No puedes salvarlos a todos

Hoy pretendía hablar sobre el meollo de la alcaldía de Nueva York en los cómics de Marvel, pero una trifulca tuitera ha pospuesto este trepidante tema para la semana que viene, y es que conviene atajar una cuestión. Me doy cuenta, claro, de que esto implica hablar de que Spiderman No Way Home es una Obra GENIAL!

Vamos a coger cuidadosamente las premisas de la película. En ella se nos dice que al universo del Spiderman de Holland (sobre el que se mantiene la disputa de si llamarlo 616 o asumir que Feige y su equipo aquí han fallado el tiro) acuden villanos de otros universos que conocen la identidad secreta del trepamuros. Es decir, que saben que Peter Parker es Spiderman. Y entre los congregados está el Doctor Octopus de Alfred Molina, que viene de Spiderman 2 y lo que a partir de ahora llamaremos Raimiverso.

¿En qué momento preciso Octavius conoce la identidad de Spiderman en el Raimiverso? Si habéis evitado volver a ver la película desde hace años porque en el fondo no es para tanto, os refresco la memoria. Octavius tiene a Spiderman a punto de ejecutarlo cuando este redirige uno de sus brazos metálicos a un cable de alta tensión, electrocutándolo. Aprovechando su confusión, Peter se desenmascara y le pide ayuda para destruir su máquina de energía ilimitada. Entonces Octavius se enfada y coge a Peter de la garganta, dispuesto a acabar con él.

Este es el momento que Octavius describe en No Way Home y es, efectivamente, el único que tiene algún sentido. Esto ocurre a apenas 18 minutos del final de Spiderman 2, y en ningún momento anterior Octopus sabe que tras la máscara se esconde Peter. Unos segundos después, Peter simplemente hablando logra que Otto se dé cuenta de que está cometiendo un error y altruistamente se sacrifica para hundir la máquina en el río, muriendo en el proceso.

Ahora volvamos a las premisas de No Way Home, porque aquí Spiderholland y sus amigos quieren redimir a los villanos para evitar que mueran. Eso es algo que puede funcionar en el caso de algunos villanos. Pero no de Otto. Porque Otto ya está a punto de redimirse cuando se ve desplazado al 616 de Holland. Y de volver a dicho punto, el proceso será exactamente igual. Soltará a Peter. Dirá que la máquina no se puede detener. Hundirá la máquina en el río. Morirá en el proceso. Para cuando Octavius descubre la identidad de Peter es demasiado tarde para cambiar el curso de acciones. Tarde menos de 3 minutos de peli en morir desde el punto en el que es “raptado”.

No vamos a entrar en otras apreciaciones. Cualquier cambio lo bastante grande como para salvar a Otto al final de Spiderman 2 implica que regrese al Raimiverso en un momento anterior a encender la máquina, lo que implica que MJ no descubra la identidad de Peter e, incluso, que Harry Osborn tampoco lo haga. Los cambios de acontecimientos a partir de ahí son inmensos, y no vamos a detenernos demasiado en ellos porque al final la película no los prevé. La película nos dice que reenvía a los villanos al momento del que fueron sacados, y eso implica que, por lo menos, Otto Octavius va a tener la misma muerte horrible que antes.

¿Qué pasa con los otros? Yo tengo mis dudas desde que se estrenó la película. La mayor duda que tengo es… ¿muere el Hombre de Arena al final de Spiderman 3? No hay ningún motivo para estimarlo así. Al final de la película el villano, redimido, se deja llevar por el viento, pero no tengo claro hasta qué punto eso se percibe como un suicidio. Por eso, su reticencia a volver al Raimiverso es bastante rara y está sacada de ninguna parte. Aceptemos el caso del Lagarto de Amazing Spiderman, un caso en el que sí funciona la cosa y curiosamente el personaje en el que menos se incide y el caso que menos se trata en toda la película de Holland. En fin.

Creo que ahora ninguna plataforma de streaming legal tiene esta peli, así que os dejo este bochorno.

El caso de Electro es peor, porque en realidad para Electro en Amazing Spiderman 2 la identidad de Peter nunca es oficialmente desvelada, por lo que la cosa funciona un poco porque en Marvel querían un villano de cada peli (y no más, de ahí la ausencia del Veneno de Topher Grace). Debido a este truco es un poco más complicado decidir en qué momento exacto Electro es secuestrado del Amazingverso al 616, entre otras cosas porque tenemos un cambio físico que tampoco tiene mucho sentido, aunque un poco de buen gusto. Vamos a pasar de largo en lugar de jugar a especular con la peor de las opciones.

