Viñetas cuadradas recortadas

Un total de cero unidades de copias de prensa fueron empleadas para hacer estos instagrameos

Master of Remaster

Se hace difícil celebrar un aniversario de boda cuando papá hace tiempo que se fue con otra, pero así son a veces las presiones familiares. Este 2022 Image cumple 30 años y por lo tanto hay que hacer celebraciones aunque sea buscando a quién quede que pueda. McFarlane se monta sus fiestas con sus cosas y no está por lo común, los demás bastante tienen con lo suyo, así que de aquellos siete primigenios el único que hay con disposición para colaborar en el fasto es el sinpar ROB!, que puede hacer el más difícil todavía como es conmemorar el 30 aniversario de la salida de un título al que le arrebataron los derechos.

Y es que ya que Youngblood supuso el pistoletazo de salida para todo un universo de personajes y series derivadas, la pauta es homenajear los esquejes que fueron saliendo. Bloodstrike y Brigade ya han tenido sus ediciones especiales en los últimos tiempos, y ahora le toca el turno a Prophet, aprovechando que se cumplen 30 años de su primera aparición en aquel fundamental número 2 de Youngblood. La ocasión merece fanfarria dado que hay en marcha una posible adaptación del personaje a lo audiovisual. Sí, estas cosas han sucedido más veces antes, pero parece que ahora la industria ya está técnicamente preparada para trasladar la obra de ROB! al celuloide o lo que sea en que filmen ahora.

Así que ROB! ha programado para este 30 aniversario una reunión de grandes autores para recrear el primer número de la serie de Prophet. Ya, esa aventura es de 1993, pero hacemos buena cara igualmente, como cuando a la novia de blanco se le nota el bombo. Además de ROB!, participan en la recreación gente como Philip Tan, Kenneth Roccafort, Clay Mann, Viktor Bogdonavic, V. Ken Marion, Marat Mychaels, Dan Fraga, Karl Altstaetter, Dan Panosian, Cory Hamscher, Thomas Hedglen, Tom Scioli, Jim Rugg, Ed Piskor, Robert Willis, Raymond Leonard, Ale Garza o Ryan Kincaid. Los sospechosos habituales más alguno con ganas de homenajear a ROB!. La aventura original contó con bocetos de ROB!, estando los acabados a cargo de Dan Panosian. Aprovechando que se han desvelado algunas páginas del nuevo proyecto, vamos a compararlas con el tebeo original para ver qué aporta esta nueva versión, ya que con esto de las recreaciones suele haber polémica.

Es posiblemente en la portada donde ROB! ha querido hacer más cambios para centrarse en lo importante. La portada de 1993 pese a su espectacularidad no transmitía lo que debía. Lo primero que piensa uno al verla es «lila», el color que domina a causa del uniforme. Y los dos cuchillitos, ahí abajo pequeños para tanto brazo y músculo, apenas se imponen. Un lila de pelo caido con dos cuchillitos. Un personaje que no parece tener lo que debe tener, lo cual queda remarcado al oscurecerse la zona entrepiernil. Nada de esto ocurre en la nueva versión. Para empezar fuera el color, fuera el traje. Oscuridad, que parezca un grabado oscuro de Goya (nombre de importante premio de cine ¿casualidad?). Y en vez de cuchillitos, espadón, lo más grande que se pueda, apoyado en una perspectiva que empequeñece el brazo y un dinamismo capilar que tapa la linea del horizonte a donde se supone que llegará el arma.

Cuando algo está bien hecho, poco hay que retocar. En esta páginas se mantiene la aproximación original con cambios cosméticos en los colores del fondo y si acaso una punta de espada en la última viñeta, para que la gente sepa de entrada que esto no será un señor pensativo todo el rato.

No quería convertir esta exposición en un «¿qué versión prefieres?» pero comienzo a darme cuenta de que todo aquello que se aparte de los bocetos originales poco hace por aportar. En este caso la perspectiva original de los cuatro robotos ninja me inspira más dinamismo que los ¿soldados? bajando una escalera.

Pero me temo que la comparación es inevitable. De manera que el original va ganando de momento dos a uno (por la portada). Uno se da cuenta de la sutil diferencia entre una escena dinámica y una estática teniendo casi los mismos elementos.

De nuevo punto para el original. Si puedes contar una escena con tres viñetas ¿a santo de qué lo haces con cinco? a más viñetas, más se deprecia la venta de la página.

Cuando ROB! planifica una página con una distribución de viñetas no convencional lo hace por algo. Sirva aquí el ejemplo para ver lo que pierde la misma escena al intentar encajarla en un viñetaje al uso. Cuatro a uno iriamos, o así.

