





























¡Un mes más, una letra menos! ¡POR FIN! Cuatro meses más tarde terminamos de una vez con la letra M. Una segunda parte bastante repleta -aunque no tanto, por suerte, como la primera-. Así que ya podemos ir empezando porque hay por delante muchos cómics y aún más… ¡MAJADERÍAS!
27) Miss Beverly Hills of Hollywood (1949—1950) / Miss Melody Lane of Broadway (1950)

Como hemos ido estableciendo en otras ocasiones, las decisiones creativas de intentar sacar cómics ‘para chicas’ lleva a tratar a las muchachas como seres extraterrestres con unos intereses desconocibles. Lo que llevaba a muchas de estas series, como esta sobre una aspirante a actriz que llevaba también a su novio y su -relativamente- traviesa hermana pequeña.

Además de eso teníamos también cómics humorísticos sobre Hollywood. Algunos de los cuales se podrían haber escrito ayer, debo decir.

Vamos, eso lo veo convertido mañana mismo en una peli protagonizada por Rhianna.
Por si acaso metían también breves ‘biografías en cómic’ -y luego también textos ilustrados, que es más barato- de distintas «estrellas» de Hollywood.
¿Que si todos los elegidos eran actores conocidos? Bueno, había de todo…



La sección, por cierto, iría ganando presencia en las portadas:




Publicada cada dos meses, alguien pensó que no era tan mala idea. Así que, a partir del número 6 -en febrero- los meses que no salía esta publicaban…

ahora con una nueva protagonista y una nueva localización. Pero no parece que la idea les fuera tan bien porque esta última terminaría su recorrido en julio, con su tercer número, mientras que la otra se quedaría en el nueve. De momento no han recuperado a ninguna de las dos pero siempre nos queda la esperanza de que retomen una nueva serie adaptada a los tiempos que corren… Miss Pantalla de Verde.
28) Mister E (1991)

En diciembre de 1980, en el número 31 dentro de la colección Secrets of Haunted House, se presentó de la mano de Bob Rozakis y Dan Spiegle, a un nuevo personaje.

Un aparente Detective de lo Sobrenatural de gafa con las lentes rojas, aparentemente ciego pero con ciertos conocimientos mágicos -o algo, la verdad es que tampoco parece muy efectivo- que se enfrentaría primero con un juez (que resulta ser un hombre ‘dos veces maldito’, como vampiro y como hombre lobo) llamado Kobold como antagonista, y luego con otra serie de casos de lo sobrenatural. De esta historia original ganaría una suerte de secretaria, Kelly O’Toole, que lo era del juez sin saber lo que este se proponía. Y seguiría con él bastante de fondo. Lo cierto es que la mayoría de las veces no parece estar haciendo gran cosa en la historia, la aparente irracionalidad, con la que jugaban en sus primeras apariciones, desaparece rápido. Hasta el punto de que dejaría de protagonizar las portadas de la serie en el 36. El 38 regresaría a ella, de nuevo con Kobold de enemigo, pero sin éxito de nuevo. En el 39 le darían un nuevo personaje secundario, David Neu, y tratarían de darle algo más de importancia a Kelly. Con éxito dispar porque Mister E seguía estando de fondo de las limitadas historias cortas, así que para el 41 veríamos su última historia. Aunque la cabecera duraría aún hasta el 45.
No volveríamos a saber de él hasta que en 1990, en The Books of Magic, se nos presenta una versión post-crisis bastante peculiar. Formaría parte de la Trenchcoat Brigade y no se parecería más que en parte del aspecto. Por supuesto los cambios son los esperables por Gaiman: Ahora es una persona a la que violaron y maltrataron en su infancia, su propio padre le dejó ciego y la religión causó que se convirtiera en poco menos que un fanático. Motivo por el cuál nunca conviene preguntar ¿Qué hay de autobiográfico en la obra? a los autores. En cualquier caso este grim’n’gritty noventero sería el punto de partida de la serie propia del personaje obra de K. W. Jeter y John K. Snyder III, con unas portadas de Merritt Dekle -lo único que haría para DC– que están bastante lejos del dibujo interior. Aunque es de suponer que la parte de Vértigo-antes-de-Vértigo esperaba que estas cosas funcionaran.
Durante la historia nos encontramos con otros dos personajes que resultan ser partes de su ser. Una de las cuales acaba muerta, claro.
Eso no impide que Gaiman saque lo que parece una versión alternativa, El Eremita, en Muerte: El alto coste de la vida. O que le recuperen para apariciones concretas como la de Underworld Unleashed en 1995 o Trenchcoat Brigade en 1999, ya llegaremos a esas letras. Además de las distintas secuelas del asunto.
O que durante el oscuro paréntesis de los New 52 apareciera como un enemigo de Constantine. Luego ya se les pasaría porque volver a lo de Los Libros de la Magia era lo más sencillo. Al volumen 3 en 2018, en concreto. Aunque más adelante -en enero de 2022- volveríamos a verle en un anual:

En el que quedaba claro que volveríamos a saber de él… (Y que Constantine es bastante veleta). Exceptuado el asunto de que la serie regular llevaba cerrada casi un año para entonces y estaban apareciendo como complemente de la Justice League. No, yo tampoco sé por qué. Y dado que aparece solo como, digamos, una mención a una historia en curso que no se llegó a completar… Bueno, supongo que el universo DC es también eso. No sé si siempre o a veces.
29) Mr. Majestic (1999—2000) / Majestic (2004—2005) (2005—2006)

En enero de 1999 se hizo efectivo el acuerdo de compra de DC y Wildstorm. Mr. Majestic, creado en 1994 por Jim Lee y Brandon Choi para WildC.A.T.s #11 (1994), tuvo serie propia en septiembre.
Con guiones de Joey Casey y Brian Holguin y dibujos de Ed McGuiness los seis primeros números y Eric Canete -con Juan Vlasco– los tres siguientes… y últimos. Casi podríamos decir que es la puerta a un mundo nuevo. Los seis primeros son números casi-independientes, con un pequeño arco de fondo. Los tres últimos son una historia contada en tres partes, con una interdependencia muy clara y, a la vez, una dudosa necesidad de usar tres números para contar el asunto.

Esto terminaría con una metanarración en la que explica que va a explorar otros universos. Como parte de las decisiones de unir -o probar a unir de alguna manera- el universo Wildstorm con el de DC. De entrada como parte del multiverso. Lo que explica que pase a hacer unas visitas a Superman. Bueno, para que una tormenta temporal -o algo- le lleve a Metrópolis en lugar de Superman. Tanto da. El caso es que le tienen tres números y luego hacen lo esperable…

Darle una serie propia. Es un héroe que ha perdido su mundo (y el Míster de delante del nombre) y ahora se encuentra en Metropolis, sin saber cuándo volverá y teniendo que adaptarse. Así que establece unas nuevas reglas. Cambia algo su cabeza, le da un pueblo y algunos secundarios y deja preparadas las cosas para que quien quiera entender el cambio sucedido entre su vida en Wildstorm y lo siguiente pueda rellenar los huecos. Sí, lo siguiente, porque en realidad esta mini de Abnett y Lanning con Kerschl sirve, sobre todo, para organizar las cosas hacia:

La serie regular de Abnett y Lanning, y Neil Googe. Que, irónicamente, no comienza en esa nueva situación sino con Majestic regresando junto a Superman y Erradicator a la Tierra-Wildstorm para encontrarla vacía de personas y animales. Decisiones. Más aún cuando no parece que tengan muy claro tampoco qué hacer porque ese mismo año comenzarían una serie de eventos, primero con Captain Atom: Armageddon hasta llegar a 2008 con World’s End. La asimilación de Wildstorm estaría terminada y el relanzamiento de New 52 ya incluiría a su personajes dentro del Universo DC.
En 2012 aparecería Team 7 -el segundo volumen- en el que se presentaría el nuevo Majestic, James Bronson, un experimento para replicar a Superman. En fin.
Después de eso le hemos visto poco. Y con poco contexto detrás. Ahora mismo suele mencionarse dentro de ese Team 7 en el que estaba Deathstroke también, pero parece que no tienen claro qué más hacer con él. Así que será cuestión de esperar y ver.
30) Mister Miracle (1971—1973,1977—1978) (1989—1991) (1996) (2017—2019) / Mister Miracle Special (1987) / Seven Soldiers: Mister Miracle (2005—2006) / The Black Racer and Shilo Norman Special (2017) / Mister Miracle: The Source of Freedom (2021—2022) / Mister Miracle: The Great Escape (2022)

Con lo tranquilo que estaba yo y ya empiezan los follones…
Mister Miracle se presentó en 1971, en aquel momento en que dejaron regresar a Kirby a DC con absoluta libertad creativa. Y uno de los resultados fue la creación de este personaje, Scott Free, dentro de todo lo relativo al Cuarto Mundo (Y, por supuesto, pasando a saludar por alguna de las otras series). Bueno, su creación, y la de Oberon, de Big Barda, de Ted Brown. Os hacéis a la idea. De hecho, para el número 15 presentó también al que se convertiría en una especie de sidekick/ aprendiz de Miracle:

Ya sabéis, la famosa ‘inclusión forzada’ de… ahm… 1973.
Lamentablemente las ventas siempre han mandado así que para el número 18 tuvimos una reunión de villano, una boda de emergencia,

…pero muy de emergencia, una serie de despedidas no-muy-explicables y -a la vez- no muy comprensibles,

Para concluir con lo que solo puedo considerar ‘unas vi´ñetas icónicas’.

Esto era marzo de 1974… y para septiembre de 1977 Mister Miracle regresaba, con Steve Englehart y Marshall Rogers. Y en su número 19, por supuesto.

¿Qué es lo que había pasado entre medias? Más allá de una aparición en The Brave and The Bold ese mismo 1974 que parecía un genérico de aventura que no encajaba por ningún lado con la continuidad hasta el momento, y que es es de suponer que fuera un guion preparado anterior, quizá incluso de promoción, que salió en el peor momento posible. Lo que ocurrió fue que se hizo una prueba de relanzamiento.
En 1976, y dentro de la colección -casi podríamos decir que iniciativa- 1st Issue Special, en su número 13, Gerry Conway y Dennis O’Neil con Mike Vosburg a los lápices presentaban Return of the New Gods. Una historieta que servía, sobre todo, para presentar el nuevo aspecto de Orion.

El mismo título con el que retomaría la colección en 1977, continuando -eso sí- la numeración de New Gods. Algo similar a lo que ocurriría con nuestro Mister Miracle.
Los cambios fueron, eso sí, notables. Barda era secuestrada, Mister Miracle regresaba pero se reencontraba solo con Oberon, y juntos iban a rescatarla. Lo que nos lleva a tres números en los que Barda poco menos que está tumbada. Y luego otro en el que directamente no estaría. Para el 23 el guión pasaría a Gerber, que recuperaría a Barda y a Ted Brown y… poco más porque en el 25 la cancelarían de nuevo. Por supuesto eso que vimos en 1978 no sería lo último.
En octubre de 1980 los follones de los Nuevos Dioses pasaron por Justice League of America 183, la primera parte de su encuentro anual con la JSA. Y parte de lo que podríamos llamar los movimientos para establecer a Darkseid como enemigo de Superman y la JLA. Lo que, a su vez, favorece que personajes como Mister Miracle aparezcan por las páginas de sus cómics cuando hay sarao. En movimientos no siembre sencillos de explicar, he de decir…

El caso es que el personaje está claramente… integrado… dentro del Universo DC. Lo que favorece siempre nuevas etapas. La suya llegó en 1987. Es decir:

Efectivamente, en ese año logra ser parte de la Liga, lo que conlleva no solo más apariciones en otros cómics como parte de grupo, también visitas a los títulos que van logrando otros compañeros como Booster Gold o Blue Beetle. En 1987 tiene un especial guionizado por Mark Evanier y dibujado por Steve Rude.

Y, finalmente, en 1989…

Un segundo volumen de sus aventuras, esta vez con J.M. DeMatteis y Ian Gibson. La serie intentaba llevar el tono ligero y humorístico de la Liga contando los intentos de normalidad de sus personajes, y un cierto elemento de enemistad-cómica entre los personajes propia de la sitcom de la época. Para el 6 colaboraría (por vez primera, reaparecería más tarde en otro número) en los guiones Giffen -con aparición de G’Nort– y otro dibujante en lugar de Gibson, el inicio de unos cambios que concluirían en el número 8 con Len Wein de guionista y Joe Phillips de dibujante. Este aguantaría como dibujante -con algún sustituto puntual- toda la colección. Pero el guionista pasaría ser Doug Moench para el 14, quien para el 21 se trae de vuelta a Shilo Norman para continuar lo que Kirby inició.

Sep, entrenarle para ser el nuevo Mister Miracle. Y, por cierto, una demostración mediante la moda de que los noventa fueron noventeros de muchas maneras. (Y eso que no he querido mostraros la ‘barba sin bigote’ que se acabó dejando Free).
Durante estos años los personajes seguirían apareciendo aquí y allá, sobre todo por los títulos de Superman, pero también por la Liga, en donde Shilo Norman sería ‘descubierto’ y considerado un impostor. Una vez dadas las explicaciones necesarias de tan divertido equívoco se cimenta su condición de sustituto, algo que facilita el final de la colección en el número 28 a mediados de 1991. Curiosamente cercano al original de Kirby, con Miracle y Barda teniendo que volver con los Nuevos Dioses y dejando detrás a Oberon y Norman -que tomaría en teoría el manto de Mister Miracle-. Pero esta vez con tiempo de despedirse del resto de secundarios de la serie, y con una sorpresa, Barda conocería a su madre.
Después de esto volveríamos a las vueltas, en Eclipso (en 1994) aparecería como parte de la JLA, pero para lo que hace podemos pensar que era Norman el que estaba bajo el disfraz. O algo.
Pero estaba claro que tenía que regresar, y eso es lo que haría en 1996…

en la tercera versión de su título, esta vez con Kevin Dooley en los guiones y Steve Crespo en los dibujos. Dooley era más conocido como editor de DC, aunque había publicado algunas historias cortas, cerrado The New Guardians y tenido una corta estancia en Green Arrow. Crespo, por su parte, venía de la muy noventera Anima (y después de esto no haría mucho más, pasando a trabajar para Nickelodeon).
El punto de partida, con Free rechazando sus deberes con Nueva Génesis -incluyendo su ascensión y cambio de nombre y poderes- lleva a… de alguna manera: Secuestrar a Barda. No él, sino el Black Racer. Mientras las dos caras de los Nuevos Dioses se ponen en su contra. Ellos acaban en la Tierra y Barda se enfada con Scott y se va a vivir con las Amazonas. Que es lo que pasa cuando tienes autores que no saben escribir parejas. O quizá es porque lo de Mister Miracle era un papelón, y por eso le han vencido las tij… da igual. Pero eso explica que más de la mitad del número seis fuera un cuerpo entre Barda y Wonder Woman. Lo cierto es que para el 7 ya la habían cancelado, con un aviso de que habían desaparecido Apokolips y Nuevo Génesis. Y un rótulo diciendo que para seguir con el personaje se leyeran New Gods, que en ese momento iba a ser relanzado en el número 12 con John Byrne como dibujante y guionista.
(En medio de aquella serie se publicaría la mini The Final Night de Karl Kesel y Stuart Immonen, como parte de las fuerzas que intentaban parar a un Sun-Eater. )
Lo de New Gods duraría hasta febrero del ’97, para ser relanzado al mes siguiente con un nuevo título. De John Byrne, claro. Mucho. Byrne escribía, dibujaba, entintaba y rotulaba. Así que la nueva cabecera se llamaba, obviamente, Jack Kirby’s Fourth World.
En ella, por cierto, además de Scott Free se recuperaría a Shilo Norman en una extraña trama secundaria sobre una muchacha que les visita a él y a Ted Brown asegurando ser la hija de Oberon. Una trama de la que Byrne se iba olvidando y que acaba resolviendo casi de cualquier manera -y casi mejor con el melodrama que monta- en el 12. Y no volverían a salir, claro.
En cualquier caso la serie llegó hasta el 19, en septiembre de 1998. Por medio Byrne había sacado una mini llamada Genesis. Ese mismo año volvimos a verle por la JLA, luego por Day of Judgment en 1999, y, finalmente, por el Orion que sacaron en el 2000.
Curiosamente al año siguiente reaparecería Shilo Norman en Joker: Last Laugh. Que quizá facilitó que en 2005 Grant Morrison le convirtiera en uno de sus Siete Soldados oficializando por primera vez en un título el nombre de Mister Miracle para él aunque llevara ejerciendo desde los noventa.

