La típica suerte Ditko

Estos días he estado leyendo uno de esos libros que saca Taschen para adornar las mesitas de café de las casas de la gente con posibles. Pero no de esos grandotes que pesan tanto y acaban siendo un engorro, uno de los pequeñitos y monos

Se trata de una recopilación de doscientas páginas de portadas y viñetas que repasan la trayectoria del personaje que aparece en portada. Y aunque la persona que ha hecho la selección (es decir, Roy Thomas) tiene unos gustos muy marcados (más de medio libro está dedicado a tebeos firmados por Stan Lee, y ha concentrado en solo veinte páginas todo el siglo XXI) en el libro no podía faltar esta magnífica portada de Marcos Martín

Me he puesto a repasar los nombres con nostalgia, y me he dado cuenta de que faltaba uno fundamental. ¡Steve Ditko! ¿Cómo es posible? Esta portada ya la vi hace diez años, y entonces no me llamó la atención, ni recuerdo que nadie montara un pollo en Tuiter. Vuelvo a mirar la imagen, leo los nombres grandes, nada, decido leerlos todos de seguido otra vez a ver si aparece, nada… ¡Pero tiene que estar!

Y entonces abro un poco más el libro y por fin lo veo

Steve Ditko puso mucho de sí mismo en la creación de Peter Parker. Y por lo visto eso también incluye su suerte

Edittore, tradittore

Los editores, esos intermediarios que se entrometen entre el creador y su público, exigiendo correcciones cuando no directamente manipulando la obra, siempre amparados con las excusas más peregrinas ¿somos el público conscientes de cuan adulterados nos llegan los productos tras pasar por los filtros de esta gente?

Tomemos por ejemplo, la portada variante (2 de 4) del número 15 del séptimo volumen de Los Guardianes de la Galaxia, obra del sinpar ROB!

De por si es dinámica, evocadora, espectacular. Pero raras veces tenemos posibilidad de acudir a la idea original para comparar cuánto ha ganado o perdido por el camino. De las imposiciones arbitrarias, de los borrados masivos, de los cambios de perspectiva por una supuesta (y aburrida) corrección, por el qué puede que digan, por contentar a todo el mundo. Por no molestar a nadie.

Que si Estela, que es de por si inmutable frente a los imponentes vientos cósmicos, debe adoptar una pose más surfera, inclinado hacia delante y con los brazos abiertos.

Que si vale que te has currado mucho el fondo espacial, pero con eso el logo, los sellitos y el código de barras quedan confusos, mejor todo blanco en el centro y algunos puntitos para que quede cósmico y tal.

Que si también al final te he borrado aquello…

…por si acaso se molesta George Lucas.

Algo pasa en Barcelona

El post de hoy se iba a llamar “Sé lo que firmasteis en el último comunicado”, pero luego pensé que realmente no merecía la pena ahondar en lo que ya sabíamos: que para muchas personas en las industrias culturales las causas , las reivindicaciones y la justicia son solo pedestales en los que subirte para ganar unos pocos seguidores antes de malvender tu credibilidad a una editorial, un evento o unos gastos pagados. Lo del Salón Barcelona es tan flagrante que casi está distrayendo la atención del último exceso de chistes racistas que Ibañez ha publicado, no solo con total impunidad, sino sin que ni una sola de las personas que pedían su nominación a los premios Princesa de Asturias se dé por aludido. Total, si puedes pedir el premio para un autor que si ha destacado en los últimos años es por las crecientes informaciones sobre las infames prácticas laborales de terceros que sostienen sus ingresos…

Como veis, la cosa venía cargadita hoy, llena de cosas que comentar, gente de la que hablar, y ni siquiera he vuelto a mencionar lo del periodismo español, porque para qué. No obstante, en medio de toda esta trifulca, de este cúmulo de estímulos, algo ha llamado mi atención. Y no ha sido solo porque esta última semana me haya dedicado a la vida contemplativa desde una red social que no es propiedad de Elon Musk, sino porque, para variar, recientemente me ha vuelto a apetecer leer tebeos.

Ya sabéis, igual podemos hablar de tebeos, y no de las cosas que pasan alrededor de ellos. Volver a abrir unas páginas y ver qué ocurre en ellos, sumergirnos en sus historias, navegar entre las páginas, preguntarnos y preguntar por lo que en ellas mora y no por la maquinaria inhumana que opera tras las viñetas, que imprime los dibujos, que distribuye las aventuras que nos hacen soñar despiertos. De modo que esta vez no vamos a hablar de tejemanejes editoriales, ni de macroeventos que no llegarían ni a un One Shot en manos de alguien competente. No, vamos a hablar de qué está ocurriendo ahora mismo en el Universo Marvel. Y esto nos lleva de nuevo a Barcelona, porque al parecen ha llegado hasta oídos de Jason Aaron, guionista de la nueva cabecera del Castigador…

…lo que está pasando con Vox por aquí.

…y los Impuestos

Muchos de vosotros, panda de descreidos, pensabais que Sony no sabía que hacer con su Spiderverso de bolsillo. No lo negueis, ganapanes, que me consta. Deciais que a quién se le ocurre hacer un universo centrado en Spider-Man SIN SPIDER-MAN. Que cómo se pueden montar las cosas tan mal que tienes que hacer malabares para trarte villanos que se te habían quedado en el MCU «de verdad». Que amagar otra vez con la película de Los Seis Siniestros es como si una editorial de los años noventa prometiera que «el mes que viene… ¡SUPREME!».

Imagino la cara de papanatas que se os debe haber quedado esta mañana. Sony tiene planes perfectamente trazados sobre su Spiderverso y tras el sólido paso adelante que ha representado Morbius ha decidido alegrar a los fanes que llevábamos décadas reclamanto una versión en imagen real de El Muerto tras su tristemente frustrada aparición en la nunca realizada Spider-Man 4 de Raimi.

No hablamos de un personaje cualquiera. Sus continuas apariciones en los tebeos hacen de El Muerto una figura quintaesencial del mito arácnido. Empezando por su apasionante origen narrado por los mismísimos Lee y Kirby en el que su cara queda horriblemente deformada en un accidente mientras intentaba rescatar a su madre del infierno de El Mefisto. O su eterna enemistad con Ricardo Ricárdez y sus Cuatro Chéveres (Juanito y Susana Tormenta y Benjamín Gracian). Sin olvidar sus ocasionales alianzas con Nemesio el Submarinista. La larga e ilustriosa carrera del benévolo virrey de San Latverio hace de su llegada a la gran pantalla el pago de una deuda ineludible.

Pero hay más, claro. Como explica el comunicado de Sony

…estamos ante el primer plomo latino de acción-viva. Porque nadie sabe mejor que nosotros en ADLO! lo importante que es la representación y por eso contamos con varios hispanos en nuestras filas (porque para ROB! los colores de piel son como los pies: no existen). Y es por ello que no podemos sino congrastularnos de que por fin, POR FIN podamos contemplar personajes supherheroicos latinos en pantalla.

Bueno, descontando a América Chávez.

Y a Ajak.

Y a Mancha Solar, claro.

Lo de Enfermera de Noche no hay ni que mencionarlo.

Como lo de Marea.

O lo de X-23.

Ni siquiera lo de GamoTOLON-TOLON-CLANG-TOLON-TOLON-CLANG-TOLON

Gamora no es una mujer latina

sino una alienígena más bien fina

¡FELIZ CUMPLEAÑOS, UN, DOS, TRES!

Decisiones fueron tomadas

Una semana más podríamos estar hablando de multitud de temas, como del hielo y tormenta que arrasaron librerías y editoriales en Barcelona logrando que el día del año que debiera ser de más beneficios pueda acabar siendo de enormes pérdidas; podríamos hablar de la taquilla de Morbius, que está siendo tan espantosa que lo habitual es que luego le den al director una película de Superman, otra de Superman y Batman y una última de la Liga de la Justicia en pleno, para demostrar que no sabe ganar dinero con ninguna de ellas. Podríamos incluso hablar de Netflix, que ha estrenado con éxito la adaptación de un famoso cómic: Una pista, no es Bone. Pero no lo vamos a hacer. Vamos a hablar de editores. Incluso de ediciones españolas. Tal es nuestra maldad.

