Desde aquí repartimos ideas y conceptos para la manipulación creativa y el abuso cultural. Somos el diario de lo genial, y el pensamiento de lo imposible
Yo cada vez paso menos tiempo en la red social antes conocida como Twitter y ahora conocida como «ese sitio», porque la verdad es que no me dan más que disgustos. Gente lamentándose de que a Superman le queden pocos años para entrar en el dominio público, un montón de anuncios de estafas online y hordas de militantes socialdemócratas discutiendo sobre cuál de sus organizaciones es más inútil que la otra. Sin embargo, de vez en cuando uno no puede resistir la tentación de entrar (a leer a Fleibur) y se encuentra opiniones como esta:
Como fan de Spiderman uno lo primero que se pregunta es qué diablo de comparativa es esta. ¿Qué tienen en común Peter Parker y Dalas Review? Quiero decir, aparte de las tendencias ideológicas.
Y bueno, por aquello de irrumpir en el dormitorio de menores de edad.
Y si acaso, algún detalle más…
Pero quitando esas cosas, no veo yo tantos paralelismos.
Un mes más, una letra menos. Preparados para irnos de viaje por las cabeceras, esta vez en DC y, de nuevo, no ha habido forma de hacer más de una letra. Que yo pensaba que esta vez sí, pero no hay forma.
Lo bueno es que al menos esta vez van los 29 títulos que tenían que ir casi no se ha quedado nada fuera. Y eso que nos hemos limitado con Catwoman y no hemos puesto ni su cruce con Tweety &Sylvester. Pero entre eso y limitar lo Cosmic y lo Curse, hemos logrado un espacio razonable. Qué podemos decir, en esta editorial no son tan de Capitanes.
Pero lo mejor es que lo veamos, antes de que alguien decida hacerles una película. O, incluso, cancelársela. Que también es con C.
01) Cancelled Comic Cavalcade (1978)
Pocos cómics resumen mejor una época que esta obra… que nunca se editó. La DC Implosion, de la que hemos hablado pero no lo suficiente por aquí (convenced a Pablo), acabó con una notable cantidad de series canceladas. Algunas antes de empezar, otras a mitad de tramas y, sobre todo, varias de ellas… con trabajo ya entregado. Títulos ya dibujados, portadas ya hechas, guiones entregados… Hasta 31 series. De ahí que una serie de personas de la compañía decidieron montarse estas ediciones homenaje. Sí, dos números…
Qué os puedo decir, cayeron MUCHAS series. En ella, con dos portadas especiales hechas para la ocasión, se recogieron esos números ya preparados, portadas, algún texto… Para distribuirlos entre esas misma personas que los habían creado. Y un ejemplar para el Registro Legal. Pero no para publicarlo, claro. ¿Significa eso que no esté… encontrable? Bueeeenooooo…
02) CAPER (2003-2004)
En lugar de dejar que intentéis adivinar de qué va este cómic, os diré que es una historia criminal sobre la mafia judía. Ya sabéis. Undzer Shtik y todo eso. Dos hermanos, una evolución desde pequeños a la parte superior de etcétera. Detrás estaba Judd Winick, que si os preguntáis donde está ahora… En los cómics infantiles que publica Planeta.
03) Capt. Storm (1964-1967)
Sí, cómics bélicos en los años ’60. Eh, no es como si los USA tuvieran algún conflicto bélico que les fuera mal. Sea como sea, la idea de un marino con una pata de palo probablemente tuviera otro punto de partida. Sea como sea, y teniendo en cuanta que no hay mucho más apariciones… ahm… bueno, con su grupo The Losers… No, esos no. En fin. La más reciente es de 2017 y… Yo qué sé. En su momento parecería una buena idea.
04) Captain Carrot and His Amazing Zoo Crew (1982-1983)
Siguiendo una lógica que solo puedo definir como: Al lector de superhéroes le gustan los furries, alguien decidió que podían aprovechar para usar a Superman como presentación de esta… ahm… versión de funny animals. La cosa empezó en un inserto en el New Teen Titans, pasó a serie regular por unos 20 minutos, o números, y cuando fue cancelada aún tuvo la oportunidad de volver en los episodios que quedaron cortados que se recuperaron como una miniserie…
Sí, esta. Y, como todo pasa, con suficiente tiempo dando vueltas la gente acaba trayendo de vuelta las series del pasado. De ahí que reaparecieran en 2005 en el Teen Titans de turno tan metas como de costumbre…
Lo que acabaría en que lograran su propia mini…
Luego pasaron más cosas. Los convirtieron en animales normales. Los convirtieron en su forma anterior. Menos convertirlos en un éxito, de todo.
05) Catwoman Defiant (1992)
Os dije que al lector de superhéroes le gustaban los furries.
Es bastante lo que podría decir de este cómic si no fuera por dos cosas. Primero: Creo que con la portada tenemos suficientes. Y después… Todo lo que pueda decir de este cómic no llega ni a acercarse al siguiente.
06) Catwoman: Guardian of Gotham (1999)
¿Qué os puedo decir? Los años noventa fueron, por encima de todo, noventeros.
De ahí esa decisión de sacar una versión alternativa en la que Catwoman es el equivalente a Batman. Excepto porque su traje era… ahm… otro tipo de traje. Más…
Flexible. Flexible y… variado.
¿Qué os puedo decir? Estoy mirando los cocos. Pero bueno, que no es lo único de lo que se puede hablar. También se puede mencionar que se permitían algunos giros en personajes como Dos caras…
o su versión de Alfred.
