Decía hace dos lunes: «uno puede tener para la semana próxima una entrada sobre, digamos, parte de la letra R de Marvel… y ya sabe que alguien la va a liar, y esa liada tendrá que esperar.«
Por supuesto eso es exactamente lo que sucedió. La liada fue doble -o triple, según si se cuentan los sugardaddysmos o no- porque por un lado el ABC decidió escribir un artículo sobre los movimientos de La Sectorial para silenciar disidentes como ‘mujeres buscando subvenciones se pelean, malas mujeres’ dando la versión de… bueno… de La Sectorial, que es la única que daba declaraciones sin que a nadie del ABC le pareciera mal -risas-.
Lo otro que sucedió fue peor, murió Sam Kieth. Y, como pasa siempre en estos casos en esta vuestra desorganización, cada uno sacó un posteo pensando que ya celebraría su vida y obra el siguiente. ¿Qué os puedo decir? No nos llaman desorganización por nada.
Pero el asunto sigue siendo el mismo: ¿Cómo no dedicarle un espacio? Especialmente cuando Kieth ha dejado tan clara su postura sobre la muerte:

Por supuesto eso tiene que llegar a un final, y cada uno de nosotros podría hacer algo distinto, sospecho. Pero para quien esto escribe lo más importante que tiene que recordar de Kieth es una obra.
Sí, sí, ya sé. Tenía muchas obras, tuvo incluso repercusión más allá de los cómics gracias a la serie de televisión de The Maxxx.
y habrá otra gente que le recuerde por su trabajo en algunos personajes de las grandes franquicias.

o por sus variadas historias de enfrentamientos superheróicos,




muy variadas. En fin, que uno nunca sabía bien dónde iba a aparecer o qué iba a hacer, ni si sus personajes iban a…

…hacer una versión de Bohemian Rhapsody. Pero sí que sabía un par de cosas.
Sabía que podía confiar en él para leer historias con mujeres en su centro,





Y también para encontrar algo distinto.
Por supuesto habrá quien prefiera hablar de 30 Días de Noche, Mars Attacks: First Born, Aliens: Earth War… que recordáramos -otra vez- cómics como The Adventures of The Thing, The Craptacular B-Sides o Batman: Through The Looking Glass… o que nos anticipáramos a hablar de Scratch, por ejemplo. Pero no.
Como decía antes, para mí Sam Kieth siempre ha estado ligado a un cómic en concreto:

Es curioso -usemos esa palabra- como durante tanto tiempo ha sido Messner-Loebs el que parecía al borde de la muerte, para acabar siendo Kieth el que acabara falleciendo antes. Y es que al final este cómic iba y venía de nuestra ‘actualidad comiquiera’ más por los GoFundMe que porque las editoriales se molestaran en mantenerlo vivo. Sí, Zinco lo publicó en su momento…

…y tras esa edición de 1991 no volveríamos a verlo recuperado hasta que en 2009 Norma lo reeditara.

Después de esto… nada.
Es cierto que de la de Zinco a la de Norma pasaron 18 años y ahora mismo llevamos 17 desde la de Norma, así que quizá sea algún tipo de ciclo. Pero no es menos cierto que ahora mismo no tenemos una edición que poder vend recomendar con entusiasmo.
Y no es para menos.
No solo porque, pese a su querencia por dibujar tetas y culos por todo el cómic -muchos masculinos, bien es cierto. No todos de mayores de edad, igualmente cierto- tiene varios mensajes a favor de las mujeres.

También porque su forma de contar la filosofía -vale, más en el primer número que en el segundo- puede que no nos acabe de convencer entre retorcimientos y chascarrillos…

…pero eso no lo hace menos interesante en su generalidad. E, incluso, cuando eso servía para quitarle hierro a gente tan problemática como los sofistas, lo cierto es que llevo años…

…usando lo de ‘definamos definición’.
Así que está claro no solo que las editoriales españolas deberían avergonzarse de no tener este cómic como fondo editorial vivo.
También, por supuesto, que Sam Kieth era uno de los grandes.
Y por eso no nos puede sorprender ir encontrándole aquí y allá en nuestras lecturas.
Siempre con una composición peculiar, con un diseño especial, siempre con algo que transmitir y, por supuesto, siempre, siempre, siempre…

…rodeado de otros grandes.
AVIV MAS HTEIK!!!
Te acabas de ir y ya te echamos de menos.

Que la Tierra le sea leve…
Gracias.