El que el éxito del webcómic sea tan innegable que hasta los críticos están empezando a enterarse (Aunque aún no a tratarlo como un hecho en sí, así que paciencia. Total, si hay autores que aún no han tenido tiempo de leer artículos sobre el precio del papel.) Los editores ya lo saben y los están editando. Pero, claro, los editan… de aquella manera.

Como si volviéramos a los tiempos de Vértice -sí, sé que algunos aún no se han ido- tienen que intentar encajar un formato que no conocen en sus estándares de edición. Y, claro, pasan cosas.

Pongamos un ejemplo muy reciente como es Check, Please! Uno de los webcómics de más éxito de los últimos años, de esos spokon queer de los que hablábamos no hace tanto. El clásico de ‘para leer después de Heartstopper‘ y tal. Pero que lleva una serie de adaptaciones… particular.

Empecemos por el contexto:

En 2013 Ngozi Ukazu comenzó a subir tiras de Check, Please!, lo hacía después de estar creando un dramón, como respuesta. Y lo hacía, de todos los lugares posibles, en Tumblr. Dos años más tarde estaba sacando su primer crowdfunding para pagar una edición en papel, otros dos años más tarde estaba abriendo una web propia, cada año ofrecía una versión en papel del cómic que reunía esas tiras anuales, era un éxito -el último año sacó casi seiscientos mil dólares- y se convertía en una de esas cosas de las que la gente hablaba en internete con fanes y tal.

Pero, claro, las tiras originales estaban pensadas con un formato -bastante propias de 2013- de formato horizontal, apaisado. Que se pasaban a papel ocupando bastante espacio.

El éxito permitió, por supuesto, que sacaran las de cada año.

En estos crowdfundings ofrecía incluso la posibilidad de tapa blanca o dura, pero siempre dentro de ese formato.

Ediciones, todas ellas, pensadas para sacar el mayor partido posible a los cómics tal y como se publicaron originalmente en internet. Pero, claro, de tanto éxito llegaron los editores. Empezando por los estadounidenses de McMillan.

¿Qué era ese formato extraño? ¿Y lo de que fueran cuatro volúmenes? Demasiado papel, demasiadas posibilidades de que con su lento inicio alguien se quedara por el camino, y el formato lo iba a hacer más caro…

O bien.

Se podía tomar una decisión.

Una edición en tamaño libro. ¿Cómo no se les había ocurrido antes?

Y si hay que organizar de manera original el material original… pues se hace.

Así que cuando alguien decide por fin traerlo a España es en una edición… parecida… a la americana. Muy parecida. Y queremos decir MUY parecida.

Con unos interiores que… bueno…

Son un ejemplo de lo que decíamos antes de la incapacidad de los editores en papel de entender cómo trasladar del webcómic al formato tradicional.

Y si os estáis preguntando si por lo menos el tamaño será grande para que se puedan ver bien las viñetas aunque tengan que compartir espacio…

Quizá sea mejor que nos preguntemos otras cosas.

Porque está claro que todas estas decisiones que han sido tomadas parecen pensadas para animarnos a disfrutar del cómic de la mejor manera posible:

En internet.

The Batman: lo malo, lo regular y lo bueno

Esta reseña fue escrita el 6 de marzo de 2022, después de haber visto The Batman en un screener con anuncios de slots y los píxeles del tamaño de mandarinas. Denle la credibilidad que ustedes consideren.

Antes de empezar con la mandanguita, me gustaría hacer dos aclaraciones.

La primera es que la película no me ha gustado mucho. Le he dado un cinco raspadito. Si a ti sí que lo ha hecho y te crea sensación de malestar que la gente critique la peli, mejor no leas esto. Voy a intentar desarrollar mi opinión desde un punto de vista coherente y huyendo de la vehemencia. Puedo debatir cualquier cosa, pero no me gusta sobreexplicar mis opiniones o que se dude de mi criterio por expresarlas. Estoy segura de que todos podemos ser educados al hablar de una película. Ah, y también va a contener todos los spoilers del mundo. Así que cuidado.

Batman es un personaje con más de 80 años de historia, un mito construido entre infinidad de guionistas, artistas y editores. Diferentes visiones y opiniones sobre Batman son válidas. ¡Eso mola! No intento imponer la mía sobre las demás, sólo argumentarla.

Definitivamente, tengo opiniones sobre la peliculita conocida como “The Batman”. Vamos a empezar por las cosas que no me funcionan. Eso significa que el despelleje va a ser intenso al principio, pero después voy pasando a cosas que me gustan más. ¡Lo prometo!

Lo peor de la peli

Es muy larga, al mismo tiempo le falta tiempo y es un poquito tostón

La duración de la película es un lastre enorme que ha hecho que, en general, me resulte terriblemente aburrida. Le pasa una cosa rarísima y es que, para lo que quiere contar, le sobra, muy fácilmente, una hora completa. Y, al mismo tiempo y paradójicamente, le falta tiempo.

Los personajes se agolpan en pantalla y se suceden uno detrás de otro sin que ninguno tenga tiempo para establecerse bien. En ciertos casos, como el del Pingüino, la película parece tener más interés en venderte el personaje para futuros proyectos que desarrollarlos en la historia actual. Es una pena ver a tanta peñuqui y, al mismo tiempo, tan desaprovechada porque, simplemente, no da tiempo a que se desarrolle. Seguramente, reducir la cantidad de personajes involucrados en una trama que no creo que dé para tanto, hubiese sido una opción mejor.

Le pasa exactamente con los conceptos que la película busca explorar en torno a la figura de Batman. Aunque son interesantes, se agolpan todos al final y no remata ninguno de una manera que me resulte satisfactoria. Y es que la película es un pastiche de conceptos, intenta abarcar mucho y, al final, consigue apretar muy poco. La sensación que me transmite es que es es una historia que apunta muy alto, pero, al final, cae en soluciones simplonas y manidas, porque dedica mucho metraje a una trama de detectives que, por muchas vueltas que intenten darle, ni es tan interesante, ni es tan novedosa, ni da para dedicarle tanto tiempo sin que me resulte aburrida.

Los momentos más potentes están comprimidos en la última media hora y, por desgracia, la película no tiene tiempo para recrearse en ellos como es debido, dando lugar a una resolución que se me hace muy superficial y dejando como víctimas, por el camino, unas dos primeras horas que me resultan absurdamente tediosas.

Otra historia realista de orígenes

Si algo me lastra la visión de Reeves , es que, se ponga como se ponga, es imposible entender esta película como algo que no sea otra historia de orígenes, a no ser que apliquemos una visión muy, muy reduccionista del término “orígenes”.

Explicitar que Batman está en su segundo año no es suficiente para justificar una trama con un Batman más que inexperto, sin aliados prácticamente, que incluso tiene aún a la policía de Gotham en contra, con un Gordon que todavía no es comisario, una Selina que aún no es Catwoman o un Alfred que sigue sin aprobar ni, apenas, colaborar en la misión de su querido amo Bruce. Ni rastro, por supuesto, de una posible batfamilia. ¿Cómo no va a ser una película de orígenes aquella en el que el arco de Bruce consiste en encontrar su identidad como Batman?

La sensación que transmite esta película es, una vez más, un inicio de algo, fracasando en trasladar al espectador (o al menos, a mí) que entra a la historia in media res, elemento que siguen manejando con mucha más maestría los videojuegos del personaje que sus películas.

De nuevo, un universo Batman en pañales, que desaprovecha lo caminado por las sagas anteriores, para volver a colocarse en una casilla de inicio demasiado revisitada. Otra vez, cae en la maldición de “a la próxima película ya sí que sí”, que es un sambenito del que el personaje no consigue liberarse.

Y es que, personalmente, estoy cansada de ver al personaje establecerse en pantalla. Estoy un poco harta del, “bueno, pero en la siguiente el traje será mejor, está empezando”. “En la siguiente seguro que hay un Robin”. “Todavía está sin establecer, seguro que en la siguiente ya se llama Catwoman”. Lo peor que trae consigo esta película es que el desarrollo del universo de Batman sigue avanzando a paso de tortuga, sin ni siquiera adaptar ningún personaje que no hubiésemos visto con anterioridad en la gran pantalla.

