Fue rápido mientras duró

La reconversión de El Jueves de hace unos días opacó otro acontecimiento similar que se dio en las mismas fechas. Y es que la serie de Flash publicada por ECC ha cerrado en su número 88.

(y total, lo de El Jueves no es para tanto, es pasar lo que en grapa vende poco a tomo, lo que se lleva haciendo toda la vida del Señor)

Ya es meritorio que una serie regular en nuestro mercado sobrepase la ochentena sesentena cincuentena treintena veintena de entregas. Pero las circunstancias del velocista escarlata post-Flashpoint y post-Renacimiento multiplican el mérito.

De su primer escriba Joshua Williamson tan sólo puedo decir que se trata de un autor con oficio. Esto es, que entrega sus cosas escritas cada mes y cuando los dibujantes le pasan las páginas dibujadas les pone diálogos, y con eso va tirando la trama adelante, cargando con las condiciones que los editores le vayan imponiendo. Es puntual, correcto y siempre saluda cuando te lo cruzas por el pasillo. Los tebeos salen y los números cuadran. Con eso basta, no pidas filigranas. Oficio.

Pero oficio se ve que es lo que quieren los lectores, pues con el cambio a Jeremy Adams ha sido cuando se ha decidido el cierre aquí, pese a que el hombre apuntaba ideas divertidas. La grapa 9 (que es la 81) del personaje, del pasado Junio (que es Mayo), sería un buen ejemplo.

(Jilki yi li hici intis, Jilki yi li hici intis…pillAdlo!, descreidos)

Las circunstancias editoriales son para darle de comer aparte. Fue el primer héroe grande en ceder el relevo en la continuidad DC, pudiendo los lectores ser testigos en Crisis en Tierras Infinita del traspaso de testigo de Barry Allen a Barry West que, Waid mediante, consiguió convencer a una hornada de lectores que Wally era el verdadero Flash. Como nada dura para siempre, ni nada termina nunca, el personaje continuó tras la estancia de Waid, cayendo en las manos de un chaval con gracia, un tal Geoff Johns, que supo mantener la diversión con el mazo de cartas que le tocaba jugar: el legado, la fuerza de la velocidad, Zoom, Keystone City, el plantel de villanos, el Flash reverso, el árbol familiar del presente y del futuro… Relevar a Waid catapultó a Johns a proyectos mayores, incluyendo la miniserie Rebirth en la que redimió a Hal Jordan como el genuino portador del anillo en el sector 2814. Y cuando una obra te sale acertada y te la aplauden, que menos que seguir con la broma, de manera que terminó saliendo también un Rebirth para Flash, que nos devolvió a Barry Allen como velocista escarlata. No hubo quejas, pues los sacrilegios con Wally habían ocurrido antes con una serie de escaso recorrido de Flash en la que se intentó que el relevo lo tomase Bart Allen, Impulso. Salió mal, si buscas «Didiotez» en wikipedia suele salir aquella serie.

Barry Allen, Geoff Johns y Francis Manapul. Expectativas altas. Salió Flashpoint.

Un nuevo universo al que se le vaticinaba poco recorrido hasta la vuelta a la normalidad. Desde entonces hemos descubierto que en DC la normalidad no existe. El Reloj del Juicio Final tiene alarmas puestas para cada Crisis pero nunca atrasa ni vuelve a marcar la misma hora. Sus multiversos pasan a universos con dietas milagro, se van dejando llevar y volviéndose a hinchar, y entonces toca Crisis nueva, que no arregla nada pero crea nuevas direcciones en las que perderse.

En el caso de la grapa regular Flash, la cosa iría entretanto de volver a contar con un aire nuevo (cambios en el color, cambios en el papel, cambios en el dibujo) historias con los mismos personajes y las mismas cartas. En eso un poco se resumiría. Con la complicación adicional de que el personaje gozaba de una cierta popularidad por su serie de televisión, de la que pilló algunos conceptos, incluyendo un Wally West (el original había sido borrado de aquella existencia) afroamericano como nuevo Kid Flash. Más tarde el Wally original retornó, y al otro chaval lo terminaron llamando Ace, diminutivo de Wallace. Ah, y Wally ha vuelto a retomar el manto de Flash y él y su familia, incluyendo chavalada con poderes, son los últimos protagonistas del título. Yo cuando lo voy leyendo de tanto en tanto ya no distingo, a la etapa completa le llamo «la de Wally Allen» y tiro.

Y no he hablado de la película.

