Peanuts de Charles M. Schulz, tira del 28 de abril de 1983

Peanuts de Charles M. Schulz, tira del 4 de abril de 1984

Peanuts de Charles M. Schulz, tira del 28 de abril de 1983

Peanuts de Charles M. Schulz, tira del 4 de abril de 1984

Hay veces que la gente toma decisiones porque no le queda más remedio. De modo que frente al resto de decisiones inadvertidas que crean los multiversos -como sabe todo el mundo- se crean pequeños nudos de realidad que parecen centrar decisiones que crearán graves alteraciones. Decisiones meditadas y que uno puede compartir más o menos pero conviene que respete siempre.
No es fácil la decisión de seguir con algo que no quieres, no sabes lo que va a durar, no sabes en qué condiciones será, sólo sabes que tendrás muchas discusiones por delante y que incluso las que ya tenías seguirán.
No es fácil irse y dejar tirados no solo al resto de al comunidad sino a tus propios compañeros, sobre todo cuando no sabes a dónde ir y todo lo que tienes en la cabeza es la música de la gente cantando la canción de los hombres furiosos.
Por eso cuando alguien nos dice que quieres irse de ADLO! le atamos a una silla y seguimos posteando en su nombre hasta que su familia o amigos se preocupan por él. -Lo que explica la larga estancia posteadora de Emilio, jijijiji-, algo que se aplica a todos, Javi Riva nunca nos ha abanadonado, es que no tiene muy claro cuál es el siguiente día temporalmente que le toca postear.
Pero no me refería a nosotros. No solo porque estemos con un décimo aniversario vamos a tratar de que todo tenga que ver sobre nosotros mientras pasan cosas fueras que tratan de quitarnos de enmedio de nosotros que nosotros no nosotreamos porque nososotros nosotrimos nosotridades nosotridosas.
Os perdonamos.
Pero precisamente por eso tenemos que hablar de esa gente que nos parte el corazón cuando se marcha y nos lo detroza cuando se queda. Sí, ya sé que lo habéis entendido pero aquí estamos. Sabéis de qué voy a hablar porque, al fin y al cabo, la semana pasada no se habló de otra cosa. Pero aún así vamos con ello:
Efectivamente. Bill Watterson volvió -brevemente- para hacer unos chistes con un favorito de lo que esto escribe, Stephen Pastis. El motivo fue que le apetecía colaborar con él y que de paso se quedaba con los originales para subastarlo para la fundación Team Cul de Sac, una asociación a favor de la investigación de la investigación de Parkinson sufrida por el autor Richard Thompson del que es amigo y fan. Claro que todo eso se puede leer en piezas como esta en el Washington Post.
Es mucho más entretenido leer la versión de Pastis y como todo sale de haber hecho esta tira:

a partir de lo cuál vemos cómo funcionan estas cosas. Gente que se va, gente que se queda, mentir para tener sexo… Lo clásico del mundillo. Ah, y si le dais a los enlaces también veréis los comments. Cualquiera diría que escriben para que la gente haga lo contrario de lo que han decidido y no para que se reafirmen en que están haciendo lo correcto, ¿verdad?
Pero qué puedo deciros… Bill está en su derecho. Si decide seguir fuera para evitarse los problemas, censuras y luchas con los periódicos su decisión no puede ser más que respetada, si cree que puede regresar y quedarse -aunque sea una semana- para tratar de cambiar las cosas… ¿quién podría decir algo en contra? Lo único que os puedo decir es…
Yo me enfrío o lo sufro.
















Vale, habíamos dejado a nuesto héroe en el típico cliffhanger ¡no! en estas aventuras nada era típico porque todo sucedía aquí por primera vez, era lo bueno de ser el primero, que todo lo que hicieras era innovador. Tenemos por tanto al Fantasma en la guarida de una banda de maleantes, que como sabían que había un impostor en sus filas han ido desarmándose y quitándose las caretas hasta que sólo quedaba uno ¡Quítate la ropa, simpaticón!



Ahora sí, le tienen descubierto, desarmado y maniatado, y es entonces cuando llega el momento "Yo no estoy encerrado aquí con vosotros, vosotros estáis encerrados aquí conmigo" ¡pero recordad que lo leísteis aquí primero! Y nadie llamaba nunca a Lee Falk para agradecerle el dinero que estaban ganando…


…pues cuenta la Historia que aquel que ose contemplar el rostro del Fantasma morirá poco después. Advertido quedas "¡Chorradas!" pues chorradas, de acuerdo, pero advertido quedas.

