Mi nombre es James, Bond James

A vosotros puede que os de risa pero es sólo porque no sois capaces de comprender los riscos de dificultad y abismos de desafío a que se tiene que enfrentar un profesional de la palabra escrita.

Por ejemplo el de que los anteriores escribas de una casi inmortal saga cinematográfica como es la del más famoso agente secreto de la historia decidieran acabar su etapa matándolo sin importarles una mierda el marrón que les dejaran a los siguientes autores.

¿Cómo, dios mio, CÓMO puedes traer de vuelta a James Bond tras su definitiva muerte al final de Sin Tiempo Para Morir? Que no estamos hablando de una de esas películas de superheroes CUYA MODA HA PASADO AHORA SÍ DE VERDAD DE LA BUENA YA VEREIS en las que se pueden sacar de la manga clones, viajes en el tiempo o hasta realidades alternativas para justificar una resurrección.

Imaginaos si un villano muerto reapareciera en la siguiente entrega para volver a morir.

No. Si por algo se caracteriza la serie de películas inspirada por las novelas de Ian Flemming es por su realismo y su inquebrantable continuidad.

Aún diria más, una continuidad a prueba de bombas.

Si fuera una de esas modernas y absurdas películas Marvel podrían haberse permitido el lujo de traerse de vuelta a un actor que interpretaba un personaje que acababa muriendo para interpretar a un nuevo villano.

¡No una sino dos veces!

En esas absurdas charlotadas de PUAGH superheroes pueden permitirse el lujo de jugar con absurdas paradojas temporales y estúpidos multiversos porque su nada selectivo público no va a quejarse por ello.

En un universo tan serio y coherente como el del Agente 007 seria inconcebible que un personaje que hereda el cargo de el fallecido director del servicio secreto británico…

delegara su cargo por defunción EN ESE MISMO PERSONAJE ANTERIOR que ahora es nuevo y joven, años después, en un ourobórico bucle espaciotemporal de terrible e insoportable sisifismo.

No, no envidio al autor en el que recaiga intentar continuar la saga Bond de una manera lógica y sobre todo creible tras el final de Sin Tiempo Para Morir. El público fiel de las novelas y los filmes no le va a permitir frivolidades ni tolerar fruslerias.

No en vano estamos hablando de un agente secreto que en cuanto aterriza en un nuevo caso lo primero que hace…

…es dar su nombre.

Desde Rusia con diamantes sólo dos veces

Varios elementos son clave en la personalidad de la saga cinematográfica de James Bond, nuestro agente secreto preferido con dos ceros en su nombre código.

Uno es el inmediatamente reconocible leitmotiv compuesto por John Barry.

Otro es el nunca lo bastante reivindicado diseño de producción de Ken Adam, que inventa el estilo visual del villano megalómano como décadas despues Syd Mead pare el cyberpunk visual en Blade Runner.

Sin embargo uno de mis elementos preferidos es uno que no por menor es menos omnipresente.

La clásica imagen de Bond posando con pistola cruzada.

Durante la preparación de la campaña publicitaria de Desde Rusia Con Amor surgió la necesidad de fotos adicionales de Sean Connery. A la hora de montar la sesión nadie habia traido su pistola, por lo que hubo que tirar de lo que habia a mano en el estudio. Y gracias a esa circunstancia en la imagen que ha quedado de Bond para la eternidad (como los diamantes)…

…en lugar de su letal Walther PPK del 9 corto

…James luce una inofensiva pistola Walther de balines de 4.5 mm.

(causándole sin duda una apoplegía al Mayor Boothroyd, tanto al personaje ficticio luego llamado Q como al militar real en quien se basa y a quien debe su nombre)

Una de estas fotos fué usada como referencia para el póster promocional por el diseñador Eric Pulford y el ilustrador Renato Fratini y, como suele decirse…

…el resto es historia (del cine).

Handmade Software, Inc. Image Alchemy v1.11

En los posters de las siguientes películas (muchos de ellos obra el ya añorado Robert McGinnis)…

…la pose cruzada es su marca de fábrica. Y lo sigue siendo cuando llega Roger Moore.

Y a estas alturas, en un post en el que se habla de posters de cine ya sabeis qué pais va a aparecer ¿verdad?

Qué coño «Ghana» o «Polonia». Que lo de sus posters ya es mainstream. Más trillado que decir «quien entra al cónclave Papa sale cardenal«. ¡Estoy hablando de Japón, por supuesto!

