Los años 50 tocaban a su fin. Una década que quedó marcada por el estudio del doctor Wertham sobre lo maliciosos que son los cómics, y que dejó el mainstream USA más blanco que una patena (por otro lado el underground aún no existía, así que imagináos)
Aquí va un ejemplo de argumento blanco e ingenuo: el del Action Comics 260, con portada enero de 1960. La cosa va de que a Superman se le ocurre morrearse con una desconocida para ver si así la pesada de Lois pillaba la indirecta y dejaba de acosarle

¡Venga, otra vez, que aún no se da por vencida!

¡Que te pires, pesada! ¡Mira, delante de tus morros!

Pero ¿a quién creéis que habrá elegido Superman para que fingiera ser su novia? A ver, hablamos de Superman, que siempre está rodeado de macizas, que puede elegir casi cualquier mujer del mundo, de cualquier época, de los planetas cercanos o incluso de dimensiones alternativas. Y el tío elige enrollarse con…

…su prima de quince años. Parece que todas esas historias sobre el medio-oeste americano eran ciertas
