Piando en agosto

Viñetas cuadradas recortadas

Un total de cero unidades de copias de prensa fueron empleadas para hacer estos instagrameos

Lecturas y relecturas con filtros de Instagram

Si estás leyendo esto es que, una vez más, los alegres muchachos de ADLO! no han podido entregar nada legible en fecha y os toca tragaros un posteo de relleno aleatorio. ¡Es imposible llegar a dieciocho años de actualización diaria sin usar uno o dos trucos sucios!

Instagrameos de primavera

Hoy estoy liao, así que ¡reposiciones!

No es el fin del mundo, solo son los 90

En ADLO! se lleva anunciando un nuevo advenimiento de los 90 casi desde antes de que se hubieran terminado los susodichos. Esta mentalidad pionera que ha definido a esta (des)organización ya ha demostrado su solvencia en la previsión de las tendencias, como cuando hablaba de una normalización que es ya una realidad tan tangible que ni siquiera hace falta hablar de ella. Y, por supuesto, los 90 han vuelto para quedarse. Para quedarse una temporada.

Hay quien puede achacar esto a la tendencia natural de la vida cíclica de la cultura pop, mientras que otros presentarán este regreso como una suerte de síntoma fatal de la enfermedad terminal que va a destruir el cómic de superhéroes. La realidad es, por supuesto, más compleja, rica e interesante. No se puede negar que atravesamos un momento de pobreza de ideas que, especialmente Marvel, se resuelve con nostalgia y miradas al pasado. DC, siempre a rebufo en estas cuestiones, está todavía agotando los últimos estertores de los eventos sin sentido y las muertes de personajes que a nadie le importan. No obstante, la situación raquítica de las ideas originales no es nueva, y lleva acosando a la industria de los señores en pijama desde, por lo menos, veinte años, sin que nadie se dé por enterado.

Por otra parte, aunque todo esto ha pasado y por supuesto, volverá a pasar, los 90 no son una década cualquiera, sino una etapa particularmente central, taquiónica y singular en la historia del medio, y su regreso también es atípico y especial. Sí, habrá quien piense que no tiene mucho mérito que haya vuelto DeMatteis a Spiderman a recuperar ideas de su época con Ben Reilly si en los 90 ya tuvimos a Conway reciclando ideas y propuestas de los 70.

Habrá quien no encuentre tanta diferencia entre que Michelinie vuelva a hacerse cargo de una cabecera de Veneno, Protector Letal si ya a comienzos de siglo tuvimos a Claremont volviendo a los mutantes durante varios años en cabeceras como X-Treme X-Men o Excalibur.

Sin embargo, aquí la diferencia es que mientras aquellas experiencias se basaban en la renovación apoyada la solvencia de autores reputados y bien considerados, aquí hablamos de cómics que apelan directamente a una vuelva a las esencias, siendo además unas esencias que no gozan de la misma buena fama con la que contaban aquellas otras. Se está recuperando un modelo, una imagen e incluso un envoltorio que no solo no goza del prestigio unánime, sino que además ha sido injustamente vilipendiado durante dos décadas por parte del propio establishment de la editorial.

Más cosas que son nuevas pero son viejas, una editorial de superhéroes lanzando una cabecera basada en una popular adaptación audiovisual de sus personajes, pero ya caduca y fuera de la actualidad. No, no hablo de X-Men 92, sino de Batman 66.

¿Quieren decir estas diferencias que estamos, efectivamente, ante una crisis sin precedentes para el medio? Bueno, ya sabemos que en neoliberal crisis también significa oportunidad, e igual que los 90, con sus bancarrotas, supusieron una revolución en el mundo del cómic mainstream cuyas consecuencias positivas todavía podemos disfrutar, esta nueva crisis quizá nos traiga nuevas maravillas que ahora no podemos apenas intuir. Y siempre podemos pensar, con tranquilidad, sosiego y (¿por qué no?) una pizca de malicia, que en años venideros, y por pura inercia, llegará la nostalgia de los tiempos de Joe Quesada. Si Jason Aaron ha dejado algún evento sin remake.

Fe de errores: al publicar el post decía que la serie de Batman ’66 la había escrito Kevin Smith, pero el comité de garantías de ADLO! informa de que no es correcto. Smith escribía la serie de Green Hornet, y sí que guionizó el cruce entre ambas colecciones. The Moore You Know.

