Everything Everywhere All at Once: The Ezra Miller Story

A veces es difícil separar las noticias verdaderas de las cosas más o menos verdaderas pero no muy noticias. El periodismo es así, puro cebo. Viene todo esto porque no estamos dejando de leer historias de Ezra Miller últimamente y está la cosa un poco extraña.

Es decir: ¿Cómo es posible que tenga a la vez broncas en Estados Unidos, Alemania e Islandia? No solo eso, ¿cómo pueden suceder las noticias de Estados Unidos a la vez en Vermont, Massachusetts, Hawái? Por supuesto hay una respuesta sencilla: Es el hombre más veloz del mundo.

La otra, por supuesto, es que los periodistas periodistean. Total, si lo mismo te montan un artículo sobre lo poco que venden los libros -que es verdad- sin entender o contextualizar las cifras o de dónde vienen, hablar con los que allí estuvieron o, en fin, la fuente del mismo… Pues es normal que en cuanto haya un ´término que consigue visitas lo metan siempre que pueden.

Así consigues convertir ‘Ezra Miller‘ en un término SEO para que entren visitas porque, total, no es como si hubiera gente real detrás de la cosa esta o como si hubiera temas extraños.

Lo primero que tenía intención era de hacer un repaso a los sucesos documentados y la cronología de los mismos. Por suerte tenemos un artículo de The Cut que se ha molestado en hacer un repaso a todo esto, y a un usuario de Reddit que se ha hecho la línea temporal de los sucesos y sus localizaciones. Lamentablemente no han hecho un análisis de algunas de las cosas que hay alrededor. Pero os lo hago yo, luego meto un párrafo así como de mucha reflexión y termino con un chiste. Y, pumba, el 4 de julio más hecho que con Will Smith.

El principal problema de todo esto no es que Ezra Miller pueda o no ser una persona violenta. Hay vídeos que le muestran siendo violenta. Y sospecho que un tanto beoda. Pero tiene todo muchas cosas a su alrededor.

Por ejemplo, el hecho de que sea una persona queer declarada dentro del reparto de la cosa esa de Snyder. Es cierto que por lo menos es blanco, porque Ray Fisher se quedó sin película – e incluso sin salir en la película de The Flash– por mucho menos.

Pero es que los temas que se han dicho y usado en las distintas broncas de Miller incluyen temas de identidad sexual y padres diciendo cosas como que su prole ‘no es trans‘. Discusiones sobre sectas en torno a famosos jolibudienses que han interpretado a superhéroes -que ya es raro que podamos poner más de un caso aquí- en las que su papel como famosos es lo que ha servido de gancho. Discusiones sobre gente queer siendo identificada poco menos que como pedófilos metiendo por medio las cosas trans, una sorpresa, incluyendo la historia de alguien que pide una orden de alejamiento por algo de hace tres meses. Un padre que denuncia que ha secuestrado a su mujer e hijos, y luego la mujer sale a decir que el exmarido era un maltratador y le ayudó a huir. El hecho de que digan que ‘consume maría’ que a estas alturas no sabes si quieren pintarle como alguien de los años setenta o como el nuevo Charles Manson. Igual que la señora que se supone que se le acerca a decirle cosas porque es famoso y él responde con violencia. ¿Será que es mejor no acercarse a los famosos? Y, por supuesto, todo lo transversal como el que algunas de sus teóricas víctimas no sean de raza blanca ni, desde luego, ricas.

Por supuesto hacer chistes sobre que Ezra Miller aparece en sitios y ataca a gente, o la rapta, o lo que sea -Recordemos que un medio llegó a dar como noticia que en su casa había armas. Como si no se acordara de improviso de que son un medio estadounidense.- se hace porque da visitas. Y de ahí que en estas últimas semanas hayamos visto noticias de continuación de algunas de las antiguas, sin mencionar que son antiguas.

Pero, claro, muchas de las ‘fuentes’ de esas noticias no dan ni las fuentes de las noticias. A veces porque se hacen eco días más tarde.

Como esa ‘imagen oficial’ de Namor que de momento no hay ninguna fuente oficial que haya confirmado. No significa esto que no pasara, significa que aún no es oficial. Decir que es oficial es mal periodismo, incluso aunque al final lo acabe siendo. Necesitas tener los ‘recibos’ que demuestren de dónde lo has sacado.

