In Spain we don’t say Swimsuit

In Spain we said Meyba.

O algo así, la verdad es que no lo sé seguro. Pero si en este blog tenemos una tradición es hacer todos los veranos nuestro posteo obligatorio Swimsuit Special y lo lógico es darnos un hueco mientras deciden si vuelven o no a las grandes compañías, más ahora que Marvel se va a lanzar al NFT, para mirar para dentro de nuestras fronteras.

No por los doscientos millones de autores españoles que ahora trabajan para el mercado americano, que ese será otro tema porque a veces creo que se da como excepcional lo que ahora es habitual y sirve solo para demostrar qué autores, empresas o personajes importan a la ‘prensa’ ‘cultural’ ‘del cómic’ ‘español’.

¡Así que vamos con los swimsuit de este año, que en realidad son bañadores y que algunos de ellos los hemos cogido prestados a Los Burgomaestres de LadyFilstrup!

Como veis, los españoles tienen ejemplos más que de sobra para poder montar su propio ejemplar especial bañadores.

No hay nada que les falte.

Bueno, casi nada.

Excepto… quizá…

Qué puedo decir, aún estamos a tiempo de encontrar una versión española. Al fin y al cabo, ¿no podría ser esa concha de vieira española?

AÑAPSE AVIV!

Al fin y al cabo es Año Xacobeo.

El Curioso Caso de Álbertin Viña

Otro aniversario que se acerca. En 2021 se cumplirán 60 años desde la salida del primer número de Los Cuatro Fantasticos, y por tanto del Universo Marvel y la exitosa andadura de Marvel Comics. Una cifra que al principio impresiona, aunque no es tanto si lo ponemos en perspectiva. Pero no, no voy a compararlo con Superman o con DC, pues estamos hablando de andaduras exitosas. Que vale, que 60 años está bien, pero no debemos olvidar que en nuestro país la pubicación que dio nombre a las demás, el TBO, se publicó 66 años, desde 1917 hasta 1983. Vale, luego otra gente compró los derechos e intentó usar la misma cabecera, pero TBO sólo hubo uno. Y no hay tantas diferencias entre Marvel y el TBO en aquel periodo entre los sesenta y los ochenta. Vale que a uno le ha ido mejor que a otro, pero básicamente ha sido por una cuestión coyuntural, ya que el TBO era más de gags y escenas cortas que de seriales y personajes, de manera que el material marveliano fue mucho más proclive a la generación de audiovisuales varios, que es por lo que al final la gente normal lo conoce hoy en día. El TBO tenía pocos personajes fijos, que rara vez se extendían más de una página. En eso Bruguera también le comió la tostada, y personajes como Sacarino, Zipi y Zape, Anacleto, Superlópez, Pepe Gotera o Mortadelo han tenido sus correspondientes adaptaciones que habrán dejado sus buenos dividendos. Y para acentuar las semejanzas entre la Casa de las Ideas y la Revista infantil para todas las edades, debemos referirnos a las cabezas pensantes y factótums en aquella época en ambas editoriales, esto es, Stan Lee (1922-2018) y Albert Viña (1923-2015).

A nadie se le escapa que Stan Lee entró en la Timely que más tarde sería Marvel por los lazos familiares con su propietario Martin Goodman, concretamente por ser el marido de una prima suya. Aquí tenemos a un casado y feliz Stan en los años 50 sonriente por tener trabajo fijo.

Por su parte, Albert Viña entró en TBO a mediados de los cincuenta con cargos varios por ser hijo de uno de los fundadores de la publicación, Emilio Viña. En realidad iba para médico pero no llegó a terminar todas las asignaturas y tras la muerte de un hermano su padre le aconsejó (y los deseos de un padre de entonces eran órdenes para los hijos) que se pusiera a trabajar con ellos. Pero conste que el que sale más serio en la foto es el padre.

Stan continuaba picando texto y haciendo guiones para aquella Timely. De monstruos, del Oeste, de lo que fuera trendy en cada momento. Seguía sonriente, aunque las inquietudes artísticas le reconcomían por dentro.

