Desde aquí repartimos ideas y conceptos para la manipulación creativa y el abuso cultural. Somos el diario de lo genial, y el pensamiento de lo imposible
Liverpool. La ciudad a la que vas si eres un fanático de The Beatles, un snob que solo quiere ver la Premier League o simplemente te has encontrado con que en Londres todos los apartamentos buenos ya estaban pillados.
Los atractivos turísticos de Liverpool incluyen una torre de emisión de radio, un paso de cebra y solo uno de sus dos estadios de fútbol en la Premier, con lo que a poco que unas los puntos puedes entender por qué es tan importante el alcohol para los vecinos residentes en la ciudad.
Pros: Es una ciudad menos saturada que otras británicas
Contras: Un liverpooliano de verdad no sabe estar más de cinco minutos callado sin contarter porque el mundo sería un lugar mejor si un meteorito impactara en Manchester.
Turista más famoso: Rafa Benítez estuvo allí un tiempo y cuando volvió ya no le cabían ninguno de sus trajes.
Benidorm. La Nueva York mediterránea. La ciudad de los rascacielos. Una de esas ciudades que tienen ese encanto único de ser una ciudad española en la que es difícil encontrar por la calle a alguien hablando en castellano pero sin que se queje la ultraderecha.
Ya estés afrontando la difícil etapa que siempre es la vejez con la natural angustia por la proximidad de la muerte o simplemente tengas la desgracia de haber nacido inglés, Benidorm te recibirá con los brazos abiertos y un paquete vacacional hecho a tu medida que logrará hacerte olvidar tus penas.
¿A quién no le va a gustar una ciudad que tiene siempre jarras de cerveza en el congelador por si algún español despistado pide la cerveza fría?
Pros: Te pilla tan cerca que es muy dificil que una huelga de controladores te arruine las vacaciones.
Contras: Los ingleses ven mal que en los hoteles haya tantos españoles (es verdad, búscalo en Google)
Turista más famoso: A pesar de que durante años se especuló con que Mortadelo y Filemón estuvieron allí por que lucían una pegatina de ‘I Love Benidorm’ en su moto (en serio, puedes googlearlo), lo cierto es que oficialmente allí sólo ha estado Batman.
Londres. Londes es una ciudad que no mira por encima del hombro a nadie porque Londres no concibe que nadie le llegue siquiera a los talones y sabe que mirar hacia abajo desde su hombro (sólo para poder verte a ti) no sólo podría provocarle un tirón de cervicales sino que sería rebajarse a tu nivel.
La ciudad que considera los Pret a Manger una delicia culinaria, y que tuvo que pedir ayuda a Portugal para aprender a cocinar el pollo, es sin duda alguna uno de los mejores lugares para ir de vacaciones. Su estupendo sistema de metro donde hace más viento (no precisamente acondicionado) que en la calle, y sus museos fáciles de entender (para saber si has de pagar sólo has de preguntarte: ‘lo que hay dentro de este museo…¿lo han hecho ellos o lo han robado?’ porque lo que hayan hecho ellos siempre será de pago y lo que hayan robado podrás verlo gratis) la convierten en un lugar fantástico si te va el turismo urbano.
Pros: Su mentalidad de tiburón que les ha llevado a montar una tienda de productos de Banksy sabiendo que no va a haber huevos a ponerles una demanda. Es el lugar con más localizaciones de Ted Lasso.
Contras: Es una ciudad altamente insegura a partir de las siete de lunes a viernes o las 24 horas en fin de semana si es que te da miedo ver gente borracha por la calle. Se han abonado a la moda de los disturbios.
Turista más famoso: El Capitán América visitó mucho Londres hace unos 80 años y quedó tan encantado que lo ha contado en todas y cada una de las últimas 59 cenas de Acción de Gracias de Los Vengadores provocando que Jarvis acostumbre pedir para esas fechas su día de asuntos propios dejando un SDV suyo que sirva la mesa en la mansión de Los Vengadores.
