Reed Richards, de profesión GENIO

En una continuidad petada de cient´´ificos nivel Premio Nobel como Tony Stark, Bruce Banner o Hank Pym, hasta el punto de que incluso Elliot Franklin de la Escuadrilla de Demolición lo es, Reen Richards siempre ha logrado destacar por derecho propio.

Pin-Up con guión de Stan Lee.

Y no sólo por haber estado en el momento adecuado en el lugar adecuado. Todos sus colegas se centran en sus campos especializados, sea la energía atómica o las armaduras cibernéticas. Pero el merecidamente llamado Mister Fantástico posee talentos ampliamente interdisciplinares.

De la robótica…

…a la aeronautica…

…pasando incluso por la psicología avanzada.

Sé lo que estais pensando.

Hay UN campo del conocimiento humano que el señor marido de Susan Storm no domina. En el que incluso podría considerarsele como un completo ignorante.

No hombre no, no me refiero a la protección contra los efectos de los rayos cósmicos. Si en realidad lo del accidente es un montaje para ocultar que los poderes del los Cuatro Fantásticos se deben a un experimento del complejo militar industrial al que se presentaron voluntarios. Es algo sabido desde que en 1975, en el número 11 de Marvel Dos-En-Uno

…se le «escapara» a Ben Grimm en un bocadillo de pensamiento (que el mismísimo El Torres podría haber escrito) en el que se pregunta por qué los rayos gamma le volvieron naranja.

Hablaba de un area en la que, al fin y al cabo, nadie sabe nada por mucho que asuma lo contraio: los insondables abismos del corazón humano. Lo que le lleva a, en el Cuatro Fantásticos Super Estrellas Tamaño Gigante 1 de mayo de 1974, preguntarse por el estado emocional de Johhny Storm.

Preocupado porque tras su ruptura con Crystal Boltagon «todavía no ha encontrado una nueva chica».

Que no tendría más trascendencia si no fuera porque su joven cuñado acaba de volver de un viaje que ha durado meses…

…viviendo aventuras con Wyatt Wingfoot…

…su… ahm… amigo…

…amigo ENTRAÑABLE, sí, eso, entrañable.

Tan entrañable que hasta comparten celda (es un viaje con TODO incluido).

Donde queda claro que quizá no sepa diseñar cohetes espaciales o cascos proyectores de pensamiento pero en lo que respecta a pillar las cosas el abuelo de Wyatt es mucho más despierto que Reed.

Marvel: El Encuentro

Vale, a ver. Yo ya he hablado de Magic: The Gathering en esta web. Lo he hecho a veces un poco como fingiendo que íbamos a hablar de otra cosa pero sobre todo porque en realidad entre un fan de los superhéroes y un adicto a las licencias de Wizards of the Coast no hay separación suficiente. Estamos todos igual de jodidos. Sin embargo, esta semana por fin las dos empresas que más dinero me han costado del mundo me han dado una única pieza audiovisual de la que hablar.

Hay dos caras de la moneda de las que hablar aquí. Por una parte, Magic: The Gathering es un juego increíblemente popular pero, parece, no tan lucrativo como sus amos y señores quisieran. Y en estos últimos tiempos han decidido presionar las ventas con una cosa que a los lectores de cómics no nos resulta ajeno: mediante crossovers. Sin embargo estos cruces con otras propiedades intelectuales, a veces meros guiños, en ocasiones auténticos despliegues, son tan peregrinos y están escogidos con tan escaso gusto que uno siente que ahora mismo Magic parece un juego de cartas de Funko Pop. Recientemente han tenido cruces con Warhammer 40.000 o Fallout, algo que me saca de quicio porque temáticamente habría tenido más sentido y estética que las colaboraciones fueran con Warhammer: Age of Sigmar o The Elder Scrolls, licencias con los mismos propietarios que las dos citadas, respectivamente.

Pero bueno. Han tenido cruces con Godzilla, con Dr. Who y, aquí reconozco que para mi gozo, con El Señor de los Anillos. El cruce con Marvel parece, incluso, inevitable, siendo la franquicia más Funkopopable del mercado. Pero lo cierto es que el prestigio actual de Marvel no es el que era hace unos años. En este momento la popularidad del MCU está en claro declive y los cómics están, como siempre, yendo regular. De modo que esta colaboración «trabajada desde hace años» se ve más como un acuerdo que llega un poco cuando WotC ha podido permitírselo. Cuando Marvel no es tan jugosa, cuando quizá estampar la cara de los superhéroes en otro producto licenciado no es para tanto. Da la impresión de que Wizards se está quedando sin licencias que usurpar.