Por su parte, Albert iba ascendiendo en el escalafon de la revista y copando responsabilidades editoriales. Gran parte de la documentación gráfica en este texto procede de las memorias de Rosa Segura Ediciones TBO ¿dígame? donde relata sus dos etapas (1956-1960 y 1975-1983) como secretaria allí. A la primera etapa corresponden estas dos instantáneas cuando fueron, ella con su padre y él con su esposa, a visitar un barco.

Años 60. La Explosión con Marvel. Todo va bien, con Stan dándole a la tecla sin dejar de sonreir.

Aquí le tenemos en 1964 posando junto a un fan.

En 1965, Albert asume labores editoriales plenas en TBO al sacarse un curso de la Comisión de Información y Publicaciones Infantiles y Juveniles que le convalidaba la carrera de Periodismo para estos menesteres. Así que en 1967, con motivo del 50 Aniversario de TBO fue condecorado como Comendador de la Orden del Mérito Civil por el entonces Ministro de Información y Turismo.

1966. La influencia de Marvel se extiende más allá de la chavalada y circula como material de consumo en ambientes universitarios. Stan sabe ver que ahí hay un filón para meterse en el mercado masivo y se reinventa a si mismo con una imagen más cool, de manera que un buen día se planta sin avisar en la oficina con la pinta que podéis ver aquí.

Efectivamente, comenzó a llevar unas gafas oscuras que le otorgaban un aire más chic e intelectual. Y para los saraos que se iba a publicitar lo suyo: conferencias, sesiones de firmas, fiestas de cumpleaños…

Es en este periodo cuando se dejó también su característico bigote.

Que a principio de los años setenta complementó con una barba que no duró demasiado.

1971. Madurito interesante. Yum.

Muchos seréis los que conoceis esta imagen suya de 1975, aunque no sé si sabíais que la imagen está recortada. Clicando en ella podréis acceder a la fotografía original completa (NSFW).

Entretanto, en España, Albert también consideró que al TBO hacía falta un aire fresco, modernizarse, aunque aquí las cosas se hacían más despacio y los recambios artísticos parecían suceder por causas naturales. Aun así para entrados los setenta ya contaba con gente como Tharrats, Paco Mir y Sirvent, el germen de aquel loco Habichuelo. En 1972 tiró de la estrategia Legacy para llegar al número 2000 sumando las numeraciones anteriores y la época en que el tebeo no salía de forma continuada por temas de restricciones de papel, de alimentos y de libertades en general. La publicación pasó a llamarse TBO 2000, nombre molón como pocos que mantuvo hasta el 2365 en que pasó a llamarse EL TBO. En 1975 se reencuentra con Rosa Segura y la convence para volver a la revista a tiempo parcial. Aquí la tenemos en la redacción, con Albert al fondo.

Aquí saraos había menos, pero si se iba de turismo por la zona, le sacaban en la publicación de la diócesis correspondiente. Madurito interesante.

Y las cosas fueron bien mientras fueron bien. De manera que mientras Marvel colocaba franquicias en cartoons televisivos y videojuegos de pocos bits, el TBO fue languideciendo sin posibilidad de desarrollar una estrategia parecida, hasta dejar de publicarse en 1983. De unas pocas semanas antes del cierre es la siguiente instantanea con parte del equipo a la puerta y Albert en el centro, elegante como siempre atestiguan que fue quienes le trataron.

Ahí las cosas dejaron de converger, pero coincidiremos en que hasta entonces fueron vidas muy paralelas.

MAKE MINE TBO! MAKE MINE ALBERT!

Swipe que me estás matando (ochenta y uno)

Marino Benejam. Almanaque Humorístico TBO (1946)

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Marino Benejam. Almanaque TBO (1962)

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Swipe que me estás matando (ochenta y uno). Para mi que va a ser:

Copia (o taquiones)
Homenaje
Coincidencia
16 a�os de diferencia ¡los lectores no son los mismos!