Poco más en aquellos años. Menciones, recuerdos, flashbacks de compañeros de la Liga o de Barda, la reaparición en 2007 en Firestorm para Battle of the New Gods de Shilo Norman… Y entonces, a final de año, llegaría otro de esos eventos canónicos:

Death of the New Gods comenzaría, por supuesto, quitándose a Barda de en medio. Miracle moriría antes de que acabara la mini. Y luego hay una explicación final de Starlin. Así que en teoría se hubiera acabado allí lo suyo.
En 2008 sería Shilo Norman el Mister Miracle de la Final Crisis, y el que acompañaría en 2011 el que aparecería con la JLA durante Brightest Day. Y entonces, como suele pasar con DC, llegó The New 52. Durante el follón que fue ese lustro (recordemos, de 2011 a 2016) lo cierto es que si se llegan a descuidar Mister Miracle no aparece. De hecho Shilo Norman no llegó a aparecer, y Scott Free lo hizo con la fiesta a punto de terminarse. En el Justice League -volumen 2, claro- 40, en junio de 2015. Por si os lo estábais preguntando: Sí. Tiene que ver con Darkseid. Concretamente con lo que llamaron The Darkseid War. Y allí que aparecerá hasta el 50 para arriba y abajo, casi el cierre de la misma -de la colección y de la versión del universo, porque ya estábamos en 2016, y de verdad que pocas cosas cerraron- en una batalla sin mucho sentido en el que Barda acaba pactando con las Furias quedarse con ellas después de la batalla a cambio de su apoyo durante la misma. Lo hace también para tener vigilado al nuevo amo de Apokolips, Lex Luthor. Como decía, mucho tardaron en resetearlo.
¿Que si no hubo innovaciones por la cosa esta? Bueno, como siempre en esa época. De entrada Scott Free era su nombre para encajar entre los humanos, en realidad él era Scot. Sí, Scot. El Dios de la Libertad. En serio. No sabemos si de las Terracitas también, pero con la de años que pasó en Apokolips es más que posible. La historia del intercambio, con Metron por medio… vamos a dejarlo en que es una historia. Pero bueno, da igual, porque en realidad solo existió un año y algo.
Para el Rebirth de DC aparece como mención o representación, como un personaje ya existente, dentro de esa nebulosa continuidad en la que se ha abandonado la de los New 52 para casi todo mientras se usa también la post-Crisis y se decide cada vez qué es y no es Canon dentro de ese movimiento ‘Canon es lo que yo digo que es en ese momento y en cuanto de de estar aquí y ahora diciéndolo lo mismo deja de serlo‘. Ojalá alguien hubiera tenido la idea de que no sepas cómo es la continuidad de algo hasta que no abres y miras. Pero no se me ocurre ningún ejemplo, por supuesto.
Así que podríamos decir que sus primeras apariciones reales -o más reales- son en 2017 en Bug!. Lo que, supongo, tiene sentido. Algún sentido. En cualquier caso la aparición de Shilo Norman la hizo ese mismo año. Con su nombre.

Que podían haberle puesto el nombre de personaje, pero en fin. También le cambian el peinado. Ya habéis visto que aquí toca uno en cada momento.
Hablando de tocar, ese mismo mes salía la que es de esperar que fuera la motivación para no sacar el título, que ya podían haberlo sacado en otro mes, pero en fin… ¿quién entiende a DC? Se trata de

el cuarto volumen. ¿Y logra ser tan GENIAL! como el anterior? Pues no. Lo es más. Con la habitual ronda de reciclajes y de creerse muy listos por usarlo, si no os habéis aburrido ya de todas esas muertes, giros y dudas sobre la realidad que ya vimos en el anterior volumen o en Death of the New Gods es una suerte que podamos seguir con más de lo mismo. Aunque supongo que vender como novedad restos calentados es también un arte.
Normal que luego en 2019 tuviéramos Female Furies, que no tiene nada que ver con esto, aunque a estas alturas, ¿quién espera que haya alguna continuidad con tanto reboot?. Teniendo en cuenta que a la vez están las broncas con Atlantis, lo que quiera que fuera lo de Doomsday Clock, el follón de Dark Knights y Dark Crisis y Dark nosequé, que hay más góticos ahora que en los noventa.
Mientras Shilo Norman reaparece en 2018 en Sideways, como parte de los Siete Soldados de la Victoria. Dos años después aparece echando un ojo en el complemento Action Comics de Midnighter, por los títulos de los Titanes -por algún motivo- y como protagonista en 2021 de…

Por si os lo estáis preguntando, sí, le vuelven a cambiar el corte de pelo. Parte de la trama da vueltas sobre si Mister Miracle -este- debería de reconocer que es negro. Y también un enemigo que parece sacado directamente de los noventa. Que quizá penséis que exagero pero… Yo lo pongo y ya decidiréis.

Por supuesto la historia se monta un follón multiversal, que es a lo que estamos ahora. Os lo explicaría pero, ¿realmente es necesario? Digamos que este no es nuestro universo, al margen de que ya no sepamos en qué universo estamos.
Y la siguiente vez que Mister Miracle protagonizó un cómic, al año siguiente, sería en otro lado del multiverso.

¿Qué? ¿Os he dicho yo si es Shilo Norman o Scott Free? Pues eso. Un cómic juvenil que hace todo lo posible por acercarse a un manga, o algo.
Y como esto da tantas vueltas como el tambor de una lavadora, y con un sentido de la trama similar, para 2025 le hemos recuperado en The New Gods. Sí, otros.

Pero al final andamos siempre con las misas, parece. Así que ya veremos qué es lo próximo que nos toca.
Sí, he logrado escribir todo esto de Mister Miracle sin hablar ni una sola vez de Funky Flashman y Houseroy. Un prodigio de contención, eso soy.
31) Mr. District Attorney (1948—1959)

En 1939 se comenzó a emitir una radionovela, Mr. District Attorney, que se iba encontrando con distintos casos criminales. Siguiendo la famosa táctica de ‘sacado de los titulares’.
El éxito fue suficiente como para que en 1951 diera el salto a la televisión. No fue un gran éxito así que la cancelaron en 1952, pero en 1954 decidieron revivirla como serie en sindicación. Como si fueran Los Vigilantes de la Playa, vaya. Esa vez duró dos temporadas, hasta 1955. Para su final llevaba varias temporadas en la radio -terminó en 1953- y algunas películas (dos en 1941, otras en 1942 y 1947). Además de, claro, un cómic. Quede esto como testimonio, mínimo, de lo que puede olvidarse el éxito en unas décadas.
Pero bueno, volviendo al cómic, ya veis que no solo duró unos años, sino que terminando en 1959 fue lo último que desapareció del personaje. También publicaron un libro que tenía en la esquina una ilustración, de manera que podía ‘animarse’ manualmente. Pero aquí nos interesan los cómics, así que podemos decir que fueron 67 números, con distintas aventuras más o menos fantasiosas -hay algún scoobydoobismo, algo de disfraces, cosas que hubieran costado más en la televisión o no hubieran sido tan vistosas en la radio, claro- pero no tuvo expansión en ninguna dirección dentro de DC. Ni su personaje apareció en otros títulos ni -fuera de los anuncios- los personajes de DC aparecieron por aquí. Y eso que Dos-Caras apareció por primera vez en 1942.
32) Mister Terrific (2011—2012) / Mr. Terrific: Year One (2025—)

Si esperáis que os haga la ficha completa de Mister Terrific vais dados. Que podría, claro, pero que para qué. Hago un resumen y ya habrá oportunidades. El primer Mr. Terrific, Terrence Sloane, aparecería en 1942 en Sensation Comics. Y moriría, en teoría, en 1979. Lo que no le impediría regresar alguna vez como fantasma. El segundo, Michael Holt, aparecería en Spectre 54 -en el volumen 54- en 1997. Y por allí siguió, sobre todo en JSA aunque no solo. Y entonces llegó los New 52. Y sacaron esto que duró 8 números enteros.
Y eso fue antes de que el personaje -bueno, otro Holt, Curtis… con un estilo diferente, digámoslo así- empezara a aparecer en Arrow.
Luego tuvo follón con el Nth Metal, dio varias vueltas más (Quizá penséis que voy a hablar de The Terrifics, pero ya llegaremos a la T) y para 2025…

…volvieron a las andadas. Porque sale en la peli de Superman. Aunque hay que recordar que el que lo interpreta es Edi Gathegi, no Aldis Hodge (distintas películas). Es una historia en el pasado, que es por lo que el estilo de la parte del pasado es Hawkeye.
Pero, por supuesto, siempre hay viñetas a rescatar:

33) Mnemovore (2005)

Terror tentacular y horror cósmico, con una atleta retirada tras una lesión que se encuentra con que ha perdido recuerdos. Puede que sea por la lesión, o por el terror tentacular. A veces esas cosas es difícil de distinguirlas.
34) Mobfire (1994—1995)

Lo más sorprendente de este cómic es que es anterior a Los Soprano. Pero, bueno, siempre hemos tenido obras de Organización Criminal, sobre todo de mafias. Y no me refiero a los representantes de autores. Aquí, además, hay algo de magia -sección vudú diría yo- y hasta una visita de Constantine. Teniendo en cuenta que el último número además de zombies tiene varios bebés psiquicos muertos… digamos que es una obra al menos particular.
35) Monkey Prince (2021—2023)

En DC a veces intentan cosas. Entendiendo ‘cosas‘ como ‘conquistar el mercado chino‘. Con éxito… vamos a decir que desigual. El caso de Monkey Prince es bastante claro.. Quiero decir, su primera aparición la hizo en DC Festival of Heroes: The Asian Superhero Celebration. La sutileza.
Luego tuvo 12 números que claramente podrían haber sido muchos más pero parece que la cosa no acompañó. Es una lástima aunque algo comprensible, porque aunque Gene Luen Yang se encargara de los guiones para los guiones no buscaron a un Cliff Chiang o Afu Chan sino a un creador de estilo más genérico de superhéroes. Y les metieron en un crossover, claro que sí. Lazarus Planet.
Luego aparecería aquí y allí, reencontrándose con Damian Wayne y, claro, el Ape-ril Special de 2024. Porque, bueno… monos. Aparecería también por los líos de Absolute Power y en navidades para Batman/Santa Claus: Silent Knight Returns en el cambio de año. Y de momento no tenemos más, pero espero que alguien en DC le esté dando vueltas a lo mucho mejor idea que sería convertirlo en una serie de cómics autoconclusivos en la sección juvenil.
Con Gene Luen Yang a ser posible, que claramente tiene la idea de que esta versión del Rey Mono -quizá el héroe de la mitología asiática más conocido- que hace lo suyo adaptándolo a un nuevo contexto pero manteniendo la inspiración original aquí contraponiendo la historia clásica del Rey con la juvenil del Príncipe. Y es que incluso los claros intentos de sacar pasta de DC pueden hacerse bien con buenos autores detrás. Que, aunque no lo parezca leyendo sus cómics regulares, siguen existiendo.
36) Monolith (2004—2005)

Justin Gray y Jimmy Palmiotti debieron de pensar que podían usar la historia del golem para hacer una maxi. Lograron 12 números, sacaron una aparición en lo que estaban haciendo en este momento – Hawkman, concretamente- y, una vez terminado, decidieron ver dónde podían seguir sacándolo. Así que -aunque solo saliera fuera de sus cómics como cameo durante la Infinite Crisis-fue parte de la Battle for Blüdhaven durante 2006 y en 2009 los sacaron en su Power Girl. Y después… ya estuvo. Sobre todo porque Palimiotti y Gray lograron mantener los derechos del personaje… que ahora tienen en Image. Así que imaginaos las risas no ya para que lo fuera a usar alguien -quiero decir, es un golem, no es que sea muy complicado sustituirlo- sino para hacer las reediciones.
37) Monster World (2001)

Esta historia de ciencia ficción con personajes superdeformed y estética más allá de lo dosmilero es uno de esos cómics que sacó Wildstorm cuando ya era parte de DC. Es de suponer que Scott Lobdell tenía los contactos y las ganas de trabajar junto con Carlos Meglia. Y el resultado fue este particular cómic. No solo porque Lobdell no es Carlos Trillo, o porque la serie animada de Cybersix tuvo un recorrido que quizá no fue el esperado. El resultado aquí es un tanto similar. Teniendo en cuenta que termina diciendo que al final son 6 números -‘la primera miniserie’- y enseñando las portadas que podrían tener, para seguir diciendo que sus lectores tienen la posibilidad de que siga adelante y se hagan realidad. Que no, claro, porque… bueno, a veces hay ideas que simplemente parecen existir para poder señalarlas y decir: Mira, en este momento los cómics eran así.
38) Moonshadow (1994—1995)

¿Que cómo le funcionó? Pues cumplió su contrato con Marvel y publicó este cómic de 1985 a 1987… Y para los noventa estaba en DC… Y en cuanto pudo… ¡volvió a publicarlo! Esta vez en Vértigo, claro. ¿Cómo no valorar a un héroe que supo vender dos veces el mismo trabajo y, además, conservarlo?
Sí, porque conservó de nuevo los derechos, por si tenían que volverlo a vender.
¿Que si volvió a vender otra vez una tercera vez el mismo cómic? Eso es material para otro día.
39) Mostly Wanted (2000)

Está claro que Lobdell cada vez que podía hacía un cómic. Por lo menos en WildStorm. Esta vez el dosmilerismo lleva aún noventerismo residual en el ADN. Eso y fan-service.
No, no exagero. Quiero decir…

Ni un poco.
Podría poner más ejemplos pero para qué. Lo importante aquí es que Lobdell terminó el cuarto número en un cliffhanger -sacado de una película, claro- con la duda de si la serie seguiría tras estos cuatro números. Creo que ya sabéis la respuesta. Claramente no hicieron suficiente fan-service. O no era en DC donde tenía que haberlo publicado.
40) Motherlands (2018)

A veces los cómics van así, sobre mujeres, clones, relaciones maternofiliales, con una forma distinta que puede enseñar penes o pechos pero de una manera notablemente distinta a la de Mostly Wanted. Como se puede comprobar:

Aunque supongo que es la vieja frase. Cada uno tiene su propio kink. En cualquier caso Si(mon) Spurrier y Rachael Scott lograron un cómic ciertamente particular. Me pregunto cuánto influiría para que la segunda acabara dibujando una corta temporada de Supergirl.
41) Mother Panic (2017) / Mother Panic/Batman Special (2018) / Mother Panic: Gotham A.D. (2018)

A veces las editoriales se empeñan en cosas. Por ejemplo, en mover algo de un sello editorial nuevo, a ver si cae la breva.
Esa es la presentación que podemos necesitar para Mother Panic, o Violet Paige, una vigilante que sigue el clásico: La mandaron a una escuela experimental pero en lugar de ser Método Montessori, resultó ser Método Te-Convertimos-En-Una-Máquina-De-Matar. Uno nunca sabe qué le va a tocar en estas escuelas. Y, por supuesto, en cuando estuvo fuera se hizo un traje y equipamiento para acabar con la escuela y sus responsables. Que es, sin duda, un propósito loable para cualquier persona. Mucho mejor que montar un Sandy Hook por lo menos.
Así que primero presentaron al personaje dentro del número especial para presentar el sello nuevo –Young Animal, concretamente- en 2016 con DC’s Young Animal Ashcan Edition. Luego vendría esta primera maxi de 12 números que ocupó todo 2017. Incluyendo una aparición como complemento en el ejemplar de marzo de ese año en Shade, the Changing Girl. También del grupo, claro.
Al año siguiente lo que intentaron fue montar un evento, las Milk Wars. Y como Mother Panic era la de Gotham estaba claro lo que le iba a tocar:

Seguido de la aparición en el especial JLA/Doom Patrol. Una forma de que el resto de compradores -sí, mucho optimismo hay en llamarlos así- de Young Animals les conociera. Y, tras esto, lanzaron una segunda serie, intentando hacerla más atractiva a los compradores… es decir:

Que quede más clara la parte de Gotham. Esta vez solo le dieron seis números, eso sí. Y no pasó de ahí. Ni -de momento- apariciones en títulos de la Batfamilia, ni paseos por el resto de series -como el fin de fiesta de Doom Patrol-, ni nada de nada.
A veces las editoriales se pasan dos años intentando que algo funcione y luego… No diré que lo desechan. Simplemente lo guardan porque quién sabe qué puede ser de utilidad dentro de unos años. O décadas. O ya veremos.
42) My Buddy, Killer Croc (2022)

La colección de tomos autoconclusivos de infantil-juvenil es uno de los grandes éxitos del DC reciente. Como demuestra que se pueda hacer una historia sobre un chaval con una cicatriz -o algo- en la cara, que acaba de llegar a Gotham, y es fan de un luchador… Killer Croc.

y sí, el dibujo de este cómic es de los que envidiarían muchos de los ‘de adultos’.

