Apología del supertipo

A mí me gustan los superhéroes. Es así de sencillo, así de auténtico. Me gustan los superhéroes. ¿Y sabéis por qué? Porque los superhéroes tienen un código ético, y eso les hace buenas personas. No como al capullo del vecino de al lado, que le gusta poner el reguetón a toda hostia a las once y media de la noche, cuando empieza a camelarse a la parienta. Los superhéroes tienen MORAL, un sentido innato que les hace hacer siempre lo correcto, siempre lo más justo.
 
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También me gustan los superhéroes por la gestión que hacen de la violencia. En manos de un superhéroe, la violencia es un recurso utilizado con contención y mesura, siguiendo la misma línea de pensamiento que la del "no hacer daño" de los médicos. La violencia es el primer paso hacia la rehabilitación del malo de turno, y no un medio salvaje para penalizar y castigar al aquel que ha infringido las normas (arbitrarias, al fin y al cabo) de nuestra sociedad.

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Y por último, me gustan los superhéroes porque son un modelo del máximo que pueden alcanzar los seres humanos. Piruetas imposibles, habilidades sin parangón, precisión sobrehumana… Un ejemplo de las cosas que todos podríamos hacer con un máximo de voluntad y dedicación a la causa. Los superhéroes son, por lo tanto, un ejemplo a seguir en nuestra senda hacia la perfección.

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Y de todo ello se puede disfrutar en el especial de los Nuevos Avengadores que publica Panini en un tomazo llamado La Lista al módico precio de 20 eurazos que merece la pena ser gastado. Un compendio de todo lo que la nueva generación de guionistas Marvel tiene que ofrecer a la historia del noveno arte. Una maravilla de todas, todas. Y eso que no os he hablado de la GENIAL! altura a la que hacen ascender al personaje del Castigador. ¡Memorable!

AVIV AL ATSIL!!!

5 comentarios en «Apología del supertipo»

  1. ¡Claaaaaaro! ¿De quién te crees que es este magnífico one-shot donde Ojo de Halcón llega a cotas de grandeza nunca disfrutadas antes como personaje? ¡Por eso lo he puesto como ejemplo! ¿para qué centrarme en los alumnos si podemos dejar que la luz del auténtico maestro ilumine nuestra alma stendahliana?

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