Lo dicho, que tiene mérito haber llegado hasta aquí. La película ahora está programada para el próximo Junio, así que no sería descabellado suponer que ECC retome la serie en tomos y lo venda como una forma de promocionar la serie coincidiendo con el filme. Es más, puede quedar la duda de si el cierre de ahora es programado por esto o si lo ha motivado una bajada de ventas. Como de las ventas no se habla tan sólo podríamos especular.

Si no fuera porque esta vez sí que podemos medir la popularidad de la serie, o al menos compararla con la de la original americana, cuyas ventas son conocidas y públicas.

¿Y cómo podemos hacer esto? pues gracias a Google Trends. Y a Argentina.

Remontémonos a 1992, cuando la gran editora de DC en latinoamérica era Perfil, la cual al querer comenzar serie de Flash en Argentina encontrose con un problemilla en el registro de marcas. Tampoco era tan grave, esto de los idiomas por aquel entonces no se llevaba tanto.

«¿Cómo te llamas?» «Guiguiguillermo» «¿eres tartamudo?» «Yo no, lo es mi padre, y el del registro un c*brón»

Un buen lustro le duró allí ese nombre allí, 49 números.

Y Jeremy Adams, que ya he dicho antes que tiene su punto, se llevó en una aventura (Flash 781) a Wally y Wallace a Argentina, y mientras andan p’allá un fan saluda al velocista.

Escena que para su aclaración al lectorado viene rematada por la siguiente llamada.

Pues precisamente este episodio está contenido en la grapa 16/88 de Flash con la que aquí han congelado la publicación.

Llamada incluida.

De manera que ahora es cuando entramos en materia consultando Google Trends para ver las búsquedas globales de Flush Man Argentina:

El 781 de Flash se publicó en origen el 19 de Abril de 2022. Seguro que sabéis localizar esa semana en el gráfico.

El tebeo de ECC salió el 11 de Enero de 2023. Seamos generosos y démosles los dos piquitos de la derecha.

Ey, y te dirán que es por la película, ya verás.

Si se da el caso, échale un tiento, aunque sea para subir un poco el Trends de Jeremy Adams, que de momento de DC no sale.

money comes withal

Hoy es un buen día para escribir sobre algo que no sea que el mundillo -visto lo visto casi cualquier mundillo, pero más en el cultural- funciona gracias a la corrupción y el networking. Pero como he decidido ser moderado en lugar de elegir violencia no voy a decir que qué va a explicar o solucionar nadie que tiene más letras de asociaciones que trabajo hecho y, en aras de la concordia que me caracteriza, no hablar por un día de los periodistas de cómic. Pese a lo bueno que es el título para darle mala fama al cómic. Y a los periodistas. Es un truco difícil, pero lo saben hacer.

Así que en lugar del infinito cansancio de ver a todo el mundo en todas partes todo el tiempo a la vez, como si en lugar de academia, divulgación o creación sufriéramos una paradójicamente limitada e infinita clase tertuliana que lo mismo te habla de quién lo pasa peor, si el autor, el editor o el librero; que te monta una exposición o te hace jurado o de seleccionador de relatos.

Pero en lugar de centrarnos en si esto se ha salido de Madrox o no, vamos a hablar de cómics, que alguna vez también tocaba.

La culpa es, por supuesto, de los avances editoriales. Resulta que uno se encuentra con algo como el próximo Marvel Héroes del Capitán América:

Ficha del próximo Marvel Heroes del Capitán América. La estrategia Superia de Gruenwald, Lim y Levins. Que tiene por precio 66 €. Aunque Panini te lo vende por 62,70€.

El precio es 66 €. Vale, ellos te lo venden por 62,70€, que tiene mérito porque saltándose a la librería especializada y al distribuidor están ganando al menos un 50% más que en esas otras situaciones. Pero ya he dicho que no me voy a meter en estas cosas porque, además, con la ley del libro en la mano solo pueden hacer un 5% de descuento y eso es lo que están haciendo. Alegrémonos de que haya editoriales cumpliendo la ley.

Pero me quedé con los 66 € en la cabeza y ahí estaba cuando el domingo pasado Pablo escribía sobre dónde se compran los cómics -es una pregunta con trampa, está claro que nadie compra cómics- y recordaba que ahora mismo están con las pelotas en el aire.

Me refiero… que ahora mismo están intentando descubrir dónde se van a poder vender durante las próximas décadas mejor. No que haga falta pelotas para vender un tomo a 66 €. Bueno, quizá un poco también. Pero casi lo llamaría más hacer el helicóptero. Sea como sea, estamos un poco en…

¡EL REINADO DE LOS SUPERPUNTOS DE VENTA!

