GREG! lo ha vuelto a hacer

Con todo esto de lo nuevo de los X-Men del From the Ashes… algunos lectores pueden tener cierta sensación de repetición. De esquemas que ya conocen, de tramas que ya les suenan….

De portadas que ya han visto…

Que no os lleve a engaño que ni siquiera le haya puesto su traje actual. La de antes no enseñaba culo.

ANIRT

Ha muerto Trina Robbins. Para muchos de los lectores de ADLO!, y para la mayoría de la prensa de los tebeos de superhéroes, el principal logro de Robbins es que fue la primera mujer en dibujar un cómic oficial de Wonder Woman. Así lo han destacado Eldiario.es o RTVE, por hablar de la prensa española. Sin embargo, el legado de esta autora legendaria del underground americano es mucho más importante. Fue la primera autora en crear una historia sobre una mujer abiertamente lesbiana en el cómic estadounidense (o, como ellos aseguran, del mundo mundial, aunque eso es más difícil de asegurar). Robbins no era lesbiana. Robbins, que sepamos, no pertenecía al colectivo LGTBI+. Pero en 1972 decidió fantasear con la idea de que igual, si las mujeres dejaban de ir detrás de los hombres, podían “hacerse lesbianas”. Trina Robbins fue la primera mujer en teorizar sobre el “lesbianismo político” en los cómics.

La cosa no le salió barata, aunque la historia la ha tratado con benevolencia. Su tira del lesbianismo político, publicada en el primer número del fanzine Wimmen’s Comix, provocó a otra autora, Mary Wings, a contraatacar con un fanzine autoconclusivo que desromantizaba el ideal amazónico de Robbins para plantear el drama sáfico desde un punto de vista biográfico. De este modo, Wings se convertiría en la primera autora LGTBI en crear un cómic sobre una mujer lesbiana en el cómic estadounidense (o, como ellos aseguran, del mundo mundial).

Después de eso Robbins hizo muchas cosas. Para ser una feminista de segunda ola, con todos los riesgos que todos sabemos que tienen esas cosas a medida que la edad avanza, el historial de la autora ha logrado evitar las polémicas más avinagradas entre el colectivo LGTB y las segundaolistas. De hecho, llegó a tirarle beef a Melinda Gebbie en su momento por publicar un tebeo sobre temática gay… sin ningún autor gay entre sus acreditados. Para que luego digan que no se puede aprender de los errores.

Es verdad que Robbins dibujó Wonder Woman. 4 números, nada menos. Pero hizo muchas más cosas. Algunas verdaderamente importantes y relevantes, preservando y contando la historia de las mujeres en un medio, el cómic, que ha tendido siempre a olvidarse de toda una labor underground, subterránea y alternativa poblada de mujeres. También en los 2000 empezó una serie de cómics para Image que solo duró dos números. Y amigos, si eso no es GENIAL!, yo no sé qué puede serlo.

Esta serie, ¿se ríe (de ti)?

Yo no suelo hablar de esto, pero hace dos años que no compro carne ni pescado en el super. Ni huevos, ni lácteos, tampoco. Dos años y cuatro meses, que se dice rápido pero no es tan rápido. Total, que yo sé que hay quien está muy preocupado por esos “productos vegetales” que se compran bajo el nombre de productos de origen animal. Leche de avena. Hamburguesas vegetales. Queso vegano. Lo entiendo. Igual tú ves una hamburguesa de remolacha y proteína de guisante y te la compras pensando que es carne de rata, cerdo y un montón de harinas para rellenar. Así no hay quien se cuide. Está fatal.

El caso es que espero que los mismos defensores del consumidor que han logrado imponer los tetrabriks de “bebida vegetal de soja” estén pendientes de las “series aperiódicas” con las que nos congratula ECC.

Que digo, imagina tener a Wonder Woman. Guionizada por Tom King. Y decidir que eso igual no merece la pena ni ponerle un calendario de ir saliendo al mercado. “Aperiódica”. Que quiere decir que si no te sacamos el siguiente número no puedes decir que no cumplan su compromiso de “siempre terminar las series”. La serie termina donde ellos digan. Como la anterior etapa de Wonder Woman. Que terminó donde les vino bien.

