Portadismo 3, rompiendo esquemas

(ver portadismos anteriores)

Definitivamente, me está pasando algo con Mike Mignola y cada vez que veo una portada suya se me activa el sentido adlácnido.

Porque uno podría pensar que en este caso concreto no hay nada que chirríe.

-El tipo duro en camiseta dispuesto a darse de mamporros, el simpático perro policía, los amenazantes esbirros en sombras y sus cuchillos, la ominosa presencia del dragón… Si hasta le perdono que pasen sombras o trazos por «el hueco de la luna» ¿qué me pasa entonces, doctor?

-Demasiadas lecturas, mi buen señor, que como bien sabe secan el cerebro, encorvan la cerviz sobre el pupitre y nublan la vista con tan menuda y apretada letra, dejando al hombre lánguido de espíritu y falto de toda natural energía. Además, consumen la hacienda en papeles inútiles y mudan la sangre en aguachirle de imprenta, haciendo que el alma olvide su salvación por atender a las cuitas de héroes fingidos. Nada acaece de sustancia en esta ilustración, donde el señor don Miguel de Miñola, cual diestro artista de la sombra, mantiene aún el pulso firme y el trazo vigoroso que en sus mejores otoños le dieron fama. Mas decidme vos, ¡oh, triste orate!, que de tan extrañas visiones os alimentáis ¿a qué libro o gaceta pertenece esta extraordinaria lámina?¿Acaso son las andanzas de Terry y los Piratas, o las militares cuitas de Steve Canyon? ¿Es por ventura el Capitán Easy quien en ella se asoma? ¿O tal vez, en vuestro desvarío, creéis ver a The Goon, a Doc Savage o al mismo Big Ben Bolt, que a puñetazos imponen su ley en los papeles?

-Pues debe tratarse de eso, doctor…

(Sí, soy conocedor de que hay un contexto, pues incluye una aventura de Steve Costigan, personaje de R.E. Howard, pero sigue siendo chocante la elección de Panini en la colección, rompiendo un algo la trayectoria de la misma.

Sobre todo viendo cual era la portada principal de su versión original.

-Conclusión: yo adoleceré de portadismo, de acuerdo, doctor, pero queda claro que Mignola vende.

Mas lo que más pasma al sentido y deja al entendimiento en blanco, es ver que se ha hurtado al lector la visión de aquellas doncellas guerreras que, en biquinis de hierro y con más piel que acero, solían adornar estas portadas. Sépase, pues, por los siglos de los siglos, que en estos tiempos de extravío editorial tira más un Mignola que dos pares de aquellas bárbaras carretas, y que prefiere el mercader el trazo sombrío de un marinero con su can, que el alegre y pecaminoso brillo de la carne cimeria)

Recogiendo telaraña

Entono el mea culpa. La pasada semana, exponiendo la obra de Mike Mignola (cortina de humo que eclipsa el que Marvel cruce a Spiderman con el chef José Andrés, debe decirse), metí en el mismo saco su probable decadencia con este trabajo de Frank Miller.

Incluso tuve los arrestos de chotearme haciendo referencia a Arañita Plateada. No hablaba yo, sino mi desconocimiento. Falta de background arácnido, pues todo spidermanófilo debe conocer la SpiderArmadura.

El número 100 de Web of Spiderman fue su primera y última aparición en las viñetas, aunque luego ha tenido más vida en series animadas y como skin en juegos. Y es precisamente lo definido de la existencia del traje lo que tiene importancia en este caso, pues sirve para que Miller añada nuevos matices a su obra del Caballero Oscuro.

Y es que en el Dark Knight lo único que sabíamos era que transcurría en el futuro. Un futuro de 1986. El DK2 ya salió en 2001, y La Raza Superior en 2015. Saltos temporales en la creación que no tenían su reflejo en la historia contada.

¿En que año ubicamos pues la acción del Batman de Miller?

Pues La Raza Superior en 1993, más claro imposible.

Mucho se ha dicho sobre que fue la estética y la actitud mal entendida de obras como este Batman o Watchmen lo que condujo a los Gloriosos Noventa (aunque siempre he sido más de la sensación de que fueron los avances en impresión y color los que posibilitaron brillos, disparos y armamento, y abrieron un mundo de posibilidades), pero poco se dice que en esa década Miller se alejó de su obra con las grandes, buscando, principalmente con Dark Horse, otros horizontes creativos y autorales.

¿Significa esto que Miller renegó de los Noventa?

Al contrario, aprovecha uno de los breves instantes de lucidez que le permiten sus compromisos de portadas alternativas de grandes eventos para ampliar el universo de su obra. Y con algo tan simple como hacer contemporáneos a sus personajes con un uniforme que apareció en una única aventura, emplaza temporalmente de forma inequívoca su obra magna.

El Batman de Miller es un tebeo de los Noventa. Quizá no lo fue cronológicamente, pero siempre lo fue en espíritu. Y ahora el autor nos lo confirma. Se puede decir más claro, pero no más alto.