Por otro lado, y también a nivel personal, estoy cansada del realismo al que parece que se ve condenado Batman. El tono de esta película pone en duda cómo podrían encajar personajes como Hiedra Venenosa, Mr. Freeze, Clayface o tantos otros malos malosos mucho más fantasiosos y arriesgados. Parece que una buena parte de la galería de villanos del personaje está condenada a ser excluida de las historias cinematográficas, o a ser retorcidos al extremo para encajar en un concepto de realismo que elimina la gracia que tienen los personajes para mí, como es el caso de este Acertijo.

Acertijo

Mi opinión sobre Acertijo es: no. No voy a elaborarla más, no creo que haga falta.

En cualquier caso, voy a tomarme eso como una referencia a Incrediboy, porque a quién no le va a gustar una referencia a Los Increíbles.

Alfred

El mayordomo ha sido, tradicionalmente, uno de los personajes más beneficiados en los live actions de Batman. No es el caso de esta película, en la que su aparición es, más bien, anecdótica que otra cosa y que se salva del desastre por ser el desencadenante de una de las mejores escenas, si no la mejor.

La trama nos propone una relación distante y fría entre Alfred y Bruce, que bebe indudablemente de Batman: Tierra Uno, pero que no me resulta gratificante de ningún modo. Hecho muchísimo de menos la figura del incansable mayordomo que es la mano derecha y la figura paterna de un Batman que, en esta versión, sale a la calle solo, sin ningún apoyo logístico.

Su presencia no es paternal, protectora, ni reconfortante, rozando la irrelevancia, en un plano demasiado tangencial en la vida de Bruce Wayne como para que resulte de mi agrado.

La promoción de la película

He leído gente diciendo que los trailers hacen muy bien en ocultar de qué va la película y la verdad es que me rasco la cabeza con incredulidad ante ello.

La promoción nos ha dejado trailers en los que se mostraba toda la película, imágenes en revistas de las escenas finales, otras completas publicadas como anuncios en YouTube y muy pocas sorpresas de las que disfrutar.

Porque, encima, la introducción del Joker y el hecho de que la familia materna de Bruce iba a tener un historial de enfermedades mentales genéticas, los dos elementos que más pueden sorprender, se les habían filtrado desde hacía meses y eran fáciles de encontrar en cualquier medio generalista.

Por su parte, la promoción también infló unas expectativas que la película no es capaz de cumplir: ni Selina Kyle tiene tanto tiempo en pantalla como podía hacer pensar, ni tampoco es una película en la que la relación entre Bruce y ella ofrezca tanto como mucha gente esperaba.

Lo que ni chicha ni limoná de la peli

Un Batman que me deja fría

Una de las mayores decepciones de la película ha sido el Batman de Pattinson, que, genuinamente, pensé que sería una de mis cosas favoritas. Nada más lejos de la realidad.

Y no es culpa de Pattinson, que ofrece una interpretación sólida, pero que termina siendo arrastrada por unas decisiones que me parecen muy cuestionables. Me gustaría analizar esto tanto en forma, como en fondo, teniendo en cuenta que, a mí me parece, en una adaptación ambos elementos deben estar equilibrados y que ninguno es más importante que el otro.

La batforma

Estamos ante el que me parece el Batman más aburrido de la historia cinematográfica del personaje, sin lugar a dudas y, además, muy lejos del resto. Sin apenas juguetes, tiene un chisme de dar calambres (como en el Arkham Origins) que sólo usa una vez, no lanza un triste batarang en toda la película (y eso que lleva uno en el pecho), viste un traje que me resulta atrozmente feo, que le obliga a hacer movimientos ortopédicos, además de haberle encasquetado unas escenas de acción que, si bien son correctas, me resultan aburridas visualmente y, en general, son mucho menos de lo que espero para el personaje. Y ni siquiera quiero hablar del traje de ardilla voladora, porque se me hincha la vena del cuello y esto es una crítica zen.

Y sí, lo sé, no es un fallo mortal y “está empezando, en la siguiente ya tendrá más batchismes”. Pero no quita que este aspecto me haya resultado desastroso en esta película y que, una vez más, caigamos en la trampa del “bueno, pero en la siguiente seguro que sí”.

Esta interpretación es, también, un Batman completamente visible, que llama a la puerta de las discotecas antes de entrar en ellas y que no conserva nada de criatura sobrenatural o leyenda urbana. Los habitantes de Gotham saben que Batman existe y, aunque el brillante inicio de la película nos promete que inspira miedo en el corazón de los cobardes y supersticiosos criminales de Gotham, lo cierto es que en la película nadie se asusta más de él que de un policía normal y corriente. Y es una pena, porque menudo pedazo de escenote es ese inicio, ese “yo soy las sombras”, pero es que una cosa es lo que la peli dice que es Batman y otra muy distinta lo que te muestra.

No creo que esto sea un error por sí mismo, pero sí que contraviene puntos establecidos por algunos de mis comics favoritos del personaje, como Batman: Presa o Batman: Forajidos, ambos trabajos de Dough Moench, que analizan la importancia de este estatus de leyenda urbana para que Bruce Wayne pueda llevar a cabo su cruzada contra el crimen, por no hablar de otros, como Tierra de Nadie, de los que la película se nutre, claramente, en su final.

El batfondo

Si algo intenta vender la película, es que es una historia de detectives. Me encantan las historias de detectives. Esta, sin embargo, me parece mediocre.

Creo que estudiar a Batman como detective más que como justiciero es algo muy legítimo e interesante, pero la película nos muestra un Bruce Wayne torpe y poco perspicaz, que es de todo menos un buen detective.

El caso es que la peli lo sabe perfectamente, y te lo dice a la cara. Entiendo que no busca dar a entender que Batman no sea inteligente, por supuesto, si no que Bruce Wayne es humano y que se encuentra tan sobrepasado física y mentalmente por Batman, que comete errores de principiante y es incapaz de llevar una investigación por sí mismo, porque le tiene que ayudar el primero que pasa por ahí con las cosas más básicas. Pero se lleva tan al extremo, que me ha resultado, más bien, frustrante, y me he encontrado pensando en cómo es posible que un señor que se viste de murciélago se tire tres cuartos de hora pensando que una “rata alada” es un pingüino.

Creo que, en general, la trama de realizar el acto de la deteactivación me parece tan mediocre y aburrida porque en ningún momento hay un misterio real. El espectador sabe desde el principio quién es el asesino y también el cuándo y el cómo. La historia podría jugar con el por qué, pero, de nuevo, ya nos lo han contado en unos tráilers que explicitan todo demasiado. Y, soy yo, ¿o el Acertijo está un poco coded como persona con autismo?

En cualquier caso, la sensación que me da a mí es que Batman se tira dos horas haciéndose la picha un lío para llegar, tarde y mal, a unas conclusiones que están desde el principio sobre la mesa. Porque, vale, me puedes decir, no, pero el misterio es desenmarañar el nudo de corrupción de Gotham, pero es que la solución a ese misterio es que el capo de la mafia que controla Gotham es… el capo de la mafia que controla Gotham. De nuevo, ya sabíamos que Thomas estaba metido en el ajo por los trailers. Hombre, a mí desde luego me parece que, si la referencia de la películña era El Largo Halloween, se queda a años luz de ser ni la mitad de competente en su trama.

Y el caso es que parece que Matt Reeves sabe perfectamente que el corazón de la peli son los últimos 45 minutos, cuando ya han atrapado al Acertijo (que, por cierto, resulta ser un señor que pasaba por ahí), pero por algún motivo prefiere gastar demasiado tiempo en Batman dando vueltas hasta llegar a un punto al que sabes que va a llegar desde que pulsas el play y ves el primer anuncio de slots en tu screener con los píxeles del tamaño de mandarinas.

Si algo salva a este Batman son, precisamente, esos 45 minutos finales en los que la historia deja de centrarse en una trama de detectives pocheras para entrar de pleno en Bruce Wayne como persona. De nuevo, el problema es que se ha perdido mucho tiempo en lo anterior, que me interesa más bien poco, y los mejores conceptos e ideas se precipitan demasiado rápido como para explorarse como merecen.