Pero claro, tú imagina que tienes a Superman. O a los Titanes, con Tom Taylor nada menos. Y dices. No, mira. También aperiódica. ¿Para qué nos vamos a pillar los dedos? No preocuparse, que es por el estado del mercado y la demanda del público. Lo que el público quiere es no saber si el siguiente tomo sale o no sale. Disfrutad lo votado.

Luego tienes las series periódicas. ¿Qué es eso? Que todos los meses sale el número. Pero claro, igual no es el número consecutivo al anterior. Igual nos saltamos unos números para sacar esto en tomo. ¿Que tienes toda la colección en grapa menos estos números? Ya, bueno, a mí me pasa con el final de The Nice House of the Lake y no he hecho tanto aspaviento.

Es que vamos a ver, la RAE es clara: “Conjunto de cosas que se suceden unas a otras y que están relacionadas entre sí.” Y hombre, sucederse se suceden, hasta que dejan de suceder. No están faltando a la verdad. ¿Dónde dice que la sucesión no puede ser aperiódica? Al fin y al cabo, lo períodico es solo aquello “Que se repite con frecuencia a intervalos determinados.” De modo que asumimos que las series aperiódicas se suceden en intervalos no determinados. Por ejemplo, el tomo 1 el mes que viene y el tomo 2, nunca. Ya sacaremos otro tomo más grande que incluya ambas. Esto es una serie, pero nadie dijo que fuera en serio.

Por suerte, esto no es como el “filete de atún 100% vegetal”, que puede llevar a engaño. Esto es una serie aperiódica atendiendo al estado del medio. Y si no te gusta, espera, que en seguida sale el DC Universe Infinite. Tú espera, que ya se viene.

Marvel GENIALES!

Una cosa que pasa con Panini, que a su vez es una continuación de lo que venía haciendo Planeta cuando tenía los derechos de los tebeos de Marvel, es que lo edita todo. Absolutamente todo. Una cantidad de cosas absurda, rocambolesca, de un completísmo que al mismo tiempo se agradece pero abruma. Mientras que en la Distinguida Competencia seguimos con etapas y épocas inéditas en castellano, o que no han pasado por las estanterías de una tienda en décadas, lo cierto es que Panini ha hecho un ímprobo esfuerzo por recopilar en distintos formatos, a cada cual más pesado, aparatoso, costoso o imprevisible, prácticamente toda la mitología marvelita. Y eso está bien. Pero no está tan bien a veces.

Por ejemplo, ahora Panini anuncia sus nuevos MARVEL ESSENTIALS que ellos mismos definen como “ una nueva línea de grandes éxitos en formato bolsillo”. Pero ves cuáles son esos grandes éxitos y cuesta un poco ilusionarse. ¿Vengadores Desunidos? Hace apenas dos años que salió en formato “Must Have” y antes de eso lo habíamos podido seguir en la serie regular o en el tomo Marvel Deluxe correspondiente. Cuatro ediciones en menos de 20 años. Pero qué me dices de Spiderman: Toda una vida, cuya naturaleza pensada para este tipo de recopilatorios ha hecho que en cuatro años este sea el tercer formato en el que se edita…sin contar con que el el formato 100% Marvel tiene dos ediciones, a precios diferentes.

¿Dinastía de M? Ya la hemos tenido en Marvel Deluxe, Marvel Must-Have (distintas ediciones, distintos precios) y el año pasado en Marvel Omnibus y el Marvel Multiverso. ¿Civil War? ¿El Viejo Logan? Podría seguir con esto un rato, pero el caso es que claramente la apuesta es interesante, pero los materiales corren el riesgo de convertirse en nuevas La Broma Asesina. Hace falta material nuevo, y desde esta desorganización quiero proponer a Panini que incluya una nueva línea de GENIALES! Éxitos en formato bolsillo”. Aquí algunas propuestas de material que, si bien no todo es inédito, sí que lleva mucho tiempo sin aparecer entre las novedades editoriales españolas:

