El último Ultimate

La presente entrada puede contener spoilers sobre el primer número de Ultimate Spiderman (2024), así como contener algunas viñetas no demasiado reveladoras de ese primer número. También un poco de nostalgia y de «los tebeos de antes molaban más».

Nunca me gustó Ultimate Spider-Man. Cuando la línea Ultimate llegó a las librerías españolas hacía casi 6  años que yo había comenzado a leer tebeos de Spiderman. Me había adentrado de una de las eras más convulsas de la continuidad de Marvel con una paga semanal que no llegaba para comprar todos los números del personaje, por lo que elegía aquellos meses en que las portadas eran más atractivas e iba rellenando los huecos entre un número y el otro, intuyendo por los resúmenes, el correo de los lectores y las explicaciones dentro del cómic lo que había estado ocurriendo a mis espaldas. Antes de eso había leído los números desperdigados, llenos de huecos y carentes de contexto, que se iban recopilando de dos en dos páginas en el suplemento Gente Menuda de ABC. Y contaba con unos pocos tebeos de Spiderman cazados en mercadillos y tiendas de viejo.

Lo que quiero decir con esto es que después de todo ese esfuerzo un “nuevo comienzo” parecía un poco perder el tiempo para mí. En cambio me adentré en el universo Ultimate de la mano de los personajes que solo conocía lateralmente, los Vengadores, y del guionista Mark Millar. Quien diga que los cómics de Millar eran ultraviolentos, tendían a las ideas de derechas, racistas y misóginas deberían haber leído más Spiderman de los 90. Realmente se trataba de una continuación perfecta de una línea editorial contaminada por un derechismo que de Bush a Bush demostraba que finalmente el neoliberalismo había vencido. Lo rompedor de lo que hicieron Millar y otros durante los primeros 2000 fue simplificar el número de subtramas, personajes secundarios y arcos largos para hacer más digerible a un público habituado a las historias escuetas y concisas de las películas de Michael Bay y los videojuegos de Lara Croft.

Por supuesto, y aunque tardé, le di un tiento a Ultimate Spiderman. Al fin y al cabo dibujaba Mark Bagley, que en los 90 había hecho un trabajo realmente decente tras la marcha de los Image Boys. Igual que a otros dibujantes, el coloreado digital de la Marvel dosmilera lograba que Bagley perdiera todo su encanto y llamaba más la atención sobre los volúmenes extraños y las formas amorfas de sus personajes. En cuanto al contenido de los tebeos, debo decir que leí 3 o 4 números y no saqué nada en claro. Aquellos cómics no contaban nada en comparación con los míos. En contraste con la abultada sinopsis de cualquier tebeo de DeMatteis, Michelinie o incluso DeFalco, ese tal Bendis llenaba las páginas de aire, de personajes dándole vueltas a cosas que los tebeos anteriores habían resuelto en un par de páginas como mucho.

Entiéndanme. No son malos tebeos. Eran tebeos para otro tipo de lector. Yo me retiré a otras cosas, seguí con el Amazing Spiderman de Strackzinsky y su cabecera secundaria y, sobre todo, a los famosos recopilatorios del Spidey de los 80 que leía en casa de mis amigos lo bastante afortunados como para tener unos padres completistas. Me empapé de un Spiderman más viejo, de tebeos del siglo XX, de nutridos archivos piratas llenos de Daredevils de Frank Miller y Hulks de Peter David. Salté a personajes con los que estaban ocurriendo cosas diferentes como el Castigador o Spawn. Me acurruque en el universo 616 de Marvel y fui razonablemente feliz.

No fui un fan de lo de Bendis entonces y no lo he sido nunca. He intentado volver a Ultimate Spiderman y debo decir que es la única colección arácnida que no he leído completa, que no he podido seguir ni terminar. De modo que cuando Marvel anuncia un “Ultimate Spiderman” para mí aquello no tiene ningún efecto nostálgico. También puedo afirmar que he tenido suficiente Marco Checchetto, de quien no puedo decir nada malo como artista, para un par de vidas después de su extenso paso primero por el Castigador y después por el Daredevil de Chip Zdarsky. Dibuja bien, pero no os mentiré, no me apasiona. A mí me gustan Todd McFarlane y Humberto Ramos, Carlos Pacheco y Erik Larsen. Checchetto dibuja muy bien, pero al final del día no abro un tebeo para sumergirme en sus ilustraciones, porque no me transmite demasiado.