La película quiere hablar demasiadas cosas que tienen mucha chicha en muy poco tiempo y le sale regular. La crisis de fe de Bruce en sus padres y la crítica a las élites corruptas de Gotham me resultan muy potentes, pero la película se marca un Nightwing de Tom Taylor y se lo quita de en medio de forma superficial, sin que ni siquiera afecte de verdad el hecho de que Bruce forme parte de esa misma élite, más allá de ser el objetivo del Acertijo.

Lo que me resulta incomprensible es que la película se guarde su reflexión más potente para los últimos 20 minutos: ¿los monstruos han creado a Batman o es Batman el que ha creado a los monstruos?

No es un concepto nuevo, no en vano se ha manejado en muchas historias y plataformas, desde el Batman de Tom King hasta aquel mítico “El juicio” de la serie animada de Paul Dini y Bruce Timm. Sin embargo, probablemente es el más interesante que plantea la película, que se empeña en desperdiciarlo, una vez más. Batman se da cuenta de que sus acciones están inspirando, de alguna manera, a los criminales de Gotham, así que decide echar el freno y convertirse en otra cosa, apelando más a ser un símbolo de esperanza que de terror.

No es que sea muy fan de este concepto, porque, en general, Batman convive con Superman y con Nightwing en el mismo universo y tiene que ser algo diferente a ellos. Me gusta más explorar más a otros personajes como iconos de esperanza y dejar a Batman para cosas más intimistas. Pero no creo que hacer a Batman un icono de esperanza sea un error (es más, se ha hecho en los cómics infinidad de veces) y, aún más, en un universo en el que Batman está completamente aislado y nadie que no sea él va a convertirse en ese faro que ilumine a la gente en sus horas bajas.

Mi problema es que este momento, que es el verdadero corazón de la película, pasa tan rápido que no lo siento como algo “ganado”. No es que Batman sea un icono de esperanza, es que el cómo se convierte en uno me parece una auténtica chapuza. La presentación de este conflicto, el nudo y el desenlace se da en diez minutos, y ofrece una reflexión mucho más superficial de lo que se merece el concepto. Me hubiese encantado que esto hubiese sido el eje de la película, pero prefiere perderse en una trama de detectives que no es ni un cuarto de lo potente que esta bomba que suelta a diez minutos de que el árbitro pite el final del partido. Hacer paralelismos con los planos de los planos del Acertijo y Batman mirando por unos prismáticos no es el trabajo que espero para este concepto, merece más.

A pesar de todos los problemas, este Bruce Wayne salva los muebles, consiguiendo hacer transicionar al personaje del “soy Batman 😎” al “soy Batman 😔”, un paso enorme, con el que Zack Snyder ya había comenzado a jugar, pero que se explora de manera plena en esta película.

Pattinson es el Bruce Wayne más humano y vulnerable que hemos tenido en pantalla, trasladando el tormento personal que supone el manto y, al mismo tiempo, el refugio y la necesidad que le produce a un niño al que le arrancaron el alma en un callejón, el único objetivo de una persona rota al borde de enloquecer debido sus propias obsesiones. Y aún así, me parece que a veces se le va de atormentado y se pasa directamente al niñatismo (la escena esta con Alfred cuando le dice que no es su padre con los ojos churretosos, que le falta la camiseta de My Chemical Romance, lo siento, me produce vergüenza ajena).

Pero, bueno, en general son buenas noticias, porque de verdad aporta a cómo el público general entiende el personaje, que hasta ahora parecía condenado a tener, por lo menos, una capa de molonismo imprescindible en pantalla. Y aunque no creo que esta película lo haga especialmente, sí que abre las puertas a explorar muchos nuevos conceptos que nunca se han trasladado al cine en futuros proyectos.

La carpeta

Soy una shipper batcat primero y una persona después. Mucha gente me ha dicho que les ha decepcionado el batcat. A mí, sin embargo, me parece correcto. Y es que, me da la sensación de que, de nuevo, la promoción creó unas expectativas que la película no llega a cumplir. Está muy en línea de lo que han ofrecido otras películas, ni más ni menos.

Personalmente, me conozco ya esta moto que me han intentado vender demasiado bien y sé que tiene las ruedas pinchadas, así que no esperaba más de los dos besos que da la película. También leí que esta película era “ante todo una historia de amor entre Batman y Catwoman”. Otra vez me rasco la cabeza perpleja. Es muy fácil encontrar más y mejores momentos en casi la totalidad de los cómics, películas animadas y videojuegos en los que aparecen los dos personajes, eso lo puedo asegurar. Sobre todo, teniendo en cuenta la enorme influencia de Batman: The Telltale Series, pero de eso ya hablaremos más tarde.

De todas formas, esta película ofrece una oportunidad que nunca había existido antes: la posibilidad de que Selina vuelva a aparecer en la saga y esta relación se desarrolle en el futuro. De nuevo, la mítica maldición de “en la siguiente sí que sí”, pero, indudablemente, es la primera vez que su intervención no parece limitada a una sola película.

Independientemente de esto, si esta peli sirve para que más gente comience a forrar esta carpeta, por mí estupendo. Mal no está, desde luego. Robert Pattinson y Zoë Kravitz tienen muchísima química, pero es verdad que la cantidad de momentos que comparten, así como su poder calorífico, son un pequeño aperitivo de lo que podría ser. Desde luego, atesoraré en mi corazón la escena de comprobación de las lentillas.

Nota de la Capri del futuro, 21 de abril de 2022. He estado pensando en por qué el batcat funciona regulinchis después de hablar con unas cuantas personas a las que les resultó decepcionante y he sacado unas cuantas conclusiones. No he hecho la prueba, pero estoy segura de que todas las escenas en las que salen ambos, efectivamente salían en algún tráiler o imágen promocional. Parecía que eso era un tentempié. Incluida yo, mucha gente se hizo la idea de que Selina iba a tener un papel semejante al de Mera en Aquaman o Trevor en Wonder Woman. Pero no resulta ser así, las escenas que nos enseñaron eran las que habían, no más. No era un tentempié, era media comida. Selina es un personaje secundario con su importancia, sí, pero no con la misma relevancia que han tenido otros intereses románticos en pelis recientes de DC. Desde luego, no tanta como la promoción le dio. Por otro lado, hemos visto como Selina y Bruce se conocen en tres películas y una serie. Dicho de otra manera, no hay ningún live action en el que salgan Batman y Catwoman y su historia no va de que se conocen en ese momento. Yo ya estoy aburrida. Además, la relación en la película está desarrollada de aquella manera. Sabes que se gustan porque son Batman y Catwoman, no por lo que pase en la historia. Me parece bien usar a tu favor lo que el público ya sabe de los personajes, pero es que eso no se traduce en que la relación entre ambos avance. Selina no sabe que Bruce Wayne es Batman, pero es que Selina ni siquiera sabe quién es Bruce Wayne, porque ni se cruzan. Al final de la película, su relación es la que menos se ha desarrollado de todos las adaptaciones a imagen real. Y sobre Selina volviendo en el futuro, pues sí, pero esto es Warner. Who knows. Mejor carpeta en mano que ciento volando.

Falcone y Gordon

No tengo demasiadas opiniones sobre Falcone, pero me ha dejado un poco fría. No veo al capo que gobierna Gotham con mano de hierro, el hombre con más despiadado de la ciudad al que los poderosos temen más que al propio Batman. Pasa por la película sin pena ni gloria, siendo un mafioso, sí, pero sin el aura amenazante que envuelve al personaje en los comics y que Nolan supo capturar mejor, en mi opinión. Y mira que es relevante para la trama, pero es que no lo veo. Tampoco ayuda que no haya ni rastro de Sofía, Alberto y Mario, sus hijos reconocidos, aunque eso no les quita lo bastardo, en los cómics; ni tampoco del resto de su familia, que, al final, son elementos que sirven para apuntalar su poder y entender a los Falcone como una auténtica empresa del crimen. Pero, claro a la peli tampoco le caben más personajes.

Hay que tener en cuenta que todo apunta a que su trama ha sufrido importantes cambios en los reshoots o que, al menos, se rodó más de una. Las primeras fotos que vimos del rodaje de Selina son inequívocas: era ella la que estaba en el funeral, no esa mujer que le acompaña. ¿En una dimensión paralela Selina y Bruce se conocía?

