Tras la lectura y comprensión del siguiente texto (fragmento del Correo de los lectores de la publicación Liga de la Justicia Internacional número 15, Ediciones Zinco, Junio de 1989), razonar sobre si en los aspectos que se indican tras el mismo hemos mejorado o estamos igual que hace veinte años:

1 – Se produce un error en la edición de una publicación de formato lujoso.
2 – Quien lo detecta y lo hace saber es Cels Piñol.
3 – El error se hace público en un correo de los lectores de la propia editorial.
4 – La culpa del error se atribuye a la imprenta.
5 – No pasa nada.

Sí hemos cambiado en algo. ¡Ya no hay correos!
Algo si hemos cambiado, porque seguro que en aquella época cuando ibas a la Fnac a descambiarlo no había Fnac.
Vamos para peor, bueno, el unico que sí ha mejorado es Cels Piñol
Si es que ese tal Cels era un visionario.
Y los de la imprenta ¿que estan todo el dia de juerga? …hechandose champan por encima, perdiendo y estropeando (y poniendo faltas de ortografia) al trabajo de los Packagers de Planeta, que cabrones.
Para terminar:
Acabo de crear un Fanzine que retrata «el mundillo» del comic, que lleva por titulo «PACKAGERHUNTER»
«Si es que ese tal Cels era un visionario.»
!Pues a Hollywood, que allí los visionarios están muy bien vistos!
¿¿Que aún se estan «estirando» de los pelos??
Melenudos!!!
Como mínimo, allí se «tiraban» de los pelos: ahora la respuesta sería: «Tranquilitos, que también podríamos comete el error en la ficha de Wonder Woman y en el número de este mes de JLA».
La diferencia es que en aquella época se equivocaban en los textos porque pensaban que la gente que compraba tebeyos solo leía miraba los dibujitos y pasaba del texto.
Ahora directamente se equivocon en todo el conjunto porque piensan que la gente compra tebeyos para ponerlos en las estanterías en plan tomazos de enciclopedia y ni los abren porque ya se han visto la película.
Follonero: ¿»Hechándose» champán? «Héchale» un ojo a lo que escribes, hombre. Que luego queda «echo» un desastre.
Hombre, si en un cómic se ve la tinta se viera toda corrida, o Hulka se viera de color butano, o el papel estuviera arrugado (aunque éste último también podría ser fallo del encuadernador), se podría atribuir el fallo a la imprenta.
Pero la imprenta nunca, NUNCA, pone, quita o escribe textos, ni siquiera el preimpresor que monta los fotolitos o hace las planchas. La falta, exceso, mala traducción de textos, etc, etc es responsabilidad de la editorial por no revisar bien lo que lleva a imprenta… Incluso se puede exculpar a los «packagers»: si ellos no hacen su trabajo de manera correcta, es faena del editor de turno de detectar los errores y hacérselos corregir.
Que un editor tiene el despacho para editar, y no jugar a la Wii o al solitario.
Que los «duendes de imprenta» ya están mosqueados de que les echen la culpa por cosas que no han hecho ellos, cojona!