WC Cómics

No es una nueva editorial. Ni lo que pensamos de algunos productos de DC. En absoluto.
Es la entrada para esta pregunta:

¿Qué tebeos llevamos al váter?

Porque supongo que cualquier aficionado a los tebeos aprovecha ese tiempo de tranquilidad y silencio para leer algo. No vamos a quedarnos mirando la uniformidad de las baldosas, supongo. O lo sucias que empiezan a estar las paredes de la bañera o la cortina de la ventana (si hay suerte y ventana). Debemos tomar una postura intelectual (no dejo de pensar en las caras de los canes cuando están en ello) y selectiva; mientras nuestro cuerpo deshaga que nuestra mente absorba conocimientos. Pero… ¿de qué? No siempre tenemos las revistas de DVD o detodounpoco de una gran superficie en particular. Y los dominicales suelen ser un coñazo. Una buena entrevista cada mes a lo sumo, y dos o tres fotos a destacar, exagerando mucho.

Mi tebeo preferido para leer en estas condiciones ha sido Savage Dragon. Rápido, fácilón de leer, un poco tontorrón, pero bien acabado. Y entretenido. La clave es esta: rápido. Algo con lo que no te eternices. No puedes llevarte Blankets, para hacer pesas ya hay otro momento, ni nada de Alan Moore. Olvídate de los tebeos que no te puedes acabar cuando tú has acabado. Corres el peligro de seguir leyendo y seguir leyendo… Llevar algo de Delano sería redundante. La elección es siempre difícil, directamente proporcional al famoso MONTÓN acumulado de tebeos sin leer, de tebeos prestados. ¿Quién a pesar del repentino apretón no ha parado a pensar el tebeo que en ese momento debería leer en el trono? Authority, otro de mis favoritos. Y por supuesto, Rob.

Benditos por siempre los bidés. Aleluya por las tapas de los bidés. Superficies acumulativas de comics, revistas y catálogos del LIDL (los más adlianos del universo). Y para los que tienen monstruitos destroza tebeos (llamados vulgarmente «hijos»), la tapa sirve de escudo protector, y el bidé de pupitre peligroso.

Diabólicas hemorroides. Malas, malas. Pero… son el pago a momentos extendidos de grandes lecturas, de olvidarnos dónde estamos y cuál era nuestra misión. EL problema es para el que espera, que se caga… pero en tí, en tus cómics y en la madre que parió a Yellow Kid.

¿Qué tebeos leeís vosotros en ese mágico momento? No es que sea de mi incumbencia, aunque para rellenar este post me vale. Dime que lees cuando… y te diré si la edición se lo merece.

TODO NÚMEROS 1

Entre las cosas más inexplicables del mundo del cómic está esa extraña alegría por los números uno. Y, sin esperarlo, me encuentro escribiendo una Columna #1 rodeado de Números Uno (Bueno…) para la Desorganización No Gubernamental #1 del cómic español (En dura competición con Dolmen, eso sí).

Cuando alguien se compra un número uno (de los de verdad, no esos números enmascarados) se puede encontrar apenas dos cosas. Orígenes o Caos. O te cuentan las primeras andanzas de «Fulanito de Tal» y como llegó a ser lo que le toque: superhéroe, dependiente del videoclub, heredero de una gran corporación… o te meten con el embola’o en marcha sin que puedas saber muy bien que pasa y a instancias de lo que te cuenten en los primeros números.

Pero además es que lo saben. «Me ha gustado pero hay que esperar.. solo es el primer número». «No sé, no me convence… pero como es el primer número… puede que les falte rodaje» Sí, rodaje, calentamiento, hacerse a la serie… Los números iniciales tienen excusas para justificarse, incluso da igual lo que hagan, por muy bien que salga porque, eh, es un número uno, hay que esperar a ver como evolucionan.

Pero inexplicablemente al público le encantan los números uno. Si hubo una revolución en los noventa fue esa. A la gente parecían encantarles. Por eso fueron haciendo más cómics que no eran chicha ni limoná y a los que además nadie les pedía gran cosa… más allá de los número uno. Este es el secreto de Spawn, cada número es un Número uno.

Y espero que ese sea el secreto de estas columnas. De este blog. Porque aunque no está claro si este post sirve para establecer un origen o pillar de improvisto sí espero que a nadie le importe demasiado, total solo es el número uno… y además hay más números uno escribiendo esta columna.

Aviv Bör!