Pues sí. El pasado Saló/ón Internacional del Cómic y Otras Artes Místicas de Barcelona no contó con nuestra presencia. Eme A dio
una cortés explicación el otro día, pero hoy he decidido ser sincero con vosotros: la auténtica razón de que no estuviéramos en el Saló/ón no fueron historias de la crisis y que teníamos otros comprimisos laborales y mandangas de esas, no. No fuimos al Saló/ón de Barcelona porque
NO NOS DIO LA REAL GANA. Y no nos dio la real gana porque, queridos adláteres, para nosotros…
…¡¡¡¡EL SALÓ/ÓN DE BARCELONA ES UNA MURGA!!!!
¿Qué por qué? Pues mirad, hay innumerables razones por las que preferimos quedarnos en casa viéndolas venir antes que plantarnos en Montjuïc esos días de frenesí friqui. Podría hacerme viejo enumerándolas todas, así que sólo os contaré unas cuantas a modo de ejemplo, para ilustraros a la par que educaros y hasta incluso, entreteneros. Que conste que no hay ánimo de ser comprehensivo; perdonad mi dejadez.
Razón 1: SOMOS ESTRELLAS. Sí, apreciados adlátares, tenemos que reconocerlo: nosotros somos estrellas. Vosotros podéis pasear entre la marabunta de gente que puebla el Saló/ón, desapercibidos, anónimos, yendo a donde queréis, haciendo lo que os plazca. Pero nosotros no. A nosotros nos reconocen, nos veneran, nos idolatran. Nos piden que acudamos a sus stands para atraer al público. Nos ruegan que participemos en sus mesas redondas para iluminarles con nuestra sapencia y nuestro buen criterio. Nos invitan a que nos llevemos los cómics que editan con tal de tener alguna presencia en nuestro Adlo! Novelti Librari. Nos ofrecen a sus novias para así llevarse algo nuestro a su casa. No, amiguitos, lo que para vosotros es una paseo dominical donde además comprar vuestros tebeos y de paso conocer la cara de vuestro autor preferido, para nosotros es un tormento de compromisos, una insufrible cascada de peticiones, una exhaustante cadena de obligaciones. Por eso, entre cosas, los de Adlo no vamos al Saló/ón.
Razón 2: NO TENEMOS FURGONETA. En efecto, adláteres. Ninguno de nosotros tiene furgoneta. Y todo el mundo sabe que el mundo ha cambiado y ahora hace falta una furgoneta para ir al Saló/ón. Y es que el mundillo del cómic en España ha cambiado en los últimos años, los gustos de las editoriales han cambiado, y hoy en día el formato que predomina es el del TOCHAZO. Cosa que es lógica por parte de las editoriales, ya que si hay cómics que vas a vender a los diez friquis de siempre, ¿por qué vas a sacarlo en grapa y ventilarles 1€ a cada uno si puedes sacarlo en TOCHAZO y pisparles 10 o 15€ de golpe? Pues eso. Madman integral: TOCHAZO. All Star Superman: TOCHAZO. Superman – Doomsday: TOCHAZO. Popeye: TOCHAZO. El librico de Kirby: TOCHAZO. Epiléptico: TOCHAZO. Blue Beetle*: TOCHAZO. Total, que al final, sin una furgoneta es inútil ir al Saló/ón de Barna. Bueno, ir puedes ir. Pero el problema lo tienes al volver, cargado hasta las cejas de cómics que no caben ni en el habitáculo del coche. Si vas en tren, lo tienes más negro. Aunque tener la estación de Sants tan cerca ayuda: siempre puedes ir y robar un carrito. Total, que por eso, entre otras cosas, los de Adlo no vamos al Saló/ón.
Razón 3: ESTAMOS HARTOS DE LOS PERIODISTAS CAZAFRIQUIS. Efectivamente, con la proliferación de programas informativos-reality-imbéciles-con-intrépido-reportero-incluido, el Saló/ón se ha convertido en un recurso fácil para esta ralea depredadora y vil. "Oye, que los de Valdemorejo de Abajo han anulado el campeonato regional de lanzamiento de cabra, por lo que el lunes tenemos un hueco por cubrir de 15 minutos". "No es problema, que es el Saló/ón de Barcelona. Voy, entrevisto a cuatro friquis raros y ya tenemos el minutaje". "Vale, pero entrevista a ocho y así pasamos unas imágenes al programa de Ana Rosa, que necesitan vídeos para llenar el tiempo mientras le ponen la argamasilla en la cara". El resultado: el Saló/ón se llena de gentuza armada con micrófono. Ellos con pectorales protuberantes, jersey Lacoste y sonrisa Profidén. Ellas, con buenas tetas, elegante chaqueta pantalón para que nadie se crea que están trabajando en la tele sólo por ser unas jamonas y el número de entenderas justo para poder caminar sin tener que ser llevadas del brazo. Ambos, haciendo preguntas tan alucinantes como "¿Quién vuela más rápido: Superman o Lobezno?", o acercarse a los cosplayers subvencionados por Planeta para preguntarles "Y a ti, ¿por qué te gustan los cómics?" (y es que la gente disfrazada da muchísimo mejor en televisión, sólo hace falta ver "Mujeres y hombres y viceversa" para darse cuenta de ello). Particularmente doloroso resulta para mí ver a las pánfilas que contratan en el canal autonómico valenciano, ya que dan una lamentable imagen de mi tierra. Pero es lo que hay: resulta difícil encontrar a gente que sea tan tonta como para hacer un informativo en el Canal 9 y olvidarse de informar de las desventuras judiciales del prócer popular de turno. Menos mal que construyeron las facultades de periodismo para atraerlas a todas y poder encontrarlas fácilmente. Demasiado para nosotros, así que entenderéis que por eso, entre cosas, los de Adlo no vayamos al Saló/ón.