Parece que la librería especializada está muriéndose (cómo el cómic, es un tema que podéis ver en todas las charlas de los últimos 30 años) pero otros puntos de venta llegan a reclamar su lugar: Está el SuperMercado Juvenil de la Ferias, el SuperMercado Neg… quiero decir… El SuperMercado HiperMercado, El SuperMercado Cyborg Internetero y en ese Extraño SuperMercado que se parece sospechosamente a las Librerías Especializadas de siempre. Bueno, quizá ahora tengan menos cómics y más de otras cosas pero siguen siendo ESPIRITUALMENTE.

Pero no dejéis que me distraiga.

El caso es que fue acordarme de internet y pensar en el futuro de hacerse con los cómics.

No, no, no, eso sería menos el Cyborg que el Negro. Quiero decir LEGALMENTE.

La cosa es que tanto Marvel como DC tienen su propia aplicación. Luego está ComiXology, pero el día que escribamos sobre él necesitará su propio posteo y no uno que lleva más de tres mil caracteres y aún no se ha metido en harina.

Primero miré la de DC, claro. Resulta que ahora se llama DC Universe Infinite. Por supuesto ese es el básico. Porque también está la versión Ultra. No, no ese tipo de ultra. Se trata de DCUI Ultra que ofrece además… ahm… Esperad, a ver la chuleta.

Listado de suscripciones posibles para la app de DC de cómics. Mensual por 8$, anual por 75$, Ultra por 100$. Explica las diferencias y blablabla pero, sinceramente, para los propósitos de este posteo no importa gran cosa.

Pero, efectivamente, ahora mismo lo ponen como Introductory. Así que en realidad sería: DC UI UI. Y, sinceramente, DC UYUYUY parece el tipo de nombre que en Warner Discovery le pondrían al asunto.

Pero bueno, 75$ el año completo. 100$ la versión esta con 5 mil cómics extra y la aparición de los mismos 1 mes en lugar de 6. Si fuera malpensado supondría que sacan mil cómics al mes. Pero vaya.

En cuanto a Marvel… bueno. Marvel Unlimited se llama el invento. Que como este sí ha llegado a España pues es más conocido, claro. Pero, vaya, que yo os lo pongo con los precios USA también por aquí:

Listado de suscripciones posibles para la app de Marvel de cómics. Mensual por 10$, anual por 70$, Ultra por 100$. Explica las diferencias y blablabla pero, sinceramente, para los propósitos de este posteo no importa gran cosa. Y sí, he copiado el texto anterior y lo he adaptado.

Efectivamente, el básico es más caro que el de DC, el anual es más barato, y el extra cuesta aproximadamente lo mismo. El extra, por cierto, aquí se llama Plus. Marvel Unlimited Plus o MUP. Poco en comparación con el DC UYUYUY, la verdad.

El asunto es que la suscripción anual cuesta un poco más que pagar por el Capitán América de Gruenwald tomo 4. En el lado bueno, este tomo no se va a convertir en una calabaza cuando el reloj marque las 12 tras un año. Sé que habrá gente que pondría esto también entre lo malo. Pero me niego a pensar así porque la D significa Defensa y porque la W significa Wallapop: ¡La principal tienda de cómics de Internet!

Bien es cierto que no es lo único que se podría hacer con él, porque están los sujetapapeles, topes de puerta, alzas para mesas, alternativa al combustible fósil e, incluso, leerlo más de una vez. Esto último sin duda os parecerá una apuesta arriesgada. Pero también lo es pensar que se van a leer al menos una vez y aquí seguimos todos.

Pero, claro, no es la única alternativa. Porque al fin y al cabo este cómic cuesta menos pero… ¿habrá alguno que cueste más?

Portada de Universo Spiderman: La Saga Completa con Dan Slott, Christos Gage, Olivier Coipel, Giuseppe Camuncoli, Humberto Ramos y Jorge Molina en la portada. Hay al menos 10 Spider-Man en la portada y eso significa una amplia representación de al menos tres minorías: parece que de los 10 hay 1 mujer, 1 afroamericano y 1 cerdo. También hay 1 punk, pero nunca he tenido cuenta en qué hueco caen.

Universo Spiderman: La Saga Completa cuesta 80 €.