Los directos del agente Macho

Una de las cosas que más le gusta a David Macho es ir de salones. Pero como por algún extraño motivo estos últimos meses se los han ido cancelando todos ha tenido que buscarse una afición alternativa, y ahora se dedica a ir tirando de agenda y dar la chapa un par de horas cada tarde a uno o dos amigotes

Uno de los primeros a los que llamó fue a un amigo suyo llamado Dan, que por circunstancias laborales de pronto se encontraba con bastante tiempo libre entre las manos

Jimmy y Amanda son un matrimonio encantador. La bandera de los Estados Unidos que tienen detrás viene con sorpresa

Cuando llamas a alguien que no domina del todo la tecnología como el abuelo Chris te arriesgas a pasarte dos horas hablando con los pelos de su nariz

Mark es un viejo zorro, y usa el truco de «llámame dentro de un rato, digo que eres el señor Netflix y así puedo cortar el Youtube sin quedar mal»

En la videollamada de Brian Michael escucharéis cómo los diálogos se repiten, se repiten, se repiten…

Este día David llamó a David y a David, con confusos aunque cómicos resultados

¿Qué pasa si juntas a dos adláteres de la vieja escuela con un ganador de un merecidísimo premio ADLO!? Que consigues un vídeo hipnótico que no podrás dejar de mirar

Y si todas estas horas de vídeo os han parecido pocas, metéos directamente al canal de Youtube donde tenéis un porrón de charlas más. Seguramente las encontreis menos interesantes que las de mi selección pero los pobres Marv Wolfman, Mark Waid, Bill Sienkiewicz, Kurt Busiek, Jim Starlin, Dave Gibbons o Garth Ennis también se merecen un poquito de atención aunque ya estén mayores y solo cuenten batallitas

Quien Benemérita te Hará Llorar

Amigos, vivimos tiempos complicados. Nuestros derechos, nuestras libertades ¡nuestras misma PATRIA! se ven amenazados por una élite que se aferra a un poder obtenido por un mero capricho matmático. Que a fin de retenerlo es capaz de aliarse con criminales, nada extraño si se considera que algunos de sus más destacados miembros son hijos de terroristas asesinos.

Que presumen de ser una nueva generación que no tiene nada que ver con las viejas castas pero día a día demuestran los mismos tics autoritarios de siempre.

Que pretenden tener conocimientos y habilidades superiores gracias a la excelente educación que dicen haber recibido y cuyos títulos exhiben orgullosos pero todo su tinglado educativo apesta a mafia endogámica.

Que afirman querer salvarnos y luchar por nuestro bien pero sus intervenciones no traen más que destrucción y pobreza.

Compañeros, españoles, sé que la situación parece desesperada. Sobre todo cuando hordas de inconscientes jóvenes les vitorean y les aupan. Ciegos por pura necedad o quizá directamente por antiespañola maldad, a su nefanda malevolencia. Parece que la única e inevitable salida sea un lamentable confilcto civil que ninguno queremos y cuarenta años de paz que no deseamos.

Pero hay un atisbo de luz salvadora. Una rayo de esperanza cuyo color, nada causalmente, es el verde.

Nuestra querida y nunca lo suficientemente ponderada Guardia Civil. Ese benemérito cuerpo y fuerza de seguridad del estado. Esos ángeles guardianes que vuelan en parejas en sempiterna vigilancia siempre dispuestos a darlo TODO POR LA PATRIA.

Si, queridos compatriotas, en estos dias de zozobra y peligro podemos confiar en la Guardia Civil…

…para pararle los pies de una vez por todas a esos malnacidos mutantes.

Tuiteos de diciembre

Buf, 2019… ¿os acordáis de 2019? ¡Qué nostalgia!

Puntillismo de origen

Cuando le quedaba poco en el convento (es decir, en Marvel), Brian Bendis tomó las riendas de Iron Man. Gran parte de lo que le han pagado en DC puede deberse a cómo dejó despues de aquello a Tony Stark (gracias al cine, el vengador más popular del momento) y a Victor Von Muerte (el único personaje disponible entonces evocador de la grandiosidad de Los Cuatro Fantásticos, que estaban, ejem, deslocalizados). Para desfacer aquel doble combo, Marvel tuvo que llamar a Dan Slott para que cogiese a Iron Man y reabriera la cabecera de Los Cuatro Fantásticos.