Por cierto, que después de esto me estoy mirando las portadas alternativas de los Before Watchmen en busca de mensajes parecidos y dentro del sacrilegio fueron muy respetuosas, a ver para cuando toca un nuevo meneo de copyright…

Portadismo II

Y hete aquí que por Abril de 2025 planteaba:

¿Podemos estar ante un cambio de ciclo en los portadistas clásicos, aquellos que eran el gancho idóneo para atraer las miradas de los compradores potenciales? ¿es algo debido a la edad o una estrategia consciente? es decir, en un tiempo de centenares de portadas alternativas cada mes, algunas sin siquiera relación con el contenido de la historieta que contienen, igual esta es la manera en la que algunos autores clásicos se reinventan para destacar. Porque cada vez que vuelvo a ver ese murciélago, me reafirmo en que debe ser esto último. La manera de destacar entre una jungla de portadas clónicas y tipiconas. No todos pueden ser Skottie Young.

Y esto venía por una portada de 2023.

Claro, tenía que contar con que, con el paso del tiempo, la dinámica sería creciente y esto iría a más…

¿Qué les das, Spiderman?

Al menos Miller nos saca algo tan loco que nos dice «eh, chavales, aquí hay una historia cojonuda detrás: el Hombre de Acero más de acero que nunca, Hormiguita Plateada con sus seis patitas y un Batman, que Batman siempre entra bien«. Otra cosa es que la cuente o no, pero por lo menos ya nos ha estimulado la imaginación.

Portadismo

Los designios de DC son inescrutables. Y hablo de comics.

Por ejemplo, el pasado año decidieron contarnos qué hubiera pasado de haber sucedido las cosas de otra forma en la clásica saga de Batman: Una Muerte en la Familia. Debieron pensar que dado que se cumplía el 36 aniversario de la aventura, era buen momento para revisitarla. Cifra redonda, por lo menos en sistema binario.

Recapitulemos rápidamente. En 1988, los lectores pudieron decidir mediante llamadas a dos teléfonos de tarificación especial el destino del personaje de Jason Todd, Robin, en la aventura que discurriría entre los números del 426 al 429 del Hombre Murciélago, a cargo de Jim Starlin y Jim Aparo.

Al final de la jornada del 16 de Septiembre, el cómputo de las llamadas arrojaba un total de 10.614, votos. 5.271 de los mismos (49,66%) a favor de que Robin sobreviviera, y 5.343 (50,34%) de que muriera que fue lo que sucedió en la aventura. La diferencia la marcaron 72 votos. Años después Starlin declaró que aunque Robin hubiera seguido vivo, la saga no hubiera cambiado mucho, pues su idea era que quedase incapacitado y se retirase.

Sabiendo esto, poco sentido tenía llamar a Starlin para el «What if« Elsewords del año pasado. El otro Jim, Aparo, falleció en 2005, así que DC sacó la historia alternativa Robin Lives! con dos autores de la vieja escuela siempre competentes como son J.M. De Matteis y Rick Leonardi.

Miniserie de cuatro números en la transición del último logo anodino al clásico, ese que es verlo en una portada y lo de dentro ya parece mejor. La mini no pareció tener demasiado repercusión allá, y aquí no la vimos (cosa que dada la situación editorial de entonces tampoco quiere decir mucho). Y eso que uno de los incentivos para la compra fue una portada variante en el primer número a cargo de Mike Mignola (1960), en la linea de las que hizo para la saga original en 1988.

Al menos en espíritu.

Hablamos mucho de Frank Miller, de su delicado estado de salud, y de si esto afecta a su trazo o si lo suyo es una cuestión estilística. Pero la gente que adquiere las portadas variantes de Miller es conocedora de que más pronto o más tarde estas ilustraciones se revalorizaran. Mignola en cambio aquí ni siquiera se ha dignado a plasmar una triste estatua de las que tanto le caracterizan. Y que la sonrisa del Joker no os abrume, el murciélago de al lado grita ¡DESIDIA!

Mike Mignola (1960). Harvey Award for Best Cover Artist (2008, 2010 y 2011). Eisner Award for Best Cover Artist (2011). Poco motivado en 2023.

¿Podemos estar ante un cambio de ciclo en los portadistas clásicos, aquellos que eran el ganchoidoneo para atraer las miradas de los compradores potenciales? ¿es algo debido a la edad o una estrategia consciente? es decir, en un tiempo de centenares de portadas alternativas cada mes, algunas sin siquiera relación con el contenido de la historieta que contienen, igual esta es la manera en la que algunos autores clásicos se reinventan para destacar. Porque cada vez que vuelvo a ver ese murciélago, me reafirmo en que debe ser esto último. La manera de destacar entre una jungla de portadas clónicas y tipiconas. No todos pueden ser Skottie Young.

Aunque por si acaso fuera por lo otro ¿cuantos años tiene Alex Ross?