Praga. No sabemos como ven Praga desde fuera, pero en Europa Praga ha sido continentalmente famosa por ser la ambientación para relatos de espías y por su talento innato para albergar una potente industria del porno. Sin embargo, desde la caída del muro de Berlín, y el aún más importante acontecimiento que fue la llegada de Onlyfans, ya no podemos hablar de una cosa ni de la otra. Praga es una ciudad que ofrece una arquitectura bellísima a precios (más o menos) bajos. Vamos, como Malta pero sin playas o como Marruecos pero sin hammanes.
Pros: Alcohol barato. Tiene rincones que evocan tanta belleza y nostalgia que no sabrás si poner tus selfies en Instagram o en Tinder
Contras: La combinación alcohol barato y Ryanair hará que te tires horas tratando de sacar una foto desde su famoso puente sin que salga en el plano un turista vomitando tras las dos primeras horas de celebración de una despedida de soltero.
Turista más famoso: Batman estuvo allí y aunque no hizo gran cosa ya hizo más que cuando estuvo en Benidorm.
Barcelona. Para muchos americanos la capital de España, para muchos ex-pat (que son inmigrantes que no ponen nerviosos a Vox porque son extranjeros pero ricos) la ciudad donde había que estar hasta que colmataron los coworkings. Uno de los lugares más turísticos del mundo para desgracia de todos los nacidos en Barcelona que tuvieron que emigrar, en busca de un alquiler asequible, a esas poblaciones que solo sirven para perder cordura al depender del servicio de Rodàlies para poder llegar al trabajo.
Pros: Barcelona tiene el mejor Tinder de España para sexo esporádico gracias a la cantidad de extranjeras que están de paso por la ciudad.
Contras: Ni siquiera Batman se atrevió en su visita a Barcelona a coger el metro porque sabía que a la salida tendría todos bolsillos del batcinturón abiertos.
Turista más famoso: Cómo hemos dicho Batman estuvo por Barcelona jugando a Fast & Furious con el Batmóvil por la Diagonal. La Guardia Urbana aún recuerda cómo iba tumbando aguja en las rotondas.
Sólo aquellos que nos hemos entregado real y completamente a la FÉ sabemos que el compromiso religioso no es una mera actividad sino algo que, de una manera o de otra, implica todos los aspectos de tu vida.
La FÉ no es una inversión en busca de beneficio a corto plazo. Es una entrega cuya recompensa es la fé misma y cualquier provecho que de ella derive debe ser visto como un regalo. Tanto más apreciado por lo inusual de su ocurrencia.
Pero ocurren. Nunca lo dudeis. Tened esperanza porque, como dijo Andy Dufresne, es algo bueno. No escucheis los balbuceos de gruñones guionistas británicos, el universo es un perfecto y preciso mecanismo que sólo nos parece caótico por su complejidad incognoscible para mentes simplemente humanas como las nuestras.
Y como todo mecanismo en algunos momentos de su geométrica danza todo se alinea con cristalina precisión.
Y finalmente, tras largas décadas de espera, aquello con que los creyentes soñábamos finalmente sucede.
La relación del cómic y los vampiros es tan fructífera que nos ha dado hasta películas:
Así que podríamos considerar que es hasta un tema trillado…
¡PERO! Eso no ha evitado que Marvel y DC se hayan dedicarlo a darle al tema a tope.
La verdad es que tardaron poco. Porque Batman apareció, ya sabéis, en Detective Comics #27. Pues para el 31 se metían ya en follones en el clásico
Una historia en dos partes -el decompressive storytelling, ya sabéis cómo eran en los años treinta- que terminaba en el número 32 con Batman descubriendo que su oponente, ese The Monk o The Mad Monk o lo que queráis llamarle, era en realidad un vampiro. Y, por tanto…
Tampoco es que Marvel tardara mucho más en sacarlo, porque en el Marvel Mystery Comics 35 de julio de 1942 se encontrarían con…
Algo que haría que fueran saliendo en otros títulos de ‘terror’ de los años ’50 de la Marvel-que-es-Marvel-pero-no-es-Marvel como Captain America’s Weird Tales, Adventures into Terror, Suspense, Mystic o Adventures into Weird Worlds. Hasta que, bueno… os podéis imaginar. Fue llegar el Comics Code a mediados de la década y desaparecer los vampiros.