En fin, qué os puedo decir. Todo esto fueron los noventas…
…aunque hubiera jurado que estaban un poco más codificados.
07) Cave Carson Has a Cybernetic Eye (2016-2017)
Creado en 1960, Calvin Cave Carson era parte de un grupo. Era una época de grupos en DC. Los Challengers de lo Unknown habían tenido gran éxito, Rip Hunter y sus Time Masters no iban mal, e incluso los Sea Devils habían logrado su propia colección. Pero no Carson y su equipo de espeleólogos. Ya, yo tampoco entiendo cómo no vieron lo sexy. En los ochenta acabaría unido a los Forgotten Héroes -que no llegaron a tener serie propia- y, bueno, iba apareciendo mencionado aquí o allá… hasta que en 2016 la línea Young Animal le dio esta serie. Co-creaba el propio Gerard Way junto con Jon Rivera. Y dibujaba Michael Avon Oeming. Duraría 12 números, luego 6 más con un pequeño cambio de título…
Eh, incluso, un especial junto a Swampy.
Y ahí se quedó. Porque salió en el evento de las Milk Wars, pero para finales de 2018 se acabó el asunto. Al menos hasta el momento, ya habéis visto que los personajes de DC tienen una cierta tendencia a reaparecer.
08) Chain Gang War (1993-1994)
No sé si tenéis muy en mente los noventa, pero uno de sus éxitos fue el Punisher. Por algún motivo eso hizo pensar a alguien en DC que podían ofrecerle a John Wagner que hiciera una de sus cosas en versión descafeinada para ellos. El problema, como siempre, es que incluso un Wagner descafeinado es una cosa a manejar. Y, claro, los manejos de DC son los que son. Recapitulando: Un trío de señores particulares -un millonario, un ex-militar, un… ¿timador psicopático?- deciden acabar con el crimen en Gotham. Para ello la solución más sencilla que se les ocurre es raptar a capos criminales y encerrarlos en una casa… de tortura, de trampas, de ‘reformatorio’… en fin. Por supuesto las cosas en el mundo criminal se van calentando pero, sobre todo, se van calentando entre los miembros del trío porque EN FIN. Y, por supuesto, las decisiones de DC fueron del tipo de ‘ahí tienes que meter a Deathstroke‘ o ‘tiene que salir Batman’. Teniendo en cuenta, además, que era el Batman noventero interpretado por Azrael. Doce números y lo único que quedó de ellos es… el olor de la tinta metálica de las portadas.
09) Checkmate (1988-1991) (2006-2008) (2021-2022)
Tener una organización secreta no significa que sepas qué hacer con ella. Bien es cierto que antes de Checkmate la crearon como La Agencia para usarla en Vigilante, y es posible que la idea fuera distinta. Pero para eso lo justificaron en Action Comics, se iba Valentina Vostok y Amanda Waller elegía en su lugar a Harry Stein para darle un lavado de cara. Así que Stein pensó en el ajedrez. Mira, manías. A partir de ahí dejaron a Kupperberg divertirse. Luego tuvieron lo de The Janus Directive, además de dar paso a personajes que, por algún motivo, acabaron teniendo cierta relevancia.
Kupperberg se divertía, ya os digo. Y la serie cerró en el 33, en 1991. Pero dejó suficiente poco como para que la mantuvieran dando vueltas o que tras The OMAC Project e Infinite Crisis alguien pensara en 2006 que era buena idea recuperarla.
31 números duraría esta vez en la que, como mayor cambio habían separado no solo en figuras de ajedrez a los operativos. También entre Blancas y Negras. Mira, yo qué sé. Pero duró una cantidad razonable de tiempo. Como para que decidieran recuperarla una tercera vez.
Sí, esta vez con Bendis y solo por 6 números. La excusa era todo ese follón de Leviatán. Y seguro que notáis una cierta diferencia entre esa portada y las anteriores. Y No me refiero a que el precio de la grapa fuera 3,99 $ desde los 1,25 $ de la primera. Ni a que tuvieran ahí al malo de Harry Potter. Y estoy casi seguro de que no se ha insertado ninguna ficha. Solo está sentada. Eso.
Sea como sea, llegaron hasta 2022. Así que es de suponer que ya tendremos más.
10) Christmas with the Super-Heroes (1988/1989)
Yep, durante dos años consecutivos fueron capaces de hacer especiales navideños. Aunque no iban sobre una joven y exitosa profesional que por un revés de fortuna tenía que volver a su pueblecito natal donde reconectaba con su antiguo amor que ahora es veterinario. Pero, bueno, ya habrá tiempo de sacar más cosas de aquí para hacer rellenos. Y, por supuesto, también habrá tiempo de que mi trama acabe convertida en un cómic de DC.
11) Chronos (1998-1999)
Tras ni sé el tiempo de Chronos como archienemigo de Atom alguien pensó que podrían meter otra versión del personaje que fuera un anti-héroe. Como lo de las cosas temporales es un follón siempre después de cancelarle la serie -en el 12, que ya es más de lo que esperaba- ha ido apareciendo bien para que le mataran o para aparecer como alguien en el limbo.
