Cuando el chiste no tiene gracia

Ya sabéis que en ADLO! hay un montón de chistes privados, cosas recurrentes, referencias a cosas con tantos años que casi nadie las recuerda… Lo sabéis porque solo los más capaces de aguantar semejante carga de lore pajero pueden leer ADLO!… o tebeos de superhéroes, ya puestos.

Sin embargo hay veces que la cosa no tiene gracia. Ocasiones en los que la repetición da más pesadumbre que sonrisas. Ya sabéis que por aquí se dice mucho lo de «todo esto ya ha pasado» y lo de «y volverá a pasar». Pero sinceramente.

Esto podría no pasar más.

Porque como asociación de DEFENSA!, esto no tiene ni puñetera gracia.

Y estaría genial saber qué ha pasado con la inmediatez de todos esos medios que sacan una nota a la más mínima filtración de algo en Twitter, pero que de esto no han dicho nada todavía…

It’s Kravening Time

A pesar de las espectaculares cifras de taquilla de Morbius, parece que nadie está dispuesto a frenar el envite del estudio del conglomerado nipón en su empeño por hacer nuevos spin-offs que nadie pidió de un Spider-Man que, de momento, no sabemos quién es. De este modo, el proyecto de Sony para Kraven el Cazador parece que sigue en marcha, y cada vez parece menos improbable que acabe sucediendo. Casi nada puede interponerse entre un estudio de cine y sus ganas de fracasar estrepitosamente en taquilla, y los propietarios de los derechos cinematográficos del universo de Spiderman no quieren cesar.

Hay muchas cosas que comentar en esta información. Lo más importante, nos da esperanza a los que seguimos, 8 años después, esperando noticias sobre Silver & Black. Un proyecto lleno de ilusión en el que podría ser el primer producto superheróico de Sony dirigido, escrito y/o protagonizado por una mujer. Si no se le adelanta Madame Web. O incluso Jackpot. Si Disney pudo hacer una película de la Viuda Negra incluso después de matar al personaje y acabar peleándose con la actriz protagonista, nada puede detener a Sony en su propósito de enemistarse con… yo qué sé, ¿Felicity Jones? Tampoco tiene una agenda tan apretada.

No quiero seguir hablando de Silver & Black, pero un día podemos hacer un podcast sobre mi obsesión con este asunto. El caso es que volvamos a hablar de Kraven el Cazador. Un proyecto sólido lleno de buenas ideas que va a enfrentar al ¿mayor? cazador del Universo Marvel con… Al parecer, al Forastero. 51 apariciones en tebeos de Marvel, nada menos. El doble que Riot, el malo de la primera de Veneno. Es un señor que estuvo casado con Silver Sable. Y después tuvo un romance con la Gata Negra. Que no es que yo quiera darle vueltas a lo de Silver & Black. Son cosas que pasan. Decisiones.

La verdad es que yo mismo estoy muy sorprendido de que el villano no sea… otro cazador. ¡Tras el cambio de statu quo de Spencer en los cómics, podría ser incluso un clon de Kraven! Si funcionó en Logan, puede funcionar aquí. De todos modos no descartemos, pues además de Christopher Abbott como Forastero también hay otro rumoreado casting como villano para Alessandro Nivola, con personaje aún sin confirmar. Podría ser otro cazador. O Azar, un villano relacionado con Forastero dado que ambos se dedican a las apuestas y los retos imposibles. ¿Podríamos estar hablando de que la próxima película de Sony (sí, la de los videojuegos) sea contra las apuestas y los juegos de azar?

El exitazo está cantado en tanto que se ha fichado a Ariana DeBose, recientemente ganadora de un Oscar por West Side Story. La verdad es que les podría haber salido peor la jugada, pensad que alguien en Warner decidió darle papeles en todas sus franquicias a Ezra Miller. El personaje protagonista recae sobre Aaron Taylor-Johnson, que ni siquiera es el mejor actor para el personaje que salió en la película Animales Nocturnos. Michael Shannon con bigote era mucho mejor Kraven. Y Armie Hammer hubiera podido dar un toque especial a un cazador de seres humanos. Pero nos tenemos que conformar con este señor que podrá volver a deleitarnos con el acento de Europa del Este falso que aprendió de participar en La Era de Ultrón.

