Principios 3.0

Este mes, concretamente el próximo domingo, se cumplen tres años desde la aparición de la primera publicación bajo el sello Black Label en DC.

Fruto en gran parte de la necesaria renovación de cara al mercado para material adulto de sellos que habían quedado anticuados como Vertigo, esta propuesta se promocionó bajo una serie de principios que pintaban bastante bien, como la libertad creativa que se daba a autores de primer nivel para ofrecer su visión de personajes y situaciones del Universo DC que no necesariamente tenían que estar atadas por la continuidad imperante en DC ese día.

Es decir, lo mejor de Elseworlds y de Vertigo con autores molones. Es decir, tebeos caros. En el caso de nuestro país tebeos más caros y en tapa dura, salvo si te escribe Tom King. Entonces sales en grapa.

Material y autores seleccionados. No todo vale. Salvo si haces cosas de Batman, claro, pues Batman siempre mola, Batman siempre es adulto y sofisticado. Y quien dice Batman dice Joker y Harley Quinn, por supuesto.

Esos fueron los principios de Black Label. Visión, autores y libertad creativa.

Aunque la misma palabra «principio» ya te indica que eso es lo que se pretende al menos de inicio, pues una vez que el CM quiso hacer algo de autobombo…

…le recordaron que algunos límites sí que había:

Y es que lo de «material adulto» no tiene el mismo significado que en Europa.

Es decir, que el sello Black Label no se siente atado por ninguna norma ya desde su primer título, ni siquiera por las suyas propias. El sello Black Label es dinámico, por lo cual no puede ni debe quedarse estancado en unos principios. El sello Black Label evoluciona, y esa misma evolución es lo que garantiza su pervivencia. Es decir, que los números cuadren.

Felices tres.

Friday, bloody Friday

Aun siendo celebración pagana, esto del Viernes Negro se ha instaurado rápidamente por estos lares. Tanto que ya no se circunscribe al Viernes, sino a la semana completa hasta el Ciberlunes, precedido por la semana o quincena de «adelántate al Black Friday«. Todo sea por la economía, que parece ser el mantra de los últimos tiempos. Encontramos rebajados toda suerte de ropajes, cachivaches, útiles de casa y jardín, y ¿también tebeos?

A ver. En España, la ley 10/2007, de 22 de junio, de la lectura, del libro y de las bibliotecas, establece que «Toda persona que edita, importa o reimporta libros está obligada a establecer un precio fijo de venta al público» y que «El precio de venta al público podrá oscilar entre el 95 por 100 y el 100 por 100 del precio fijo«. Es decir, que la rebajita máxima que podrán darte por ahí es de un 5%. No vengáis con que tal o cual porque es imposible, así que no quiero oirlo, Hay excepciones, sí, como el Día del Libro, en el que se permite un descuento de hasta un máximo de un 10%. Y además de las excepciones, también hay exclusiones, cosas del lenguaje administrativo, como la siguiente: «El librero o detallista podrá aplicar precios inferiores al de venta al público a los libros editados o importados transcurridos dos años desde la última edición siempre que hayan sido ofertados por los mismos durante un período mínimo de seis meses. La oferta y exposición de estos libros deberá realizarse separada y suficientemente indicada de la de los libros sujetos a precio fijo«, que se corresponde con lo que en cualquier librería especializada viene a llamarse «la caja de la morralla» con grapas y tomos finitos del Previews.

Así pues, toda oferta que se pueda encontrar sobre tebeos en esta semana de comercio candente debe corresponderse necesariamente a material descatalogado o material extranjero (no, no puede haber otra vía; no, no quiero oirlo). Y en estas circunstancias los precios rebajados pueden encontrarse en cualquier época del año, con lo que se pierde la emoción de la oferta puntual, pero se gana la tranquilidad por estabilidad.

Las decatalogaciones dan rabia al editor, pues suponen la manera de despedirse de mala manera de un material que les ocupaba demasiado en los almacenes. Y dan rabia también a lectores que ven cómo obras que adquirieron a su precio fijo entonces se puede encontrar ahora por bastante menos. La rabia se magnifica a medida que aumentan las lecturas pendientes, pues puede darse el caso extremo de material ya descatalogado que el lector apurado tiene todavía pendiente de lectura comprado en su momento. Pero puede suponer una alegría ocasional para el lector que descubre tarde alguna pequeña joya. Yo mismo, cuando me alargo a la capital suelo echar un ojo a lo que tienen expuesto en rincones y escaleras.