Sigo insistiendo en esos pequeños detalles que son los que hacen que una escena funcione. A la izquierda los efectos y lineas de fondo de la segunda y tercera viñeta nos indican el dramatismo de un desenmascaramiento que culmina en la sorpresa final al ver que se trata de uno mismo (spoiler: escena onírica). Lo de la derecha ¿es un truco de desaparición bajo la capa? se ve obligado a mantener a la chica en el plano que para que pueda llegar a entenderse, pero siempre en una segunda o tercera lectura (o directamente comparando con el original, como ahora).

No voy a seguir cebándome, puntuad vosotros. Y eso que en la derecha las armas son más grandes.

¿Quiere esto decir que la recreación de Prophet no merece la pena? pues no, no quiere decirlo. Seguramente es un tebeo decente y digno de la conmemoración. Lo que sucede es que si nos ponemos a compararlo con la aventura original, la que contaba con bocetos de ROB!, pues sale perdiendo. Como era de esperar por otra parte si el liston que colocas es ROB!

No debemos por tanto ver un fracaso en la recreación, sino apuntualar los aciertos del original, esas pequeñas cosas que, casi ni notándose, cuando se alteran hacen que el conjunto pierda. Subrayar, una vez más, aunque no haga falta, la grandeza de ROB!

Y tampoco se ha tratado de una victoria aplastante, que hemos dicho que en la recreación han mejorado la portada. Portada que también ha hecho ROB!

Moraleja: solo ROB! supera a ROB!

Tuiteos de aquel junio de la ola de calor

PULPa de tamarindo

Cómo no se debe vender un cómic:

Nos encontramos ante una novela gráfica escrita por Ed Brubaker (Fatale, The fade out, Kill or be killed) y dibujada por Sean Phillips (Fatale, The fade out, Kill or be killed) en que los autores nos trasladan a la década de los años 30 en los Estados Unidos, concretamente a la ciudad de Nueva York, donde conoceremos a Max Winter, un escritor de novelas pulp que se haya atravesando varias crisis simultáneas (laboral, de salud, existencial) hasta que conoce a un hombre llamado Jeremiah que le ayuda a reencauzar su vida. Esta obra entraría dentro del género negro en el que tan bien se desenvuelven sus dos autores, y más concretamente bajo el paraguas de la antología Criminal, que aunque nació con otra intención, se ha ido convirtiendo en una marca que el tandem creativo usa para agrupar relatos autoconclusivos sin relación unos con otros. El dibujo de Phillips es tan sólido como siempre, y sabe plastar acertadamente la ambientación en la que nos sumerge la escritura de Brubaker, ya sea en la oscura cara de la ciudad en que transcurre la secuencia principal del relato como en los flashbacks al legendario far west que revive Winters en sus novelas, pero que para el protagonista nada tiene de lejano ni de legendario sino que sigue vivo en sus recuerdos y en sus pesadillas

Cómo se debe vender un cómic:

¡Vaqueros contra nazis! ¡Gente, VAQUEROS CONTRA NAZIS! ¡A TIRO LIMPIO! ¡No digáis que no mola!

Nos manifestaremos como hicimos ayer

Puede que nosotros le hayamos copiado a los americanos Halloween, pero ellos nos han copiado la Sectorial del Cómic. Pero bien hecha. A principios de mes, mientras la mayoría de españoles debatían entre si era mejor disfrazarse de mamarrachos o fregar lápidas, en Estados Unidos se anunciaba la constitución de Comic Books Workers United (CBWU) como pionero sindicato del cómic USA. Tras echarle un vistazo podemos concluir que el tema es lo bastante complejo como para requerir unas horas de lectura e investigación. Esto es: si no hablamos en ADLO! de ello, nadie lo va a hacer. Y puesto que Sark decidió cargarme el muerto a mí, hoy voy a hacer lo que todo buen periodista debería hacer: traducir una noticia de Bleeding Cool.

Lo primero que puede llamar la atención es que la CBWU no incluye a autores de cómic, sino a otras personas que podrían ganar un Premio del Salón Cómic Barcelona como jefes de ventas, analistas y personal administrativo. ¿El motivo? Un viejo conocido de los autores de cómics de superhéroes: el “work for hire”, esa figura según la cual los autores de cómic son creadores independientes que realizan obras bajo encargo de la empresa, reteniendo esta los derechos intelectuales de las obras. Esto implica que la mayoría de artistas están lejos de la figura del asalariado con nómina convencional. Sobre el papel, los autores “negocian” sus contratos y condiciones, supuestamente, y que se asocien se interpreta como una forma de pacto de precios monopolístico que es ilegal salvo que seas una compañía eléctrica o de telefonía.