Y nos queda únicamente Norman Osborn. Esto es… interesante. Porque Norman descubre la identidad de Peter mucho antes de morir. Días, quizá meses antes. Por tanto, es razonable pensar que simplemente el Norman redimido no secuestra a MJ y a un montón de niños, no tiene ese combate final y, por supuesto, no muere empalado en su propio deslizador. Lo que genera muchísimas preguntas sobre la continuidad del Raimiverso que no son el asunto de este post. Con estas cifras podemos considerar que de los 4 villanos que mueren en sus respectivas películas, Spiderholland y sus amigos salvan a 3. Un 75% es una cifra bastante decente. Pero los fans de Marvel no se conforman nunca con que aceptes un buen ratio. Quieren más. Quieren que finjamos que el bueno de Otto Octavius no fue enviado al matadero porque con las premisas de No Way Home no hay forma de salvarlo.

No Way Home es una película que dice que el poder corrompe, y que la maldad tiene cura. La maldad se cura quitándole poder a la gente. Pero a Otto no le quitan el poder. Él sigue en pleno control de sus asombrosos brazos mecánicos. Y por eso, es el único de los villanos en morir al regresar al Raimiverso. Esta es la moraleja de la última película del Hollandverso. No podéis huir de la verdad.

«Me gusta que no tengan moraleja»

La nostalgia noventera nos ha durado tan poco que uno casi diría que alguien aprovechó la nostalgia ochentera para reivindicar la mayoría de cosas noventeras que le gustaban y ahora a la industria apenas le quedan filones que explotar por ese bando. Pero la nostalgia de los primeros dosmiles ya está aquí, pertinaz, asomando la patita y metiendo el dinero en las carteras de los late-millenials con la esperanza de que la precariedad, la especulación de la vivienda y la inflación hayan dejado algo suelto que rascar. Entremezcladas una y la otra, uno de los frentes a reivindicar parece que es la franja televisiva de los fines de semana de mi infancia.

Mientras Warner sigue maltratando a su sección animada sin ninguna piedad (por ejemplo, la mítica Batman: The Animated Series que acaba de cumplir 30 años sigue sin estar disponible en HBO Max), Disney + ha captado el mensaje y lo mismo te anuncia la llegada a la plataforma de Dinosaurios (1991-1994) que de Malcolm in the Middle (2000-2006). ¿Qué? ¿Animación? Bueno, seguro que en cualquier momento suben el doblaje de las series noventeras de los X-Men y Spider-man. Están en ello.

Sin embargo, como niño de los 90 que he sido, que se crió pegado a la tele los sábados por la mañana entre clubes disneys, megatrixes y lo que fuera que en aquel momento estuviera intentando la tele pública del aznarismo, debo reconocer que he picado. Estoy dentro. Viendo esas viejas series que modelaron mi personalidad antes de que yo supiera nada del mundo estoy aprendiendo cosas sobre mí mismo. Por ejemplo, me puse el otro día el piloto de Malcolm in the Middle y encontré algo que mejoró la serie. La hizo más importante para mí. Quizá, de alguna forma, esto siempre estuvo ahí, en alguna parte de mi cabeza. (Podría haber hecho estas capturas de forma más elegante, pero creo que parte del encanto juvenil de este post es evidenciar que hay que saltarse el DRM.)

Irreales expectativas estéticas

Por supuesto que la vuelta tras el verano quiere decir reciclar ideas que durante agosto no ha hecho falta utilizar. Y por supuesto, eso supone hablar de producciones audiovisuales de Marvel, el fondo de la pirámide de la originalidad. Pero con las muchas críticas que ha habido al aspecto físico de Hulka en la nueva serie de Disney+… me he sentido discriminado. Discriminado como hombre.

Porque no todo se trata de los finísimos brazos y la altura variable del alter ego de Jennifer Walters, otro importante personaje ha sido profundamente alterado en su aspecto respecto a los cómics. Por supuesto, hablo de Augustus Pugliese (Pug, para los amigos), interpretado en la serie por el actor Josh Segarra.

En los cómics, Pug es un simpático y bonachón abogado, entusiasta de los superhéroes, que trabaja en el mismo bufete que Hulka.