Si nos metemos en el terreno del material extranjero, el mercadeo es muy variable. Ahí lo más práctico es hacerse la lista de deseos de ISBNs y tirar de buscadores como Bookfinder (activa desde 1997, espero no estar revelandosela a nadie) o Iberlibro (nombre castizo para lo que afuera se conoce como Abebooks). Cualquier frikada a cualquier precio, que puede variar sin previo aviso para bien o para mal. Te puede pasar que un buen día resulte que sale muy a cuenta hacer pedidos en bloque a Amazon Alemania, gastos de envío incluido, o que descubras en «Used book in good condition» que los forrados de las bibliotecas pueden llegar a tener una segunda vida ahí afuera. Igual no son enlaces que sirvan para las ultimísimas novedades, pero un buen día caes en la cuenta de que Druillet ilustró una aventura de Elric de Melniboné y puede alegrarte el día. O más mundano, si visto el panorama pierdes esperanza de ver en castellano la última parte de los Caballeros Extraordinarios.

Pero dejando aparte Blackfridays, descatalogados y bookfinders, lo deseable para una amplia parte del lectorado sería encontrar en las estanterías buenas ediciones a los mejores precios, que no duela encontrar más adelante el mismo material en un formato con mejor calidad o precio. Habló Perogrullo. Y si comprabas grapas, no te extrañaba que mucho más adelante saliera una edición con un formato más resultón por algo más de precio.

Pero chavales, lo tiempos están cambi-a-a-ando, y aún no has salido de una…

…y ya estás entrando en otra.

Mucho cuidado ahí afuera. El Black Label es la nueva grapa. Es el mercado, amigo. Y ante todo, buena caza.

52/2

Asumamos que el mercado está cambiando.

Asumamos que para captar nuevas cuotas de mercado, DC hasta se ha desligado de la distribuidora de los friquis.

Asumamos que su nuevo contenedor de material intere$ante es el sello Black Label.

Asumamos también que todo material susceptible de generar interés terminará recalando en dicho sello.

Asumamos pues que podemos ir olvidándonos de que Jeff Lemire escriba grapas para DC. Asumamos que lo tienen sacando cosas a destajo en Black Label. Asumamos también que DC tiene actualmente una cohorte de archivistas revisando fotolitos para ver qué material pretérito puede tener cabida allí. La hipótesis de que si convencen a Evan Shanner para que les haga las portadas podrían publicar tomos del Jimmy Olsen de los felices años 50 cobra fuerza. También suena como candidato la Liga de la Justicia de Dan Vado.

Asumamos que todo lo relacionado con El Regreso del Señor de la Noche es una única historia planificada como tal desde su inicio, publicándose con sus correspondientes pausas para que el mercado se fuera adaptando (y que lo del Chico Dorado coincidiera para cuando Trump fuera presidente).

Asumamos pues que toda historia puede ser sujeta a revisiones/mejoras/ampliaciones.

Asumamos que por tanto tiene sentido que ECC saque un intere$ante recopilatorio de 900 páginas con todo ello. Bajo el sello Black Label, por supuesto.

(¿Cómo? ¿que el tomo no incluye ni el All-Star Batman and Robin ni el Batman&Spawn? pues me veo que tampoco esa será la edición definitiva)

Asumamos que para una editorial es más intere$ante publicar una historia en 20 tomos que en 12 grapas (a menos que sea Panini, claro, entonces habría que hacer números).

Asumamos que hay que estar pendiente de los intereses transmedia de todo público potencial.

Asumamos que una secuela de Watchmen (¿del tebeo?¿de la peli?¿acaso importa?) en forma de serie de televisión ha recibido 26 nominaciones a los Premios Emmy.

Quiero el batcuchillo

Parece que Frank Miller ha encontrado acomodo en la línea Black Label de DC. La editorial ha puesto mucho esfuerzo en este sello para asociarlo con sinónimo de calidad en sus historias, tanto si pertenecen al universo compartido de personajes en mallas como si se trata de proyectos alejados de los mismos. En consecuencia, el público termina sabiendo que si una obra lleva el marchamo de Black Label, es garantía de que posiblemente será buena. También sabemos por eliminación a qué atenernos cuando vamos a pillar material DC que no lo lleva.

Para ECC, este sello también supone una ventaja, pues al tratarse de material prestigioso y cuidado, ya lleva en origen la subida desmesurada de precio, de manera que no necesita hacer piruetas ni aplicar clavada a todos sus productos. Sólo necesita hacer la subida pertinente en el material que ya viene subido de casa, que además es el que posiblemente venderá bien. Todo ventajas.

El Frank Miller acomodado además es el Miller guionista, aquel que se inventa una historia, le dice al artista que la dibuje y luego pone letras. Acomodado. Si acaso alguna portada variante. Cómodo y fácil. Y ventas aseguradas. Es Black Label. Es Miller.

Lo del guionismo le permite ser más prolífico, de manera que tras debutar en el sello con Superman Año Uno acompañado de Romita Jr, ahora se nos descuelga con un especial de su Batman crepuscular con Dark Knight Returns – The Golden Child.