12) Cinder and Ashe (1988)
Dentro de las cosas que ECC aún no ha recuperado de lo que sacó Zinco y resacón Planeta y que cuentan con un autor con tirón como es José Luis García López una de las más sorprendentes es esta mini de cuatro números con guiones de Gerry Conway. Una obra muy clásica ochentera de acción que menciono aquí -donde supongo que en realidad la gente aún la recuerda- más por la sorpresa que como petición. (Excepto, claro, que la hayan publicado ya. Pero hayan puesto por fuera las tapas de La broma asesina y por eso no lo hayamos descubierto)
13) Cinnamon: El Ciclo (2003-2004)
Lo primero que quiero decir es que ese El Ciclo no va de lo que podría parecer, por muy de rojo que veáis a la protagonista. En realidad va sobre la venganza. Porque esto está ambientado en la actualidad. Un western en un mundo de superhéroes y operaciones especiales -sí, Checkmate tiene su parte por aquí- en el que las hijas de señores asesinados se persiguen entre ellas mientras intentan hacer el bien y son amigas pero son enemigas y… Mira, yo qué sé. Cinnamon reaparecería como Torre de Checkmate. Y poco más.
14) CLASH (1991)
La historia de un señor que encuentra una fuente de poder y la lía. Está Veitch, está Kubert y está Hornung -que no es tan conocido, pero vaya-. Y, sin embargo, fueron tres números que no recuerda hoy casi nadie. Quizá porque era un extraño revoltijo de cosas (Personajes y vestimentas de ese medieval de la tele, soldados de entre guerras, doncellas orientales) pero sospecho que más porque no supieron ni donde meter la obra. (Culpa suya por sacarla antes de que se inventaran Vértigo, claro)
15) Claw the Unconquered (1975-1978)
¿Taquiones? ¿Qué taquiones? No sé de qué me habláis.
Claw the Unconquered fue de aquella época en la que hubo una racha de Espada y Brujería: Warlord (al año siguiente y, con diferencia, el de mayor éxito) pero también Beowulf, Stalker, y Tor (las tres de este mismo año), Es curioso que no lograran que personajes que ya habían creado, como Nightmaster, tuvieran su propia serie. pero eso es tema para otro momento. Claw era un bárbaro con una mano… peculiar. De ahí el mote. Porque en realidad se llamaba Valcan. Yo qué sé, los padres cinmer… ahm… bárbaros, que son así.
Empezaron a publicarla a ver si rascaban algo, y no les acabó de funcionar. Así que para el 9 lo pararon a ver qué se les ocurría. Tenían a Michelinie de guionista y a Chan de dibujante. Hasta que le cambiaron por Giffen y entonces, por algún motivo, empezaron a meter elementos de ciencia ficción. Para el doce decidieron pararlo y relanzarlo con Tom DeFalco como nuevo guionista… pero no llegaron a ello. Porque los tres números que tenían preparados para ese tercer intento fueron pasto de la DC Implosion.
Como dos ya estaban publicados acabarían saliendo en la famosa Cancelled Comic Cavalcade de la que hablábamos hace un rato. Aunque al menos a este le dieron unas páginas en un par de números de Warlord para cerrar sus aventuras. ¿Significa eso que el personaje desapareció? No exactamente, pero a estas alturas imagino que os lo imaginabais.
De entrada, porque a mediados de los noventa lo recuperaron mediante un descendiente, John Claw Chan, para esa versión de los Guardianes Globales que fue Primal Force y de la que señalaré solo que comenzó cinco años antes del entreno de Mistery Men.
No, por nada.
Después… bueno… ese limbo en el que apareces aquí y allá, te enfrentas a los Creature Commandos, se te referencia cuando toca… Hasta que Dynamite, con su característico estilo… ahm… dinámico… lo rescató para un crossover con Red Sonja que DC utilizó para ver si para esto podía mover el sello Wildstorm.
Y, una vez, lanzado. Darle su propia colección escrita por…
Sí, Chuck Dixon. Decisiones fueron tomadas. Seis números duró, tras los cuales volvió a ese limbo en el que espera a que vuelta a salir su número. Como la última vez que apareció a saludar fue en Dark Nights: Death Metal tampoco creáis que se ha quedado tan olvidado.
16) Collapser (2019-2020)
Sí, otra de Young Animals. Una mina para esta sección fue aquello. Y mira que parecía responder a la pregunta: ¿Cuántos músicos necesitas para hacer un cómic? Aquí teníamos a dos guionizando: Mikey Way y Shaun Simon. No parece que la historia en general -o el dibujo de Ilias Kyriazis– hiciera pensar en ella mucho más allá de: ¿Se puede llegar tarde a Vértigo? Pero existir, existió.
17) Congo Bill (1954-1955 / 1999-2000)
Vale, mirad la portada y decidme: ¿Quién es Congo Bill?
No, no es el gorila. El gorila es ese Golden Gorilla de la caja amarilla. Ya hablaremos más de él. Tampoco es el niño-Tarzán. Ese es, claramente, Janu the Jungle Boy. Y, muy claramente, no es La Rubia. Ojalá, pero en los años cincuenta no estaban muy por la labor. Así que, sí, Congo Bill, el tipo que sale en el título, es ese señor de blanco al que casi ni se le ve.
Lo cierto es que tenía incluso más años. Apareció originalmente en 1940 dentro del More Fun Comics, como una de las historietas de relleno. Una en la que las malas lenguas decían que había inspiración al Jungle Jim de Alex Raymond.
Por supuesto no hay nada que nos haga creer que esa es la realidad. Que cosas tenéis. Pero mantuvieron sus cómics primero ahí y luego en Action Cómics. Ahí le metieron de sidekick a Janu. Y de ahí salió para su propia serie. Esa en la que decidieron poner un gorila (dorado) en la portada.