Más aún si acaba siendo un cómic sobre matonismo -sobre que no siempre está tan claro quién está siendo ‘el malo’, además; o quiénes son tus amigos- y las dificultades de crecer. Otro ejemplo de la magnífica labor editorial que DC está haciendo en los sitios que no tienen compradores por inercia. O no los tienen… aún.
43) My Faith in Frankie (2004)

A Mike Carey las cosas religiosas le gustan. Y Sonny Liew es un gran dibujante. Supongo que no hacía falta mucho más para que montaran esta historia -contada en cuatro grapas- que hoy en día probablemente podría haber salido directamente como un tomo. Pero, bueno, que lo importante es ser consciente de que más allá de los follones de novios tóxicos y los líos sobrenaturales, con un final ciertamente avanzado y, como decía, Carey a los guiones y Liew a los dibujos. Hay cómics que se han reeditado hasta la saciedad con mucho menos.
44) My Greatest Adventure (1955—1964) (2011—2012)

La historia detrás de My Greatest Adventure debería de ser sencilla de contar. Así que podéis esperaros cualquier cosa. Lanzada en 1955 como título contenedor de historietas de Aventura, Acción y -si toca- Fantástico -más SciFi que Fantasía o, desde luego, Terror, que para eso tenían otros títulos, pero ya os hacéis a la idea-. El tipo de publicación que comienza con una historia llamada I Was King of Danger Island, que lleva en su portada la tercera historia, My Cargo Was DEATH! y cuya historia intermedia es I Hunted a Flying Saucer!. La idea era sacar historietas contadas en primera persona, de ahí tanto título con I y con My, daba igual que se tratara de cosas más creíbles como I Fought a Live Volcano o de I Was A Cop from Outer Space. Según pasaran los números las historias irían tendiendo hacia el lado fantástico -sin duda os sorprenderá- y también se irían abriendo hacia el We, que siempre es de agradecer. Parecía estar funcionando lo suficiente como para pasar de su inicial salida bimestral a cambiarla a partir de su número 23 por una mensual. Mientras seguía ofreciendo historietas de interés para sus lectores, claro.

Para su número setenta -en los años sesenta- parecía que los intentos de meter historias sin esa primera persona se iban haciendo más habituales. En el 78 no habría ya ningún pronombre entre los títulos de las tres historias. Y para el número 80 llegaría la sorpresa…

La Doom Patrol acapararía las tres historias. Bueno, en realidad dividiría la historia suya en tres capítulos titulados un poco al estilo de lo que venía siendo habitual en la cabecera. Pero lo cierto es que de la Doom Patrol ya hablamos en la D. Porque, a partir de aquí y hasta el número 85 sería La Patrulla Condenada la que se ocupara de llevar el título adelante, y tras la prueba de esos seis meses el nombre cambiaría, tras My Greatest Adventure 85 pasaría a ser Doom Patrol 86.
Pero, por supuesto, el peso histórico de las cabeceras se mantiene. Igual que la necesidad de renovar los derechos. Así que en 2011 DC decidió traerla -brevemente, 6 números- de vuelta.

Lo protagonizarían, eso sí, historias separadas. En la primera de ella tendríamos a Robotman -un guiño al final de la colección original-, obra de Matt Kindt y Scott Kolins. Las otras dos las protagonizarían Garbage Man y Tanga. Sí. Esos son los nombres. Dos personajes que habían aparecido por primera vez con un truco similar en Weird Worlds -ya llegaremos a la W– y que no volverían a aparecer después de este segundo truco. De Garbage Man se encargaría Aaron Lopresti como autor casi-completo (las tintas serían de Matt Ryan), mientras que la de Tanga sería Kevin Maguire como autor completo. Los mismos equipos que en el anterior intento.
Y poco más hay que contar aquí, salvo que ya volverá DC a necesitar renovar el título, claro.
45) My Name Is Chaos (1992)

Una nueva historia de Tom Veitch intentando darle una vuelta a la cosa superhumana. Lo hace, por supuesto, con un entorno distinto, en este caso las colonias de Marte. Con intrigas, guerras, seres fantásticos y dándole vuelta a lo que parece que él considera las dos ‘fundaciones’ de Lo Superhumano por delante. Un elegido por Seres Inmortales Casi-Fantásticos para ser el portador de importantes poderes. Una persona a la que un científico lleva con sus conocimientos más allá de los límites de la maravilla. Todo ello con un estilo que mira más a lo francobelga, así que supongo que es una pequeña rareza para DC. Y lo esperable en, digamos, la Heavy Metal. El contexto a veces tiene estas cosas.
46) My Name is Holocaust (1995)

Holocaust era parte del dakotaverso, la línea Milestone o como lo queráis llamar. Era algo así como el villano dentro del grupo. Luchando muchas veces contra Tech-9 hasta salirse para actuar directamente como un criminal. De hecho esta mini de cinco números salió durante la publicación de Blood Syndicate, sirve para explicar un cambio significativo y, además, para contar ese paso de miembro del grupo -o de un par ellos, si contamos Star Chamber– a jefe criminal a buscar la afiliación con el grupo de grandes criminales -jefes mafiosos, no supertipos- del momento. Que, además, irían llevando a la mini-serie y evento Long Hot Summer. No puedo decir que sea de lo mejor del dakotaverso pero, claro, el nivel era alto. En cualquier caso está claro que hasta para estas minis se lo pensaban.
47) Mysteries of Love in Space (2019)

Empecemos por el final, porque este número especial fue un intento de recuperar una serie de la que hablaremos a continuación. Pero lo hizo como especial para San Valentin. Y con bastante humor. Así que recuperaban la cabecera para contar particulares historias. Con los Nuevos Dioses y Superman y Lois, pero también con Kilowog, Bizarro, Hawkgirl, Space Cabbie y, por supuesto, Adam Strange. ¿Que por qué ‘por supuesto‘? Eso os lo cuento en el siguiente apartado.
48) Mystery in Space (1951—1966,1980—1981) (2006—2007) (2012) / DC Comics Presents: Mystery in Space (2004)

Comenzó a publicarse en 1951, con Julius Schwartz como editor, para dar cabida a historias espaciales. Más de aventuras que de misterio, pero como la otra se llamaba Strange Adventures era bastante lógico. Publico distintas personas y personajes, además de historietas sueltas. Pero solía haber una historia principal con algún personaje, comenzando por los Knights of the Galaxy los 8 primeros números, el 16 al 25 Interplanetary Insurance, Inc., del 21 al 47 aparecería con cierta frecuencia Space Cabbie, y… en el 53 llegó Adam Strange. Que venía del Showcase y se quedaría aquí hasta prácticamente el 102. Mientras seguía compartiendo cabecera con otros personajes como Star Rover -salteado del 66 al 86-, Space Ranger -92 a 103-, Ultra the Multi-Alien (103 a 110) y algunos que aparecieron solo unos pocos como Hawkman (87-90) o Jan Vern, Interplanetary Agent (100 y 102).
En realidad el estilo del cómic iría cambiando también. La primera versión, con los Knights of the Galaxy como decía, incluía también algo de divulgación en páginas y artículos. A partir de la aparición de Space Cabbie sería más habitual que se fueran añadiendo personajes recurrentes y no solo historias cortas más una recurrente. Sin contar, claro, con una disminución de la parte divulgativa. Para el 71 el número de historias habría ido disminuyendo hasta tener, en resumen, la de Adam Strange y ‘la otra’ -generalmente de otro de los personajes- que es lo que explica, por ejemplo, la prueba de tres números de Hawkman. De hecho en la primera aparición juntos la historia de Strange se mezclaría con la Hawkman. Además, claro, de lanzar la Guerra Rann-Thanagar. Como concepto poco claro, al que ya le darían mucho más tarde uso otros guionistas.
Para el número 91 hubo un cambio. Julius Schwartz dejó de ser editor para pasar a serlo Jack Schiff. Un editor que, sin duda, dejó su marca. Porque se trajo al Space Ranger de los Tales of the Unexpected que él editaba. Y, de paso, cambió el equipo de Strange, Gardner Fox y Carmine Infantino dejarían paso a Dave Wood y Lee Elias, sin el mismo éxito por algún extraño motivo.
Los cambios -y el editor- favorecieron que Strange acabara saliendo de la cabecera. Lamentablemente Space Ranger, que había ido ocupando su puesto, no tenía tampoco mucho tirón. Así que pese al intento de buscar otro personaje que mantuviera la cabecera para el 110 cerraron la serie. Eh, hay muchas maneras en las que un editor puede dejar su marca.
Por supuesto hablamos de DC, así que para 1980 intentaron continuarlo con el 111. Un intento de relanzarlo ahora que Time Warp (ya llegaremos a la T) había cerrado. La idea fue intentar regresar al estilo de historias cortas, sueltas, de guionistas y dibujantes de la casa. Algunos de los nombres más memorables que tenían entonces. Pero fuera por la extrañeza del número o de la propuesta lo cierto es que para el 117 había cerrado ya.
En 2004 se recuperó en homenaje a Schwartz como DC Comics Presents: Mystery in Space.

Tendría una primera historia, Crisis on 2 Worlds, de Adam Strange -junto a Alanna Strange y Elongated Man y Sue Dibny– a manos de Elliot S. Maggin y J.H. Williams III. La otra, Two Worlds, también de Strange, sería obra de Grant Morrison y Jerry Ordway.
La cosa debió de funcionar lo suficiente como para que en 2006 lo intentaran de nuevo.

La decisión esta vez fue darle la oportunidad a Jim Starlin para que se ocupara de ella, guionizando dos historias, una del Captain Comet que dibujaba Shane Davis y otra de The Weird que dibujaba el propio Starlin.
Starlin decidió que la primera fuera más policíaca. Lo cierto es que ni por esas (?) logró pasar del número 8.
Aunque eso no evitó que en 2012 se intentara una vez más,

esta vez como one-shot pero con más páginas y dentro de Vértigo. De nuevo la idea era dejar que hicieran historias de ciencia ficción algunos de los grandes nombres del sello. De nuevo la recepción no animó a que volvieran a intentarlo.
Al menos no hasta que en 2019… bueno, ya habéis visto lo que he contado en el espacio anterior.
Pero eso deja clara una cosa: Volveremos a ver un intento. La duda es sólo cuándo.
49) The Mystery of the Meanest Teacher (2021)

Los tomos de infantil/juvenil de DC no dejan de darnos alegrías. Por ejemplo, este en el que Kid Constantine -una persona particular- investiga junto a su nueva amiga Anna si su profesora oculta algo raro… ¡Cómo ser una bruja! Pero, por supuesto, no va de eso -o no solo de eso- el asunto. ¡También va sobre las amistad! Porque si de alguien quieres aprender sobre la amistad es de John Constantine. Perdón, Kid Constantine.
50) Mystik U (2018)

Ciertamente 2018 era un buen momento para presentar y ofrecer una obra juvenil en una escuela de magia. La Dark Academy es lo que tiene. En este caso se montaron un universo alternativo con Zatanna, un par de descendientes de personajes de lo oculto con representación más o menos directa en el universo tradicional DC (Sebastian Faust, hijo de Felix, y Davit Sargon, que es David Sargent que es el nieto del John Sargent –Sargon the Sorcerer– original), algún nombre conocido que sirve de anzuelo perfecto –June/ Enchantress – y un par de personajes más –Pia Morales o Plop– que están ahí porque alguien tiene que cumplir su cometido. Todo eso inventándose una universidad de las ciencias ocultas, junto a las casas de Caín y Abel y con estos y otros nombres bien conocidos –Dr. Psychic, Dr. Occult, Merlin, Mr. E, Madamme Xanadu…- en el claustro. Todo para contarnos una historia de jóvenes estudiantes con misterio, amor y humor. Es una pena que sacaran solo tres números de aparición bimestral, porque si esto se hubiera hecho directamente en un tomo con la posibilidad de contar cada año como un cómic nuevo creo que podría haberle ido mejor. Y, con eso y todo, no puedo quejarme mucho.
51) Mythos: The Final Tour (1996—1997)

John Ney Rieber tuvo una peculiar carrera en los cómics. Su primera aproximación fue un follón que incluía escribir textos para ilustraciones que ya existían. Su entrada en Vértigo tuvo también sus problemas, aunque acabara convertido en el guionista principal del segundo volumen de Los libros de la magia. Y su salto a Marvel para escribir al Capitán América coincidió con el 11S y acabó en un choque tan frontal con Joe Quesada que Rieber dejó Marvel con su etapa a medias.
Así que este cómic sobre una músico -con drogas, sexo y… bueno, se supone que algo de música- que en realidad tiene la facultad tanto de contactar con los dioses como de que su música recorra distintos planos, lleno de visitantes especiales -muchos de ellos del mismo Vértigo, claro- y en el que da la sensación en todo momento que nadie tenía muy claro de qué iba la serie. ¿De un músico autodestructivo? ¿De algunos dioses tratando de causar el final de los tiempos? ¿De que hay alguien matando a algo de alguna manera quizá?
Sea como sea sirve de ejemplo de lo que publicaba Vértigo en esa época de 1996-1997. Y como, también, algunos cómics pueden ser más o menos prescientes.

52) My Video Game Ate My Homework (2020)

¿Cómo acaba DC publicando un cómic infantil en el que no sale ninguno de sus personajes y que, en realidad, queda lejos del resto de obras de su sello? Es de suponer que porque Dustin Hansen decía -supondremos que es verdad, pero atribuiremos las responsabilidades a quien las tiene- que había sido responsable del diseño en The Sims o Madden Football, y luego había estado creando Street Sports, una aproximación más infantil, antes de pasar a convertirse en director de innovaciones para Hasbro. Y escribir un par de libros sobre videojuegos y su propia serie de libros infantiles. Así que presentar una historia sobre cuatro amigos que se ven envueltos en un videojuego mientras buscan los deberes desaparecidos de uno de ellos, con un estilo de ilustración que podríamos definir como entre Gumby y Bob’s Burguer y un estilo de narración claramente inspirado por los videojuegos -¿cuáles? Ah, las posibilidades- ciertamente resulta una rareza incluso para DC. Pero es de suponer que, a veces, esto de los cómics funciona también así.
Hasta aquí por hoy. Parece mentira pero tras cuatro meses por fin hemos terminado con la letra M. Espero que, al menos, os lo hayáis pasado tan bien como yo. Porque, desde luego, nos ha dado mucho… Material. Eso sí, aún nos quedan muchas letras por ver, que con esto hemos llegado… ¡A LA MITAD! Así que aún tenemos mucho por delante, empezando dentro de dos meses con la siguiente letra de DC que viene de lo más…

¡NUTRITIVO!
¡Un mes más, una letra…! ¡URGH! No puedo creer que también en DC haya tantos cómics con la letra M. Estoy por ir a Barrio Sésamo a darle una paliza. Porque también aquí vamos a tener que dividirla en dos partes. Qué le vamos a hacer. Por lo menos aquí en la primera parte nos vamos a quedar poco menos que en la Mi… En fin, que mejor vamos empezando porque con esta letra vamos a tener tebeos a… ¡MANSALVA!
01) Madame Xanadu (1981) (2008–2011) / National Comics: Madame X (2012)

Espero que recordéis cuando estuvimos en la letra D y hablamos de

Doorway to Nightmare, que nos presentaba al personaje de Madame Xanadu. El cierre de la colección llevó a una posibilidad de serie propia con el número especial en el que de nuevo teníamos a Kaluta dibujando la portada y, esta vez, a Steve Englehart y Marshall Rogers encargándose de los interiores. De nuevo, no funcionó demasiado pero sirvió para dejar claro que era un personaje que anda por allí. Lo suficiente como para acabara apareciendo en el segundo volumen del Espectro de Doug Moench y Gene Colan.
Por supuesto con todo se van haciendo pruebas y. tras su participación activa en Day of Judgment en 1999 y luego Day of Vengeance en 2005, para 2008 tuvo finalmente su primera cabecera, la primera regular, Madame Xanadu. Por supuesto para Vértigo.

Matt Wagner estuvo a los guiones los 29 números que duró en los que, por supuesto, fueron haciendo cambios. Los diez primeros y el puesto de ‘dibujante regular’ fueron para Amy Reeder (que ganaría también 2 de los 3 Eisner que se llevaría las serie), que volvería a la serie en otros tres momentos. Del 16 al 18, del 21 al 23 y para el cierre en el 29. ¿Y los otros doce números? Pues cuatro de ellos, del 11 al 15, serían por fin para Kaluta.

