Por imponderables editoriales, el público expectante tuvo que esperar hasta septiembre de 2000 para tener entre sus palpitantes extremidades el primer número de
APHRODITE IX, evento que vino celebrado por cuatro portadas alternativas en la tirada regular. La de
Dave Finch mantiene muchas de las claves apuntadas en la del número cero:
Marc Silvestri, como Jefe de Top Cow siempre entra en la nómina de portadistas, y cumplió con oficio.
Misma cosa para Joe Benitez, que con un inteligente cambio de color en la camiseta nos recuerda a otra aventurera, Lara Croft, cuyas aventuras se publicaban en la misma editorial.
En cambio, encargaron la cuarta portada a un casi recién llegado, un tal Michael Turner, que muestra aquí, cayendo en un error de principiante, que lo suyo no son las portadas.
Y es que es el único de los cuatro que ha dibujado a la protagonista vistiendo unos pantalones. Y, como hemos adelantado antes y luego explicaremos por qué, resulta que
las chicas de Top Cow nunca llevan pantalones (si acaso, mallas)
La historia empieza, como Watchmen, con una caída, la de nuestra protagonista desde una altura desconocida hasta el suelo, llevando en página doble su ya familiar vestido de batalla y un abrigo para no resfriarse.
Tranquilos que no le pasa nada. Aunque nada más levantarse la arrestan unos enmascarados con algo sobre una violación de códigos criminales alfa épsilon tres barra siete. Rápido, violento y confuso, en plan abogados de Mangaline. Texto e imagen abocan nuevamente al juego de espejos que nos hace preguntarnos ¿quién está en realidad violando a quién? y ¿qué significa mmphglh? mi teoría es "A mamarla a Parla, gili"
Pero la protagonista no permanece indefensa mucho tiempo, pues aparece una gran arma de alguna parte y empieza el BERRAKKA-BOOM! BOOM! BOOM!
Pero todo dura poco, en seguida nos la anestesian, se la llevan en un vehículo,…
…y despierta en la ducha. A ver. No es que se despierte y luego vaya a ducharse, no. Es que cuando se despierta ya está bajo la ducha a mitad acto de limpieza. Dicen que gente muy dormida consigue hacerlo, pero admito que creía que era una forma de hablar. Página doble vertical. Las chicas de Top Cow, además de no llevar pantalones, son altas. En esta escena aparece por primera vez su tatuaje en continuidad. Un IX en el hombro. Y otra vez la mirada de soslayo.

Sale de la ducha con un batín corto (son altas), ve un tanga verde en el suelo…
…, y ya, digamos, vestida, sale a encontrarse con su misterioso anfitrión.
Aquí sigue una larga escena en la que tiene lugar una conversación con un personaje inesperado que explica a APHRODITE IX detalles sobre su origen y su destino en el mundo. Está claro que no es misión de esta reseña desvelar una trama que es seguro que veremos pronto en castellano, no temáis por eso, no vamos a dar detalles relevantes. Vaya, estoy tan seguro de que esto se va a publicar pronto que tampoco yo he leído la obra, voy explicando por lo que vi por encima…el momento emotivo viene cuando su anfitrión, también marcado por los combates, le muestra el cacharro que esconde bajo su faldón…
Y ella se ve atraída entre sus brazos en doble página vertical. Resaltar el detalle del garfio que tiene por mano izquierda, que gracias al color informático casi parecería una grapa al ojo no iniciado. Pero, alma de cántaro ¿cómo vas a tener una grapa clavada en medio del monitor? Cómo eres a veces…

(¿onomatomenaje a Manara?)
Tras un cambio de ropajes, APHRODITE IX sale a la calle ¡vistiendo pantalones! y es entonces cuando empiezan a suceder cosas extrañas.

¡La gente la conoce! ¡Ella misma no sabe quién es, ni dónde está, ni…pero todo el mundo la conoce! mosqueada, vuelve con el anfitrión que desvela ese gran secreto que estabais esperando: Las Chicas de Top Cow nunca llevan pantalones (si acaso, mallas)