Como quizá suponíais por datos como… no sacar al protagonista en la portada… resultó que no tenía tanto tirón, así que para el séptimo estaba cancelada la serie y de vuelta Bill a Action Cómics. En la que volvió a cruzarse con el Gorila Dorado y luego con otro gorila, también dorado, pero un tanto diferente. Tanto que para 1959 la serie cambió. Pero ya hablaremos de ese cambio en unos minutos.
Porque a muy-finales de los ’90s le dieron una serie en Vértigo.
Pero de esta se acuerdan incluso menos. ¿Y por qué? Pues porque como decía antes, en 1959 pasó…
18) Congorilla (1992)
Efectivamente, Congo Bill cruzó sus pasos con Congorilla en 1959. Ya antes se había encontrado con El Gorila Dorado y con Kongorilla. Podemos dar por hecho que es el mismo o que es otro, tanto da. Lo importante es que en 1959 y por una serie de motivos que incluyen un anillo mágico, Congo Bill comenzó a tener la oportunidad de cambiar su mente con la del gorila. A partir de ahí sus historietas pasaron a tener otra dimensión. Una que incluía esta miniserie noventera en la que un Janu ya crecido le traiciona, ocupa la mente de Congorilla y se enfrenta ‘a muerte’ a Bill.
De ahí la portada.
Tampoco es que le hicieran mucho caso porque en teoría aquello acababa con la muerte de Congorilla y de Janu –¡SPOILERS!– pero faltó nada y menos para que reapareciera –Congorilla, a Janu no se han molestado (de momento) en recuperarlo- precisamente en esa mini de Vértigo.
Luego pasaron más cosas, claro. Fue parte de los Forgotten Heroes -sí, él/ellos también- , de la Liga de la Justicia. Tuvo un one-shot con Starman. Y en 2019 aparecieron en la serie de Damage. Pero bueno, eso es una historia para otro momento… Concretamente para la próxima letra.
19) Conjurors (1999)
Una constante tanto de Marvel como de DC, da igual la cantidad de personajes del lado mágico tengas que vas a estar moviéndolos para arriba y abajo, intentando crearles historias y que aquello cuaje todo el rato. Este Conjurors con, de nuevo, Chuck Dixon, entraba por el lado del Elseworlds enfrentando a los hechiceros de DC contra series de más allá de evos incontables. Efectivamente, horrores de Eldritch (¿no os acordáis de cuando ‘eldricht‘ era una palabra inglesa que significaba ‘misterioso’ y no ‘taquiones con tentáculos’? Ya, yo tampoco.) Y ahí estaba Barretto para hacer los dibujos. Nombres conocidos, nombres fiables. O algo.
20) Conqueror of the Barren Earth (1985)
¡Malditas editoriales, metiendo la política en sus cómics y sacando a mujeres a protagonizar títulos masculinos, ¿es que creen que la A significa Francia?! ¡Ahí van los… ochenta!
Sí, en 1985 y dentro de las cosas para las que usaban Warlord estuvo la presentación de esta serie, así como con nombre de banda de rock progresivo deathmetal finés o algo así, en la que se nos mostraba no el clásico spin-off de aquella sino las historias de un futuro posible -aunque no muy probable- entre lo distópico y lo apocalíptico pero que incluye a un sol muriente -el nuestro-, la exploración espacial, el mundo casi destruido y unos malvados alienígenas. Una docena de complementos que sirvieron como rampa de lanzamiento de esta colección.
Cuatro números duraron las aventuras de Jinal Ne’ Comarr, así que podemos suponer que la rampa de lanzamiento era de SpaceX.
Y no hemos vuelto a saber de ella -al menos hasta donde llega mi conocimiento-, pero supongo que será cuestión de tiempo. Porque he oído que en DC están intentando publicar más títulos protagonizados por mujeres y todo eso. Así que ya tiene que falta menos.
21) Cool World (1992)
DC logró los derechos no solo de la adaptación de la película Cool World, también de esta mini que servía como precuela. Y esto era en 1992, Roger Rabbit había sido un éxito solo cuatro años antes, contaban con Kim Basinger como gancho en un papel que podía recordar al de Jessica Rabbit. ¡Y de los dibujos se encargaba nada menos que Ralph Bakshi! ¡¿Qué podría salir mal?!
Ah, ya.
22) Cosmic Boy (1987)
Otro de esos personajes que llevaban a saber el tiempo por ahí -bueno, sí que lo sabemos, lo crearon en 1958 para para la Legión de Superhéroes en Action Cómics– y que tras treinta años consiguió su oportunidad aprovechando Legends. Pero, claro, una mini de cuatro no dio para mucho y las andanzas volverían a Action Comics y a la Legion de Superhéroes. Pero quede constancia que hubo intento.
23) Creature Commandos (2000)
De entre las diferentes posibilidades para aprovechar aquello del bélico ya hemos visto que en DC fueron exploraron distintas ideas. Como, por ejemplo, Weird War Tales que salió en 1971 y que en su número 93, ya en 1980, nos presentó a un grupo peculiar.
Lo de los Creature Commandos era una idea. Vamos a decir que peculiar. Al fin y al cabo era de J. M. DeMatteis (y Pat Broderick). Monstruos convertidos en luchadores anti-nazis. Quizá en esa idea de que para acabar con un monstruo hace falta otro, o algo así. La idea era ir creando series -o personajes recurrentes y etc- en las cabeceras de historias sueltas. En este caso un grupo compuesto por un hombre lobo, un vampiro, una criatura y una gorgona, más algún cambio que iría surgiendo. DeMatteis no duraría demasiado y la propia cabecera -en la que también estaba apareciendo G. I. Robot– acabaría cerrando en 1983.