Doom (2000)- Chuck Dixon & Leonardo Manco

Si hay algo que no se puede decir es que no sea apropiado ir calentando terreno editorial para Victor von Muerte, el acérrimo enemigo de los 4 Fantásticos y uno de los mejores personajes del Universo Marvel. En esta miniserie escrita con CHUCK! el dictador latveriano se encuentra en un universo postapocalíptico que presta homenaje a Mad Max y Blade Runner. Si bien el contenido puede parecer duro de vender, el dibujo de Leonardo Manco estila lo mejor de los 90 junto a los nuevos aires que comenzaban a soplar en Marvel. Si 4 números nos parece poco, tuvo una secuela en 2002 con el mismo equipo creativo: Doom: The Emperor Returns.

NYX (2003-2004) – Joe Quesada & Joshua Middleton & Rob Teranishi

Sinergia con los nuevos títulos mutantes, esta colección de tan solo 7 números comparte nombre con una de las cabeceras anunciadas por Marvel para el post-Krakoa, además de contar con la primera aparición de X-23, el personaje más adelante conocido en españa como Lobezna y que cuenta incluso con una aparición cinematográfica en imagen real en la película Logan. ¿Necesitamos más motivos? El guionista de NYX era nada más y nada menos que Joe Quesada, el que fuera el artífice del renacimiento Marvel a comienzos de siglo y uno de los editores de la colección entonces era… C.B.Cebuslki, el actual editor en jefe de la Casa de las Ideas.

Green Goblin (1995)- Tom DeFalco & Scott McDaniel

Desde lo insólito del lore arácnido de los 90 Phil Urich se convierte en el cuarto Duende Verde, un antihéroe de moral gris. Años después Phil fue rescatado por Dan Slott como una parte central en sus tramas sobre duendes. Un tebeo arácnido al que Panini todavía no ha sacado el jugo y en un formato autoconclusivo puramente noventero con el ilustre DeFalco a los guiones.

Ghost Riders: Heaven’s on Fire (2009-2010) – Jason Aaron & Roland Boschi

El Espíritu de la Venganza no es el personaje al que Panini le esté sacando más partido, por lo que hay donde elegir. Pero siguiendo con los principios editoriales de Marvel Essentials, nos quedamos con esta miniserie de 6 números que Panini lleva sin editar desde el 100% Marvel de 2011 que correspondía a la etapa de Aaron al frente del Motorista Fantasma.

Daredevil: Fall From Grace (1993) – D.G. Chichester & Scott McDaniel

La imprescindible etapa noventera de Daredevil, que por fin está obteniendo justicia y siendo reivindicada, permanece fuera del alcance de los cliente de Panini en España. Es el momento de remediar eso abriendo boca con este GENIAL! arco narrativo lleno de invitados de excepción: Marta Plateada, Venom, Morbius y, por supuesto, Elektra. A quien le preocupe que esta etapa desconocida no cuente con el beneplácito hipster solo hay que ponerle la portada del Prólogo de McDaniel.

Gambit (1997) – Howard Mackie & Klaus Janson

Vuelven los X-Men noventeros, vuelve la ilusión, y qué mejor personaje para aprovechar la ola que Gambito, el mutante cajún en una de sus aventuras en solitario como ladrón de objetos sagrados, luchando contra órdenes religiosas y seduciendo a una rubia desconocida. El renombre de los artistas que llevaron a cabo estos cuatro números debería hacer el resto.

Aquí hay material inédito, o al menos descatalogado, para aguantar por lo menos hasta septiembre. Para después del verano ya habrá dado tiempo a subir los precios, y entonces ya veremos.

Homenajes confesos, pero homenajes al fin y al cabo

A veces un hombre tiene que elegir entre leer tebeos o leer sobre tebeos. Es una decisión complicada. Por una parte, sientes que leer sobre tebeos te dará una mayor perspectiva, un conocimiento más amplio y profundo de ese medio que amas. Por otra parte, si lees tebeos no te aburres mortalmente leyendo a gente hablar sobre tebeos. Decisiones, decisiones.