Unos treinta años más tarde de esas primeras portadas. No podemos decir que no se note pero, al menos, le dan la posibilidad de poder ser considerado como el autor de algo más que unas magníficas portadas.
De las historias del 19 y 20 se encargaría Joëlle Jones, y del 24 a ese 29 que hablábamos antes tendríamos un cambio de historias más serializadas como llevábamos viendo en esos dos primeros años de la colección a un paso a serie antológica – Extra-Sensory lo llamaron- con menos presencia de Xanadu que permitía servir de presentación a toda una serie de dibujantes: Marley Zarcone, Lauren McCubbin, Chrissie Zullo, Celia Calle y Marian Churchland.
Quizá por esto cuando salió un año después la iniciativa National Comics -de la que ya veremos cuándo toca hablar- se pensó en ella, ahora como Madame X,

para esa especie de ‘pilotos de cómics’ que no acabaron en nada. Y que tenía cierto tufo a que querían convertirlo en series de televisión. De ahí que ahora fuera una especie de asesora paranormal de un despacho de abogados. Como decía, esto no duró demasiado y pronto estuvieron otra vez a vueltas con ponerla de secundaria en series, pero ya sabéis como es esto. Antes o después tendrán que renovar los derechos del personaje. Otra cosa es que para entonces esté Kaluta como para hacer las portadas.
02) Magog (2009–2010)

En 1996, en Kingdom Come, Mark Waid y Alex Ross presentaron a David Sikela. O Magog. Y si esperabais que DC lo dejara ahí es que no sabéis cómo funciona DC. Ese Magog pasaría a ser conocido como el del Universo 22, lo que no significa que no nos lo encontráramos En 2004 Chuck Austen e Iván Reis crearía otro Gog, Gog II, para Action Cómics. William Matthews, que aparecería como enemigo para Action Comics primero y luego la JSA. Entre este y Gog I empezaría un jaleo de Kingdom Come Specials, que acabaría con la aparición de otro David. Esta vez David Reid, tataranieto de…

Franklin Delano Roosevelt y con el sobrenombre primero de Lance, como vemos, y luego para el 18 le han matado. Pero poco, que ese mismo número Gog le trae de nuevo a la vida como…

todo lo cual nos llevaría primero a un especial…

Perdón, ese es una de las portadas pero en realidad no es tan fiable como esta otra:

entre otras cosas porque de Alex Ross, dibujando o guionizando, solo está la portada. En el especial encontramos a David Reid / Magog como parte de un grupo de la JSA que combate a Gog. Por el Congo. Porque, aparentemente, no había suficientes ‘g’ y ‘o’ en estas historias. Lo que sí que iba incluyendo la trama en la JSA eran escenas en Tierra 22 que, por algún motivo, cuando entran o salen personajes allí pasan a tener el dibujo de Ross. Para el número 22, en febrero de 2009, se terminaba la historia. PERO…

Dave seguía como Magog. Lo que facilitaba que en noviembre de ese mismo 2009 apareciera esa maxi de Keith Giffen y Howard Porter. La de la portada del principio.
La historia procuraba ser algo así como establecerle como antihéroe que mata. O algo. Lo cierto es que Porter duró solo 7 números, Tom Derenick se ocuparía del 8 al 10 en el que dejarían más o menos establecido el asunto… para que del 11 al 12 se convirtiera en un título llevado solo por Scott Kolins en el que se tomarían… decisiones…

y no son las únicas, claro. Mata a uno de los secundarios -si estás pensando: Seguro que el femenino. has acertado.-, cambia al resto y comienza una trama argumental que tendrían que concluir en un especial en 2010

aunque fuera de la JSA. Pese a ser claramente el último número de la serie que tuvieron que sacar por separado y que nos hace considerar que quizá debieron de haber dejado la serie con la marcha de Giffen.
Por lo demás, le deja listo para más aventuras y alejado del resto de secundarios de la serie. Y como esto funciona como funciona para Brightest Day le vuelven a sacar para, por supuesto, acabar matándolo.
De todas maneras tantas idas, venidas y universos alternativos no significa que para el New 52 no le dieran un reboot, aunque por lo menos volvían a tener el mismo nombre, David Reid, el superhéroe Wonderstar. Por lo menos un rato. Lo suficiente como para que de 2015 a 2017 apareciera en Superman/ Wonder Woman, Nightwing o Supergirl.
Y para que en el ya en los 2020s tuviéramos de vuelta a David Sikela en Infinite Frontier o Batman/Superman: World’s Finest. ¿Volverá a tener una serie? Pues a saber.
03) Major Bummer (1997–1998)

Sí.
La verdad es que esto no solo es noventero, es hasta ejemplo del indie americano noventero. Más aún teniendo en cuenta que hablamos de John Arcudi y Doug Mahnke, que venían de The Mask -explicar por qué eran ‘desarrolladores‘ más que creadores nivel Joe Kelly en MuertoPiscinas será un posteo que tendremos en otro momento-, y el punto de partida es también sencillo de explicar.


Sí, una caja que llega, un chaval –Lou Martin– que la abre, y se convierte en un mastuerzo. Uno con habilidades… especiales.

Por supuesto como esto funciona como funciona y la explicación incluye extraterrestres y más cajas que dan otros poderes. Y algo en la caja del protagonista que también atrae a personajes estrambóticos. Tanto entre los héroes,

como, sobre todo, entre los villanos.


Muy sobre todo.

Ya, Tyrannosaurus Reich. No sé cómo no lo vimos teniéndolo ahí delante.
La decisión de hacer superhéroes con ese punto de humor y extrañeza, también tan noventera, no impide ni mucho menos que Mahnke se divierta cuando quiere.


Aunque lo cierto es que venían anunciándolo, o disfrutándolo, o lo que sea… ya desde las portadas.




Ah, sí, duró solo quince números.
Y como eran tebeos De Autor se los pudieron llevar para las reediciones y todo eso (a Dark Horse, en concreto) pero el mucho trabajo -y las malas ventas, debemos añadir- hicieron que no hubiera continuación. Al menos no de momento. Que cualquier día de estos con los revivals noventeros le toca turno.
04) Man and Superman (2019)

Marv Wolfman dice que este es uno de los mejores cómics que ha escrito. Es una lástima ver a los autores despreciar así su carrera.
Iba a publicarse en DC Confidential pero la cancelaron antes. Así que más de una década más tarde alguien pensó que se podía publicar en un tomito o algo. La idea era hacer un Año Uno con la llegada de Clark Kent a Metropolis. El problema es, claro, que para cuando se publicó… Ya había otras opciones.
Pero dile tú a Marv Wolfman que no le publicas su fanfic porque el de Smallville era mejor.
Además, sí que tuvo un efecto directo en la carrera de Castellini con los superhéroes. Tanto tiempo en un mismo proyecto que casi no se publica sirvió para mantener ocupada su… GENIALIDAD! Así que no todo fueron malas noticias.
05) Man-Bat (1976) (1996) (2006) (2021) / Batman: Manbat (1995)

Hay personajes que nunca han tenido un cómic propio -en DC solía mencionar a Barda, pero le dieron uno de esos one-shot infantiles el año pasado, así que me buscaré a otra… Elasti-Girl por ejemplo- y otros contra los que las editoriales se chocan una y otra vez en la pared. El de Man-Bat, o Kirk Langstrom, es el segundo de los casos. Suponemos que porque esperan poder venderle tebeos de Batman aunque sea a los disléxicos.

Creado para el número 400 de Detective Comics, en 1970, algún convencimiento tenían de que iba a funcionar, quizá porque le usaron en varias historietas en aquellos años, incluyendo transformar también a su mujer, Francine, en el 407, ya en 1971. Para 1974 en Batman 254 aseguran que se puede transformar a voluntad y comienza su carrera como héroe que, resumiendo, incluye su aparición en el The Brave and the Bold 119, su inclusión en 1975 dentro de la colección antológica

Batman Family en la que decidieron que además de las historietas nuevas de Batgirl y Robin, podían meter reediciones de otros personajes. Y así acabamos en el primer número de la colección con Alfred, y el Comisionado Gordon… y Man-Bat. De nuevo el número 400. Bien es cierto que no salió en más, y que por allí irían apareciendo personajes como Fatman.
Y en ese mismo 1975 veríamos esta primera… ¿serie de dos números? en la que Gerry Conway a los guiones, Steve Ditko a los lápices y Al Milgrom a las tintas nos ponía a Man-Bat a tratar de lograr que su mujer, She-Bat, recuperara la forma humana. O algo.
Es de suponer que el éxito de los cómics de terror fuera lo que motivara que Man-Bat fuera el segundo villano de Batman – tras El Joker– en lograr su propia serie. Pero lo cierto es que el lanzamiento quedó un tanto deslucido. Para el segundo número el equipo creativo habría pasado a ser ya Martin Pasko, Pablo Marcos y R. Villamonte. Casi como si fuera la DC actual.

El cómic no pasó de ahí, pero no preocuparse que encontraron otro lugar en el que publicar los cómics de Pasko y Marcos que a cancelación de la colección había dejado a medias:

Un par de números aquí para completar la historieta iniciada en su propia colección y el resto iría ya a Batman Family de nuevo en donde se convertiría en un personaje casi fijo del 11 al 20. Luego seguiría apareciendo aquí y allá a la búsqueda de una cura para Rebecca, la hija que había tenido en esta última colección. Hasta que, por supuesto, alguien decidió que volviera a ser un murciélago-hombre sin mente. Así volverían las historieta en las que Man-Bat se transforma, amenaza a Bats, y su mujer e hija deben de ayudar a que vuelva a la normalidad. Mientras, como si realmente hubiera gente apostando por esto, en 1984 se lanzaba…

Man-Bat vs. Batman, que volvía a ser el número 400 y otros dos rellenos más. Y ya en 1986 llegaron las Crisis, claro, a borrar gran parte de lo que habíamos tenido antes. Pero no os preocupéis, que para 1989 ya lo habían vuelto a traer en un Secret Origins.

Lo que facilitaría contar otra vez su historia, ponerle de nuevo con la mujer, ir sacándole en más sitios…

Sí, eran los años ’90 ya. 1994 en concreto. Y como pasa en estos casos decidieron ir probando cosas. Como darle al año siguiente un Elseworlds…

Batman: Manbat tenía a Delano y Bolton en lo que afirmaba ser un Elseworlds pero tampoco es que lo necesitara demasiado. Excepto que se deba a algún tipo de negativa a hacer canon en el universo DC los besos de murciélago…

… o Batman con sombrero…

…en cualquier caso, lo suficiente como para que al año siguiente se volviera a intentar darle una cabecera propia.

La anterior duró dos números, esta duró tres. Para que digan que no se iba mejorando.
Siguiendo lo que se contaba en el Showcase -que para algo lo guionizaba Dixon también- nos encontramos con que Man-Bat lleva ‘tiempo’ desaparecido en las selvas latinoamericanas. Pero la imagen mental de su mujer le lleva de vuelta a Gotham. Sale mal, claro. Quizá os estéis preguntando si también sale noventero. Pues bien…


Sí. La respuesta es claramente un Sí. ¿El hijo? Pues parece que en post-Crisis logró conservar a su hija. Y, de paso, le apareció un hijo, Aaron. ¿Cómo tuvo un hijo si llevaba tiempo sin estar por Gotham? No me parece una pregunta que hacerle a la mujer con la que te acabas de reencontrar después de ‘tiempo’. Capciosos, que sois unos capciosos. Por lo menos al final de la serie descubrimos que el hijo es una especie de mutante, con más aspecto de murciélago que de persona. Así que el número de sospechosos se reduce.
Tampoco es que importe mucho porque la siguiente vez que aparece (en Batman 536-538, y si no contamos su aparición en Amalgam como Bat-Thing ) parece que se han olvidado de todo esto. Vive en forma humana junto a su mujer y es un extraño fenómenos atmosférico el que vuelve a desatar la transformación. Escriba usted una mini de 3 números para esto. Con extra de regodeo porque… este segundo volumen fue en 1996, y lo de Batman (y lo de Amalgam) es en… 1997. Gran política editorial la de DC, sí señor.
Por lo menos le dejan una década tranquilo, hasta 2006 que toca el tercera volumen.

Una mini de 5 números. Esta vez hay alguien asesinado a gente en un pueblecito cercano al que se retiraron. Si estáis pensando que a la familia le queda una ronda tenéis razón. Para el primer número se han cargado a la mujer y los hijos. Y han metido, por algún motivo, a Hush (que se pasa los días mirando la tele, la verdad) y Murmur. Y detrás en el segundo número vienen Batman y Black Mask. Supongo que nada es más dosmilero que esto. O la falta de sentido de los guiones. Eso también. Esta vez la cosa acababa con Batman asegurando que Kirk ha muerto y solo queda Man-Bat. Así que os podéis imaginar lo que pasó a continuación.

Efectivamente, reaparece en 2009 el doctor Langstrom con total normalidad y capacidad para cambiar de forma. Y se ofrece a echar una mano a Batgirl y los Outsiders. Supongo que para tener a alguien que le defienda de la gente a la que le parece mal que se desnudan y dejan tirada su ropa. O algo. Lo cierto es que no debería de sorprendernos porque unos números antes en este segundo volumen de Batman and the Outsiders había aparecido Francine como apoyo técnico del equipo. Se ve que se había puesto mejor. Y con el follón que se traen tampoco hay mucho más movimiento. Porque entran en lo de que si Batman ha muerto . Lo que nos lleva a…

En la que le vemos teniendo pesadillas en las que mata a su mujer. ¿Sus hijos? ¿Qué hijos? Pero tranquilos, que en realidad ella estaba secuestrada por el Doctor Phosphorus.
Todo esto sin necesidad de ‘reboots’, pero en cuanto llega los New 52 en 2013 volvemos a las andadas.

En el lado bueno por lo menos estaba su mujer. Solo que su mujer que en realidad era un agente enemigo que se casó con él para lograr la fórmula del Man-Bat y luego matarle. Se ve que pasados los noventa en DC las mujeres servían como cadáveres o como traidoras. Nah, es broma. Antes también.
Después de esto, en 2015, estuvo unos números como profesor en la Gotham Academy, pero ya sabéis cómo es la educación. Se quedó sin contrato pronto, entre reboot y reboot. Una pena porque así sus alumnos no llegaron a hacer el It’s Man-Batin’ Time!
Para el siguiente, el DC Rebith, ya en 2018, está como parte de la Justice League Dark, aunque sea en una versión… particular.


Y su mujer parece que le ha dejado en Young Monsters in Love. Porque ya no es parte de una conspiración contra él. Pero, vamos, también ha cambiado otra vez su pelo y aspecto. Llega un momento en el que no está claro si es que nadie se ha molestado en mirar la anterior o si Francine ha ido pasando de pelirroja, morena, rubia y castaña. Si aparece calva en algún momento no me extrañará nada.
Al final de la serie de la JLD en 2021 llega el momento para probar a dar su siguiente mini, de 5 números también.

Y sí, esto se publica casi a la vez que movían el evento Infinite Frontier. En cualquier caso, ahora vemos a Francine -castaña, gafas, coleta- que decide dejarle. Eso lleva a exactamente lo esperable, y de ahí a un encuentro contra el Escuadrón Suicida, ah, y a descubrir que tiene una hermana sorda. Cosas que pasan. Al final de todo esto nos encontramos con que en realidad lo que nos están contando es cómo llegó a la Liga.
Lo que explica que en Infinite Frontier le mataran, le resucitaran como zombie para ser parte de la Task Force Z, al final de aquello, en 2022 parece que ese es su estado…
Excepto que en 2024 aparece en Batman & Robin ejerciendo no solo de villano sino, además, de uno que tiene la mente del doctor Langstorm en el cuerpo de Man-Bat. No solo eso, resulta que no es un zombie. Pero tampoco te explican cómo por qué. De la mujer o de casi cualquier otra cosa poco o nada se lo dice. Total, tengo el convencimiento de que para la próxima vez tampoco importará demasiado. Al final entre pitos y flautas lleva 4 cabeceras, varios especiales distintos, algunos recopilatorios como Batman Arkham: Man-Bat (2017) y Batman: Tales of the Man-Bat (2018)… Así que lo volveremos a ver.
Ah, y por si os lo estáis preguntando. No. She-Bat no ha tenido jamás cómic propio. Ya os decía yo al principio, hay algunos personajes a los que se les da todas las oportundades… Y otros que… no.
06) Manhunter (1988–1990) (1994–1995) (2004–2009) / The Power Company: Manhunter (2002) / Manhunter OVERsize Special (2017)

Uno pensaría que después de tres mil palabras y tratar de explicar los follones editoriales de las colecciones -y no solo- de Madame Xanadu, Magog o Man-Bat tendría un poco de tranquilidad. Pero no, la letra M no da tregua. Así que vamos con el siguiente follón: Manhunter.
En estas cosas lo bueno es que se puede ir en orden cronológico, así que vamos a 1942, al número 73 de Adventure Cómics que celebra…

La llega de Manhunter. Bueno, en realidad solo dice Manhunter!, pero es claramente una exclamación celebratoria.
Lo que tiene mucho mérito porque en el 58 ya habían presentado a un Manhunter.