Pero aquí no se tira nada, solo faltaría, y en el 2000 le dieron la posibilidad de protagonizar su propia serie. A la que añadieron, ya puestos, a una nueva versión del G.I. Robot, el enlace humano pasaría a ser el antiguo jefe de los Hunter’s Hellcats, además de Gunner Mackey, de The Losers, ambos grupos -y personajes- habituales de Our Fighting Forces. Y también personajes nuevos, claro, no hay que reparar en gastos. 8 números duraron.
Luego ya han ido apareciendo aquí y allá, de manera más regular en tres números de Frankenstein, Agent of S.H.A.D.E. de 2011. Y ahora mismo no tienen serie, pero algo me hace sospechar que no tardarán tanto en tenerlo. Al fin y al cabo de los multiversos se aprovecha todo. Aunque sea para hacer croquetas.
A veces las historias son más largas. Como es este caso de Creeper, que unas veces se llama The Creeper y otras Beware the Creeper. Según el día. Pero, bueno, empecemos por el principio.
El paso de Steve Ditko de Marvel a Charlton y DC sirvió para muchas cosas, incluyendo la creación de este Creeper en el Showcase #73. Con esa idea suya de crear algo que no fuera los típicos personajes de la época. Su idea fue crear un presentador televisivo, Jack Ryder, al que despiden por su capacidad abrasiva, que se mete a investigar y tras una serie de peripecias acaba inyectándose un suero. De todas formas para cuando le dieron la serie propia Ditko se limitó a la idea del primer número y a la parte artística, con Dennis O’Neil en los guiones. La serie duraría, eso sí, solo seis números. Luego volvió a la Showcase aunque precisamente uno de ellos no salió porque le pilló por medio -nunca lo adivinareis- la DC Implosion. (El número acabaría siendo recuperado, claro, pero esa es otra historia).
Después, en los noventa, decidieron darle un segundo intento con Kaminski y Martinbrough, esta vez llamándolo solo The Creeper. 12 números duró. Y es la más extensa. Aunque entre medias habían decidido que el suero se lo inyectara un aparato aquí se volvió al presentador broncas, una historia similar aunque con un aspecto un poco más… Vértigo. Por supuesto siguió entrando y saliendo en distintos cómics. Ah, y en algún momento pasó a ser un demonio que poseía al periodista. Qué os puedo decir, lo veo factible.
Para 2003 volvió a tocar una revisión y -sorpresa- esta vez ya lo metieron directamente en Vértigo. Ah, y la volvieron a llamar Beware the Creep porque estas cosas funcionan así, ya os digo. Un yoyo y un consejo editorial, distintas herramientas para el mismo uso. Y, como el… bueno, os lo ahorro: ¡Ahora Creep era una mujer!
Que diréis: Pues perfecto. Creep es lo que pienso cuando veo a las presentadoras de magazines de la tele. Pero no, es casi peor. Si antes era un periodista ahora estamos en los 1920s en París y la protagonista es Madeline Benoir, una dramaturga cuya hermana gemela era una pintora a la que un admirador violó y mató. Sí, yo estoy igual de sorprendido de que cuando el pintor es hombre a nadie se le ocurra violarle. En fin. ¿Había mencionado que el protagonista es una mujer pero guioniza un hombre? Sé que hoy no dejo de daros sorpresas. El asunto es Madeline decide disfrazarse como un personaje de los cuadros de su hermana para vengarse de la familia criminal de la que era parte -y que protegía a- el agresor. Cinco números duró, pero cerrando en el último como si hubiera sido una mini lo suficientemente peculiar.
Por supuesto eso no evitó que volviéramos arriba y abajo pero, sobre todo, que tres años más tarde le volvieran a dar una serie, bueno, ahora sí una miniserie.
Con la idea de que fuera más de terror se llevaron a Steve Niles – y supongo que también a Justiniano– y le dieron otra vuelta más. Esta vez estaba relacionado con experimentos con El Joker. Y ahora la transformación era física. Ah, y sale Batman. Es una cosa que en DC tiende a suceder.
Por supuesto después de esto ha seguido apareciendo y han seguido cambiando las cosas. Como hacer a Ryder un periodista alcohólico -ahm- cuyo cuerpo muerto era revivido por un demonio que ahora venía de los Onis japoneses. Que llevaba, además, cadenas que podía usar como armas. Yo qué sé. En cuanto te descuidas le cambian el pasado, lo mismo te meten una enfermedad mental previa que deciden que el personaje nunca existió, son dos entidades distintas, o lo que toque. Lo último que sé -de nuevo, puedo estar equivocado- es que apareció en DCeased como ejemplo de superser inmune a los zombies.
En serio, lo mejor es no preguntar.
25) Crimson Avenger (1988)
Allá vamos de nuevo. En Detective Comics iban creando personajes a ver lo que funcionaba. Uno de ellos se creó en el número 20 de la colección: Crimson Avenger.
Un enmascarado, Lee Travis, un joven editor en el periódico Globe-Leader, que acabaría teniendo un ayudante asiático, una pistola de cartuchos de gas y que blablabla. Cosas de la época. Logró su primera portada en el número 22 de la colección.
Lo que pasa es que sólo lograría tener otra portada más porque entre medias, en esa cabecera, pasaron cosas. Ya sabéis.