Es un hombre ancho, grande, con un aspecto no muy atlético ni guapo. Tiene un cierto aire al Clark Kent de Frank Quitely, pero sin superabdominales debajo de la ropa ancha. Su papel es el del chico bueno que, obviamente, se enamora temporalmente de su compañera de trabajo gamma. Un hombre de a píe en un mundo de semidioses.

Pug era nuestro chico. Representaba al hombre corriente en el mundo de Marvel. Era la otra cara de la alocada vida de Vengadores, Hombres Lobo y alienígenas para Jenn. Pero Josh Segarra tiene esta pinta.

El macizo de la izquierda.

Y Marvel tenía aquí la oportunidad de devolverle al karma lo que hizo con el cuerpo de Chris Pratt y pedirle a Segarra que se pasase unos meses comiendo hamburguesas, saltándose el gimnasio y cortándose el pelo en sitios más baratos. Pero no.

Un ejemplo más de la discriminación que sufrimos los hombres en estos tiempos que corren. Maldita Woke Disney.

¿Es Taika Waititi un capullo?

Hay tres tipos de personas. Los capullos, las zorras y las mariconas. Eso decían Trey Parker y Matt Stone en Team America: La policía del mundo. Me ha parecido bien traerles a colación en un post sobre animación chusca. El caso es que las zorras creen que todos podemos llevarnos bien, y a los capullos les gusta joder sin pensárselo. Y a las mariconas lo que más les gusta es cagarse en todo. A veces está bien saber qué tipo de persona son los demás.

Por ejemplo, cuando eres un director de una película y grabas un vídeo riéndote de los efectos especiales de tu propia película, podríamos decir que eres un capullo. Que simplemente te gusta joder sin pensar, sobre todo cuando sabes que trabajas para un estudio que últimamente ha lidiado con bastantes cosas sobre los efectos especiales de sus productos. Sobre todo cuando hay compañeras (si es que sabes aplicar el femenino a esa palabra) que están saliendo a dar la cara por sus equipos. Mientras tu estudio se mofa de los profesionales como si fuera lo mismo que un particular haga un meme a que se burlen de ti en una producción millonaria.

Igual estás siendo demasiado capullo. Tan capullo que puedas estar convirtiéndote en una maricona a la que le gusta cagarse en todo. Por ejemplo, si resulta que además trabajar contigo es bastante horrible para los mismos profesionales de efectos especiales de los que te estás burlando. Tampoco ganas muchos puntos para ser buena persona si resulta que estás descaradamente haciendo queerbaiting en la promoción de tu película para que luego resulte no tener absolutamente nada queer. Peor aún, que quizá estás haciendo un Tim Burton con una serie de HBO Max en la que sí salen personajes abierta y explícitamente queer para justificar que en las cosas que realmente puedes firmar con tu nombre las cosas no son ni remotamente explícitas y abiertas en ese sentido.

Imágenes que te pueden buscar problemas en Twitter.

Igual Taika Waititi está más cerca de convertirse en una maricona que en meter un maricón en Marvel. Se me ocurre.

Pero si Waititi no es el capullo en esta historia, ¿quién lo es? ¿Quién se dedica a “joder sin pensárselo”? Pues hay muchos casos, por supuesto. Porque aunque Parker y Stone estaban convencidos de que solo un capullo puede joder a una maricona, en el mundo real que no es propaganda facha por las risas, los capullos suelen estar ahí, lamiendo botas a quienes nos cubren a todos de mierda, esperando su momento para subir, trepar y, quizá, hasta firmar unos cuantos libros que tengan de forma más o menos legítima su nombre en la portada.

Aunque llevamos una semana de echarle la culpa a los empleados por lo que hacen sus jefes que yo ya no sé ni de qué me sorprendo. Lo único que me podría sorprender a estas alturas es que Disney + saque una serie de Marvel que no sea un coñazo.

Un regreso sin adjetivos

En 1990 Marvel rebosaba talento. Tenía tanto talento que literalmente no cabía en las colecciones que ya tenía, por eso tuvo que crear nuevas cabeceras. Es el caso de Spider-Man, inaugurada en 1990 y capitaneada por TODD!, cuyas etapa de esplendor era tal que necesitaba una colección para él solo, mientras dejaba que otros autores se hicieran cargo de Amazing y el resto de títulos secundarios. Spider-man no nació como una cabecera lateral o pequeña, sino como un ambicioso escaparate de lo mejor que tenían para ofrecer los mejores creadores de la editorial. Cuando dos años después los chicos más populares se fueron a hacer Historia con Image, la cabecera se encontró en un juego rotatorio que permitía mostrar en el escaparate, todavía entonces, a lo más granado de la plantilla de la casa de las ideas.