Que es una cosa que debería ser básica del periodismo, incluso aunque parezca que el ‘periodismo‘ sobre cómic consista en usar lomos de tomos gordos como decoración de fondo.

O te puedes acabar encontrando con noticias sobre la portada de The Flash -Hecha, por cierto, por el propio director de la teórica película. Sí, también dibuja. Estas cosas pasan.- que estaba protagonizada por Ezra Miller desnude…

que luego reproduce incluso un medio de los más leídos de España: El Marca

E incluso cuando lo la retiran parece que su contenido es peligroso…

Cuando en realidad es poco menos que un chiste.

Pero que debería ayudarnos a recordar que estas cosas con periodistas por medio no siempre son lo que parecen.

Porque, además, por quién le vas a sustituir. ¿Por Chris Pratt?

Tuiteos de aquel junio de la ola de calor

Aplaude hasta que algo caiga

Llevamos una temporada intensa de descubrir que el cómic, por lo que sea, lo peta. Realmente estamos viviendo una Edad de Oro del Cómic, o algo que se le parece. De nuevo se vuelve a hablar de los temas que queremos y que nos interesan. Una vez terminada la normalización ha llegado por fin la legitimación. No vamos a hablar de los artículos sobre el “furor manga” porque de eso ya se encargó sark este mismo lunes y no le voy a robar la atención de la gente cuya comprensión lectora no parece funcionar de izquierda a derecha.

El Triunfo del cómic: una silla en la mesa de los mayores.

Pero incluso el cómic que no viene de Japón tiene su ración de legitimación reciente. Hace un mes hablábamos de la portada de El Cultural, hace dos semanas descubríamos que hay que hablar de los fanzines en pasado y esta misma semana hemos aprendido por un titular de El País (el resto del artículo es de pago) que en el cómic se puede hablar de drogas y de las tiranías. Es un concepto nuevo, este. Antes no se podía. Antes todo esto eran Mortadelos.

«Pero Pablo, en los Mortadelos también se habla de tiranía y cambio climático y…» No estropees el chiste.

Que a nadie se le escape que esto no es nuevo. Hace año y pico escribía en este mismo lugarQue un artículo falto de rigor, criterio y lleno de lagunas haya sido sonoramente compartido por tantísimo Crítico y Divulgador de Cómic dice mucho sobre el complejo de inferioridad en el que nos encontramos, sobre las ganas que tenemos de que la prensa de verdad le haga un poco de caso al medio para algo que no es hablar de pelis de Marvel.

Seguimos igual, claro, porque en el fondo hay mucha gente que solo quiere reconocimiento. Que los jóvenes hinquen la rodilla, que los que se metían con nosotros nos dejen explicarles nuestra sapiencia, que los medios que nos ningunearon nos ninguneen más solapadamente y, a ser posible, que reconozcan que aunque nosotros seamos unos rancios, hay rancios peores. Que antes todo el fandom era bueno, hasta que se llenó de Funkos.

Seguimos esperando que llegue la fatiga superheróica largamente esperada, y mientras tanto, como bien saben en El País, no se juega con las cosas del comer, por lo que aquí no se arquea la ceja ni se cuestionan los puntos de vista. Se comparte, se difunde, se coge sitio para las mesas redondas porque nunca se sabe cuándo te pueden llamar para dar una mesa redonda en la Feria del Libro de Madrid o colaborar en una exposición en el Espacio Telefónica. A veces, incluso haber dado un Gran Premio sin saber a quién votabas puede ser un empujón. Todo ayuda. Que después de la legitimación llega la financiación, y hay gente que ya ha cogido sitio. Por lo que pueda pasar.

¿Ha ganado El Español un prestigio profesional que antes se le negaba?

Un mes. Un mes sin hablar de periodismo español en ADLO! Ni en Twitter. Ni en Mastodon. Sinceramente, creo que lo he hecho muy bien. Ni siquiera he hablado de lo del podcast ese. La verdad es que ha estado muy bien. Estoy orgulloso de mí mismo. Viva yo.

J*der. 

