Los Intangibles

Podría estar hablando de casi cualquier cosa hoy que os habríais quedado con [insertar cualquier chorrada que haya pasado en los ÓscartTM, a ser posible con las granjas de bots dando algún premio a Snyder o con algún actor de superhéroes haciendo el ridículo] así que parece un buen momento para hablar sin esfuerzo de algo que parece que va tocando ya.

El hecho de que se vaya a repartir un Bono Cultural entre los jóvenes -bueno, los jóvenes, uno ve las características del Bono Cultural y parece aquello la propina de la primera comunión del tío que vive lejos y lo mismo no le vuelves a ver nunca- disparó las alarmas de que se lo fueran a Gastar Mal. Entendámonos: Siempre se lo van a gastar mal para esta gente porque por mucho que quieran cada uno hace su propia lista.

[Bueno, y obviamente porque dar dinero sin más sólo favorece que se use en establecimientos conocidos -que muchas veces serán los que podrán gestionar lo que tarde en pagarse en aquello, que ya nos conocemos todos- en productos populares en la mayoría de los casos. Puede que incluso para pagar cosas que deberían de estar cubiertas por el estado pero no lo están como libros para la carrera que puedan pasar por libros que no sean de texto -que están expresamente prohibidos porque yo qué sé-. No es algo en contra del bono en sí, es simplemente lo de siempre: Necesitamos esto y necesitamos también una mayor inversión en infraestructuras culturales incluidas las de difusión.]

No voy a decir que los distintos chiringuitos se vayan a sentir amenazados entre ellos porque para qué, si la idea es que haya pasta para todo y esto lo pueden intentar vender como un éxito. O así habría sido si no fuera porque ahora lo que les importa parece ser el Manga.

«Es que se lo van a gastar en Manga.» es una ¿queja? extraña pero resulta que existe. Supongo que por aquello de que nadie sabe nada y sólo ven las cifras. O porque lo consideran una cosa que no pertenece a nuestra tradición ancestral de consumir productos francobelgas y americanos. Es decir:

Al fin y al cabo todo esto ya ha pasado… y volverá a pasar.

Por suerte parece que están detectando que también hay cómics que gozan de popularidad entre los jóvenes, incluso de cierto éxito, aunque no sepan entender por qué se recomiendan y consumen tanto y con tanta rapidez. Porque, claro, el Manga funciona y la gente lo compra porque es que tienen series animadas, películas, videojuegos… (Todo eso que los Superhéroes claramente NI HAN TENIDO NI TENDRÁN) Pero entonces, ¿cómo es posible que sean conocidos otros títulos?

Heartstopper, por ejemplo. Que ya se está vendiendo bien y va a haber serie de Netflix para que la gente pueda no verla. O Lore Olympus. O incluso obras con un cierto recorrido como Sonríe -que lanzó mil cómics infantiles/juveniles gracias a sus ventas- o Nimona -que lanzó una película hasta que llegó Disney-. Incluso tenemos ejemplos de autores españoles como Hooky. Y muchísimas tiras cómicas: Sarah Scribbles, War and Peas, lo que quiera que tengan en croufando ahora en Fandogamia

¿Qué tienen en común? Pues que empezaron en internete, claro. De hecho en muchos casos el paso de internete es el que consigue convencer a las editoriales, luego son un éxito y pasamos a pensar en ese inicio en las editoriales y no en internete. Como pasa con Sonríe y GirlAMatic. Da igual que Raina Telgemeier sea ahora una de las autoras más vendidas en USA -bueno, a ver: La más vendida- que la gente se va a ir a Scholastic y no a una idea de web para autoras de la que ya hablaré otro día porque hoy muy largo está quedando esto.

Y quien dice GirlAMatic dice Webtoon o Tapas o el servicio que se use ahora. En tiempos en España tuvimos a Subcultura y también los WEEs, y de ahí han salido autores bien conocidos ahora. Es cierto que la facilidad de publicar directamente en redes sociales ha quitado un poco la vieja idea de tener tu web para subirlo. Como si fueran incompatibles. Pero también es verdad que los ‘rings’ de blogs ya no existen y la gente va cambiando la manera de compartir las cosas, o de leerlas.

¿Quién compra revistas con múltiples autores pudiendo limitarse a ordenar un feed de los preferidos y quitarse los que no gustan? Si algo nuevo aparece gracias a los retuits y compartidos -el moderno boca-oreja– ya se incorporará a ese feed infeednito.

Pero, ¿podrá vivir de esto el autor? Bueno, los autores siempre se han quejado de que en la cadena del libro impreso cobran poco, así que esto hace que los únicos intermediarios sean unos señores en los que puede confiar cualquiera como son los diseñadores de algoritmos de redes sociales. Ah, y quizá los intermediarios silenciosos que gestionan webs de micromecenazgo a cambio de una parte. Es decir: No, como es tradicional.

Además, todos sabemos que el bienestar de los autores es lo menos importante, lo importante es poder decir que estamos en el mejor de los mundos posibles por el número de publicaciones. Y compadrear con editores, instituciones, medios y tal que te inviten a decir que estamos todos bien aunque los autores estén jodidos. Eh, ¡ya han estado jodidos antes pero NO TENÍAMOS TANTA OFERTA! La gente, que se queda solo en las partes menos importantes de las historias.

En condiciones normales haría un repaso al cómic online desde 1985 hasta la actualidad, pero no tengo ni el tiempo ni las ganas. (Lo siento, ya podréis plagiar el artículo para vuestras cosas en otra ocasión) Pero lo importante es eso. Desde que empezó a haber contenido digital comenzó a hacerse contenido digital.

Desde que Lo Digital es lo que más abunda es cada vez más habitual que los jóvenes lean contenido digital (que a veces no son páginas de scans con contenido cuestionable) e incluso que lo lean los que no son tan jóvenes. Al fin y al cabo es donde están los ojos puestos ahora.

¿Por qu´é entonces solo se da premio a ese contenido cuando se imprime? Pues lo de siempre: ¿Quién gana dinero en el segundo caso? Pues esa es la gente que puede mover a los que dan los premios, reconocimientos y valores. Que una cosa es ir de Divulgador y otra hacerlo de gratis. Es algo que se nota fácil cuando ves el tiempo que llevan dándose determinados premios a formato digital en USA y cómo aquí el salón más importante no lo ha premiado nunca. No es personal, solo son negocios.

Por supuesto podría terminar toda esta perorata con algún punto de color. Explicando, por ejemplo, hasta qué punto contribuyeron los furries a divulgar y mover los webcómics en sus inicios… pero eso va para el día que tenga tiempo y pueda permitirme hacer algo para que luego me lo fusilen.

En lugar de eso vamos a condensar de qué va todo esto: El miedo a los Mangas es el miedo a la irrelevancia, a no saber-entender-poder conectar con los jóvenes. Y es algo normal, porque tenemos a una generación que cree que la cantera se hace Reconquistando el quiosco. Cuando ya no hay quioscos. Y tendrían que admitir no solo que existe un medio digital potentísimo que los jóvenes consumen con pasión. Sino que, sobre todo, lleva años estando ahí, delante de sus narices, sin que le hayan hecho caso porque no saben cómo sacarle la pasta.

Pero bueno, solo estamos a 2022. Seguro que en algún momento llegan al Siglo XXI.

3 comentarios en «Los Intangibles»

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