Por el otro lado, está la perspectiva desde Marvel. Y es cierto que Magic: The Gathering mantiene una considerable base de jugadores en todo el mundo y que una colaboración con ellos puede ser un impulso. Pero más cierto es que eso no ha importado nunca en exceso a Disney ni a Marvel, que han licenciado versiones de toda clase de juegos con la pintura Marvel por encima. Desde los ya clásicos Monopolys (sí, en plural) también propiedad de Hasbro, la juguetera propietaria en última instancia de Magic, pasando por casi cualquier juego que uno se pueda imaginar. Munchkin, Villanous, Risk, ajedrez,… todos han tenido su versión «marvelizada». Por no hablar de los juegos más o menos originales como Marvel United, Marvel Crisis Protocol,… sin olvidar los juegos de cartas coleccionables de Marvel, siendo el más popular y conocido el basado en el Sistema Versus. A eso hay que sumar los videojuegos que parecen juegos de mesa, supongo, como el más reciente Marvel Snap del que también hablé aquí.

A la vista de todo esto, ¿realmente hay demanda o necesidad de sacar cartas Magic de Marvel? ¿Hay una masa de fans de Marvel que se vayan a subir al carro de MtG únicamente porque las cartas tienen impresas a sus personajes preferidos? ¿Hay una base de jugadores de Magic que realmente van a adentrarse en el mundo de la licencia cultural más conocida y visible si, y solo si, la puerta de entrada tiene forma de carta coleccionable? Probablemente no. Al final esta jugada sale a perder para todas las partes. Da la impresión de que Marvel devalúa más su potencia licenciando absolutamente todo y, al mismo tiempo, que Wizards of the Coast mataría por poder imprimir cualquier cosa mínimamente popular en sus cartas a ver si la cosa funciona. Y así está el patio para unos y otros. Como decía al principio, estamos todos igual de jodidos.

Ya es Primavera en el Universo Marvel

Siempre le he tenido reparos a ese aspecto ultralimpio de las reediciones de material clásico corregidas que llega al extremo de eliminar la trama mecánica de tonos. Pero hacen algo todavía peor: cambiar el esquema de colores de las primeras apariciones de personajes clásicos «arreglando» los supuestos errores.

Y no hay mejor ejemplo de lo nefanda que es tal práctica que la introducción de Galactus en el episodio 48 de Los Cuatro Fantásticos. Así se veia en el tebeo tal y como fué publicado en marzo de 1966…

Nuestro devorador de mundos favorito (con permiso de Angrom) lucía un outfit mucho más fresquito con una combinación de colores completamente diferente. No se le ve de azul y magenta hasta el siguiente episodio…

…pero todavía en versión veraniega.

Durante décadas crítica y público han pensado que se trataba del clásico titubeo primerizo que se solía producir en las publicaciones de la época, menos preocupadas por las reflexiones sobre la continuidad que se harían cuarenta años más tarde que por mandar el siguiente número a imprenta. Que, como los guantes violeta de la primera portada de Batman, se debía tratar como un error de impresión y corregirse en las reediciones.

Pero en el número 134 de Thor sigue luciendo manga corta y experimentando con los colores.

Y cuando regresa a la Tierra en el número 74 de Los Cuatro Fantásticos viste un traje de manga larga desterrando definitivamente el naranja en favor del azul…

…pero todavía no le ha pillado el truco a la distribución de colores.

No lo hace hasta el siguiente episodio, el 75.

Bueno…

…al menos en la parte superior. Este esquema ya definitivo se mantiene en el número 160 de la colección de Thor.

Aunque siga experimentando con qué partes tapar y cuáles llevar al natural. No es hasta el episodio 168 en que decide igualarlas todas.

Por el lado natural.

Pero bueno, en las páginas interiores sí luce finalmente un traje completo como dios manda.

Aunque ahora con lo que no se aclara es con los colores.

No es hasta el número 225 de Thor, nueve años tras su presentación en sociedad…

…que vemos al Galactus definitivo, el de verdad, vestido de piés a cabeza con el diseño que a partir de ese punto ya no va a volver a cambiar.

Bueno, salvo en alguna portada suelta *tosecill*

Casi una década de errores de coloreado.

Esa es la versión oficial.

Pero nosotros, que sabemos qué es lo que realmente esparcen las chemtrails y qué mensajes se escuchan cuando oyes al revés los discos de Bad Bunny, somos plenamente conscientes de lo inconsistente de esa explicación. La verdad, como siempre, es mucho más lógica y diáfana.

Y es que siendo Galactus uno de los seres más poderosos del universo, capaz de surcar los abismos insondables del espacio sideral, de consumir planetas enteros e incluso de llevar ese casco sin que le mate el dolor de las cervicales, cómo no va a poder adaptar su vestimenta a las condiciones ambientales. ¿Acaso os pensabais que hace la misma temperatura en Zenn La en verano que en Galador en invierno? Bastante tiene el pobre con sufrir los agónicos dolores de su cósmica hambre como para encima tener que soportar todo el dia el sudor bajo todo ese armatoste de ropa.