Se habla poco de Dan Slott. Pero en ambos títulos, lejos de renegar de la herencia recibida, ha sabido cogerla y sacar algo con chicha de ella. En Iron Man ha creado un entorno coral en torno a Tony Stark que recoge las contradicciones e hiperbólicas vivencias y tira adelante con ellas. Hablaría más sobre el tema, pero me temo que al tratar sobre esos backups físicos y mentales a los que se ha sometido Stark en los últimos tiempos diría que guardan demasiadas coincidencias con asuntos que se están tratando en Altas Grapas Hickmanianas, y no quiero comparar una situación con otra…todavía. Además, esta serie no ha llegado ni a los veinte números y ya la han cerrado. Prefiero hablar sobre lo que hace en Los Cuatro Fantásticos.

En Los Cuatro Fantásticos ha creado un entorno coral…recoge las contradicciones e hiperbólicas vivencias…sí, también, ha hecho avanzar a casi todos los personajes a un nuevo status de manera brusca y al mismo tiempo natural, lo que es motor de nuevas situaciones que han convertido el título en una maravillos sitcom durante su primer año. Pero en el entorno hostil del mercado americano debes ser noticia SIEMPRE, y si no generas un bombazo cada cinco o seis meses se te comen. Es por esto que de cara al segundo año Slott arranca en la serie con la saga Punto de Origen, que nos llega ahora a nuestro país en el nuevo formato de cuaderno (¿o no os habéis dado cuenta de que han cambiado el material de las grapas por algún metal precioso?).

Cuaderno que por cierto Panini ha indexado como su número 14 #114, cuando en realidad debería ser 14 #114 Legacy #659, pero no creo que quede más gente leyéndolo a la que le importen estas cosas. Slott aprovecha una visita de los personajes a una exposición sobre el primer accidentado vuelo del cuarteto para meter el gusanillo al grupo de repetir la gesta e ir, esta vez con la adecuada protección contra los rayos cósmicos, a la lejana galaxia dónde pretendían llegar en sus inicios. El tiempo dirá si la saga será trascendente o si se terminará catalogando como una muesca más en la tradición que tiene el grupo de irse por el espaciotiempo de aventuras. Pero en el primer episodio se nos presentan a dos personajes cuya presencia se dejaba notar desde el primer episodio de la era Marvel:

Duke Duchman y Sandy Saunders, los astronautas que iban a acompañar a Reed y Ben en aquel primer vuelo experimental, aquellos cuyos asientos terminaron ocupando Johnny y Sue.

Visto en perspectiva, parece mentira que hayan pasado casi sesenta años y nadie hubiera caido en la cuenta de siquiera mentarlos.

Si no fuera porque alguien sí que los tuvo en cuenta antes.

Chris Claremont.

1998. Número 11 del volumen III (Heroes Return, para entendernos) de los Cuatro Fantásticos. Claremont y Larroca. El inglés hizo suyos (¡y de qué manera!) a los personajes, y tomó la costumbre de comenzar muchas veces los episodios con escenas inconexas de la trama principal, cuyo verdadero significado solía aclararse o en un futuro muy lejano o directamente nunca. En aquella ocasión volvimos a asistir a la mítica escena del despegue primigenio. Mucha atención al sexto globo de la segunda viñeta.

Burroughs y Hennesey.

Esos eran en aquel momento los nombres de los dos pilotos que no viajaron.

¿Qué ha sucedido? pues que una de las dos versiones debe estar equivocada, evidentemente.

El hecho de que Duke Duchman y Sandy Saunders sean el tipo de nombres aliterados que crearía Stan Lee (a menos que alguien diga ahora que Kirby también ideaba los nombres de los personajes) juega mucho en favor de esta nueva versión. Aun sin conocer los nombres de pila de Burroughs y Henessey, no parece el tipo de nombres que Stan sería capaz de escribir dos veces seguidas de la misma forma.

Tenemos que mirar con cautela pues, Los Cuatro Fantásticos de Claremont.

Y con esta nueva perspectiva se entiende mejor la escena random que abrió el número 16 de su serie.

