Irreales expectativas estéticas

Por supuesto que la vuelta tras el verano quiere decir reciclar ideas que durante agosto no ha hecho falta utilizar. Y por supuesto, eso supone hablar de producciones audiovisuales de Marvel, el fondo de la pirámide de la originalidad. Pero con las muchas críticas que ha habido al aspecto físico de Hulka en la nueva serie de Disney+… me he sentido discriminado. Discriminado como hombre.

Porque no todo se trata de los finísimos brazos y la altura variable del alter ego de Jennifer Walters, otro importante personaje ha sido profundamente alterado en su aspecto respecto a los cómics. Por supuesto, hablo de Augustus Pugliese (Pug, para los amigos), interpretado en la serie por el actor Josh Segarra.

En los cómics, Pug es un simpático y bonachón abogado, entusiasta de los superhéroes, que trabaja en el mismo bufete que Hulka.

Es un hombre ancho, grande, con un aspecto no muy atlético ni guapo. Tiene un cierto aire al Clark Kent de Frank Quitely, pero sin superabdominales debajo de la ropa ancha. Su papel es el del chico bueno que, obviamente, se enamora temporalmente de su compañera de trabajo gamma. Un hombre de a píe en un mundo de semidioses.

Pug era nuestro chico. Representaba al hombre corriente en el mundo de Marvel. Era la otra cara de la alocada vida de Vengadores, Hombres Lobo y alienígenas para Jenn. Pero Josh Segarra tiene esta pinta.

El macizo de la izquierda.

Y Marvel tenía aquí la oportunidad de devolverle al karma lo que hizo con el cuerpo de Chris Pratt y pedirle a Segarra que se pasase unos meses comiendo hamburguesas, saltándose el gimnasio y cortándose el pelo en sitios más baratos. Pero no.

Un ejemplo más de la discriminación que sufrimos los hombres en estos tiempos que corren. Maldita Woke Disney.

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