Yo he tomado la mía. Seguir leyéndome El Libro Blanco del Cómic en España. Lo cual puede ser funesto para mí. Y eso me da para hablar poco sobre cómics, y mucho para hablar sobre gente que habla sobre cómics. Supongo que al final, siempre podemos rizar más el rizo. Sigo preparando un texto largo y documentado sobre el tema, pero mientras tanto, no estoy leyendo demasiados tebeos.

Pero no solo de libros blancos vive el hombre, de modo que también he estado leyendo sobre cómic a otra gente. A gente de fuera. Gente de Estados Unidos. Me asomé a las fauces del fandom de Spiderman y la oscuridad no solo me devolvió la mirada, si no que me hizo un saludo y me intentó vender unas portadas alternativas. Pero sobre todo lo grave es que al intentar leer tebeos uno tiene la extraña sensación…

De que todo esto…

Ya lo ha vivido…

AVIV AÑAPSE

Me estoy leyendo El Libro Blanco del Cómic en España. Vamos a hablar de él durante las próximas semanas, si todo va bien. Se trata de la más ambiciosa actividad de la Sectorial del Cómic, cuyo nacimiento en 2020 recogimos en este blog. En la introducción, escrita por la misma Junta Directiva de la Sectorial, ellos mismos la definen como una entidad «única en Europa» de carácter «transversal».

Y es verdad que hay cosas en el panorama del tebeo español que son únicas en Europa.

Por ejemplo, los franceses no tienen una Sectorial del Cómic, tienen una Ligue des auteurs professionnels.

Los italianos tampoco tienen una Sectorial del Cómic, tienen su Sindacato Italiano dei Lavoratori del Fumetto, ahora integrado dentro del Sindicato Lavoratori Della Comunicazione.

Los belgas tampoco tienen una Sectorial del Cómic. Lo que tienen es un grupo de trabajo de la bande dessinee que forma parte del SNAC (Syndicat National des Auteurs et des Compositeurs).

Los ingleses también cuentan con una Comics Creator Network dentro de sindicato Society of Authors. Sin embargo, no tienen una Sectorial del Cómic.

Incluso los alemanes, tan avanzados ellos, no disponen de su propia Sectorial del Cómic. Lo que sí tienen es su Comic Gewerkschaft.

Todo esto nos da motivos para estar orgullosos de ser españoles. Porque si en Google buscas «Sindicato del cómic» los primeros resultados te llevan a una librería especializada.

El último Ultimate

La presente entrada puede contener spoilers sobre el primer número de Ultimate Spiderman (2024), así como contener algunas viñetas no demasiado reveladoras de ese primer número. También un poco de nostalgia y de «los tebeos de antes molaban más».

Nunca me gustó Ultimate Spider-Man. Cuando la línea Ultimate llegó a las librerías españolas hacía casi 6  años que yo había comenzado a leer tebeos de Spiderman. Me había adentrado de una de las eras más convulsas de la continuidad de Marvel con una paga semanal que no llegaba para comprar todos los números del personaje, por lo que elegía aquellos meses en que las portadas eran más atractivas e iba rellenando los huecos entre un número y el otro, intuyendo por los resúmenes, el correo de los lectores y las explicaciones dentro del cómic lo que había estado ocurriendo a mis espaldas. Antes de eso había leído los números desperdigados, llenos de huecos y carentes de contexto, que se iban recopilando de dos en dos páginas en el suplemento Gente Menuda de ABC. Y contaba con unos pocos tebeos de Spiderman cazados en mercadillos y tiendas de viejo.

Lo que quiero decir con esto es que después de todo ese esfuerzo un “nuevo comienzo” parecía un poco perder el tiempo para mí. En cambio me adentré en el universo Ultimate de la mano de los personajes que solo conocía lateralmente, los Vengadores, y del guionista Mark Millar. Quien diga que los cómics de Millar eran ultraviolentos, tendían a las ideas de derechas, racistas y misóginas deberían haber leído más Spiderman de los 90. Realmente se trataba de una continuación perfecta de una línea editorial contaminada por un derechismo que de Bush a Bush demostraba que finalmente el neoliberalismo había vencido. Lo rompedor de lo que hicieron Millar y otros durante los primeros 2000 fue simplificar el número de subtramas, personajes secundarios y arcos largos para hacer más digerible a un público habituado a las historias escuetas y concisas de las películas de Michael Bay y los videojuegos de Lara Croft.