Este Paul Kirk de Ed Moore es un investigador al que en ningún momento llaman Manhunter pero eso no evita que del 58 al 72 ese sea el nombre de la sección. Más aún, no impide que cuando en el 73 se presenta ese nuevo Manhunter, distinto y diferente, llamado Rick Nelson en este número y, a partir del 74, Paul Kirk también. Aunque sean personajes distintos. Este segundo es una creación de Joe Simon y Jack Kirby.

que se mantendría en la cabecera hasta el número 92 de 1944.
No volveríamos a saber de él hasta que le dejaran a Kirby las llaves del Cuarto Mundo y recuperaran como complemento a New Gods de 1971 al ’72 la reedición de las aventuras de Manhunter en Action Cómics.
Lo que probablemente ayudó a que en 1973 se anunciara en Detective Comics 437

The ALL NEW Manhunter! Ya os decía yo que el ‘!’ es de celebración.

Lo importante es que Archie Goodwin y Walt Simonson sacan a un nuevo personaje: ¡Paul Kirk! Bueno, vale, se llama igual que Paul Kirk y que Paul Kirk, pero no es ninguno de los otros Paul Kirk… ¡Yo qué sé! ¡Yo no pedí tener que explicar la idea de continuidad de DC!
En fin, el caso es que este Mahunter -que parece que es el Paul Kirk de Tierra Uno o Tierra Dos o yo qué sé- apareció durante un año como complemento en Detective Comics, del 437 al 443 en 1974.
Pues efectivamente, tal y como podéis imaginaros en DC decidieron…

usar el número 5 de la colección 1st Issue Special de 1975 para presentar a OTRO Mahunter. Creado como guionista y dibujante por Jack Kirby. En el lado bueno por lo menos este no se llamaba Paul Kirk sino Mark Shaw. Y no es lo único que presentaba, porque ya puestos nos habla también de la antigua sociedad secreta de los Manhunters. A la que no pertenecían Paul Kirk, Paul Kirk o Paul Kirk.
Lo que, por supuesto, no sirvió para que le dieran una serie propia. Aunque sí para que apareciera de nuevo Manhunter. Paul Kirk, quiero decir. Esta vez como villano y organizador de la Secret Society of Super-Villains, colección que arrancó en 1976 y de la que no os preocupéis porque duró hasta el 15 pero para el 5 ya lo habían matado porque, total, en realidad era un clon. Sí, un clon. Se descubre que es un clon. Algo perfectamente normal. Total, ¿qué más iba a importar un Paul Kirk más o menos?
Además, así podían sacar a Manhunter –Mark Shaw o su clon o qué más dará- en la JLA en 1977, en donde estaría de fondo de una trama casi un año, pongamos del 140 al 150 de la colección. Lo que nos lleva ya hasta 1978.
Así que volvemos a ver a Manhunter en 1982… pero es Paul Kirk -el tercero- y estamos en el All-Star Squadron. De hecho haría algunas apariciones por él aquí y allá porque… luego os cuento por qué.
Algo que favorecería que en 1984 se recopilaran sus aventuras en Detective Comics en un recopilatorio: Manhunter Special

El asunto es que pasaría a aparecer regularmente en el Young All-Stars. Del número 1 de 1987 al 31 de 1989.
Lo que no está mal porque Mark Shaw también apareció en tres capítulos de Suicide Squad en 1987, luego en otro par en el ’89 y media docena durante 1991.
Así que no es extraño que apareciera por fin la serie regular, en 1988. ¿Que quién la protagonizaba? Buena pregunta. Porque a estas alturas incluso en DC empezaban a tener una notable empanada mental. Pero para arreglarlo en parte decidieron dedicarle un Secret Origins a Manhunter. ¿Que a cuál? A cuál va a ser… ¡A los tres!

Como veis ahí están Mark Shaw, Paul Kirk y Donald Richards. ¿Cómo que quién es Donald Richars? ¡Es Manhunter!
Ah, sí, perdón, que os dije que luego tenía que explicaros una cosa. Esa cosa es que cuando DC compró el Quality Universe (el de Plastic Man, por ejemplo) a finales de los ’50 se encontró con que entre lo que estaba comprando -que no fue todo porque algunos acabaron en dominio público y otros se los quedaron sus autores- había un Manhunter. ¿Lo utilizaron? No, para qué. No iban a liar a sus lectores… En fin.
Total, que alguien (Roy Thomas, claro) pensó que sería divertido traerlo de vuelta para aparecer en All-Star Squadron y en Young All-Stars. A él y a su fiel compañero, el perro Thor. Seguro que Thor no tendría problemas de copyright.
Y si estáis pensando en por qué pone Millenium ahí… es porque alguien pensó que era buena idea montar todo el evento sobre los Manhunters. De ahí que en ese Secrets Origins se descubriera que Thor era un Manhunter. No, a ver, resulta que hay Manhunters que son de la raza de los Manhunters y se hacían pasar por gente que existía de verdad. Como para preparar una invasión… una invasión… ¿cómo definir el tipo de invasión? Ah, sí. Una Invasión Discreta. Eso. Total, que el perro de 50 años al que parece que nadie le había hecho una radiografía ni una colonoscopia ni nada resultó ser un agente de los Manhuters.
Así que después de todo ese follón, como decíamos, llegó la primera serie de los Manhunters. Que es la portada del principio, hace mil palabras.

Esta.
Ha costado, ¿eh? Y si os estáis preguntando cuál es, esta serie la protagoniza Shaw. Que también tiene que explicar el follón. Y alguna cosa más que me he callado por no hacer más lío pero que os pongo aquí por las risas.

Tú crees que hay personajes con una psique complicada y entonces te encuentras a Mark Shaw. Claro que lo primero que sucede en la serie es que una mujer contrata a un asesino, Dumas, para lograr la máscara de Manhunter. Para el cuarto número descubrimos que la mujer y el asesino son la misma persona. Si esto os parece hilarante esperad un par de series más. Da igual porque para el 18 nos hacen un flashback a una persona que aprovecha la muerte de Dumas para convertirse en el nuevo Dumas. Si os parece un follón haceos una idea de que para el 22 intentaron explicarlo otra vez. Salió igual de bien. Pero después de toda esta lucha, discusión, religiones más o menos raras y hostias como panes la serie decidió cerrar en el número 24. Con enorme originalidad, por supuesto.

En todo esta juerga de 1988 a 1990 Mark Shaw había ido apareciendo aquí y allá, aunque no regresaría hasta Eclipso en 1993. Y muere luchando contra el villano. Lo que favorece

la aparición de un nuevo Mahunter. Sí, otro más, que era poco. Bueno, espera… que este es el número 1 pero creo que la cosa queda más clara si ponemos la portada del número 0.

1994, indudablemente. Steve Grant guionizando, Vincent Giarrano dibujando. Esta vez se trata de Chase Lawler, un músico. Sí, en serio. De verdad. Esperad, os lo enseño:

Su ex-novia firma con unos ejecutivos que dejaron a su hermano -de él- arruinado, así que decide que va a salvarla. La forma obvia es buscar a un hechicero. Que le ata junto con un ser primordial o algo así. Pero ahora debe de convertirse en Huntsman, un cazador eterno. La serie es incluso más… noventera. Incluyendo un nuevo Psicopirata que…

pero mejor dejar toda la serie para hacer posteos en otro momento. 12 números duró, y en el último aparece Shaw, que está vestido también de Dumas porque por lo visto la locura se ha apoderado de él y tiene varias personalidades peleando o algo. Hasta el punto de que mata a Lawler, pero vuelve en sí y logra que reviva. Aunque los poderes del Huntsman se los queda Shaw, así que Lawler puede volver a una vida norma. ¡JA! El asunto es que en 1995 había terminado y parecía que habría algo de tranquilidad un rato.
Por supuesto nadie explica cómo, si había muerto hacía dos años contra Eclipso, estaba por ahí dando vueltas y habiendo juntado su personalidad con la de Dumas.
De todas formas como aquí no se tira nada en 2002 tuvimos más Manhunter.

Quizá penséis que es un nuevo Kirk Paul. Ni mucho menos. Es un clon. Otro. Y se llama Paul DeKirk. Porque la vergüenza no hace noche en DC. Una vez presentado en este especial pasa a ser parte de The Power Company, una serie de Kurt Busiek y Tom Grummett (aunque el especial lo dibujara Jurgens) en la que presentan a un grupo de superhéroes con estructura de empresa. Un año duró, hasta 2003.
Y entonces llegamos a 2004, el último en el que el personaje tuvo serie propia. ¿Y a quién se la dieron?

¡¡¡A OTRA PERSONA MÁS!!! ¡OTRA DISTINTA! JAJAJAJA. ¡JAJAJAJA!
Perdón.
Kate Spencer, una abogada que resulta ser hija de un supervillano -que asesinó a su madre antes de ser un supervillano- y nieta de dos superhéroes. Yo qué sé, los nepobabies son así. Lo peor es que cuando empieza a ejercer como Manhunter aparece otra vez Dumas a asesinarlos. A asesinarlos a todos. Un sentimiento que puedo comprender, la verdad.
Durante la serie el asesino acaba con Dan Richards, Chase Lawler y Kirk DePaul. Al fin y al cabo se suponía que Paul Kirk estaba muerto. Pero bueno, sigamos. Tras esto empieza a ¿acosar? a Kate Spencer y a Mark Shaw. Os sorprenderá saber que Mark Shaw, que la última vez que le vimos estaba como las maracas de Machín y su personalidad múltiple incluía a Dumas… ¡Ha sido todo este tiempo Dumas! Incluso cuando se perseguía a él mismo. De hecho Marc Andreyko aprovecha para rebootear todo lo que le da la gana, tenga sentido o no. Empezando porque Dumas no existió nunca. Lo que significa que o el primer volumen se lo inventó entero Shaw o en un momento determinado Olivia Vancroft / Shaw contrató a Dumas / Shaw para que matara a Manhunter / Shaw.
Y luego diréis que los tebeos de antes no eran buenos.
Por supuesto no todo llega a ese momento. La explicación de cuando Eclipso es que Shaw no le hizo caso a la petición de Sarge Steel, así que Sarge Steel decidió contratar a alguien que se hiciera pasar por él para que se uniera al ataque a Eclipso en el que acabaría muriendo. ¿Por qué hizo esto Sarge Steel? Ni idea, pero no descarto que fuera Dumas. O algo.
Por supuesto para cuando se enteran de qué es lo que pasó nadie considera que Shaw deba de ser encerrado. Porque un técnico que acaba compartiendo con él piso -no descarto que fueran ‘buenos amigos’- ayuda a Spencer a desprogramarle. Y sin la programación para qué vamos a hacer nada con él. Si, total, a ver cómo le explicaban a la jueza quiénes eran los muertos. En cualquier caso como esta gente no tiene fondo deciden ofrecerle a Shaw el manto de Azrael. Sí, la Orden de San Dumas se le aproxima. Les dice que naranjas, pero debo decir que poco les pasa.
La serie acabaría en el número 38, con una mirada a Some Years Later en la que el hijo de Kate y su novio hacen de superhéroes. Y que termina, claro, con él como Manhunter.
Kate llevaba desde 2007 apareciendo en Birds of Prey, en donde estaría hasta 2009, en 2011 reaparecería un par de veces, en el siguiente volumen de Birds of Prey, en la JSA o -con alguno de sus secundarios- en Batman: Streets of Gotham.
Por supuesto esto no puede quedar aquí porque solo llevamos dos mil palabras para explicar una única puñetera colección. El caso es que durante los New 52 aparece un nuevo Mark Shaw, que es también parte de Manhunter, que pasa por Checkmate, Suicide Squad y luego, claro, Leviathan. En donde se convirtió en el propio Leviathan. Supongo que la otra opción es que diga: Oh, no, no, el Señor Leviathan era mi padre. Tú llámame Leviathan a secas.
Por lo demás, en 2017 DC decidió sacar Manhunter OVERsize Special

en el que nos encontramos con un Manhunter con aspecto de ser Shaw pero que en realidad resulta ser Paul Kirk. ¿Qué Paul Kirk? ¿Y es él o es un clon? ¿Y va a tener continuidad en el universo que creo que toca entre Dark Knights y Dark Crisis? Sinceramente… Ni lo sé ni me importa. Estoy más cerca de la dimisión o de la jubilación que de entender a un editor de DC.
La continuidad es tan abierta que pese a Rebirths y demás follones Shaw se mantiene como Leviathan. Por lo menos hasta 2022 lo era. Cuando apareció en el tercer número de Checkmate, en el sexto número. Para que le maten. Aunque debía ser un cadáver muy activo porque la última vez que le vimos estaba vivo de nuevo, siendo Manhunter de nuevo, y acabando cadáver de nuevo, en Danger Street. Qué puedo decir, Tom King sin duda sabe cómo mover cadáveres.
Sea como sea podemos imaginar que en un par de años habrá un nuevo Manhunter.
Y que será OTRA PERSONA DIFERENTE. Aunque aún no sé si en el peor o en el mejor de los casos.
07) Man of Steel: The Prequel (2013)

Uno de los raros casos en los que ¿Pero qué es esa cosa? no sabes si se refiere al bicho de la portada, al cómic en sí o a todo lo que tiene alrededor. En realidad podría ser peor. Cuando prepararon la peli de la JLA alguien pensó que Mercedes-Benz Presents: Justice League era algo razonable. Así que el que siempre hay posibilidades nuevas de aunque algo acabe siendo vergonzoso. Como este cómic. Que sirve para discutir si es peor o mejor que la película que le siguió.
08) Manifest Eternity (2006–2007)

Hay veces en la que el guión o el color te indican la época, en esta ocasión es el color. Bueno, el resto también, que Lobdell se mete en cuarto y mitad de saga galáctica con pinta de querer venderlo como película y dibujado con el menor número de fondos posibles. Todo propósitos nobles.
09) Mann and Superman (2000)

A veces el indie USA tiene esta pinta. La de una historia sobre un perdedor que, por casualidad, acaba intercambiando cuerpos con Superman. Uno podría pensar que una versión de es viejísima historia que abarca de Vice Versa -el libro original británico de finales del S XIX, pero también todas sus adaptaciones y versiones- a Freaky Friday y de ahí en adelante hasta 17 Again o Le sens de la famille o la adaptación de turno. Por supuesto en un primer momento el perdedor se lo pasa en grande mientras Superman no consigue nada, hasta que el giro esperable pasa y el tipo se encuentra agobiado en la vida de Supes mientras que Supes empieza a enderezar la vida del tipo común a base de esfuerzo y positividad. Que uno pensaría que una Indie no debería de ser así. Pero es que un cómic indie tampoco debería de ser editado por DC. Así que al final la lección es la de siempre: Da igual lo que pongas como sea el exterior, lo importante es que si cambias el interior solo le vas a vender a los incautos. Es una lástima que sea un mercado amplio y siempre en expansión.
10) Mars on Earth (1992)

Cuando DC se empeñaba en parecer Indie lo hacía usando empresas como Piranha Press, en la que podía hacer obras de costumbrismo como la de este jugador de bolos con una no muy destacable vida… el asunto es que esto no es un cómic. Es un libro con ilustraciones. No me atrevo ni a llamarlo ‘ilustrado’. ¿Y qué hace Piranha / DC publicando esto? Pues ya os lo he dicho: Tratar de parecer indie. Porque ya me dirás a quién le va a parecer buena idea publicar libros.
11) Martian Manhunter (1988) (1998–2001) (2006–2007) (2015–2016) (2019–2020) / Martian Manhunter Special (1996) / Absolute Martian Manhunter (2025–)

Por lo menos este Manhunter es Martian. Y también es verdad que viniendo de donde venimos esto es bastante más sencillo de explicar. Espero.
Su primera aparición tuvo lugar en el Detective Comics 225 de 1955. Lo que significa que este año cumple los 70.