Por supuesto eso no significa que en los sesenta no hubiera vampiros. Solo significa que no fueron ni oficiales ni… en los cómics.
Entre el film experimental de Warhol de 1964 y el exploit filipino del ’67 podemos decir que la cosa estuvo más o menos parada hasta que pasó al lado contrario con la llega de una nueva década. Y algo más que eso.
Porque la aparición en abril de 1972 de La Tumba de Drácula no solo fue un éxito, también convirtió a Drácula en un personaje más de la Marvel. Tanto que da paso a una serie de recuperaciones de títulos de terror: Chamber of Chills, el nuevo Journey Into Mystery o directamente Dracula y Vampire Tales.
Por supuesto no es solo el éxito del cómic es un contexto en el que los vampiros estaban volviendo con fuerza, al fin y al cabo un año antes, en 1971 fue… MORBIN’ TIME!
Que pasaría a vivir algunas aventuras en otra de esas series antológicas -el Fear/ Adventure into Fear – cuando no pasaba por Vampire Tales o similares.
Además de eso no hay más que mirar de nuevo a DC, que había incorporado a un par de personajes vampíricos antes de la aparición del cómic de Marvel. En el Superman’s Pal, Jimmy Olsen 142 de octubre de 1971 nos encontramos con que Jack Kirby crearía a Dragorin
mientras que en febrero de 1972 Mike Friedrich y Dick Dillin presentarían en la Justice League of America 96 a Luciphage.
Personajes ambos con un recorrido vamos a decir que limitados pero que iban más allá del visto-y-no-visto en un único número.
Lo que sí que llegó después fue la aparición en la siguiente tanda de series antológicas de terror: House of Mystery, Weird Mystery Tales, House of Secrets, Weird War Tales o Secrets of Haunted House. Y, por supuesto, la aparición de su versión del Conde Drácula -también llamado Conde Rominoff– en Weird Mystery Tales 14 de noviembre de 1974. Que, de nuevo, no tenía tanto recorrido pero al menos va a apareciendo aquí y allá.
Es decir, comparado con otros ‘dráculas‘ como el Gustav Decobra que se enfrentó a Batman.
En Marvel, por su lado, sacaban discretamente a Drácula en el número de Vengadores 118, de septiembre de 1973, dentro de la ronda por el universo a cuenta de su encuentro con los Defensores. Que parece que no, pero que ya es introducirlo más. Preparar el terreno para lo que llegaría en abril de 1974:
Una mezcla de Spidey con Drácula -con la Maggia por medio, por algún motivo- que iría probando a ver cómo sería integrarlos. Igual que iríamos viendo vampiros en sitios menos esperables -¿o quizá no?- como Conan el Bárbaro.
Para 1975 veríamos como en el 26 de Luke Cage, Power Man nos presentarían a The Night Shocker.
Una trama peculiar de un teórico vampiro para este número únicamente, más cercano de lo que íbamos viendo en DC.
Pero en Marvel habían decidido ir más allá, así que para el número 44 de La Tumba de Drácula de febrero de 1976, comenzaría un crossover
que continuaría, claro, en el Doctor Extraño del mismo mes. A partir de ahí seguiría cada uno por su lado, eso sí.
Y, a la vez en Julio aparecería la versión vampírica del Barón Sangre en Invaders 9.
hasta el cierre de La Tumba de Drácula en mayo de 1979, que iría seguido ese mismo agosto -en la tradición Marvel– por la resurrección de Drácula… y de la colección.