Bueno… es el precio al que se vende legalmente, ya sabéis cómo va esto. El asunto es que por esos mismos 80 € tienes la suscripción digital. Eso significa la posibilidad de leer un montón de cómics de Marvel. ¡Incluso podrías leerte Universo Spiderman: La Saga Completa!

Vale, no se lo podrías dejar a tus hijos. Pero, seamos sinceros, ¿con lo que cuestan los cómics cómo puedes permitírtelo? Tener hijos, digo.

Lo que parecía más complicado era encontrar cómics que fueran más caros que las suscripciones premiums esas. Unos 100 € por barba. A ver dónde te encuentras un cómic que cueste más.

Pantallazo de El libro de Arte de Conan el Bárbaro que cuesta 230 €. Una vez procesada esta información he de decir que no tiene mucho más sentido meterme en explicaciones porque lo importante viene a continuación, y no queremos hacer espoilers. ¿Y lo no importante? Pues para eso están los enlaces, para seguirlos y ampliar la información.

El libro de arte de Conan el Bárbaro. 230 €. Está claro que Conan te la clava. ¿Y qué trae este libro de arte?

Pues lo imprescindible para un aficionado en condiciones como un repaso por las portadas, páginas e ilustraciones de grandes autores y, ehm…

El libro de arte de Conan el Bárbaro. Con una caja y UNA FIGURITA. Que siempre es importante estas cosas.

Exacto, una figurita.

¿Que quién piensa que por una figurita vas a pagar un extra?

Imagen del pantallazo del Marvel Unlimited Plus que incluye, claro, una figurita. Bueno, también está un par de cómics, una ilustración, un pin, un parche... Pero lo importante es la figurita.

Pues Marvel, claro.

Lo que, supongo, nos lleva a ese precioso cierre en círculo. No porque al final la venta en digital o en físico vaya a ser la misma. Sino porque la bolsa de trucos que tienen las editoriales está limitada a su propia capacidad de imaginación.

O, quizá, sean los Taquiones. He oído que son poderosos. The Tachyons of the Shrew.

Hombre de Acero, Kleenex de Mujer

-Sigue… sssigue… ya me v–

-¡¡¡FANTASMA DEL CÉSAR!!! ¡¡¡QUÉ COÑO ESTÁ PASANDO AQUÍ!!!

-¿L-lois…?

Maldita hembra humana inoportuna…

-¿Cómo has entrado en la FortaleQUIERO DECIR e-esto no es lo que parece!

-¡MENOS MAL PORQUE PARECE QUE AQUÍ MONGUL EL IMPLACABLE TE ESTABA HACIENDO UNA EFUSIVA Y APASIONADA P–

-N-no, verás, todo se debe a una desafortunada composición de imagen y texto que crea el efecto óptico de q…

[…PLICS… PLICS… PLICS…]

-¿Esa mancha de fluido dorado en el techo también es un efecto óptico, SMALLville?

(la PORTADA DEL SIGLO, descubierta via Eugenio Quintana)

¿Por qué ya no venden tebeos en los kioscos?

Compré mi primer tebeo de Spider-man en Junio de 1996, en la tienda de cómics de mi ciudad. Ya había comprado algunos números antes acompañado por mis padres, pero el número 18 de Forum fue el primero que recuerdo coger del estante y llevarlo hasta el mostrador. Empecé a leer sobre cómics en internet cuando tenía unos 13 o 14, 7 años después. El primer blog al que recuerdo aficionarme fue a Un Tebeo Con Otro Nombre, del Adlater Pedro Garcia con el que, tardé mucho tiempo en descubrirlo, compartía tienda de tebeos. Y una cosa que siempre me sorprendía de aquellas nostalgias que se trataban entonces eran los tebeos en los kioscos. ¿Por qué nadie iba a sentir nostalgia de aquello con lo estupendas que eran las tiendas de cómics con sus pilas polvorientas, sus cartas Magic, sus figuras atroces, sus cajas de Warhammers y demás? Sin embargo, ahora, con 32 años (19 años después), creo que empiezo a entender.

El origen de la tienda de cómics es complicado de resolver. Hay un cierto consenso en ubicarlo a finales de los años 60, cuando el californiano Gary Arlington abrió un local bajo el nombre de San Francisco Comic Book Company para vender su enorme colección de tebeos para poder pagar las deudas. Sin embargo, de forma veloz Arlington decidió empezar a editar tebeos, en una búsqueda constante de la forma más ruinosa de subsistir. Su tienda se convirtió también en el centro editorial underground de la Costa Este, trabajando con nombres tan pujantes como Robert Crumb, Spain Rodriguez, Trina Robins o Art Spiegelman. En aquellos primeros años el espacio de las novedades del cómic mainstream se encontraban en los kioscos de prensa, y el cómic underground se trajinaba en las tiendas de discos raras, librerías políticamente comprometidas y otros negocios marginales. Las tiendas de cómics eran una rareza para coleccionistas y apenas había unas pocas en todo Estados Unidos.