Ese Manhunter from Mars! -la ‘!’ que no falte- se revela desde casi el principio con un aspecto bastant similar al que tiene aún hoy.

y, como no podía ser de otra madera, J’onn J’onzz -pues ese es su nombre- decidió infiltrarse entre los humanos buscando un grupo en el que su falta de humanidad no se notara. Así que se hizo policía. Con el nombre de John Jones porque para qué disimular. Pronto tenía asignada una compañera y una mascota. El pequeño Zook. ¿No os hemos hablado de Zook? Ya le haremos algún posteo en el futuro. Durante esta época -bueno, en 1960- se crea la JLA de la que se convierte en miembro fundador, mientras sigue apareciendo en los complementos de lo de Batman. El asunto es que para 1964 alguien decidió que había que darle una sacudida a la serie, en el 326 de Detective Comics se enfrenta a la Idol Head of Diabolu y acaba pareciendo que John Jones ha muerto. Así que decide dejarlo así y no decírselo ni a la novia ni na’. Y se va con Zook a combatir a la cabeza blabla, se va a House of Mystery en donde permanecerá del número 143 al 158. Para el 160 regresaría con una nueva identidad secreta y todo lo que esperaríamos del Marciano Cazahombres

O es que se alegra de vernos.
En cualquier caso, fue reclutado para detener a la organización malvada Vulture. En teoría tenía que comenzar investigando al playboy Marco Xavier…

pero tras un accidente en el que resulta no ser culpa del marciano se le ocurre que lo más fácil es hacerse pasar por él mientras investiga al resto de sospechosos, como Menéndez o Apollo Magnus. Sí, yo también me pregunto en qué país mediterráneo puede estar.
La nueva aventura le llevaría hasta el número 173 en 1968, el último antes de un cambio en la colección que llevaría a House of Mystery a dedicarse de nuevo al terror. Así que seguiría solo en la JLA… hasta que en una aventura al año siguiente -en el número 71- anuncia que se va a ir con otros marcianos a colonizar un nuevo planeta que se llamara Nuevo Marte o Marte II, según el día. Como era 1969 no se les ocurrió llamarlo Too Marte Too Furious.
A partir de ahí solo haría algún cameo puntual, al menos hasta que volvió a haber jarana en Marte y decidió regresar a la tierra -en el número 177 de 1980, algo más de una década después-. Y, por supuesto, convertirse en el punto en común que conectara a la Liga clásica con la nueva que surge en 1984, la Liga de Detroit.

Y entonces nos encontramos con las Crisis, claro. Que cambiaron el pasado del personaje en lo que les dio la gana, pero también fueron la excusa necesaria para probar a darle su primer título propio en 1988. Una mini de cuatro números -la que tenéis arriba- con J. M. DeMatteis a los guiones y Mark Badger dibujando-. Un cómic en el que, de nuevo, el Marciano volvía por sus fueros.

Porque lo primero que hace es localizar a Batman, claro.
La mini sirve para cambiar el pasado de J’onn, darle una hija -muerta- y crear toda una nueva civilización marciana distinta a la que ya conocíamos.
Después de esto J’onn continuó en la JLI -en la que llevaba también desde su fundación en 1987-

Aunque en cuanto hubo cambio de guionistas Dan Jurgens le puso a hacer blackface. Ni tan siquiera voy a intentar explicar aquello. Lo importante es que con esto llegamos a su siguiente especial que…
¿American Secrets? No tengo intención de hablar de American Secrets. Ya lo hará Panini cuando lo publiquen, que es el tipo de guionista que les gusta.
Como decía, con esto por medio llegamos a su primer especial en 1996:

44 páginas de algo que parece una aventura con un tipo intentando no ser matado por sus ideas… o tratando de propagarlas… seguido por 10 páginas de ilustraciones casi al azar. Con deciros que solo en una aparece Martian Manhunter en su versión habitual. Pero podemos suponer que esto era algún tipo de prueba a ver qué interés había porque dos años después llegó su siguiente serie:

Serie abierta esta vez, con guiones de Ostrander. En ella presenta a su hermano, un mutante y némesis llamado Maderfaka. Perdón, quería decir… Ma’alefa’ak. Que en este mundo tomaría el nombre de… ahm… Malefic. Que cosa. La lucha contra su hermano servirá no solo para los 10 primeros números, también para que Ostrander presente imágenes… particulares.

Que lo siguiente sean un par de números ‘de relleno’ incluyendo uno sobre Fire haciendo un alegato para que la tomen tan en cuenta como a él tiene también su gracia. Más cuando lo siguiente que hace es meterse en una historia espacial con su primo de Saturno. Lo siguiente será lidiar con DEO -y otro de sus alias: Bronze Wraith, con el que aparecería por las series de Cameron Chase-, mezclarse con la JSA, asistir en las distintas historias de Revelations a su primer encuentro con Superman o Batman entre otros, atar -o algo- algunos cabos de The Spectre -empiezo a sospechar que la S será la letra que compita en mi odio con la M-, hacer un homenaje a la JLI, enfrentarse a unos Renegados de Marte, sacar la forma cabezapepinillo ‘original’, separarle en dos entidades, hacer un repaso -otro- a su vida en Marte, Apokolips, y sus demonios interiores enfrentándole al Doctor Trap y blablabla. En total 36 números más algunos especiales que ponen el conteo sobre los 40 episodios en lo que podría ser la etapa en la que se irían mirando el resto de ellas. Y que llegaría hasta 2001.
Para 2003 decidieron montar otro numerito en la JLA de Joe Kelly, esta vez ‘despertando’ a Fernus, una especie de marciano primordial de fuego que sería el enemigo de la Liga durante media docena de episodios.
Lo que nos lleva a la Crisis Infinita de 2005, primero parece que está muerto, luego reaparece, coordina telepáticamente a los buenos contra los malos. Lo típico. Y mientras lucha contra Checkmate logra que le den su siguiente serie en 2006.

A partir de uno de esos ‘vistazos previos’ se expande esta historia en la que J’onn pasa a usar un traje que le tapa por completo. Y también a usar su cabeza de Pepinillo Furioso.

Y usa su furia para investigar sobre experimentos científicos a marcianos en la tierra. Porque en esto El último Marciano se encuentra en las mismas que El último hijo de Krpyton. Serán el último, pero tienen a mogollón de antes. De ahí que acabe metido en un lío con marcianos verdes y marcianos blancos que para el número 8 no parece muy resuelto. Pero es el último que se publicó, en 2007 quedó cancelada la colección.
Se supone que en alguna parte de todo este follón encajaría M’gann M’orzz, pero no sé si realmente debemos suponer que es el marciano blanco de esta historia, si es otro marciano blanco o qué. Por suerte como esto es wikicontinuidad tampoco importa mucho porque ya la cambiarán luego.
Después seguiría metiéndose en cosas, generalmente como infiltrado, como Salvation Run. Donde se supone que le dejan morir. Y luego reaparece en 2008 en Final Crisis para ser matado otra vez. Todo el mundo necesita un hobby.
Por lo menos esta vez dura un rato muerto porque para 2009 reaparece en Blackest Night como muerto para ser revivido y así ponerlo en marcha con Brightest Day. Bien es cierto que The Entity que se encargó de decidir a quién revivían y a quién no tiene cierta pinta de Editor de DC. Y le tuvo entretenido hasta 2011.
La llegada de los New 52 significó que a J’onn le tocaba nueva historia. Eso sí la esposa y la hijas muertas permanecen. ¡Nunca hay suficientes mujeres muertas en la vida de un superhéroe!
Ah, y esta vez aparece en Stormwatch. Los New 52 fueron así. Duró un año y pasó a la JLA, luego a la JLUnited,
Casi parecía que le iba a tocar librarse de cómic propio durante los New 52, pero casi al final, cuando ya no podían el logo ni nada, consiguió una maxi de 12 números que duró de 2015 a 2016.

En la que en el estilo habitual grim’n’gritty de esta reinvención resulta que es la avanzadilla de un plan de los marcianos para conquistar la Tierra. Superoriginal. Ah, eso sí, su hermano ahora es un marciano rojo. Yo qué sé, cualquier día tenemos un Marcianos de Colores como ya hemos tenido el Anillos de Colores y todos los demás de De Colores.
La mini sirve para presentarle separado en entidades que se van reuniendo. Y para hacer comentarios sobre eso de que de vez en cuando sus alter-egos sean femeninos. Y encuentre ‘hot‘ a Aquaman. Indudablemente sus gustos son… marcianos.
Ah, y por supuesto que tiene una nueva ‘true form’ Marciana. Los marcianos no hacían más que tener formas únicas y verdaderas, como si fueran ediciones definitivas de La Broma Asesina. La de este turno es esta:

¿Cómo acaba todo esto convertido en una batalla de mechas? ¿O sacando un cameo de Chtulhu? Lo cierto es que no tengo ni idea. Pero como el final es casi peor que ‘fue un sueño’ como es ‘en realidad todos eran fragmentos distintos de tu mente que se sentía culpable y blablabla’ pues os podéis imaginar.
Aunque en realidad da un poco lo mismo porque para 2016 llegó el DC Rebirth y con ella otra realidad más-o-menos-cercana más. Lo de los Dark Nights y todas esas cosas. Luego otra JLA en la que quiere saber por qué su raza fue aniquilada. Lo que lleva a un follón en Thanagar que no voy ni a intentar explicar pero que incluye una raza nueva de humanos y marcianos y un ser relacionado con el multiverso. La guinda es que el ‘hyperitiempo‘ permitió a Lionel Luthor raptarle y usarle parar experimentos. Buscando recrear esa raza que mezclaba humanos y marcianos. ¿Qué clase de ‘experimentos’ dices que hacía Lionel? Me niego a responder a esas turbias insinuaciones. Por supuesto lo que decide es ir a hablar con Lex, supongo que como hermanos de calva. En lugar de eso es para hablar de material genético. De verdad, DC, no hay forma de contar esto que no quede mal. La cosa acaba incluyendo multiversos dentro del multiverso y más luchas y cosas…
…y en medio de todo eso a J’onn le tocaría (después de un inevitable cruce con Marvin the Martian en 2017) una serie nueva en 2019. Otra maxi de 12 que le llevaría hasta 2020.

Os sorprenderá, pero la decisión aquí no es que esta vez no maten a su mujer o hija sino revelar que en Marte J’onn J’onzz era un poli corrupto de la peor clase. Y que la compañera policía humana de Johnes -que pasa a ser queer por si acaso- descubriera que es un marciano tras un choque. Que la maxi lograra completar 12 números supongo que hay que agradecérselo a Riley Rossmo.

O a la gente que quisiera ver si salía sus ‘experimentos’ con Lionel. En fin, durante esta etapa además de marianos amarillos (id apuntando, que ya tenemos casi todos los colores para ese evento veraniego de DC) tenemos, efectivamente, experimentos. Aunque no son de Lionel, pero no están tan lejos. Digamos que son todo lo gore que les permiten y que buscan esa hibridación. Centrándose en una adolescente humana a la que ‘marcianizan’. Y no es ni un eufemismo. Ashley Addams irá convirtiéndose en Ad’zzli Ad’amzz. Luego dará igual porque fuera de esa serie no aparecerá de nuevo, claro.
Todo esto, mientras, como decíamos, en la JLA seguían con la historia de los Apex Predators con Lex Luthor diciendo cosas como

porque sin su esencia no puede evolucionar. No sé en qué estado mental estaba la gente de DC en 2019 pero claramente podía ir a mejor. Que todo esto acabara en 2020 en Dark Nights: Death Metal parecía casi inevitable. Que aprovechen toda esta historia para liarle con Hawkgirl es… bueno… una elección. Por supuesto esto termina como siempre, con otro ‘reboot’.
En 2022 a partir del Action Comics 1037 y por seis números nos encontramos con una historia de Shawn Aldridge con dibujos de Adriana Melo en la que le presenta viviendo en Metrópolis, con un gato –Double Stuff en honor a las Ore… quiero decir… las Chocos- y el claro ejemplo de que alguien se leyó todo lo que pudo del personaje y decidió sacarlo. Así vamos enoncontramos con una nueva Human Flame, también con una niña que dice llamarse Zook, se encuentra con Mister V de Vulture y con el Doctor Trap. En fin, lo típico.
Por supuesto a la vez sigue apareciendo aquí y allá, pero lo más reciente es, precisamente, de este mismo 2025: Absolute Martian Manhunter.

Que sin duda recordaréis porque nos trajo de vuelta a

El 6 del revés con la ceja gorda.
Una obra imaginativa de Deniz Camp y Javier Rodríguez que de momento no han matado a ninguna esposa o hija del Marciano Cazahombres. Y sí que ha experimentado mucho con el dibujo y los colores. Y es que dos mil trescientas y pico palabras más tarde parece claro que por mucho que le maten y revivan, que se vayan inventando cosas nuevas con las que putearle en todos los aspectos posibles, aún tenemos marciano para rato. Al menos mientras no decidan darle una película propia.
12) Masks: Too Hot for TV (2004)

La idea parecía sencilla. Un ‘recopilatorio’ al estilo de los ‘realities’ tipo «COPS» un programa llamado «Masks» protagonizado por superhéroes a los que siguieran las cámaras y dividido en historias de 8 páginas a repartir entre cinco equipos: Brubaker y Mahnke, Winick y Portacio, Oswalt y Conner, Andreyko y Corben, y Thompson y Akins. Más la portada de Glenn Fabry. El resultado fue, por supuesto, un ejercicio en el que cada equipo tiró para su lado y acabó siendo el batiburillo esperable. Más aún, un batiburrillo que no nos pudo hacer olvidar que en DC ya habían publicado un MASK, la adaptación de la serie de televisión. En dos tantas entre 1985—1986 y luego en 1987. Distintos momentos, diferentes cómics.

13) Matador (2005–2006)

Pues sí, hubo una mini de 6 números llamada Matador obra de Devin Grayson y Brian Stelfreeze en la que no aparecían toros. Solo un policía persiguiendo a un asesino en serie. Lo que pasa es que el policía es una mujer cubana que no ha hecho muchos enemigos en Miami. ¿Poner a una hispana a perseguir a un asesino llamado Matador es racista o un intento de evitar la apropiación cultural? Tampoco es que sea lo más problemático que hay dentro. Luego ya lo de siempre, asesinatos, corrupción policial, muchos muertos. Un lunes más.
14) Men of War (1977–1980)(2011–2012)

El auge de los cómics bélicos en los setenta, quizá una manera de intentar recuperar a todos esos alejados de la idea del ejército por culpa de Vietnam, quizá una idea de intentar reconducirles desde el horror a la aceptación, no dejó de producir títulos que no solían durar demasiado. En este caso concreto 26 números. Con Gravedigger apareciendo en alguna historia en cada número -el soldado afroamericano Ulysses Hazard. Y no, no voy a trazar su historia hoy, no ha tenido nunca serie propia, esta es lo más cerca… de momento- y El As Enemigo Hans von Hammer apareciendo en cerca de una docena de los números. La cosa duró lo que duró y uno pensaría que en DC se iban a olvidar de ella.
Solo que en DC nunca olvidan nada. Así que aprovechando los New 52 en 2011…

Una serie sutil como esas placas en las que pone ROCK. Bien a la vista, por encima de la sangre, DOS VECES. Una serie en la que si pueden no dibujar un fondo no lo hacen, y en la que en cuanto te descuidas meten superhéroes. O les enfrentan a Circe, o te ponen al (nuevo52) Gravedigger como malo maloso… Una decisión que os hace a la idea de lo genial que es la serie. Que no duda en intentar cortar en el número 6 a ver si así cuela, dando un número suelto en el 7 con un personaje nuevo y otro en el 8 con Frankenstein y G.I.Robot, porque a la cancelación no se va con vergüenzas. Lo raro es que algo tan GENIAL! solo durara 8 números.
Pero bueno, visto lo visto cualquier día intentan traerla de nuevo. Es DC.
15) Metal Men (1963–1978)(1993–1994)(2007–2008)(2019–2021) / Tangent Comics: Metal Men (1997) / DC Comics Presents: Metal Men (2011)

Si creíais que el resto de la letra M nos iba a dar una respiro ya os voy avisando de que no, aún tenemos esta y una más para acordarnos todos de que si alguna vez creamos un personaje o una serie sea con otra puñetera letra. En fin, vamos al lío.
Los Metal Men aparecieron por primera vez creados por Robert Kanigher, Ross Andru y Mike Esposito para un número de Showcase (el 37) en 1962.

En ella conocemos al Dr. Will Magnus. Un brillante científico que creó unos robots para… para…

Para.
Lo cierto es que tampoco hizo muchos roboces, con media docena había suficiente:

Aparentemente decidió que necesitaba cuatro superhéroes, un secundario cómico y una mujer. En fin, inventores.
De todas formas los usaban para crear bolas y golpear gente, una decisión peculiar sin duda. Pero que de alguna manera acaban muertos. ¿Cómo muere un robot que se puede metamorfosear? Mira, a saber, pero así metían la cuña:

Y debió de ir suficientemente bien porque salieron en los tres números siguientes y para el año siguiente salió su primera serie, esa que veíamos al principio.
¿Qué? No, claro que no estaba preparado desde el principios. Que cosas tenéis.
La serie sería bimestral, y en ella vamos descubriendo que Magnus creó el Responsómetro, un microordenador que animaba metales. Durante 57 números, de 1963 a 1978, estuvieron viviendo aventuras con cierto tono de humor y enemigos como Chemo, los Plastic Perils, los Missile Men, el Gas Gang, B.O.L.T.S. o el Doctor Sí. (Efectivamente, vamos a ir pasando del español al inglés todo el rato, qué le voy a hacer) Incluso aparecieron varias veces junto a Batman. Una serie peculiar, ya os digo.