Por todo esto, la recuperación de la cabecera Spider-Man es siempre una alegría. No estamos hablando exactamente de un “volumen 2” porque Marvel ya había utilizado el escueto nombre para una colección de Miles Morales (con Bendis y Sara Pichelli, poca broma) y más recientemente se utilizó este mismo título para la miniserie dibujada por la misma Pichelli y escrita a cuatro manos de J.J. y Henry Abrams. En ambos casos hablamos de nombres pesados, fichajes de impacto para la editorial, pero nunca un plan tan ambicioso como el que había tenido el “vol 1” de los noventa. Hasta ahora.

Y es que Marvel ha decidido reabrir esta cabecera como colección simultánea a Amazing, y para el lanzamiento ha ubicado a una estrella del panorama arácnido noventero: Mark Bagley. Y si Bagley se puede contar entre los artistas que más veces y durante más tiempo han dibujado al trepamuros (sea en su versión canon o su versión Ultimate), para los guiones han reintroducido a Dan Slott, el guionista que compite con el propio Stan Lee como el hombre que más tebeos de Spidey ha firmado con su nombre. Volver a traer, apenas unos años después, al autor con la más larga carrera al mando del personaje puede parecer redundante, o una jugada desesperada y novedosa. Los seguidores de las vicisitudes editoriales de Marvel sabemos que no es así. Si acaso podemos comentar, que no criticar, que no se trata de una jugada original. En tiempos recientes Marvel ha llamado a parte de su talento histórico a recuperar los personajes con los que labraron su leyenda, algo de lo que ya hablamos en marzo. ¿Qué tal han ido las ventas de estas colecciones? No importa. Estamos hablando de ARTE, no del vil metal.

Mucho podríamos comentar sobre qué significa esta jugada y qué impacto va a tener sobre el personaje del trepamuros. Se prepara un nuevo evento multiversal, de nuevo, jugada no muy original pero perfectamente comprensible en un contexto editorial. Puede que no estemos en el campo prolífico y original de los 90 en los términos de creatividad e innovación, pero hay que abrazar el nuevo ciclo que Marvel está empujando de un tiempo a esta parte: la era del refrito.

Cuando el chiste no tiene gracia

Ya sabéis que en ADLO! hay un montón de chistes privados, cosas recurrentes, referencias a cosas con tantos años que casi nadie las recuerda… Lo sabéis porque solo los más capaces de aguantar semejante carga de lore pajero pueden leer ADLO!… o tebeos de superhéroes, ya puestos.

Sin embargo hay veces que la cosa no tiene gracia. Ocasiones en los que la repetición da más pesadumbre que sonrisas. Ya sabéis que por aquí se dice mucho lo de «todo esto ya ha pasado» y lo de «y volverá a pasar». Pero sinceramente.

Esto podría no pasar más.

Porque como asociación de DEFENSA!, esto no tiene ni puñetera gracia.

Y estaría genial saber qué ha pasado con la inmediatez de todos esos medios que sacan una nota a la más mínima filtración de algo en Twitter, pero que de esto no han dicho nada todavía…

It’s Kravening Time

A pesar de las espectaculares cifras de taquilla de Morbius, parece que nadie está dispuesto a frenar el envite del estudio del conglomerado nipón en su empeño por hacer nuevos spin-offs que nadie pidió de un Spider-Man que, de momento, no sabemos quién es. De este modo, el proyecto de Sony para Kraven el Cazador parece que sigue en marcha, y cada vez parece menos improbable que acabe sucediendo. Casi nada puede interponerse entre un estudio de cine y sus ganas de fracasar estrepitosamente en taquilla, y los propietarios de los derechos cinematográficos del universo de Spiderman no quieren cesar.

Hay muchas cosas que comentar en esta información. Lo más importante, nos da esperanza a los que seguimos, 8 años después, esperando noticias sobre Silver & Black. Un proyecto lleno de ilusión en el que podría ser el primer producto superheróico de Sony dirigido, escrito y/o protagonizado por una mujer. Si no se le adelanta Madame Web. O incluso Jackpot. Si Disney pudo hacer una película de la Viuda Negra incluso después de matar al personaje y acabar peleándose con la actriz protagonista, nada puede detener a Sony en su propósito de enemistarse con… yo qué sé, ¿Felicity Jones? Tampoco tiene una agenda tan apretada.

