Lo de las ayudas del cómic ha dado un vuelco inesperado para los que hayan olvidado, una vez más, que la historia se repite, la segunda vez, como farsa.

Pero es de celebrar cuando lo de siempre…

… no pasa siempre.
Es viernes, el post es cortito pero la conversación da para mucho.

AVIV XRAM (LRAK)!
Yo lo doy por solucionado, afortunadamente, con un periodismo cultural comiquero de amplio espectro progresista llenito de fantasmas como el que disfrutamos todo tiene solución. O puede explicarse en una serie de errorcillos de nada prontos a mejorarse en el futuro. No hay más que recordar a Jesús Alonso (Territorio 9) a la hora de publicitar ese rollo bueno de las Meninas de Canido en Ferrol evitando durante veinte minutos hablar sobre el peculiar patrocinador de tal evento de pijos de mierda, nada menos que una fantástica y progresista empresa inmobiliaria gentrificadora, además de las peculiares costumbres de los festivaleros superconcienciados, siempre prestos a utilizar un monumento a los asesinados por el franquismo como barra de bar; si bien este año se limitaron a tapar el monumento a base de publicidad gentrificante. Y no quiero dejar fuera la aportación superior de Jesús Gómez y Víctor Jiménez, periodistas de una sola pieza dispuestos a compartir sus apellidos, como apotecarios de la farmacéutica de los no-Eisner y compañeros en las aventuras morales de Jesús Marugán y ese ejemplo de cualquier cosa que debe de ser su insobornable familia española trabajadora. Que además en estos días estarán pensándose si reflotar o no a cuenta del Nobel de la Paz aquel publirreportaje espectral suyo sobre el tebeíto de espíritu progresista Venezuela. Crónicas de Ángel Sastre.
Tranquilidad, es cuestión de segundos, la Comic-Con expoliadora está rodeada y pronto rendirá las armas ante nuestros periodistas culturales capitalizadores de la moral. Gente buena, porque lo importante es ser buenas personas y nada más.
Entonces ¿las ayudas al cómic no se les otorgaron a las grandes empresas del cómic?