Por supuesto la llegada de Batman no impidió que siguieran apareciendo algunos complementos -varios, inclusos- pero sí que varios de estos personajes irían pasando a otras cabeceras. Por ejemplo, Crimson Avenger iría a More Fun Cómics y en el número 56, de nuevo como signo de los tiempos, pasaría a llevar traje -bueno, pijama superheróico, ya sabéis- de rojo y con una cosa amarilla con un punto negro que se supone que es una bala.
Una época en la que no parece que saliera en muchas portadas, pero sí en alguna. Por ejemplo, en Leading Comics.
Lo cierto es que iría quedando en el olvido más o menos. Hasta el punto de que en 1963 apareció un nuevo Crimson Avenger de muy corta duración.
Pero muy poca. Intentó ayudarles esa vez, salió mal, no volvió.
Para 1988 le dieron la mini que tenéis arriba. Esta vez con un equipo de marido y mujer en el que uno de los nombres seguro que os suena: Dann y Roy Thomas. Dann (Danette, de soltera Weikis) puede ser menos conocida, pero a Roy le conocemos todos. Supongo.
Su decisión fue intentar revivir al personaje con una nueva aventura en forma de mini que acababa con una llamada a que si los lectores estaban interesados habría más aventuras.
No las hubo.
Así que lo que hicieron fue crear una nueva. Una mujer. Negra. ¡Maldit… Bueno, ya sabéis cómo va esto. Se trata de algo así como un Espíritu de la Venganza menor con poderes sobrenaturales. Pero le sigue gustando el rojo, supongo. En abril de 2000 apareció en Stars and S.T.R.I.P.E., luego en la JSA,
y lo último que le he visto es en el Stargirl Spring Break Special en 2021.
26) The Curse of Brimstone (2018-2019)
Tras varias versiones diferentes de Brimstone con distintos orígenes y poderes -incluido uno que podía sentir la existencia de Tierra Dos– alguien decidió darle una oportunidad a Justin Jordan y Philip Tan para que hicieran su propia versión. Una especie de antihéroe en lugar de villano. Aunque con el fondo de una maldición tras un acuerdo más o menos fáustico. El dibujo de Tan sería deliberadamente raro en los primeros números hasta ir normalizándose y pasando a la clásica mezcla de superhéroes y vértigo. Y luego a su reemplazo. Pero tuvo doce números, un especial, y luego alguna aparición tanto él como su hermana melliza. Qué os puedo decir, algunas maldiciones corren en la familia.
La última aparición, de ella en concreto, es de 2021. En Dark Nights: Death Metal The Last 52: War of the Multiverses. Que, si algo he aprendido en esto de ver películas de terror, debe de ser algún tipo de parodia.
27) Cursed Comics Cavalcade (2018)
Una antología de historias de terror con distintos personajes superheróicos conocidos, una forma de probar autores -guionistas / dibujantes / etc- para ver qué tal se les da. Y también de probar ideas. Como meter a Batman en un slasher. Es una lástima -aunque pueda entenderlo- que no hayan repetido la experiencia. Pero si se animan de nuevo aquí estaré.
Pues aquí llega el último del día. Un personaje bien conocido pero que se quedó sin película como estaba claro que iba a pasar. Y es que si tienes un personaje cuya primera aparición es de 1980 (en un inserto en DC Comics Presents #26 para dar paso a su aparición en Teen Titans) pero no logras tu propio título hasta 2008, cuando ya lo había tenido antes…
hasta Cyborg Superman. El año anterior, y un One Shot. Pero anterior.
El caso es que le dieron una miniserie que aunque sea de 2008 a ratos parece fundamentalmente noventera.
Pero tras ello logró por fin una serie propia con un primer volumen… en 2015. Vale, habían pasado muchos años mientras tanto. Pero en medio habían sucedido cosas como… ahm… que había salido en una película. ¡Era el séptimo componente de la Liga de la Justicia! Y no porque alguien hubiera considerado que había que haber alguien de color, no valía que fuera de color verde y a los Green Lanterns no los querían ni mentar. ¡Sucias suciedades!
La idea era un poco la de siempre, el joven deportista, el accidente, el intento de reconfigurarlo, el ponerle bluetooth hasta en el pito,
todas esas cosas. Lo cierto es que la cosa había ido bien. Incluso aunque estaba claro que George Pérez se había inspirado en Deathlock -palabras de él, no nuestras- y aunque fueran probando estilos y portadas que llamaran la atención. Es cierto que eran ya los ’10s, pero había que intentar ver qué le interesaba a los chavales, y con esto de los roboces se podía probar hasta el amerimanga.
En cualquier caso los 12 números se acabaron y, además, llegó un nuevo evento. REBIRTH. De ahí que en DC decidieran darle primero un especial
y luego ya una nueva serie regular que parecía querer ir más de seria
incluyendo hasta aproximaciones más scifi-vértigo
el resultado tuvo sus más y menos -y no lo digo porque coincidiera con el lanzamiento en cines de la película de la Liga de la Justicia en edición colores apagados (mirad que genialidad de simbiosis por parte del portadista)- pero logró llegar hasta 2018 y tener 23 números. (En realidad lo cancelaron en el 20, pero llegó Marv Wolfman a convencerles de que le dieran tres más. Y ya. Estaban anunciados los números 24 y 25, incluso estaban puestos a la venta en Diamond. Pero nunca se supo de ellos.)
Pero como ya estaba asentado -un decir- era cuestión de esperar a la siguiente. Que, casualmente, es la actual. El Dawn of DC.