Curiosamente, la empresa en cuyo seno ha nacido al CBWU ha sido Image Comics, una editorial buenísima para los artistas que trabajan en ella. Salvo que trabajes para Erik Larsen. O para cualquiera, la verdad es que un día podemos hablar de eso. La cuestión es que cuando se funda un sindicato en Estados Unidos, la empresa y el sindicato pueden reunirse de inmediato y ponerse a trabajar en acuerdos y cambios. En una compañía distinguida por sus orígenes reivindicativos con los derechos laborales en el medio, eso era lo que muchos esperaban. Pero resulta que no.

Ahora Image Comics ha forzado una votación en la que sus trabajadores votarán sobre si reconocen o no a la CBWU como un sindicato que les represente, y solo si el grupo consigue la mitad de los votos podrá obligar a los jefazos de Image a sentarse a la mesa y hablar. Así funcionan las cosas en Estados Unidos, un país con una legislación laboral tan normal que, recordemos, su debate este mes es sobre si ha sido una buena idea dejar a los menores fuera del mercado laboral.

Por una parte no debería sorprender de una empresa con el historial GENIAL! de contradicciones, puñaladas internas, trabajadores descontentos, gente despedida cuando el dinero se había gastado en barcos y p*tas… Sin embargo, por otro lado puede ser una gran ocasión para que los trabajadores del medio se pongan las pilas en otras editoriales y peleen por lo que es suyo. Menos los autores, que como no pueden sindicarse, seguirán teniendo que irse a Substack.

Lo Escualo

Está claro que este es el año del tiburón. No tanto porque se haya saltado, que a estas alturas parece una comba, como porque van apareciendo por todas partes. Estamos viviendo una especie de Semana del Tiburón eterna.

Pero en realidad habría que preguntarse de dónde viene todo esto. Que lo lógico sería pensar que es de los años noventa. Al fin y al cabo…

algo de eso hay.

Pero más allá del King Shark y sus múltiples versiones, y más allá de otras configuraciones populares, porque al fin y al cabo en todas partes cuecen habas,

en todas.

Y fuera de otras posibilidades comiqueras que podríamos sacar porque claro:

Que hayan sido villanos en su mayoría (bueno, hay uno que quizá sea budista) no ha ayudado.

Por suerte hace unos años apareció Jeff.

¿Qué Jeff?

Este Jeff.

Que no es solo que se haya convertido en un personaje bienamado, merecedor de que en Marvel le dediquen artículos y mucho más.

Es que ha traído algo más poderoso con él.

¡LOS TAQUIONES!

Porque, ¿de qué otra manera podemos definir que hace dos semanas Netflix estrenara esta serie si no?

Que no se hayan demandado mutuamente aún sólo demuestra una cosa.

Están aún revisando si tenía un perro Baby Shark.

Nananananana.

Qué os puedo decir, todo esto ha pasado. Y volverá a pasar. En Disney Plus probablemente.

Si no se llamaran tebeos, se llamarían…

Pulgarcitos.

Sigamos divulgando, que el día menos pensado lo recompensan. Y es que el próximo mes se cumplen 100 años de la publicación del primer número de Pulgarcito. El colectivo asocia el título a Bruguera, aunque en aquellos tiempos iniciales la editorial se llamaba El Gato Negro. Como lo de que Marvel se llamaba antes Timely y eso. Y cuando más ha arraigado en la población ha sido en la época que inició en 1946, ya bajo el paraguas Bruguera, sus Cuatro Fantásticos que iniciaron toda una suerte de publicaciones y personajes que marcaron las mentes de varias generaciones de lectores.

De sus páginas han salido personajes como Zipi y Zape, Carpanta, Don Pío, Gordito Relleno, Anacleto, o su gran blockbuster, Mortadelo y Filemon. Fue también cuna de expresiones que todavía usamos de vez en cuando (percebe, merluzo) demostrando que tenemos una cierta edad. Aunque con este material pasa un poco como con las cucarachas, que sobreviven a todo. Bruguera cesó su actividad a finales de los año ochenta, pero aún así, podemos aseverar que si registrásemos por los rincones de los hogares españoles actuales, en la mayoría de ellos encontraríamos algún tebeo de Bruguera y un álbum de Asterix.

Siguiendo el simil marveliano, y aquí viene lo que, como todo, enlaza esta entrada con ROB!, un puñado de los mejores autores de Bruguera consideró que la autoedición era un camino mejor para conseguir sus objetivos artísticos y vitales, que en aquella época eran cosas como comer caliente con frecuencia.

La aventura de Tio Vivo bajo el paraguas de Dibujantes Españoles Reunidos, duró tres años hasta que los autores regresaron a Bruguera, pero a buen seguro fue un ejemplo de lo que podía hacer la cooperación entre autores hot, e influiría en el germen de Image, con nuestro ROB! al frente, años despues.

