Zinco y acción

Ya han pasado 15 años desde la publicación del primer número de la revista Comics Scene (spanish version).
Ahora que está tan de moda reivindicar la época «Zinco» no está de más hacer un repaso de aquel Nº1 «Edición de coleccionista» para que aquellos que en su día no pudieron disfrutar de su lectura se den cuenta de lo que se perdieron.

Para poner a los no iniciados en antecedentes, Comics Scene era una revista de información sobre cómic y todo lo relacionado con él. Editada por Ediciones Zinco, adaptaba para el mercado patrio la revista del mismo nombre que se publicaba en los USA.
Su intención de llegar a las masas favorecía una extraña mezcla de información sobre tebeos, cine y televisión.

En su primer número contó con el honor de que las dos únicas cartas en su correo de los lectores fueran escritas por Cels Piñol y Raimón Fonseca. Con dos padrinos como ellos el éxito estaba asegurado.

El grueso del contenido de este primer número se centraba en Dick Tracy. 17 páginas seguidas de artículos sobre su historia en las tiras de prensa, cómic, radio y cine. Y entre Dick Tracy prensa y Dick Tracy cine, una página de publicidad que te hacía poner los pies en el suelo y recordar lo que de verdad querían los lectores

Ni uno, ni dos. 3 IMPACTOS nada menos.

Y esa era la tónica de la revista. Se alternaban Corben y Roger Rabbit, George Pratt y la película del Capitán América… Con Comics Scene nunca sabías lo que te esperaba al pasar la página ( claro, si no mirabas primero el índice) y este primer número lo dejaba muy claro.

Pero por encima de todas las demás, para mi, la sección estrella de la revista fue siempre «Comics Screen» que estaba dedicada a reseñar los proyectos cinematográficos relacionados con los personajes de los tebeos.
Repasando esa lista, (que recordemos, tiene 15 años) ya se anunciaban las películas de los 4 fantásticos, V de Vendetta y Ghost Rider. Todo un ejemplo de periodismo precognitivo.

Contando con estos ingredientes no se explica como Comics Scene no llegó a los 20 números pero algo bueno nos dejó y pasará a la historia como una de las pocas cabeceras que, tras cerrar, no fue nominada a ningún premio en el Saló de Barcelona. Pocos pueden decir lo mismo.