
Zinco Museum: ¡Donde la calidad cuenta!



Empiezas bien el año, a todo trapo, montando un anuncio a página completa con mogollón de cosas y letra diminuta. Una obra de arte de la compresión. Tardas más en leerte el anuncio que las historietas que lo acompañan

Pero de un mes para otro te dicen que hay que reducir el presupuesto y en los tebeos de este mes tienes que meter la misma publicidad en una quinta parte de la página. ¿Qué haces?

Mira, tú lo has intentado, más no puedes hacer
Estoy volviendo a leer cómics de pijameros modernos poco a poco, salvando los años en que no me he acercado a ellos ni con un palo de dos metros. Pero sólo de etapas concretas y una se podría englobar en «cosas que siguió haciendo Peter David sobre el Spiderverso».

Lo que me ha llevado a Ben Reilly, Scarlet Spider y al año 2018.
(ni confirmo ni desmiento que a estas alturas de mi vejvida el traje que en su momento me parecia horroroso me guste tanto que me hice el videojuego entero con él)
El año 2018, como iba diciendo, cae en la época de dibujantes que se ahorraban el engorro de hacer fondos y perspectivas limitándose a pegar un render de modelos del entonces popular Google Sketchup (ahora Trimble Sketchup) sin molestarse siquiera en hacer un antialiasing que suavizara el pixelado.

Con erótico resultado.
Un tiempo que a mi me gusta llamar «los Años Deodato».

Quedaban décadas para que la Disney comprara Marvel Comics así que no habia temor de que te pudieran despedir de un dia para otro…

…y menos por cobrar por viñetas en las que sólo habias dibujado el militar pequeñito ese de pie en medio como esta con que nos podia obsequiar Will Sliney en la mentada serie arácnida.
Ya entonces internet era una cornucopia de modelos disponibles para descargar que permitian al artista sin escrúpulos creativo multimedia poder montarse fácilmente una base militar norteamericana.

Y llegados a este punto más de un lector habitual de los jueves debe estar pensando que ya estoy con mis quejas tikismikis.

Como que el «dibujante» no se haya molestado en mirar qué modelos se descargaba…

…y haya colado un Super Puma europeo en una base norteamericana.
Pfff, por favor. Eso es un pequeño accidente. Un fallo menor. Un ligero malentendido. Un error infinitesimal.

Lo mínimo que le habría pedido a Sliney es que puestos a llenar de aviones la base…

…al menos fueran norteamericanos y no Mig 29 rusos.
Y aún así nuestro querido Will no-Hunting sólo logra quedar segundo ante el maestro de la «técnica», nuestro nunca lo suficientemente alabado Deodato. Quien, ante el reto de dibujar los robots invasores desplegados por el Craneo Rojo en el emocionante crossover Mismamente Miedo…

…se limitó a coger un Warhammer del juego Battletech (Destroid Tomahawk para los puristas) y pegarle una esvástiPERDÓN, un antíguo símbolo budista en el pecho porque total, quién iba a darse cuenta.

No es como si el Warhammer figurara en la misma portada del juego ni nada parecido ¿verdad?

Como hablábamos la semana pasada comienzo aquí el sano propósito de hablar una vez al mes de un cómic de Spiderman que realmente me guste mucho. Había muchas formas de comenzar esta serie pero he decidido elegir un número que probablemente poca gente tiene en mente o se podría esperar que sea uno de mis preferidos. El cómic es The Amazing Spider-man 151 y es el comienzo del tercer guionista regular de la etapa, Lein Wein. Wein, que había sido editor de la cabecera durante el último tramo de la etapa de Gerry Conway, duró apenas 30 números en la colección arácnida, y su legado más importante en la colección es la creación del Corredor Cohete. En efecto, para 1975 los mejores años de la cabecera arácnida habían pasado y se venían unos años de considerable mediocridad para Marvel.
Sin embargo, Amazing 151 es un tebeo impresionante para los cánones modernos, tanto por la cantidad de información que contiene como por lo interesante tonalmente que resulta. A los lápices se encuentra RossJohn Andru, mi dibujante arácnido de los 70 preferido. Todavía le quedaba mucho por hacer en las páginas de Spiderman, pero es cierto que el estilo clásico que tiene aquí es envidiable. Le ayuda, y no poco, el trabajo a las tintas de John Romita Sr. completando un equipo de dibujo poco habitual y de talento extraordinario.

