¿De qué fue vuestro bocadillo de ayer?
Hace apenas un mes escuchábamos con desdén las recomendaciones de las autoridades europeas en cuestión de estar preparados para situaciones de emergencia, y ayer mismo de repente nos pusimos las pilas, nunca mejor dicho.
En mi caso, siendo día no lectivo en mi comunidad autónoma, aquello me pilló leyendo. Lectura analógica, la más fiable en estas situaciones. De hecho, ese es mi kit de emergencia para aguantar bastante más de esas 72 horas que indicaban las autoridades.

(Algunas portadas avanzan próximas relecturas, como un añorado velocista escarlata, un vaquero simpaticón, o un episodio como última oportunidad para medir hasta qué punto Gaiman nos tomó el pelo en su último baile con el Señor de las historias)
En ese momento me estaba poniendo al día con Batman. Ganas tenía después de haberme estado estancado bastante tiempo con avanzar con Monstress. De hecho, si cuando la noticia de lo del kit de emergencias la pregunta hubiera sido qué tebeos me llevaría en la mochila para esas 72 horas, seguramente por cuestiones de espacio cogería los dos primeros tomos de Monstress y con ellos ya podría alargarse más la emergencia que no me quedaría sin páginas por leer. Se me hicieron bola 🙁
Ya he dicho alguna vez por aquí que la pila de lectura acumulada es bastante desbordante, en este caso mi puesta al día había comenzado por episodios de Tom King pre-boda. Y ahora estoy por episodios del guionista con nombre de Rey Lannister. Sin spoilers, por favor. Mi ambición es terminar con lo de ECC antes de que Panini retome la serie.
Debo decir también que esperaba algo bastante concreto de estas grapas, que fueran un lugar confortable tras lo de la Monstrua, con el detective, su batcueva, sus vaciles al comisario en la azotea, sus villanos temáticos, el mayordomo con sus pullitas, y lo que me he ido encontrado no difiere mucho de esos mangas en los que el malo de cada saga es más poderoso y exagerado que el de la anterior. Me he visto lo de Bane, lo del Joker, y voy por lo del Espantapájaros, y me encuentro con la incorporación progresiva de personajes (no solamente adversarios sino también compañeros) que están bastante alejados del lore tradicional del hombre murciélago. Incluso el estilo de algunas aventuras de complemento (Ghostmaker, Miracle Molly, Clownhunter) no me casan con el cruzado enmascarado, pero al menos Batman no aparece en ellos. Y veo normal que cada autor haga lo posible por dejar personajes nuevos, esos royalties son semillitas para el futuro. Otra cosa también es que cada saga va dejando a Batman en una situación más tensa, más alejada de su status tradicional, y con cambios que vaya usted a saber si algún día resolverán y cómo lo harán (sin spoilers, por favor). En eso me recuerda también un poco a Daredevil, de que iba disfrutando su lectura y en un momento dado a causa de lo acumulado lo transmutaron en un sacerdote amnésico. Algo no muy diferente a lo que a día de hoy dan como probable causa del Apagón, reseteo debido a sobrecarga de tensión. Como decía no quiero spoilers porque voy por donde voy, pero tiene pinta de que con Batman ese reseteo se llamará Jeph Loeb. Pero conste que me dejo llevar y estoy disfrutando con la lectura. No es lo que me esperaba pero me divierte por dónde van tirando. El que aun así no me parezcan verdaderos tebeos de Batman es algo que tengo superado con DC desde que comenzaron los Nuevos 52. Me lo tomo como que son como mucho fanfics buenos.
Y enfrascado en estas páginas estaba cuando se fue la luz. Pues nada, echar la culpa a las obras cercanas, ir a la caja de fusibles, y al ver que ninguno había bajado comenzar una espera indeterminada, pues el suministro de fluido eléctrico es algo que damos por asumido. Tampoco funcionaban las redes. Y atendiendo a Radio Patio me enteraba de que en el otro extremo de la ciudad también estaba pasando, y en las poblaciones cercanas, y en ciudades e incluso provincias más alejadas. Y lo mismo en Portugal. Y al parecer en otros países europeos. En ese momento se intuía algo a gran escala. Cada uno tiene sus circunstancias, en mi caso en pocas horas un familiar cercano debía tomar tierra procedente del extranjero. Me pasaron por la cabeza varias posibilidades, me tranquilicé cuando por alguna razón me entraron mensajes y supe que el aterrizaje había ocurrido sin incidentes. En la certidumbre de que cuando el sol se pone la noche llega, fui a proveer a mis mayores de linternas, y en el regreso a casa hice como tantos transeúntes con los que me crucé, cargar con dos garrafas de agua. En ese estado de lectura me atizó la primera serendipia.

¿Tenía que llamarse precisamente «Estado de Miedo» la saga de la grapa que tenía entre manos? ¿era acaso Gotham lo que había al otro lado de mi ventana? ¿podría centrarme en lo que leía con lo que estaba sucediendo? ¿estaba acaso la tensión de una situación magnificando la tensión de la otra, acaso iban retroalimentándose? ¿se salvará Gotham, volverá la luz?
En ese estado pasaba páginas, revisaba si la red volvía y ponía la oreja hacia el exterior cuando llego la serendipia definitiva.
Porque no importa que sean fanfics, no importa que el personaje principal parezca a veces un mero espectador en la serie que da nombre, no importa que cueste entrar en esos nuevos personajes.
Batman es Batman.

Y si es Batman quien te lo dice, haces caso y punto.
Confortado, seguí leyendo. Y más tarde la luz volvió.