Un artista que en los años ochenta enlazaba un éxito tras otro, pero que en un momento dado no tuvo claro que rumbo darle a su carrera y que en la actualidad vaga sin pena ni gloria exprimiendo el filón de triunfos pasados y que se le sigue más por su nombre y anterior importancia que por su calidad actual. Me estoy refieriendo a Eddie Murphy.

Pues no en vano la obra de Miller toma el mismo título que una de las películas más representativas del autor negroamericano.

Que sí, que es cierto, que en su momento Murphy era lo más. Mi padre sólo tuvo dos pelis grabadas en video, El Chico de Oro para ver los sábados y La Última Locura de Mel Brooks para los domingos. En herencia, en la actualidad antes de planificar una actividad familiar chequeamos la programación televisiva por si van a emitir El Príncipe de Zamunda, en cuyo caso anulamos todo y la revisitamos. Y aunque no la anuncien muchas veces anulamos igual y nos quedamos por si acaso, que no te puedes fíar de las programaciones.

The Golden Child, la película, fue planteada incialmente como un film de acción con Mel Gibson, pero cuando el actor no pudo cogieron a Murphy y se convirtió en comedia.

¿Que no os creeis que marcó una época? buscad en google «alabuline» y mirad qué encuentra.

Yo pensaba que esto sólo pasaba con «kali ma«.

Lo dicho, homenajear tamaño título no puede ser coincidencia.

Mucho esperamos de ese regreso de Miller a su universo de Batman del Futuro, acompañado esta vez de Rafael Grampá, cuyo estilo parece que haya sido concebido como resultado del propio Miller el otro Frank chugo, Quitely, retozando en una probeta.

Más de una vez se ha acusado en los últimos tiempos a Miller de derechista y reaccionario por no ser perroflauta, y olvidamos que allí pasa un poco como aquí, que en realidad son todos de derechas pero hay grados.

Esto es algo que se aprecia entre lineas en la obra, con la sutileza característica del guionista.

Sea como sea, siendo un Miller es lectura obligada, tanto dan las expectativas que tengamos. Cuando un autor ha dado tanto y tan bueno, llega un momento que la lectura de obras siguientes son una forma de agradecimiento. Él lo sabe y nosotros lo sabemos, la calidad es algo accesorio.

Uy, perdonad, tenía esta en la misma carpeta…

Desvertigados

Nadie sabe las verdades razones que han llevado a DC a cerrar su sello Vertigo, pero afortunadamente tenemos oculto en la sede de DC un micrófono Inventlistener 3000 que nos permitirá captar retroactivamente el momento en que se tomó la decisión

-Oye, ¿no te parece una tontería que DC tenga dos sellos distintos para publicar tebeos adultos, Vertigo y Black Label?
-Eso te dije yo cuando decidiste crear el sello Black Label
-Y por eso vamos a cerrar Vertigo
-¿Vas a prescindir de una marca de treinta años, asentada en el mercado, en favor de otra bajo la que hemos publicado solo tres tebeos?
-Eso es
-¡Pero es una locura!
-No, no lo es. ¡Las series de Black Label venden más que las de Vertigo!
-Eso es porque en Black Label has sacado dos tebeos de Batman y uno de Superman, y en Vertigo… a ver… American Carnage, High Level, House of Whispers…
-No admito ese argumento de la popularidad. Superman y Batman ahora mismo no tienen película ni serie de televisión, y en cambio de Vertigo tienes en marcha las series de televisión de Lucifer, Doom Patrol, Swamp Thing, Watchmen, The Umbrella Academy, The Boys…
-Estoy bastante seguro de que las dos últimas no son de Vertigo
-¡En espíritu sí! ¿Ves como Vertigo es una rémora? ¡Ni publicar las series estilo Vertigo han sabido!
-En Black Label tienes trabajando a Brian Azzarello, Lee Bermejo, Scott Snyder, Greg Capullo, Frank Miller y John Romita Jr. En Vertigo tienes a… a ver que lea… Nalo Hopkinson, Domo Stanton, Kat Howard, Dan Watters… ¡No los conozco ni yo, y eso que creo que firmo sus cheques!
-¿Tan pronto has olvidado a Neil Gaiman? ¡Vertigo acaba de sacar un tebeo suyo!
-Unas páginas de un tebeo promocional co-escrito con otros cuatro guionistas, y que publicamos el verano pasado
-¡Joder, cómo pasa el tiempo! De todas formas, te pongas como te pongas, insisto en que deberíamos cerrar Vertigo y usar Black Label para todo, empezando por las nuevas reediciones de Watchmen y V de Vendetta
-¿Pero por qué?
-¿No has estado atento a la conversación? ¡Porque el sello Black Label lo inventé yo!