Estamos ante unas viñetas que una por una todavía son muy clásicas, muy deudoras de los cánones originales de Marvel, pero donde la composición de página y la narrativa van evolucionando y tomando caminos más creativos e innovadores. No es que Conway o Gil Kane fueran unos puristas, pero es a partir de la llegada de Andru y, sobre todo, de Wein donde se comienza a notar la llegada de una nueva década en la narrativa. Era 1975, ya era hora, por otro lado. Este tebeo contiene una de mis páginas preferidas por la forma en que está contada y creo que hace muy memorable lo que en otro tiempo hubiera sido un tebeo muy poco digno de ser recordado.

Y es que la página comienza a abrir el plano, revelando al mismo tiempo que Spidey va razonando, contrastando su traje rojo y azul con el intenso amarillo de la ciudad de Nueva York.

Y es que a medida que nos vamos alejando, cada vez lo vemos todo con más claridad. Y es al mismo tiempo que Spiderman comienza a comprender la magnitud de lo que está ocurriendo.

Menuda imagen para la eternidad. Pero lo importante de este número 151 no es el duelo entre el superhéroe y el Conmocionador. Qué va. Esto solo ocupa unas pocas páginas, porque el resto del cómic está dedicado a…

Peter Parker y sus amigos universitarios asistiendo a una fiesta en casa de J. Jonah Jameson. Esta clase de detalles, con tebeos con más páginas dedicadas a Peter rodeado de su elenco de secundarios civiles que a las peleas de señores en pijama, son los que caracterizaron los años más nostálgicos del personaje. Aquí los tenemos a todos: Mary Jane, Harry; Flash, Ned, Betty, y por supuesto, al mismísimo anfitrión:

En las pocas páginas donde podemos disfrutar de su hospitalidad, Jameson nos da toda una panoplia de momentos de absoluta comedia con el cascarrabias bigotudo preferido de América, combinando una faceta snob poco habitual en sus encarnaciones más populares con el clásico populismo irascible que lo convierte en uno de los mejores personajes de Marvel. ¿Cómo no va a gustar un tebeo así?
Pero además, The Amazing Spider-Man 151 contiene un elemento especial que lo hace extra, que lo convierte en uno de esos cómics imprescindibles de la historia arácnida, aunque de forma absolutamente accidental. Es el número que incluye la chimenea de Ben Reilly.

La importancia de este momento (que conecta con el final del arco original del clon de Spiderman) era imposible de prever. Y es que recordemos que el Chacal tuvo que seguir a Peter hasta ahí para rescatar al clon y lanzar el cadáver de otro clon distinto. Los tumultuosos motivos para esto se encuentran en la mente de los autores de los Diarios de Osborn en los 90, donde intentaban darle sentido a todos los callejones narrativos sin salida de la Saga del Clon.

Todo esto en 18 páginas que cierran un arco, abren otro y en medio da tiempo para unas cuantas chanzas a lo Archie. Los tebeos de entonces te duraban hora y media. Menuda conjunción de cosas brillantes, una detrás de otra, todas ellas brillantemente ejecutadas en el apartado gráfico. ¿Qué más os puedo decir? Me encanta este cómic, me parece una maravilla y uno de los mejores tebeos de Marvel de toda la década.
El mes que viene hablaremos de otro. Hasta entonces, recordad no leer tebeos modernos.
Hubo un tiempo en que la gente se permitió imaginar que otro país era posible

(uno)

(dos)

(tres)
Aunque todo jardín necesita cuidados, y a poco que te descuides los bichos están al acecho

(cuatro)
Momento en que gente de toda condición se dio de cara con la realidad

(cinco)

(seis)

(siete)

(ocho)
El camino se volvió difícil, aunque el ideal se mantuvo vivo

(nueve)

(diez)
Y es que se trata de un concepto que trasciende fronteras

(once, admito que me está costando)
Un proyecto colectivo de quienes quieren tomar las riendas de su propia historia

(doce)
Con respeto hacia quien mantuvo la dignidad en la distancia

(trece…)
Mientras alguien siga dibujando esa esperanza, seguirá siendo una viñeta abierta al mañana

