«Verá, seño, que no puedo postear nada porque estuve unos días offline en Francia y no me enteré de la actualidad comiquera, y entonces…¿cómo?¿que no me libro?¿que haga entonces una redacción libre sobre mi viaje? Pues allá va, usted lo ha pedido, luego no se queje»
Mucho se habla de lo bien considerados que están los tebeos en Francia, de sus ventas millonarias, de lo saneado de su mercado, y blablabla. Mi teoría sobre esto es que es una situación frecuente en nuestro país el que cuando carecemos de algo siempre hay alguno que dice que pasando la frontera existe un paraíso donde atan los perros con longanizas, y luego el rumor se extiende. Como aquello del cine en Perpiñán pero con la historieta. Y una estancia breve en París me lo ha demostrado. Seguramente habría visto mucha cosa si hubiera entrado en alguna librería especializada de allí (¿a cual? Pues hubiera hecho como todo el mundo cuando va de viaje, preguntarlo en la ML de Comics o el Cómic a Gritos), por supuesto, como si me fuera a Barcelona o Madrid, pero la idea era ver la realidad cotidiana sobre historieta que se respiraba (mentira, sabía que no tendría tiempo de visitar ninguna, así que al menos hice este experimento).
Para empezar, nada más meterme en el metro un anuncio de una película sobre Los Dalton. Por favor, unos secundarios de una serie que publica Salvat ¿en serio va tan mal de ideas la historieta francesa que no puede ofrecer para hacer películas otra cosa que refritos caducos?¿nada original?¿qué sera lo próximo?¿»Idefix, el perrito valiente«?
Otro signo de la que la vanagloriada BD está de capa caída. En el desayuno, los terrones de azúcar de Largo Winch mostraban escenas de hace ya alguno álbumes. Refritos, refritos. Detalles así pueden hacer tambalear la delicada salud de su industria.
Estando allí me entero de que salen los nominados del Festival de Angulema. Algún periódico se hará eco, supongo. Pero con los periódicos franceses nunca me entero de nada, no sé si será por el diseño o por qué (no, no es por el idioma, quien haya batallado con alguno de eso periódicos igual puede explicarlo). Y veo que deben haber ido tan cortitos de obra publicada que tienen que tirar mano en sus premios, ellos, los chauvinistas franceses, de obras de autores extranjeros. Ni en Expocómic pasa eso. En el listado de candidatos resaltan, como luces de alarma en una UCI, la Novia de Venta por Correo a Mejor Álbum, Y, El Último Hombre al Guión, Wolverine: Snikt! al Dibujo, o el DD de Bendis a Mejor Serie. Veo con espanto además que los franceses se suman al boicot del fandom español nominando Blankets como Mejor Primer Álbum de un autor. Se hace saber por tanto que antes de Blankets Craig Thompson tiene publicado en nuestro país Adiós Chunky Rice, por parte de La Factoría de Ideas. Bromas aparte, se trata de una edición en tomo con la obra completa, buen papel, buen escaneado, buena traducción, y precio mucho más barato que otras obras similares. Pero supongo que al ser La Factoría vale con decir «que mierda de edición» y olvidarla. Hasta que la vuelva a sacar algún otro. La candidatura del Premio del Patrimonio de la BD al Spiderman intégrale 1969 sorprende poco cuando se recuerda la generosa contribución de Marvel al museo de Angulema de un buen montón de tebeos. Favor con favor se paga.
De camino al aeropuerto me topo con un cartel de la última película de Pixar ¡¡¡Les Indestructibles!!! Aquí maldecimos a los traductores por hacer jueguecitos raros, y con esta peli para encontrarla titulada Les Incroyable tenemos que irnos a la cartelera de Québec, que es como Lepe para los franceses. Increíble, valga la redundancia.
Y siguiendo con los despropósitos, en la emisión que nos ponen en el autobús meten como BD del mes a Saint-Exupéry, el último vuelo, de Hugo Pratt. No tiene pocos años esto. Si no tienen nada mejor a lo que recurrir como BD del mes en la emisión de un autobús, la cosa va muy pero que muy mal.
Ya en el aeropuerto, la oferta de BDs en el quiosco una castaña. Vamos, considero yo que con los miles de tebeos que dicen sacar cada mes, el que allí sólo tuvieran unos quince álbumes expuestos es señal de fallos preocupantes en la distribución.
Y con esta mala sensación me fui de allí. Pillé un vueling, y la única revista disponible era la de Los 40. En fin, habiendo ojeado alguna vez la revista Bravo de mi sobrina esto no podía hacerme mucho daño. Al menos pude leer en ella una minientrevista a los dos dibujantes españoles en Pixar que habían participado en Los Indestructibles/Increibles. Uno de ellos dice como si nada que tiene 800.000 cómics. Igual es una frase hecha que desconozco, o eso o en Pixar pagan rematadamente bien. Y entre tanto pijipop resaltaba como un faro de cordura una historieta de dos páginas a cargo de Quim Malditamemorialosiento y Paco Alcázar, un crossover de Halloween entre Pablo Picasso y Miguel de Cervantes francamente estimulante, extraña verlo en esta revista. Adjuntaría escaneo, pero al ser compañía de viajes a buen precio temí que si me la llevaba me hicieran pagarla.
En definitiva, que mejor que no hagáis caso de lo que os cuentan de cómo se vive por ahí, que como en casa no se está en ningún sitio. Que somos un mercado muy importante, que lo dice Marco Lupoi, que de eso sabe. La verdad, lo único que me ha sabido mal de no ver tebeos allí ha sido saber cómo habrían traducido la famosa frase del Capitán América de Los Ultimates.
«¿¿Cómo que castigado sin recreo??»