le vendió unos mangas. Unos mangas que estaban marcados como Not For Children. En una sección solo para adultos. Comprado por un adulto. Y, por si os lo estábais preguntando: sí, uno de los mangas era Urotsukidōji.
Una vez más se presentó un listado de expertos de todo tipo de ámbitos. Desde gente de la academia, expertos en Japón, creadores y divulgadores de cómic. Dio lo mismo. El jurado consideró que ni lo ridículo de la acusación, ni la falta de testimonios que lo respaldaran, ni lo que les habían contado los expertos iba a ser más importante que el clásicos.
Ya sabéis, ESE clásico.
ESTE.

Y declararon culpable al empleado de la librería que vendió un cómic etiquetado como para público adulto, de una sección marcada como de material adulto, a un hombre adulto.
Por supuesto no solo pasaba ahí, también tuvieron todo tipo de problema con las importaciones y exportaciones de material porque la gente de Aduanas podía decidir que lo que habías pedido o lo que tratabas de enviar rompía alguna ley y, por tanto, se quedaba retenido y se imponía una sanción y blablabla. Tiendas, editoriales, lectores… Cualquiera.
No solo eso, se podían construir casos sin llegar a entrar en tiendas. Un cómic de la iniciativa Free Comic Book Day marcada por la tienda en la que se repartió causó que se le acusara de que había llegado a manos de un niño. La historia, de Alternative Comics, era unas pocas páginas de la obra de Nick Bertozzi que en España publica Astiberri como El Salón. En esas páginas veíamos la primera reunión de Georges Braque con Pablo Picasso. En ella Picasso -y una mujer- aparecen desnudos. No en posición ni remotamente sexual, pero sí desnudos. Y eso fue lo que se usó SIN dar el nombre del niño de seis años. Cuando lo hicieron dieron el nombre de uno de nueve años. Y luego decidieron que mejor los dos. No sería lo único que hicieron de 2004 a 2007 estarían para arriba y abajo hasta que se acabó llegando a un acuerdo. Y sí, este es el el caso que costó más de cien mil dólares.
Por supuesto también estaban las bibliotecas, con las que siguieron un camino similar, y que ha creado la idea de los Banned Books. Muchas veces con quejas que son poco menos que ridículas. Por ejemplo contra Dragon Ball han aducido además de la violencia la desnudez ocasional. De nuevo, ha dado claro que se marque claramente como para mayores de 13 años.
Algunos otros cómics que han sido perseguidos en el sistema de bibliotecas son Bone por promover el alcohol y el tabaco, Drama por su contenido sexual (dos chicos se BESAN), Maus por sus representaciones anti-étnicas, Persépolis por blasfemia, Amazing Spider-Man: Revelations de Straczynski y JRJr. por ‘sexual overtones’ y Check Please! por… bueno, no facilitaron el motivo pero ALGO HARÍAN ESOS JUGADORES DE HOCKEY QUE DECIDEN LIARSE.
La sección de noticias del CBLDF no está nada corta de estas historias y algunas más. No son los únicos, la web de literatura Book Riot tiene una sección entera dedicada a estas noticias, y hay una iniciativa que directamente se llama la Banned Books Week.
Supongo que, además, os habréis dado cuenta de una cosa. Y es que toda esta prohibición creada para ‘proteger a los menores’ pero utilizada para que no les lleguen cosas que no les gustan a los adultos falta… algo
Por lo visto los cómics que promueven otro tipo de valores, que promueven otras cosas, cómics como los de Jack T. Chick… esos no causan ningún problema.
Uno supondría que este tipo de medidas, que a veces se vende al electorado como una manera de acabar con los extremismos, los ultras y unos comportamientos entre los jóvenes que claramente les asustan, no acaba de tener esa finalidad, no funciona para eso, no hay una voluntad real de que la policía o los jueces lo apliquen para eso.
Aunque, por supuesto, todo eso pasa en Estados Unidos y ya sabemos que ese país es una cosa y el nuestro otra distinta, por lo menos hasta que pasen los tres años de diferencia para que lleguen aquí sus políticas.
¿Qué podemos decir?
¡GOKU VIVE, LA LUCHA SIGUE!




Por fin ha visto la luz el nº278 de Savage Dragon, aunque haya sido más de seis meses después de la aparición del 277. ¿Qué puede haber estado haciendo Erik Larsen este medio año?




Pues adivino que tener unas conversaciones de lo más interesante con sus abogados
Quizá mi post de la semana pasada sobre dibujantes jóvenes pecó de excesivo señoroismo y ha dado de mi una imagen equivocada. ¡Por supuesto que leo con gozo y hasta con aprecio a creadores de tebeos con edad para ser mis hijos!