¿Y de Hickman? Hickman sí que es una figura interesante. No hay demasiados autores que hayan tenido una mano tan amplia sobre el Universo Marvel, habiendo escrito a los 4 Fantásticos, los Vengadores, los X-Men y ahora a Spiderman. El más próximo sería, precisamente, el propio Bendis. Tengo opiniones sobre el paso de Hickman por las diferentes cabeceras de prestigio que ha ido tomando. Empecé sus 4 Fantásticos con pasión y acabé agotado y aburrido: no los pude retomar hasta que no llegaron sus Secret Wars, que tampoco me parecieron a la altura de las expectativas. Sus Vengadores me parecieron simplemente correctos y respecto a su paso por los mutantes creo que había muy buenas ideas (algunas “homenaje” a otras cosas que ya había leído, eso sí) pero tebeos que no eran tan apasionantes por cómo lo estaban contando y cuyo interés residía únicamente en las ideas detrás de los argumentos farragosos. Si un autor tenía derecho a retomar la cabecera Ultimate Spiderman ese es, indiscutiblemente, Hickman.

¿Cómo resistirme? Un título que no me apasiona con dos autores que me gustan pero no me encantan, si hubieran hecho cualquier otra cosa me habría abstenido y estaría leyendo cualquier otra cosa. Pero era Spiderman. Y llevo tanto tiempo deseando entusiasmarme de nuevo con un tebeo del trepamuros que debía darle una oportunidad. Era necesario. Me hacía falta leer el nuevo Ultimate Spiderman y sobre todo hacía falta que me gustase.

No os voy a mentir. Me ha gustado.

Por supuesto, Hickman sigue cogiendo cosas prestadas, pero al menos esta vez no es a una autora de libros de ciencia ficción si no a otros tebeos en los que sale Spiderman. ¿No nos recuerda este Peter Parker al de House of M que escribiera Bendis? ¿No es el mismo que escribiera Gerry Conway en la serie Amazing Spider-Man: Renew Your Vows? Tampoco pasa nada, ¿no es acaso el mismo Peter B. Parker que se ha popularizado gracias a las películas animadas de Sony? Al fin y al cabo, este Spiderman, este Peter es la promesa que nos han hecho una y mil veces. También pudimos atisbarlo en Spiderman: Life Story, la miniserie escrita por Zdarsky e ilustrada por el mismísimo Bagley, el hombre que no puede dejar de dibujar Spidermanes.

La cuestión es, parece que cada vez más autores quieren pensar en ese Peter, que cada vez más personas parecen conectar con el Peter con hijos, el Peter casado con MJ, el Peter que nos prometieron por primera vez en aquella Saga del Clon y que algún editor maligno quiso dejar atrás y enterrar. Y sin embargo, en su cabecera principal, en el viejo 616, parece que ese viejo canon, aquella continuidad que yo había estudiado y empollado y que me había hecho reacio al Ultimate Spiderman original ya no sirve. Ya no vale. El Mefistazo nos arrebató tanto que es muy complicado mesurar hasta qué punto décadas enteras del personaje han quedado maltrechas y el personaje atrapado en un bucle del que no puede salir. Porque no puede avanzar porque el camino está trazado pero prohibido. Porque Peter no puede hacer una nueva vida adulta, lastrado por una antigua vida adulta que ahora le es negada. Por eso, ahora lo nuevo, lo original, lo llamativo es echarle encima unos pocos años, algo de madurez, un trabajo y una familia. Responsabilidades de cuarentón para versiones alternas de un Peter Pan atrapado en algún punto previo a 1987.

Y hay mucho que decir sobre la forma en que el Peter Ultimate de los 2000 era de nuevo un adolescente para apelar a un nuevo público, más joven y fresco, mientras que el nuevo Peter Ultimate es un tipo adulto con una crisis de la mediana edad. ¿Ha renunciado Marvel a su público adolescente? ¿Justo ahora que hace tantísimo material audiovisual para ese entorno de edad? ¿En el que personajes relevo juvenil como Ms. Marvel solo obtienen miserables miniseries? Puede. Pero lo importante es que este Ultimate Spiderman no busca enganchar a nuevos lectores, no persigue a un nuevo lector, joven o viejo. Este Ultimate Spiderman es un ajuste de cuentas con un lector de Marvel que lleva 15 años aguantando una deriva que parece que a nadie le gusta: ni a sus compradores ni a sus autores. Quizá ha llegado el momento de sacar a Spiderman del What If? y dejarle ser otra vez algo más.

Pasa muy poco en el primer número del Ultimate Spiderman de Hickman y Checchetto. Ya casi me he acostumbrado a leer 40 páginas y quedarme con hambre. Pero lo que pasa es interesante, y, aunque no es original, sí es refrescante. De modo que espero mucho de él. Porque si hay algo que une a todos los lectores de Spiderman es una fe desmedida en que esta vez, esta sí que sí, ahora de verdad de la buena que las cosas van a salir bien.

3 comentarios en «El último Ultimate»

  1. Había tebeos malos en los 70. Y en los 80. Y en los 90. Hay series enteras malísimas de juzgado de guardua. Pero pasaban cosas. Recuerdo el entusiasmo con que un reseñista hablaba del Refinitivo Spider-Man poniendo como ejemplo que en cuatro episodios todavia ni se había puesto el traje.

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