Sin embargo, a partir de 1973 la cosa cambiaría gracias a Phil Seuling. La historia de Phil es singular, se trataba de un aficionado a los cómics que llevaba organizando convenciones de aficionados a los tebeos varios años en el área de Nueva York. Fue en su Comic Art Convention del 73 donde el propietario de una de esas tiendas de cómics tuvo la feliz ocurrencia de, en lugar de llevar tebeos antiguos y descatalogados, como era habitual, iba a llevar cómics nuevos, algunos de los cuales ni siquiera habían llegado aún a los “puntos de venta habituales” (esto es, los dichosos kioscos). El vendedor en concreto fue Ed Summer, propietario de Supersnipe Comics Emporium, sobre el que cabría hablar muchísimo más. Digamos que, entre otras cosas, se codeó a mediados de los 70 con gente como Frank Frazetta o George Lucas.

Pero estábamos hablando de Phil. El gran éxito que tuvo en la convención un comerciante que no vendía nada prodigioso (solo tebeos que estarían en los kioscos unos días después) le llevo a elucubrar un plan. Y no era el único que estaba pensando en ello. Y es que detrás de este éxito se escondía una realidad: los tebeos recién salidos de la imprenta era, en algunos casos, tan difíciles de encontrar para los aficionados como viejos números perdidos de hacía décadas. El sistema de distribución de los kioscos era volátil y temperamental. En tu barrio o en tu zona podría no llegar nunca una colección, pues lo que se demandaba dependía del requisito nada completista del despacho de prensa.  Poco después Phil Seuling llegaría a acuerdos comerciales tanto con Marvel como DC cimentando el “mercado directo”, la base sobre la que se ha sostenido la industria del cómic americano desde mediados de los 80 hasta ahora.

Me desvío otra vez, no venía yo a hablar del mercado directo sino de los kioscos. Hay varios motivos por el que Marvel y DC se lanzaron alegremente a los brazos de gente como Seuling y sus tiendas especializadas para coleccionistas. Y es conveniente explicarlo, porque de entrada, parece una jugada suicida: salir de los circuitos comerciales mainstream para depender de un comercio de nicho. Una cosa que se podían permitir los artistas underground como Kevin Eastman y Peter Laird, pero que parece no tener sentido para los propietarios de Batman, Superman, Spiderman o los X-Men. Sin embargo, lo cierto es que el mercado tradicional del cómic de superhéroes estaba de capa caída y el principal responsable era el kiosco.

Hay que entender que el margen de beneficio de los tebeos era muy escaso para los kiosqueros. En la época de la DC Implossion (ya estamos en 1978) el cálculo aproximado es que un negocio sacaba el triple de beneficio de la venta de una revista (por ejemplo, la Play Boy o la revista MAD) que de la venta de un tebeo de superhéroes. Y ocupando los dos el mismo espacio en el expositor, ¿por qué tener superhéroes? Poco a poco la pujanza de otras publicaciones impresas más lucrativas fue empujando a los cómics fuera del negocio. Los vendedores no querían vender tebeos, de modo que muchas veces devolvían casi todo lo que se les enviaba. O peor. El sistema era tan caótico que los vendedores podían solicitar la devolución del importe de cómics no vendidos sin tener que ofrecer prueba ninguna de que no se hubieran vendido (o de su destrucción) dando lugar a un mercado secundario que desembocaba en aquellas entrañables primeras tiendas de tebeos.