Por supuesto, y aunque tardé, le di un tiento a Ultimate Spiderman. Al fin y al cabo dibujaba Mark Bagley, que en los 90 había hecho un trabajo realmente decente tras la marcha de los Image Boys. Igual que a otros dibujantes, el coloreado digital de la Marvel dosmilera lograba que Bagley perdiera todo su encanto y llamaba más la atención sobre los volúmenes extraños y las formas amorfas de sus personajes. En cuanto al contenido de los tebeos, debo decir que leí 3 o 4 números y no saqué nada en claro. Aquellos cómics no contaban nada en comparación con los míos. En contraste con la abultada sinopsis de cualquier tebeo de DeMatteis, Michelinie o incluso DeFalco, ese tal Bendis llenaba las páginas de aire, de personajes dándole vueltas a cosas que los tebeos anteriores habían resuelto en un par de páginas como mucho.

Entiéndanme. No son malos tebeos. Eran tebeos para otro tipo de lector. Yo me retiré a otras cosas, seguí con el Amazing Spiderman de Strackzinsky y su cabecera secundaria y, sobre todo, a los famosos recopilatorios del Spidey de los 80 que leía en casa de mis amigos lo bastante afortunados como para tener unos padres completistas. Me empapé de un Spiderman más viejo, de tebeos del siglo XX, de nutridos archivos piratas llenos de Daredevils de Frank Miller y Hulks de Peter David. Salté a personajes con los que estaban ocurriendo cosas diferentes como el Castigador o Spawn. Me acurruque en el universo 616 de Marvel y fui razonablemente feliz.

No fui un fan de lo de Bendis entonces y no lo he sido nunca. He intentado volver a Ultimate Spiderman y debo decir que es la única colección arácnida que no he leído completa, que no he podido seguir ni terminar. De modo que cuando Marvel anuncia un “Ultimate Spiderman” para mí aquello no tiene ningún efecto nostálgico. También puedo afirmar que he tenido suficiente Marco Checchetto, de quien no puedo decir nada malo como artista, para un par de vidas después de su extenso paso primero por el Castigador y después por el Daredevil de Chip Zdarsky. Dibuja bien, pero no os mentiré, no me apasiona. A mí me gustan Todd McFarlane y Humberto Ramos, Carlos Pacheco y Erik Larsen. Checchetto dibuja muy bien, pero al final del día no abro un tebeo para sumergirme en sus ilustraciones, porque no me transmite demasiado.

¿Y de Hickman? Hickman sí que es una figura interesante. No hay demasiados autores que hayan tenido una mano tan amplia sobre el Universo Marvel, habiendo escrito a los 4 Fantásticos, los Vengadores, los X-Men y ahora a Spiderman. El más próximo sería, precisamente, el propio Bendis. Tengo opiniones sobre el paso de Hickman por las diferentes cabeceras de prestigio que ha ido tomando. Empecé sus 4 Fantásticos con pasión y acabé agotado y aburrido: no los pude retomar hasta que no llegaron sus Secret Wars, que tampoco me parecieron a la altura de las expectativas. Sus Vengadores me parecieron simplemente correctos y respecto a su paso por los mutantes creo que había muy buenas ideas (algunas “homenaje” a otras cosas que ya había leído, eso sí) pero tebeos que no eran tan apasionantes por cómo lo estaban contando y cuyo interés residía únicamente en las ideas detrás de los argumentos farragosos. Si un autor tenía derecho a retomar la cabecera Ultimate Spiderman ese es, indiscutiblemente, Hickman.