J*der, j*der, j*der…

¿Pero no tienen los de El Español una sección especializada en cómic? Ah. Voy a hacer como que no. En fin. Que no, que no me lo he comprado para ver de qué va la cosa por dentro porque igual me da un patatús. Sobre la portada queda todo dicho en un tuit de David Lafuente. El caso es que Irrumpe el cómic, nos informan los amigos de El Español en esta nota sobre El Cultural. Una nota que está marcada con los temas “Arte”, “Cine”, “Literatura”, “Música” y “Teatro”. Pero no como nota sobre cómic.

Ya, ya sé, me diréis que el cómic está englobado dentro de la literatura. Pero sé que no. ¿Sabéis por qué? Porque Paco Roca (el hombre que inventó la novela gráfica) y Santiago García escriben en El Cultural esta pieza marcada con las notas “Cómic” y “Novela gráfica”. Las dos. ¿Por qué no? Al fin y al cabo, Santiago García hace superhéroes, pero que se note que esto es una cosa seria. Una cosa es prestarles dominio a estos muchachos con sus equismenes y sus supermanes y otra que les vayamos a tener en cuenta para «lo cultural».

Pero si queréis rizar más el rizo, podéis abrir esta tercera pieza de El Cultural sobre Los libros más vendidos en 2022. Y podemos ver que en Ficción y No Ficción no tenemos Cómic, ni tampoco Novela Gráfica. Sin embargo, si bajamos a Infantil y Juvenil podemos ver el prestigio cultural que antes se le negaba al cómic, a ojos de El Español y sus medios asociados.

J*der

Más periodismo

Lejos de mi intención meterme en el campo de otros (mi intención en semana vacacional suele ser otra), pero aunque aplaudiendo la labor de Pablo para encaminar al personal que redacta las noticias relacionados con nuestro Noveno Arte por la vereda adecuada (y cuando esto se consiga, en una segunda etapa se les educará convenientemente en la loa a ROB!), es mi deber señalar que en tan ardua tarea debe englobarse también a otros trabajadores, pues de no ser así ésta corre riesgo de quedar incompleta. Porque uno puede encontrarse una noticia correcta y con un nivel adecuado de profundidad en estos tiempos que corren, y que sea algún otro detalle el que te saque de situación.

Como la selección de imágenes y sus correspondientes pies de foto, por ejemplo.

Periodismo libre y replicante

Es cierto que, en alguna ocasión puntual, se ha acusado a ADLO! de dar mucha caña a los periodistas que hablan de cómic. Una acusación injusta porque, de entrada, en ADLO! siempre les llamaos ‘periodistas’. Que no se diga que no sabemos con quién nos la jugamos.

Al fin y al cabo si Mónica Zas, que sigue con su famoso artículo de los errores sin corregir cinco años más tarde, se puede poner digna hablando de periodismo cultural, así, sin comillas, no vemos qué problema puede haber en considerarlos parte no ya del problema sino, directamente, de la causa del problema.

Sí, sí, el precariado -tanto de producción como en este caso de difusión- es culpa de los jefes. Tanto por hacer trabajar en condiciones inhumanas, como por mantener a inútiles en el cargo porque cobran cacahuetes. Pero está claro que la mayoría de personas, enfrentadas con haber hecho un trabajo cuya definición técnica creemos poder llamar de mierda, ni se ponen chulos con la defensa del cuarto poder ni se niegan a rectificar.

Lamentablemente los voceros replicantes son de otra pasta, y es justo decir que no lo hacen a cambio de media docena de canapés. Porque ya ni canapés necesitan, de ocupados como están dejándole el orto al patrón de turno tan limpio como un bebedero de patos. No sabemos si por cálculo, por amiguismo o un poco de todo, como demuestra que a Laura Fernández aún la dejen publicar columnas como si no hubiera dicho que las series de superhéroes desaparecían de la televisión. Bien es cierto que aún no se había inventado una quema de libros o había defendido a acusados de acoso sexual. Pero es que los periodistas de raza son así.

