Ya sabemos que la relación entre Marvel y DC podría calificarse con un sempiterno PIM-PAM-PUM. ¿Qué tú
casas a un personaje homosexual? Pues yo
saco del armario a ni más ni menos que al primer Green Lantern de todos, el de los 40 (y es que, por otra parte, ¿para qué quieres hacer un retconeo si no puedes darle la vuelta como un calcetín a la sexualidad de uno de los más rancios personajes de la editorial? Y a todo esto, ¿alguien le ha preguntado a Jade y Obsidian lo que piensan del tema y si se han comprado un pisito en el Limbo?). La cuestión es que en este juego de réplica y contraréplica se había quedado un temita en el tintero. ¿Os acordáis que nada más ser presidente Obama, en Marvel corrieron a meterlo en un tebeo de Spiderman (y a sacarlo bien grande en portada, que por entonces Obama vendía)?

Pues en el momento DC no contestó, pero se la guardaron en el bolsillo. Y es que en DC perdonan pero no olvidan. Tarde o temprano llega el momento de saldar cuentas, y es entonces cuando llega Grant Morrison y tiene que hacer un fill-in para darle tiempo a Rags Morales a que se ponga al día con Action Comics. ¿Qué mejor ocasión para igualar el marcador y presentar ni más ni menos que a un Superman negro de una Tierra alternativa?
Dejemos correr de momento el tema de que DC haya tardado sólo nueve meses desde ese retconeo (que hicieron para simplificar la continuidad de cara al novato lector digital) en volver a recuperar las sopotocientas tierras paralelas; ya entraremos en ello de aquí a unos días. Seguramente diréis ¿qué tiene que ver el Superman negro de la Tierra 23 con Obama? Hombre, pues aparte del cierto parecido físico, ese Capitolio washingtoniano del lateral del la portada ya debería daros una pista, amiguitos, y es que el Superman negro, en su identidad secreta, ejerce de…
…¡¡¡¡EL PU*O P.O.T.U.S.!!!!
¡Toooma, Marvel, chúpate esa! Porque vosotros hicistéis que Spiderman, vuestro personaje estrella, conociera a Obama, pero DC ha echado el resto y ha ido más allá, haciendo que su personaje estrella sea Obama (con un prudente cambio de nombre para, diplomáticamente, no herir las sensibilidades de otros líderes mundiales menos creíbles de ver en la piel de un superhéroe).
Seguramente pensaréis que para plasmar esta idea tan peculiar en un tebeo de los de verdad, de carne y hueso, Grant Morrison debe de haber vuelto a escribir bajo la influencia de las drogas. Y seguramente tenéis razón. Y Morrison, que es más que un guionista, sabe que nosotros lo sabemos. Y quiere que nosotros sepamos que él sabe que nosotros lo sabemos. Y por eso coloca este fermoso diálogo en boca de los personajes:
(Para los que no saben tanto inglés como yo, que dice Grant que
Luthor también se echa droja en el Cola-Cao cuando se pone a diseñar armas de destrucción).
Un juego metalingüístico con el que Morrison nos habla de sí mismo haciendo que sus personajes hablen de otro personaje, consciente de que nosotros, lectores avezados en el auténtico noveno arte, entenderemos la referencia y disfrutaremos de la GENIALIDAD! de semejante escorzo intelectual. Y es que muchas veces nos olvidamos de que los mejores autores son los ya reconocidos. Y por eso, antes de acabar, os pido que entonéis conmigo un sonoro y rotundo…
…¡¡¡ AVIV TNARG NOSIRROM !!!