El manga del mal menor

Pues que desde que vi lo de Maison Ikkoku me he viciado a mirotear los bajos de los manga que vienen con sobrecubierta, a ver qué hay. Es una parte oscura y poco apreciada de la labor editorial, pero que igualmente viene con el tebeo que hemos adquirido. En esta ocasión me he parado en Breakdown, de Takao Saito, el de Golgo 13. Cuatro tomos con sus correspondientes sobrecubiertas.

La solapa de la sobrecubierta del primer tomo sirve para ofrecer una rápida semblanza de la obra del interior. En la librería pueden ser quisquillosos y no dejarte leer el manga entero allí mismo, pero al menos abrir la portada y mirar lo que dice un momentito, se supone que te dejarán. Una hábil estrategia para aprovechar esta primera solapa, sobre todo cuando el interior está tan comprimido de historia que no deja apenas páginas al final para artículos y demás.

La estrategia para el segundo es diferente, pues se supone que ya conoces la obra por el primero. Se ofrece un listado de otros mangas de la misma editorial.

Más que una selección, podríamos decir que se trata de un checklist, pues incluye el tomo presente, el #2 de 4, al principio.

Un listado de novedades al estilo de los que estamos acostumbrados a recordar de Ediciones Zinco. Con la salvedad de que Zinco no publicó manga. Así acabó. Todas las demás editoriales que publican superhéroes lo compaginan con manga para que el total les salga rentable. Pero si Zinco hubiera publicado manga, fijo que su listado de novedades hubiera aparecido en las solapas.

Vamos al tercer tomo, en el que por fin, como muchos podríais suponer, interviene el duende de imprenta. Porque si no, a santo de qué voy haciendo fotos ¿no? molaría de todas formas, por hacer la prueba, todo un posteo con sobrecubiertas e interiores de todos los tomos de Inu Yasha, cientos de fotos, para concluir que están todas bien (que no lo están). Aquí lo que sucede es que el listado es exactamente el mismo que el del tomo anterior, incluyendo lo del pasado #2 de 4.

Que ciertamente tampoco es para tanto ni para fustigarse, un detallito sin importancia…a menos que seas un director editorial quisquilloso.

Llamalo director editorial, llamalo superintendente. La cuestión es que en Dolmen se intentan hacer las cosas bien. Y si la sobrecubierta tiene una errata, debe corregirse de alguna manera. Porque si no ¿cómo sabría el comprador del tercer tomo que ese tercer tomo está disponible? algo hay que hacer, pero la sobrecubierta a color ya está impresa, con lo que cuesta, y lo mismo con las páginas, solamente faltaban las cubiertas y encolar.

Pues no se hable más. Ve a la imprenta y diles que le metan solapas a la cubierta también.

Y en la solapa de la cubierta metemos las novedades, esta vez las correctas.

Poco importa que prácticamente nadie vaya a percatarse de que la cubierta bajo la sobrecubierta tenga también solapas, y que el mensaje de las mismas sea diferente. La cuestión es que el error ha sido subsanado y un director editorial podrá dormir tranquilo. Soluciones Vicente, todo puede arreglarse con desplegables, no hurguemos en qué puede haber inspirado el apaño.

Como cierre, la solapa de sobrecubierta del último tomo anuncia al lector que la serie completa ya está disponible. Y como todo está correcto, no harán falta solapas adicionales por debajo.

No podemos dejar de loar el empeño perfeccionista que llevó en aquel tercer tomo a elaborar lo que debe ser posiblemente un formato casi único. Tenemos la rústica con sobrecubierta, y cuando no hay sobrecubiertas también abundan las rústicas con solapas. Pero ¿cuántas rústicas con solapas y sobrecubierta habíais visto hasta ahora? Pues eso. La aguja en el pajar. Y por un buen motivo.

Mmm, aunque creo que de Inu Yasha no llegué en su día a quitar todas las sobrecubiertas…¿me queda carrete en el móvil?