Tú tienes a un periodista y no tiene más que buscar su huequito, su poltrona en organizaciones, su carnet de activista amable que incluso es capaz de soltar que se batalla mucho en torno al cómic y se disfruta menos porque una vez caliente que se ría la gente, que aquí no hay que ser activista, hay que venderlo para luego poder acusar de gentrificar a los demás, como si no estuvieran ellos gentrificando al activismo al vender como pose lo que luego no llevan a la práctica cada vez que hay alguien con poder haciendo cosas malas, sea no incluir a mujeres en sus revistas o darle premios a gente que ni lo merece ni lo vale. Pero, eh, a ver si te vas a quedar sin el contacto, el cargo, el que te llamen de las universidades.

Así que el periodismo en ADLO! en realidad está hasta poco maltratados. Es decir, mucho menos que los que se supone que lo estudiaron o practicaron.

Y es que cuando hacemos los comentarios suele ser por algo.

Por ejemplo, porque EFE ha publicado.

Y a partir de ahí…

Supongo que es bueno que se hable de cómics en la prensa, aunque haya tenido que llegar un medio, sacar pasta y conseguir que se hable con la forma en la que se informa ahora de las cosas…

Periodismo en piloto automático.

(Espero -eso sí- que, por lo menos, les dieran canapeses esta vez)

En este mundillo somos todos hermanos

Una cosa muy bonita del mundo del cómic es que todo se perdona. Los aficionados somos todos una gran familia y pase lo que pase al final vamos a estar juntos y vamos a estar unidos. Por ejemplo, puede que Angel Luís Sucasas amenazase a una periodista e insinuase que activamente veta a mujeres críticas con el machismo. Pero le dejamos seguir escribiendo sobre tebeos en El País. Porque aquí todo se perdona, y la amenaza a la libertad de prensa solo pasa cuando alguien de Podemos dice cosas. O si se le dice a los de eldiario que corrijan un artículo. Es más, ¿por qué va a escribir Sucasas un solo artículo cuando aquí no se tira nada y puede sacarse dos?

Claro que esto es una práctica habitual en El País cuando se habla de tebeos. Los artículos se sacan de dos en dos. Por eso Eneko Ruiz puede destacar que hay “Una española en el Universo Marvel” en 2015, cuando se anunció que Natacha Bustos iba a comenzar a dibujar su estupenda Moon Girl y el Dinosaurio Diabólico, y luego un año después lo podía repetir Victor Parkas a raíz de la edición en España del mismo título. Mismo contenido, doble de clics. No nos podemos quejar (salvo si tienes una tienda y te vinieron en 2015 personas preguntando por el cómic de Marvel de Natacha, que no te llegaría hasta un año después).

Pero como decía, estamos en familia y al final lo perdonamos todo. Por ejemplo, yo ahora espero que la Sectorial del Cómic me perdone. Es cierto que igual no han estado presentes en muchas de las polémicas del sector desde su fundación, pero también es de rigor que han conseguido un hilo de tuits de la Biblioteca Nacional de España que quizá de aquí a 10 años se materialice en algo (las cosas de palacio van despacio) y también un Proyecto No de Ley del PSOE para impulsar y dignificar el medio. De aquí a que estemos como en Francia no debe quedar tanto.  Y yo quejándome.

En grapas de Panini eso son casi 50 grapas.

No solo eso, sino que en la Sectorial también han dado un asiento a Pedro Kat como representante de la AEPV. Y Pedro es como si fuera de ADLO!, solo que prefiere colaborar en la prensa seria. Y cuando hablamos de la prensa seria nos referimos a la que hace una lista de Las Mejores 25 Frases del DCEU e incluye varias de una película que no se ha estrenado. Y algunas de las frases están incluídas para decir de ellas cosas como “Es en esta frase cuando quedó patente que Zack Snyder no entiende a Superman”, lo que nos hace plantearnos la definición de “mejor” que mantienen los redactores de Sala de Peligro. Cosas de la prensa de verdad. No preguntes.

Pero estábamos hablando de perdonar. Y es que como decía, aquí somos todos una gran familia. Por eso no pasa nada si se firma un comunicado contra el fascismo y un par de semanas después se está defendiendo a Juanjo Guarnido, que “levantó la polémica” alabando en redes sociales la labor divulgativa del famoso youtuber de no-de-derechas-solo-políticamente-incorrecto de turno. Aquí se perdona todo. Y se blanquea. No pasa nada, en ADLO! también hay gente que no es ni de izquierdas ni de lo otro. Como decía, somos una gran familia.