Yo no digo que haya temas recurrentes en esta serie PERO en otro The Brave & The Bold en el ’64 se activa un robot antiguo de Magnus, Uranium. ¿Qué hace inmediatamente Uranium? Efectivamente, crearse una novia-robot.
Unos nueve meses despues a Tin se le ocurrió crearse una novia robot… a la que pasa de ponerle nombre. Así que se llama Nameless. Y estará de secundaria con más o menos presencia varios números.
Por si es no fuera suficiente para el ’68 Magnus accede a crear las Metal Women, que son versiones femeninas de los robots existentes para que sirvan de sus novias. Menos de Platinum. Porque es un chico, a ver qué os pensáis que esto es DC.
Lo cierto es que el trío original de Kanigher, Andru y Esposito duró hasta el número 29. Esposito siguió pero como las ventas iban bajando pusieron a Otto Binder en los guiones y Gil Kane dibujando en el 30, dentro de esto estuvo lo de las Metal Women, con Binder aún en los guiones pero Mike Sekowsky dibujando, y para el siguiente número -de nuevo con Kanigher a los guiones y con George Roussos como primer entintador en sustituir a Esposito– empezaron a probar cosas.
Como un tono más oscuro, o tratar de darles identidades secretas. En el 37 el propio Sekowsky tomaría los lápices -demostrando por qué era guionista-, a partir del 38 pondrían NEW en el título y para el 41 se canceló… más o menos. Porque después de esa cancelación en 1969 para 1973 continuaron la numeración pero metiendo reediciones. En 1976 volvieron a la carga a partir del número 45 pero poniendo a Walt Simonson a dibujarlos, primero con Steve Gerber en los guiones, y luego con Gerry Conway o Martin Pasko. El 50 sería reedición de nuevo, y para el 51 Pasko estaría acompañado por Joe Staton. Conway volvería en el 54 y permancería hasta su cierre en 56. Supongo que es una de esas series que llaman ‘de culto’, pero que Kanigher fuera también el editor durante la mayoría de su andadura hace que parezca que algo de interés por mantenerlo abierto también tenía.
Como suele suceder iban apareciendo de cuando en cuando -MUY de cuando en cuando- hasta que en los ’90s, en 1993, decidieron darles un ‘rebooteo’.

La portada es… particular, pero es que intentar escanear aquellas tintas siempre es complicado. Guionizaba Mike Carlin y dibujaba Dan Jurgens.
Los cambios en su historia llegan desde el principio. Los roboces descubren en una habitación secreta que el Doctor no está trabajando en unos reemplazos. Lo que hay en esa habitación son… cuerpos en coma o algo así. Porque ahora sería un accidente de laboratorio el que crearía por casualidad la transferencia de personalidades del hermano del doctor Magnus –Mike-, su prometida, varios trabajadores del laboratorio y un pizzero a los robots. Futurama antes de tiempo.

No solo eso, lo fueron todo el tiempo. Sin que Magnus dijera nada antes. Pero al recordar ahora van a visitar a sus antiguas familias y blabla. Las aproximaciones son… particulares. El Pizzero regresa sin mayor problema. En cuanto a Iron… Bueno. Descubre que su mujer e hijos se han sobrepuesto al accidente en el que creen que falleció. Cuando intenta acercarse a los niños creen que es un monstruo. Por suerte tiene una idea:

Si esto parecía una mala idea cuando lo hicieron en Diff’rent Strokes imaginad aquí.
Al final del cuarto número ‘matan’ a Oro, el doctor Magnus se convierte en Veridium y se convierte no solo en el jefe de los Metal Men sino, claro, en el novio de Platino.
Inesperadamente no encargaron una serie regular ni casi nada. Bueno, en el follón de Amalgam en 1996 / 1997 salió Magneto and the Magnetic Men y Magnetic Men featuring Magneto, pero poco más.
Así que cuando llegó el ¿evento? de Tangent Comics, en el que Dan Jurgens repartía a distintos creadores cómics para crear obras nuevas a partir de los nombres propios de las series, pareció más claro que habría representación por Jurgens.

Ron Marz, Mike McKone y Mark McKena en los Metal Men. La fuerza de la M.
En fin esta revisión -los créditos dicen Tangent based on concepts by Dan Jurgens– nos presentan a unos Metal Men que eran soldados, junto con un miembro femenino de La Resistencia, en un mundo en el que aún dura la Guerra Fría y en el que se nos cuenta una misión de su pasado. El único robot que aparece es Tornado Rojo, os podéis imaginar el asunto.
Tras esto irían aparecido de nuevo aquí y allá, en Infinity Cris, Superman/ Batman o la JLA. Pero sería en 2007, tras su aparición en 52, en donde se decía que esa miniserie era una alucinación de Magnus y que no pasó nada de eso, ni son consciencias humanas, ni el Doc es Veridio, ni ha muerto oro. Eso sí, presentan a un nuevo roboz femenino: Copper.

La maxi de 8 números, obra de Duncan Rouleau, aunque dejan claro que basado en ideas de Grant Morrison, sirve para que se enfrenten a cosas como un gruopo de robots que incluyen a L-Ron o… sigh… un Manhunter. Se supone que es un prototipo antiguo y, por tanto, lleva un parche. ¿Por qué lleva parche un robot? Yo qué sé, para cruzar a la otra acera o algo así. También te cuentan que el profesor T. O. Morrow fue maestro de Magnus, lo que explica su forma de planificar, supongo. Ah, también reaparece la novia que le dieron en Superman/ Batman a Magnus para que se deje de robopilinguis, se trata de Helen Garren. Además, por supuesto, de presentar al auténtico villano en las sombras. El hermano de Magnus. ¿Mike? ¿Qué Mike? No, no, David. Dos reboots más y tenemos familia numerosa.
En realidad en el primer volúmen habíamos visto al Coronel David Magnus, en el número 33 en el que tenían que fingir su muerte y bla. Pero ahora está metido en maquinaciones aún menos claras. De hecho llega a salir con la novia de su hermano. Y acaba la mini convertido en… Veridio. Yo qué sé, las tradiciones. Y, total, no le volveremos a ver.
Aunque sí a ellos, que lograrían…

Efectivamente: Keith Giffen y J.M. DeMatteis en los guiones, Kevin Maguire dibujando. Es casi como si los conociera de algo. Y si os preguntáis por qué esta DC Comics Presents: Metal Men de 2011 es un 100 pages spectacular. Es que en realidad esto es un recopilatorio de las páginas que tenían como complemento de los cinco primeros números de la Doom Patrol de 2009. Por eso no le pilló todo el follón de los New 52.
El primer número, una aparición en Silver Age: The Brave and the Bold en la que Maguire no estaba muy por la labor de trabajar, así que hay mucho primer plano y poco fondo, pero sirve, por ejemplo, para comprobar una vez más que Iron es Aroamericano. Debe de haber algo recurrente en DC con el tema. El resto, ya los complementos en sí, demuestran que cuando hay tablas uno no se hunde.

El mismo 2009 durante la iniciativa Wednesday Comics salieron unas páginas guionizadas, de entre toda la gente, por Dan Didio con dibujos de José Luis García-López y Kevin Nowlan. Cosas de ser jefe.

En 2011, durante los New 52, aparecerían solo tangencialmente en Swamp Thing. Y casi mejor.
En lo de detrás, en 2016 aparecieron como una de las historias principales en Legends of Tomorrow, una historia de Len Wein con Ildiray Cinar dibujando que tomaba una aproximación… distinta a las anteriores.

Que lo más interesante que tienen es que les toca otro reboot y ahora han sido creado por los militares, pero Magnus se niega a que los usen para matar gente. Así que acaban huyendo de los militares que, por supuesto, tienen preparados unos New Metal Men. Otra vez.
Por último -de momento- para 2019 sacaron una nueva serie. Con unos créditos extraños en los que Dan Didio aparece como Dialogue pero también como Storytellers junto a Shane Davis. Y con Michelle Delecki como dibujante.

El punto de partida es que Magnus tiene una habitación… nah. Una distinta. Esta vez es una habitación con las versiones destruidas anteriores que se dedicaba a reconstruir una y otra vez. Porque los Responsimetros no les daba vida real sino una simulación. Como si eso importara, ya sabemos que fingir que haces lo que no haces y piratear material con copyrights son las dos cosas que caracterizan a las IAs. Además aparece un nuevo material. En Nth Material. Cada nueva revelación sobre Magnus es peor que la anterior, y mira que tiene mérito con este hombre. La cosa es que se acaban yendo y eso lleva a Magnus a crear los…

METAL MAMMALS!
Sí, en serio.
¿No recordáis que Didio estaba por medio? Lo peor es que es posible que crea que está siendo humorístico.
En fin, sí, todo esto va llevando hacia el Dark Metal Universe Nosequé. DC es una cosa. Y en cuanto al final… Mira, os lo voy a poner porque total.

De verdad os digo. Poco nos pasa.
16) Metamorpho (1965–1968)(1993) / Metamorpho: Year One (2007–2008) / Metamorpho: The Element Man (2025–)

Uno (yo) esperaría alguna cosa cortita antes de seguir lo siguiente. Pero está claro que hay veces que no toca. Así que hablemos de Metamorpho.
Creado por Bob Haney y Ramona Fradon a partir de una idea de George Kashdan, Metamorpho apareció originalmente en un sitio poco habitual para este tipo de presentaciones: The Brave and the Bold. En 1965 nada menos.

Rex Mason esa algo así como un aventurero, supongo que más un mercenario porque se supone que trabaja para Simon Stagg, un extraño millonario. En realidad se dedica sobre todo a enrollarse con Shapphire, la hija de Stagg. Da igual que Java, el ayudante personal del tipo -un hombre prehistórico reanimado y dotado de ‘un poco más’ de inteligencia, también la pretenda. Y esto no es nada porque en el transcurso de una misión el javanés le encierra junto a un meteorito que cambia para siempre su cuerpo convirtiéndole en… ¡Metamorpho! Un ser que puede modificar su cuerpo de múltiples maneras y en distintos elementos químicos. También hay un cetro por medio y no le meten más cosas porque no les cabe, incluso aunque usaran también el siguiente número del cómic.
Demostrando el suficiente interés en el personaje como para que probaran a darle serie propia. La portada que está más arriba, vaya. También aparecería en un par de números de la JLA en el primero de los cuales rechazaría unirse a ellos por su aspecto monstruoso -ese día el Marciano Cazahombres no andaba por ahí cerca-, con Hal Jordan intentando arreglar su aspecto y -os sorprenderá- no consiguiéndolo.

«Debía de haber algo amarillo«, la clásica excusita.
Tanto da, pese a que se llegó a considerar incluso un piloto para una serie de animación la cabecera de Metamorpho duraría solo 17 números pero en ellos encontraríamos momentos como en el 10, que comienza con la boda de Shappire y Metamorpho, quien de alguna manera vuelve a tener el aspecto habitual de Rex Mason, y parece que se va a celebrar hasta que irrumpe…

En contra de lo que uno pueda pensar nadie considera que el novio tenga una doble vida, y la explicación de que es una agente secreto que decidió buscar los poderes… bueno, supongo que es una explicación aunque no deja muy claro por qué tiene que buscarle antes de que se case. Por supuesto el dúo duraría algunos números, probablemente para ver si algo así como un triángulo amoroso podía darle algo de vidilla a la colección. No parece que tuviera mucho éxito así que en el 16 casan a Sapphire con otro tipo, sin aviso alguno ni nada. Pasamos del 15 en el que Sapphire discute con Urania por Rex a que en el siguiente se hayan casado ya y Mason esté con un misterioso Mister Shadow haciendo una misión. Por supuesto todo sale mal. El marido de Shapphire es asesinado por un misterioso ser metamórfico, mientras que Mister Shadow -os sorprenderá- resulta ser un villano que ha mentido a Metamorpho para intentar convertirle en su sirviente. El número 16 acaba con él con el Orbe de Ra, un ‘algo’ místico que hace que Metamorpho tenga que servirle. Tanto da porque el número siguiente aparece con el héroe apresado como sospechoso del asesinato del marido de Shapphire. Element Girl salva a Metamorpho, el culpable es encontrado por ambos pero muere no sin que antes se sepa que detrás está The Prosecutor, que a su vez dice que tenía un cliente. Pero el número termina así…

Y ya no hubo siguiente cómic. Así que ni sabemos quién es Mr. Shadow o qué quería de Metamorpho, ni sabemos quién organizó el asesinato del marido de Shapphire, ni qué pinta The Prosecutor en todo esto. Porque cuando volvamos a encontrarnos con Metamorpho en el 101 de The Brave and the Bold la historia que nos contarán será muy otra. Explicando su ausencia desde 1968 hasta 1972 porque Stagg encontró una cura que le obligaba a estar durante años en un tanque. Pero al amenazar alguien a su hija hizo que Mason saliera antes de tiempo para protegerla. Y no hace falta contar más. De hecho de Urania Blackwell, Element Girl, no volveríamos a saber hasta años después cuando tras decidir que Metamorpho no la querrá nunca le pide a Ra que le quite sus poderes, lo que acaba con su muerte. Como es en The Sandman podemos suponer que la enseñanza es que las mujeres no deben tener una vida más allá de adorar al hombre. Pero al menos ella nunca rompió un NDA.
Después de esto Metamorpho pasaría a tener una historia de complemento en Action Cómics del 413 al 418, durante ese 1972. Y en 1975 volvió a tener una oportunidad en el número 3 de 1st Issue Special.

Con el éxito habitual.
Para 1983 sería uno de los fundadores de The Outsiders, en aquel entonces aún Batman & The Outsiders. Un grupo en el que permanecería en la mayoría de sus encarnaciones. Sería en esta serie durante la que tras una muerte y resurrección Shapphire le pediría matrimonio y acabarían casándose… en un Anual, claro. Pero en uno de esos momentos de los cómics la aparente muerte de Metamorpho sirvió para que su padre acabara convenciéndola de que se casara con Java. Y así, cuando de los Outsiders iría en 1989 a la Justice League Europe, nos lo encontramos revivido pero con problemas de memoria… como no recordar que estaba casado. La reunión se produciría en el número 5 de la colección. En el que también descubriría que había tenido un hijo, Joey. Por lo visto la bigamia no les importaba mucho en aquel entonces. (Y en mitad del follón también aparecen los Metal Men, qué os puedo decir… interconexiones) Todo esto, poco a poco, nos ha ido llevando hasta su segundo intento de serie propia en 1993.

En esta mini de 4 números de Mark Waid y Graham Nolan nos encontramos a Metamorpho decidido a ayudar a una mujer afectada por la misma radiación que le tocó a él. Cuenta cómo fue a Simon Stagg a ver si el Orbe de Ra podía ayudarla, pero parece que ya no lo tiene. Como era lo único que impedía que se hiciera con su hijo Metamorpho aprovecha para raptarlo. Que es algo que siempre hace todas las cosas más sencillas. Java se enfurece por el rapto del niño -inesperado, claro- y decide ir a buscarlo en contra de los deseos de Stagg. Que se lo toma bien. Le pega un tiro en la cabeza y lo mata, pero quitando eso se lo toma bien. Mientras, la búsqueda del Orbe lleva a divertidas situaciones como cuando un tipo pone una pistola en la cabeza del bebé para amenazar a su padre. En fin, por supuesto para el final del penúltimo número todo estaba por los aires y para el último todo se va explicando. Detrás de todo el follón estaba Simon Stagg, el Orbe de Ra podría curar a uno de los tres afectados –Metamorpho, su hijo o la mujer- ¿el plan de Stagg? Curar a Metamorpho para que sea humano de nuevo y así poder matarle. Un plan sin fisuras. Os resumo el final: la mujer se había enterado mal de los poderes y muere, pese a todo el niño se cura y parece que Metamorpho podrá volver con Shapphire ahora que es viuda.
Por supuesto la vida de los héroes nunca es tan sencilla, y su regreso a la JLI sirve para escenificar una nueva separación entre ellos para que Rex pueda volver con Crimson Fox, con la que estuvo mientras Sapphire estaba casada -y que al principio de ese segundo volumen se suponía que estaba muerta, pero era de bromis- aunque tampoco iría a ninguna parte porque ella volvería a morir. Algo que pasa recurrentemente a esta gente porque en el relanzamiento de la JLA en 1996 sería a él al que le tocaría fenecer. Un rato, que para el 52 de la colección le trae de vuelta. Después de esto vuelve a aparecer en los Outsiders. Pero luego resulta que es un fragmento de su cuerpo que se ha independizado. Así que le pide que se cambie el nombre por lo menos o algo. De ahí sale Shift. Yo qué sé.