Que tiene confirmado hasta el número 6 para enero de 2024. (Y probablemente no más) Ah, sí, como esto funciona como funciona el número pondrá enero pero será de diciembre. Lo lógico sería que tuviera más, al fin y al cabo febrero ofrece dos posibilidades para ellos porque en DC han decidido celebrar tanto el Mes de la Historia Negra como el Mes de las Portadas Ligeras de Ropa.
Y en DC ya sabemos lo que le gusta la lógica.
¡Hasta aquí para esta letra! Todo termina siempre. Y así ya podemos ir pensando en el próximo mes. O en lo que puede ofrecernos DC para la próxima entrega. Que ya puedo ir diciendo que…
¡No pueden evitar que sea tan inesperado como de costumbre!
Uno tiene la sensación de que la mala suerte le ha robado a David Michelinie la fama que habría merecido. Siendo co-creador de Veneno sin embargo es MacFarlane quien es más famoso por ello. Co-escritor de las sagas El Demonio en una Botella y Armor Wars de Iron Man a quien más se le relaciona con ellas es a Bob Layton.
Y sin embargo estamos ante un sólido artesano capaz tanto de afrontar largas etapas en una colección (la segunda más larga en los guiones de Amazing Spider-Man tras Stan Lee… vaale, tras la etapa en la que firma Stan Lee…) como de cubrir huecos aquí y allá en series tan irregulares en todos los sentidos como Marvel Two-in-One.
Y ante una portada tan genérica como la del episodio 97 más de un lector torcería el gesto.
Más aún tras abrir la primera página y toparse con la mil veces vista trama de «miembro de los 4F obligado por las circunstancias a participar en un rodaje«. Pero, ahhh, el delicado paladar de un adláter es capaz de diferenciar entre lo que parece un homenaje, asemeja ser una serendipia y sin embargo son ¡TAQUIONES!
Qué otra cosa podría explicar que en aquel remoto marzo de 1983 Michelinie se adelantara tanto pero tanto a la moda de directores de cine veteranos poniendo a parir el cine de superheroes…
…que esos directores entonces todavía no eran veteranos.
Qué diferente interpretación darle al hecho de que al final de la historia Tony Stark demuestre que no sólo es un genio de la ciencia sino un as de los negocios, un emprendendor nato, inventando con décadas de antelación…
… lo de rodar una película y nunca estrenarla para sacar beneficios en base a los incentivos fiscales.
Probablemente no exista ningún otro planteamiento de serie tan idoneo para la exploración de biologias y culturas extraterrestres tan perfecto como el de los Green Lantern Corps. Una institución en la que literalmente cada agente pertenece a un sector estelar diferente. Por ello no es extraño que algunos de los mejores episodios de sus muchas series se hayan centrado en explorar los límites de lo que son entidades sentientes.
Como el clásico «Mogo No Se Relaciona» de Alan Moore y Dave Gibbons. Ya en otros relatos publicados en Tales of the Green Lantern Corps el Bardo de Northampton, todavía en buenas relaciones con la DC en aquel lejano 1986, deja volar libre su irrefrenable imaginación con personajes como Campana Aguda. Pero en esta historia corta publicada en su número 188 da el do de pecho con la revelación final de que el Green Lantern Mogo es en realidad un planteta.
Quizá influenciado por el Solaris de Stanislav Lem el Green Lantern plantetario vuelve a aparecer en la que probablemente sea la mejor historia de esta etapa, Tygres.
En una apocalíptica visión de futuro en la que acaban cayendo los dos últimos y más poderosos Linternas, un daxamita y un planteta.
Mogo quedó en un relativo olvido hasta la llegada de un Geoff JOHNS! dispuesto a exprimir cada página, cada viñeta, cada linea escrita por Moore. El planteta inteligente no sólo era una creación directa del británico, su escala plantetaria encajaba perfectamente en la concatenación de eventos grandilocuentes a que se entregó nuestro querido Geoff.
Pero no contemos sólo lo malo. Alguien tuvo la original idea de acudir al autor de aquellas añejas y codiciadas páginas que todavía se hablaba con el staff editorial de DC, Dave Gibbons, y darle la oportunidad de contar las andanzas del planteta Mogo con el conocimiento de causa que da ser su co-creador.
Y allá por 2006 el co autor de Rogue Trooper y Martha Washington nos demostró que como guionista no sólo podia exprimir al alienígena plantetario que había diseñado, era capaz de atreverse a expoliar más tebeos creados junto a El Barbas. E incluso de hacerlo adheriendose a las raices de exploración de culturas y conceptos extraterrestres que forman la columna vertebral del Greenlanterverso y explicar que, a pesar de parecer casi completamente humanos, los nativos de Korugar…
…tienen las salidas de los conductos de fluidos corporales colocados de manera muy diferente a los nuestros.
Y por eso nunca hemos visto llorar a Sinestro y en su planeta el monólogo «lágrimas en la lluvia» tiene un significado MUY diferente.
Hay una gran corriente de opinión que concluye que esta es una de las portadas que mejor representa lo que significaron los años Noventa para la industria del comic-book.
Quede claro que con las portadas del primer número de Spawn, WildCATS o Youngblood tendríamos una portada icónica de la época, pero que en ningún caso podríamos darnos cuenta de cuánto representaron y moldearon la industria.