Te miran porque estás caliente…perdón, es Altavista, que tiene ideas propias…Te miran porque estás güena. Vale, pero ¿por qué es justo ahora que reconocen tu cara? Esta claro ¿no? porque llevas pantalones. Para proteger su verdadera identidad, Clark Kent lleva gafas. Las Chicas de Top Cow visten con pantalones. Nadie reconoce a Clark Kent sin gafas. Nadie reconoce a las Chicas Top Cow sin pantalones. Porque entonces nadie las mira a la cara. Sencillo y evidente ¿o me vas a decir que te habías fijado en ese redondelito verde que lleva la APHRODITE IX en cada mejilla? ¿sí? ¿de veras? pues repasa, sólo lleva uno, en la izquierda. Si hubiera llevado pantalones te habrías fijado. De hecho, algo similar pasó en la escena del tanga en la película de Nick Fury protagonizada por David Hasselhoff. Se tapó por error el ojo equivocado con el parche y nadie se dio cuenta hasta pasados cinco años del estreno del filme.
De sopetón pasamos a una nueva página doble presentando un palacio suspendido en el aire

al que llega APHRODITE IX en plan Cenicienta.
Al poco accede al ruego del primer pijo motorizado para ir a dar una vuelta con su máquina nueva. Hasta en los tebeos, siempre pasa igual (¡no es justo!). Aunque aquí no le hará el típico truco de "uy, me parece que nos acabamos de quedar sin gasolina". No, aquí va todo más directo y le suelta un "Cuéntame lo excitada que estás por estar conmigo"

A lo que ella le contesta un sensual "O Beibi, lo que te voy a hacer no es precisamente hablar ¿estás preparado?", a lo que él, tras la pausa que el manual de todo buen salido dice que hay que hacer para no demostrar que se es un salido, responde "Estoy preparado ¡¡ESTOY PREPARADO!!". Lo que él no sabe es que ella se ha sacado un enorme cuchillo del canalillo.
Y cumple con su funesta misión, se cambia mágicamente de ropa y sigue conduciendo. Fin del primer capítulo.
Imponderables editoriales impidieron la salida de la nueva entrega mensual de APHRODITE IX hasta Marzo de 2001. Pero todos los malestares del público expectante se calmaron a la vista de la magnífica portada de Finch.
El nuevo episodio de este thriller intelectual se inicia con una secuencia onírica, tal vez un flashback, en la que APHRODITE IX acude a una audiencia con la misteriosa matriarca. Luce por ello un vestido de gala, oscuro y sobrio, pero elegante, que luce con porte y distinción. Aunque por el ángulo escogido por el artista, que deja entrever su lencería, se le puede reprochar que presta más atención a sus ropajes externos que al interior. Pero lo importante es que vaya cómoda.
Pero como hemos dicho, esto era onírico. En realidad, la muchacha, a la que dejamos algo más arriba pilotando una moto aerea, no se ha aclarado para aparcar y ha perdido (entre otras cosas) el conocimiento.
Al fondo vemos como un hombre contempla el panorama, y reacciona como todos hemos hecho cuando nos ha pasado algo así: Se la lleva p’á casa. Allí, ella hace esas dos preguntas que todos esperamos que algún día alguien nos haga al volver de una buena juerga:
APHRODITE IX sigue en su duermevela, de forma que se suceden secuencias que pueden aportar pistas a la trama. O quizá no ¿acaso importa a estas alturas? Una de ellas es claro homenaj
e a la Fuego de la JLAJLE. Menos mal que lo que compró DC fue Wildstorm y no Top Cow…
Y sí, el que está con ella la conoce ¡porque está llevando pantalones!
Hay también unas escenas con BERRAKKA-BOOM! BOOM! BOOM! y dobles páginas verticales que resultan ser también oníricas, pero que sirven bien para desengrasar en medio de tan denso argumento. Como el sorbete entre platos de las bodas.
Cuando APHRODITE IX se recupera, recoge sus ropas y sale a la calle a pasear sin rumbo determinado. Así que pide ayuda a un taxista que, vaya usted a saber por qué, confunde a nuestra cándida protagonista con una samaritana del amor ¡que si se pone en esa postura para hablar con el conductor es porque las chicas de Top Cow son altas!
El chófer hace con ella lo que se ve que ya ha hecho al encontrarse otras almas descarriadas, y que no es ni mucho menos lo que suponéis: dejarla en la puerta de una iglesia para ayudarla a ver alguna luz al final del túnel.
De acuerdo, digo que es una iglesia pero igual podría ser un palacio o una oficina de diseño. Pero ya hemos dicho que en Top Cow apenas hay diferencia entre místico y tecnológico, todo puede ser todo. Pero en la página siguiente se ve bien que se trata de un templo, con sus banquitos de aglomerado, y con nuestra chica que se prepara para…supongo que para rezar (pero si fuera un tebeo japonés diría que está haciendo otra cosa…).
Y llegamos al momento estelar del episodio, un verdadero BERRAKKA-BOOM! BOOM! BOOM! en mitad del templo contra…no se sabe muy bien qué son, pero molan. Como es Top Cow y la frontera esa es difusa, podríamos decir que se trata de Tecno-Demonios Ninja ¿MOLA O NO?
Al final del lance, nuestra chiquilla queda bastante tocada, siendo este un apasionante cliffhanger hasta el episodio siguiente…
…que por imponderables editoriales se retrasó hasta diciembre de 2001. Nótese el "FINALLY!!" en la desabrida portada de Finch. Nada que ver con las rotundas portadas anteriores.
Y es que David Finch pareció perder el interés en la obra (de hecho, abandonó el mundillo del tebeo sin dar explicaciones hasta 2003), dejando de poner ilusión en las pocas páginas que ilustró de este tercer número, cuyo arte recayó mayoritariamente en Clarence Lansang.

