La pasada entrega de los premios Oscars™ (que vienen a ser los Oscars™ del mundo del cine) fue Javier Bardem quien protagonizó el momento de la noche.

Condenando la guerra, reivindicando la existencia de Palestina y de paso recuperando un clásico.

Y no me refiero al rótulo del «No a la Guerra» sino a Handala.

Un personaje creado entre 1969 y 1974 por el humorista palestino Naji al-Ali. Permanentemente de espaldas al lector, se convirtió en un símbolo de la identidad del pueblo palestino y su resistencia a un genocidio que ya dura casi ochenta años. Así se nombró al barco de la Flotilla de la Libertad que intentó paliar la hambruna que el gobierno israelí estaba causando en Gaza y aparece al final de la versión de Ahlan Ezayak que cantó Shams como crítica a la invasión norteamericana de Irak.
Menos mal que esas cosas ya no pasan hoy en dia.

Nají al-Ali no sólo denunciaba el genocidio sionista y la colaboración norteamericana. También señalaba la corrupción de los movimientos palestinos y la hipocresía de los paises árabes. Fué asesinado en su exilio londinense por uno de los agentes del MOSSAD infiltrados en una célula de la OLP que intentaban montar atentados en Europa para intentar inclinar a la opinión pública del lado de Israel.
Menos mal que esas cosas ya no pasan hoy en dia.

Como de todos los creadores asesinados por no callarse de al-Ali nos queda su obra.

Y las cosas que denunciaba.

Cosas que, obvio es decirlo, YA NO PASAN HOY EN DIA.
