
La serie Secret Origins (DC, 1986-1990) puede parecer algo intrascendente vista en perspectiva (la perspectiva de haber quedado atrás unas cuantas continuidades) pero en su momento era la serie para estar informado de todos esos cambios que habían tenido ocasión cuando LA Crisis. Todos los personajes del universo de ficción habían visto cambiada su historia, de manera que el número correspondiente a los personajes significativos eran acontecimientos celebrados. Cierto es que también había de vez en cuando números más intrascendentes, que pocas razones más allá del completismo cerril habría para comprarlos.

No, en 1987 no comprarías el tebeo por tener un recorte de Kirby en la portada.
Y completismo lector es el que me ha impulsado a la lectura del número 46 de la serie, que está dedicado a los orígenes de los cuarteles generales de los principales grupos, incluyendo a la Legión de Superhéroes.

Sí, otro posteo con la Legión de Superhéroes, es lo que tiene estar descubriéndolos, que de vez en cuando caerá algo. Pero vamos con Secret Origins ¿puede ser interesante una historia con el origen de la cueva que sirvió como primer cuartel de la Liga de la Justicia?

Respuesta: Si.
La de la Torre de los Titanes es más predecible, pues escribe Marv Wolfman y se atiene a lo ya explicado en su momento de que el padre de Vic Stone, Cyborg, la construyó para que su hijo tuviera un sitio donde socializar con esa peña con la que se había juntado. Y la del cuartel de la Legión comienza, como debe ser y es tradición, con una ronda de reclutamiento.

Se nota la influencia de Watchmen en las historias de la editorial, pues todo funciona como un reloj. Así, nos muestran las habilidades de una candidata, que de haber sido aceptada hubiera sido la primera afroamericana: Mnemonic Kid.

Su habilidad, hacer olvidar las cosas a los demás. Hace una demostración con un chavalín que pasa, haciéndole olvidar el camino de regreso a su casa ¿pequeño inconveniente de esta habilidad? no hay marcha atrás, no puede devolver la memoria de lo perdido.

Ni que decir tiene que este talent no entró en el equipo de ninguno de los tres. Pero fijaos en la fluidez de los acontecimientos, pues el siguiente candidato es…

…Fortress Lad, con la habilidad innata de convertirse en un refugio. Muchas gracias, ya te llamaremos.
En un giro inesperado de los acontecimientos, Menm…Nemmo…La Chica Memoria, despechada por el rechazo, emplea su poder contra el trío legionario original para que olviden sus poderes, y así atacarles con su mortífera pistola.

¿Cómo podrán salir de esta nuestros héroes? pues no os lo vais a creer, pero…

Dicen que la distancia es el olvido, pero Chico Fortaleza estaba lo suficientemente cerca para proteger a la triada heroica.

Cosa que, por supuesto, irrita a la Chica Memoria….

…hasta el punto de emplear sus malévolos dones sobre Fortress Lad, que con ello olvida su identidad. Pero consigue salvar a los tres Legionarios, que se enfrentan a la Chica Memoria que, en un desafortunado incidente y por supuesto por su culpa, perece.

Y desde entonces nuestro grupo comenzó a habitar en las entrañas del cuerpo sin mente aunque vivo de un paria olvidado. Ahora vosotros sois también sabedores de la amarga verdad.
Y es que hay más matices en casi cualquier historia de la DC de la segunda mitad de los Ochenta que en todo lo gritty que nos quieran vender actualmente. Y no es nada de esto lo que llamó tanto mi atención como para dirigirme al teclado, sino una escena anterior del reclutamiento, en la que se nos presento a un personaje adelantado a su tiempo.

En ese casting fue rechazado, pero veinte años después hubiera sido trending topic en las aventuras de la editorial.

En fin, todo tiene su momento y este no era el suyo. Pero es un buen añadido a una historia compleja y redonda, en la que todo encaja y no dejan ningún cabo suelto, incluso resolviendo la trama del infante perdido…

…y es que en la DC de entonces alguien pensaba en los niños.

