Una Semana Santa de virtudes y valores (VI)

Sábado Santo. El sábado más bonito del año salvo que seas un padre valenciano y no hayas encontrado aún donde dejar a tus vástagos a partir del martes que viene. La Semana Santa llega a sus últimos días y con ella también nuestro noble intento de ensanchar espíritus y formar a nuestros lectores en valores.

Todo gracias a la lista de los siete pecados capitales que, tal y como pasa con la obra de Stan Lee, tuvo más autores de lo que consta en los listados oficiales y que, además, son un tema de vital importancia en la historia del cómic como se puede apreciar en este gráfico:

Hoy os advertimos contra…¡¡La Avaricia!!

Cómo hemos dicho antes la confección de la lista de los siete pecados capitales fue larga y con muchos autores y editores metiendo mano. E Igual que los pecados capitales empezaron siendo las «Ocho malos pensamientos» quién sabe si en un futuro lejano, como el mes de mayo de 2027 por decir una cifra al azar, o algunos meses antes si Pedro Sánchez adelanta las elecciones, un gobierno libertario, con el Papa adecuado de por medio, quita la avaricia de la lista de pecados.

Pero hoy por hoy la avaricia está en el canon y si algo nos gusta en Adlo Novelti Librari es aprendernos el canon aunque sólo sea para criticarlo. Y por eso el capítulo de hoy va a dedicado al pecado favorito de los criptobros que desde su lujoso ático en Dubai nos advierten de lo mal que estaríamos en la penísula Ibérica si cederiamos ante la conspiración que pretende convertir en España en u país islámico.

La doctrina considera que la avaricia es «el afán desmedido y egoísta de poseer riquezas, lo que lleva a anteponer los bienes materiales a Dios, a la caridad y al prójimo» y por ello debe ser evitada. La fina línea que existe entre la avaricia de tener un piso en alquiler y la virtud de acaparar 337 casas en España para poder vivir sin trabajar y que salgan a defenderte los boomers de Facebook por ello, la dejamos ya para otro día porque resulta que aquí en nuestro blog nadie estudió teología.

Por todo ello, este Sábado Santo te recomendamos que dejes propina en el restaurante y te alejes de cualquier tentación de acapar bienes y servicios leyendo algún tebeo alegre y moralizante procendente de tiempos donde la virtud era en todas partes promocionada y nadie defendía la avaricia.