Y así llegamos a la década de los ochentas en la que estaríamos aún poco a poco con los vampiros. Con el Barón Sangre regresando al Capitán América, mientras que en DC llegaría en una de esas series antológicas de terror algo perdurable también para ellos.
En la que J.M. DeMatteis -con dibujos de Tom Sutton, aunque la portada sea de Joe Kubert– presenta I, Vampire. La historia de uno de esos vampiros cazavampiros, Andrew Bennett, enfrentándose a la Secta de la Luna Rojo – Cult of the Blood Red Moon – y especialmente a su ex Mary, Queen of Blood. Con sus amigos, sus enemigos y blablabla. Dos años estaría con ella, hasta 1983.
Entre medias daría tiempo de ir apareciendo vampiros por Arak: Son of Thunder, The Brave and the Bold, Action Comics Annual e incluso en Batman con la aparición de un nuevo The Monk, esta vez Louis DuBois.
La incorporación vampírica seguiría con uno de los grandes nombres propios de la GENIALIDAD! como es la aparición en el primer número de New Guardians, en septiembre de 1988.
En los ochenta en Marvel la cosa estuvo también entretenida. Apariciones aquí y allá (en Defenders o Power Man & Iron Fist, por ejemplo), una saga corta en Doctor Extraño,
o en Lobezno,
aunque lo más gordo tendría lugar a principios de los ochenta, en julio de 1982, con la aparición del
sexto Anual de los X-Men con, de nuevo, Drácula.
Algo que impactaría lo suficiente como para que en 1990 X-Factor tuviera una pequeña aventura contra vampiros.
Claro que en los años ’90 cada editorial llevó el asunto por su lado. Por ejemplo en DC presentaron una mixmax con Bloody Mary, mitad vampiro mitad miembro de las Females Furies de Apokolips, o con Schrek de Red Shadows, la organización rival de Suicide Squad, aunque la noventerización tendría más gracia en versiones de como la de Pyra, en los Corpse Corps que salían en Superboy and the Ravers (serie completamente real de la que hablaremos al llegar a la S). Y sí, su nombre es Pyra. VamPyra. La Nina Skorzeny de Scare Tactics. La Nosferata -¿o NosfeRata?- de Superboy o el Carnivore de Supergirl.
Desde luego fue toda una época, no hay más que recordar el absolutamente original diseño del Nightrider de Team Titans,
o la trama de Looker en Outsiders que demuestra su noventerismo -de 1993 hablamos- presentándose en dos ejemplares:
¡ALPHA y OMEGA! Pocas cosas más noventeras que esa.
La trama en si es tan enrevesada y carente de sentido que creo que podemos dejarla para un posteo cualquier otro día, pero resumámoslo en que los Outsiders se encuentran en mitad de un incidente internacional detrás del cual resulta estar un vampiro. Un vampiro que es también noble, por cierto. La refriega termina con Looker aparentemente muerta. Pero no, lo que está es vampira. Durante un año están con esto -en realidad se olvidan de ello hasta que se dejan de olvidar- pero da suficiente juego para que podamos ver tanto una evolución de lo que vimos en el anual de los X-Men, pero, por supuesto, no fue lo único.
Porque tuvimos también la explosión de los Elseworlds que para lo que nos interesa trajo la trilogía de Batman y Drácula, tres números que comienzan en 1992 con Red Rain, continúan en 1995 con Bloodstorm y se remata en 1999 con Crimsom Mist.
Aunque supongo que lo más noventerista de DC fue, por supuesto, el sello Vértigo. En el que hubo notable representación en minis como Vamps (1994) y su continuación Vamps: Hollywood & Vein (1996). También Dhampire: Stillborn (1996) y, por supuesto, el Cassidy (1995) de Preacher .