Por su parte, Gordon cumple y poco mal. Es verdad que no es un personaje que suela tener una especial relevancia, tampoco le puedes pedir peras al olmo. Está correcto y ya está. También te digo que como detective es igual de torpón que Batman.

Decisiones, decisiones

Hay un cúmulo de decisiones que la historia que me tienen confusa. Reeves ha heredado la manía de Nolan de cambiarle el nombre a personajes claramente reconocibles por otro al azar, sin entender yo muy bien por qué ambos hacen eso.

Para empezar, Don Mitchell, el alcalde corrupto que asesina Acertijo al inicio de la película, en los cómics se llama Hamilton Hill. El nombre de Peter Savage, el comisario, es un guiño a la serie de Batman de Adam West, pero en ella era un millonario que no tenía nada que ver con la policía. En los cómics, es, por supuesto, el Comisario Loeb. Por último, tenemos a la compañera de piso de Selina, Annika Kosolov, que es, de nuevo, Holly Robinson con el nombre cambiado. Aunque, supongo, que tienen excusa para sacar a otra chica que sea igual y que sí que se llame Holly. El propio Bruce Wayne disfrazado está acreditado como “The Drifter”, en lugar de ser el mítico Cerillas Malone.

Luego está el tema. El Martha-tema. La decisión de hacer a Martha una Arkham, en lugar de una Kane, y, demás, crear una especie de enfermedad mental hereditaria que, de alguna manera afectaría también a Bruce. Bueno. Es una decisión, sin duda. Lo primero que pensé, en mi visión irremediablemente amplia del universo Batman, era en qué iba a significar eso para la introducir de Kate Kane, prima por parte de madre de Bruce en los comics y mujer que se encuentra tras la máscara de Batwoman. Pero, luego me di cuenta de que probablemente nunca vamos a ver a Kate en el cine, porque es batfamilia de esa que le da tanto miedo a Hollywood y, encima, irremediablemente lesbiana, así que qué más da.

Sé que la inspiración viene de Batman: Tierra Uno y yo creo, de nuevo, que también de la serie de Telltale, que cuenta con un giro muy similar, pero no me entusiasma especialmente.

También está el tema de Thomas Wayne siendo corrupto y sus lazos con Falcone. Una pequeña trama sobre si Batman paga impuestos, vamos. Ni me gusta especialmente, ni me disgusta. Otra vez, me parece fruto de la enorme influencia de Telltale en la trama, y, además, ya se había explorado este mismo año también en la película animada de El Largo Halloween.

Por último, la introducción del Joker. Pues bueno. No estoy en contra de otro Joker, siempre que se haga, bueno, un Joker normal, uno comiquero sin más. No quiero otro Joker Sociedades, pero me encantaría ver otro del corte de la serie Gotham en la gran pantalla. Bueno, siendo el Joker de verdad, no Jerome ni su gemelo malvado. El problema es que la visión realista y aburridona de Reeves, no me invita a ser optimista en este sentido, no confío en él para que lo haga como a mí me gusta.

Independientemente de eso, si continúa con la influencia de Telltale, hay una posibilidad de hacer algo muy curioso con el Joker. Quien lo haya jugado, lo sabrá. No es lo que más me gustaría, pero, por lo menos, sería algo distinto.

Nota de la Capri del futuro, 24 de marzo de 2022. Matt Reeves acaba de subir una escena eliminada del Joker en la que sale feísimo y en la que me ha dicho personalmente "te jodes, no voy a hacer nada divertido".

Lo mejor de la peli

Señores, Gotham no tiene elección, levanten sus manos y entro en acción. ¡Monorraíl! (¡Más alto!) ¡MONORRAÍL (¡OTRA VEZ!) ¡¡¡MONORRAÍIIIIIIIIIIIIIIIL!

La ambientación de Gotham en Glasgow es, sin duda, todo un acierto, que le ofrece de verdad a la Gotham de Reeves una personalidad visual que no habíamos visto desde Tim Burton. Realmente no hay mucho más que desarrollar, Gotham es una ciudad bonita y decadente, perfectamente trasladada desde las viñetas a la pantalla.

¡Ah! El monorraíl. La única constante inalterable de todas las adaptaciones cinematográficas de Batman. Todo el mundo pone siempre un monorráil en Gotham y es un pequeño detalle que me pone muy contenta.

La banda sonora

La peli tiene entre sus principales virtudes una banda sonora con un Michael Giacchino brutal, que ayuda a equilibrar el estilo visual ultrarrealista de Reeves. A veces, precisamente por eso, me parece que la banda sonora va por un lado y lo que está pasando en pantalla por otro. Pero, en general, funciona genial y, junto a la ambientación de Gotham, ayudan a suavizar los peores vicios de Reeves.

Simplemente, suena a Batman. Es como estar en casa, como si ya la hubieses escuchado antes. Probablemente eso venga, en parte, de que está muy influenciada por el mejor Dani Elfman (el de Batman, no el de Liga de la Justicia) y porque, no lo vamos a negar, recuerda mucho a la Marcha Imperial. Pero el caso es que es una de las cosas que le da más personalidad a la película y es, simplemente eso, escucharla y saber que la película va de Batman.

La primera escena

Bueno, en realidad es la segunda. Pero ya sabéis. La que, para mí es La Escena de la película, esa primera reflexión con dialogo interno, que es puro Miller, de Bruce que sirve como introducción a Gotham, en la que la banda sonora se luce siendo apabullante y que creo que tiene un encanto y una potencia que pierde en cuanto comienza la trama detectivesca.

Me encanta la idea, me encanta el diálogo, me encanta que los criminales tengan miedo de Batman incluso cuando no está. Y me da lástima que esa sensación se pierda tan rápido. Entiendo que pisar tanto el acelerador era problemático para la reflexión final de la necesidad de Batman de convertirse en algo más que “miedo”, pero creo que se podía haber trabajado mejor.

Punto extra, además, por contar con Jay Lycurgo, que interpreta a Tim Drake, el tercer Robin, en la serie Titans. Además de con la gran estrella de la película, claro: el monorraíl.

El batmovil

Me lo he estado pensando y el batmovil mola. Es un buen chico. Todos los batmóviles son buenos chicos.

Me gusta porque es el único juguetito chulo que me regala la peli y también porque esos segundos previos a la persecución con el Pingüino, dando la sensación de que el coche es algo incluso sobrenatural. Este batmovil no impone por su tamaño, su diseño o su armamento, sino porque parece un vampiro de ojos rojos al acecho de su presa. Es el único momento de la película, por encima de la primera escena, en el que siento ese miedo que infunde Batman, en teoría, en el corazón de los criminales.

Es un buena manera de darle personalidad a un elemento que siempre ha estado ahí, pero que nunca se ha diferenciado demasiado. Un buen chico, un buen chico.

¿Y lo de vacilar al Pingüino acelerando un poquito? Estamos ante un caso de chef kiss, me temo.

El Pingüino

La gran sorpresa de la película para mí. Sí, visualmente me parece terrible. No sé si me da más miedo su falta de expresión por las prótesis o que se parezca tan perturbablemente al mismísimo Jesús Gil. También da bajona que lo único que tiene de Iceberg su club sea el nombre. Pero es la sal de la película, el que me ha salvado de la cabezada en más de un momento.

Ofrece unas gotitas de humor que le vienen de perlas a la película, es divertido, inteligente y puedes sentir que se va a comer Gotham ahora que el Romano ha muerto. ¿Llaman “Romano” a Falcone en algún momento en la peli? Ahora no me acuerdo, pero el caso es que a Falcone le apodan el Romano en los comics.

Funciona y es una lástima que salga tan poco, porque se lleva todas las escenas en las que está. Me da rabia que su trama en la película esté más orientada a venderte su futura serie en HBO Max que ha explorarle a él, pero mira, la verdad es que no tenía ninguna intención en ver ese spin-off y ahora sí.

Si es igual de divertido en esa serie que en esta película, tiene muchísimas papeletas para gustarme. Definitivamente, está en mi radar.

Selina Kyle

Por fin. Por fin una Selina carismática, sin miedo de alejarse de Michelle Pfeiffer y con tramas reconocibles de los comics. Sólo han hecho falta 30 años.