Y todo tuvo que ser una idea de Stan.

No os riais, digo Stan Goldberg, el colorista de su primera aparición.

CLARO que Galactus anda de sport cuando le viene bien. Como vemos en su último paso vestido informal por la serie del cuarteto fabuloso.

Y no sólo eso. Estamos en condiciones de afirmar que su faldilla es en realidad un auténtico kilt escocés portado en plan comando tal y como manda la tradición.

Como deja pantente la aterrorizada expresión de estos pobres civiles que al mirar hacia arriba han contemplado visiones impías que ojos humanos jamás deberían haber contemplado.

Y es que en lo de cambiar de vestuario Los Cuatro Fantásticos siempre fué una serie pionera. Más incluso de lo que pudieran pensar sus propios protagonistas. Que se lo digan a Susan Richards, que en 1977 al visitar el rodaje de su adaptación cinematográfica y ver a la actriz que iba a interpretarla…

…no se veia capaz de llevar un uniforme así de descocado…

Leyendo Los Vengadores: La obsesión por coleccionar

Seguimos sin ser un blog de noticias pero…

…cuando muere uno de los autores menos reconocidos y recompensados y al mismo tiempo más influyentes del cómic norteamericano de finales del siglo XX y principios del XXI, que la devoción que se le tiene por aquí deja a la del pueblo de Amanece Que No Es Poco por Faulkner en casual afición pasajera, se tiene que dejar constancia.

Y uno ni siquiera va a entrar…

…en su mutante evolución gráfica…

…a lo largo de los años…

…porque eso daría para una saga de posts aparte (y además habría que preguntarle a Muñoz).

Porque hoy se va a recordar a Giffen por la JLA/JLE/JLI, por Lobo o incluso por el Mapache Cohete. Aunque mi opinión personal es que su mayor logro (junto a DeMateis y Maguire) es convertir el BWAHAHAHAHAH en un meme (en el sentido original del término) con entidad propia.

Su segundo mayor logro es que a dia de hoy algún guionista moderno todavia se despierta sudoroso en mitad de la noche negando desesperadamente que el puñetazo a Guy Gardner haya sucedido nunca.

Su Justice League con DeMatteis y Maguire es tan trascendental que se convirtió en un sub-subgénero propio.

Pero su obra va mucho más allá. En ese momento de dibujante y guionista estrella que disfrutó Giffen entre los 80 y los 90 tuvo músculo creativo para poner su granito de arena en la redefinición del universo DC post Crisis.

Y para sacar adelante sus creaciones más radicalmente giffenianas como el Ambush Bug.

O el ya para muy cafeteros Heckler.

Hacer una invasión extraterrestre completamente en serio y con todas sus consecuencias.

Y culminar años de trabajos como dibujante y luego coguionista en la Legión de Super-Heroes con la mejor etapa que jamás ha tenido y jamás va a tener: la Legión Cinco Años Después.

Esta es su otra Justice League y el matrimonio de los Bierbaum sus otros DeMatteis. Giffen en estado puro narrativa y visualmente.

Sería demasiado largo pararse a detallar todos los hitos de 5AD.

De la invasión de los Dominadores, que deja la Saga de Surtur de Simonson en breve complemento de relleno, al episodio entero que dura la destrucción de la Tierra pasando por el juicio de Polar Boy.

Me quedo con el de presentar al que muy probablemente es el primer personaje no accidentalmente trans de un tebeo de superheroes (aunque hoy Shvaughn Erin sería definida más exactamente como de género fluido).

Y ya entonces hacer saltar de rabia a los antepasados de los incelos de hoy en día.

Tampoco hay que olvidar que tiene la que es una de las dos mejores series protagonizadas por villanos que son REALMENTE villanos junto a la del Teknophage de Tekno Comics.

O el adelantado a su tiempo Video Jack que hizo en 1987 para el sello Epic de la Marvel.

Con sus personajes entrando físicamente en series de TV y películas (cinco años antes de que se estrenara Permanezaca en Sintonia).

Recurriendo a dibujantes diferentes para representar en cada segmento la variable textura de la realidad.

Un truco que repetiría años más tarde con los flashbacks de la miniserie de Superpatriot reflejando el estilo de los tebeos de la época en que transcurren.

Pero el sic transit gloria mundi se cumple para todos. Y tras esa época de fama viene una de corredor de fondo. De trabajos de encargo…

…y de creación propia.

Unos más conocidos…

…y otros mucho menos.

Con esa capacidad de traerse a su terreno y dejar su sello personal en cualquier cosa.

Pero es que literalmente CUALQUIER cosa ¿eh?