Resumiendo mucho bastante, el grupo iba a embarcarse en una saga de esas en las que surcaban el espaciotiempo encontrando aventuras, y parecía que el detonante de ese deambular cósmico iba a ser la actuación en la sombra de Margali Szardos (madre adoptiva de Rondador Nocturno), Destino (compañera de Mística) y Legión (hijo de Charles Xavier), personajes que como reza la quinta sexta caja de texto, llevan en el alma cicatrices imposibles de borrar. Los Defensores, vaya.

Lo que pasa es que más adelante, Reed Richards aclara que el ir y venir dimensional de los siguientes episodios viene causado por…por lo que diga en el primer globo de la segunda viñeta.

Por un transceptor experimental doblador del espacio. Uno que apañó con cuatro cosas mientras unos kree habían transportado las ruinas de la torre de las cuatro libertades al area azul de la luna. Reed McGuiver. El primer viaje causado por los Defensores sería una coincidencia. Una coincidencia claremontiana, una de tantas. Al nivel de que cuando persiguen al grupo los Lobos de Guerra y la Tecno-Red (en misión encargada por Roma y Opal Saturnina), huyen por una discoteca, salen por la puerta de atrás…y en el callejón se encuentran con una banda de guerreras con la que al confrontarse contraen una deuda claremontiana de honor, un cabo que seguirá catorce números después cuando la misma banda asalta al cuarteto (para saldar la deuda de honor, obviamente) y resulta que son un ejército dirigido por nada menos el Dios Hares, tío de Hércules. Casualidades. Mi favorita es la forma en la que terminó aquel periplo, cuando recalaron en el futuro de la Zona Negativa. Los apresa el Annihilus del futuro, con la casualidad que en su nave se encuentran con cajas (rotuladas con un 4) de algún momento en que ese Annihilus del futuro robaría componentes del cuartel de los Cuatro Fantásticos. Justo los componentes que a Reed le hacían falta para calibrar bien su transceptor experimental doblador del espacio, del tiempo, y de las dimensiones. Casualidades todas. Si el Universo es un pañuelo, el Multiverso es una caja de toallitas (no tirar al wc).

Pero nada ocurre por casualidad.

Del trío de Defensores no se vuelve a saber nada y sin noticias seguimos de aquella alianza hasta hoy. De manera que revisitando la serie he acudido a Google para ver qué se sabía de aquello. Sí, he rebuscado para saber cómo acababa. Y me ha quedado claro.

¡Era la Margali Szardos de Tierra-99315!

Eso explica también cómo es que Margali Szardos vuelve a aparecer en Paris a la altura del número 20 de la serie y no se hace mención a lo de los Defensores. Era la Margali de Tierra-99315. Eran los Defensores de Tierra-99315. Y siguiendo la línea de pensamiento ¿podría ser que los Cuatro Fantásticos de Claremont y Larroca fueran los de Tierra-99315 o de otra paralela?

Una Tierra en la que entre sus adversarios y compañeros más habituales estarían la Tecno-Red, la sargento Jones, Margali Szardos, el cuerpo de Capitanes Britania, Opal Saturnina, el estado de Genosha…una en la que las piezas de los transceptores experimentales dobladores se buscan entre ellas por el continuo para repararse. Una tierra en la que los pilotos se llamaban Burroughs y Henessey.

Visto así, todo cobra sentido. Los Héroes Reborn ocurrieron en un Universo de bolsillo. Los de Claremont ocurrieron en otra Tierra. Con lo que los Cuatro Fantásticos-616 de Lobdell, Davis y Farmer empalmarían directamente con los de Loeb y Pacheco. Tengo que hacer la prueba de leerlos así y comprobar que no queda ningún fleco. Bueno, está el pequeño detalle de Valeria, pero como los gaditanos le cambiaron el origen seguramente no se notará mucho…

Y todo esto nos lo ha aclarado Dan Slott con sólo dos viñetas. Con Duke Duchman y Sandy Saunders.

Lo dicho, se habla poco de Slott.

Dreamers Museum: Navidad de 1997

Los gritones de 1997 os desean una Feliz Navidad (en realidad se la desean entre ellos, pero si hubierais vivido aquella época también os la desearían a vosotros, así que sentíos partícipes) y se encuentran con un regalo inesperado: Chris Claremont vuelve a Marvel después de más de seis años de exilio. Chsst, no les destripéis nada de lo que va a pasar; dejadles que sean felices unos meses más

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