Tras el retcon, el del centro abajo es Robert Kirkman

Así pues, celebrar a Pulgarcito, es como celebrar a Image (30 años en 2022), y por tanto a ROB! Por cierto, que si este verano optais por el turismo nacional, sabed que en Sant Cugat del Vallés hay una exposición dedicada a tal centenario. Sin Pulgarcitos, son cultura.

AVIV ÖTICRAGLUP!

Tuiteos de del segundo marzo pandémico

Probablemente ya los hayas visto, pero seguramente ya los habías olvidado

Desde Image a Bilbao

Cuando el otro día salió en El País el reportaje de los 20 años de Astiberri, no le di demasiada importancia a la cosa esa de que allí se inventó la Novela Gráfica, pues entendía que no se refería a la vertiente artística sino a la industrial. Es decir, no se refiere al hecho creativo autoral de guionistas y dibujantes, sino a la acción de meter tapas y papel bueno a un producto para despacho en librerías de verdad y superficies donde vaya gente.

Lo que pasa es que ahora tengo una hilera de Brut Comix en un estante mirándome compungidos. Tebeos grapados editados por La Cúpula entre 1995 y 2003, blanco y negro, con material de los hermanos Hernández, Clowes, Burns, Mazzuchelli, Migoya, Acuña, Bou, Crumb, López, Lutes, Roca, Bagge, Vizuete… Aparición mensual, pequeñas dosis a precios asequibles. Podía haber sido este el formato triunfador en nuestro mercado, pero Astiberri le ganó la mano. O eso dice El País. Sin embargo no fue una cosa tan directa.

Porque no hay que quitar mérito a la editorial vasca, por supuesto, pero convendremos en que gran parte de su éxito inicial vino dado por una buena estrategia de comunicación. Y en esa estrategia jugó un papel fundamental la revista Trama.

Una revista gratuita para los lectores (que no para los libreros) con jugosos artículos, entrevistas, noticias y reseñas en torno al mundo de la historieta. Elaborada por Astiberri desde el mismo inicio de la editorial. En la que se nos explicaban en detalle las bondades de nuevos autores y obras de calidad. Como los Esenciales, pero en papel y una vez al mes. Y el horizonte que se nos mostraba no se quedaba inédito, pues muchas de esas mieles terminaban siendo publicadas en nuestro país por la misma Astiberri. Un win-win mientras la revista fue rentable. Cero pegas, gran estrategia.

Sin embargo, y a los Brut Comix me remito, poca repercusión hubieran tenido las recomendaciones de Trama si no se hubiera encontrado con un público dispuesto a aflojar la billetera ante la promesa de una obra prometedora. Pero es que lo había.

Y en aquel entonces había un público que había pasado de gastar monedas sueltas en las grapas del mes a vaciar la cuenta en el cajero porque forum les había acostumbrado cuando comenzó a publicar muchos de sus nuevos títulos en formato de tomo. LLevarse más cantidad pagando más. Y cuando ya te has acostumbrado a aflojar algunos miles de pesetas en cada Marvelidad, no se tieen tantos miramientos para incluir algún otro producto nuevo con el mismo rango de precios. forum nos acostumbró a gastar, y Trama estaba ahí para que no cerrásemos la billetera tan rápido.

Y forum comenzó a sacar tomos en vez de grapas para poder cuadrar cuentas y dar salida a la mayor cantidad de material Marvel posible. Material que muchas veces consistía en miniseries o series de corta vida a cargo de autores poco fogueados y que los lectores abandonaban desencantados demasiado rápido. En America, claro, que al menos aqui si los lectores se querían desenganchar, el tomo que se habían comprado para tanteat ya valía lo que seis grapas.

Y el material que forum tenía para publicar era el que era porque esa fue la estrategia que tuvo Marvel para mantenerse en el competitivo mercado americano de los primeros años noventa. Copando el espacio de estantería en las librerías con mucha más cantidad que calidad.

Y el mercado de los primeros años noventa en América fue así por la irrupción de Image en contraposición al binomio Marvel-DC. Para hacernos una idea, la aparición de Image trajo una serie de nuevas editoriales y propuestas…¿aire fresco, decís? pues tanto como la aparición de los nuevos partidos políticos en España. Con ese simil, el papel de la Trama lo tendría La Sexta Noche.

Image fuerza el mercado, el mercado fuerza a Marvel, Marvel fuerza a forum, forum fuerza a los lectores, y Trama encauza a los lectores ya forzados hacia Astiberri.

Lo dicho, que como estrategia editorial el papel de Astiberri es aplaudible, y hay que felicitar la labor llegados los 20 años.

Pero nada de esto hubiera sido posible sin Image.

Así que si tenemos que celebrar 20 años de Novelas Gráficas en nuestro país no felicitemos sólo a Tarancón y Azpitarte. Reconozcamos, una vez más, a ROB! su mérito. Sin Youngblood no hubiera habido Arrugas.

Sigamos Defendiendo.