La cosa de la peli ha saltado un poco a la palestra porque, a diferencia de Dakota Johnson con lo de Madame Web, el actor de Kraven ha hablado ya sobre el proyecto, lo que puede significar que se va a hacer. O no, que ahí está el tipo de la peli para HBO Max de Green Lantern, el pobre. El caso es que para Taylor-Johnson, Kraven es “An animal lover and a protector of the natural world”, confirmando que se la han dado con queso y le han hecho creer que va a hacer de Namor. O Puma. O Ka-zar. A saber. A Matt Smith también le hicieron creer que Morbius era una peli del MCU. Ya no me extraña nada.

Programada para enero del año que viene (sin contar los retrasos que puedan acontecer), Kraven el cazador parece una firme candidata para convertirse en el meme del año próximo. O del siguiente. Y como tal, desde ADLO! os iremos informando puntualmente de los clickbaits que vayan surgiendo al respecto.

Aplaude hasta que algo caiga

Llevamos una temporada intensa de descubrir que el cómic, por lo que sea, lo peta. Realmente estamos viviendo una Edad de Oro del Cómic, o algo que se le parece. De nuevo se vuelve a hablar de los temas que queremos y que nos interesan. Una vez terminada la normalización ha llegado por fin la legitimación. No vamos a hablar de los artículos sobre el “furor manga” porque de eso ya se encargó sark este mismo lunes y no le voy a robar la atención de la gente cuya comprensión lectora no parece funcionar de izquierda a derecha.

El Triunfo del cómic: una silla en la mesa de los mayores.

Pero incluso el cómic que no viene de Japón tiene su ración de legitimación reciente. Hace un mes hablábamos de la portada de El Cultural, hace dos semanas descubríamos que hay que hablar de los fanzines en pasado y esta misma semana hemos aprendido por un titular de El País (el resto del artículo es de pago) que en el cómic se puede hablar de drogas y de las tiranías. Es un concepto nuevo, este. Antes no se podía. Antes todo esto eran Mortadelos.

«Pero Pablo, en los Mortadelos también se habla de tiranía y cambio climático y…» No estropees el chiste.

Que a nadie se le escape que esto no es nuevo. Hace año y pico escribía en este mismo lugarQue un artículo falto de rigor, criterio y lleno de lagunas haya sido sonoramente compartido por tantísimo Crítico y Divulgador de Cómic dice mucho sobre el complejo de inferioridad en el que nos encontramos, sobre las ganas que tenemos de que la prensa de verdad le haga un poco de caso al medio para algo que no es hablar de pelis de Marvel.

Seguimos igual, claro, porque en el fondo hay mucha gente que solo quiere reconocimiento. Que los jóvenes hinquen la rodilla, que los que se metían con nosotros nos dejen explicarles nuestra sapiencia, que los medios que nos ningunearon nos ninguneen más solapadamente y, a ser posible, que reconozcan que aunque nosotros seamos unos rancios, hay rancios peores. Que antes todo el fandom era bueno, hasta que se llenó de Funkos.

Seguimos esperando que llegue la fatiga superheróica largamente esperada, y mientras tanto, como bien saben en El País, no se juega con las cosas del comer, por lo que aquí no se arquea la ceja ni se cuestionan los puntos de vista. Se comparte, se difunde, se coge sitio para las mesas redondas porque nunca se sabe cuándo te pueden llamar para dar una mesa redonda en la Feria del Libro de Madrid o colaborar en una exposición en el Espacio Telefónica. A veces, incluso haber dado un Gran Premio sin saber a quién votabas puede ser un empujón. Todo ayuda. Que después de la legitimación llega la financiación, y hay gente que ya ha cogido sitio. Por lo que pueda pasar.