No quiero seguir hablando de Silver & Black, pero un día podemos hacer un podcast sobre mi obsesión con este asunto. El caso es que volvamos a hablar de Kraven el Cazador. Un proyecto sólido lleno de buenas ideas que va a enfrentar al ¿mayor? cazador del Universo Marvel con… Al parecer, al Forastero. 51 apariciones en tebeos de Marvel, nada menos. El doble que Riot, el malo de la primera de Veneno. Es un señor que estuvo casado con Silver Sable. Y después tuvo un romance con la Gata Negra. Que no es que yo quiera darle vueltas a lo de Silver & Black. Son cosas que pasan. Decisiones.

La verdad es que yo mismo estoy muy sorprendido de que el villano no sea… otro cazador. ¡Tras el cambio de statu quo de Spencer en los cómics, podría ser incluso un clon de Kraven! Si funcionó en Logan, puede funcionar aquí. De todos modos no descartemos, pues además de Christopher Abbott como Forastero también hay otro rumoreado casting como villano para Alessandro Nivola, con personaje aún sin confirmar. Podría ser otro cazador. O Azar, un villano relacionado con Forastero dado que ambos se dedican a las apuestas y los retos imposibles. ¿Podríamos estar hablando de que la próxima película de Sony (sí, la de los videojuegos) sea contra las apuestas y los juegos de azar?

El exitazo está cantado en tanto que se ha fichado a Ariana DeBose, recientemente ganadora de un Oscar por West Side Story. La verdad es que les podría haber salido peor la jugada, pensad que alguien en Warner decidió darle papeles en todas sus franquicias a Ezra Miller. El personaje protagonista recae sobre Aaron Taylor-Johnson, que ni siquiera es el mejor actor para el personaje que salió en la película Animales Nocturnos. Michael Shannon con bigote era mucho mejor Kraven. Y Armie Hammer hubiera podido dar un toque especial a un cazador de seres humanos. Pero nos tenemos que conformar con este señor que podrá volver a deleitarnos con el acento de Europa del Este falso que aprendió de participar en La Era de Ultrón.

La cosa de la peli ha saltado un poco a la palestra porque, a diferencia de Dakota Johnson con lo de Madame Web, el actor de Kraven ha hablado ya sobre el proyecto, lo que puede significar que se va a hacer. O no, que ahí está el tipo de la peli para HBO Max de Green Lantern, el pobre. El caso es que para Taylor-Johnson, Kraven es “An animal lover and a protector of the natural world”, confirmando que se la han dado con queso y le han hecho creer que va a hacer de Namor. O Puma. O Ka-zar. A saber. A Matt Smith también le hicieron creer que Morbius era una peli del MCU. Ya no me extraña nada.

Programada para enero del año que viene (sin contar los retrasos que puedan acontecer), Kraven el cazador parece una firme candidata para convertirse en el meme del año próximo. O del siguiente. Y como tal, desde ADLO! os iremos informando puntualmente de los clickbaits que vayan surgiendo al respecto.

Aplaude hasta que algo caiga

Llevamos una temporada intensa de descubrir que el cómic, por lo que sea, lo peta. Realmente estamos viviendo una Edad de Oro del Cómic, o algo que se le parece. De nuevo se vuelve a hablar de los temas que queremos y que nos interesan. Una vez terminada la normalización ha llegado por fin la legitimación. No vamos a hablar de los artículos sobre el “furor manga” porque de eso ya se encargó sark este mismo lunes y no le voy a robar la atención de la gente cuya comprensión lectora no parece funcionar de izquierda a derecha.

El Triunfo del cómic: una silla en la mesa de los mayores.

Pero incluso el cómic que no viene de Japón tiene su ración de legitimación reciente. Hace un mes hablábamos de la portada de El Cultural, hace dos semanas descubríamos que hay que hablar de los fanzines en pasado y esta misma semana hemos aprendido por un titular de El País (el resto del artículo es de pago) que en el cómic se puede hablar de drogas y de las tiranías. Es un concepto nuevo, este. Antes no se podía. Antes todo esto eran Mortadelos.

«Pero Pablo, en los Mortadelos también se habla de tiranía y cambio climático y…» No estropees el chiste.