Mientras tanto en Marvel el noventerismo era fuerte también. Algo que se notó especialmente en los vampiros entre el cambio de década con Varnae pasando por el Doctor Extraño en 1989 y su posterior establecimiento en Marvel Comics Presents 63 con Thor,
y estrenar el tercer y efímero volumen de La tumba de Drácula,
pero, sobre todo, con el inicio de ese Rise of the Midnight Sons que incluía, por supuesto, a una buena cantidad de personajes zascandileando, incluyendo la primera serie de Morbius aka Morbius: The Living Vampire -32 número que duró-y, por supuesto, los Nightstalkers -18 números-
El lanzamiento de esta especie de sellos/ series sirvió -además de para darnos mucho material para el blog- para que los personajes se pasearan por aquí y allá, siempre dispuestos a dar un muerdo,
algo que explica con cierta lógica que para 1998 se estrenara la película de Blade -a sus series habrá que dedicarles un posteo a parte, claro- pero que relanzó de nuevo lo de los vampiros, cazavampiros y sus amigos. Bueno, y sus enemigos también, que ese mismo 1998 recuperaron a Drácula en una nueva cabecera.
La siguiente década traería aún más Blade -por aquello de las películas- y solo un puñado de series comenzando por la de Bloodstone (2001)
siguiendo por la cuarta -e igualmente corta- de Tomb of Dracula (2004)
y, por supuesto, las experimentaciones particulares como X-Men: Apocalypse vs. Dracula (2006)
Aunque lo cierto es que dejaron todo preparado para cambiar las cosas en la década siguiente.
Pero antes de hablar de eso vámonos a la otra orilla. Aunque tampoco es que en DC estuvieran mucho más animados. Donde más había era en Vértigo. Blood + Water (2003), Bite Club (2004) y Bite Club: Vampire Crime Unit (2006)
En cuanto a las series regulares, en Outsiders presentaron en 2004 a un nuevo Sebastian Blood con poderes vampíricos. El mismo año en el que llegaba a la JLA Crucifer, sacaron una actualización en miniserie de Batman and the Mad Monk o Superman and Batman vs. Vampires and Werewolves (2008) pero, sobre todo, nos trajeron en Tales of the Unexpected (2007) -además de un nuevo regreso de I, Vampire– a Pryemaul. ¿Qué quién es Pryemaul?
Pues un gorila vampiro nazi, claro.
Eso y, por supuesto, el Dead Romeo (2009) del que hablamos hace un par de letras.
Ah, bueno, y, por supuesto, en el Superman 689 (2009) nos presentó a La Sangre. No os diré que sea una vampira de Barcelona… (pero lo es. Y también una historia para otro día) Aunque algo tendremos que decir cuando hablemos de la siguiente década.
Aunque antes tendríamos que hablar de Marvel, que había dejado todo preparado para…
La muerte de Drácula (2010). Sí, otra vez. Pero esta vez estaba pensado para crear un macroevento, la Guerra de los Vampiros, que enfrentaría distintas facciones convirtiéndose en un problema en el que se verían implicados
los X-Men se encuentran en mitad de un incidente internacional detrás del cual resulta estar un vampiro. Un vampiro que es también noble, por cierto. La refriega termina con Júbilo aparentemente muerta. Pero no, lo que está es vampira.
¿Qué puedo decir? A veces los taquiones nos gobiernan.
Durante la década estarán para arriba y abajo con muertes, traiciones y demás, aunque Drácula no duraría mucho tiempo muerto,
qué puedo decir, tenían cosas que hacer. De hecho, para mitades de la década acabaría en mitad de un movimiento de alianzas que terminaría con MuertoPiscinas casándose. No con él, conste. Quiero decir, no de momento.
Para finales de la década alguien debió de pensar que ya habían dado demasiadas vueltas y comenzaron la Guerra Civil de los Vampiros o algo así, con los Vengadores por medio (2019)
reconozco ser incapaz de distinguir la diferencia entre esta y la del principio, pero bueno, supongo que ellos tampoco.
La cosa acabó ya en la década de los veinte -de hecho, la portada de Lobezno es ya de 2020- con la creación en 2022 de la Vampire Nation, Vampyrsk, creada en la zona de exclusión de Chernobyl. Con Drácula a su cargo y Blade por medio otra vez.
