Recogiendo telaraña

Entono el mea culpa. La pasada semana, exponiendo la obra de Mike Mignola (cortina de humo que eclipsa el que Marvel cruce a Spiderman con el chef José Andrés, debe decirse), metí en el mismo saco su probable decadencia con este trabajo de Frank Miller.

Incluso tuve los arrestos de chotearme haciendo referencia a Arañita Plateada. No hablaba yo, sino mi desconocimiento. Falta de background arácnido, pues todo spidermanófilo debe conocer la SpiderArmadura.

El número 100 de Web of Spiderman fue su primera y última aparición en las viñetas, aunque luego ha tenido más vida en series animadas y como skin en juegos. Y es precisamente lo definido de la existencia del traje lo que tiene importancia en este caso, pues sirve para que Miller añada nuevos matices a su obra del Caballero Oscuro.

Y es que en el Dark Knight lo único que sabíamos era que transcurría en el futuro. Un futuro de 1986. El DK2 ya salió en 2001, y La Raza Superior en 2015. Saltos temporales en la creación que no tenían su reflejo en la historia contada.

¿En que año ubicamos pues la acción del Batman de Miller?

Pues La Raza Superior en 1993, más claro imposible.

Mucho se ha dicho sobre que fue la estética y la actitud mal entendida de obras como este Batman o Watchmen lo que condujo a los Gloriosos Noventa (aunque siempre he sido más de la sensación de que fueron los avances en impresión y color los que posibilitaron brillos, disparos y armamento, y abrieron un mundo de posibilidades), pero poco se dice que en esa década Miller se alejó de su obra con las grandes, buscando, principalmente con Dark Horse, otros horizontes creativos y autorales.

¿Significa esto que Miller renegó de los Noventa?

Al contrario, aprovecha uno de los breves instantes de lucidez que le permiten sus compromisos de portadas alternativas de grandes eventos para ampliar el universo de su obra. Y con algo tan simple como hacer contemporáneos a sus personajes con un uniforme que apareció en una única aventura, emplaza temporalmente de forma inequívoca su obra magna.

El Batman de Miller es un tebeo de los Noventa. Quizá no lo fue cronológicamente, pero siempre lo fue en espíritu. Y ahora el autor nos lo confirma. Se puede decir más claro, pero no más alto.

Por cierto, que después de esto me estoy mirando las portadas alternativas de los Before Watchmen en busca de mensajes parecidos y dentro del sacrilegio fueron muy respetuosas, a ver para cuando toca un nuevo meneo de copyright…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.