
La próxima semana saldrá a la venta el número siete de Identity Crisis, donde se pone punto y final a esa saga y se descubre la identidad del asesino que se ha mantenido en secreto durante toda la serie. A partir de entonces, los que querais enteraros del secreto leyendo el tebeo vais a tener que aislaros en una burbuja de oxígeno hasta que compreis vuestro ejemplar, porque apenas esté el número en la calle entrarán en acción los DESTRIPADORES
Los destripadores no se llaman así por alabar From Hell (ya sabeis, ese tebeo tan aburrido y tan mal narrado que tuvieron que meter un montón de apéndices de texto para explicar lo que pasaba en las viñetas… menos mal que después de eso ROB! cogió de la oreja a Alan Moore, le dio dos collejas y le enseñó a hacer tebeos legibles). Los destripadores son esa raza de seres infrahumanos cuya mayor afición es enterarse del final de las historias y contarselo al mayor número de personas en el menor periodo de tiempo, mirando además por encima del hombro a aquel al que se lo cuentan («¿Que no sabes que Bruce Willis estaba muerto, tío? ¿Cómo puedes ser tan ignorante?»)
Con la llegada de internet, esa tribuna en que no se le cierran las puertas a nadie, los destripadores tienen el mejor medio posible para llevar a cabo la misión que les ha encomendado Dios. Destripan a izquierda, derecha y centro sin importarles los insultos de los pardillos que se crucen en su camino, ni siquiera si interfieren con el trabajo del resto de los destripadores (cuando salió publicado en internet cómo acababa Rurouni Kenshin, dicho final fue contado diecisiete veces en el Anime a Gritos antes de que ninguno de los habituales tuviera ocasión de ver el capítulo)
Así que ya sabeis: tened especial cuidado con los Mxyzptlk del mundo los próximos días. Están ahí para robaros la diversión


Las grandes editoriales de comics como es el caso de Marvel, conocedoras de las inquietudes de sus lectores siempre han buscado crear personajes e historias con las que estos pudieran sentirse fácilmente identificados. Asi, que sabiendo que la mayoría de los lectores de comics son adolescentes han decidido que sus personajes sean como sus lectores, que estén tan salidos como ellos y estén dispuestos a tirarse a cualquier cosa remotamente humanoide que se les ponga a tiro.