Que a nadie se le escape que esto no es nuevo. Hace año y pico escribía en este mismo lugarQue un artículo falto de rigor, criterio y lleno de lagunas haya sido sonoramente compartido por tantísimo Crítico y Divulgador de Cómic dice mucho sobre el complejo de inferioridad en el que nos encontramos, sobre las ganas que tenemos de que la prensa de verdad le haga un poco de caso al medio para algo que no es hablar de pelis de Marvel.

Seguimos igual, claro, porque en el fondo hay mucha gente que solo quiere reconocimiento. Que los jóvenes hinquen la rodilla, que los que se metían con nosotros nos dejen explicarles nuestra sapiencia, que los medios que nos ningunearon nos ninguneen más solapadamente y, a ser posible, que reconozcan que aunque nosotros seamos unos rancios, hay rancios peores. Que antes todo el fandom era bueno, hasta que se llenó de Funkos.

Seguimos esperando que llegue la fatiga superheróica largamente esperada, y mientras tanto, como bien saben en El País, no se juega con las cosas del comer, por lo que aquí no se arquea la ceja ni se cuestionan los puntos de vista. Se comparte, se difunde, se coge sitio para las mesas redondas porque nunca se sabe cuándo te pueden llamar para dar una mesa redonda en la Feria del Libro de Madrid o colaborar en una exposición en el Espacio Telefónica. A veces, incluso haber dado un Gran Premio sin saber a quién votabas puede ser un empujón. Todo ayuda. Que después de la legitimación llega la financiación, y hay gente que ya ha cogido sitio. Por lo que pueda pasar.

Batman Saga: los tomos perdidos

Uno escucha cosas buenas, incluso cosas muy buenas, sobre el Batman de Tom King. Y aunque el bueno de Tom tenga más papeletas de lo habitual para ser un criminal de guerra que el estadounidense promedio, la gente se fía porque escribió una buena serie de Visión y un cómic bastante decente sobre Mr. Milagro. De modo que uno dice “venga, me lo voy a comprar”. Y fíjate que ECC, tu editorial de Batman con cosas de confianza, decide que va a sacar la colección en prestigiosos tomos de tapa dura bajo el título Batman Saga.

Aquí empiezan los primeros problemas, y es que hay varias numeraciones simultáneas del formato Batman Saga. Porque por ejemplo, el Batman de Grant Morrison también está editándose en ese formato. O el Batman de Scott Snyder de antes del reboot de Renacimiento. O el Detective Comics de James Tynion, también se edita en formato Batman Saga. Por todo esto, antes ECC tenía una “Guía de Lectura” del Batman de Tom King.

Sin embargo, este formato ha dado paso a otra cosa. Una “Guía de Lectura Batman Saga” (incluyo el enlace pero ECC ya ha cambiado un par de veces el contenido total de la página). Esta guía incluye todos los tomos de Batman Saga de todas las colecciones, ordenados cronológicamente en función de cómo deberías leerlos si te estás comprando todas las colecciones. Todo esto complica bastante la lectura, claro, si solo te estás comprando una de las colecciones como, por ejemplo, la de Batman de Tom King.

Además, los tomos Batman Saga tienen un subtítulo, pero no es un subtítulo constante a lo largo de la colección. Así, si estás comprando solo los tomos que contienen cómics de la cabecera americana Batman escritos por Tom King, el primero es Batman vol 01: Yo soy Gotham. Un tomo que en la contraportada añade “Renacimiento parte 1”. Ojo, porque hay dos tomos en la web de ECC que se llaman igual. Porque son el mismo, salvo que uno de los dos, la reedición de 2021, es más caro.

No hay que confundir este Renacimiento Parte 1 que es Batman 01 con el tomo All Star Batman Vol 01, que también tiene el subtítulo “Renacimiento parte 1” y que además se llama “Yo, mi peor enemigo”. Este tomo pertenece a la cabecera All Star guionizada por Scott Snyder, dibujada por John Romita y que también tiene dos cómics casi iguales en la web de ECC. El de Batman Saga y el de una colección Héroes y Villanos. Con precios distintos. 14 días median entre la publicación de uno y otro.

Y por último tenemos Batman: Detective Comics vol 01, también dentro de la colección Batman Saga, con un formato idéntico al de los otros dos y que también incluye el subtítulo Renacimiento parte 1.

