El dibujante viejo

En tiempos más inocentes en los que la información no fluía como en la actualidad, nuestras infantiles mentes eran las encargadas de rellenar los huecos que nos generaban las lecturas marvelianas en aquellos cuadernos grapados en blanco y negro que llegaban de manera aleatoria a los puestos de prensa. Debemos tener en cuenta que cuando aparecía en los estantes un ejemplar, no teníamos jamás la certeza de, caso de no terminar ahí la aventura, si veríamos alguna vez su conclusión; y si pillábamos una aventura empezada, mejor tirar de imaginación para suponer qué había pasado antes que retener la lectura hasta conseguir el número anterior. Pero si la aventura que nos montábamos en la cabeza nos parecía pausible, pasaba de forma oficial a formar parte de la continuidad de las aventuras hasta que la cruda realidad nos sacudía (cosa que no pasaba tanto). En el caso de aquellos ejemplares de Selecciones Marvel en los que salían los Invasores yo lo tenía muy claro: eran reproducciones de los tebeos que la Marvel publicaba DURANTE la Segunda Guerra Mundial.

El que tuvieran los arrestos de contar hazañas situadas en el conflico durante el mismo me parecía admirable, y el subidón de moral que aquellas arengas patrioteras proporcionaron en su abundante lectorado a buen seguro que contribuyó a la victoria en la contienda. Marvel ayudó a ganar la guerra. Que tío Stan Lee.

Vale, más adelante me enteré de que era una serie comenzada en 1975 y ambientada en la refriega, en un ejercicio de retrocontinuidad del frikazo de Roy Thomas. Así que más de tratarse de material viejo, teniendo en cuenta que aquí comenzó a publicarse en 1977, igual era de lo más moderno que nos estaban trayendo de las Américas. Pero yo me lo tragué, para mi tenía sentido.

Y es que no se trataba únicamente de que no diesen pistas sobre el presente, sino que además el tebeo tenía toda la pinta de ser antiguo. A ver, en un momento en que las aventuras solían venir dibujadas por gente como John Romita o Buscema (ahora me sé los nombres, en aquellos tiempos todavía lejano el siglo xxi había quien sostenía que estaban dibujados por máquinas, en el sentido mecánico de la palabra), distinguiámos cuando salía alguna entrega de muchos años atrás por el grafismo, ya que entonces estaban dibujadas por Jack Kirby o Steve Ditko. La involución en el dibujo era evidente para aquel infante lector, y la misma regla de tres se aplicaba en los Invasores para afirmar que eso eran incluso anterior a la Marvel de los primeros sesenta. Y tod por su dibujante habitual, Frank Robbins.

Habituados al naturalismo de Buscema o el trazo basto pero impactante de Kirby, parecía claro que aquellos movimientos y contorsiones para encajar la acción en las viñetas era algo mucho más primitivo.

Frank Robbins era así. Apenas se prodigaba en otros tebeos por aquí, ya que lo de Johnny Hazard era otro nivel. Aunque de las pocas cosas que hizo tambi´én para Marvel merece la pena rescatar su dinámica visión del Nómada…

…y sobre todo con Luke Cage.

Era otro estilo, uno al que no estábamos acostumbrado, y como pasa con las cosas nuevas a veces podía producir rechazo. Dicen que las ventas de Invaders subieron algo cuando Robbins dejó la serie. Injusto sería que un autor tan importante del medio hubiera quedado en la memoria colectiva por una mala sensación con este trabajo, pero una vez el estropicio está hecho ¿puede arreglarse de alguna forma? Marvel creyó que sí. Roy Thomas creyó que sí.

Aquel estilo, aquel dibujante, no eran viejos. En el d´écimo número de la revista Bang! de 1973, el teórico Antonio Lara elogiaba su concepción del montaje, equiparándola positivamente a la de cineastas como Griffith, Hawks o Ford. Poca broma. Lo que sucedía es que una estética tan rompedora tarda en entrar, pero una vez seguimos el juego nos damos cuenta de que se trata de toda una propuesta visual con sus propios códigos e intenciones. Pero el ser la rara avis jugó en su contra, pues no hubo ninguna corriente que le siguiera. Dibujó aquello demasiado pronto.

Años más tarde, con un público más educado en el poder de la estética, fue el momento de reivindicar a Frank Robbins ¿qué hizo Marvel?

Decirle a Roy Thomas que sacase una miniserie de los Invasores año en el Glorioso Año de 1993.

Como dibujante, un nombre con apellido patri´ótico, Dave Hoover. Con su buena estética noventera, con sus páginas dobles y sus líneas cinéticas.

Tan noventero era que…buscad los pies.

El que vuela no vale

¿Pues sabeis lo que encajaba en aquello como un guante? pues la dinámica de Frank Robbins, aquel enfoque cinematográfico.

El argumento, como todo en 1993, era lo de menos, pero sirvió también para encajar en aquella retrocontinuidad personajes MOLONES como uno con craneo en llamas…

…y armadura sexy. Es curioso también cómo cambia la óptica del pasado de futuro según la época.

La miniserie no cuajó como para dar una nueva serie a los personajes, pero lo importante estaba hecho. En aquella época, Frank Robbins no hubiera desentonado. Ergo Robbins fue un adelantado a su tiempo. Sus Invasores de los setenta bien pudieran haberse realizado en plenos Noventa. Visionario. Gracias.

Frank Robbins falleció (de viejo) en 1994, pero aquel niño que ubicaba sus dibujos en los años cuarenta quiere pensar que tuvo tiempo de ver aquel retorno de Thomas con la miniserie y supo ver el homenaje. Y es que no hay dibujantes malos, sino especiales.

6 comentarios en «El dibujante viejo»

  1. «Pero si la aventura que nos montábamos en la cabeza nos parecía pausible, pasaba de forma oficial a formar parte de la continuidad de las aventuras hasta que la cruda realidad nos sacudía (cosa que no pasaba tanto)».

    Hasta el final de este párrafo he dado por hecho que el post estaba hablando sobre el revisionismo voxero.

    (Ah!, y que conste que Frank Robbins molaba todo. En los cuarenta, en los setenta y dentro de cien años para quien lo relea entonces)

  2. Suspenso. El mérito le corresponde a Colletta, que en nombre de la velocidad dotaba a las páginas de aburridos como Robbins o Kirby una GENIALIDAD ! que habría de influenciar a muchos grandes de los 90. Lean _The Thin Black Line: Perspectives on Vince Colletta_, lean.

  3. ¡¡¡ yo también pensaba que Los Invasores eran comics de los años 40 !!! Coetaneos de la JSA y compañia.

    Y Frank Robbins me gustaba entonces y me encanta ahora

  4. No solo resultaba polémico Robbins en la Marvel de entonces, sino en sus cómics de Batman para DC, cuando los dibujaba. Al murciélago lo guionizó más que dibujó, pero huy, cuando lo dibujaba… anda que no era divisivo en los correos de lectores yanquis, con alguno pidiendo que le cortaran las manos y todo (claro que entonces ya lo petaba Neal Adams, y claro, las comparaciones…).

    Eso sí, a los que les gustaba, les encantaba; por ejemplo, al dibujar historias con Man-Bat, donde potenciaba el toque gótico-sucio, o historias más policiacas. En cómics así Robbins brillaba más incluso que en sus Invasores (donde reconozco que se me hace raro su estilo… pero era increíblemente expresivo, y eso siempre es bueno). Pero cuando los críticos de cómics «serios» suelen hablar de Robbins, parece que solo existe su «Johnny Hazard» y no hizo nada más.

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