Estaba yo leyendo el nº5 de Runaways de Panini y casi me muero de asco ante tanta influencia manga y tanta tontería. Para eso me quedo leyendo Las guarradas de Kaizo, que es auténtico manga y total, te ries lo mismo que con el tebeo medio de Marvel y DC (por lo malo). Afortunadamente, he podido comprobar que aún quedan editores con criterio, que llaman a artistas de verdad, a auténticos artesanos del cómic que dan lo que los fans del cómic de superhéroes pedimos pedimos. Con lo cual comprenderéis que la aparición del ´nº 27 de Teen Titans me haya llegado como agua de Mayo (o de Octubre, que por fin llueve). Por que sí amigos, ROB!, ROB! EL GRANDE, ROB! EL PODEROSO está a los lápices y tintas, y lo que antes era un panorama triste se convierte en un mágico mundo de colores, acción y fantasía.

Me he recreado durante horas en el nuevo capítulo del evangelion, digo, evangelio de ADLO!, entusiasmado al ver que nuestro Dios sigue con su trazo firme y rico, y al comprobar que ¡sí! ha tenido una oportunidad de volver a dibujar a Halcón y Paloma. Rob es humilde y sabe donde están sus raices a pesar de ser el más grande, y no le importa volver a ellas. Los Teen Titans nº27 y 28 son el cómic más «hot» de este otoño. Está claro que TENÉIS QUE HACEROS CON ELLOS. Y si aún no estáis convencidos, so herejes, os voy a convencer yo. Como no quiero destriparos el argumento, voy a destacar las, a mí parecer mejores escenas (¡todas!).

Si algo caracteriza a Liefeld es lo vibrante de sus combates, los cuales desarrolla con emoción y naturalidad a la vez. La batalla entre Robin y la villana de turno se desarrolla a base de patadas en salto. Por varios motivos que pasamos a enumerar.
1-Mola que te cagas
2-Las patadas en salto hacen 1d6+2 puntos de daño, contra el 1d6 de la patada normal o el 1d4 del puñetazo.
3-El combo patada en salto + barrido sigue siendo rápido y eficaz para quitarle buena parte del marcador de vida al enemigo.
4-Mola que te cagas.

Aquí tienen a la pilla, que no tiene escrúpulos en amenazar a una rehén. Pero como ven, no la apunta directamente. Y es que es tan cabrita que es capaz de amenazar a alguien sin encañonarla, sabedora de que hay algo peor que un tiro. Porque claro, si te pegan un tiro, te mueres y ya está. Pero si te disparan al lado de la oreja lo más probable es que te quedes medio sordo o te piten los oídos un buen rato. Y eso sí que jode. Por eso ROB! lo representa así, quedando mucho más amenazador que si la apuntara con el arma. Y miren como ella, acojonada, se tapa los oídos.

Si se fijan en el ilustración anterior, comprobarán como la mala llevaba un guante y ningún bracalete. Mientras que en esta ilustración, perteneciente a la página siguiente, no lleva nada en las manos y sí un bonito adorno de metal en su brazo. Otra genialidad de nuestro Dios que refleja así el estado de confusión en el que se encuentran los pobres rehénes, incapaces de fijarse en detalles así.

De nuevo, Rob rompe todas las reglas y superdita la proporción al estado anímico de los personajes, con el fin de integrarnos en la psique de los personajes. Rob es un filósofo. Un humanista. El ser humano, como centro del universo que es, afecta a su entorno con sus emociones, incluso a su propio cuerpo. Todos sabemos que la adolescencia es una época de cambios en el cuerpo, de inseguridades y dudas. Que mejor forma de mostrar por lo que está pasando Wonder Girl que respresentarlo con ese dibujo. ¡MAESTRO!

Robin cambia de pelo en cada viñeta. Arriba sólo muestro unos casos, pero sucede a lo largo de todo el número. ¿La razón? Representar la enorme adaptabilidad de la que hace gala el chico maravilla. Gracias al entrenamiento (esto…) de Batman, Robin a aprendido a ser flexible y a dejarse llevar (mente limpia, bastardos). Que mejor manera de mostrarlo que con la variación de su cuero cabelludo: según quede mejor en la viñeta, así se dibujará, adaptando también los personajes a las necesidades de cada viñeta. Y es que la narrativa es muy, muy importante para la gran R.

Y hablando de narrativa ¿qué me dicen de lo de arriba, eh? Acojona troncos, acojona. Que aprenda el Scott McCloud ese, con sus coñazos de como se hacen los tebeos. Los tebeos, ante todo, se hacan para MOLAR. Zot no molaba. Titanes, ahora sí. Lo lectores más carcas argumentarán que no se respeta la perspectiva, ni la distancia, pero… ¿y lo que mola? Ahí, la mala esa volando como Rygar cuando le mataban una vida, que flipe. Como dibuja el tío… Por eso el cómic americano no levanta cabeza y sigue perdiendo lectores. Son incapaces de olvidarse del academicismo y hacer un producto atractivo para el joven.

Otra muestra de lo anteriorment citado. El cuerpo de Wonder Girl, tras recibir un tremendo golpe, se contorsiona. ¿Poderes de elasticidad? Claro que no. Otra prueba de la capacidad de transmitir, de narrar, de comunicar lo que les sucede a los personajes. «¡Que me parten en dos!» Habrá pensado la chica maravilla tras recibir semejante hostión. «Menudo hostión» piensa el lector al ver el resultado. Así de bien nos lo cuenta Liefeld, haciéndonos entender la dureza del golpe en pleno fragor de la batalla.
Chicos, me resisto a poner más scans, de verdad. Este nuevo tesoro es riquísimo en matices. Podría pasarme horas extendiéndome en detalles, pero lo mejor que podéis hacer es haceros (de Bilbao) con un ejemplar. De momento la llegada de Liefeld ha supuesto un aumento de ventas en la serie, como no podía ser de otra forma. Pues los seguidores de Rob somos como sicarios. Escondidos, esperando una oportunidad para actuar y darlo todo por él. A mí me ha devuelto la fe en los tebeos de superhéroes. I’m a believer, que dirían The Monkees. AVIV BÖR!