¿Ya estáis confusos? Hasta aquí es fácil. Aunque todos son la “parte 1” de Renacimiento, se distinguen por el cambio de cabecera en el bloque amarillo de la parte superior de la portada. ¿Que quizá se podría haber establecido más diferencia visual? Bueno, el caso es quejarse. Ahora la cosa comienza a complicarse. Los primeros 6 tomos de la colección que solo tiene Batman en la portada (Yo soy Gotham, La noche de los hombres monstruo, Yo soy suicida, Yo soy Bane, Batman/Flash: La Chapa y La guerra de bromas y acertijos) continúan esa numeración de Renacimiento, pero el siguiente tomo, numerado como Batman vol 07 y llamado Las Reglas del compromiso abandona ese subtítulo. Ahora podemos ver que estamos en un nuevo ciclo: Camino al Altar parte 1.

Bueno, esto podría resultar un poco confuso, pero no demasiado. Al fin y al cabo en la portada sigue apareciendo el mismo logo de Batman, el nombre de Tom King figura en portada de forma visible y además el contenido se corresponde. Si el Vol 06 de la colección contiene del Batman 25 al 32 de la numeración americana, el Vol 07 incluye del 33 al 37 de esa misma cabecera USA. Y un Annual. Pero el caso es que puedes seguir comprando tus tomos pisando sobre seguro. Aunque hay que tener cuidado, porque los tomos Batman Detective Comics van a seguir la numeración de Renacimiento parte… así que puede llamar a error.

Pero no, tenemos claro que nuestra cabecera es Batman, y no Batman: Detective Comics. El subtítulo es lo de menos. No es importante. Sigamos adelante. El Camino al Altar continúa en el tomo Batman vol 08, Novia o Ladrona, y después viene el tomo 10, La boda.

Aquí es donde las cosas se complican de verdad. Lo creáis o no, no existe Batman vol. 09. Ni un cómic con el subtítulo Camino al Altar parte 3, puesto que el número 8 es el Camino al altar parte 2 y el 10 es el Camino al Altar parte 4. Nos falta un trozo del camino. A día de hoy no he sido capaz de obtener una respuesta de ECC que explique esta ausencia. ¿Faltan cómics entonces? Pues lo cierto es que no. El tomo llamado Novia o Ladrona termina con el numero 44 de la cabecera americana Batman, mientras que el de La boda comienza con el Batman 45 de la numeración de grapas yanki.

Ese número 9 no existe. Es un hueco perdido en tu estantería. Asúmelo. Vive con ello. Hay un cómic de ECC que se llama Preludio a la boda. No sé si la intención era que ese contenido fuera el número 9. No tengo forma de saberlo, el caso es que no lo ha escrito Tom King, no tiene números de la cabecera USA Batman y, sobre todo, no lo han sacado en formato Batman Saga. Y sí, hay un cómic llamado Batman Saga vol 09. Pero no pertenece a esta colección de Tom King. Corresponde a los cómics anteriores a Rebirth, y de hecho su subtítulo es Renacido parte 3 (no confundir con Renacimiento parte 3, por favor, son dos cosas completamente distintas).

Los lectores de superhéroes estamos hechos de otra pasta. Podemos reponernos de retconeos, renumeraciones, cancelaciones, cancelaciones que son retconeos, eventos que son renumeraciones, crossovers que son eventos, e incluso de que nos falte un número en la colección de la estantería. Para acabar de completar la perfidia, en medio del salto entre el tomo 8 y el tomo 10, el logo de ECC cambia su aspecto en los lomos de los tomos Batman Saga, haciendo aún más visible y llamativo el espacio que queda entre un momento y el otro de la colección. Entre la normalidad… y la barbarie.

Porque una vez repuesto del golpe, seguimos comprando la colección Batman Saga. El Volumen número 11 ya no va Camino al altar, inauguramos un nuevo subtítulo llamado Héroes en Crisis. Al 11 le sigue el número 12, ambos parecen tener sentido. Pero la siguiente vez que aparece un tomo de Batman con el nombre de Tom King en la portada (el único elemento invariable de esta colección hasta ahora para diferenciarlo del Batman Saga al que pertenece, por ejemplo ese tomo número 9 que os he enseñado antes) no tiene un 13 en portada. Tiene un 14. ¡Pero esta vez sí que existe un Tomo 13 que además tiene el subtítulo Héroe en Crisis parte 3! Esta vez el tomo existe y aunque no debería, eso me tranquiliza. Solo que no incluye ningún cómic de Tom King en su interior.