¿Cómo resistirme? Un título que no me apasiona con dos autores que me gustan pero no me encantan, si hubieran hecho cualquier otra cosa me habría abstenido y estaría leyendo cualquier otra cosa. Pero era Spiderman. Y llevo tanto tiempo deseando entusiasmarme de nuevo con un tebeo del trepamuros que debía darle una oportunidad. Era necesario. Me hacía falta leer el nuevo Ultimate Spiderman y sobre todo hacía falta que me gustase.

No os voy a mentir. Me ha gustado.

Por supuesto, Hickman sigue cogiendo cosas prestadas, pero al menos esta vez no es a una autora de libros de ciencia ficción si no a otros tebeos en los que sale Spiderman. ¿No nos recuerda este Peter Parker al de House of M que escribiera Bendis? ¿No es el mismo que escribiera Gerry Conway en la serie Amazing Spider-Man: Renew Your Vows? Tampoco pasa nada, ¿no es acaso el mismo Peter B. Parker que se ha popularizado gracias a las películas animadas de Sony? Al fin y al cabo, este Spiderman, este Peter es la promesa que nos han hecho una y mil veces. También pudimos atisbarlo en Spiderman: Life Story, la miniserie escrita por Zdarsky e ilustrada por el mismísimo Bagley, el hombre que no puede dejar de dibujar Spidermanes.

La cuestión es, parece que cada vez más autores quieren pensar en ese Peter, que cada vez más personas parecen conectar con el Peter con hijos, el Peter casado con MJ, el Peter que nos prometieron por primera vez en aquella Saga del Clon y que algún editor maligno quiso dejar atrás y enterrar. Y sin embargo, en su cabecera principal, en el viejo 616, parece que ese viejo canon, aquella continuidad que yo había estudiado y empollado y que me había hecho reacio al Ultimate Spiderman original ya no sirve. Ya no vale. El Mefistazo nos arrebató tanto que es muy complicado mesurar hasta qué punto décadas enteras del personaje han quedado maltrechas y el personaje atrapado en un bucle del que no puede salir. Porque no puede avanzar porque el camino está trazado pero prohibido. Porque Peter no puede hacer una nueva vida adulta, lastrado por una antigua vida adulta que ahora le es negada. Por eso, ahora lo nuevo, lo original, lo llamativo es echarle encima unos pocos años, algo de madurez, un trabajo y una familia. Responsabilidades de cuarentón para versiones alternas de un Peter Pan atrapado en algún punto previo a 1987.

Y hay mucho que decir sobre la forma en que el Peter Ultimate de los 2000 era de nuevo un adolescente para apelar a un nuevo público, más joven y fresco, mientras que el nuevo Peter Ultimate es un tipo adulto con una crisis de la mediana edad. ¿Ha renunciado Marvel a su público adolescente? ¿Justo ahora que hace tantísimo material audiovisual para ese entorno de edad? ¿En el que personajes relevo juvenil como Ms. Marvel solo obtienen miserables miniseries? Puede. Pero lo importante es que este Ultimate Spiderman no busca enganchar a nuevos lectores, no persigue a un nuevo lector, joven o viejo. Este Ultimate Spiderman es un ajuste de cuentas con un lector de Marvel que lleva 15 años aguantando una deriva que parece que a nadie le gusta: ni a sus compradores ni a sus autores. Quizá ha llegado el momento de sacar a Spiderman del What If? y dejarle ser otra vez algo más.

Pasa muy poco en el primer número del Ultimate Spiderman de Hickman y Checchetto. Ya casi me he acostumbrado a leer 40 páginas y quedarme con hambre. Pero lo que pasa es interesante, y, aunque no es original, sí es refrescante. De modo que espero mucho de él. Porque si hay algo que une a todos los lectores de Spiderman es una fe desmedida en que esta vez, esta sí que sí, ahora de verdad de la buena que las cosas van a salir bien.

Rageando contra la Machine

Una vez más hablando de Wizards of the Coast en ADLO!, una vez más hablando de que por mal que estemos en los tebeos, fuera se está igual de mal. Ya lo hemos comentado otras veces y parecía que el cholón de despidos masivos que Hasbro (matriz de WotC) forzó a finales de año el día 14 de diciembre, a menos de dos semanas de las navidades, les obligó a hacer una vez más, control de daños.