Y casi todos con un nivel que haría palidecer de envidia a los guionistas que habían heredado el manto de estrellas del medio. Los mismos que se dedicaron durante esos años a intentar destrozar su obra con la rabia de un Juan Sin Tierra que siempre se sabrá indigno del trono que ocupa.

Una obra a la que en ocasiones se le permitia volver de puntillas.

Sin que se notase mucho ni tuviera repercusiones «de verdad».

Pero nada de eso importa realmente. El tiempo lo acaba poniendo todo en su sitio y la obra de los mediocres acaba siendo olvidada.

Y al final sólo pervive la de la gente que realmente tenía talento.

Enrevesando la matanza

Hubo un tiempo en el que parecía que los fans arácnidos no podíamos cansarnos de los simbiontes. La segunda mitad de la carrera de Michelinie a bordo de la cabecera arácnida, con Bagley como dibujante principal, durante los primeros años de los 90 no sacaría de nuestro error. La simbiontexplotation a través de enfrentamientos cada vez más recurrentes con Matanza, el nuevo enemigo psicópata fruto de la unión del asesino Cletus Kasady y un retoño alienígena del simbiontes Veneno, llevó a un agotamiento de las soluciones creativas cada vez más GENIALES! para hacer regresar al sanguinario villano de color rojo. Poco sospechábamos entonces los lectores arácnidos cuánto llegaríamos a añorar eventos como Matanza Máxima, igual que muy pocos imaginamos que estábamos asistiendo al mejor momento como artista de Bagley, cuya vinculación con el personaje arácnido ha dejado más bajos que altos en los últimos años.

Los simbiontes nunca llegaron a morir, pero indudablemente perdieron parte de su predominio durante la segunda mitad de los 90, cuando los clones y los duendes verdes desplazaron el foco y cuya intrincada trama no dejaba cabida para el duelo moral alrededor de Veneno, Matanza y Spiderman. Veneno continuó con sus cosas de Protector Letal, Noches de Venganza y otras miniseries durante los 90, cada vez con autores menos populares y resultados más irregulares. El atractivo visual del personaje estaba ahí, y no podía obviarse que a cada oportunidad de brillar en otro medio el personaje triunfaba, pero la realidad es que los simbiontes dejaron de aparecer en la cabecera principal de Spiderman, convirtiéndose en un nicho en el vasto Universo Marvel.

El trepamuros y su némesis estuvieron sin coincidir en las colecciones del primero prácticamente 6 años, hasta que en 1999 Howard Mackie lo trajera de vuelta en un intento de llevar a Spiderman a un Back to Basics que nunca funcionó. La llegada de nuevas tramas vinculadas con la magia totémica parecía volver a dejar fuera de la vida de Spiderman al simbionte, y el equipo de escritores marvelita tuvo que buscar nuevas soluciones y nuevas tramas que, en la mayoría de casos, tenían más que ver con los simbiontes que con el pobre Eddie Brock. Aunque no volvería a pasar tanto tiempo de declive en su popularidad como en los 90, lo cierto es que la Venomania parecía haber decaído y simplemente ser un personaje de segunda fila con suficientes acérrimos como para no caer en desuso.

Sin embargo, la llegada del guionista Donnie Cates revalorizó los simbiontes y al propio Veneno con una celebrada y GENIAL! etapa propia, que coincidió con un renacer del personaje: su propia película, presencia en eventos e incluso en equipos como los Vengadores Salvajes,… E incluso Matanza, su némesis por excelencia, tuvo numerosos momentos para brillar. Pero todo esto significaba también sacar a Veneno del elenco habitual de Spiderman para crearle un ecosistema propio. Y como fan del trepamuros pero no tanto de Veneno, yo fui perdiendo el interés. Hasta que el otro día decidí retomar algo relacionado con simbiontes. La nueva colección protagonizada por Miles Morales cruza con un nuevo evento simbiótico llamado Carnage Reins. Y aunque llevaba mucho tiempo sin leer nada donde apareciera Cletus (que incluso tiene su propia colección estos días), ¿cómo de complicado iba a ser?

De modo que ahora ya no tiene el simbionte habitual de Matanza (ha tenido varios en estos 30 años de vida editorial, pero mejor no pensar en ello) si no un Extrembiote (GENIAL!) que es una armadura de Ironman fusionada con un… ¿simbiontes dragón? (GENIAL!x2) que propaga sus malignos impulsos homicidas a través de Internet. Debe hacer efecto porque yo me leí está sinopsis y mis ganas de comprarme una motosierra aumentaron considerablemente.

En fin, no queda otra que celebrar el despliegue de GENIALIDAD! que se arremolina alrededor de un producto tan netamente noventero y por tanto grandioso como Matanza. Solo queda preguntarnos si este revival será una fase o si quedará entre nosotros para siempre. CARNAGE RULES, COLEGAS