Batman Saga: los tomos perdidos

Uno escucha cosas buenas, incluso cosas muy buenas, sobre el Batman de Tom King. Y aunque el bueno de Tom tenga más papeletas de lo habitual para ser un criminal de guerra que el estadounidense promedio, la gente se fía porque escribió una buena serie de Visión y un cómic bastante decente sobre Mr. Milagro. De modo que uno dice “venga, me lo voy a comprar”. Y fíjate que ECC, tu editorial de Batman con cosas de confianza, decide que va a sacar la colección en prestigiosos tomos de tapa dura bajo el título Batman Saga.

Aquí empiezan los primeros problemas, y es que hay varias numeraciones simultáneas del formato Batman Saga. Porque por ejemplo, el Batman de Grant Morrison también está editándose en ese formato. O el Batman de Scott Snyder de antes del reboot de Renacimiento. O el Detective Comics de James Tynion, también se edita en formato Batman Saga. Por todo esto, antes ECC tenía una “Guía de Lectura” del Batman de Tom King.

Sin embargo, este formato ha dado paso a otra cosa. Una “Guía de Lectura Batman Saga” (incluyo el enlace pero ECC ya ha cambiado un par de veces el contenido total de la página). Esta guía incluye todos los tomos de Batman Saga de todas las colecciones, ordenados cronológicamente en función de cómo deberías leerlos si te estás comprando todas las colecciones. Todo esto complica bastante la lectura, claro, si solo te estás comprando una de las colecciones como, por ejemplo, la de Batman de Tom King.

Además, los tomos Batman Saga tienen un subtítulo, pero no es un subtítulo constante a lo largo de la colección. Así, si estás comprando solo los tomos que contienen cómics de la cabecera americana Batman escritos por Tom King, el primero es Batman vol 01: Yo soy Gotham. Un tomo que en la contraportada añade “Renacimiento parte 1”. Ojo, porque hay dos tomos en la web de ECC que se llaman igual. Porque son el mismo, salvo que uno de los dos, la reedición de 2021, es más caro.

No hay que confundir este Renacimiento Parte 1 que es Batman 01 con el tomo All Star Batman Vol 01, que también tiene el subtítulo “Renacimiento parte 1” y que además se llama “Yo, mi peor enemigo”. Este tomo pertenece a la cabecera All Star guionizada por Scott Snyder, dibujada por John Romita y que también tiene dos cómics casi iguales en la web de ECC. El de Batman Saga y el de una colección Héroes y Villanos. Con precios distintos. 14 días median entre la publicación de uno y otro.

Y por último tenemos Batman: Detective Comics vol 01, también dentro de la colección Batman Saga, con un formato idéntico al de los otros dos y que también incluye el subtítulo Renacimiento parte 1.

¿Ya estáis confusos? Hasta aquí es fácil. Aunque todos son la “parte 1” de Renacimiento, se distinguen por el cambio de cabecera en el bloque amarillo de la parte superior de la portada. ¿Que quizá se podría haber establecido más diferencia visual? Bueno, el caso es quejarse. Ahora la cosa comienza a complicarse. Los primeros 6 tomos de la colección que solo tiene Batman en la portada (Yo soy Gotham, La noche de los hombres monstruo, Yo soy suicida, Yo soy Bane, Batman/Flash: La Chapa y La guerra de bromas y acertijos) continúan esa numeración de Renacimiento, pero el siguiente tomo, numerado como Batman vol 07 y llamado Las Reglas del compromiso abandona ese subtítulo. Ahora podemos ver que estamos en un nuevo ciclo: Camino al Altar parte 1.

Bueno, esto podría resultar un poco confuso, pero no demasiado. Al fin y al cabo en la portada sigue apareciendo el mismo logo de Batman, el nombre de Tom King figura en portada de forma visible y además el contenido se corresponde. Si el Vol 06 de la colección contiene del Batman 25 al 32 de la numeración americana, el Vol 07 incluye del 33 al 37 de esa misma cabecera USA. Y un Annual. Pero el caso es que puedes seguir comprando tus tomos pisando sobre seguro. Aunque hay que tener cuidado, porque los tomos Batman Detective Comics van a seguir la numeración de Renacimiento parte… así que puede llamar a error.