Un truco viejo para vosotros, lectores que ya estáis curtidos en esto, pero en tiempos más sencillos la estrategia colaba, lo cual hacía dudar y sudar al malo. No tengo miedo ¡puedo hacerlo! ¡voy a desemascararte! ¡y aluego te mataré! ¡por ese orden!





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Pero recordemos también que en el barco no destacaban precisamente por su colaboración con el Fantasma, de manera que unas vuelticas mirando por encima y como no ven nada dan media vuelta.





Y nueva interrupción; jefe, que vienen.


"Voy a matarle"; "no hay tiempo, jefe"; "y además dijeron que quien le mira el rostro morirá"; "¡eso, eso es lo que quiero probar!" ¿Veis? esto es lo que pasa por hablar todos a la vez, que me lo marean; de ir a matarle a volver a querer desenmascarle, se trataba de enemigos más simples pero al tiempo más nobles.

Tan nobles que primero lo reaniman.

Jeeefe, que se distrae demasiaaado y los soldados vieeenen ¡que pesados, ir tirando que en seguida os alcanzo! le desenmascaro, lo mato, y voy para allá, qué prisas.

¡y el momento llega!


Que sí, que lo hemos oido, seguimos aquí ¿acabas o qué? ¡que sí, que ya voy!

Tramas posteriores llamaron a esta situación "lo que pasa cuando eres más lento que el caballo del malo".

La Profecía se ha cumplido, aquel que ha visto el rostro del Fantasma ha muerto, lo que deja a los piratas moscas comentando la jugada y, ahora sí, huyendo, que mucho quejarse del jefe pero ellos tampoco habían adelantado mucho.

Pero ya va todo rodado, apenas queda tiempo para un poco más de acción.

Rendición, victoria, atar cabos sueltos y una nueva aventura del Fantasma concluída, que fascina a chicos y mayores por igual. El héroe primigenio tiene todo el apoyo del público entre otras razones porque no hay mucha otra cosa que ver.


Un rrápidorresumen:






























Continuamos de la semana anterior este relato de El Primer Gran Heroe, aventura pura e inocente sin adulterar, para reencontrarnos con el germen de las historias posteriores que de ella se derivaron, disfrutando de la esencia de la aventura de tiempos sencillos cuando no era necesario enrevesar las situaciones para contar algo diferente porque estaba todo aún por inventar. Habíamos dejado al Fantasma señalando con ráfaga de luz acusadora a los miembros de la Banda del Hormiguero que iban a atracar un barco (barco que era para ellos un objetivo deseable porque el mismo Fantasma se había encargado de propagar el rumor de que llevaba un cargamento apetitoso, pero eso son detalles accesorios).


Son blanco sencillo para la tripulación de barco, como pescar peces en un barril…pero eso sería si desde el barco pusieran algo de su parte, que ya pudimos ver en la entrega anterior que no estaban muy por la labor.






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Amparados en la oscuridad llegan a la cueva secreta del cubil secreto de la banda secreta. La siguiente maniobra del Hombre Enmascarado es ya más cosa psicológica para desmoralizar y/o acojonar a la tropa. Los golpes del Fantasma dejan la marca en forma de calavera de su anillo, de manera que se dedica a ir dando golpes a los demás, siempre en plan encontronazo nocturno, pero con la fuerza suficiente para marcar su sello.




Entretanto uno de los vigilantes de la banda hace un descubrimiento.


El Fantasma, como el Rayo, no responde ¡actúa! ¡por fin acción! tenía que terminar pasando.







Ya con nuestro héroe infiltrado en la tropas (mejor dentro que fuera, pensó hace unas viñetas) se termina descubriendo el pastel: hay alguien por la isla y el señor monóculo sabe de quién se trata.




Faltan dos, el de la habitación de la radio y otro. Así que el esbirro mayor va a buscarles, pero como descubre a uno ya no ve necesario entrar en la habitación de la radio ¿para qué? (y de hacerlo podemos imaginar que se limitaría a preguntar al Fantasma "¡tú estabas con él!¿tienes alguna idea de qué puede haberle pasado?", pero eso lo sabemos porque desde esta aventura ha llovido mucho y hemos leído ya muchas malas copias derivadas de la misma situación). Y le pide que se quite la máscara, menudo cliffhanger del día en la tira ¿eh?

Pero la tensión se desinfla a la viñeta siguiente en esta narración acelerada (trepidante, me atrevería a decir), no hace falta descubrirse ahora, que vaya donde están todos juntos y así será más divertido.


Siguiente fase del astuto plan de los astutos piratas en su astuta guarida ¿estamos todos? pues soltad vuestras armas.