De modo que de pronto las editoriales aceptaron que era mejor reducir la exposición de sus productos si a cambio podían librarse de las devoluciones (mercado directo) y exprimir a un lector devoto. En lugar de tener 10 niños comprando una grapa cada uno, tendrías a 3 coleccionistas comprando 5 o 6 grapas cada uno. Un negocio perfecto. Así, las editoriales comenzaron a potenciar a las tiendas del mercado directo: la primera fue Marvel que en 1980 lanzaba en exclusiva para ellas el primer número de su nueva heroína: Dazzler. DC hizo lo propio con Madame Xanadú. No eran grandes personajes (de hecho, eran MUJERES) pero la apuesta funcionó bien. Tanto que los exclusivos para venta directa comenzaron a aflorar: Micronauts, Moon Knight, Ka-Zar, Camelot 3000, The Omega Men,…

La idea era clara: mover progresivamente a los lectores de los kioscos a las tiendas donde podían encontrar todas las colecciones que estuvieran dispuestos a seguir. Había que crear un nuevo perfil de lector, o más bien, convertir al ya existente comprador esporádico en un acérrimo aficionado. Llega asi la novela gráfica de Marvel, comenzando con La muerte el Capitán Marvel. DC quiso estar a la altura y reclutó a Frank Miller para hacer Ronin. Estas nuevas novelas estaban ya pensando en un comprador con conocimientos que no solo buscaba la portada o al personaje, sino al autor. Comienza a asomar la pata el concepto del artista estrella en el cómic de superhéroes, algo que hasta entonces parecía solo a la altura de Jack Kirby. Las convenciones se convierten en lugares para comprar y compartir las novedades editoriales, no solo los números desclasificados de colecciones antiguas, y los artistas comienzan a participar en ellas como famosas estrellas del cine y la televisión.

La Comic-Con de San Diego del 84 fue tan importante para Marvel que hicieron un evento especial ese mes.

Los kioscos, por su parte, sobrevivieron. Se adaptaron a nuevos modelos, incluyeron en su oferta coleccionables, fascículos, chucherías, tabaco o lo que estuviera a mano y se olvidaron de los tebeos. Y los aficionados nos olvidamos de ellos a su vez. Fue una ruptura tranquila, sin sesiones de Bizarrap salvo para los nostálgicos. Yo no era uno de ellos. Cuando yo llegue a los cómics acababa de abrir mi tienda de cómics de referencia. Esa que comparto con Pedro.

En España la historia de las tiendas de cómics anduvo pareja, pero como siempre, algo más atrasada. Sus primeros momentos coinciden con la crisis del kiosco en Estados Unidos, a comienzos de los 80. Como aquí a veces lo hacemos al revés, alguna se convirtió en editorial pero alguna editorial puso tienda, como es el caso de Norma Cómics en Barcelona. Allí se dieron cita los fanzines y cómics underground del post-punk y las post-Movidas, los nuevos nombres de un cómic español que abandonaba el franquismo, los tebeos de superhéroes, el manga y todo lo demás. Y todo lo demás fue incluyendo, poco a poco, lo que comentaba al principio del artículo: cartas Magic, Warhammer, figuras, juegos de mesa,…

Y poco a poco, el espacio en las tiendas de cómics empezó a menguar. Los vendedores, como siempre, buscaron optimizar su negocio y apostaron por productos que daban mayor margen de beneficio que los cómics. En muchos casos productos derivados, otras veces solo vagamente relacionados con el propósito original. El advenimiento del Funko Pop de los últimos 10 años ha sido la expresión inmensa de una progresión que se ha podido palpar desde finales de los 90. Las convenciones han vuelto a cambiar y ya no son el espacio donde hacerse con las últimas novedades del mercado, sino un escaparate para adquirir productos cada vez menos relacionados con el cómic pero con un margen de beneficio mucho mayor.

Literalmente: cualquier tienda de cómics.

¿Y las editoriales? Pues curiosamente, las editoriales tampoco están del todo satisfechas con el modelo de las tiendas. Se les ha empezado a quedar corto lo que venden para lo que cuestan. Y progresivamente han ido apostando por nuevos espacios de venta. Por ejemplo, las grandes superficies, como Carrefour, con títulos dedicados exclusivamente para ellos. Y también, por supuesto, han apostado por la venta en digital, mucho más lucrativa para ellos, sacando cómics exclusivos para internet. No con grandes personajes (de hecho, casi todo MUJERES) pero la apuesta parece que funciona bien.

Y cuando tu tienda de cómics cierra, uno se da cuenta de que entiende, por fin, a los nostálgicos de los kioscos. Sí, puede parecer que es que no entienden cómo vienen los tiempos, pero en realidad lo que pasa es que lo entienden y les duele igual.

No hay tutía con las IAS.

El intrusionismo de las IAs en la cosa del dibujo es preocupante para, bueno, para todo. Por supuesto a su respecto hay múltiples preocupaciones como si los robots se vienen a quedar con los trabajos -y quizá también con las mujeres, no descartemos que haya IAs que puedan dibujarte como a una de sus chicas francesas: Volcando fresas-, si las IAs están robando a otros compañeros de gremio… perdón, queríamos decir… homenajeando, o si las IAs van a ser usadas en proyectos sin avisar antes al lector de lo que está haciéndose con ellas por parte de editores que se limiten a esconder aquello que se les da peor como los pies y las manos.