Donde, como ya sabemos de nuestro repaso a sus versiones de los carteles de la saga de Harry el Sucio, tienen una prioridad bien clara: EL PISTOLÓN.

Siempre ahí, en primer plano, firme y listo para la acción.

Respetando el diseño original gaijin si la da su merecido protagonismo al PISTOLÓN.

Incluso sacando a todo el reparto con armas en la mano pero, eso sí, asegurándose de que la de Bond sea la más grande.

Hasta tal punto de que cuando Connery abandonó su papel afirmando que no volvería a interpretarlo Nunca Jamás y los productores tuvieron que intentar vender una cara distinta…

…en el Pais Del Sol Naciente™ quisieron tranquilizar a los fans de Bond dejando claro que el nuevo calzaba la misma talla de pistola.

Mientras que en las tierras de los demonios occidentales…

…se limitaron a explicarles que sabian que a ellos la cara les importaba un bledo porque lo que venian a ver al cine eran las jamonas ligeritas de ropa que les iban a seguir mostrando.

Trinos del septiembre en que Isabel se fue con la hermana de Morfeo

Tuiteos de del segundo marzo pandémico

Probablemente ya los hayas visto, pero seguramente ya los habías olvidado

VAMOS RAPHA

A nadie se le escapa que estamos en un mundo regido por los intereses de los lobbies, y que todo aquello que escape a sus propósitos es sencillamente eliminado u ocultado. Relegados han quedado avances como el motor de agua, la fusión fría, las desalinizadoras de Alberto Vázquez Figueroa o la posibilidad de autoabastecimiento de energía solar. Eventos que un buen día desaparecen de las noticias, y los medios hacen como que nunca existieron. No interesan. Al menos no a ciertas gentes. Y esas gentes dictan que eso no debe saberse.

Esto mismo se sucedió cuando prosiguiendo mis lecturas de las historietas de James Bond llegué a La Caja Negra.

Hasta ahora me había nutrido con gente como Warren Ellis, Andy Diggle o James Robinson, tocaba darle la oportunidad a nombres menos llamativos. Benjamin Percy lo tenía oido de cosas como Green Arrow o Titanes, y al dibujante Rapha Lobosco no tenía todavía el gusto. En la contraportada del tomo le acreditan algo con Vampirella, y el artículo del final de la historia consiste en una explicación de la obra por parte de Percy en la que no hace mención ninguna al artista. No es habitual esto, generalmente cuando entrevistan al guionista siempre termina diciendo al menos alguna cosa buena del dibujante que le haya tocado, pero…pero vamos a lo que importa.

Total, que leyendo la aventura me encuentro con esta escena:

Dejando de lado lo mal que enfoco (que torpe soy), nada llamó en principio a mi sentido adlácnido. Es decir, la escena esta narrada de manera impecable hasta para el espectador que carece del contexto de la aventura. El guarda de la puerta. La chica que coge la copa de la bandeja. El acercamiento con tropiezo. El cristal punzante. Y el ataque final. Planteamiento, nudo y desenlace en una página y cinco viñetas. Todo bien.

O eso creía.

Pues cuando fijé mi vista a la página siguiente cai en la cuenta de que se trataba de una página doble.

Sucedía que aunque se le había propuesto plasmar la escena en dos páginas, Rapha Lobosco había conseguido sintetizar toda su esencia en una. Un ejercicio de economía narrativa encomiable. Es más, como la unión entre las dos páginas se da tan sólo en una viñeta de la parte superior en la que ademas hay un contraste marcado de color entre el lado izquierdo y el derecho, el movimiento natural del ojo es leer la escena la primera vez como lo hice yo.

Es como si el dibujante quisiera hacérnoslo notar. Como si nos dijera «ey, ya sé que son dos páginas, pero esto mismo puede contarse en tan sólo una«.

Y eso no interesa que se sepa.

¿A quién no interesa? al lobby. Al lobby de la narrativa descomprimida. Al lobby editorial de los tomos recopilatorios. A la industria del tebeo en general.

¿Dónde quedaría gente como Brian Bendis o James Robinson si les quitas la planificación de páginas dobles? ¿Cómo podrían hacer que la escasa información pensada para ocupar la tripa de un episodio llenase las veinte páginas programadas? ¿tendrían acaso que proporcionar más información por episodio?¿contar la misma historia en menos páginas?¿sacar un recopilatorio final con menos episodios, con menos páginas, con menos precio? ¿la misma historia que la planificada incialmente pero ofrecida por menos dinero?

