Tampoco pedimos tanto a las editoriales

Una impresión en un papel adecuado. Una traducción ajustada y que no nos saque de la lectura. Una rotulación profesional. Revisar en busca de erratas. Los mínimos retrasos posibles. No pasarse con el precio

Y, si puede ser, un poco de coherencia interna

Publicado por

EmeA

En 1972 fui acusado de un delito que no había cometido y desde entonces sobrevivo como soldado de fortuna

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