Y las familias tienen desencuentros, problemas, discusiones. Pero siempre pueden reunirse a la mesa, preferiblemente en Navidad pero también puede ser durante el caluroso estío, a declarar públicamente su empeño en propiciar un diálogo de franca distensión que les permita hallar un marco previo que garantice unas premisas mínimas que contribuyan a crear los resortes que impulsen un punto de partida sólido y capaz, de Este a Oeste y de Sur a Norte, donde establecer las bases de un tratado de amistad que contribuya a poner los cimientos de una plataforma donde edificar las nuevas bases de los futuros premios y tender puentes de comunicación.

Haría una porra de «colectivos», pero esta semana ya hemos tenido bingo.

Entre comunicado y comunicado, junio ya ha pasado

Una selección no exhaustiva (ejque eran muchos) de los tuits de ese junio que vivimos peligrosamente

La sartén dice que el cazo no arriesga

Tras una larga ausencia producida por los acontecimientos socio-sanitarios del último año derivado de la crisis del coronavirus, después de varios retrasos y una impaciente espera para los aficionados, entre los que este humilde redactor siente el derecho de contarse, ya han llegado. Son: las reseñas sobre películas de Marvel. El inminente estreno de la película de la Viuda Negra ya ha traído a nuestras pantallas la ansiada continuación de un Universo Periodístico Marvel, ocupando un lugar destacado en las secciones de Cultura de casi todos los medios, y probablemente de los que están a faltar de aquí al 9 de julio.

Lo que hemos podido ver hast ahora garantiza las mismas cosas que han hecho de estas reseñas un éxito por derecho propio durante los últimos 10 años. Piruetas dialécticas, un vertiginoso vaivén en el debate entre la alta y la baja cultura y un montón de palabras construidas a partir de la palabra “entretenimiento”. Sin embargo, ya empezamos a sentir cierto agotamiento, ¿por qué no decirlo?, cierta fatiga ante la falta de riesgos que la mayoría de estas piezas han demostrado. Se repite la clásica fórmula del UPM de reclamarle innovación y modernidad a las películas de Marvel, en una clara zona de confort para los comentaristas cinematográficos que no acaban de atreverse a elaborar una pieza más rupturista, que diga a las claras si le está buscando tres pies al gato o en realidad es que no le están gustando estas cosas.

Y es que si bien muchos de estos medios prefieren acogerse rápidamente al vapuleo y el escarnio contra Marvel cuando llega la hora de poner en valor, vía comparativas, otras producciones cinematográficas, cuando llega la hora de mencionar en particular a una de ellas, nos encontramos con la misma producción plana que busca y logra agradar de forma aparente a todas las partes, pero que carece del desarrollo merecido. Solo algunos destellos de artistas de renombre, como Boyero, se arrojan a algo más experimental, mientras que la mayoría se ciñe a la nota de prensa con cuatro adjetivos previsibles.

Las anodinas apreciaciones sobre la carencia de interés de las escenas de acción se repiten sin ser capaces de llegar más allá o presentar el lugar donde esas carencias tienen lugar. Atrás quedó el momento de alabar la mano de los hermanos Russo en El Soldado de Invierno, y ahora nos limitamos a una vaguedad que no permite extraer en qué momento el mérito de aquellos se convirtió en demérito a medida que se hacían cargo de la franquicia grande en las últimas dos entregas de los Vengadores.

Al final, comentar una película Marvel debería permitir al género periodístico explorar distintos géneros, lenguajes y oportunidades. Reseña, crítica, crónica, reportaje, noticia, exclusiva de insider, podcast de duración inasumible,… Sin embargo, nuestros plumillas parecen plegarse a los requerimientos industriales de la producción periodística de masas, buscando en la repetición de lo ya leído la empatía de un mínimo denominador del público. Y todo queda en estas piezas, algo blandas, algo anodinas e intercambiables, donde la personalidad de sus redactores se difumina hasta que solo podemos apreciar la estructura. En resumen, se trata de un divertimento sin pretensiones que gustará a los acérrimos y no aportará mucho más a quienes nunca han comulgado con experiencias anteriores.

Tres Estrellas Sobre Cinco.