Como Gerry Duggan.
Y si, por poner un ejemplo a vuelapluma, en uno de sus tebeos me topo con un personaje femenino que está embarazada…

…SÉ POSITIVAMENTE que su intención es reflexionar sobre la maternidad desde la óptica del empoderamiento y la perspectiva de género, reflejando la progresiva feminización del protagonismo de historias y su impacto en la gestalt narrativa del actual panorama editorial.

Y no para caer en el ultragastado topicazo casposo de señora preñada que se pone a dar a luz JUSTO en los más chungo de la batalla para liarla más.
No señor.
Para nada.
No mi Duggan.

¡Esas cosas ya no pasan en el moderno y sofisticado mundillo comiquero!

El sábado pasado publicábamos este post de Nacho Teso. En él se mencionaba que Carlos Gómez seguía en Instagram a la cuenta de extrema derecha «España no está sola».

Y así era el sábado. No obstante, unos días después…

De hecho podemos ver en la captura que Carlos ha perdido 400 seguidores en unos días, mientras que él ha hecho la friolera de 60 unfollows en esa red social.




Como vemos, Carlos claramente ha leído ADLO!

Y que siga a ROB! todavía nos congratula y nos da esperanzas.
Carlos, si estás leyendo esto: de ser un mierdas se sale. Esperamos que no te hayas hecho una cuenta B para seguir a fachas, como si Abascal fuera tu ex.

Cuando fui informado de que el episodio del próximo Abril de Youngblood llevaría el número lOO en portada, lejos de mi de desconfiar de las cábalas y adiciones que habrían dado lugar a tan redonda cifra…pero sucede que también es inevitable darse cuenta de que los episodios aparecidos durante 2012 y 2013 fueron los numerados como 71 a 78.

El volumen siguiente fue publicado en 2017-2018 y fueron 11 episodios, por lo que la cuenta es inmediata y casi inevitable. Así las cosas entonces se llegará al lOO en Abril, correspondiente al sexto número del volumen actual. Palabra de ROB!
Y si los números no os cuadran, descreidos, entonces sí nos retrotraemos y tiramos el hilo desde el principio a contar. Pongo aquí la mejor recopilación que he encontrado por la Red, que aunque voluntariosa tiene bastantes matices.

Asumamos para empezar que el número cero no entra en las cuentas. Vamos sumando, sumando…y vemos que los 71-78 serían según estas cuentas los 75-82, Una solución rápida sería no incluir los números 0 y 2 de Bloodsport, por la sencilla razón de que jamás llegaron a salir. Y tampoco se contarían los Battlezone, ya que no contenían historias, sino que eran dibujos y fichas. De ahí sale por ejemplo la tan icónica de George Pérez.

Es decir, que sin mucha complicación los números saldrían restando cuatro…el volumen actual serían 78 más 11 del volumen siguiente equivaldría a comenzar por el número 90…y se alcanzaría el lOO en la sexta entrega como afirma ROB! ¿ahora sí?
¿Tampoco? qué cuadriculados sois. Lo que pasa es que sois lectores, meros espectadores del proceso creativo, y sois incapaces de ir más allá. ROB!, en tanto que creador, no se limita a lo que ha sido publicado, sino que cuenta también aquello que no se ha llegado a publicar pero que ha sucedido. Mirad por ejemplo qué pasó en el volumen 2, con 10 números aparecidos en 1995-1996 y numerados del 1 al 10…


…y que cuando ese mismo año cambió de editorial, de Image a Maximum Press, lo hizo con el número 14 en portada.

¿Qué significa esto? pues que entre esos episodios hay tres historias que por devenires editoriales no han podido ser publicadas, pero que aun así CUENTAN.
Os lo dije ya hace unos días, pero lo que entonces era una conjetura ahora es una certeza. Con este cliffhanger terminaba el número 78:

Con este otro nos dejaba el volumen 4:


Lo sentimos, por aquel entonces estaba Obama.
Y. como dije el otro día, esta costumbre de concluir en alto estimula nuestra imaginación, que intenta llenar el hueco no publicado entre un volumen y el siguiente, en el que comienzan sin hacer referencia a lo anterior. Pues bien, esas historias no contadas, tan poderosas como las publicadas, entran también en la numeración. Sí, se trata de historias imaginarias, pero ¿acaso no lo son todas?
Entrad en el juego, vivid el momento, no os obcequeis tanto con que si la cifra redonda cae este mes o el otro, disfrutad del número especial cuando caiga. Ey, os creisteis el número 1000 de Marvel Comics cuando ni por fecha tocaba, eso sí que tiene delito (bueno, no tanto, que ROB! participó en el proyecto).
Visto así, lo extraño es que vayamos todavía por el lOO. Bueno, lo veremos en Abril.
C O N T I N U A R Á