Cautivos y desarmados, el siguiente paso del proceso ¡quitaos los disfraces! esa cara es un poema, Fantasma, te estás encontrando con la horma de tu zapato.


Con la Hache del Hombre Enmascarado.


Estamos por tanto ante un personaje fundador de las bases y los mecanismos del género, cuando leemos sus aventuras debemos remontarnos a un tiempo anterior donde las cosas no se habían complicado tanto todavía, no había necesidad de ser enrevesado ni retorcer nada porque todo era NUEVO. Mientras que ahora cada una de las escenas de los héroes de turno que pueblan las estanterías cada mes nos suenan a variciones de fórmulas conocidas mil veces, todo lo que hiciera el Fantasma era recibido con vítores y suspiros de fascinación por cuanto solía ser la primera vez que se contaba en el medio de la narrativa dibujada. Y teniendo tanto terreno por delante, podía hacer lo que le viniera en gana, sin complicaciones. Aventura inocente, aventura pura. Y así deben entenderse sus relatos, como la semilla primigenia que luego dio lugar a variaciones, algunas de las cuales darían un fruto atinado y algunas aberraciones se quedarían por el camino por la selección de mercado. Pero la esencia de lo que se contaba en aquellos relatos iniciales permanece con toda su fuerza y merecen ser revisitadas con periodicidad para empaparse de su espíritu sin contaminar por influencias posteriores.
Sólo bajo el prisma de la una suspensión de la credulidad bastante inocente puede comprenderse en su totalidad y disfrutar adecuadamente la siguiente aventura del personaje, una en la que el lector experimentado encontrará los elementos que han influido en mil y una narraciones posteriores, aquella que enfrentó al Fantasma que Camina contra…

…contra Trancas y Barrancas.
Cuando el relato comienza parece de plena actualidad por las referencias a las redes sociales móviles y a la etapa presente de Marvel, pero en realidad la aventura pasa de los sesenta años.



…y acceder como público.

Así, Fantasma y lobo acompañante recaban una cuestión importante que se formula al capitán, que el hombre no valora en todo su potencial "¿Qué barco será el próximo en ser asaltado?" Vale que el capitán en esta ocasión no tuviera idea, pero valía la pena intentarlo.

De hecho, es lo que inspira al Fantasma a ir a los muelles y escampar el rumor de que un barco que sale mañana lleva un cargamento de platino.


La siguiente parte del elaborado plan es también sencilla: acudir al barco al que acabas de convertir en blanco potencial de un asalto y advertirles del peligro que corren. Y ¿cómo acceder al capitán del barco? vais adivinándolo. Con educación se llega a todas partes.




Se esconde, sí, pero en alta mar vuelven a pillarle "¡Usted otra vez! ¿qué quiere ahora?" "Volverle a advertir".


No, p
ues se da la circunstancia de que el marinero que le recibe en el barco es algo durillo y le pregunta a él que acaba de bajar por la escalerilla que dónde esta ese tipo peligroso que debe ser arrestado que ha de bajar por la escalerilla. Gente más sencilla en tiempos menos complejos


Accede al barco de nuevo…


La tripulación sabe que nuestro protagonista escapó de la barca, pero no le dan demasiada importancia.


En efecto, se trata del Fantasma, que amparado en la oscuridad de la noche aunque sin demasiado disimulo (aún faltaba hasta Batman) patrulla en busca de la banda de Trancas y Barrancas.



Total que entra y se lo encuentra ceñido con licra ajustada y un antifaz para estar más cómodo; nada fuera de lo normal de la intimidad de cada uno si no fuera por el lobo que lo acompaña, pues los animales no están permitidos a bordo.

Vestirse y otra vez para el capitán, ya se conoce el camino.

-"Quítese la ropa"
-"no quiero, so fresco"
Y de vuelta al camarote, esta vez vigilado.

Total, que el único que realmente vigila ahí es el Fantasma, que acierta a ver cómo la Banda del Hormiguero acecha.

Avisa y no le hacen caso ¿qué puede hacer? obviamente, cambiarse.

Así, sí. Y sobre todo con educación.

De esta forma nuestro héroe consigue salir, llegar al puente de mando corriendo, tocar el pito y advertir de la presencia de las Hormigas Submarinas a pie de buque.

(y sí, lo de marineros abriendo en mal momento la puerta del camarote de un pasajero interesante y pillarle con lycra también ha alimentado otros géneros)
"Lo más quemado versión ADLO: hoy aventuras viejunas que ni siquiera acaban ¿no os daba fusilándola tal cual para una sección en Navidades? antes molabais" ¡te estoy leyendo los pensamientos, Keto!
Lee Falk.


