Un regreso sin adjetivos

En 1990 Marvel rebosaba talento. Tenía tanto talento que literalmente no cabía en las colecciones que ya tenía, por eso tuvo que crear nuevas cabeceras. Es el caso de Spider-Man, inaugurada en 1990 y capitaneada por TODD!, cuyas etapa de esplendor era tal que necesitaba una colección para él solo, mientras dejaba que otros autores se hicieran cargo de Amazing y el resto de títulos secundarios. Spider-man no nació como una cabecera lateral o pequeña, sino como un ambicioso escaparate de lo mejor que tenían para ofrecer los mejores creadores de la editorial. Cuando dos años después los chicos más populares se fueron a hacer Historia con Image, la cabecera se encontró en un juego rotatorio que permitía mostrar en el escaparate, todavía entonces, a lo más granado de la plantilla de la casa de las ideas.

Por todo esto, la recuperación de la cabecera Spider-Man es siempre una alegría. No estamos hablando exactamente de un “volumen 2” porque Marvel ya había utilizado el escueto nombre para una colección de Miles Morales (con Bendis y Sara Pichelli, poca broma) y más recientemente se utilizó este mismo título para la miniserie dibujada por la misma Pichelli y escrita a cuatro manos de J.J. y Henry Abrams. En ambos casos hablamos de nombres pesados, fichajes de impacto para la editorial, pero nunca un plan tan ambicioso como el que había tenido el “vol 1” de los noventa. Hasta ahora.

Y es que Marvel ha decidido reabrir esta cabecera como colección simultánea a Amazing, y para el lanzamiento ha ubicado a una estrella del panorama arácnido noventero: Mark Bagley. Y si Bagley se puede contar entre los artistas que más veces y durante más tiempo han dibujado al trepamuros (sea en su versión canon o su versión Ultimate), para los guiones han reintroducido a Dan Slott, el guionista que compite con el propio Stan Lee como el hombre que más tebeos de Spidey ha firmado con su nombre. Volver a traer, apenas unos años después, al autor con la más larga carrera al mando del personaje puede parecer redundante, o una jugada desesperada y novedosa. Los seguidores de las vicisitudes editoriales de Marvel sabemos que no es así. Si acaso podemos comentar, que no criticar, que no se trata de una jugada original. En tiempos recientes Marvel ha llamado a parte de su talento histórico a recuperar los personajes con los que labraron su leyenda, algo de lo que ya hablamos en marzo. ¿Qué tal han ido las ventas de estas colecciones? No importa. Estamos hablando de ARTE, no del vil metal.

Mucho podríamos comentar sobre qué significa esta jugada y qué impacto va a tener sobre el personaje del trepamuros. Se prepara un nuevo evento multiversal, de nuevo, jugada no muy original pero perfectamente comprensible en un contexto editorial. Puede que no estemos en el campo prolífico y original de los 90 en los términos de creatividad e innovación, pero hay que abrazar el nuevo ciclo que Marvel está empujando de un tiempo a esta parte: la era del refrito.

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