Como muestra del hastío de Finch, mostramos la primera doble página del número ¿Parece esto sacado de un tebeo de Top Cow? ¿acaso hace justicia a la trayectoria artística anterior en APHRODITE IX?
Las soluciones gráficas que Finch propone en este episodio son completamente opuestas a las que había ofrecido en las entregas anteriores, sin la pasión que ponía antes buscando atrevidos ángulos con los que enfocar la acción.
Todos tenemos claro que, en esta escena a doble página, el David Finch de entregas anteriores hubiera puesto la cámara justo en el extremo opuesto.

Y el Clarence Lansang ese que lo sustituye tampoco es que se enterara de mucho…

…aunque tratase de arreglarlo al final de aquellas maneras.
En definitiva, un ejemplar para olvidar ¿de qué iba? no me acuerdo.
Así que, con el fuelle de uno de los creadores perdido, se intentó concluir la serie dándole un final digno, contando para ello una nueva portada de David Finch, que d
emostraba que ya no estaba por la labor rompiendo la continuidad estética de las cubiertas anteriores.
Por imponderables editoriales, la salida de este cuarto número se retrasó hasta Marzo de 2002, y a Clarence Lansang lo acompañó Brian Ching.
En el tiempo entre un número y el siguiente Lansang adquirió bastante destreza, como ilustrar el encanto de la mirada de soslayo de APHRODITE IX,…
…pero seguía alternando errores garrafales en las composiciones más básicas…
…con algún que otro acierto aislado y limitadito…
…pero, como pasó con Finch, algunas dobles páginas hubieran quedado más consecuentes con lo anterior situando la cámara justo al lado opuesto.
Ya ni siquiera la matriarca mira de soslayo, como si hubiera perdido la ilusión…
…ni tampoco hay emocionantes BERRAKKA-BOOM! BOOM! BOOM! que animen la cosa; en su lugar encontramos algún que otro BRAKKAKKA con poca alma, falta algo…
…así que los autores se guardan toda la munición para la escena final, en la que en doble página horizontal (las chicas de Top Cow son altas, y una hace una patada lateral) muestran todos sus triunfos…
…y terminan la cosa como buenamente pueden, sin ganas siquiera de ponerle un "FIN". Que triste es a veces no abandonar a tiempo una serie y tener que ver como agoniza…aunque sólo haya durado cuatro números.
De todas maneras espero que lo expuesto aquí, que sólo ha mostrado una pequeña parte de la grandeza de la obra, sirva para avivar las llamas del deseo hacia APHRODITE IX y que los propietarios de los derechos de Top Cow, que de momento es Norma, se animen a editarla en castellano. De hecho, cumple los dos requisitos editoriales habituales para que Norma se fije:
1) Se recopiló en un TPB, el cual ha sido reeditado recientemente en USA con una nueva portada de David "soslayo" Finch.
2) Va a disfrutar en breve de un relanzamiento, de cuyo arte se encargará esta vez Eric Basaldua, al que habréis podido ver en Hunter/Killer ¿qué? ¿que sólo yo sigo Hunter/Killer? sí, es posible…bueno, también hace portadas, quizá eso pique vuestro interés y os haga pensar si puede ser un artista adecuado para APHRODITE IX. Fijaos que no llevan pantalones…
Aunque como la primera impresión es la que cuenta, dejo aquí otra vez la imagen con la que os he presentado al personaje, pues pocas cosas hay que sean más sugerentes que el misterio de una exótica mirada de soslayo. Y así no tenéis que volver hacia arriba, que esas cosas destrozan las muñecas.
Como decían en el anuncio de Ferrero Rocher sé que ahora no me estás leyendo...y sí, el color es de Liquid!