Sin embargo, no podemos decir que Falk no intentara saltarse las normas alguna vez, aunque, al igual que lo hacían en la Silver Age, tenía que ser mediante sutilezas que llegasen al público adulto pero que fueran al mismo tiempo invisibles para el infantil.
Así, por ejemplo, se explica que la flirtatious princess de aquella historia se llamase, precisamente, Gwena.

¿Que qué significa flirtatious? pues se explica en la escena siguiente, en castellano usamos palabras más cortas para llamarla…



Aunque la cumbre del material adulto de Lee Falk en El Fantasma es aquella historia en la que veíamos al pobre Gobernador de Bengali (lo de antes era un pobre rey, supongo que comenzáis a captar una pauta). Un gobernador sometido a su consentida familia, con una mujer caprichosa y un niño malcriado.

Tan canutas las pasaba con ellos que hasta lo agradeció cuando les secuestraron, pero no podía dejar de pasar por ahí el Fantasma, que como era preceptivo les rescató, con el añadido de un viaje de regreso al hogar en el que les enseñaría algunas cosas importantes de la vida y del matrimonio.
Así, Fantasma y chiquillo se adentraron en el bosque con el pretexto de cazar algo para comer (¡mente limpia!)

Y pillaron un conejito tierno y jugoso.
Aunque a la buena mujer al principio le parecía algo asqueroso y era reacia incluso a mirarlo



Y es que, pensAdlo! un momento:
¿Cual es ese "conejo" que nunca aparecerá de forma explícita en una historieta para toda la familia?
Exacto, ese conejo.
Y ahora que estamos todos en sintonia siga
mos leyendo.
Lo habíamos dejado en que a ella le daba apuro tocarlo, no sabía como hacerlo.

Pero ahí estaba el Fantasma, dispuesto a iniciarla en las artes del conejo, pues está ya que echa humo, a puntito de caramelo.



¡Pero parece que termina gustándole! Así que tras los preliminares el Fantasma incita para seguir más allá ¡al ataque!

¿Pero con qué? ¡pues con los deos, que te lo tienen que explicar todo!

En fin, no voy a mostraros gráficamente como siguió todo aquello.

Baste decir que le quedó más que repelado y que la mujer pasó el examen con buena nota "Su marido estará orgulloso de lo mucho que ha aprendido, señora"
Y así fue cuando se produjo el esperado reencuentro.

El tipo de final feliz para una historieta de Lee Falk o más adelante del propio Stan Lee.

Por tanto nunca, nunca desdeñéis las tiras de prensa. Había vida y tema en el género antes de Manel Fontdevila.


La semana pasada prometí un regreso a un humor más básico… ¡Y aquí lo tenéneis!

JA JA JA JA JA. ¿Qué lo pilláis? Si es que soy la caraba y la repanocha.
¿Cómo? ¿Que me deje de tontos juegos de palabras y pase a la crítica social?
Pues nada, a seguir descontextualizando.
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Nadie se acuerda de ellas, pero existieron. Todos los días superman debía vivir una aventura que no se hubiera contado en los veinte años anteriores, y eso hacía que se aceptara cualquier argumento estúpido que fuera, daba igual lo absurdo, lo tonto, lo inconcebible, o lo increíble que fuera la historia, lo importante era que sonara a no visto antes.

Y en eso estamos en abril de 1959, cuando Superman es abordado por unos aliens ultrapoderosos que destruirán la tierra si no atienden a su malvada petición:

Participar en una película llamada «realie» en la que se graban a héroes reales enfrentándose a situaciones cotidianas. Con una única condición:
Montar el show con broncas

Si, ya sé lo que estáis pensando ¿Quien puede creerse que alguien saque dinero de retransmitir a gente real haciendo poniendo en rídiculo a sus amigos?


¿Convirtiendo en un espectáulo sus noches de fiesta con la gachí de turno?

¿O sus desamores?


Pues en esta increíble historia al parecer son espectáculos de masas al que acuden miles de ricos

Que pagan por ver estos «realies» sólo porque son ilegales. Aunque al final se descubre que el mismo que los prohibió es el promotor de estas películas con las que hace una fortuna

Cómo podéis ver una historia con recado—las elites hacen fortunas con aquellas cosas que prohiben a los pobres— y fue sólo la presión de tener que encontrar una amenaza a la que no se hubiera enfrentado Superman en 20 años lo que hizo que se pensara en una cosa tan inconcebible como una civilización avanzada enganchada a la retransmisión de unos «realies» sobre gente real que hace el rídiculo frente a la cámara.