La familia Marvel enseña y entretiene

A pesar de lo que algunos medios especializados nos quieren hacer creer, para ser un entendido en cómics en España no basta con saberse de carrerilla los crossovers de Los Vengadores, o poder recitar con los ojos cerrados  esas declaraciones en las que Paul Jenkins revela por sorpresa que todo era como siempre habíamos sabido que era. Para ser un entendido hay que saber datos obscuros—con be, con be, que parece que queda más culto—que por pocos sean conocidos. Y eso—las cosas poco conocidas en el mundo de los cómics, digo—en España pasa, inevitablemente, por el Universo DC.

Uno de los datos más obscuros—con be, con be—que podía citar el enteradillo español era el caso del Capitán Marvel, cuyo conocimiento en el mercado español ha separado, de toda la vida al enterado profesional que si a sus 14 años no tenía ya una librería de cómics propia era porque no había querido, del neófito que compraba sus tebeos en un kiosko.

El estudio del Capitán Marvel, demuestra como ha ido evolucionando el mundo de los cómics en España a medida que internet ha ido llegando a nuestras vidas. A mediados de los 80 podías ser el rey del corrillo friki sólo citando que el Capitán Marvel que la palmaba en las contraportadas de los tebeos de Forum—por aquel entonces pocos tenían dinero para comprar novelas gráficas o como gustaban llamarles por aquel entonces "tebeos más caros porque van en tapa dura"—no era el original porque había un Capitán Marvel en DC que había nacido mucho antes; en los albores del presente siglo ya era necesario citar a la Fawcett Cómics, para demostrar que en esto de las viñetas tú ya tenías galones antes de que tu interlocutor encontrara Dreamers por error en Altavista; y, hoy por hoy, o demuestras que te has leído los artículos de UTCON con las fechas de los juicios, las pruebas, y los nombres de los fiscales, con los que DC llevó a Fawcett a juicio por vender más que ellos con su Capitán Marvel, o demuestras que no sabes nada del mortal más poderoso de la Tierra.

Llegados aquí, yo me pregunto. ¿Y qué hemos aprendido de todo esto? Porque como ya explicaba Alan Moore en From Hell, esa obra que permitió a Eddie Campbell tener la oportunidad de llamar a Norhampton para agradecer el dinero, que debe ser el único motivo por el que nadie llame a Norhampton, estos datos son como un copo de nieve que nos distrae con detalles secundarios—el juicio, la compra del personaje, los derechos registrados de Marvel del nombre que llevan a llamarlo Shazam—impidiéndonos ver la realidad. El Capitán Marvel vendía más que Superman, ¿Como podía ser eso si Superman es un icono que a sus 75 años ocupa el mismo lugar en los telediarios que el aniversario de Mickey Mouse, mientras que al Capitán Marvel lo conocen cuatro gatos? Porque nunca nos hemos parado a analizar todo lo que podía ofrecer la obra.

Y lo que diferencia es que

La familia Marvel tiene un tono más desenfadado, con personajes como Mary Marvel, el respeto y la bondad personificada.

Con un conocido respeto por los animales

Los mayores

Que entienden como nadie la auténtica dimensión de las relaciones laborales

Los parados

 

Y todo aquellos que simplemente son diferentes

En resumen una serie sobre la amistad

Que nos enseñó que para ser grandes no hacen falta superhéroes torturados y oscuros

AVIV AL LEVRAM YLIMAF!!!

Publicado por

Isaac Hernández

Periodista y adláter. Sueño con una vida normal pero sé que me cansaría de ella en menos de seis meses

7 comentarios en «La familia Marvel enseña y entretiene»

  1. Joven Isaac, también estamos los que le llamábamos Shazam (sin exclamación) porque así titulaban a los cuadernos de Vértice. A cambio, ni idea de si eso era de DC o de qué, era de Vértice y punto.
    De esos cuadernos recuerdo todavía un episodio en que se enfrentaba a una gelatina de una heladería que iba creciendo y era imposible acabársela «siempre queda sitio para la gelatina» decía el heladero animando a Billy y compañía a acabarse la copa que terminó desbordando el local. Rememorándola ahora, quedaría perfecta adaptada como capítulo de Bob Esponja.

  2. Y eso sin mencionar su origen: un anciano que se acerca al menor Billy Batson en el metro y le pide que le sigua escaleras abajo hacia un oscuro tunel porque le va a enseñar una cosa…
    Justo así obtuve yo mis superp… quiero decir, un amigo mío obtuvo sus superpoderes…

  3. No se suele mencionar mucho, pero el serial o película de 1941 (y no ningún cómic) debió de llegar a España en esa década, con el título de «Capitán Maravillas».
    Así, la gente que lo conoció entonces, solía comentar que Superman, cuando se poularizó en España en los 60-70 de la mano de Novaro, y que no les sonaba de nada (creo que la serie animada de los Fleischer tampoco llegó aquí antes), era una copia descarada (y no al revés).

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