Pero no, tenemos claro que nuestra cabecera es Batman, y no Batman: Detective Comics. El subtítulo es lo de menos. No es importante. Sigamos adelante. El Camino al Altar continúa en el tomo Batman vol 08, Novia o Ladrona, y después viene el tomo 10, La boda.

Aquí es donde las cosas se complican de verdad. Lo creáis o no, no existe Batman vol. 09. Ni un cómic con el subtítulo Camino al Altar parte 3, puesto que el número 8 es el Camino al altar parte 2 y el 10 es el Camino al Altar parte 4. Nos falta un trozo del camino. A día de hoy no he sido capaz de obtener una respuesta de ECC que explique esta ausencia. ¿Faltan cómics entonces? Pues lo cierto es que no. El tomo llamado Novia o Ladrona termina con el numero 44 de la cabecera americana Batman, mientras que el de La boda comienza con el Batman 45 de la numeración de grapas yanki.

Ese número 9 no existe. Es un hueco perdido en tu estantería. Asúmelo. Vive con ello. Hay un cómic de ECC que se llama Preludio a la boda. No sé si la intención era que ese contenido fuera el número 9. No tengo forma de saberlo, el caso es que no lo ha escrito Tom King, no tiene números de la cabecera USA Batman y, sobre todo, no lo han sacado en formato Batman Saga. Y sí, hay un cómic llamado Batman Saga vol 09. Pero no pertenece a esta colección de Tom King. Corresponde a los cómics anteriores a Rebirth, y de hecho su subtítulo es Renacido parte 3 (no confundir con Renacimiento parte 3, por favor, son dos cosas completamente distintas).

Los lectores de superhéroes estamos hechos de otra pasta. Podemos reponernos de retconeos, renumeraciones, cancelaciones, cancelaciones que son retconeos, eventos que son renumeraciones, crossovers que son eventos, e incluso de que nos falte un número en la colección de la estantería. Para acabar de completar la perfidia, en medio del salto entre el tomo 8 y el tomo 10, el logo de ECC cambia su aspecto en los lomos de los tomos Batman Saga, haciendo aún más visible y llamativo el espacio que queda entre un momento y el otro de la colección. Entre la normalidad… y la barbarie.

Porque una vez repuesto del golpe, seguimos comprando la colección Batman Saga. El Volumen número 11 ya no va Camino al altar, inauguramos un nuevo subtítulo llamado Héroes en Crisis. Al 11 le sigue el número 12, ambos parecen tener sentido. Pero la siguiente vez que aparece un tomo de Batman con el nombre de Tom King en la portada (el único elemento invariable de esta colección hasta ahora para diferenciarlo del Batman Saga al que pertenece, por ejemplo ese tomo número 9 que os he enseñado antes) no tiene un 13 en portada. Tiene un 14. ¡Pero esta vez sí que existe un Tomo 13 que además tiene el subtítulo Héroe en Crisis parte 3! Esta vez el tomo existe y aunque no debería, eso me tranquiliza. Solo que no incluye ningún cómic de Tom King en su interior.

Pero en su defensa, sí que incluye dos números de la cabecera america Batman, el número 64 y 65, aunque el escritor en este caso sea Josuha Williamson. Se trata de un crossover. No hay nada que temer. No me tendría que haber preocupado tanto…

Hasta que te das cuenta de que sí que te tendrías que haber preocupado. Porque el tomo 12 incluye los números USA 58, 59 y 60, pero este tomo 13 comienza con el número 64. ¡Un hueco! Faltan tres números de la colección. ¡Y previsiblemente escritos por Tom King! ¿Dónde están esos números? Los buscas, das vueltas, miras un Batman Saga tras otro de los últimos meses intentando localizarlos… hasta que rendido de nuevo, asumes que esos números no serán reeditados. De modo que decides seguir adelante, agarras el tomo 14 (Héroes en Crisis 4) y al abrirlo descubres que comienza… con Batman 61.