Total, más adelante acaba siendo reabsorbido porque patatas. Pero por lo menos dejamos constancia de esto.
De todas formas, mientras los Outsiders van cambiando de volumen y hasta de nombre, con un segundo Batman and the Outisiders en 2007 se publica una nueva mini de 6 números de nuestro personaje. Esta vez algo distinto.

Sí, un Año Uno a manos de Jurgens y Delperdang. Sorprendentemente se centran más en hacer todo más dosmilero -sobre todo el dibujo- que en cambiar mucho de los orígenes o primeras andanzas de Rex Mason. Alguna vez tenía que pasar.
Y luego pasaría también por Wednesday Comics en 2009, pero no vamos a extendernos (risas) en eso.
Volviendo a los Outsiders, en esa segunda versión, parece de nuevo que ha muerto. En el mismo número en el que el Doctor Kirk Langstrom pasa por allí a saludar. Al final todo se conecta.
Para los New 52 reaparece como parte de la (nueva) JLI. Ahora con más daddy issues. Ah, y le cambian el origen, ahora es un experimento militar. Qué os puedo decir, ya nadie es aventureros, todo el mundo es un experimento militar. Al menos recuperan a Urania Blackwell y le dan un enemigo o dos: Doc Dread, Stingaree y… the Prosecutor.
Incluso crean a una Element Woman, Emily Sung, en las páginas de la Liga de la Justicia en al menos dos volúmenes, antes de irse a la Doom Patrol. Que se ve que no había suficiente jaleo.
Pero bueno, ya sabéis lo que duran estas continuidades. En este caso es en Doomsday Clock en 2018 en donde juega un papel importante, y en donde aparecen varios de estos ‘experimentos’, así que después… bueno, llega la siguiente.
Aunque es cierto que ese mismo 2018 Rex pasaría a unirse a otro equipo más: The Terrifics. Del que os diré que duraron 30 números, aparece Muttamorpho, the Element Dog, y que ya hablaré de ellos cuando lleguemos a la T.
Porque ahora podemos centrarnos, por fin, en la última de sus colecciones: Metamorpho: The Element Man.

Comenzada este mismo 2025, con Al Ewing en los guiones y Steve Lieber dibujando. En este cómic, que bebe de las historietas más o menos clásicas del personaje,

enfrentándolo a CYCLOPS -la organización malvada opuesta a SHADE que combatía Elemental Girl, perdón, ahora es Elemental Gal-, pero no comenzando desde el principio sino resumiendo con rapidez y pericia su origen, continuando con el quinteto habitual: Metamorpho, Shapphire, Simon Stagg, Java y, por supuesto, Urania Blackwell a.k.a. Elemental G… Gal.
Y sí, en el intermedio parecen haberse quitado a Joey, las bodas, rupturas, muertes y demás idas y venidas de los personajes -incluyendo cuando ponen el cerebro del fallecido Java en el cuerpo de Shaggy Man, que esa no la había llegado a contar… me pregunto si en DC hay leyes matrimoniales sobre esto o simplemente los juzgados tienen barra de bar- pero bueno, que con una organización en la que los arcos argumentales existen pero en la que hay una aventura cada número que termina con una página que prepara la siguiente. Claramente hay una idea de trama secundaria que aparece desde el prólogo, pero no permiten que eso sea el centro del resto de cosas que suceden.

¿Qué os puedo decir? De momento llevan anunciados 6 números, pero confío en que sean unos cuantos más… y que no me líen la continuidad mucho más. Por favor.
17) Metropolis Grove (2021)

Un par de chavales en el vecindario, una chica nueva que se muda desde Metrópolis. Que parece obsesionada con Superman. Y un escondite secreto que parece tener algún tipo de habitante secreto. Todas estas cosas sirven para hablar de la amistad, de las discusiones, y sobre… supongo… ser un superhéroe. O algo.
18) Metropolis S.C.U. (1994–1995)

A veces aún veo cosas en los cómics antiguos que me sorprenden, por ejemplo.

Que el guionista aparezca en tercer lugar. En fin. Cindy Goff, Pete Krause y José Marzan Jr. Para contar una de policías polis. En serio. De hecho.

Como veis hay de casi todos los colores. Como si fueran marcianos. Aquellos viejos tiempos de… ahm… los años noventa.
En realidad esto es un comic sobre Maggie Sawyer, pero parece que nadie quería decirlo. Así que en su lugar deciden que Lois tiene que hacer un curso y estar con la poli un tiempo ‘para comprenderles’ -risas- y así disimulan que la historia real es el de siempre en estas cosas: Pobres polis, qué cosas les pasan cuando solo quieren hacer el bien en un sistema horrible.
Luego a la primera oportunidad se meten en un avión a Venezuela para hacer una misión ilegal.
Unos incomprendidos que tienen que sacrificar tanto.
Ojalá fuera una parodia. Pero supongo que la diversidad de colores -y el hecho de que está claro y sin juzgar ni sexualizar que Sawyer es lesbiana y en una relación, es lo que tienen que hacernos pasar por alto toda la copaganda extraña.
19) Midnight, Mass. (2002–2003) / Midnight, Mass: Here There Be Monsters (2004)

Un matrimonio de cazadores de monstruos, una joven que llega para trabajar de ayudante y se encuentra metida en ese extraño mundo. Puede que os parezca el argumento para una serie de televisión. Pero dejadme deciros una cosa: Lo era. En intenciones al menos. John Rozum intentó venderlo como serie desde casi el mismo momento. Los ocho números iniciales y… ah, que no lo había contado.

Los seis siguientes en los que Jesús Saiz daba paso en los lápices a Paul Lee. Durante años estuvo en distintos grados de desarrollos y con diferentes personas por medio. En teoría llegó a ser un proyecto por el que se pelearon distintos estudios. Al final acabó en NBC en donde llegaron a pedir el guión del piloto en 2009 con la intención de haberlo estrenado para la temporada del año siguiente. Pero no pasó de ahí. Y nunca volvieron a moverlo. ¿Por qué? A saber por qué con estas cosas.
Ah, sí, el cómic. Pues ahí está. Protagonizado por un matrimonio que se lleva razonablemente bien. Supongo que eso es lo suficiente original.
20) Midnighter (2007–2008) (2015–2016) / Midnighter and Apollo (2016–2017)

Creado para el número 4 del segundo volumen de StormWatch, uno pensaría que siendo de 1998 nos encontraríamos ante un héroe con una historia fácil de contar. Así que vamos a ver con qué nos encontramos…

Midnighter era parte de un equipo especial del que solo sobrevivieron él y Apollo, una clara versión de la JLA en la que Midnighter era el Batman y Apollo el Superman. Algo que se puede saber porque estaban liados entre ellos. Por supuesto como esta era una versión edgy este Batman era un psicópata aficionado al cuero. Esa es la manera de diferenciarlo de Batman. Obviamente.
Por supuesto faltó tiempo para que se metieran en The Authority. En la que estuvo haciendo sus cosas hasta llegar al número 29, en el que la cabecera acaba, así que aprovechando se casa con Apollo y adopta a la pequeña Jenny Quantum.
Funcionando como funcionan estas cosas hubo algunas aventuras más y luego DC -que había llegado a un acuerdo para hacerse con Wildstorm en 1998- decidió mezclar a los personajes de sus universos. Su forma habitual de hacer las cosas. La cosa comenzaría en 2006 y usando al Capitán Atom. Y de la manera habitual. Muertes en el universo Wildstorm, había mucho chisbum y pimpam, y luego reaparecían. De momento aún en su universo pero empezaban ya a moverse los engranajes.
Incluido Midnighter que pronto se encontró en una multiplicidad de títulos. Incluyendo su propia serie a principios de año, Grifter and Midnighter a mediados y Midnighter: Armageddon a finales.
En su propia serie, de Garth Ennis y Chris Sprouse, vemos que nos esperan más muertos, más vísceras y más adolescencia en general. Lo único con lo que se cortan es con el sexo, probablemente porque al no ser hetero no saben muy bien si tienen la misma libertad. De todas formas Ennis solo aguanta 6 números en los que, para varias, sale Hitler. Supongo que escuchó que esta era una serie de kinks. El siguiente y último es uno de samurais dibujado por Glenn Fabry.
Luego hay un contado del revés, por Brian K. Vaughan y Darick Robertson. No volvería a haber un guionista fijo hasta el número 10 con Keith Giffen. Los dibujantes seguirían bailando hasta el 13, con la entrada de John Landry. Un dibujante muy… de la época.

Durante ese primer año, como decíamos, se publicó también Grifter and Midnighter. Que sirve para poco más que tener a los dos dando vueltas discutiendo si son el mismo personaje o no. Con chistes sobre Bin Laden y esas cosas de la época. Midnighter: Armageddon es poco más que parte de un intento de seguir adelante con eso de la destrucción y asimilación de un universo por el otro.
Así que podemos seguir con la serie regular. En el 16 Landry sería sustituido por Lee Garbett, que lograría aguantar hasta el final de la serie en el 20 en 2008. Tampoco es que hubiera mucho que hacer con ella, porque da la sensación de que cuando Giffen empieza a poner en orden los personajes contando una historia en la que descubre su pasado, antes de los experimentos y el resto de cosas que le convirtieran en Midnighter, incluyendo su nombre real: Lucas Trent -que acaba siendo falso, como todo lo demás, obviamente-, parece claro que le avisan de que vaya cerrando. Porque, desde luego, se permite varios números para hacerlo.
Después de eso llegan varias rondas de World’s End, el fin de fiesta que DC preparaba para acabar, esta vez sí, con la integración de Wildstorm en DC. Una trilogía de títulos y eventos que iban de 2008 a 2011, hasta cuatro meses antes de Flashpoint y los New 52.
Su punto de entrada es en Stormwatch, de 2011 a 2014, una nueva versión con El Marciano Cazahombres -lo que os decía de las conexiones- que decide fichar tanto a Apollo como a Midnighter. Que dice llamarse Lucas Trent.
La siguiente vez que le vemos, el mismo año que cierra Stormwatch,es en Grayson.
Por suerte para 2015 logró su propio cómic.

Ha roto con Apollo por… no soy capaz de explicar por qué. ¿Porque Lucas no es su nombre real? ¿Por exigencias del guión? No porque el guionista no sepa escribir parejas o nada de eso. Que va. Que tonterías. De hecho tras estos 12 números de ¿Quién soy? ¿Por qué soy así? Quiero ser mejor. llegó al año siguiente -más o menos-

¿Qué por qué si la anterior duró 12 esta solo dura 6?
No, no tengo opiniones. Que va.
Por lo demás, para el número 2 Apollo ya está ‘incapacitado‘ y Midnighter tiene que ir al infierno a recuperar su alma. Como decía antes: No tengo opiniones. En absoluto.
Por algún motivo alguien pensó en 2021 que podría montarse una mini de 4 números llamada Superman and the Authority. Supongo que porque Grant Morrison guionizaba y a ver quién le dice que no a elle. Luego ya Mikel Janín decide como dibujarlo.

Que esto fuera poco menos que un prólogo para la historia que comenzaba en Action Comics 1035, que ya no guionizaba Morrison, ni dibujaba Janín. Yo qué sé. Y allí estaría hasta el 1047. Lo curioso es que entre el 2021 y el 2022 -que es cuando transcurrió esta historia- hubo otro punto en común. Y es que del 1029 al 1034, también en Action Comics, venía un complemento dentro de todo el arco -o lo que fuera aquello- de Future Perfect, llamado The Passenger y no solo protagonizado por Midnighter, sino con el final de su historia en un…

Un annual. De alguien que no tenía ni serie propia. Y que si alguien se lo cogía se encontraría la parte 6 de 6 de… En serio, ¿cómo sobrevive DC?
Bueno, después de todos estos follones, ha salido apareciendo… sobre todo como parte de Authority. Aunque también, por supuesto, en los especiales de Pride. Pero teniendo en cuenta que a Apollo no le han dado aún una serie propia supongo que en DC no van a decir quién es el favorito de la pareja PERO.
21) Mighty Crusaders Special (2010) / Mighty Crusaders (2010–2011)

Por extraño que parezca, esto es culpa de Archie. Archie Comics tenía su propio sello de superhéroes, se lo alquiló -o algo- a DC, y de ahí salieron cosas como ese Crusaders dentro de Impact Comics que sacaron en 1992. Lo guionizaba Mark Waid con lápices de Rags Morales y tintas de Scott Hanna. ¿La portada? De Jurgens, que en los años noventa estaba por todas partes. Y ahí estaban los héroes reunidos: The Black Hood, The Fly, The Comet, Fireball, The Jaguar, The Web y, claro, The Shield.

Por algún extraño motivo veinte años más tarde pensaron que era buena idea volver a intentarlo. Así que primero sacaron este The Mighty Crusaders Special

En la que repetían todos salvo The Fly, Fireball o The Jaguar, y se añadía Inferno.
Duró seis números llenos de personajes, porque a los reaparecidos Jaguar y The Fly (ahora Fly Girl), se añade Fox y War Eagle, se intentaban poner en marcha de nuevo este universo superheróico en una empresa a la que ya le cuesta generalmente llevar el suyo propio. Así que los resultados no deberían de sorprendernos mucho.
22) Mighty Love (2004)

Sep, Chaykin y sus cosas. Superheroes, discusiones sobre El Sistema, el vigilantismo y demás para justificar los kinks. Como decíamos antes, DC siempre ha sido muy abierto a publicar cosas que no permitiría en sus propias líneas.
23) Milestone 30th Anniversary Special (2023)

Cuando tocó celebrar el aniversario de Milestones en DC decidieron sacar dos cosas, una es Milestones in History

Un cómic que es exactamente el tipo de ‘repaso de la historia negra’ que uno esperaría de una corporación.
El otro es mucho más interesante, un nuevo paso desde Milestone Forever llamado Milestone 30th Anniversary Special que sirve más para recordar lo que hubo (Milestone) y hablar de cómo ha evolucionado nuestro mundo. Comparar la versión de 1993 con el intento fallido de relanzamiento de 2021. Hablar de cómo ante el espanto de un TRUMP! mejor que quejarse es mejor organizarse y protestar. Evan Narcisse logra, junto a una tropa de dibujantes y entintadores, el raro logro de contar una historia que no sea realmente una historia, rendir homenaje más a una idea que a unos cómics concretos pero hacerlo hablando de esos héroes y personajes, y mandar un mensaje alto y claro que suena -especialmente ahora- más importante e interesante. Y, por supuesto, decir las cosas claras.

Una vez más, lo mejor de hacer esta ¿sección? está siendo releerme las cosas de Milestone que, habitualmente, ofrecen otro punto de vista.
24) Milestone Forever (2010)

En 2010 se corrigió un error histórico. Las publicaciones de Milestone habían cesado su publicación de un día para otro. En la mayoría de los casos con textos indicando el argumento del mes siguiente. En todos ellos dejando cabos sueltos. Hasta 2010, con una excusa argumental mínima, no se ofreció a los creadores -al menos a muchos de ellos- dar pequeños epílogos para que esas historias pudieran tener un final. Así que es menos un cómic, no digamos ya uno que se pueda leer sin el contexto, que un ejercicio de justicia editorial. Que, a veces, también llega.
25) Millennium Fever (1995–1996)

Las historias de Vértigo a veces son tremendamente de Vértigo. Aquí, por ejemplo, lo que podría ser un joven que quiere perder la virginidad en una historia de crecimiento parece añadir un lateral fantástico poco claro que logra el raro mérito de ser más confusa cada vez que se explica. Así que, bueno, supongo que pocas cosas son más Vértigo que esta.
26) Minx (1998–1999)

Otro de esos cómics que parecían ser creados para publicar en Vértigo. Tienes a Peter Milligan y Sean Phillips y un cómic que deciden llamar Minx. ¿un ajoven judía que descubre que tiene parta de su genética alienígena? No parece suficiente. Ahora, si hay un mono que se envió al espacio y que cuando vuelva puede que sea un nuevo mesías… eso mejor. Por supuesto en las primeras páginas hay que meter sexo, algo que aprece un asesinato y una dominatrix. Luego ya lo de siempre: Organizaciones secretas, genete en posiciones de poder haciendo cosas reprobables, y algo de estética punk. A veces me pregunto si no rellenarían estos cómics lanzando dados, la verdad. Quizá deberíamos tratar de hacer una Tabla de Contenidos Aleatorios.
Hasta aquí por hoy. Y menos mal, porque ya estaba con la cabeza peor que un editor que decidiera escribir lo que pasó hace dos años en su empresa en un blog aunque ande de juicios. Así que ahora a descansar, aunque sea solo un rato porque ya sabéis que seguimos teniendo mucho abecedario por delante. Y más con solo media letra. Por lo menos estáis a la mitad de los cuatro meses de letra M que vamos a tener… Y es que si creéis que ya lo habéis visto todo os voy advirtiendo ya de que por delante os queda…

¡MOGOLLÓN!