Pero en su defensa, sí que incluye dos números de la cabecera america Batman, el número 64 y 65, aunque el escritor en este caso sea Josuha Williamson. Se trata de un crossover. No hay nada que temer. No me tendría que haber preocupado tanto…

Hasta que te das cuenta de que sí que te tendrías que haber preocupado. Porque el tomo 12 incluye los números USA 58, 59 y 60, pero este tomo 13 comienza con el número 64. ¡Un hueco! Faltan tres números de la colección. ¡Y previsiblemente escritos por Tom King! ¿Dónde están esos números? Los buscas, das vueltas, miras un Batman Saga tras otro de los últimos meses intentando localizarlos… hasta que rendido de nuevo, asumes que esos números no serán reeditados. De modo que decides seguir adelante, agarras el tomo 14 (Héroes en Crisis 4) y al abrirlo descubres que comienza… con Batman 61.

Los lectores de superhéroes estamos hechos de otra pasta. Podemos reponernos de retconeos, renumeraciones, cancelaciones, cancelaciones que son retconeos, eventos que son renumeraciones, crossovers que son eventos, e incluso de que nos falte un número en la colección de la estantería. Pero.

Todo lector tiene un límite.

Las normas de la Japan

Vivimos en un tiempo de modernidad líquida, dicen los pedantes, y yo personalmente he decidido que eso tiene que ver con el hecho de que los números ya no significan nada. En este mundillo nunca han querido decir mucho, pero si Marvel puede sacar un Amazing Fantasy 1000 un poco por la cara con una excusa peregrina, ¿por qué no va a poder un evento de cómic inventarse unos numeritos? 

Y en este *consulta sus notas* relativismo posmoderno de Occidente, para mantener *consulta de nuevo* el orden del deber ser de las cosas, a veces es necesario que las organizaciones se pongan firmes y señalen con decisión, quizá con esa denostada palabra, “autoridad”, las reglas de lo que sí y lo que no. Pero en esta sociedad aniñada, infantilizada, consentida y descarriada, esto puede causar revuelo, y así ha ocurrido en las normas de la Japan Weekend, que en otoño celebra ediciones en Madrid, Granada, Barcelona, Burgos, Valencia y Bilbao. Nada menos.

Así, la Japan nos recuerda que “No está permitida la venta de prints, ilustraciones o imágenes que supongan un calco de imágenes externas. Bien sea […]fotografías de terceras personas, incluyendo fotografías de idols, actores u otros famosos. Si los dibujos parecen calcados o comparten grandes similitudes con otros trabajos,(sic) la organización pedirá fotos y vídeos en los que se vea el proceso del dibujo desde 0.”

Por si no nos queda claro que esto excluye el trabajo de artistas del método Greg Land, profundiza en este ensañamiento contra ellos con la aclaración “En el vídeo deberán aparecer las manos del artista”. ¡Las manos! ¡Las dos encima de la mesa de dibujo, que yo las vea! Así no hay quien dibuje.

El punto 2.8 vuelve sobre la idea de los “calcos”, e indica “No se permite la venta de productos dibujados tal cual la fuente original. […] productos cuyo diseño sea igual o un redibujado tal cual el medio oficial, con el mismo estilo de dibujo y características propias del autor de este, salvo que se trate de una parodia.”. Con criterios como este nunca podría haberse publicado Angélica, de Editorial Drakul.

Escudos, casas de Hogwarts, estrellas satánicas, logos anarquistas,…

La cosa sigue con el tema del redibujado de fotografías y fotogramas de películas, un asunto que en ADLO! nos encanta. Muy preocupados, por lo que vemos, con el tema de las fotografías de los idols del Kpop, un fandom que como todo experto sabe, es casi tan sano como el de las katanas.

Pero si hay algo que me ha impresionado particularmente es la prohibición de vender camisetas estampadas “con letras”,o “vender material cuyo único proceso creativo haya sido la introducción de texto”. Como en su punto 2.7 se establece “No se podrán bordar imágenes extraídas de internet ni logos oficiales o imágenes de marca», imaginamos que bordar palabras les parecerá la actividad menos creativa del mundo.

No solo está ahí la idea de que “introducir texto”, con tipografías y todo, no tiene “un proceso creativo detrás” (lo cual explica algunas cosas sobre cómo se rotula el cómic en España, sino porque además deja fuera el mercado a uno de los mayores bienes inmateriales de la historia de lo otaku. Las camisetas con mensajes estúpidos. Y eso, se mire por donde se mire, es una pérdida.