(…y catorce)
Pasad un buen catorce de abril. Vivimos tiempos inciertos y no sabemos qué nos deparará el futuro, pero mientras haya memoria y tinta habrá salud y tebeos.
Hoy tocaba posteo. Bueno… tocar toca, claro.
Reconozco que lo primero que tenía pensado era intentar entender por qué nos encontramos por un lado con una notable cantidad de librerías que van cerrando, o cambiando de ubicación por no poder afrontar el alquiler, mientras a la vez tenemos a otras librerías que parecen estar en su particular guerra de ver quién la tiene más grande. La tienda, digo. El espacio abierto al público, vaya. Pero supongo que es un asunto de polarización. Aunque en teoría esto fuera primero un asunto horizontal -todas las librerías especializadas partirían de más o menos el mismo contexto-, y luego vimos la aparición -y casi desaparición- de varias ‘cadenas y franquicias’, ahora estamos en el momento de polarización en la que unas pocas crecen mientras el resto desaparecen.
Pero lo cierto es que ocurren tres cosas con esto: En primer lugar no tengo claro que se pueda hacer un posteo que sea un mínimo de gracioso. Esta es la pega más leve porque, ¿cuándo nos ha detenido eso?
En segundo, los tenderos son el segundo grupo -solo por detrás de los críticos- que peor llevan ser mentados y co-mentados. De nuevo, ¿cuándo nos ha detenido eso?
En tercero, ¿no es ya muy aburrido este hacer de BOE de la realidad comiquera? Quiero decir, más allá de la utilidad para TFGs, papers y tal -suponiendo que sigan existiendo dentro de unos años- y para nuestro propio uso, la verdad es que podemos dejarlo aquí porque en realidad a fuerza de seguir con esta lucha por ver quién crea… la tienda de cómics mès gran del món (ya me corregirán Calduch o Isaac la apropiación cultural) alguien acabará creando algo tan absolutamente descacharrante como estamos viendo ahora suceder con los Museos de la Historieta.
Pero bueno, anotado queda y ya podemos pasar a ver por dónde salimos entonces.
Otra opción podría haber sido comentar la tontería esa de que el nosecuantísimo porciento de los títulos no se vende en librerías, que en realidad debería de ser una clase práctica de que los que procesan datos deberían de entenderlos y los que los reportan deberían de investigarlos. No le veo mucho más interés porque no deja de ser una tontería propia de la desinformación (datos sesgados tanto por el número de librerías sobre el total que los facilitan, como por la diferencia entre lo que es un libro ‘de novedad’ y un libro ‘vivo’).
O sobre que la Comic-Con de Málaga haya decidido fichar al tipo que se ocupaba de los invitados de lo de Gijón, ejemplo claro del viejo ‘si no tienes a alguien que sepa hacerlo róbaselo a la competencia’.
O de Planeta vendiendo un libre como ‘un thriller adulto de ciencia-ficción’ y resulta que es de superhéroes. Supondremos que será una Novela Novelesca o cómo se llamen estas cosas sin dibujitos.
Que también serviría para hablar de cómo los medios se interesan más por hablar de los cómics cuando hay famosos por medio, aunque el famoso sea un ex-jugador de baloncesto o un cocinero. Que mira que se publican cómics, y al final resulta que los que tienen bombo son los de los grupos grandes y los de los famosos, que casualidad.
(O hacer titulares espantosos de los no menos espantosos artículos de Tommaso Koch en El País, como muestra este último que tiene un poco de todo)

(Incluyendo la sorpresa porque en una localidad de unos 2650 habitantes pueda haber gente con talento. Supongo que pensarán que allí solo hay garrulos.)

(No, en serio, ¿quién pensó que «la ‘mamma’ de Spider-Man» iba a quedar bien en un titular? Si seguro que no es ni lo primero que sale si lo pones en un buscador)
(Y mira que hay competencia en el apartado «titular más estúpido de la semana que tenga que ver con tebeos»)

(Y mira que está el asunto complicado)