Los lectores de superhéroes estamos hechos de otra pasta. Podemos reponernos de retconeos, renumeraciones, cancelaciones, cancelaciones que son retconeos, eventos que son renumeraciones, crossovers que son eventos, e incluso de que nos falte un número en la colección de la estantería. Pero.

Todo lector tiene un límite.

Las normas de la Japan

Vivimos en un tiempo de modernidad líquida, dicen los pedantes, y yo personalmente he decidido que eso tiene que ver con el hecho de que los números ya no significan nada. En este mundillo nunca han querido decir mucho, pero si Marvel puede sacar un Amazing Fantasy 1000 un poco por la cara con una excusa peregrina, ¿por qué no va a poder un evento de cómic inventarse unos numeritos? 

Y en este *consulta sus notas* relativismo posmoderno de Occidente, para mantener *consulta de nuevo* el orden del deber ser de las cosas, a veces es necesario que las organizaciones se pongan firmes y señalen con decisión, quizá con esa denostada palabra, “autoridad”, las reglas de lo que sí y lo que no. Pero en esta sociedad aniñada, infantilizada, consentida y descarriada, esto puede causar revuelo, y así ha ocurrido en las normas de la Japan Weekend, que en otoño celebra ediciones en Madrid, Granada, Barcelona, Burgos, Valencia y Bilbao. Nada menos.

Así, la Japan nos recuerda que “No está permitida la venta de prints, ilustraciones o imágenes que supongan un calco de imágenes externas. Bien sea […]fotografías de terceras personas, incluyendo fotografías de idols, actores u otros famosos. Si los dibujos parecen calcados o comparten grandes similitudes con otros trabajos,(sic) la organización pedirá fotos y vídeos en los que se vea el proceso del dibujo desde 0.”

Por si no nos queda claro que esto excluye el trabajo de artistas del método Greg Land, profundiza en este ensañamiento contra ellos con la aclaración “En el vídeo deberán aparecer las manos del artista”. ¡Las manos! ¡Las dos encima de la mesa de dibujo, que yo las vea! Así no hay quien dibuje.

El punto 2.8 vuelve sobre la idea de los “calcos”, e indica “No se permite la venta de productos dibujados tal cual la fuente original. […] productos cuyo diseño sea igual o un redibujado tal cual el medio oficial, con el mismo estilo de dibujo y características propias del autor de este, salvo que se trate de una parodia.”. Con criterios como este nunca podría haberse publicado Angélica, de Editorial Drakul.

Escudos, casas de Hogwarts, estrellas satánicas, logos anarquistas,…

La cosa sigue con el tema del redibujado de fotografías y fotogramas de películas, un asunto que en ADLO! nos encanta. Muy preocupados, por lo que vemos, con el tema de las fotografías de los idols del Kpop, un fandom que como todo experto sabe, es casi tan sano como el de las katanas.

Pero si hay algo que me ha impresionado particularmente es la prohibición de vender camisetas estampadas “con letras”,o “vender material cuyo único proceso creativo haya sido la introducción de texto”. Como en su punto 2.7 se establece “No se podrán bordar imágenes extraídas de internet ni logos oficiales o imágenes de marca», imaginamos que bordar palabras les parecerá la actividad menos creativa del mundo.

No solo está ahí la idea de que “introducir texto”, con tipografías y todo, no tiene “un proceso creativo detrás” (lo cual explica algunas cosas sobre cómo se rotula el cómic en España, sino porque además deja fuera el mercado a uno de los mayores bienes inmateriales de la historia de lo otaku. Las camisetas con mensajes estúpidos. Y eso, se mire por donde se mire, es una pérdida. 

El sitio donde nadie quiere estar

Todas las productoras de grandes franquicias tienen sus cosas con los actores. Universal tiene a Vin Diesel en sus Fast & Furious peleándose con actores y directores. Disney tiene a Letitia Wright en Black Panther y a Chris Pratt en varias cosas. Pero lo de Warner es diferente. Porque cuando llega el momento la pregunta es, ¿qué persona vinculada con Warner no tiene un problema de reputación?