Razón 4: ESTAMOS HARTOS DE LOS PERIODISTAS GAFAPASTAS. Sí, compañeros adláteres, tenemos que reconocerlo: los gafapastas están ganado terreno mediático. Desde que los medios de comunicación se dieron cuenta de que el cómic vendía, y hasta incluso había una o dos personas en España que se ganaban la vida con ello, empezaron a sentir la necesidad de llenar páginas hablando de
cómic. Claro que es difícil llenar páginas escribiendo sobre algo que nunca en tu puta vida has siquiera osado abrir, así que esas páginas se encargan al redatorcete aquel algo rarito que de vez en cuando hemos visto ojeando algo con dibujines. Y el friqui aquel, ya puestos a hablar de cómic, decide callarse que a él lo que le pone eran las tetas de Jean Grey (y es que es muy fácil hablar de cómic con el tendero de la librería especializada, pero cuesta hacerlo delante del redactor jefe) y hace toda una elogiosa diatriba sobre Seth y Adrian Tomine, a pesar de no haberlos leído nunca (porque nadie que haya leído alguna vez a Seth y Tomine podrían nunca escribir algo elogioso de ellos). Así nació el primer gafapasta, pero hoy son legión. Son legión y tienen el pavo subido desde que a Paco Roca le dieron un premio por hacer un cómic que trataba el alzéimer a un nivel que hasta un niño de diez años consideraría vergonzosamente superficial. Ahora nos quieren hacer creer que un tipo que hace garabatos pseudifantiles en blanco y negro sin ningún tipo de conciencia estética ni impresión gráfica definida es el autor de referencia en Europa. Pues bueno, pues se lo pueden quedar. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Pero comprenderéis que aguantar a esta caterva de pesados durante cuatro días es más de lo que una persona normal podría aguantar. Imaginad lo que supone para nosotros, con nuestro refinado sentido de lo artístico y preclara visión sobre el cómic como medio. Una pesadilla. Por eso, entre otras cosas, los de Adlo no vamos al Saló/ón.
Y podría seguir hablando. Seguir hablando de los premios, tanto de los premios a Nuestros Mejores Amigos que da Ficómic, como a los de las votaciones populares. O seguir hablando del lugar, una Fira de Barcelona que nos pone al mismo nivel que el Salón del Automóvil y el de Fabricantes de Papel Industrial. O de las novedades creadas ex profeso para la ciudad, como ese impagable gran tebeo que es Batman en Barcelona, también conocido como "Lo que Mark Waid puede hacer con una mano mientras con la otra se toca los güitos". En fin, millones de razones para quedarnos en casa, disfrutando de la compañía de nuestras familias, nuestras novias o, en mi caso, del mejor porno que se puede tener grabado. ¿Para qué viajar si en casa tienes todo lo que necesitas para llenar tu corazón?
*: Este es mi novedad favorita del Saló/ón. ¿Sacar en un tomo 25 números americanos de la cole del nuevo Blue Beetle al módico precio de 35€? ¡Guau, si esto no se convierte en un superventas nada lo hará! Por no mencionar lo locos que se volverán los compradores cuando salga el segundo tomo con los 11 números de cole que faltan… Existen tres posibilidades. 1) Que saquen un tomo finísimo para poner en la estantería al lado de esta enormidad. 2) Que rellenen el segundo tomo hasta que tenga las mismas páginas que el otro (yo propongo que publiquen los lápices a pelo de los números del 1 al 13, que es una pena que queden inéditos). 3) La tercera posibilidad es la más probable: que ahora mismo haya algún packager, editor, o director editorial que en este momento esté mirando a la pantalla de su ordenador diciendo "¿Segundo tomo? ¿Qué segundo tomo?"