(Quiero decir… ¿a quién van a premiar si no? ¿al tercer puesto?)
En fin, que mientras todo esto pasa -y el protagonista de una de las pelis de supes que se estrenan en julio da una entrevista diciendo que aún se están rodando escenas nuevas, luego que cómo salen las películas como salen- los autores siguen tratados como siempre:
A Evanier le han robado originales de cómic, siempre hay algún autor con GoFundme -esta semana toca Tom Tenney– y cuando han salido las ayudas a los cómics del gobierno vasco…
Espera, ¿no hemos hablado aún de esas ayudas? Bueno, menos mal que todo el resto de medios sobre cómic seguro que sí que se ha hecho eco de ellas y no tenemos por qué dedicarle tiempo nosotros…
Ya, bueno.
El gobierno vasco ha abierto la Subvenciones a la creación cultural: Cómics y novelas gráficas (2026) https://www.euskadi.eus/ayuda_subvencion/2026/subvenciones-a-la-creacion-cultural-comics-y-novelas-graficas-2026/web01-tramite/es/ Abierto el plazo de presentación de solicitudes (09/04/2026-08/05/2026)
Prestación económica
Número de ayudas: 5Importe de cada ayuda: 13.875,00€
El Capítulo VIII del BOPV Nº 01484/2026 https://www.euskadi.eus/y22-bopv/es/bopv2/datos/2026/04/2601484a.pdf
- Requiere un contrato de edición. Punto. Aquí ya van a por todas.
- Y hay que publicarlo como mucho 6 meses después de que se concedan.
- Ah, y además son incompatibles con otras para el mismo fin.
Aquí no ponen requisitos eliminatorios -menos mal- pero sí que exigen cosas como que haya un acuerdo para publicarlo, un ‘plan de promoción’ (sí, en serio) y la especificación del idioma para el reparto de puntos. El baremo es discutible pero ya sabemos cómo va esto. Ojalá explicaran luego con qué baremos van a puntuar las cosas.
…como decía, cuando han salido las ayudas hemos visto que juntos a los puntos buenos seguimos con ese empeño capitalista de apoyar a las empresas por encima de las personas.
Ahora bien, ¿merece la pena seguir con la pelea? Pues por supuesto.
Al fin y al cabo esta misma semana hemos tenido una nueva revelación de ROB!


Palabra de ROB!
Alabado sea.


¿Por qué leemos tebeos? La respuesta es tan poliédrica como la cabeza de un Funko. Podemos hacerlo por un puro placer estético, por una composición de página que nos sorprende, un trazo agradable, una trama cautivadora…Pero hay también un componente importante de adicción al culebrón. Queremos saber qué sucede con ese héroe tras sesenta años sufriendo las mismas crisis existenciales, atrapados en una continuidad que es a la vez cárcel y refugio para los lectores. Nos movemos en el equilibrio entre encontrar cosas nuevas y mantenernos cómodos en terreno conocido, la dicotomía de la novedad frente a la nostalgia. Y también está el placer de descubrir conexiones entre autores, épocas y géneros, hilando una red de conocimientos en apariencia inútiles pero que nos colman. Sin ir más lejos, el otro día, leyendo una miniserie random de Tormenta porque Panini había decidido meterla en la cabecera de Leyendas de la Patrulla-X, me di cuenta de que Ann Nocenti conocía y trataba a los mutantes tan bien como el mejor Claremont, y que a ver si lo que añoramos del patriarca mutante no es porque se haya ido haciendo mayor, que también, sino por el hecho de que ya no tiene a Nocenti en labores de Editora. O toparme con el concepto de los Legionnaires en la parte final de la etapa de Giffen de los Cinco Años Después de la Legión de SuperHéroes y no dejar de encontrar paralelismos con la joven Patrulla-X de Bendis e Imonnen, dibujante que comenzó a ganar notoriedad precisamente en la cabecera principal del siglo XXX. Cosas que no van a ninguna parte, pero que hacen el trayecto más agradable.
Sin embargo, este nuestro hábito conlleva un peligro: la rutina. Llega un momento en que el lector viajado siente que ya lo ha visto todo, que las fórmulas se repiten y que el asombro ha sido sustituido por la inercia del completismo. Esta misma semana las novedades americanas semanales nos ofrecen un cruce entre Blade y Supergirl. Y muchas portadas alternativas. Bostezo. Es en ese punto crítico, cuando parece que el medio ya no tiene nada que ofrecernos y estamos a punto de claudicar ante el hastío, cuando ocurre el milagro.
Justo cuando crees que no queda nada por descubrir y estás scrolleando distraídamente por listados de otras editoriales, de repente te encuentras ese algo que te hace reencontrarte con ese sense of wonder que creías cauterizado.

Y no desesperéis, amigos de lo impreso, porque lo que os muestro seguramente tenga pocas posibilidades de cruzar el charco hasta nuestros lares. Más teniendo en cuenta que de que Scioli todavía esperamos que sus G.I Joe vs Transformers pasen de la lengua de Shakespeare a la de Chespirito. No hay que caer en el complejo de inferioridad editorial. Aquí también nos llegan maravillas capaces de cortocircuitar cualquier atisbo de aburrimiento y recordarnos por qué seguimos volviendo a las librerías cada semana.