Por supuesto, no hablamos solo de JKR, la famosa activista anti-LGTB antes conocida por haber escrito unos libros que a la gente le gustan demasiado,pero de la misma franquicia mágica que representa su obra ya hemos tenido dos casos. El primero, por supuesto, Johnny Depp, al que la gente asocia más en los últimos tiempos a su puntual papel como Grindelwald que por su protagónica participación en la saga Piratas del Caribe, propiedad de la competencia. Pero ahora la cosa se ha extendido a Ezra Miller en lo que parece una cruzada el actor por agredir una por una a todas las personas que pisan el archipiélago de Hawai. Estos problemas parece que han influido no solo en su futura participación en las secuelas de ese veneno para la taquilla que es el Wizarding World, sino a ese otro veneno para la taquilla que es el DCEU, donde interpreta a Flash.

POV: llevas un collar de flores y te cruzas con Ezra Miller.

Por supuesto, Miller no es el único actor con problemas de relaciones públicas en el universo DC. Su compañera de reparto Gal Gadot lleva años siendo constantemente asociada con los actos criminales del estado sionista, mucho más que otras actrices como, por ejemplo, Scarlett Johansson (¿por qué, casualmente, son actrices las que suelen generar polémica por sus filiaciones políticas con Israel? Seguro que no tiene nada que ver con nada).

Si Warner decidió, en algún momento, tomar partido en el asunto del divorcio y acusaciones de abuso de Depp retirándole de la franquicia de Animales Fantásticos y potenciando el papel de su exmujer, Amber Heard, en el DCEU como coprotagonista de Aquaman, ahora parece que la cosa se está revolviendo a medida que una fuerte campaña contra la actriz se ha activado durante su último juicio contra el actor fetiche de Tim Burton. Los fuertes intereses por parte de cierto sector de internet de blanquear las circunstancias de Johnny Depp tienen mucho donde cortar y los tiros van por donde cabe suponer, que es aprovechar para poner en tela de juicio a toda mujer con visibilidad que se haya declarado víctima de abusos o de violencia de género. Esta campaña ha incluido acusaciones de haber destruido el matrimonio de Jason Momoa (en enero de este año) y mucho más, y se ha cebado con cientos de vídeos y contenido viral contra ella, algo que ha llegado incluso hasta las redes sociales de habla hispana.

No busquen, que lo borraron bien rápido.

Un inciso. ¿Es Comic Con Spain un evento? De momento más bien parece un medio de cosas frikis semiprofesional, de esos que tantísimo se diferencian del periodismo profesional sobre tebeos español del que no vamos a hablar. Aunque su página de Facebook dicen que son un evento. No confundir con la Madrid Héroes Comic Con. O sí. No se puede saber.

La cuestión con todo esto es que parece que Warner ha decidido recortar drásticamente la participación de Heard en futuros proyectos. Y con Ezra Miller también. Y recordemos que Ben Affleck no está muy por la labor y que a Ray Fisher le han despedido por su mal comportamiento (denunciando el racismo interno en la compañía). Llegados a este punto es complicado saber si quien tiene mala suerte es Warner o son los actores que participan en sus películas. Y si no que le pregunten a Jared Leto. No, no lo digo por las sospechas de sus actitudes abusivas con menores. Lo digo por haber salido en Morbius.

¿Ha ganado El Español un prestigio profesional que antes se le negaba?

Un mes. Un mes sin hablar de periodismo español en ADLO! Ni en Twitter. Ni en Mastodon. Sinceramente, creo que lo he hecho muy bien. Ni siquiera he hablado de lo del podcast ese. La verdad es que ha estado muy bien. Estoy orgulloso de mí mismo. Viva yo.

J*der. 

J*der, j*der, j*der…

¿Pero no tienen los de El Español una sección especializada en cómic? Ah. Voy a hacer como que no. En fin. Que no, que no me lo he comprado para ver de qué va la cosa por dentro porque igual me da un patatús. Sobre la portada queda todo dicho en un tuit de David Lafuente. El caso es que Irrumpe el cómic, nos informan los amigos de El Español en esta nota sobre El Cultural. Una nota que está marcada con los temas “Arte”, “Cine”, “Literatura”, “Música” y “Teatro”. Pero no como nota sobre cómic.