Sage Quotes

 

 

Marino Benejam. Coleccionable semanal TBO, portada de la entrega 39 (2011) 20160720_190753

 

Marino Benejam. Coleccionable semanal TBO, portada de la entrega 50 (2011) 20160720_204737  

Swipe que me estás matando (ochenta y uno). Para mi que va a ser:

Copia (o taquiones)
Homenaje
Coincidencia
11 semanas de diferencia ¡los lectores no son los mismos!

Love Quotes

Belleza Canon Evolution

Ya estarán los de siempre malpensando que esto irá de fotos de beldades y de comparación de cuadros de mozas rubenescas con las amazonas de formas rotundas, piernas largas y arqueadas espaldas con las que ROB! nos regala la mirada y nos colmata los sentidos. Pues no, mucho se escribe y se piensa a diario sobre eso, sucios, como para meter un texto más como recurso fácil, eso lo dejamos a los amargados del Progressive Boink,  de manera que hablaremos de cómo han cambiado los gustos estéticos masculinos. Exacto, esto de hoy va sobre tíos, avisados estáis.

Y es que si consideramos al superhéroe como ser ejemplar en cuanto a sus acciones y motivaciones, estaremos de acuerdo en que su representación icónica debe ser también la de un ser bello acorde a los gustos imperantes, es decir, con un exterior magnífico que refleje de manera evidente su inmaculado interior. Teniendo esto en cuenta y situando el nacimiento del género con Superman (pre-DC52, pre-Crisis Infinita, pre-Crisis; el de 1938, vaya), podríamos hacer memoria y nos daríamos cuenta de la poca cantidad de personajes protagonistas calvos que hubo en los 50 años siguientes. El primero y casi único que nos viene a la cabeza al recuerdo es el profesor Charles Xavier
 

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…pero se trataba de una figura paternal y académica cuya actividad era principalmente intelectual, razones por las que se le representaba como un señor viejo y calvo, cuya apariencia precisamente provocaba no pocas sospechas. Era demasiado feo para ser un superhéroe. De manera que salvada la excepción, el resto de personajes lucían su frondosa cabellera pulcramente peinada con su raya al lado, y si podían ser rubios mucho mejor. Solía decirse eso del suplicio que sería para un dibujante enfrentar en una misma escena a Steve Rogers, Clint Barton y Hank Pym de civil, y es que salvo unos pocos detalles los tres eran muy parecidos físicamente. Y lo eran porque representaban un mismo ideal, el del superhéroe vengador.

La cabellera-melena-pelazo del héroe no era una característica exclusiva del cómic; durante esos mismos años podía verse esto en las películas de acción, siendo quizá el Mel Gibson de Arma Letal su ejemplo más excesivo evidente. Por aquel entonces, un personaje calvo (Ming, Sivana, etc) debía ser a la fuerza malvado.

Llegado un momento, esto cambió.

Y, como no podía ser de otra forma, este cambio vino provocado por ROB!

Y es que la presentación de Cable como nuevo mentor de Los Nuevos Mutantes trajo consigo muchos cambios en el título, la editorial o la industria del comic en general, pero también introdujo un profundo cambio estético, pues introdujo a un personaje molón con una marcada alopecia.
 

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Posiblemente en la ya legendaria portada del número 87 de la serie no se notase demasiado, pues tampoco era cuestión de asustar a los todavía no preparados compradores, pero las sienes de Cable estaban dotadas de un buen par de entradas, un rasgo que en manos del Genio de Fullerton no le hacía viejo ni intelectual ni nada de eso. Cable mola. Y con el paso de los números ROB! nos fue mostrando al nuevo personaje con distintos atuendos y poses, y poco a poco con un algo menos de pelo para hacernos paulatinamente a la idea de la nueva imagen de la próxima molonidad. Y fue en el epopéyico final de su etapa en el título al que dio gloria y ventas cuando nos mostró al héroe sin tapujos en todo su alopécico esplendor desde una esquina de la misma portada. Trece números entre una imagen y otra, un año, en ese tiempo habían cambiado muchas cosas.
 

