El Vaticano acaba de presentar a Luce, su mascota para el Año Santo 2025.

Y no tengo ninguna opinión concreta al respecto.

Ni nada de la presentación me ha parecido específicamente reseñable.

Vamos, la clásica presentación de diseño. Casi ha sido aburrida.
La figura en sí misma es excelente.

Con esos ojos con conchas como signos de dolar en un personaje avaro de los dibujos animados de la Warner representando su apasionada devoción por Camino de Santiago, sabés lo que digo, flaco.

Y por si fuera poco la campaña no se limita a la pizpireta peregrina protagonista, nos obsequia con un extenso Luceverso de personajes. Personajes que, ni que decir tiene, señor juNI QUE DECIR TIENE, DECÍA, considero dignos de figurar en los anales la historia del diseño corporativo.
Del primero al último.

Del simpático perrito…

…a la Arale Todavía Más NiñEL ENCANTADOR ANGELITO.
En resumen, una excelente campaña promocional tanto en idea como en ejecución que sin duda logrará holgádamente cumplir los objetivos apetecidos.
Lo digo sinceramente.
Me gusta MUCHO esta campaña. DE VERDAD.
No es una opinión condicionada por el miedo a las demandas de ninguna asociación de abogdos de ninguna confesión religiosa.
¿Cómo no va a gustarme Luce y su mundo si su existencia arranca…

…homenajeando uno de los mejores saltasusto de la historia del cine?