En cambio, en esta…estos no son los 4F que leían tus padres (en realidad sí, que al tebeo le quitabas esa chaqueta y por dentro era tierno como un corderito): portada con brillitos raros, los que no vuelan llevando armas, mucha cazadora molona (de moléculas inestables además, al menos la Antorcha), la Cosa llevando un casco para no mostrar una cicatriz que afea su bello rostro, relieve estratégicamente colocado para que no se vean los pies… que la familia fundadora del Universo Marvel tuviera que plegarse a la corriente del momento para mantener las ventas indica lo muchísimo que la actitud vitalista de las creaciones de los Extreme Studios, Wildstorm, Top Cow y compañía marcaron el paso de las demás editoriales. En el caso concreto de los Cuatro Fantásticos esto les concedió tres años más de vida, al final cerraron, se los pasaron directamente a Jim Lee, luego el mercado se dio la vuelta con los Heroes Return y resultó que lo que el mercado quería era Claremont + Larroca….una larga historia, pero esa portada marca muy bien como estaba la industria en aquel momento.
En su día yo ya manifesté que para mi la icónica era esta otra
pues representaba cuánto se había tenido que liar la continuidad mutante para resistir, con un derivado surgido de un crossover paseándose por otra serie con una alineación poco reconocible. Una tendencia que Krakoa mediante no cambia mucho de la actual. Pero al menos los mutantes no necesitaron cerrar. Renumerar sí, por supuesto, como toda Marvel. Ahora mismo la serie que lleva más tiempo sin renumerar es la de X-Force, con eso queda dicho todo.
Además escogí la versión española de la portada con su reciente renumeración tras La Era del Apocalipsis, y que se viera bien el logo a ordenata con su color, su relieve y su brillo, los textos comiéndose la mitad del espacio. Pero la portada realmente no conseguía definir cómo pasó el mercado patrio del comic-book aquellos años.
Y ha sido hace poco, en el foro de facebook dedicado a los tebeos de Forum, cuando me he topado de frente con la portada definitiva de la situación de Los Años Noventa en España. Y es que tras una época de bonanza editando lo que querían cómo querían sin competencia, comenzaron a necesitar agudizar el ingenio para mantenerse a flote. Competir con Zinco a finales de los ochenta fue fácil en su día, pues les bastaba con copiar sus estrategias, pero más difícil fue cuando la competencia venía de la sobreoferta del material marveliano, y como la multiplicación de títulos hacía difícil cuando no imposible encontrar algo de interés. Fue entonces cuando se volvieron editorialmente más creativos.
Si los lectores de un título no son suficientes, pongamos dos series bajo una misma cabecera. Para algunas cabezas pensantes eso supondría vender el doble…siempre que cada serie tuviera su propio grupo de seguidores independiente del otro. En la práctica no solía ser así, y a final lo compraban los de siempre (si es que no se bajaban del carro) y duró lo que duró.
Qué series juntar para mantener el interés solía ser un desafío. El dúo vengador de Thor y el Capi´tan América, los Nuevos Mutantes con seriales mutativos por aquello del gen X, el de La Masa con Alpha Flight porque los equipos creativos se intercambiaron, el de La Masa e Iron Man porque yo que sé… se trataba de sobrevivir como fuera. Y exprimiendo las meninges llegaron a Julio de 1991, cuando se sacaron de la manga el combinado definitivo.
El Caballero Luna junto con Nick Furia, y de postre tiras de prensa de Spiderman. El título que Bendis cuando era Bendis hubiera matado por poder escribir.
La serie del Caballera Luna duró por si sola hasta el número 15, y luego se reconvertió a esta fórmula heredando numeración. Bimestral, 64 páginas. La cabecera se mantuvo tres números más cerrando en el 19. Una razón más por la que mucha gente no lo recuerda. Y es que hubo un tiempo que editar Marvel era duro.
Pero que las penurias editoriales de la época no os escondan el más verdadero matiz noventero de la portada.
El Nick Furia fumándose un puro dentro de su escafandra.
Eran otros tiempos. Pero ojo que cuando menos te lo esperes vuelven.
Ya os dijimos hace meses que siempre hay otra versión. Y como todo llega aquí hemos tenido esta nueva versión de Archie que está más cerca a los cómics originales y, a la vez, tiene lugar en La India. Por supuesto no tiene mucho que ver con Riverdale -hasta el punto de que las disidencias sexuales se muestran no se dicen– pero tampoco lo necesitan porque se han buscado otro tipo de historia más clásica. Que no tiene mucho que ver con lo que nos prometieron en febrero…
y que era… un tipo de historias vamos a decir que más clásicos. Incluyendo un nuevo personaje: Prasad Arora
Una joven estrella de Bollywood. Y, de nuevo, no me lo invento:
Como decía, un estilo más clásico.
Y mientras en la película se dedican a inventarse un Riverdale en La India, creado por el colonialismo inglés y poblado por angloindios -que es lo que permite mantener los nombres-, en los años sesenta. Y luego ya poner la clásica historia de que quieren construir un hotel en lugar del parque del pueblo y tienen todos que unirse y blablabla.
Además de, por supuesto, las clásicas canciones de Bollywood como Dhishoom Dhishoom
o Sunoh
o, claro, Va Va Boom
Y eso solo de las que han subido los vídeos. Porque quizá la mayor enseñanza de la película llega en otra de las canciones… veamos…
Vale, es posible que este último subtítulo no sea del todo real… excepto porque claramente refleja lo sucedido.
En caso de duda, aquí podéis escucharla:
Supongo que en algún momento pondrán el vídeo.
Sea como sea, una nueva demostración de que Archie siempre es un ejemplo de aquello que llamamos el signo de los tiempos, zeitgeist o como sea que toque ahora.