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La rayica de pelo de Cable contrasta con las pelucas que nos muestran sus alumnos, personajes de una época anterior que habían quedado desfasados, unos jóvenes viejos. Y para que no quedasen dudas, en este histórico número se nos presentan dos machos molones más, y "curiosamente" los dos calvos (aunque uno no se sabría hasta años después cuando se quitó la máscara): Muertopiscina y Gideón.

Gideón, personaje molón como pocos por aquel entonces, con ese peinado ¿imposible? dejémoslo en "difícil", pues no hay nada imposible y menos en manos de ROB!
 

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Podemos concluir por tanto que el número 98 de los Nuevos Mutantes es un documento histórico, un punto clave en la estética masculina de finales del siglo pasado, dándose el cambio de la pilosidad frondosa a la cabeza rasurada. No es de extrañar por tanto que la única copia de este cuaderno a la que se le ha dado un grado de 9.9 de conservación …

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…pertenezca a un orgullosamente calvo propietario.
 
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En cuanto a Cable, artistas han ido y venido que lo han presentado de formas muy diferentes, llegando a rejuvenecerle respecto a su look inicial, pero siempre que ROB! vuelve al personaje le deja de nuevo con sus pistas de aterrizaje bien despejadas.
 

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(sí, vale, también creo a EstrellaRota que lleva cola de caballo, pero estaremos de acuerdo en que no es precisamente un machote…)

Los personajes de acción en el universo fílmico han seguido una evolución parecida, de manera que ahora en la gran pantalla Jason Statham, Vin Diesel o The Rock pueden lucir su cuero cabelludo sin complejo alguno, llegando incluso a marcar tendencia con sus afeitados. También en sagas como La Jungla de Cristal podemos apreci
ar la evolución del pelamen de John McClane desde su primera entrega…
 

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…hasta la que llegará a las pantallas americanas el próximo Día de San Valentín.
 

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Todo esto es aplicable a los comics y cultura de consumo americana, pero ¿qué sucedía en España?

Es difícil encontrar material fiable que aporte información sobre la percepción de los personajes calvos en aquella primera época. Los cuadernos de aventuras mostraban también a héroes de frondosa cabellera al viento y los craneos al aire quedaban para los malvados. Calvos también eran muchos personajes de Bruguera, quizá para hacerlos más objeto todavía de burla como una desgracia añadida a sus circunstancias, pero se trataba de datos poco concluyentes. Incluso la única pieza que conservo de un TBO que muestra abiertamente el calvario suplicio de no tener pelo me ofrecía poca credibilidad por no tratarse de una publicación seria sino de una de chascarrillos.
 

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(un drama con planteamiento, nudo y desenlace en tan sólo tres viñetas ¡chúpate esa, Bendis, calvorota!)

Pero el amigo Latro nos ha proporcionado hace poco la prueba definitiva, procedente de una publicación española y seria, de Hazañas Bélicas, nada menos. No, no lo que está publicando Glénat EDT, no, sino de la histórica, de la seria, de la buena. Y sí, Glénat EDT está publicando Hazañas Bélicas, combinando tomos rojos con azules, que ya se sabe que Joan Navarro es muy catalán. Mirad por vuestras librerías por si tienen y tranquilos por el precio que son de pocas páginas; y si os pareciesen caros pensad que su editor tiene muchos originales que alimentar. Pero no desvariemos y volvamos a lo que importa, al revelador documento que nos han aportado de una historieta clásica con un aviador que se encuentra con un niño en el bosque y…

…(¡mente limpia!)…

 

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Con esto, requeteconfirmado.Si se quería ligar, tenía que haber pelo. Sabiendo esto, se entienden mejor ahora algunas cosas de entonces.
 
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(y Jaume Vaquer tiene más como estas en su blog)
Volveremos sobre esto de la estética otro día con un nuevo tema que me ha suscitado un texto de ayer, un tema que podríamos titular…

…"la barba".