Ya, ya sé, me diréis que el cómic está englobado dentro de la literatura. Pero sé que no. ¿Sabéis por qué? Porque Paco Roca (el hombre que inventó la novela gráfica) y Santiago García escriben en El Cultural esta pieza marcada con las notas “Cómic” y “Novela gráfica”. Las dos. ¿Por qué no? Al fin y al cabo, Santiago García hace superhéroes, pero que se note que esto es una cosa seria. Una cosa es prestarles dominio a estos muchachos con sus equismenes y sus supermanes y otra que les vayamos a tener en cuenta para «lo cultural».

Pero si queréis rizar más el rizo, podéis abrir esta tercera pieza de El Cultural sobre Los libros más vendidos en 2022. Y podemos ver que en Ficción y No Ficción no tenemos Cómic, ni tampoco Novela Gráfica. Sin embargo, si bajamos a Infantil y Juvenil podemos ver el prestigio cultural que antes se le negaba al cómic, a ojos de El Español y sus medios asociados.

J*der

Bajo los Caballeros Lunas está la playa

Hoy ha terminado Caballero Luna, la quinta serie de imagen real del MCU, y el sexto serial Marvel de Disney +. Hemos podido ver, a lo largo del último año, mucho de lo que tiene que ofrecer la Casa de las Ideas en este terreno, y a pesar de mis reticencias originales, debo reconocer que estoy decepcionado. El próximo post incluye spoilers de estas series.

¡Que luego dicen que no aviso!

Cualquiera que tras las últimas películas se hubiera hecho a la idea de que Marvel ha aprendido que matar a sus villanos al final de cada producto es un desperdicio de valiosas licencias puede ya desengañarse. Las últimas dos series del MCU terminan con un plano en el que un personaje dispara al villano principal de la función. Y si bien no acabo de creerme que hayan liquidado a Wilson Fisk, parece bastante evidente que nos mantenemos en el rail de desperdiciar personajes que podrían regresar, para mantenerlos en cambio en villanos que ya murieron en anteriores películas de Sony.

Sin embargo esta falta de miras podría ocultarse si la serie no hubiera dejado correr un par de horas de nada en absoluto por el camino. Y es que cada vez más se evidencia que las series del MCU, aunque sean cortas, siguen siendo una bolsa de patatas con demasiado aire. Cada vez con una nueva excusa, más o menos convincente en función del empeño que le pongas. Loki es porque es una serie de mucho hablar, Ojo de Halcón porque es una historia costumbrista y Moon Knight porque es un personaje nuevo y hay que dejar que el público se aburra con él antes de hacer algo interesante, supongo. El indiscutible atractivo de Oscar Isaac ha servido un poco para cubrir el tedio de cuatro capítulos que se podrían resumir en uno y medio y una estructura tan rutinaria y aburrida que casi cuesta creer que hayan llegado a ella con la de posibilidades más interesantes que había.

Añadamos una edición que pugna sin demasiado éxito por tapar unas carencias de medios bastante desconcertantes en productos de este presupuesto, y tenemos la clave de por qué la CW ha mantenido viva una franquicia durante tantos años. El apego a un formato, la telenovela, tan familiar y semejante al cómic. Y es que si Marvel ha mirado a sus películas y ha decidido que podía multiplicar su metraje sin esfuerzo, la CW incorporó las licencias a tramas que nunca concluyen, una monstruosa extensión de capítulos y una perpetua celebración de su condición de entretenimiento barato. Por eso, la cancelación de los últimos proyectos de la CW recuerdan un poco a ese momento, trágico, en el que la desenfadada malicie de Los 4 Fantásticos, Daredevil, Superman Returns o Ghost Rider fue sustituida por la solidez, tan poco jugosa, del Batman de Nolan y el Iron Man de Marvel Studios.

Echo de menos Doom Patrol.