Catwoman es un personaje que cuenta con muchas adaptaciones en live action y, sin embargo, ninguna de ellas ha estado interesada en trasladar tramas y conceptos propios del personaje en los cómics. Nolan hizo el intento de meter a Holly, a la que cambio el nombre por Jen, y le salió regular. Gotham llegó a introducir a María Kyle, pero fue un desastre.

La Selina de Zoë Kravitz tiene un trasunto de orígenes que funciona muy bien. Es un tema complicado, porque es un personaje al que, sin pensar mucho, le puedo contar siete orígenes diferentes dentro del canon. Reeves hace una mezcla de dos de ellos: su madre es María Kyle, como en su cabecera de 1993; mientras que su padre es Falcone, influencia directa de El Largo Halloween, Victoria Oscura y Catwoman: Si vas a Roma, de Loeb y Sale.

También tiene su propia Holly, aunque se llame Annika, y ese instinto protector de las personas débiles que saca a pasear tan a menudo. También su impulsividad, su egoísmo y su carácter vengativo. Kravitz, que, oh Dios mío, es absurdamente guapa, ofrece una Selina sensual, carismática, enigmática y compleja que, por primera vez, me hace reconocer al personaje en la gran pantalla.

Tiene cosas que pulir. Muchas cosas que pulir. La falta de látigo, que si parpadeas te lo pierdes, y la prominencia de pistolas es un poco alarmante. Entiendo que integrar el látigo es complicado y es verdad que Selina no tiene miedo de empuñar un arma (que se lo digan a Máscara Negra), pero sus escenas de acción me saben a muy poco y creo que son un punto a mejorar en el futuro. Lo mismo que su traje, que por intentar ser realista, me resulta ridículo. El gorro es, simplemente, atrozmente feo y está pidiendo a gritos una capucha y unas gafas como Dios manda. Y luego está la cosa de que, bueno, todavía no sea Catwoman, claro.

También es verdad que me ha decepcionado un pelín que no salga tanto como yo esperaba en pantalla. Una vez más, culpa de las expectativas que, con esto sí, consiguió crearme la promoción de la película.

Pero, pero pese a todo el trabajo por hacer, es un salto cualitativo tan enorme respecto a las anteriores interpretaciones, que sólo puedo decir que está estupenda. Y, aunque caiga en la maldición de “en la próxima peli sí que sí”, es cierto que, al menos lo parece, la intención es que no sea algo puntual y el personaje se siga desarrollando, así que definitivamente mucho interés por lo que le depara el futuro.

El universo Batman

Creo que Bruce Wayne es un personaje que se construye mucho a través de sus relaciones. El cine se ha empeñado en mostrar, mayoritariamente, versiones aisladas y solitarias, cuando lo cierto es que no hay que indagar mucho en los cómics para darse cuenta de que esa no es la representación imperante de Batman. Por eso no me gusta que esté fuera del DCEU. Sus relaciones con Superman, Wonder Woman, el resto de la Liga de la Justicia y de personajes que están más allá de Gotham, también son importantes para su desarrollo.

La saga de Juegos Arkham ya consiguió crear un universo Batman que funcionaba como una burbujita y era completamente funcional, así que, aunque me gustaría tener sólo un Batman normal y corriente y dentro del DCEU, sí que me parece interesante la idea de Reeves de crear su propio universo como una burbujita.

Porque la mitología de Batman es compleja y muy rica, y con una trilogía no te da tiempo ni de rascar la superficie. Me parece genial la idea de tener spin-offs que puedan servir para explorar personajes y tramas que se escapen a las películas. Me gusta mucho la idea de intentar crear una Gotham que respire y palpite. Y, parece, que eso es lo que quiere hacer Reeves.

Su visión no es mi favorita. Sé que muchos personajes no le encajan. Sé que va a deformar a otros para poder introducirlos y que tengan coherencia con él quiere. Sé que, probablemente, su ejecución de la idea no va a ser de mi agrado. Pero me gusta mucho la idea y tengo ganas de ver en qué se materializa en el futuro, porque es la primera vez que existe la posibilidad de crear un universo de productos audiovisuales de Batman que funcionen, de cierta manera, como las diferentes cabeceras de un sello editorial de comics. Y es que, al final, si algo bueno me llevo de esta película, puede que no sea la película en sí, pero sí que es el inicio de algo grande y ambicioso, que puede termine gustándome o puede que no, pero seguro que me alegraré de que, al menos, alguien lo haya intentado.

¿Es una buena adaptación?

Esto va a gustos, pero, personalmente, lo que más busco en una película de Batman es que sea una buena adaptación. Por suerte o por desgracia, tengo mucha relación con el material original y eso me condiciona a la hora de consumir cosas audiovisuales. Qué le voy a hacer, si me chirrían cosas, estoy más tiempo pensando en qué deberían ser que en lo que son. Y, sinceramente, no comparto para nada eso de “lo que es una buena adaptación es subjetivo”. No. Lo es o no lo es, ya está.

The Batman no es una brillante adaptación, pero no es el desastre absoluto que, sinceramente, esperaba. Le pasa como a la serie Gotham: tiene cosas que están muy bien trasladadas, cosas que están muy mal, pocas que están en el medio y no entiendo qué criterio sigue para cada una.

Aunque una adaptación es lo que es, sí que es verdad que el nivel de detalle que le vemos a las cosas depende de lo que conectemos con ella. Estoy segura de que hay mucha gente haciendo análisis sesudos de cómo se han trasladado cosas y paralelismos con muchos comics. Pero yo no soy esa persona, porque, sintiéndolo mucho, simplemente no conecto con esta propuesta a ese nivel.

Independientemente de ello, es obvio que toma elementos, tramas, ideas e incluso diálogos de cómics como Batman: Año Uno, El Largo Halloween, Victoria Oscura, Catwoman: Si vas a Roma o Batman: Ego; pero no creo que su principal influencia sea ningún cómic.

Esta película se parece tanto a Batman: The Telltale Series que si me dijesen que es una adaptación del videojuego, me lo creería perfectamente. Y es que estamos hablando de un juego situado en el segundo año tras la aparición de Batman, en unas elecciones a la alcaldía de Gotham, en el que un misterioso enmascarado, que tiene una voz exactamente igual que la de Acertijo, y sus acólitos, también convenientemente enmascarados, comienzan a exponer en los medios pruebas de la corrupción de personas poderosas de Gotham y, por supuesto, también a asesinarlos. Bruce Wayne se verá involucrado, al descubrirse una trama de corrupción que liga a su padre, Thomas Wayne, con el rey de la mafia de Gotham, Falcone, provocando una importante crisis de fe en el legado de su familia. Para parar a estos malos malosos, Bruce contará con la ayuda de Selina Kyle, una ladrona en la que no sabe si puede confiar, pero que se la pone como el cuello de un cantaor. También está por ahí el Pingüino haciendo movidas y poniendo voces raras.

Vamos, que la trama es, básicamente, la misma. Por no hablar de que hay escenas prácticamente calcadas. Desde jugar al billar con Falcone mientras te confiesa que tu padre un poco sinvergüenza sí que era, hasta una pelea sobre un escenario en el que se celebra un evento electoral, pasando por el malo diciendo que quiere “quitarle las máscaras a los poderosos” y escenas entre Batman y Catwoman que son, prácticamente, calcadas.

El tema es que, para mí, el juego, a pesar de tener sus cosas, triunfa donde esta película falla. Porque, visualmente, es mucho más comiquero, Bruce Wayne resulta ser un detective mucho más hábil y reduce la cantidad de temas que quiere explorar, además de poder tomarse tranquilamente mucho más tiempo para hacer con cada personaje lo que quiere hacer. Y muy mal te lo tienes que montar para no tener pimba pimba con Selina. Desde luego, yo me lo pasé mucho mejor jugándolo que viendo la película.

Así que, bueno, no creo que esta peli brille por ser una gran adaptación, precisamente, pero si comparte trama, personajes, temáticas, situaciones e incluso escenas con algo, no es con ningún cómic, es con este juego. Si te ha gustado la película, deberías echarle un ojo.

Pero Batman, ¿mata?

Este es un tema recurrente que le encanta a Twitter. Pelearse sobre si Batman mata en el cine o no, cosa que, por supuesto, acompaña a esta película también. Es un debate tan manido, que personalmente me da pereza hasta responder a la pregunta, pero me hace irremediablemente mucho gracia que se repita el debate cada tres meses.

