Todo está en los 90

Entre mis lecturas recientes ha estado “Marvel Comics: The Untold Story” de Sean Howe. Me lo he estado leyendo en inglés aunque me consta que por el doble de su precio hay una edición en castellano por si alguien tiene curiosidad. El caso es que algo me ha detenido y me ha hecho pensar en la Marvel de ahora aunque, por supuesto, habla de los tebeos publicados alrededor de 1992. Porque en los noventa estaba todo. Os reproduzco (traducidas de aquella manera por un servidor, que ya es más de lo que ofrece a veces el mundillo)  las palabras, por ejemplo, de Peter David, escritor de X-Factor:

“Los editores estaban tan atrapados en esta mentalidad “Cossover Uber Alles” como el que más. Los accionistas esperaban beneficios inmensos de los títulos de los X-Men y los crossovers se mantenían como la única forma de darles lo que querían”.

Y yo no paro de pensar en los X-Men de los últimos años. Tras la llegada de Hickman a los mutantes se renumeró X-Men a su volumen 5. Sus primeros números pertenecen, claro, al gran Arco Dawn of X, que venía a sentar las bases del nuevo statu quo mutante. El número 10 entronca con otro evento, este mayor: Empyre. Tras librarse de Empyre llegó X of Swords en el número 13 de la colección. El evento de las espadas continúa hasta el número 15, cruzándose con el resto de cabeceras mutantes. Pero para el número 16 ya nos encontramos en un nuevo evento: Reign of X. La cosa siguió hasta el número 21, donde la cabecera mutante afronta el evento especial Hellfire Gala. Y ahí termina el Volumen 5 de X-Men, para comenzar una nueva numeración (el Volumen 6).

Un poco más adelante en el libre de Sean Howe se recogen las palabras de Lou Bank, quien fuera Director de ventas hasta el final de 1993 en Marvel. Howe le cita y yo sigo traduciendo: 

“Cada vez que hacíamos una de esas estúpidas portadas [se refiere a las portadas especiales como la del 30 Aniversario de Spider-Man] aquello incrementaba el precio en un 33% -pongamos, el número #475-  luego teníamos un bajón del 20% entre el 474 y el 476. Los números subían para el #475 pero la realidad es que perdíamos lectores del #474 al #476. Esto era constante en cada caso”.

Como aclara Howe, la preocupación de Bank no era la integridad artística en la que el cómic había dejado de vender arte y había pasado a vender coleccionismo. La preocupación era en el negocio a largo plazo: no sirve de nada vender mucho de un número si eso hace caer de forma consistente las ventas a futuro de la colección. A veces me pregunto si hay alguien haciendo seguimiento de lo que ocurre con estos eventos y renumeraciones. Si en Marvel queda algún Lou Bank preocupado por el negocio a largo plazo o si ya están todos resignados a que esto no tiene esperanza. Los más optimistas dirán que es complicado medir cómo le ha ido a esta colección teniendo el COVID de por medio. Los demás sabemos cuántas colecciones hemos dejado de seguir porque tenían una renumeración innecesaria, un crossover ridículo o, sencillamente, un par de números de relleno entre evento y evento.

Hoy se van ustedes sin chiste. Mañana espero que les hagan reír el doble.