Algo se pierde cuando los productos basados en superhéroes se empeñan en ser buenos y se olvidan de que ante todo deben ser… divertidos.

Algo pasa en Barcelona

El post de hoy se iba a llamar “Sé lo que firmasteis en el último comunicado”, pero luego pensé que realmente no merecía la pena ahondar en lo que ya sabíamos: que para muchas personas en las industrias culturales las causas , las reivindicaciones y la justicia son solo pedestales en los que subirte para ganar unos pocos seguidores antes de malvender tu credibilidad a una editorial, un evento o unos gastos pagados. Lo del Salón Barcelona es tan flagrante que casi está distrayendo la atención del último exceso de chistes racistas que Ibañez ha publicado, no solo con total impunidad, sino sin que ni una sola de las personas que pedían su nominación a los premios Princesa de Asturias se dé por aludido. Total, si puedes pedir el premio para un autor que si ha destacado en los últimos años es por las crecientes informaciones sobre las infames prácticas laborales de terceros que sostienen sus ingresos…

Como veis, la cosa venía cargadita hoy, llena de cosas que comentar, gente de la que hablar, y ni siquiera he vuelto a mencionar lo del periodismo español, porque para qué. No obstante, en medio de toda esta trifulca, de este cúmulo de estímulos, algo ha llamado mi atención. Y no ha sido solo porque esta última semana me haya dedicado a la vida contemplativa desde una red social que no es propiedad de Elon Musk, sino porque, para variar, recientemente me ha vuelto a apetecer leer tebeos.

Ya sabéis, igual podemos hablar de tebeos, y no de las cosas que pasan alrededor de ellos. Volver a abrir unas páginas y ver qué ocurre en ellos, sumergirnos en sus historias, navegar entre las páginas, preguntarnos y preguntar por lo que en ellas mora y no por la maquinaria inhumana que opera tras las viñetas, que imprime los dibujos, que distribuye las aventuras que nos hacen soñar despiertos. De modo que esta vez no vamos a hablar de tejemanejes editoriales, ni de macroeventos que no llegarían ni a un One Shot en manos de alguien competente. No, vamos a hablar de qué está ocurriendo ahora mismo en el Universo Marvel. Y esto nos lleva de nuevo a Barcelona, porque al parecen ha llegado hasta oídos de Jason Aaron, guionista de la nueva cabecera del Castigador…

…lo que está pasando con Vox por aquí.

El Maestro

Mira, es verdad que puede que los ingleses no sepan cocinar. Ni comer. Ni gobernarse o elegir representantes que no sean la máxima expresión del asco. Puede que no sepan beber tres cervezas sin dar el espectáculo y que sean incapaces de controlar sus esfínteres en el mismo momento en el que alguien golpea con el pie una forma geométrica más o menos esférica. Es cierto que hay muchas cosas que los ingleses no saben hacer, como mantener limpia una casa, por ejemplo. Pero hay una cosa en la que los ingleses son condenadamente buenos: escribir cómics.

Por eso mismo, cuando la BBC anuncia para su programa Maestro un curso de escritura, de entre todas las personas vivas que se dedican a eso de juntar palabras, la persona escogida es un autor de cómics. Que también hace libros, claro. Ahora como actividad principal. Por supuesto, hablamos de Alan Moore.

No me he apuntado al curso de la BBC, pero sí he seguido con muchísimo interés toda la promoción al respecto, porque una vez más me encuentro con una cosa sensacional. Un fenómeno sorprendente que nunca me deja de fascinar. Resulta que si coges a Alan Moore y le dejas hablar, y dejas que la selección de lo que dice la haga alguien ajeno al mundo del cómic, dice cosas como…

«El cómic es uno de los medios más sublimes del mundo».

¿¡Pero este señor no odiaba los cómics!? Algo malo tendrá que decir, que llame subnormal a alguien, que diga alguna salvajada como que Spider-Man es facha o que Batman se come los coños.

No pretenderéis hacerme creer que eso de que Alan Moore odia los cómics es un invento de la prensa y de esa editorial que se ha dedicado a expoliar su obra, ¿no?