Imagen de una aplicación de esas de dibujo en la que una muchacha, erguida aunque un tanto ladeada a la izquierda, mira al espectador de reojo, mientras un velo se mueve a su derecha por encima del abultamiento normal de su traje en la parte inferior.

Por supuesto uno pensaría que todo esto sumado llevaría a preguntarse si acaso las IAs ya están entre nosotros. Que no es que estemos nosotros mirando a Greg Land ni nada. Que va.

Y hay otro asunto, por supuesto, que son las IAs que no solo se dedican a crear, también a re-crear. Como la famosa IA que hace versiones manga de lo que tú quieras. Una de esas que ha llevado a toda una serie de publicaciones en TikTok -en cuyo caso nos preguntamos si deberíamos decir manhua, pero bueno, no parece una duda prioritaria- dentro de un efecto general, un trend o un reto viral o como se diga esta semana la cosa.

Pantallazo de una aplicación de IS con una muchacha delgada y erguida -aunque algo hacia la izquierda-, con un curioso peinado, mira hacia delante, en donde hay una especie de valle con una carretera entre dos montes. De fondo parece un fondo futurista de una habitación con colores blancos.

Es cierto que la conjunción con TikTok, que es un sitio casi tan sospechoso como Twitter, ha llevado a discusiones sobre la manera en la que se ha gestionado el uso de las mismas. Fundamentalmente del tratamiento de las imágenes originales.

Muchas veces fotografías que son almacenadas por las IAS para tener una referencia para futuros. Para futuros dibujos, por un lado, y para lo que los dueños de las IAs dedican hacer en el futuro. Que no tiene por qué ser algo malo, por supuesto. ¿Cuándo ha sido el creador de una tecnología una persona de poco fiar? Más aún, ¿cuándo ha sido de poco fiar el tipo que compra la empresa tecnológica del primer caso? No hay ejemplos.

Ilustración en una app en la que vemos que está el efecto de dibujar como manga. Vemos a una muchacha erguida -aunque algo arqueada hacia la derecha- delante de lo que parece un sofá. La muchacha lleva una túnica alargada con algunos pliegues y una curiosa capucha con un corte central. Como algún tipo de mujer tradicionarl japonesa.

En cualquier caso las autoridades en sus diferentes campos y estamentos -es decir, las autoridades legislativas, políticas y policiales pero también las autoridades morales y éticas como profesores, padres y todas esas cosas que no van a estar solo para aparecer cuando alguien decida montar MILF Manor– han decidido mandar una advertencia.

O, quizá, una recomendación. Que tenga la gente en cuenta que esta forma de crear arte -por llamarlo de alguna manera- es aún experimental y carecemos no solo de los conocimientos sino, además, de la experiencia que pueda haber con sus creaciones. Tanto por las consecuencias como por todos esos imprevistos que pueda haber entre medias por su uso.

Imagen de TikTok usando el filtro manga en el que vemos a una joven algo gruesa pero no muy alta, que posa sentada y algo hacia la derecha con una larga túnica con pliegues y una capucha que tiene una línea en su centro.

Por supuesto estaremos atentos a cómo evoluciona esta historia, a ver hacia dónde nos llevan las IAs y a si necesitamos llamar a algún amigo de la casa para que dé su opinión sobre todos estos asuntos tan empinados y complicados de manejar. A alguna de esas personas que siempre está en nuestro recuerdo y tanto echamos de menos.

Jotace DT, por ejemplo.

Nada del otro El Jueves

Parece que ha llegado el momento de que en ADLO! hablemos de uno de los temas del momento. Es decir, esto:

Página de la revista El Jueves que bajo el título Aviso Importantísimo nos habla de que ha subido todo mucho excepto la cantidad de compradores de la revista.
Segunda y última página continuando la historieta anterior que nos cuenta la solución que han encontrado: Pasar la revista a mensual.

Y diréis: Pero esto se supo el pasado miércoles. Y yo os responderé: Pues lo vais a flipar cuando veáis los chistes sobre lo de Shakira que saldrán en el número de dentro de un mes.

(Es broma, probablemente les de para sacarlo la semana que viene, que hasta el 8 de febrero no empezarán a sacar los mensuales.)