Ese control de daños llegó con un comunicado el día 19 de diciembre asegurando que, a diferencia de lo que acababa de pasar con nuevas imágenes de Dungeon’s and Dragons, la otra licencia de WotC, la empresa prohibía el uso de materiales generados por Inteligencia Artificial en los productos de Magic the Gathering. Resultaba muy pertinente dadas las más que fundadas sospechas de que los despidos iban a perjudicar la calidad de la parte artística de los productos de Wizards.


Estábamos en la primera semana de Enero y Wizards of the Coast ya estaba dando que hablar por unas imágenes promocionales de sus nuevos productos de Magic que estaban creadas con Inteligencia Artificial. En un perfecto ejemplo de gestión de crisis, WotC comenzó asegurando que las imágenes eran “creadas por personas” para después recular, ante la evidencia, y culpar a un proveedor externo que habría facilitado las imágenes sin avisar de que eran generadas por IA y sin despertar ninguna sospecha del departamento de calidad de Hasbro.

Esto me lo puedo creer, por supuesto, pero que nos lleva de nuevo a la realidad: si Hasbro ha despedido a los artistas de WotC para contratar las ilustraciones a freelance o empresas externas por menos dinero, y al mismo tiempo ha despedido a las personas que realizaban un control de calidad sobre los materiales que permita asegurar que esos proveedores externos no están usando IA para salir del paso de un trabajo no tan bien pagado como antes, ¿qué nos queda esperar? Muchas de estas, claro. Cómo será la cosa que hasta los medios españoles se han hecho eco.

Mientras tanto, las empresas que hacen estas aplicaciones ya han aclarado que su modelo solo es viable incumpliendo la ley y, de paso, han salido jugosos listados de las “fuentes de inspiración” saqueadas por algunas de las aplicaciones. Como Defensores del artista sabemos que nunca una Inteligencia Artificial podrá emular la dedicación, el espíritu, la audacia y en ocasiones la incorregible falta de vergüenza que el toque humano le da a una obra. Ni un paso atrás.

De bichos, arácnidos y parecidos

Yo cada vez paso menos tiempo en la red social antes conocida como Twitter y ahora conocida como «ese sitio», porque la verdad es que no me dan más que disgustos. Gente lamentándose de que a Superman le queden pocos años para entrar en el dominio público, un montón de anuncios de estafas online y hordas de militantes socialdemócratas discutiendo sobre cuál de sus organizaciones es más inútil que la otra. Sin embargo, de vez en cuando uno no puede resistir la tentación de entrar (a leer a Fleibur) y se encuentra opiniones como esta:

Como fan de Spiderman uno lo primero que se pregunta es qué diablo de comparativa es esta. ¿Qué tienen en común Peter Parker y Dalas Review? Quiero decir, aparte de las tendencias ideológicas.

Y bueno, por aquello de irrumpir en el dormitorio de menores de edad.

Y si acaso, algún detalle más…

Pero quitando esas cosas, no veo yo tantos paralelismos.

Contar la historia de forma retorcida

Hace unos meses le prestaba yo un poco de atención al tráiler de Scott Pilgrim Takes Off, la serie de animación de Netflix basada en el cómic de Bryan Lee O’Malley (y de la que podría haber SPOILERS en este post). Vista finalmente la serie, debo reconocer que me ha sorprendido que en lugar de sencillamente contar de nuevo la historia del cómic, adaptada de forma ligeramente libre en la película de 2010, Netflix ha decidido apostar por la naturaleza “de culto” del material original para ofrecer una perspectiva completamente nueva que no está dirigida a un nuevo público si no, más bien, al público ya acérrimo. Supongo que Netflix tendrá en algún cajón los datos de audiencia de la película (aunque aquí en España solo puede encontrarse en Amazon Prime) y consideraría que la vigencia del material ya existente era un movimiento lo bastante seguro. No como editar cómics de Batman, un auténtico riesgo que una editorial seria no puede plantearse.