Durante un tiempo**, la promoción de esta película esta película hizo bandera de que Batman no mataba** y la gente aplaudió con las orejas. Sin embargo, es complicado no interpretar que hay personas que, efectivamente, mueren como consecuencia de las acciones de Batman. Vamos, que Batman mata. Yo diría que unas cuantas personas, por lo menos, se mueren en la persecución con el Pingüino.

Pero a lo que voy es a que esa conversación me parece estéril, porque al final, en una peli de acción es muy complicado que no se pueda interpretar que alguien se muere en algún momento. Son pelis de acción, es cómo funcionan, hay cosas que explotan.

De todas formas, más allá de buscarle las cosquillas narrativas a la película, agradezco que Batman, al menos así lo manifiesta verbalmente, esté en contra de amochar gente, especialmente en un contexto en el que no tiene por qué hacerlo.

La cosa es que esto de que si Batman mata o no mata no lo he metido en ninguna categoría, ni en las cosas buenas, ni en las malas, precisamente por eso. Por ser una discusión un tanto estéril refiriéndonos a películas de acción. Sí, probablemente gente muera, ¿y qué?

En resumen: una película que se da muchas ínfulas, pero que no es para tanto

Personalmente, le doy a The Batman un cinco raspado. Creo que es una película aburrida y demasiado larga, que se empeña en regocijarse en una historia de detectives que no da para tres horas de metraje, condenándose a sí misma a dejarse los mejores conceptos para un final superficial y precipitado que maneja concepto brillantes, pero que me deja insatisfecha. Unos diseños de personajes que me resultan increíblemente feos en 2022, una visión tan hiperrealista que llega al ridículo y una acción muy normalita no ayudan al conjunto.

Con tantas virtudes en la caracterización de personajes como errores, salvan los muebles personajes secundarios que merecían más tiempo en pantalla, algunos destellos de Bruce Wayne, una ambientación brillante que consigue gracias a sus localizaciones y una banda sonora que me transmite mucho mejor el concepto “Batman” que el propio personaje, que es una de las grandes decepciones del filme. ¿Has visto? He escrito filme. Eso es porque soy muy inteligente.

Pese a todo, sigue siendo una de las películas más destacadas de un personaje que en el cine ha tenido una suerte muy regular con sus adaptaciones, que, si bien numerosas, son muy limitadas. Lo que mejor sabor de boca deja es que, con la idea de un universo Batman en mente, la posibilidad de pulir y mejorar cosas, me da esperanza para aspirar a algo mejor, aunque no soy optimista con la visión de Reeves.

Nota de la Capri del futuro, 21 de abril de 2022. Sé que al principio de la reseña he dicho que le daba un cinco a la película, pero un mes y medio después, tiene un tres, siendo amable. Las cosas positivas son las mismas, las negativas también, simplemente ahora, con perspectiva, pesan mucho más. Debería haber visto esta película en condiciones antes de hacer esta reseña, transgrediendo los límites del screener con los píxeles como mandarinas, pero no he encontrado otras tres horas de mi tiempo para tirar a la basura.

Martillo para Caer

Dentro tema:

Tema musical, claro, porque el TEMITA de esta semana ha sido otro martillo.

El de Thora.

Y lamento tener que levantarme contra la unánime opinión aprobadora que ha recorrido Twitter como un tsunami. Ese coro de aplausos de manos perfectamente aleccionadas por la presente «cultura de la representatividad«. Que, antes de que me lo echeis en cara, yo no estoy en contra de las heroinas en absoluto. ¡Pero si soy fan de Ripley detodalavida!

Pero qué necesidad hay de hacer una copia femenina de Thor más que la de querer apropiarse a toda costa de lo que se precibe como un símbolo de la malvada cismasculinidad hetero. Que sí, es cierto, la Jane Foster Thor existe en los cómics. Pero anda que no hay superheroinas en el Universo Marvel con una personalidad propia no meramente derivativa de un original masculino. De los más clásicos como Spider-Woman, Hulka o la Capìtana Marvel a los más modernos como Tigre Blanco, Ojo de Halcón o Chica Luna.

Y sí, también es cierto que la inscripción de marras ha dado pié a que en determinadas ocasiones otros personajes blandieran el poder de Thor al demostrar ser dignos.

Pero vamos, el caso de Bill Rayos Beta fué EXCEPCIONAL.

El de Thunderstrike fué ÚNICO.

El de «Red» Norvell IRREPETIBLE.

Lo de Tormenta ANÓMALO.

Lo de… bueno, lo de toda esta lista de gente que ha levantado Mjolnirs originales o marca Hacendado fueron todas CIRCUNSTANCIAS SINGULARES, ¿vale?

Y la razón es facil de comprender. Un personaje que debe sus poderes a un objeto debe de estar muy bien definido. De lo contrario cualquier otro que le ponga las manos encima gozaría de los mismos atributos. Por eso sólo el joven Arturo pudo extraer Excalibur de la piedra. Sólo Hal Jordan tenía el coraje suficiente para usar el anillo del Sector 2814. Y sólo Thor Odinson y esos escasísimos personajes listados arriba han podido alzar el martillo uru.

Si no fuera así esto sería un cachondeo en el que podría tirar de maza el primero que pasase por allí.

O peor aún, el divino, singular y preciado martillo de guerra podría acabar convertido en un simple y vulgar adminículo…

repartido con la casual disciplencia de los proverbiales caramelos en la proverbial puerta de un colegio…

El Maestro

Mira, es verdad que puede que los ingleses no sepan cocinar. Ni comer. Ni gobernarse o elegir representantes que no sean la máxima expresión del asco. Puede que no sepan beber tres cervezas sin dar el espectáculo y que sean incapaces de controlar sus esfínteres en el mismo momento en el que alguien golpea con el pie una forma geométrica más o menos esférica. Es cierto que hay muchas cosas que los ingleses no saben hacer, como mantener limpia una casa, por ejemplo. Pero hay una cosa en la que los ingleses son condenadamente buenos: escribir cómics.

Por eso mismo, cuando la BBC anuncia para su programa Maestro un curso de escritura, de entre todas las personas vivas que se dedican a eso de juntar palabras, la persona escogida es un autor de cómics. Que también hace libros, claro. Ahora como actividad principal. Por supuesto, hablamos de Alan Moore.

No me he apuntado al curso de la BBC, pero sí he seguido con muchísimo interés toda la promoción al respecto, porque una vez más me encuentro con una cosa sensacional. Un fenómeno sorprendente que nunca me deja de fascinar. Resulta que si coges a Alan Moore y le dejas hablar, y dejas que la selección de lo que dice la haga alguien ajeno al mundo del cómic, dice cosas como…

«El cómic es uno de los medios más sublimes del mundo».

¿¡Pero este señor no odiaba los cómics!? Algo malo tendrá que decir, que llame subnormal a alguien, que diga alguna salvajada como que Spider-Man es facha o que Batman se come los coños.

No pretenderéis hacerme creer que eso de que Alan Moore odia los cómics es un invento de la prensa y de esa editorial que se ha dedicado a expoliar su obra, ¿no?

A cuánto va el Bono de Guerra

Sin paños calientes, el actual conflicto armado pinta que tendrá repercusiones amplias a escala global. Que ya los está teniendo, de acuerdo. Que entre pandemias, infotainments y procastrinaciones varias la opinión pública mayoritaria permanece anestesiada, colocando este hecho a la misma altura que la última remontada de su equipo o el bofetón de Will Smith, también. Ya irán llegando las cosas y ya nos irán diciendo.

El que no suele quedarse parado cuando el tema es importante es el mundo del cómic americano. Les viene de antiguo.

En los años Ochenta, ya tuvieron sus particulares We are The World We are the Children con la ayuda desinteresada de sus máximas estrellas. Por África.

Si uno os suena más que otro, comparad las alineaciones, a ver si es por eso

Dos iniciativas conducidas por Jim Starlin y Bernie Wrightson y auspiciadas por las dos editoriales grandes de entonces. Sendas grapas de 48 páginas por 1.50$, con una historia central realizada por equipos creativos diferente que van cambiando cada pocas páginas.