¿Y en la otra editorial?
Pues comenzaron la década de los ’10s presentando una serie para Vértigo llamada American Vampire que logró que Stephen King escribiera guiones para -un complemento en- los 5 primeros números. Que ya es.
El éxito de la misma facilitaría que durante toda la década tuviéramos distintas continuaciones en forma de minis durante la década: American Vampire: Survival of the Fittest (2011), American Vampire: Lord of Nightmares (2012), American Vampire: The Long Road to Hell (2013), American Vampire Anthology (2013), American Vampire: Second Cycle (2014) y ya para el cambio de década American Vampire 1976 (2020). (También en Vértigo veríamos The New Deadwardians, pero esa es otra historia)
Aunque es de suponer que el éxito debería ser de ese I, Vampire (2011) que logró su primera serie propia gracias a The New 52.
Que llegaría a tener un crossover con la JLDark llamada, precisamente, Rise of the Vampires.
Mientras tanto tendríamos otro vampiro nazi con el Count Berlin en la JSA, a otro vampiro cazavampiros en Stake en Outsiders (ambas en 2010), y más adelante la recuperación en 2014 de Nocturna que pasará de ser Natalia Knight, una enemiga tanto de Batman como de Robin, a Natalia Mitternacht, una enemiga de Batwoman con poderes vampíricos. Para finales de la década tendríamos representación en el especial Young Monsters in Love (2018) y en Wonder Twins (2019) aparecería el Baron Nightblood, al que llaman Drunkula.
Aunque lo más importante llegaría con el cambio de década. Porque en 2021, y no diré que tras el éxito de Marvel Zombies porque aquello apareció más de una década antes, sacaron el Elseworlds DC vs. Vampires.
Ambientada en la Tierra 63, y seguida de una serie de one-shots al año siguiente
que junto a una reedición en dos tomos de la anterior mini sirvieron para dar salida a una nueva mini: DC vs. Vampires: All-Out War (2022)
Lo que nos lleva, por supuesto, a la actualidad actual.
Porque en Marvel decidieron darle una hija a Blade en 2023: Bloodline
pero, sobre todo, montar para mayo de 2024 un evento llamado Blood Hunt, el típico evento en el que hay una guerra civil entre vampiros, pero en el que se verán envueltos los héroes de Marvel que tendrán que luchar contra ellos, con tie-ins de gente, traiciones inesperadas, y gente convertida en vampiro un rato. Además de alguno que se quedará convertida en vampiro durante un par de años. (Eh, Júbilo duró como vampiresa hasta Generation X 87 de 2018, ¡nada menos que 8 años!)
Con el añadido de que, además, sacan unas ediciones Red Band en las que hay más casquería. Aunque lo cierto es que eso da para otro posteo, porque en lugar de ser para menores de 8 años pasa a ser un cómic para menores de 18. Supongo que lo que buscan es escandalizar a Abogados Cristianos o algo así.
Y, mientras, DC -que en 2023 sacó el one-shotDC’s Ghouls Just Wanna Have Fun– van avisando de que en agosto también de 2024 va a montar DC vs. Vampires: World War V, en el que se verán envueltos los héroes de DC que tendrán que luchar contra ellos, incluso contra aquellos de los suyos que se han visto convertidos ya.
Claro que también se supone que antes de final de año tendremos nueva serie de Blade en Marvel.
El aceleracionismo de la quema y reutilización de temáticas, junto con las modas externas y su influencia en los cómics, hacen que parezca seguro que con esto de los vampiros siempre hay algo a lo que hincar el diente. O clavar la estaca. Según los gustos, claro.
Y podría decir que son cosas nuestras, pero es que se nota en cosas como la diferencia de representación de personajes como Drácula, no es lo mismo el guerrero de pelo blanco vestido de rojo, que una versión seductora con piel de bola de discoteca que…
…ejemplos más clásicos.
Y eso que si algo podemos decir de Drácula es que es moderno y es eterno.