Una vez superada la primera impresión, lo cierto es que el giro no es tan asombroso. Tomando de referencia otra adaptación a la animación de un cómic llevada por Netflix recientemente, como son “Cortar por la línea de puntos” y “Este mundo no me hará mala persona” del autor italiano Zerocalcare, es evidente que Netflix está apostando mucho menos por la fidelidad al material y más por una modernización de conceptos ya establecidos que funcionen mejor en el formato miniserie y refuerce los conceptos de la obra original. Contrasta con su forma de gestionar otra adaptación a imagen real como es One Piece, cuyas concesiones en la adaptación no pueden distraer del sumo cuidado que se toma el live-action en recrear situaciones, diálogos e incluso planos y transiciones del manga y el anime que todos conocen.

Tampoco sorprende la idea de retelling cambiando el punto de vista del autor, porque es algo en lo que Scott Pilgrim no es pionero. El referente más obvio y poderoso viene de Crepúsculo y su reinterpretación 50 Sombras de Grey. La tetralogía vampírica de Stephenie Meyer que revolucionó la segunda mitad de los 2000 iba a continuar con una secuela llamada Sol de Medianoche, en la que se contarían los acontecimientos de Crepúsculo desde la perspectiva de Edward Cullen en contraposición al narrador de la saga troncal, Bella Swan. En 2008 y en pleno furor por el estreno cinematográfico de la primera parte de la saga, algunos capítulos de esta obra fueron filtrados, lo que hizo que su publicación como libro quedase parada indefinidamente. Al fin y al cabo, publicar material ya conocido por el público, aunque pertenezca a una franquicia muy popular, es un riesgo que una editorial razonable no se atrevería a tomar.

Unos años después E. L. James, autora de la saga 50 sombras de Grey (que la propia autora confiesa, comenzó como un fanfic de Crepúsculo) publica Grey, un retelling de los libros desde la perspectiva del interés romántico de la saga Christian Grey. La idea, no cabe duda, proviene del mismo concepto de Sol de Medianoche que finalmente se publicaría en 2020, durante la Pandemia. Tanto en el caso de Sol de Medianoche como en el de Grey, se trataba de obras dirigidas al público ya aficionado. No perseguían nuevas audiencias masculinas al poner su mirada en el centro de la novela, ni buscaban atraer nuevas lectoras con una aproximación diferente.

En el caso de Scott Pilgrim Takes Off podemos intuir un pequeño espacio de reparación con el potencial público femenino de la obra original y su película, en tanto Scott Pilgrim y Ramona Flowers se habían instrumentalizado desde la misoginia más rampante y asquerosa. Sin embargo, al final la obra sigue estando dirigida al público masculino que disfrutó de Scott Pilgrim en su momento y ahora, una década y pico después, tiene preguntas y preocupaciones alrededor de la obra. Café para los muy cafeteros que sigue depredando el mismo mercado cautivo en lugar de arriesgarse a tocar puertas ajenas, algo mucho más arriesgado y que ninguna empresa se puede permitir.

Scott Pilgrim Takes Off es una obra divertida y refrescante que, en apariencia, rehuye la via de la adaptación de lo ya conocido para intentar sorprender con nuevas propuestas dentro de las mismas lógicas ya establecidas. En ese sentido es el camino contrario al que están siguiendo en Amazon con Invencible, y se parece más a adaptaciones en imagen real como The Umbrella Academy, también de Netflix, The Boys, también de Amazon Prime o la serie de Harley Quinn que David Zaslav no debe saber que sigue existiendo porque no ha cancelado. A priori, estas referencias nos nos dan demasiadas pistas sobre el éxito que puede tener esta forma de adaptar cómics. Si tenemos en cuenta que se lleva tiempo hablando de un reboot en Netflix de Kick Ass… ¿cabe imaginar una versión en animación de la obra de Millar y Romita Jr.? Viendo cómo han funcionado otras adaptaciones de las obras del “Millar World” quizá sea una apuesta arriesgada, pero no lo podemos descartar. Podría ser una versión desde el punto de vista de Red Mist. Al fin y al cabo, ahora se lleva contar la historia desde un punto de vista retorcido.