Todo el mundo sabe que el 7 de enero es el día en que más gente se abre un perfil en Wallapop, Vinted o en la aplicación al gusto para deshacerse de regalos que, bueno, uno agradece el gesto pero tampoco tiene muchísimas ganas de quedarse. Está feo, no obstante, desprenderse de los regalos demasiado deprisa. Habrá gente que espere unas semanas a que pase un poco el calor de las fiestas, a que la persona que hice el regalo se quede un poco más tranquila, a que se repose la euforia navideña y se pueda volver a la normalidad donde, en realidad, eso que te han regalado no tienes muy claro qué es o por qué nadie pensó que te gustaría tenerlo.
Un regalo no es solo el objeto. Es la intención. La intención puede ser colocar muchos títulos en una lista imprescindible, o puede ser simplemente inundar el mercado de oferta para que solo se hable de lo tuyo. Un regalo puede ser un bien material o un servicio. A veces un regalo puede ser que te encarguen un par de textos sobre tu hobby preferido y tú creas que eso ya te convierte en crítico, o divulgador… como a quien le regalan una estrella con su nombre que un montón de empresas de nombres de estrellas están facturando al mismo tiempo a otra persona con pocas ideas de qué regalarle a otra.
A veces los regalos esconden segundas intenciones, mejores o peores, pero a veces son simplemente regalos. Por ejemplo, hace cosa de un mes Fandogamia se quejaba de que la gente no habla de sus cómics. Los compran, los leen, e incluso se los regalan, pero luego no habla de ellos. Yo a raíz de aquello hice un posteo en ADLO! (más gracioso que este, me temo) y una cosa llevó a la otra y cuando me quise dar cuenta, PUM. Un regalo. Me llega esto al buzón de mi casa.

Lo primero de todo: ¡gracias, Fandogamia! Lo segundo de todo: lo siento, porque me lo he leído.
Es broma, pero si no quieres no es broma. Quiero decir. Es una reedición (ampliada con un montón de material extra) de un fanzine de hace bastante tiempo. 11 años dice Tebeosfera, pero claro, te tienes que fiar de Tebeosfera. ¡Que siguen en la Sectorial del Cómic! Como Fandogamia, por cierto. Pero no nos desviemos. El caso es que 11 años dan para mucho. ¿Cómo ha envejecido el sentido del humor de Las aventuras de Baltasar y Franco?

No me hagáis mucho caso, a mí tampoco me hacía mucha gracia entonces el humor tipo El Jueves, al que tantos fanzineros patrios le deben el 100% de su motivación original para hacer tebeos. Algunos hasta lo consiguen. La mayoría se arrepienten. Desconfía de los que no se arrepienten. El caso es que si te gustan los chistes sobre que Franco tiene un hijo negro y ese tono entre un tebeo de Bruguera y los chistes de pollas de Padre de Familia, Fandogamia provee. Mientras tanto, los demás podremos buscar sátira en algún otro sitio. ¡Incluso en algún tebeo de Fandogamia, seguro!
Not my Coup de tête, como diríamos los que no sabemos idiomas. No obstante, no he venido aquí solo a hablar mal de este tebeo. Creo que pertenece a una iniciativa que está intrínsecamente ligada a la fundación de Fandogamia, y es su compromiso con la cantera de la autoedición. E igual que está muy bien coger webcómics y editarlos en papel, o coger a autores del mundo del fanzine y darles su oportunidad de expresarse en un formato más profesional, creo que la reedición de materiales y de obras de muy difícil acceso debido a la precariedad de los medios originales en los que fueron editados es de un gran valor, una medida necesaria que nos sirve para entender el pasado de este medio que nos apasiona y nos encanta.
A lo largo de mi vida he hecho muchas cosas para conseguir fanzines gratis. En algunos casos, incluso colaborar en algunos de ellos y una vez hasta *escalofrío* edité uno. Escribir un post de ADLO! no es ni remotamente el peor de ellos, de modo que desde aquí quiero celebrar la existencia de una editorial que no solo los edita en bonito, también los regala.
Eh, habían dicho «preferiblemente hablar bien», nunca dijeron nada más.

Eh, oye, ya no se pueden quejar de que no se hable de sus tebeos. Ahora hablad de los cartones.
Y podría ser peor: podrían reeditar los WEEzines, el mejor exponente de los sucios webcomiqueros que fuimos, somos y seremos.
¿Cartones? No creo que estemos aún en el punto en el que Fandogamia pueda sacar un coleccionable.
Lo de los WEEzines es mejor idea porque tiene a más gente, así que es más fácil que entre autores, familia, amigos y allegados puedan vender una buena cantidad de ejemplares.
Excepto, claro, porque los autores, familia y amigos de los autores del WEEzine no tienen dinero.
Pero, oye, lo mismo pueden sacar de ahí… no sé… un coleccionable.
CONSUELO ROJO ESTÁ LLORANDO DE ALEGRÍA.