De Renatos y Hombres

En esta ocasión nos ha dejado un ilustrador de carteles cinematográficos. Uno de esos autores no demasiado conocidos por su nombre pero cuya obra ha sido vista por todo el mundo en una u otra ocasión.

Renato Casaro.

Allá por 1969 gracias al spaghetti western pilla el inicio de la ola que va a ser la explotation italoeuropea de las siguientes décadas.

Y se convierte en prácticamente el cartelista oficial de las estrellas de la época como Belmondo o Celentano.

Y, claro, ellos.

Tanto juntos como por separado.

Pero en aquellos tiempos los cartelistas europeos no sólo ilustraban producciones locales. Hasta finales de los 90 era habitual que las distribuidoras no dependieran de las productoras originales extranjeras y se encargaran de crear de cero las campañas publicitarias. Incluso encargando pósters nuevos.

En algunos casos como el de Starfighter (1984) eran meras réplicas del original con algunos elementos del fondo cambiados. Pero en otros los italianos decidian MEJORAR el diseño.

Por ejemplo los necios norteamericanos podian haber decidido que el póster de Air America (1990) prometiera una divertida aventura de colegas entre Mel Gibson y Robert Downey Jr. por el simple y trivial hecho de que la película era exactamente eso.

Afortunadamente Casero estaba ahí para cambiarlo por el anuncio de una tensa epopeya de combate durante la guerra de Vietnam protagonizada por Gibson.

En plena efervescencia de la comedia italiana de tetas y culos, de Jaimitos, profesoras y enfermeras…

…qué espectador que no fuera británico querría ver una farsa, por muy satírica, outrageante y provocativa que fuera, como el Britannia Hospital (1982) de Lindsay Anderson.

Pero ningún europeo continental de sangre caliente…

…se perderia un intrigante y explícito blandiporno entre robots diseñados por Sorayama.

¿Vosotros entrarias a ver La Ley de la Calle (1983), un tostón sobre adolescentes callejeros aburridos que no ven futuro a sus vidas…

…o correriais a ver La Ley de la Calle (1983), la desesperada lucha por la supervivencia de jóvenes guerreros urbanos postapocalípticos?

No extraña que Tarantino lo escogiera para pintar el cartel de Érase una Vez en Hollywood (2019) y los de los filmes ficticios rodados por el personaje de DiCaprio.

Pero hay otra cosa que debemos agradecerle a Casaro y los distribuidores italianos de los ochenta. Un logro histórico e irrepetible.

Y es que cuando en 1982 les llegó el póster de Acorralado debieron pensar que por muy pintado por el mismísimo Drew Struzam que estuviera no era lo bastante viril e impactante. Ni lo era su título original, Primera Sangre, que sonaba a llorica que se queja en cuanto se pincha un dedo.

Y sabiamente decidieron cambiarlo…

…por el apellido del protagonista cambiando para siempre el destino de una de las más quintaesecnciales sagas del cine de acción contemporaneo.

¿O acaso de verdad os creeis que hubiera triunfado igualmente de no haberles copiado la idea los productores norteamericanos y haberse ido titulando Segunda Sangre, Tercera Sangre, Cuarta Sangre y Sangre Final?