Tres lustros después, un atentado volvió a provocar una reacción similar con el objeto de recaudar fondos para ayudas a damnificados. En este caso por cuestiones de celeridad se optó por el formato de antología, que pide mucha menor coordinación. Dos fueron los volúmenes aparecidos por parte de la mayor parte de editoriales. El primero fue producido por Dark Horse, Chaos! e Image.

El segundo producido por DC Comics, con una alegórica portada con la caracterísitca de cuatro palabras con la que en aquel incipiente siglo XXI se comenzaría a conocer todo tebeo especial que se precie…

…»Portada de Alex Ross«.

Tomos de 192 y 224 páginas, a 9.95$ cada uno.

Para el momento actual, las cosas son bastante diferentes.

Antes, Marvel y DC podían mojarse por una causa benéfica, sobre todo teniendo en cuenta que solía ser «a favor de» algo, no contra nadie.

Miller participó con dos potentes páginas en los especiales 9/11, pero se guardo su punto de vista para otra obra más personal.

Sin embargo ¿podemos imaginar hoy día a los conglomerados de Disney o Warner posicionándose contra parte de su mercado global? en estos tiempos atropellados y conectados de ahora lo que impera para estas cosas solidarias es el crowdfunding. Y así ha sido como el mundo occidental ha creado la antología destinada a recaudar fondos para una ONG de ayuda humanitaria a refugiados ucranianos. Crowdfunding que en apenas un día ha cumplido su objetivo y será pronto una realidad. Crowdfunding que para mostrar la sensibilidad del mundo occidental hacia Ucrania lo ha tenido a buen titular Semillas de Girasol (eso sí, en inglés, Sunflower Seeds, que en inglés todo suena mejor). Casi, casi, como si una antología para la investigación contra la pandemia se hubiera titulado Papel Higiénico.

Y con sutil portada de Alex Ross, como no podía ser de otra forma.

En estos casos el contenido suele ser secundario, pero merece la pena mentar aunque sólo sea para llamar la atención que los equipos creativos tras Astro City, Chew, Groo, American Flagg, Star Slammers, Scary Godmother, Usagi Yojimbo o Grendel contribuirán con contenido exclusivo de sus personajes. Con sus aportaciones y las de otros autores se completará el volumen de 96 páginas, que podrá adquirirse, con la portada mostrada u otras a cargo de Arthur Adams, Dave Johnson o Bill Sienkiewicz, en tapa dura o tapa blanda.

Y aquí vemos también cuánto ha cambiado todo:

Tapa blanda 40$, tapa dura 60$.

Otros tiempos, otras causas.

Repetimos

El ciclo sin fin que lo nosequé todo.

La industria editorial (nombre promocional, sin trazas de veracidad) española siempre se ha distinguido por sus decisiones. En un número limitado de ocasiones, para bien. En la mayoría de casos… Digamos que la serie que mejor lo refleja es Dimensión Desconocida. Que es como los nacidos antes del ’90 llaman Black Mirror. Black Mirror Unplugged si lo preferís.

¿A cuánta de qué viene esto? ¿Qué pasa ahora? ¿Ha perdido este texto el hilo tan rápido? Siempre, pero ese no es el tema.

Hay una cosa que pasa regularmente y que explicaba bastante bien uno de los cómics de Don Miki. No, no voy a explicaros lo que es el Don Miki. Diría que ya somos todos mayorcitos pero es justo lo contrario. Tanto da. Quedaos con el nombre de la historia: Rockerduck e la dirigibilinea. Porque vamos a volver a ella dentro de un rato.

Mientras, dejaremos los cómics que leían los jóvenes del pasado para ir a los de la actualidad. Si habéis estado leyendo a los periodistas culturaJAJAJAJAJA. Perdón. Si habéis estado leyendo… bueno… las cosas esas que publican sabréis que hay un resurgir del manga desde el momento en el que hay al menos dos series vendiendo muy bien. Es una locura que recuerda a los grandes momentos del pasado en el que había TRES series vendiendo muy bien.

Por supuesto todos sabemos que el tener mangas que venden muy bien es la piedra de toque para cualquier editorial que se precie porque a partir de ahí puede construir todo un imperio, como pasó con Glénat.

Viene esto a que Penguin Random House ha anunciado la creación de un sello especializado en Manga.

Es una decisión arriesgada y valiente porque ahora mismo el grupo Penguin Random House no tenía un sitio para publicar manga. Al fin y al cabo los únicos sellos del grupo que publican cómic son Random Cómics, Salamandra Graph, BrugueraReservoir Books, Lumen, Molino, MontenaPlan B, Grijalbo, Ediciones B, Nova, Beascoa o DeBols!llo. Sí. Quitando esos pocos sellos no tenían un hueco para publicar cómic, mucho menos manga. Mucho más lógico abrir un sello nuevo.

Todo lo cual nos lleva a

LOS 10 PASOS DE LA VIDA DE UN SELLO

  1. 1. Alguien -un periodista- tiene acceso a unos datos y decide que puede vender un artículo aprovechándolos.

2. Sale en un medio de cualquier tipo: «EL GRAN ÉXITO DE X».

3. Un CEO lo lee y decide que «¡HAY QUE MONTAR UN SELLO DE X!»

– en ocasiones es el CEO el que lee los datos y decide filtrarlos a un periodista de su confianza para justificar el paso 3.-

4. Le encaloman el marrón a algún editor que pase por allá, especialmente si no pone cara de tener mucho trabajo.

5. ¿Que si tiene que saber algo del tema del nuevo sello? Qué cosas tenéis.

6. Una vez está montado el diseño de colección, contratados los títulos iniciales, preparados los precios y la edición, se procede a buscar a alguien que sí que sepa sobre el tema para hacerse cargo de la misma.

7. El nuevo sello sale al mercado.

8. La empresa descubre que no vende TANTO como esperaban y la deja languidecer.

9. Porque, entre medias, ha salido un nuevo artículo «EL GRAN ÉXITO DE Y».

10. Al año o así el sello se difumina en otro mayor y más importante, desaparecen sus redes sociales y, a la vez, lo siguiente que vino se ve abandonado, el que están lanzando en ese momento cruza los dedos y ya están preparando el siguiente.

Es el ciclo sin fin y etcétera.

¿Qué sentido tiene hacer las cosas así? Bueno, de entrada hay que tener en cuenta que los grupos grandes editan como se prueba el estado de la pasta: Poniendo muchos títulos a cocer y lanzándolos contra la pared a ver si alguno aguanta.

Pero, sobre todo, por lo que explicaba el guionista Alessandro Sisti en el cómic Rockerduck e la dirigibilinea publicado en el Topolino 1732 en 1989, que poco después llegaría a España.

En esta historia clásica tenemos a Hilofino, Filo Sganga o como lo queramos llamar. Es un aspirante a millonario que sigue al Tío Gilito/ Scrooge McDuck para aprender de él. Y en la historia que nos ocupa logra un gran éxito: Una empresa de viajes en dirigible. A partir de ese éxito aparece en los periódicos y, por supuesto, Gilito y Rockerduck proceden a pelear por hacerse con su negocio. Un clásico empresarial, si alguien funciona lo primero es intentar comprarlo, que siempre va a ser más sencillo que montártelo tú. Gilito desiste rápido pero Rockerduck decide hundirle a como dé lugar, así que saca una empresa más grande, más lujosa, pero más barata… Que resulta un fracaso. Rockerduck no se lo puede explicar, por suerte Gilito sí. Le pide a Hilofino el número de viajeros diarios, que resulta ser mucho más bajo de lo que Rockerduck esperaba. Para un negocio del tamaño del de Hilofino es un exitazo, pero para un multimillonario como Rockerduck son cifras menores. Y es que la diferencia de perspectiva y expectativas tiene esas cosas. Que es lo que pasa con las editoriales.

Y eso sin tener en cuenta que muchas veces el ‘fenómeno‘ completo viene por menos de cuatro títulos. Da igual que hablemos de literatura de fantasía, de cómic infantil o de lo último que haya tenido dos bombazos.

Luego pasa lo que pasa.

El ciclo sin fin que tal y cual,

todo esto huele a doblador muerto,

es Freddy que nos hace ir en círculos…

¡BUENOS DÍAS, EXCURSIONISTAS!