Truco y Trato

Leer continuamente obras maestras está bien, supongo, pero de vez en cuando viene también bien echarse al buche un fastfood sabroso y grasiento. Y en el caso de los tebeos, el equivalente viene a ser una miniserie de Mark Millar.

Que bajo una apariencia de provocador chuleta se esconde…pues un provocador chuleta, de acuerdo, pero también una persona que parece haber encontrado la fórmula para poder medrar en la industria dedicándose a lo de los guiones. Bajo el paraguas de su propio sello Millarworld, ofrece desde hace años miniseries intensas, llenas de momentos efectistas, con vueltas de tuerca inesperadas como cliffhanger del penúltimo episodio, una construcción de mundos de cartón piedra que aguantan lo justo para no eclipsar la acción, y personajes con la moralidad de un supervillano con resaca. Guiones donde la pirotecnia y el ritmo frenético están ahí para que no te des cuenta de que la trama es un truco que se sostiene con palillos. Y no le va mal con el truco, es uno de los pocos escritores que puede presumir de haber escrito un Youngblood dibujado por ROB!

Y es que otra característica de Millar es que se rodea de lo mejorcito que se pueda costear en el terreno del dibujo. Coipel, Quitely, McNiven, Romita Jr, Immonen, Albuquerque, Yu, Gibbons, Capullo, Larraz…. tiene claro que con una cartelera así el público pasará por caja, al menos para la primera miniserie. Argumento canalla, dibujo llamativo, combinación infalible. Con todo eso, ha encontrado también el gran pelotazo.

El acuerdo que a poco mal que vaya (SPOILER: no va muy bien) le dará réditos suficiente para el y varias generaciones de sus descendientes. Solamente por eso, mis respetos. Y como he dicho al comenzar, suelo incluir en mi dieta pequeñas raciones del escocés. Nunca voy al día, pero siempre hay algo que consumir.

Segunda miniserie, con Immonen al tablero tomando el relevo de Coipel. La primera cayó el mes pasado, vamos con la siguiente, tapa dura de Panini, que sabe bien lo del truco y lo de pasar por caja.

Sí, llevo retraso en mis lecturas, lo sé, y me gusta mortificarme mirando los créditos cuando empiezo.

Y es por eso que en una miniserie sobre una orden mágica, con su esoterismo, cábalas y adivinaciones (bueno, más bien usar las varitas mágicas como ametralladoras), me ha fascinado encontrarme con el siguiente diálogo.

Recapitulemos:

PUM. Millar quedándose con todos nosotros, no te esperabas que te hablara de eso en esas fechas ¿eh? Magia…

Todo tiene, claro, una explicación.

Algunos diréis que se trata de un error de Panini en los créditos del tomo, pero yo veo algo más, veo a un prestidigitador haciendo su TRUCO, sin importarle que casi apenas nadie se fije en esas cosas, hay que dominar el efecto a todos los niveles posibles. Pues si molar fuera tan sencillo, todos serían Mark Millar.

Mark Millar, todo un provocador.

Corolario: hay que fijarse siempre en las fechas, y no retrasarse con las mismas. Que luego puede pasar como ayer, que algunos nos encontramos felicitaciones a un autor muy querido por su noventa aniversario y horas después se hace público que falleció el viernes pasado. Un duro golpe.

¿Obituario forzado? no, con TRUCO