Eso no interesa.

Rapha Lobosco dibujó la aventura de Black Box en 2017. Poco despues dibujó el tercer capítulo de James Bond: The Body, guionizada por Aleš Kot, que tenía un dibujante diferente en cada uno de sus seis capítulos. Al publicar el recopilatorio, Dynamite decidió omitir el nombre de los autores de la portada del mismo, algo que no ha sucedido en ningún otro tomo, anterior o posterior, de la serie.

Desde entonces, Lobosco no ha participado en ninguna historieta, ni en James Bond, ni en Dynamite ni en ninguna otra editorial.

No interesa.

Así funciona.

«Añadir el título»

Prosiguiendo la lectura de los tomos del Universo James Bond publicados por Panini, me sorprende gratamente la lectura del dedicado a la miniserie de Felix Leiter.

En principio, porque acostumbrado ya a un personaje frío, estoico y rematadamente seguro de si mismo como el agente 007, es refrescante encontrarse con uno más inseguro y frágil, que le viene de perlas a James Robinson para llenar las páginas de cajas de texto atormentado. Cambiar el esquema de vez un cuando viene bien.

Y por otra parte, se agradece el intento, ya desde el capítulo 1 de la miniserie, de dar una idea de continuidad y relación entre las diferentes historias contadas en los diferentes tomos y miniseries, a través de las referencias editoriales a aventuras anteriores.

No obstante, este agradecimiento se diluye cuando pocas páginas después en el mismo capítulo se hace nuevamente referencia a la misma circunstancia…

…con una referencia a un tomo diferente.

Inevitablemente, me voy a ver en la grapa original…

…para comprobar que sucedía lo mismo.

A ver, que en Dynamite tienen editores de todo tipo para que no pasen estas cosas.

Y en Panini ya ni te cuento. Será por gente.

Puedo comprender que si la edición original venía así, poco puede hacer la versión española para enmendarles la plana. La cuestión entonces es por qué sucedió esto en origen, sobre todo teniendo en cuenta de que las dos llamadas editoriales tuvieron lugar en el mismo episodio, en la misma grapa.

Hasta que caí en la cuenta. No se trataba de llamadas editoriales, no son referencias, no son sugerencias.

Son órdenes.

Son anuncios.

Es publicidad.

Ves un asterisco en el texto y se te va la mirada hacia la caja de al lado. Un comportamiento aprendido, una conducta condicionada. Y te quedas con el mensaje, que por repetición termina dejando una huella que puede influir en futuras compras.

Te has tragado un banner, te has comido un popup. Tanto da que diga «See James Bond #7» como «Drink Coca-Cola«. Si lo lees en digital deberías clicar en el asterisco para cerrarlo.

Que lo anunciado está relacionado con lo que estás leyendo, por supuesto. Como todo buen banner. Al abrir tu ejemplar aceptaste las cookies.

Quedando clara entonces la táctica publicitaria más o menos solapada de Dynamite, que puede gustar más o menos, resta por dilucidar si Panini obra bien replicándola. Haber, eso es opinable, pero ay una cuestión objetiva que debe denunciarse:

¡HaceD el favor de usar bien el imperativo, rediez!

En caso contrario duelen los ojos, ver véase la última frase del anterior párrafo.

El color del cristal de la mira telescópica

Se ha dicho y escrito mucho sobre él a lo largo de su dilatada trayectoria. Y si bien en sus comienzos todo eran parabienes hacia su valentía y actitud, tras esto comenzaron a arreciar las críticas hacia un aspecto de su comportamiento que venía siendo una constante en su andadura. Se decía que desde su posición privilegiada de macho alfa solía tratar al sexo opuesto con un deje de machismo, abusando de su poder. Se hacía referencia a una cierta conducta inapropiada, en la que cosificaba a las mujeres con las que se relacionaba hasta rayar en la misoginia. Se hablaba de un personaje abusivo y manipulador.

Pero estamos escuchando únicamente a una parte. Y en una época como la presente en la que lo que no falta es precisamente información, y tan necesaria es la empatía para comprendernos ¿no tendríamos que ser equidistantes y tratar de escuchar y comprender cómo lo ve la otra parte? igual el relato se ve de otra manera.

James Bond. Visto por Warren Ellis.