No se me ocurre ningún contexto en el que esta noticia sea buena. Ni siquiera como demostración de haber logrado ser el MAD español. No hay nada bueno. Al menos si no perteneces a la Casa Real. Y menos aún si eres algún tipo de autor de cómic. Porque tiene pinta de que no le va a ir mejor a la profesión, precisamente, el dejar de tener una revista que servía de rampa de lanzamiento y visibilización de autores, y por lo visto además les pagaba. Que ya sabemos que aquí con lo de la visibilización la mitad de las veces vale.

Era, además, un medio que permitía trabajar para el mercado español. Que parece una tontería pero que normalmente para que te publiquen el cómic en España primero lo tienes que publicar en otro lado. Quizá el truco con El Jueves hubiera estado en sacarlo en Andorra y luego traerlo aquí. Pero ya sabemos que no es viable. Porque la gente en Andorra no quiere pagar.

Por supuesto es de esperar que haya una oleada de apoyos también, con el público demostrando su solidaridad. Probablemente ya estén intentando descubrir si queda un quiosco abierto en algún lado en el que se pueda comprar la revista. Y es raro, uno no pensaría que la progresiva desaparición de quioscos fuera a impactar a las cosas que vendían dentro -¿o quizá era viceversa?- pero aquí estamos.

Por supuesto la revista podrá seguirse también en su web. Magnífica web. Mítica web. ¿No la habéis visto? No os la perdáis: https://eljueves.es/

¿Qué medio no querría tener una versión digital en la que se puede pagar para tener la posibilidad de leer el mismo medio pero en fotocopias -a color, eso sí, de las caras-? Y el archivo desde 2014, que fue cuando compraron la fotocopiadora nueva.

Y si bien es cierto que quizá el paso a internete pudiera parecer una locura teniendo en cuenta que ha sido su gran rival en proporcionar aquello que muchos de sus compradores buscaban: La chica del viernes. La decisión -más que correcta- de eliminar la sección casualmente coincidiendo con el inicio de la popularización de internete en España. Le hizo más daño que el poder leer chistes y memes sobre noticias de actualidad en el momento en el que se producen. O que Orgullo y Satisfacción. Sobre todo esto. Una puñalada solo comparable con cuando quitaron la mili obligatoria. Pero es de suponer que tendrán que adaptarse ahora al mundo internetero. Segúro que hay un sitio en el que siguen apreciando los chistes de señoritas en cueros, insultos a políticos y costumbrismo desmedido. Les podemos sugerir que prueben suerte en dos puntos ‘grupos de guasap’.

Por supuesto entiendo la sorpresa de muchos ante la notica. Para unos era una publicación suficientemente consolidada, para otros era el tipo de productora de contenido que solía crear polémica cada cierto tiempo, los últimos aún se están recuperando de la impresión de saber que seguía abierta.

Esperamos que los autores que aún quedaban -tanto los que llegaron nuevos como los que no se quisieron ir cuando los jefes de RBA decidieron censurar la portada porque creían que su obligación era permanecer en la revista porque nosequé- encuentren la manera de seguir con trabajo. Y no me refiero a eso de hacer ilustraciones corporativas, diseños para bancos, dibujos para las oficinas de bufetes y todo eso en lo que trabajan algunos de los que se precian de sobrevivir con sus ventas para el mercado español.

Al fin y al cabo uno nunca sabe en quién puede estar influyendo.

Pantallazo de un toot de Mastodon en el que Spookybot barra Teknomagic dice: No esperaba yo encontrarme a Clara de Noche en un one shot de la app de manga+, pero aquí estamos #manga

Nunca.

Pero bueno, seamos positivos y pensemos que esto no es más que un bache puntual y que en breve volverán a estar con nosotros todas las semanas. Con un poco de suerte sin tener que venderlo a Penguin Random House y que acabe la cosa como con Bruguera. No, que vuelva la revista propiamente dicha todas las semanas.

¿Que por qué?

Pues será que no os habéis enterado, pero es lo más lógico que ocurra teniendo en cuenta que estamos en…

Titular de The New York Times La edad de oro del cómic en español. Escribe Jorge Carrión y está fechado el 1 de febrero de 2017
Titular del Babelia de El País del 27 de julio de 2017, este no se ha atrevido a firmarlo nadie, pone de nuevo La edad de oro del cómic español.
En Diario de Sevilla en 2021 titulaban también La edad de oro de la historieta española.

Así que mucho ánimo a todos sus trabajadores y…

AVIV LE SEVEUJ!!!